Interludio: Halloween Bella

Capturada.

Una vez más.

¿Cómo diablos me metía en estas situaciones? Después de pasar prácticamente toda la noche con el corazón destrozado, finalmente las cosas habían ido mejorando entre Edward y yo. Me sentía a salvo en la oscuridad. Incluso más segura porque Edward me sostenía con fuerza como si no hubiera manera en que pudiera dejarme ir. Nuestro beso era tan dulce y suave hasta que fue interrumpido por un golpe en la puerta.

Y entonces el infierno se desató.

Fue como uno de esos momentos que parecen ir muy lento y tan rápido al mismo tiempo. Edward miró por la mirilla y anunció que era Tanya. Abrió la puerta sólo para encontrarse con que no estaba sola. Posiblemente ni siquiera estaba viva. Mi peor pesadilla se hizo realidad cuando vi al Sr. Antipático asomado por encima del hombro de Tanya. Fui transportada en el tiempo, viendo la misma cara que en la bodega donde había estado presa antes de que Edward me ayudara a escapar. Seguía tan feo como siempre.

Petrificada, vi como el Sr. Antipático lanzaba a Tanya contra Edward, haciéndole tropezar hacia atrás mientras su cuerpo caía sobre él, atrapándolo. Apenas me fijé en la mujer que entró corriendo por las puertas.

"Bella! CORRE!"

El grito de Edward fue lo que finalmente me hizo moverme. Volteándome, corrí por el pasillo. Arma. Mi arma. Ese fue mi único pensamiento. Si tan sólo lograba llegar a mi cuarto, podría conseguir mi arma maldita. El pasillo nunca había parecido tan largo antes. Era como de kilómetros ahora. Miles incluso. Y seguía extendiéndose hasta proporciones imposibles, mientras oía pasos detrás de mí. Nunca había sido una gran corredora, y la mujer detrás de mí me estaba alcanzando rápidamente.

Justo cuando estaba a punto de llegar a la puerta de mi dormitorio, sentí las manos de la perra en mi espalda mientras me empujaba con todas sus fuerzas, haciendo que me cayera, goleándome la cabeza contra la pared fuertemente. En un segundo tenía una rodilla presionada en mi columna vertebral y el cañón de una pistola apuntando la parte de atrás de mi cabeza. No importaba cuánto entrenamiento de defensa personal hubiese tenido en los últimos cuatro meses, no había manera de que pudiera salir de esta. La bala siempre iba a ganar. Si algo había aprendido en el campo de tiro era esa.

Se acabó el juego.

Ultimo punto.

Victoria estaba respirando fuerte mientras me tomaba por los brazos a mis espaldas. "Levántate", jadeó. "Despacio".

Hice lo que me dijo mientras me empujaba por el pasillo hacia donde estaban los hombres. Había sonidos de una lucha, y yo desaceleré mis pasos. Edward necesitaba tanto tiempo como fuera posible para obtener el arma. Yo lo había visto pelear antes, y no tenía dudas de que ganaría en el mano-a-mano contra la comadreja de James. Victoria tenía otros planes, y arremetió contra mi espalda tratando de hacer que me moviera más rápido.

Cuando llegamos a la sala de estar, Edward estaba sentado sobre el pecho de James haciéndole la cabeza a un lado con su puño. Sentí una momentánea emoción de orgullo antes de que fuera aplastada. Victoria contuvo el aliento y luego rodeo su brazo alrededor de mi cuello y apretó el arma contra mi sien. Fue entonces cuando me di cuenta que yo era una víctima indefensa. Una vez más.

"¡Alto! O le vuelo los sesos a tu novia!"

Edward se detuvo en medio de un golpe, girando la cabeza rápidamente al darse cuenta de nuestra presencia. Sus ojos se estrecharon, e hizo una mueca al notar cómo Victoria me tenía de rehén. Era obvio que no le gustaba lo que veía, y yo estaba segura que de haber podido, él habría hecho añicos a Victoria por tener el coraje de poner una pistola en mi cabeza.

Saber que era el eslabón más débil me hizo ver rojo. Después de todo el entrenamiento que había aprendido, todo había sido en vano. Ellos no te enseñan cómo recuperarte después de golpearte la cabeza en una pared. Esto podría haber sido el fin aquí y ahora si no hubiera dejado que Victoria me atrapara. La vergüenza me envolvió. Yo había fracasado, y ahora Edward tendría que pagar por mi error. No me importaba tanto lo que me pasara a mí. Yo sabía que tenía frente a mí una carga de dolor en las manos de estos dos sádicos enfermos, pero sabía que el dolor de Edward sería mucho peor, y eso me rompía el corazón.

Mientras Edward trataba de negociar con Victoria por mi vida, yo me concentré en maneras de soltarme de su agarre. No sirvió de nada, ella me tenía demasiado cerca de su cuerpo, y su brazo estaba muy apretado alrededor de mi cuello. No había manera de que pudiera escaparme de sus garras sin que se diera cuenta y apretara el gatillo. Sentía la boca del arma presionada fuertemente contra de mi cabeza. Ni siquiera estaba segura de cómo mantenía la maldita cosa tan firme.

Vi claramente cuando Edward renunció a tratar de salir de esta vida. Había algo en la forma en que sus ojos se apagaron y dejó caer los hombros. Él sabía mejor que yo que no habíamos hablando la manera de salir de esto. Victoria estaba ligada a James por algún lazo indestructible. Ella lo adoraba, y no había manera que ella lo dejara en manos de Edward. No había manera de que ella lo abandonara de ningún modo.

"No... Edward, no", gemí cuando lo vi comenzar a levantarse del pecho de James.

"Tengo que hacerlo", respondió él, sin mirarme a los ojos.

"Quédate de rodillas!" La voz chillona de Victoria llegó a mis oídos, y di un respingo en respuesta.

Edward finalmente levantó la cabeza para mirarme, y el dolor y la derrota en sus ojos casi me mata. Nos quedamos viendo el uno al otro todo el tiempo mientras James le ataba las manos. Pude verlo observando de cerca a Victoria, esperando cualquier pequeño descuido. Esperé también, alguna señal de él para intentar escapar. Lamentablemente, nada cambió, y más pronto de lo que quería, estaba siendo arrastrada lejos de él.

Me llevaron a mi cuarto. James ubicó dos sillas del comedor en medio de la habitación y luego se volvió hacia nosotros. Sonrió ampliamente, como una especie de tiburón y dio un paso hacia mí, tomando mi rostro entre sus manos muy suavemente. Me resistí el impulso de esquivar sus manos, la pelirroja aún tenía mi cuello en un férreo control, y no le daría el gusto de estrangularme hasta la muerte si la molestaba.

"Ah, Bella," dijo en una suave, pero amenazante voz. "Tanto tiempo. Tenemos mucho que arreglar, ¿no te parece?"

Mientras hablaba, su mano se cerró inexorablemente hasta que sentí como si fuera a aplastar mi mandíbula en cualquier momento. Traté de mantenerme tranquila, pero perdí la pelea y gemí. Las lágrimas acumuladas en mis ojos se deslizaron lentamente por mis mejillas del dolor. Odiaba llorar delante de ellos, pero no pude detener el flujo a pesar de haberlo intentado.

Las pupilas de James se dilataron, se inclinó hacia adelante y lamió las lágrimas de mi cara en amplios lengüetazos. Mi bilis se acumuló en mi boca, pero me la tragué frenéticamente.

"Mmmm... me encanta el sabor del miedo", dijo con voz emocionada. "Vamos a tener un montón de diversión, tú y yo ¿No crees?"

Finalmente, me soltó, y me quedé sin aliento. La sangre fluyó de nuevo en mi cara, de vuelta a los puntos que había sujetado con sus dedos y comencé a sentir un doloroso hormigueo. Ni siquiera quise pensar en lo que me esperaba esta noche. Si no pensaba en eso, no tendría pánico. No quería mendigar por mi vida. Quería ser fuerte.

"Átala", ordenó, y entonces me agarró y me lanzó al suelo.

James se acercó a mí mientras Victoria tomaba la cinta. Apreté los puños con fuerza, forzándolos hacia arriba, haciendo que mis muñecas fueran más gruesas de lo habitual, con la esperanza de ganar un poco de holgura. Sabía que con la cuerda este truco funcionaría, pero la cinta era diferente porque era pegajosa y se pegaría a mi piel. Por el momento, era mi única oportunidad, así que no estaba dispuesta a perderla.

Juntos, Victoria y James me arrastraron y me tiraron en una de las sillas. Tratando de mantenerme lo más quieta posible, relajé los puños y comencé a girar las muñecas hacia atrás y adelante para aflojar la cinta. Mientras tanto, James se había vuelto hacia Victoria y tomó un mechón de su cabello. La besó con fuerza. La otra mano se deslizó entre sus piernas. Una vez más, luché contra una oleada de náuseas y alejé la vista delante de mí.

"¿Estás excitada, nena?", preguntó en voz baja, mientras ella gemía, enviando escalofríos por mi espalda. Estos dos eran unos jodidos dementes. ¿A quién demonios estimulaba este tipo de mierda? Al parecer, tenía mi respuesta. "Ya habrá tiempo para eso más tarde", continuó, y la empujó con rudeza. Victoria le hizo un mohín, y me pregunté lo que le había faltado en su vida para llenar el vacío con un monstruo como James.

Salió de la habitación y Victoria comenzó a mirar alrededor. James no tardó mucho en volver con el cuerpo de Tanya. Fue arrastrada sin miramientos, con la cabeza colgando a cada paso. Ella gimió una vez, lo que me hizo tomar un breve respiro de alivio. Y luego pensé en lo que nos esperaba a ambas. Tal vez hubiera sido mejor para ella si hubiese muerto durante el transporte.

"Vic! Mueve tu trasero aquí y ayúdame!", dijo James con un gruñido. La chica saltó ligeramente, pero fue a tomar el cuerpo inerte de Tanya. La ubicaron en la silla detrás de mí, ella se desplomó a un lado y luego permaneció quieta. Me pregunté qué demonios le habían hecho. Era evidente ahora que se las habían ingeniado para atrapar a Tanya tan pronto como había vuelto a casa y luego se dirigieron a Florida para encontrarnos, enviando mensajes de texto a lo largo del camino para que Edward no sospechara nada.

¿Cómo habían conseguido la información de Tanya? Me encogí al pensar en las posibilidades.

James se fue nuevamente, y Victoria se acomodó en la cama. Ella agarró mi libro y comenzó a hojear las páginas ausentemente. No nos prestó atención en absoluto, lo cual era bueno. En la forma en que Tanya y yo estábamos situadas, Victoria podía verme completamente de frente, sin poder ver mis manos. Tratando de mantener mi cuerpo superior quieto, comencé a girar las muñecas contra la cinta de nuevo. Poco a poco, moviéndolas hacia adelante y atrás pude sentir la tirantez del pegamento sobre mi piel, mientras la cinta comenzaba a despegarse. Cuando sentí que el agarre cedía tuve que recordarme a mí misma tomarlo con calma. Era tentador dar un tirón final, pero no quería atraer la atención de Victoria.

Mientras estaba haciendo esto, todos los errores que había cometido esta noche vinieron nítidamente. En vez de haberme quedado parada gritando como una tonta, debería haber ido por mi arma de inmediato. Y en vez de correr mientras era perseguida, debí haberme dado la vuelta y luchado. Sabía que podría haberle ganado a Victoria; no parecía particularmente fuerte. Pero no... En vez de eso, corrí y fui derribada casi hasta la inconsciencia. Luché con la cinta un poco más.

Después de unos momentos más, sentí un ligero toque contra mis dedos y dejé de moverme. ¿Era possible que Tanya estuviera despierta? Cuando no pasó nada más, perdí la esperanza. Justo cuando estaba a punto de continuar con lo que había estado haciendo, ocurrió un milagro. Los dedos de Tanya se cerraron sobre los míos y los apretó. Ella estaba despierta! Casi me dieron ganas de ponerme de pie y hacer un baile de felicidad, pero imaginé que Victoria definitivamente se daría cuenta.

La apreté de vuelta y luego solté sus manos. Sus dedos se movían lentamente, casi perezosamente sobre mi amarre. Me asusté un poco, rezando para que lograra deshacer el amarre o soltarlo lo suficiente para que pudiera sacar mis manos. Moviendo las muñecas más atrás, las puse completamente entre sus manos para que pudiera sentir alrededor y tratar de encontrar el inicio de la cinta. Cuando por fin lo encontró y le dio un tirón me entraron ganas de llorar de puro alivio. Ella continuó moviéndose lentamente, una combinación entre estar débil y tratar de mantener el ruido al mínimo, mientras despegaba la cinta.

Sentí que pasó como una eternidad desde que había sentido las manos de Tanya, pero sabía que no podría haber sido tanto tiempo. Por suerte para nosotros, Victoria era desastrosa cuidando rehenes. Ella sólo había envuelto la cinta alrededor de mis muñecas dos veces y no había un pedazo de cinta adhesiva atravesada entre mis muñecas para crear improvisadas esposas. Gracias a eso, Tanya fue capaz de desenrollarla rápidamente. Cuando mis muñecas estuvieron sueltas, tuve mi primera pizca real de esperanza desde la llegada de James y su perra. Traté de devolver el favor y tomé las ataduras de Tanya. Ella dio una pequeña sacudida con la cabeza, y me di cuenta de que había sido atada mucho mejor que yo. No había manera de que fuera capaz de soltarla a ciegas.

Muy bien, así que ahora era libre, pero ¿qué diablos iba a hacer yo? Victoria tenía el arma a su lado en la cama. Si me ponía de pie, ella me vería y haría un agujero en mi pecho o en el de ambas. Mientras estaba dándole vueltas, sentí otro apretón de manos cuando Tanya trató de llamar mi atención. La apreté de vuelta y tan pronto como lo hice, Tanya comenzó a temblar todo el cuerpo y a batir la cabeza de lado a lado mientras gemía.

Jodidamente brillante.

"Ayúdala!" Llamé a Victoria. "Está teniendo un ataque!"

"¿Qué? ¡Mierda!"

Di las gracias al Señor de arriba cuando vi a Victoria alejarse de la cama, dejando la pistola atrás. Cuando corrió junto a mí, puse mi pie, haciendo que se tropezara. Ella cayó sobre una rodilla a mi lado, y antes de que pudiera recuperarse, la abordé en el suelo. Sus brazos colapsaron debajo de su cuerpo haciendo que su cara se estrellara contra el suelo.

"¿Así es como te gusta, perra!" Le dije furiosa, mientras agarraba dos puñados de su pelo y golpeaba su cara varias veces en el suelo.

Victoria comenzó a corcovear su cuerpo para que me bajara de ella, así que le di un rodillazo en el riñón un par de veces, sonriendo maliciosamente con cada gruñido que salía de ella. Intentó de nuevo, tratando de agarrarme, pero me moví más rápido. Luchando, le mordí los dedos, haciendo que gritara de frustración y dolor. Tanya comenzó a gritar para enmascarar el ruido, y decidí en ese momento que estaba enamorada de ella. Si salíamos de aquí con vida, sólo podría casarme con ella en lugar de Edward.

Seguí golpeando la cabeza de Victoria en el suelo, hasta que finalmente dejó de moverse. Me levanté con cuidado, poniendo atención si se movía a pelear de nuevo. Se quedó inmóvil, con la cabeza colgando a un lado. Le di un par de palmadas en la cara para asegurarme que no se inmutaba. Nada. Ella estaba inconsciente.

Corriendo de nuevo a Tanya, empecé liberar sus ataduras, pero estaban demasiado apretados.

"Bella, no te preocupes por mí", dijo ella, su voz sonaba un poco torpe debido a lo que le habían hecho.

"No puedo dejarte aquí", le dije tirando inútilmente de la cinta.

"Todavía estoy drogada, no puedo hacer nada. Edward te necesita! Ve!"

Miré a Tanya a los ojos y ella me sonrió débilmente y asintió con la cabeza.

"Muy bien, estaré de vuelta para soltarte tan pronto como pueda"

Se limitó a asentir de nuevo, cerró los ojos y dejó caer la cabeza contra su pecho. Ojalá hubiera tenido tiempo para asegurarme de que estaba bien, pero ella tenía razón, Edward me necesitaba. Corrí a la cama y agarré la pistola. La cosa era tan pesada, y pude sentir lo que incomoda que estaba mi muñeca. No me tomó mucho tiempo darme cuenta que no habría manera que pudiera disparar esa cosa con precisión. Era demasiado grande, torpe y pesada. Esto era algo que Edward dispararía, pero era yo la que tenía que estar segura de a qué le disparaba, así que no era lo suficientemente bueno.

Con un ruido de disgusto, dejé caer la pistola en el suelo junto a mí, mientras me zambullía en mi bolsa. Tuve mi Glock en la mano rápidamente y corrí hacia la puerta. Apoyé mi oreja contra ella, poniendo atención si escuchaba algún ruido en el pasillo. No escuché nada. Con una respiración profunda y una última mirada a Tanya, di vuelta a la perilla de la puerta lentamente y la abrí. Eché una mirada rápida para asegurarme de que James no estaba en Angulo de ver lo que pasaba. Estaba vacío.

Mantuve mi arma con ambas manos, apuntando al suelo, mientras avanzaba en silencio hacia la sala principal. En mi cabeza recordé todo lo que me habían enseñado. El objetivo es el pecho. Use ambas manos. Sostenga sus codos contra el impacto. No tengas miedo. El miedo es tu enemigo.

Oí a James chillando como un loco, y una vez que estuve segura de que estaba desarmado, salí de las sombras.

"Qué es tan jodidamente divertido, imbécil?"

Dos cabezas se giraron en mi dirección. La mirada en el rostro de James habría sido casi cómica si no fuera por la situación en la que estábamos. Quería mirar a Edward y asegurarme de que estaba bien, pero sabía que un error como ese podría costar la vida de uno de nosotros. Mientras no estuviera segura que esa vida sería la de James, no podía permitirme ese lujo.

Vi a James mover sus pies lentamente como si estuviera preparándose para saltar sobre mí. Había suficiente distancia entre nosotros como para hacer un ataque como ese, pero yo no quería correr ningún riesgo. A estas alturas, yo era un manojo de nervios, nunca había apuntado un arma a una persona real, y a pesar de que esta persona merecía ser derribada como un perro, seguía siendo desconcertante saber que mantenía el equilibrio de su vida en mis manos.

"Mal", dije con una voz dura cuando se inclinó hacia mí. "Muévete y te voy a disparar hasta dejarte sentado. Me gusta exactamente donde estas".

Por suerte para mí, James me escuchó y se acomodó en su asiento. Sus ojos eran calculadores, astutos y su mirada iba de Edward a mí. Entonces me di cuenta que estábamos en un pequeño aprieto. Edward estaba atado, y si lo soltaba tendría que concentrarme exclusivamente en él. No era una hazaña fácil cuando tienes el arma y el entrenamiento sobre un jodido psicopata que irrumpió en tu casa empeñado en asesinar y destruir.

Edward resolvió la situación con rapidez y se puso de pie, acercándose a mí para que yo no tuviera que acercarme más a James de lo absolutamente necesario. Gemí internamente cuando vi la cinta atando sus muñecas. Al igual que Tanya, estaba firmemente apretado, y no hacía falta ser un genio para darse cuenta que James había hecho los honores en ambas ocasiones. Desde luego, sabía trabajar la cinta. Maldije en voz baja, mientras tomaba la pistola con una mano y con la otra trataba inútilmente de soltar los lazos de la cinta. Yo confiaba que Edward tendría un ojo en James y me alertaría si empezaba a moverse. Y rezaba para que yo tuviera tiempo suficiente para hacer algo al respecto si lo hacía.

"Bella!", gritó Edward.

El pánico en su voz debió haberme asustado, pero por alguna razón, no fue así. Una extraña especie de calma se apoderó de mí, y en un movimiento suave, tenía las dos manos sobre mi Glock, formando un arco para apuntar. Dirigí el arma a la altura de su pecho y disparé sin dudarlo en absoluto. En una especie cámara lenta, noté la mancha de sangre en la camisa de James un momento antes de que su cuerpo girara a un lado y cayera al suelo.

No tengo manera de explicar con precisión cómo el ruido de la bala parecía venir a mí, después de que yo ya había hecho el disparo. El estruendo y el impacto efectivamente habían reventado la burbuja de tranquilidad que me había rodeado por un breve instante. Repentinamente, sentí como si toda la sangre saliera de mi cuerpo mientras yo miraba el hombre retorcerse en el suelo frente a nosotros. El olor de la pólvora y la sangre era espeso en el aire, sofocándome. Todo cayó sobre mi cabeza cuando me di cuenta que le había disparado a alguien.

Quién sabe cuánto tiempo permanecí allí antes de que la voz de Edward interrumpiera en toda la confusión de mi cabeza. Siguió llamando mi nombre hasta que me volví hacia él, sintiéndome como una marioneta, sólo cuerdas y cabos sueltos. Al ver su rostro me conecté a tierra, y de alguna manera fui capaz de arrastrarme del abismo de la histeria. Había estado muy cerca.

Edward me dio instrucciones para que buscara un cuchillo de la cocina para liberarlo de la cinta. Viendo la inteligencia en ese plan, me las arreglé y con las manos temblorosas metí el arma en mi cintura. Fue un milagro que no le disparara a nada más, con seguro o sin seguro. Me moví rápidamente para encontrar un cuchillo lo suficientemente afilado para hacer el trabajo y luego volví a donde estaba Edward. Él miraba impasible hacia abajo en el cuerpo en el suelo. James había dejado de moverse, pero me di cuenta que estaba vivo porque podía escuchar la escofina y gorgoteo de su aliento.

Mientras trabajaba con el cuchillo contra las muñecas Edward tratando desesperadamente de no cortarlo, me preguntó cómo me había librado y le detallé lo que había sucedido en el dormitorio. Lo hice corto y preciso, y podría haber jurado que Edward se quedó atónito por el hecho de que Tanya y yo hubiésemos sido capaces de trabajar juntas con el fin de liberarnos. Todavía yo estaba sorprendida por todo lo que había hecho.

Edward tiró de cinta de sus manos, haciendo una mueca de dolor. Tan pronto como dejó caer la cinta me abrazó fuertemente, y yo ahogué un sollozo en sus brazos mientras me envolvía. Se sentía tan fuerte y seguro bajo mis manos, su corazón latía en mi oído. Sabía que no estaba completamente terminado todavía, pero el hecho de que pudiera abrazarlo una vez más me conmovía. Habíamos estado tan cerca de la muerte una vez más y de alguna manera habíamos logrado salir ilesos. Recé para que esta fuera la última vez.

"Te amo", dijo después de soltarme. Me besó y tomó el arma de mi cintura. "Ahora, vete."

"¿Qué vas a hacer?". Pregunté, con la voz temblorosa.

"Lo que debería haber hecho hace cinco meses", respondió en un tono acerado, impulsándome hacia el pasillo. "Déjanos. Asegúrate que Tanya está bien"

Quería decirle que no. Yo quería que viniera conmigo y solo llamar a la policía. Yo sabía que lo que estaba a punto de hacer pesaría sobre su conciencia, y que yo debía tratar de hablar con él. Mirando hacia arriba, vi a la determinación en los ojos, y supe que sería inútil. A menos que me pusiera yo misma delante de James, no había manera de que Edward lo dejara salir de aquí con vida. No de nuevo. Especialmente, no después de todo lo que había pasado esta noche.

No dispuesta a dejarlo todavía, traté de encontrar en mí, la piedad hacia el hombre que yacía en el suelo sangrando a muerte, pero no me quedaba nada para él. Él me había atormentado cuando fui su prisionera, me había amenazado, agredido y tratado de matar. De alguna manera, el hombre había regresado de entre los muertos y nos había perseguido como algún tipo de animal. James había traído esto a sí mismo, y sabía que si Edward no acababa con él ahora podríamos estar viviendo esta pesadilla de nuevo algún día.

Mi decisión estaba tomada. Dejé a Edward hacer lo que tenía que hacer. Me alejé, pero no muy lejos, con miedo de dejarlo completamente solo aún sabiendo que esto era algo que tenía que hacer por sí mismo. Cruzando los brazos sobre mi pecho, me recosté contra la pared y seguí a Edward con la mirada. Hubo intercambio de palabras, pero no podía distinguirlas bien. No estaba segura de querer hacerlo. Después de unos momentos más, Edward apuntó el arma en el pecho de James, sobre el corazón, y apretó el gatillo. No fue a quemarropa pero lo suficientemente cerca para asegurarse de que el trabajo estaba hecho.

No estaba segura de lo que esperaba que ocurriera a continuación, pero cuando la mano de Edward cayó a un lado y se acurrucó sobre sí mismo, supe que mi decisión de permanecer cerca había sido la correcta. Caminé hacia él, podía escuchar su respiración.

"¿Está muerto?", pregunté en voz baja. Edward volvió sus ojos hacia mí y asintió con la cabeza.

Poniéndome sobre mis rodillas junto a él, envolví mis brazos a su alrededor y lo abracé muy cerca. Edward me abrazó fuerte, casi al punto del dolor mientras se estremecía en mis brazos. Yo sabía que a pesar de que no se permitía llorar sobre el monstruo que yacía muerto cerca de nosotros, todavía tenía la compasión suficiente para comprender que había tomado una vida de la peor manera posible. No creía que nadie en la Tierra o sus cercanías podría alguna vez culparlo por la acción que había tomado esta noche, pero eso no quería decir que lo que había hecho había sido fácil. O que no iba a sufrir de alguna manera por este hecho.

Sabía que esta noche nos atormentaría a los dos, pero al final, hicimos lo que teníamos que hacer para sobrevivir. Esto sólo sería una cosa más en la larga lista de pesares de la vida. Ciertamente, habíamos escapado ilesos en cuerpo, pero sería imposible no sentirse conmovido por esto de alguna u otra manera. Esta pesadilla había terminado, pero sabía que durante el sueño sería el momento de recordar el pasado. De alguna manera, yo tenía fe en que nos serviríamos como talismán el uno al otro durante las oscuras noches por delante, y que con fe, podíamos superar cualquier sombra que quedara en el camino.

Mañana sería el día de nuevos comienzos, y yo no podía esperar a que saliera el sol.


N/T: Una nueva entrega. Sé que me demore un monto, pero estaban advertidas =P

Espero que les haya gustado. Todavía queda un OT de Edward, el Sex Off, se acuerdan? Pero la autora todavía no lo publica, así que hay que esperar no mas =(

Por el momento hasta aquí llega mi entrega con esta historia. No me queda más que agradecerles desde el fondo de mi corazón todo el apoyo, sus comentarios, alertas, favoritos, etc, etc, etc, que hicieron que este trabajito valiera absolutamente la pena.

Es así como en unas semanitas (espero que la próxima, pero no es seguro) empezare con la traducción de la nueva historia de Lalina (abstract en mi perfil) a ver si les interesa. Además, estoy con otros dos proyectos que no quiero quemar hasta estar segura que los terminaré en un tiempo prudente… así que bueno… por lo pronto lo seguro es que se viene Let's Get Physical.

Muchas gracias de nuevo y nos leemos en el ultimo cap de esta apasionante historia.

Un beso

CaroB