Disclaimer: Thirteen no me pertenece.

¡Wow! Al parecer soy la primera que escribe un fic de Thirteen en español. Bueno, serán muchas las veces en que me varán dentro de este fandom, ya que me considero una gran fan de la película y tengo bastantes escritos sobre Tracy, los cuales estoy ansiosa por subir. Hope you like it :3

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Miré por última vez mi brazo, mientras intentaba no respirar. No quería sentir de nuevo el asfixiante olor de la sangre. No quería recordar las mil y una veces que había estado en este mismo escenario, junto aquel objeto corto punzante, intentando solucionar los problemas que me atormentaban. Simplemente, me atemorizaba la idea. Aunque aquellas memorias dieran vueltas por mi cabeza a menudo.

Tomé una vez más la tijera, la acerqué a mi muñeca y dibujé un trazo por encima de la piel, para después pasar con más firmeza el filo, y revelar ante mis ojos el líquido rojo que ya me era familiar, pero que aún no dejaba de sorprenderme. El color de la sangre parecía ser cada vez más brillante, maravillando –o espantando—a mis ojos. También me impactaba su densidad, la cual hacía que cada gota se deslizara con una tortuosa lentitud por mi brazo, para finalizar en aquella pequeña toalla que guardaba cada rastro de los infinitos momentos en que necesité la autodestrucción para poder conciliar el sueño por la noche.

¡Qué fácil es hacer esto! Me corto, elimino todo rastro de sangre, improviso una venda y me puedo ir a dormir plácidamente, sin pesadillas. Puedo llevar una vida normal si me lo propongo. Sí, todo es tan fácil…

No.

Capté como la sensación de soledad inundaba mi cuerpo. Otra vez aquel sentimiento de culpa. Otra vez la tristeza que me hacía estremecer de pies a cabeza. Y sobre todas las cosas, otra vez las ganas de no existir, de no haber nacido, o por lo menos, de ser cualquier otra persona, excepto tú. Preferiría ser cualquier otra persona. Sin ninguna excepción.

Pensé en Evie. Me debería estar esperando. Tengo que ir donde ella. La necesito ahora más que nunca. Necesito de su droga. Y no, no me refería a ninguna de aquellas pastillas que había recolectado esa misma tarde. Ella, su voz, su cuerpo, su mente, su todo. Ella siempre sería mi vía de escape.