NOTA DE AUTOR. IMPORTANTE: Esta historia fue publicada originalmente en el 2009, hoy 11 de agosto de 2015 publico la versión editada. Ya ven, uno simplemente va mejorando su estilo de escritura y le dan ganas de mejorar sus escritos pasados. No es la cuarta maravilla, pero está mucho mejor. Este es uno de mis favoritos. Por favor, para que la historia tenga más sentido, hagan de cuenta que los niños de hoy en día todavía tienen esa inocencia... esa inocencia de viejos tiempos en los que los niños les daban asco las niñas y esas cosas, y viceversa. Hoy en día no es así, pero bueno... e_e :S Gracias por leer!

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·: ¡Dame mi paleta! :·

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Sólo con verla en su vestido rojo, zapatos de charol, un suetercito que hace juego con el vestido y un elegante moño en el cabello marrón, no puedes evitar pensar en lo linda, tierna y coqueta que es. Es el tipo de niña que, a pesar de su corta edad, tiene muy despierto su sentido de la "elegancia". Pero incluso sin su coqueta forma de vestir, ella es una muy bonita y linda por naturaleza. Tiene un dulce sonrojo que adorna las mejillas de pie pálida, unos grandes ojos chocolates que brillan con esa alegría e inocencia que sólo se puede tener a esa edad y unos pequeños labios que en ese momento brillan de un intenso rojo.

Por último, lo más hermoso en ella, lo más hermoso que puede haber en una persona, es su sonrisa. Ella se ve muy contenta, caminando alegremente, casi saltando, con una grande y apetitosa paleta de caramelo de cereza en la mano. En ese momento se la lleva a la boca ya pintada de rojo y hace una exclamación de placer, porque ella ama la cereza. Ella ama cualquier cosa que sea de dulce cereza, no importa qué. Desde paletas de hielo, chocolates rellenos de cerveza, caramelos, jugos, pastelillos, cerezas en almíbar, en fin... el sabor de la cereza era tan delicioso. Era como si estuviera obsesionada a su corta edad.

Pero lo que más le encanta, claro, son las grandes piruletas de cereza que se compra en la escuela. No debería de ser así, claro, pero puedes estar seguro de que nunca la podrás ver sin una de esas. Es como si fuera algo necesario para ella. Ya se ha hecho la costumbre de comerse una de esas todos los días a la hora del descanso. Cuidate si no las tiene o les pasa algo, porque para la caprichosa de Bella es algo necesario.

Ella va caminando alegremente por el patio de su escuela, con la piruleta en la mano, completamente absorta en su paleta. No importa que los niños estuvieran gritando y corriendo por todos lados, sacando ese aburrimiento que provocan las aburridas clases, ella está en sus propios asuntos. Ella nunca ha sido de correr y gritar por todos lados, siempre ha sido más tranquila y vive en su propio mundo. Está tan ajena a lo demás que no al travieso chico de cabello revuelto que contra el sol parece de un intenso color cobrizo y de intensos ojos verdes.

El es bien conocido en la escuela por ser travieso, pillo y demasiado inquieto para su bien y el de los demás. No hace travesuras demasiado malvadas, claro, pero le encanta pasar el rato haciendo travesuras a los compañeros de escuela para reírse un rato. El va caminando por el patio cuando ve a Bella. Ah, Bella. Ella siempre trae una de esas, recuerda él. Muy seguido la ve con una paletilla de esas, ya sea en la mano, o en el bolsillo, esperando a ser devorada. Casi nunca ha hablado con ella, solo la ha visto desde lejos con algunas de las niñas a las que ha molestado junto con Emmett. Y si hay algo que a Edward le encanta hacer es molestar a las niñas y verlas hacer sus berrinches.

En ese momento sonríe y piensa que sería divertido quitarle su caramelo, hacer que fuera corriendo tras él y tal vez provocar que se cayera sobre su cara o algo así y luego dejar caer la paleta como si hubiera sido una accidente. ¿Comérsela? Claro que no, sería como un beso indirecto de ella y eso es algo repugnante. Ella siempre ha sido tan distraída, así que sabe que no será muy difícil quitársela.

—¡Te pille! —dice al momento de pasar corriendo junto a ella y arrebatarle el caramelo de la mano. Ella se asusta y mira con sorpresa como el otro se aleja corriendo con su paleta. Entonces, reconoce a Edward, el niño inquieto y bromista que ha hecho bromas pesadas y que todos sus amigos piensan divertidas, a varias de sus amigas y compañeras de grupo.

Pero, hablando por todas las niñas y ella misma, sus bromas son de muy mal gusto. Para nada graciosas. Y al parecer esta vez ella fue el objetivo. Vaya, vaya, pues ella se va a asegurar de hacerle saber que no fue para nada una buena idea. No lloraría, ni gritaría, ni lo acusaría como haría cualquier otra niña en su caso. No, ella es más astuta. Lo ha visto. Ha visto como él y su grupito de amigos parecen tener "asco" por las niñas. Muy bien por ellos, ella se aseguraría de usar eso para su ventaja.

Había visto varias veces como Edward solía juntarse durante las horas del descanso otros dos niños, Emmett y Jasper. Jasper es un poco más tranquilo y lo de él no es una aversión hacia las niñas exactamente, sino más bien una timidez. Emmett es otro asunto, él es demasiado grande para su edad, uno de los niños más grandes de toda la escuela y un poco intimidante a primera vista. Aunque una vez que lo veías sonreír o lo escuchabas su risa graciosa, sabías que era otra historia. No es intimidante para nada.

Camina hacia la banca debajo de la sombra del árbol en donde comúnmente los ve, con una tranquilidad un poco sorprendente para su edad. Edward está allí, mirándola fijamente con algo de curiosidad y burla. Emmett también está sonriendo y mirando la escena desde atrás entretenido. Su otro amigo, Jasper, simplemente está ahí con una mueca sin hacer nada. Parece que esta vez sólo son ellos tres. Mejor para ella.

—¿Qué hay, Isabella? —exclama Edward como si nada. Bella lo observa y, aunque sólo la tiene en la mano, se pregunta si ha babeado su paleta. No importa, resuelve, podría lavarla muy bien sin ningún problema. Al fin y al cabo es caramelo muy macizo. Cuando ve al chico comenzar a reírse, Bella se arma de valor y camina con la cabeza erguida hasta ellos. Se planta enfrente de ellos y se cruza de brazos y lo mira fijamente.

Edward en ese momento comienza a aguantarse la risa, aunque de verdad quiere reírse, mientras la ve plantada allí enfrente de ellos, intentando parecer intimidante. Pero él sólo ve a una niñita intentando no hacer pataletas. Parece casi un pequeño gatito. Ve que Emmett sonríe y descaradamente la saluda de un gesto de la mano, pero Bella simplemente se queda mirándolos.

—¿Quieres algo? Dilo y esfúmate —pregunta Edward, con fingida inocencia, mientras juega con la paleta en su mano como si estuviera aburrido.

—Sabes muy bien lo que quiero —dice ella con enfado. Casi quiere gritar. Hace unos instantes estaba aguantándose la risa y ahora... ¿quiere parecer como si no supiera qué pasa?

—No, no sé —dice Edward, fingiendo confusión, haciendo repelar aún más a Bella. Ambos se quedan viendo fijamente.

—¡Vamos, dame mi paleta! ¡Ya! —exclama, después de un breve concurso de a ver quién aguanta más la mirada del otro. No tiene tiempo para esto. Edward puede ver que está enfadándose, pero distinto a las pataletas que suelen hacer las otras niñas. Ella está determinada a conseguir su paleta. Pues lamentaría decepcionarla. O no.

—Aww, quiere su paleta, Edward. No seas malo —dice Emmett soltando una carcajada y fingiendo sentirse mal por la situación. Edward se echa reír, Jasper suspira, y Bella piensa que son más idiotas que nunca.

—Ah, ya entiendo. Pero, ¿no te importa que la haya babeado? Es asqueroso, ¿no? —dice Edward de repente, mirándola como si lo lamentara.

—No me importa, solo dámela. Te vas a arrepentir si no. —Edward y Emmett se miran entre sí e intercambian miradas divertidas. Bella rueda los ojos con la única pizca de paciencia que le queda.

—¿Ah, sí? ¿y qué piensas hacerle? —dice Emmett con tono bromista. Edward se ríe entre dientes.

—¿Pegarme? ¿Acusarme? —dice como si estuviera asustado. Ya. Ahí está. No va a seguir soportando sus tontas burlas más tiempo. Además, la hora del descanso estaba por acabarse y entonces él terminaría saliéndose con la suya.

Es el límite de Bella. Y sabe exactamente lo que tiene que hacer. Le iba una cucharada de esas cursilerías que los niños tanto detestaban. Para ella no es gran cosa, no era nada, pero por alguna razón los niños le daban demasiada importancia a algo tan simple. Bella siempre ha sido muy atrevida y el cambio es sólo un mocoso que le tiene aversión a "cosas de niñas" que no tienen nada del otro mundo.

—No, pero haré esto —dice, con fingida ternura, antes de lanzársele al niño suavemente, agarrándolo por sorpresa, dejándolo en shock en cuanto siente sus labios cálidos presionar los suyos fuertemente. Edward tiene los ojos abiertos como platos y Emmett mira impactado y con la boca abierta en una gran O la escena.

Bella se aparta rápidamente, toma la paleta de la mano del niño en el proceso, aprovechando que éste se había quedado como una estatua sentado en la banquilla. Bella sonríe lentamente con una suficiencia que a los chicos les parece aterradora. Edward lentamente reacciona y mira a Bella todavía en shock, abre y cierra varias veces la boca antes de pegar un grito en el cielo y gruñir de asco.

¡Una niña lo había besado! La cosa más asquerosa que le puede pasar a un niño. Puede sentir sus babas sobre sus labios y en ese momento tiene ganas de vomitar allí mismo. Tan asqueroso y tan cursi. Los besos sólo son de madres y niñas tontas y cursis. Solo su mamá lo besaba y ya de por sí eso era algo vergonzoso. ¿Y ella se atreve hacerlo?

—Dios, ¡qué asco! —gruñe levantándose rápidamente y llevándose el dorso de la mano a la boca, frotándose con fuerza. Bella puede ver con deleite como un ligero rubor aparece en las mejillas de Edward, quien cuando inmediatamente lo nota sale corriendo directo a quien sabe dónde, sin siquiera poder mirarla a los ojos—. ¡Quiero vomitar!

Edward se va alejando rápidamente, con la cara del color de un tomate, y con el corazón latiéndole a mil por hora. Se siente... se siente... está molesto, sí, está avergonzado, sí, pero ¿qué es este sentimiento? ¿por qué a su mente sigue viniendo una y otra vez la imagen de Bella justo después de haberle dado ese... beso... luciendo tan sonriente y... ¿bonita?

Bella sigue a Edward con la mirada y una vez que lo pierde de vista su mirada vuelve a Emmett, quien sigue en su sitio con los ojos muy abiertos. Éste, en cuanto nota su mirada, traga visible y fuertemente. Jasper sólo está ahí, viéndose muy avergonzado y un poco asustado.

—¿Tú también quieres uno? —dice Bella desafiante. Emmett no dice nada, sólo agarra al desprevenido de Jasper de la camisa y se va rápidamente, no sin darle una última mirada sorprendida y curiosa a la sonriente de Bella.

Y aquella fue la atrevida y asquerosa lección que Bella le dio al latoso de Edward Masen. Lección que por el momento no olvidaría y que, tal vez, había iniciado una cadena de situaciones que terminaría en ciertos... sentimientos.


N/A (2009):

¿Qué me dicen de éste? Déjenme decirles me divirtió bastante escribirlo, así como también lo disfrute y espero que a ustedes también les haya gustado y lo hayan disfrutado. Quizás crean que eso es imposible, pero sí es cierto, a muchos de los chiquillos les da asco besar chicas. No mencioné la edad que tenían aquí, pero yo me los imaginé como de uno años.

Gracias por leer y Feliz Navidad y Año Nuevo! Que todos sus deseos se cumplan =) No saben lo agradecida que estoy por este año, aquí en fanfiction, para mí fue muy productivo. Evolucioné y progresé muchísimo en mi manera de escribir. Al contrario del pasado (2008) que perdí mi cuenta junto con mis historias, pero gracias a Merlín pude recuperarlas de nuevo U_ú y las he publicado en esta cuenta. Espero que el que venga sea mucho más =D

Leon.-

Agradeceré mucho sus comentarios. Gracias por leer.