Code: Lyoko y sus personajes son propiedad de MoonScoop y France3.

Confianza

Ulrich parpadeó para ubicarse, ya no estaba en la piscina, estaba en el dojo cargando una colchoneta azul y, frente a él, no estaba Yumi sino su mal afeitado jefe. Reprimió un escalofrío y el impulso de apartarse y soltar su carga. Kento bostezó.

Estaban preparando el dojo para la clase, extendiendo colchonetas para evitar que las alumnas se hiciesen daño. Iban a enseñarles llaves sencillas de judo, para romper un poco la monotonía y permitir que Kento luciese un poco sus dotes de luchador. A Ulrich le había gustado la idea, hacía tiempo que no le veía luchar, dejando a un lado el pequeño combate con Yumi, y hacía más tiempo aún desde la última vez que le había visto impartir una clase.

Podía esperar hasta que acabase la clase, seguramente Yumi estaría haciendo algo. X.A.N.A. también debía haberla dejado a medio hacer algo.

Kento lanzó otro bostezo mientras estiraban la colchoneta en el suelo. Repitieron la acción varias veces, tapando concienzudamente el tatami. Un par de colchonetas más y quedaría perfectamente cubierto. Tomaron otra cada uno de un extremo con cuidado, pesaban más de lo que parecía.

Kento bostezó de nuevo.

—¿No has dormido bien? —preguntó con humor.

—No mucho, conferencias intercontinentales.

—¿Una novia a distancia?

—Nah —replicó meneando la mano el nipón—, mi tía abuela, tenía un problemilla y demasiadas ganas de hablar.

—Espero que no fuese nada grave.

Kento negó con la cabeza y volvió a bostezar.

—No es nada.

—Oye, sé que vas a cabrearte por esto, pero… —Ulrich se frotó la nuca, tenía que largarse de allí, ya no aguantaba más— tengo que irme. Acabo de acordarme que…

—Si vas a meterme una excusa para fugarte con tu novia, déjalo.

—¿Qué… quieres decir?

—Mira, creía que teníamos la suficiente confianza como para no andarnos con excusas de saldo. Ya no eres un alumno de este dojo, eres mi socio. Así que más te vale dejar de contarme cuentos.

Ulrich agachó la cabeza.

—Tienes razón, lo siento.

»La verdad es que Yumi me dijo algo antes de venir a trabajar y…

—Ve, pero harás el turno del sábado 3 semanas seguidas.

—¡Eh! Eso es pasarse.

—No, es el castigo por la mentira, ¿lo tomas o lo dejas?

—Lo tomo —cedió ceñudo.

Ulrich soltó la colchoneta enrollada que cargaba, haciendo trastabillar a su somnoliento jefe que cargaba con el otro extremo.

—Que te diviertas.

Se coló la cazadora tejana sin molestarse en volverse a poner la ropa de calle. La campanita sobre la puerta tintineó cuando él la abrió y saltó a la calle. Sabía que Yumi estaría en L'Hermitage, ya que allí era donde estaba antes de que atacase X.A.N.A., aunque… y si le había pasado como a él, y si había salido de allí para encontrarle…

Avanzó por la calle hasta la parada del autobús, miró la pantalla, quedaban 18 minutos para que pasase el que le dejaba cerca de Kadic. Se le había escapado. Le tocaría caminar.

Cruzó a la otra acera y siguió por ella, buscando el camino más corto para llegar a L'Hermitage. Avanzó unas cuantas calles más cuando la divisó a lo lejos. Cambió de acera nuevamente para interceptarla.

Yumi sonrió en cuanto le vio y se detuvo a esperar que llegase hasta a ella. Ulrich tiró de ella hacia el callejón empedrado apartado de miradas, con la necesidad de seguir con lo que la vuelta al pasado había dejado a medias. La acorraló contra la pared, rodeó su cintura y tomó sus labios con urgencia, Yumi enredó sus brazos alrededor de su cuello.

—Ulrich —susurró.

—¿Qué? —preguntó dando pequeños besos en su cuello.

—Tal vez deberíamos hablar.

—Sí, tienes razón.

Yumi le cogió de la mano y tiró de él hacia la calle principal. No conocía muy bien aquella parte del pueblo, pero estaba segura de que allí cerca debía de haber alguna cafetería. Avanzaron agarrados de la mano un par de manzanas, esquivando miradas y personas.

Una pequeña cafetería apareció en la esquina, sin dudarlo un instante, ella la señaló y él aceptó entrar. Un territorio neutral era lo mejor, podría haberla llevado a su destartalado apartamento, pero no quería parecer un fracasado, además estaba seguro de que eso la habría hecho sentir incómoda.

Tomaron asiento junto a la ventana y pidieron un par de refrescos de cola.

—Pues aquí estamos… —barbotó Ulrich visiblemente nervioso.

—Sí. —Sonrió ella.

—Juntos.

—Ahá…

Ulrich se frotó la nuca nervioso, debía parecer idiota. Le dio un largo trago a su refresco y la miró fijamente a los ojos.

—Yumi, yo…quiero estar contigo, desde Kadic, no he dejado de quererlo ni un segundo y…

—Yo también —declaró ella con las mejillas tan rojas como las de él—. Aunque pueda ser complicado.

No necesitó preguntar por qué iba a serlo, no tenía un historial especialmente bueno, se habían pasado años chocando, una y otra vez contra el mismo muro. Iba a decir algo cuando de repente recordó algo.

—¿Qué pasará con William?

—¿Qué pasa con él?

Ulrich la miró como si aquella pregunta fuese la cosa más incomprensible del universo. Yumi soltó un suspiro.

—William es mi amigo y mi compañero de piso, dime, ¿qué se supone que tiene que pasar con él?

—¿Amigo? —preguntó sintiéndose idiota.

—Sí, amigo. No sé por qué todos os habéis montado la película de que hay algo entre nosotros.

Ulrich reprimió el impulso de estamparse la mano contra la frente. Había dado por hecho que el que viviesen juntos implicaba una relación sentimental, pero si se paraba a analizarlos a ambos… no les había visto actuar como una pareja, ni siquiera compartían habitación como lo hacían Odd y Sissi, tampoco se tocaban, ni los había visto besarse.

—Mierda. —Yumi puso los ojos en blanco y después le sonrió—. Podrías habérmelo dicho.

—Podrías haberme preguntado —replicó ella—, o haberle preguntado a él.

Con el ceño fruncido a Ulrich no le quedó más remedio que asentir. Solía dar las cosas por sentadas, tanto cuando eran unos críos como ahora.

El chico carraspeó. Tenía que cambiar de tema.

—¿Qué haremos?

—¿Qué quieres decir?

—Bueno… —Ulrich de nuevo se frotó la nuca—. ¿Se lo decimos a los demás o no?

Yumi le miró con el ceño fruncido.

—Si se lo decimos, Odd no va a dejar de fastidiar todo el rato, ya sabes cómo es.

—¿Te preocupa Odd?

—Preferiría tener la fiesta en paz, al menos por ahora.

—Todavía no has superado Kadic, ¿eh? —soltó Yumi con una risita.

Aunque le fastidiase admitirlo, convivir durante tantos años con Odd le había cambiado irremediablemente. Siempre había sido celoso de su intimidad, pero con un compañero como él, aficionado a meterse en todo, había aprendido a guardar bajo llave cualquier cosa.

—Me parece bien —aceptó Yumi—, así no tendremos que darle explicaciones a nadie.

—Genial.

»Necesitamos una cita.

Yumi soltó una risita.

—¿Volvemos a tener 15 años?

—Ya me entiendes —soltó con las mejillas rojas—. No podemos pasar de 0 a 100, así sin más.

—Ahora somos ¿coches?

—Venga ya, Yumi. Sabes lo que quiero decir.

—De acuerdo, tengamos esa cita —concedió.

Tras dos días sin noticias de X.A.N.A., la normalidad parecía haberse adueñado del mundo entero.

Jérémie, aprovechó la calma para trabajar. Pulsó el enter, el programa que había estado preparando inició su instalación, la barra de estado se iba pintando de azul a buen ritmo. Cruzó los dedos un instante, para descruzarlos al darse cuenta de que lo hacía, él no era supersticioso, tampoco creía en los milagros, Jérémie creía en el trabajo bien hecho y estaba seguro de que lo había hecho bien.

El PC emitió un breve tintineo anunciando la conclusión de la instalación. Jérémie inspiró hondo, con los dedos sobre el teclado de su añejo portátil de Kadic y, armándose de valor, abrió el programa que dio orden al acceso remoto de Lyoko que se activase. La pantalla mostró el mapeado de las torres. Jéréme se movió con soltura hasta dar con la que le interesaba, la torre submarina, la que había sido la prisión digital de William, la misma que era la puerta de Xanadu. Creó un clon de sí mismo y lo hizo cruzar al otro lado. El PC fundió a azul y de no haber sabido que era normal, se habría puesto histérico. El nombre de Xanadu reemplazó al de Lyoko en las ventanas.

Su clon se movió con calma y torpeza por el terreno irregular y demasiado real de lo que él consideraba el corazón de Carthago. Le daba igual a donde fuera, mientras se moviese y cumpliese con su función. Se ajustó los auriculares para recibir todos los sonidos de aquel paraje siniestro, no oyó nada. Siguió vagando por allí acercándose a las torres, entonces lo escuchó. Lo que Yumi había bautizado como "xilófono aporreado" se acercaba, el sonido era tan molesto como inquietante, pero, a pesar de ello, Jérémie no se quitó los auriculares.

Su programa mostró un punto rojo que se movía a toda velocidad.

«Custodian las torres» pensó, había atacado a Yumi cuando William entró en aquella primera torre, lo mismo habían hecho con Odd y Ulrich al acercarse Aelita y William, así que esa debía ser su función.

Esperó, su avatar permaneció inmóvil incluso cuando los monstruos se abalanzaron sobre él. Jérémie se mordisqueó la uña del pulgar izquierdo, sus puntos de vida caían en picado, aquellas cosas eran poderosas. Su ficha qued su avatar se desvaneció en una lluvia de brillantes píxeles. Tecleó analizando los daños que había provocado en la estructura de su avatar.

La advertencia de la "voz siniestra" sobre los daños en el mundo real le había dejado preocupado, así que sabiendo que tendría que mandar allí a sus amigos, se había puesto a trabajar. El gráfico de daños le devolvió un informe mucho menos preocupante que el primero que había obtenido. Si aquel Jérémie se hubiese desvirtualizado tendría unas cuantas heridas, no mortales, pero dolorosas seguramente. Necesitaba seguir perfeccionándolo, pero no le quedaba mucho tiempo si realmente querían avanzar en la derrota de X.A.N.A.

—¿Jérémie?

El chico cerró el portátil y se giró, Aelita estaba en pie detrás de él.

—¿Desde cuándo estás ahí?

—Hace un rato —confesó, llevaba el tiempo suficiente como para haber visto el gráfico de daños y entender en qué estaba trabajando—. ¿En qué trabajas?

—En el puente de Xanadu.

—¿Es tan peligroso como dijo la "voz siniestra"?

Jérémie dudó entre decirle la verdad o edulcorársela, descartó la segunda opción, la sobreprotección no le haría ningún bien.

—Sí, he desarrollado un programa para paliar los daños, pero no acaba de funcionar. Aunque ha mejorado bastante.

—Entonces aún no podemos ir, ¿no?

—Por el momento creo que es mejor que no vayamos, seguiré trabajando en ello.

—¿Y los fragmentos? ¿Podemos seguir buscándolos?

—Claro.

—Jérémie.

Él la miró, quieta con las manos a la espalda, resuelta. La conocía, sabía lo que iba a pedirle.

—¿Sí?

—¿Podemos ir ahora?

—Aelita…

—No será peligroso, X.A.N.A. no nos espera, así que no habrá monstruos y si ataca…

—Tenemos que bajar el ritmo, te entiendo, sé que quieres encontrar a tu padre, pero ir ahora sería precipitarse.

Jérémie se levantó y la abrazó, ella apoyó la cabeza en su hombro decepcionada. Él suspiró

—¿Por qué?

—Está bien. Organicémoslo, necesitaré datos del sector 5, y podemos aprovechar también para regresar a la replika y destruirla.

»Además seguro que a los chicos les gusta la idea de ir de expedición.

—¿Tú crees?

—Seguro.

Jérémie suspiró cuando ella salió por la puerta. Iba a ser tarea casi imposible hacerla bajar el ritmo.

Bajó las escaleras pausadamente, encontrando a todos sus amigos reunidos en el salón, Aelita les explicaba emocionada que buscarían un nuevo fragmento. A todos pareció gustarles la idea. La única que se negó fue Sissi, aunque Jérémie ya se lo esperaba.

Usaron el túnel del cobertizo para llegar hasta la vieja fábrica. Los chicos tomaron el ascensor, Jérémie bajó en el centro de mando y el resto siguieron hasta los escáneres.

Jérémie se sentó frente al terminal del superordenador, y esperó a que sus amigos entrasen en los escáneres para virtualizarlos. No habían hablado de a dónde los mandaría, pero allí solo en la enorme sala se decidió por el sector del bosque.

Aquel sector era llano y sería difícil dar con algo que destacase. Esperaba que eso frenase a Aelita durante unos días, no era que no quisiese que encontrase el resto de fragmentos ni a su padre, pero se estaba arriesgando demasiado, visitar con tanta frecuencia Lyoko podía ser perjudicial.

—¿El sector del bosque? —inquirió la voz de Aelita colándose en su oído a través del auricular.

—Sí —replicó—. Tengo mejores opciones para activar el transporte al sector 5 desde aquí.

Aelita frunció el ceño. Para ir al sector 5 no se necesitaba la esfera trasportadora, ya no. Podía haber virtualizado a quien fuese allí directamente. Aún y así no dijo nada.

—William, tú irás al sector 5 —pronunció Jérémie.

—De acuerdo.

—Yo iré contigo —anunció Yumi.

—Está bien —pronunció Jérémie—. Eso os deja a Ulrich y Odd con Aelita

Ulrich miró significativamente a Yumi, ella asintió.

—Nosotros nos encargamos de protegerla —declaró Ulrich.

—William, Yumi dirigíos al final del camino, os estará esperando el teletransportador.

—Entendido.

Yumi y William recorrieron el sendero según las indicaciones de Jérémie. El resto el equipo permaneció inmóvil, sobre todo porque Aelita parecía estar en otro lugar.

—¿Hacia dónde vamos, princesa? —preguntó Ulrcih.

—Pues…

Dudó y se miró los botines rosa como si en ellos estuviese escrita la respuesta.

—¿Seguimos buscando sitios que destaquen? —interrogó esta vez Odd.

—No se me ocurre nada que destaque en este sector.

Odd y Ulrich miraron a su alrededor. El sector del bosque era el más simple de todos, el relieve era bastante monótono, y prácticamente llano.

—¿Qué hacemos entonces? ¿Cambiamos de sector?

—No, Odd —musitó Aelita aceptando el desafío de Jérémie—, antes o después tendremos que buscar aquí.

—Movámonos, a lo mejor así encontramos algo.

Aelita echó a correr hacia el este y ambos chicos la siguieron sin dudarlo. Los corredores estrechos bordeados por árboles de copas invisibles, de vez en cuando topaban con alguna pequeña montañita que apenas les llegaba por las rodillas. Odd y Ulrich no dejaban de mirar a todos lados, como había dicho Aelita aquel sector era demasiado plano y simple.

Odd se asomó por el margen del camino, sólo para comprobar que debajo no había ningún otro camino más interesante, por supuesto, allí sólo estaba el mar digital.

Aelita se detuvo también, frustrada. Había pasado allí mucho tiempo, ¿por qué no se le ocurría ningún lugar? De repente le vino algo a la memoria, un pequeño recoveco al sud, una cavidad en una roca flotante, a la que sólo se podía acceder saltando sobre un par de plataformas.

—¡Chicos! —exclamó sonriente—. Creo que ya sé a dónde tenemos que ir.

—Genial.

—Tenemos que volver atrás, tomaremos el camino al sud en la bifurcación que acabamos de pasar.

—Pues andando —soltó Ulrich siguiendo las indicaciones de Aelita.

En el sector 5, William lanzó su espadón contra el interruptor, estaba a demasiada distancia como para que Yumi usase la telequinesia y no había medio alguno para llegar. La sala se reconfiguró creando una escalera que se perdía en el techo. William alargó la mano haciendo que la espada se tambalease en el punto en el que había quedado clavada y saliese disparada hacia a él.

Yumi inició el ascenso, dando pequeños saltos entre las placas que configuraban los peldaños, la separación entre ellos impedía que se pudiese practicar como una normal, William la siguió imitando sus movimientos.

—Yo iré delante —declaró William.

Ella le miró extrañada pero no dijo nada. Corrió tras sus pasos sorteando los obstáculos que aparecían en el camino con agilidad. El sector 5 desierto y sin monstruos era más inquietante que de costumbre. El silencio incrementaba el eco de sus pisadas que parecía provenir de todos lados.

Yumi se detuvo con la vista clavada en el estrecho pasillo a su izquierda.

—William… —llamó.

—Lo sé.

Ella tiró de su brazo, sin embargo, él no se movió ni un milímetro.

—Sigue adelante por este mismo corredor, Yumi, te alcanzaré.

—No puedo dejarte aquí solo con él.

—No pasará nada, ve.

William le acarició la mejilla, su piel le devolvió la sensación con un leve desfase. La sonrisa de él era confiada, de aquellas que lograban que se calmase por torcida que estuviera la situación.

—Te espero frente al terminal.

Yumi echó a correr sin mirar atrás dejando solo a su compañero. William y su clon permanecieron inmóviles viéndola alejarse, una vez que la hubieron perdido de vista se encararon.

—¿Qué quieres, X.A.N.A.?

—¿Por qué preguntas algo cuya respuesta conoces?

William lanzó un bufido.

—No voy a ayudarte, no voy a traicionarla.

—¿Pero al resto sí?

—A ellos tampoco.

—Podemos conseguir grandes cosas juntos, lo sabes.

—¿Como destruir el mundo? Lo siento, pero paso.

El camino serpenteó unos metros más. Aelita saltó hasta la siguiente plataforma, divisó fugazmente la roca flotante, sintió un hormigueo en la boca del estómago. Estaba nerviosa, jamás habría imaginado que en Lyoko pudiese haber algo escondido por sus padres.

—Es un poco más adelante.

—Princesa, nosotros iremos delante —dijo Odd—. Si X.A.N.A. ataca será más seguro así.

—Jérémie ¿ves algo?

—No hay enemigos a la vista.

—Sigamos adelante —sugirió Odd cargando sus flechas láser aunque Jérémie había dicho que no había enemigos.

Ulrich saltó hasta la siguiente plataforma, desenvainó su wakizashi, no había ni un solo monstruo. Odd saltó a su lado y después lo hizo Aelita.

—¿Es aquella? —preguntó Ulrich apuntando a la roca flotante.

—Sí.

—Sigamos adelante.

Aún les quedaba un buen trozo para llegar hasta allí. Corrieron, serpenteando, los dos chicos con sus armas preparadas y ella atenta a las posibles pulsaciones del sector. Todo estaba en calma.

—Chicos, tendréis que arreglároslas solos, voy a pedirle los datos que necesito a William. Tened cuidado.

—Tranquilo, Jérémie, nosotros cuidamos de ella.

—Gracias Odd.

Jérémie tecleó cambiando así de sector, abriendo el canal de audio.

Yumi esperaba acuclillada frente al terminal, ¿cuánto tiempo había pasado? Estar en Lyoko hacía que la noción del tiempo se esfumase, no podías contar respiraciones, ni te daba hambre. El tiempo era algo secundario.

Estaba nerviosa, ¿y si X.A.N.A. había desvirtualizado a William? O aún peor ¿y si había recuperado el control sobre él? No quería ni pensar en ello.

—Estoy con vosotros. —La voz de Jérémie surgió de ninguna parte—. ¿Yumi?

—Jérémie.

—¿Dónde está William?

—Con su propio clon —confesó Yumi—. ¿No le has visto acercarse?

Oyó el sonido de las teclas colarse en sus oídos.

—No, no veo a William, tampoco a su clon.

—Estoy preocupada por él.

—¿Crees que va a volver con él?

Yumi apretó los puños.

—No. ¿Y si le ha desvirtualizado?

—Si lo hubiese hecho estaría aquí.

—Jérémie ¿y si…?

El joven genio suspiró, no necesitaba que Yumi acabase su pregunta.

—No lo creo. Si X.A.N.A. le hubiese apresado ya habría atacado.

—Supongo que tienes razón…

—¡Ah! ¡Le veo!

Yumi miró hacia el pasillo, vio su silueta dibujarse y respiró aliviada. Conservaba su aspecto, no había símbolo de X.A.N.A. brillando en su pecho.

—¿Qué ha pasado? —quiso saber Yumi, William le miró serio—. ¿Estás bien?

—Hablemos luego, ¿vale? —Yumi asintió como toda respuesta—. Jérémie ¿qué tengo que buscar?

—Información sobre los monstruos de X.A.N.A.

William pasó su mano por el terminal, toqueteando símbolos que parecían tener sentido solo para él mientras, Yumi, miraba alrededor pendiente de un posible ataque de las mantas, pero nada se movía por el mar digital del sector 5.

—Te los acabo de mandar.

—Recibido, mira si hay información sobre cambios en la estructura de Lyoko.

—Vale.

Los tres chicos estaban reunidos frente a la roca flotante, que había recordado Aelita, mirándose las muñecas. Tan pronto como se habían acercado a ella aquellos dispositivos habían empezado a emitir un molesto bip, bip.

—Parece que has acertado, princesa —dijo Odd.

Ella sonrió con orgullo. Saltó a la primera plataforma y después a la segunda. No había ninguna más y desde allí no alcanzaba. El pitido se había intensificado. Miró un instante abajo, los chicos seguían allí esperado, le estaban dejando recuperarlo ella sin entrometerse. Aelita les dedicó una sonrisa agradecida. Pasó con seguridad la mano sobre su muñeca y, al instante, sus alas se desplegaron.

Voló hasta la roca y se posó en la pequeña cavidad. Se concentró en cada grieta de la pared, pero no se veía nada. Alzó el brazo y lo movió atenta a los cambios en el bip, bip. Sonaba más intenso en el lateral izquierdo, así que fue hasta a allí. Levantó de nuevo el brazo y en el momento en que lo hizo un tubo salió disparado hasta su mano; Aelita lo tomó sorprendida.

Sonriente lo sacudió, mostrándoselo a sus amigos. Desplegó de nuevo sus alas y aterrizó a su lado.

—¡Lo he encontrado!

—¡Fantástico! —exclamó Odd.

—¿Y ahora qué…?

El suelo se abrió bajo sus pies cortando la pregunta de Ulrich. Estaban cayendo, igual que les había pasado a Yumi y a Sissi en el sector del hielo.

—¿¡Es que esta cosa no tiene fondo!? —preguntó Odd a voz en grito mientras Aelita chillaba de puro terror.

—Reza porque haya suelo y no el mar digital —gritó Ulrich como respuesta.

—¡Soy muy joven para morir!

—¡Odd, deja de hacer el idiota!

—¡El suelo! —chilló Aelita un instante antes de chocar con él.

Lo chicos rodaron por el suelo, aturdidos miraron alrededor incapaces de ponerse en pie. Aelita soltó un gemido de dolor. Ulrich se levantó con gran esfuerzo.

Aquel lugar estaba conformado por una amplia plataforma de un verde irreal, igual que el resto del suelo del sector. Al fondo se veía la pequeña entrada de lo que parecía ser una cueva.

—¿Podéis levantaros?

—Creo que sí —musitó Aelita.

A pesar de todo no pudo hacerlo, así que Odd y Ulrich la tomaron por los brazos y la ayudaron a incorporarse. Aelita se sentía demasiado débil tras la caída. Apoyada en los dos chicos logró recorrer el espacio que separaba el punto en el que habían caído de la entrada de la cueva.

Una enorme torre se alzaba en el centro de la gruta. Los tres contuvieron el aliento, era perturbadora.

—Tenemos que acercarnos —dijo Aelita sosteniendo con fuerza el tubo recuperado.

Odd tragó saliva, aún y así avanzó igual que lo hizo Ulrich, arrastrando con ellos a Aelita. La pieza empezó a vibrar en su mano, apretó el agarre sobre ella, pero esta salió disparada hacia la torre perdiéndose en su interior. Casi al instante la onda expansiva desvirtualizó a Odd y Ulrich, reduciéndolos a un puñado de píxeles brillantes.

—Odd… Ulrich… —siseó Aelita que cayó de rodillas al suelo. Estaba sola en algún lugar desconocido.

Sintió un creciente nudo en la garganta que sabía que no podría aliviar, en Lyoko no se podía llorar.

—Jérémie —llamó, pero no obtuvo respuesta. Debía estar pendiente de William y Yumi en el sector 5. Por lo tanto, estaba sola—. Jérémie…

Se puso en pie, tambaleándose. Había una torre y eso tenía que servir para algo más que desvirtualizar a sus amigos. Avanzó hasta a ella como pudo, sintiendo que estaba a punto de desfallecer.

Se adentró en ella, de su interior surgió una intensa y brillante luz azul. Del símbolo de X.A.N.A. no había ni rastro. Se asomó al borde y se dejó caer, esperando que fuese una torre de paso. La plataforma que la recibió iluminó el símbolo de X.A.N.A. Aelita se relajó, ya no se sentía débil, con determinación salió de la torre encontrándose de nuevo en el sector del bosque.

—¡Aelita! —exclamó la voz de Jérémie—. Gracias a Dios que estás bien.

—Jérémie, era una torre de paso.

—Esa cosa los ha desvirtualizado a todos.

—¿Q-qué?

—Voy a traerte de vuelta.

Ella no protestó, conmocionada.

En la sala de mando del superordenador todos esperaban a Aelita, William permanecía medio derrumbado en el suelo con Yumi y Ulrich arrodillados a su lado. La muchacha de pelo rojo salió del ascensor.

—Tenemos otro texto —declaró Jérémie, ella se le acercó y miró la pantalla.

Silua fuit late dumis atque ilice nigra horrida, quam densi complerant undisque sentes; raraper occultos lucebat semita callis. Euryalum tenebrae ramorum onerosaque praeda inpediunt fallitque timor regione uiarum.

—Eso es latín, ¿no? —preguntó Odd.

—Sí, voy a introducir el texto en el buscador.

En la pantalla apareció un pasaje perfectamente traducido.

El bosque se extendía a lo lejos, erizado de matorrales y de negras encinas, cubierto por todas partes de densas zarzas; un sendero lucía aquí y allá oculto por las cañadas. La umbría de las ramas y el peso de su botín embarazaban a Euríalo, y el temor le engaña en la dirección de los caminos.

—La Eneida, libro IX —leyó Aelita.

—El primero hablaba de frío, este de bosques y caminos —soltó Odd rascándose la nuca—. Es como si quisieran describir algo de los dos sectores.

—No parece ninguna locura —admitió Jérémie—. Pero necesitaremos más información.

»Estoy trabajando en un programa eficiente para Xanadu, hasta que esté listo no pisaremos Lyoko.

—Pero Jérémie —protestó Aelita—. Lyoko no es Xanadu.

—Tomémoslo como unas merecidas vacaciones, si X.A.N.A. nos da una pequeña tregua tenemos que aprovecharla.

—Pero…

—Aelita —llamó Yumi—, trabajaremos en el diario. Así seguiremos haciendo algo de utilidad.

La muchacha de pelo rojo lucía decepcionada, aún y así asintió a la idea de Yumi.

Continuará

Notas de la autora:

¡Hola! Hasta aquí el capítulo 26, esta vez es largo para compensar el anterior. Se ha demorado un poco porque estoy haciendo las sustituciones de verano en el trabajo y estoy saliendo bastante tarde casi a diario, eso me ha dejado poco tiempo para sentarme y escribir. A lo largo de este mes pasará lo mismo, así que pido paciencia. Actualizaré en cuanto me sea posible.
La historia ha frenado un poco con este principio, pero creo que era necesario que el par de bobos se encontrasen antes de seguir adelante, y que no quedase nada en el aire.
El lugar del sector de bosque que he usado no sale en la serie, he usado una ubicación del videojuego
Quest for Infinity. El sector del bosque es demasiado monótono, no hay nada interesante en él a parte del tronco hueco en el que se esconden una vez Aelita y Yumi y no me parecía un buen escondite para nada.
Después del blablablá del anterior ha tocado un poco de acción, aunque sin monstruos. El encuentro entre William y X.A.N.A. lo había descartado en un principio, de hecho, era una escena eliminada, pero al final he decidido incluirlo ya que el encuentro que había escrito para más adelante me pareció demasiado flojo.
Espero que os guste, un abrazo.

º º º

ByaHisaFan: ¡Hola! Gracias por tu comentario, sí, es la primera vez que me dejas uno. Me alegra que te guste. Un abrazo.
Anónimo: ¡Hola! He pillado un buen ritmo, con el horario que tengo en el nuevo trabajo me queda tiempo para escribir (menos ahora con las vacaciones y eso).
Los fragmentos no sirven para eso, pronto se sabrá para qué sirven. William se siente así porque el fragmento ha "dañado" a X.A.N.A.
La esperanza siempre es lo último que se pierde, Jérémie no tiene mala intención, sólo intenta que no se lleve un chasco si después resulta que no están vivos. Aunque tiene poca delicadeza para expresarse, la intención es buena.
Todavía queda un poco para el final, pero ya está escrito, de hecho, fue lo primero que escribí de la historia.
Para eso también queda un poco todavía. El hogar de X.A.N.A. se sabrá pronto.
En principio un virus informático, o una inteligencia artificial no debería tenerlos, porque no son seres vivos, supongo que con el tiempo tal vez sea posible, pero por ahora las IAs están todavía en pañales.
He querido conversar esa actitud que tiene en la serie, Waldo siempre ha antepuesto la eliminación de X.A.N.A. a sí mismo. Anthea es mediterrania, lo que la hace más visceral y menos fría, ella piensa más en la familia, en el bienestar de todos y X.A.N.A. no le importa tanto.
Durante la segunda temporada, cuando llega William es justo la relación que tienen, es una de las cosas que siempre me han gustado de esa temporada. Así que he conservado la relación que se establecía en la serie.
Con Ulrich es diferente, la relación de ellos es más de pareja desde el primer momento.
En la serie hay un capítulo en que Aelita está poseída y la desvirtualizan, cuando sale del escáner está perfectamente, por lo que no habrían tenido problema alguno si lo hubiesen desvirtualizado.
X.A.N.A. no ha activado torre alguna en Xanadu, fue Anthea quien lo hizo. Los monstruos viven allí, tampoco los manda nadie.
Ya era hora de que llegase el beso, ha costado un poco. Esperemos que hayan madurado lo suficiente como para que hayan dejado de hacer el tonto y pelearse por nimiedades.
Es muy probable que Sissi vuelva a Lyoko, el tiempo lo dirá.
Jethro la ayudó a escapar, aunque formaba parte de sus torturadores. En realidad tienen una relación complicada, que se irá aclarando, sobre todo en "Xanadu".
Un abrazo.
Aome12361: ¡Hola! Gracias por leer y comentar, me alegra que te guste mi fic, y haberte enganchado al SissixOdd. Un abrazo.