Disclaimer: Y esto sigue siendo Meyer, ¿a que es irónico? Ian es mío, bitches, ni se le acerquen(?)

Summary: Viñeta; Se besan por última vez —esa noche— y saben que es un error, que esta mal. El problema es que se siente malditamente bien. Mel/Ian. Para Cafesitodeldia.

Nota: Primero, esta es la primera vez que escribo del fandom. Y no puedo creer que empecé con el crack! Vale, ya no soy una bebé. Y solo por eso tomo coca en copa, ¿okay? En copa (lose, soy ruda).

Nota 2: Para mi espo-geme, Cafesitodeldia aka Anna, porque se que son su OTP y los ama. Espo, espero que te guste. Me quedo gay. Realmente no importa, ¿verdad? dímelo. Dime que no te importa que todo lo que escriba me salga gay. ¡! Amo ser co-dependiente a ti. ¡Besos!(k) Ah, sí, feliz año nuevo 8-) También.


Feel Good

«Hoy no es ella, no es él,
no, hoy no, hoy es nosotros».

Una vez a la semana. A las tres de la mañana. Cada martes. Casi una rutina, pero sin el aburrimiento. Y más pasional, por supuesto. Como una dosis, de la que sí no consumen se vuelven —más— dementes.
No es amor. Eso esta más que obvio. Es más una atracción —absurda— y el deseo estúpido, vago y torpe, que se presenta cuando menos lo necesitan.

(Te estaba esperando, Ian. Ahora ven acá, que no te quiero ahí parado, te quiero contra mis labios.)

Mel sabe que Ian no es Jared. No son aquellos ojos siena, sí no que unos mas grandes, más azules —la verdad, le gustan más azules, pero no le digas a Jared—. Sabe también que esta arriesgando todo por un delicioso momento, en una cueva obscura. Realmente no le importa.
Y él sabe que no su Wanda, ni sus expresiones, no son sus palabras, mucho menos sus acciones, sí no aquel precioso cuerpo. Delicioso, hermoso.
Quizá por eso la toca, porque ese maldito cuerpo moreno, le hace sentir esas cosas.

(Vamos, Ian, te necesito, ven, yo se que tú también quieres. Acabemos con esto de una vez.)

Todos duermen, excepto ellos dos. Ian llega primero, porque es impaciente. Mel se desliza dentro de la cueva después.
No hay tiempo para decir nada, solo abren la boca para besarse. Él la acorrala contra la pared, y Mel gime, medio placer de tenerlo —de nuevo— contra ella, y medio dolor por las rocas que se le encajan en la espalda.

(Bésame otra vez ahí, Ian, sí, ahí. Eres tú ahora, no lo estoy llamando a él. Es a ti. Solo tú)

Sus manos van al cuello de él, mientras que las de él van hacía su cintura.
Melanie le muerde el labio, y sonríe cuando Ian se aleja con el ceño fruncido y la piel hinchada. Más no se detiene. No, claro que no.
Más toques, menos ropa, más piel y más besos. Los jadeos se convierten en gemidos y los roses en embestidas.

(Más rápido, Ian, más rápido. te necesito, aquí, así. Un poco más, sí, vamos)

Y es así, siempre. Otro beso y un último jadeo. Piel contra piel, y la leve capa de sudor sobre sus cuerpos. Algún rasguño, una que otra mordida.
Se besan por última vez —esa noche— y saben que es un error, que esta mal. El problema es que se siente malditamente bien.

(Te veo el próximo martes, Ian.)


Como ya dije, gay. Y un poco porno.
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¡Te amo, Anna!(?)

+AnaluC.