Disclaimer: Los personajes aquí presentados son propiedad de Nikelodeon y Craig Bartlett. Excepto claro, los creados por mí, para narrar la historia.

Espero que disfruten.

"Costumbres"

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Descubrir algunas costumbres arraigadas no siempre sirve solo para eliminarlas, algunas veces sirve para encontrar que preferirías aferrarte a esa costumbre, antes que olvidarla y sin embargo tal vez tengas que hacerlo. Eso lo entendió Helga G Pataki de una manera rara.

Era una mañana fría en pleno otoño, los arboles sucumbían ante el viento que golpeaba contra su follaje logrando que todas las hojas cayeran graciosamente al piso. Era un dia de esos en los que no dan ganas de salir a la calle y francamente si Helga lo hubiera podido evitar lo hubiera hecho, pero no contaba con la audacia de su padre, al cual se le hizo facil que la niña podia ir a recoger su traje de gala a la tintoreria. Así la rubia se encontraba de repente, sufriendo la molestia del polvo levantado por el vientecillo justo en los ojos, haciendola fruncir el ceño aún mas de lo normal.

Había decidido cortar paso por el parque, imaginando que no habría niños que desearan estar en la calle con ese viento infernal azotando la ciudad, estaba equivocada como muchas otras veces en su vida, el parque estaba lleno de chiquillos tratando de elevar sus cometas, o ya luchando con el poderoso Eolo riendo a carcajadas mientras el pedazo de plástico y popotes se elevaba mas y mas alto.

Helga solo atino a bufar, y seguir su camino hacia la tintorería, mascullando entre dientes sobre el poco criterio que tienen algunas gentes. Aguzando la vista logra divisar la lavandería a unos cuantos arboles de distancia, tan solo le faltaría cruzar la calle y habría alcanzado su destino, y seguramente así todo habría terminando en ser solo una molesta misión, mas de pronto logra descrubrir entre todos esos niños a aquel único que la hacia suspirar, lo miro ahí a lo lejos sonriente, hablando con Gerald su mejor amigo, mientras tomaba con ambas manos un papalote de color rojo brillante, que se notaba era nuevo. Se acerco discreta, no quería que él la viese rondando por ahí, y se ocultó tras un gran árbol rodeado de arbustos suficientes para crear un buen escondite, poniendo atención le oyó decir algo sobre que algún día deseaba ser el piloto de una aeronave, o tal vez hasta de una nave espacial para volar con la chica de sus sueños, con lo cual consiguió una sonrisa en Gerald que aun apoyándolo solía considerar sus deseos como pequeñas ilusiones imposibles de cumplir.

Helga se obligo a tomar una bocanada de aire, pues había estado deteniendo la respiración, todo con tal de oír aquella conversación. Emocionada como estaba de haber escuchado eso, que ella quiso considerar como un anhelo secreto, se alejo un buen trecho para dejar salir uno de sus apasionados monólogos. Comenzó alabando la hermosura física del objeto de su afecto, continuando con una detallada descripción de la forma en que ambos surcarían los cielos o navegarían por el espacio infinito buscando un lugar solo para los dos, culminando con una continua repetición del nombre de su amado. Y de pronto… se sintió vacía, algo no resulto como siempre, algo había faltado, no sintió el mismo alivio que siempre después de decir uno de sus soliloquios, volteo para ver detrás de su espalda, reviso dentro de los contenedores de basura y supo en ese momento que era lo que le faltaba.

Corrió con desesperación hacia ningún lugar, olvidando en su carrera la misión que tenia que cumplir, siguió esmerada en hallarlo, "acaso estará enfermo", pensaba con algo de preocupación. Algo la detuvo en seco ¿una visión, o era real?

Aquel chico tan conocido por ella, estaba parado en la puerta de aquel edificio antiguo aunque limpio y bien pintado, con un ramo de flores en la mano, lucia aturdido y parecía tratar de darse el valor de tocar, pero cada vez que se acercaba parecía como si un magneto con carga negativa lo obligara a retirarse, su respiración se agitaba, y un sonido gracioso salía de su garganta, sus cabellos rubios cobrizos estaban bien peinados hacia atrás logrando que su pelo se confundiera aun mas con su propia piel, sus anteojos estaban bien ajustados en su apéndice nasal y aun así con nerviosismo los acomodaba una y otra vez colocando su dedo anular en el puente para subirlos hacia arriba, se notaba en sus mejillas un suave sonrojo que lo hacia ver menos pálido de lo que en realidad era.

De pronto como si hubiera sentido su presencia voltea a verla, ella lo observa curiosa, como si tratara de decirle algo pero sin atinar a hablar. Él baja la mirada, se siente apenado, casi como si la hubiera traicionado, aunque sabe que no es así. Ella avanza unos pasos hasta estar frente a él y le brinda una cálida sonrisa. "Sabes que te extrañare, pero es tiempo de avanzar" le dice, dandole un suave abrazo, antes de tocar el timbre de aquella casa, una palmada en la mejilla y luego ella corre hasta desaparecer por una esquina, la puerta se abre y el chico ve una de las maravillas de su pequeño, hasta ahora, universo frente a él, aquella que será su mejor amiga, aquella que será la sal de su vida, aquella que jamas le golpeara la cara, a menos que él se lo merezca claro, aquella a quien ha decidido dar su corazón, ella lo saluda con una dulce y sincera sonrisa, que logra que su lindo rostro pecoso y enmarcado por suaves madejas de cabello rojo recogidas en un par de trenzas a cada lado de su cara, luzca mas sublime y perfecto que nunca, lo invita a pasar, el muchacho sonrojado le ofrece las flores y ella llena de agradecimiento y emoción le brinda un beso en la mejilla, con lo cual el chico se sonroja aun mas y ella le toma del brazo para alentarlo a entrar.

Helga a visto todo desde lejos, esta llena de inspiración, por raro que parezca se pone a monologar, por primera vez respecto a alguien quien no es el rubio dueño de su pensar. Busca palabras que rellenen el vacío que deja su amigo, no las hay, desearía saber porque a pesar de sentirse feliz por aquellos dos, siente esa tristeza por dejarlo ir, tal vez ese chico era mas que una costumbre difícil de desarraigar, en realidad era un refugio y una válvula de escape para ella, se da cuenta de que él era su mejor amigo, no tanto como lo es Phoebe, había una gran diferencia, pero era un amigo silencioso y discreto en el que ella siempre supo, podía confiar, una lagrima solitaria cae por su mejilla, de pronto entiende que jamas lo volverá a recuperar.

El sonido de una voz taciturna y melodiosa llamándola por su nombre, la hace salir de su ensoñación, al voltear lo observa mirándola, con preocupación y ternura. Ella sonríe y le saluda.

– Te vi en el parque con tu papalote y tu mejor amigo – le dice cual si el amigo se tratara de un cachorro y no de un humano de nombre Gerald.

–¿Me espiabas acaso? – dice él con seriedad, pero sin molestia o miedo en su mirada.

La niña de cabellos rubios niega con la cabeza y le sonríe aun mas.

– Solo pasaba por ahí, iba por el traje del gran Bob a la tintoreria, cuando te vi…– le describe sin temor. Arnold la mira de pies a cabeza, ahora la conoce bien, sabría si le estaba mintiendo, esta vez no era así.

– ¿Que haces por la casa de Lila si la tintorería esta del otro lado del barrio? – la cuestiona sin morbo, pero a sabiendas de lo que sucedía. Ella baja la cabeza, y sonríe de medio lado.

– Brainy… – dice suavemente, llegando a los oídos de Arnold casi como un suspiro.

– ¿Sabias que tenían una cita, no? – le dice sin reclamo, pero mirandola con intriga.

– Lo había olvidado… mas creo que no mi subconsciente – responde ella con certeza –. De pronto lo extrañe… y lo encontré frente a la puerta de Lila dubitativo, le di un pequeño empujón, no lo podrá negar, esta vez yo lo ayude.

Arnold la toma de la mano, ella lo mira a los ojos, y él le sonríe.

– Te seguí… – le dice el chico de cabello rubio.

– ¿Como? – dice ella sin entender bien.

– Te vi "espiándome" en el parque… y cuando te vi actuando rara, te seguí…

Ella se sonroja, es difícil para ella aceptar que Arnold este consciente de sus sentimientos por él, y es raro tener que mostrarse mas abierta frente a él, y sin embargo así ha sido durante el ultimo año, ya debería estar acostumbrada.

– No es que quisiera espiarlos… es solo que no quería molestarlos… tú estabas en tu ambiente y yo no debía intervenir, pero no pude evitar mi curiosidad y luego mi emoción cuando supe de que hablaban, y luego me hizo falta mi tope… creo que todo esto fue algo inesperado – le dice ella con impaciencia y algo de nervios.

– Como todo en nuestra vida Helga, como todo en nuestra vida – le expresa alegre, tranquilizándola, y colocando la blanca mano de la chica en su brazo – pero me agrada que sea así, vamos por el traje de tu padre antes de que lo vuelvas a olvidar… y de paso recogemos el papalote que deje en manos de Gerald – dice mientras se encaminan hacia aquel lugar, sin que él pida que le explique mas, ya no lo necesita. Ella admite que ya no quiere hablar, siente que solo él puede entenderla ahora y sin palabras, sabe que a su lado todo estará bien. Y tal vez con él aprenderá nuevas costumbres, algunas que tal vez se arraigarían de verdad para toda la vida.

Fin.

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Lógicamente esto es después de TJM. Arnold y Helga comenzaron una relación, y hasta ahora las cosas caminan normalmente, pero a los cambios siguen otros, y es lo que trato de expresar aquí, espero que no los haya aburrido este mini fic, se que no es igual a lo que normalmente escribo, pero es que sigo experimentando mi narrativa, así que espero que a pesar de la rareza les haya gustado. :)

Sayonara.

LoveLove ArnoldxHelga.

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(¸.•´ (¸.•`Rei Hikaru Chiba`•.¸) `•.¸)