Disclaimer: Ninguno de estos personajes me pertenece, todo es me Stephenie Meyer.

Sweet Cyanide

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Ella camina sola por la alegre feria, pasa sin mirar y ni prestar atención por donde iba. Los chiquillos que corrían y jugaban alegres. La feria estaba llena de vida, colores y luces por doquier, juegos andantes, gritos y chillidos se escuchaban de todas partes. Niños esperando sus algodones de azúcar, otros devorando sus helados de chocolate y vainilla, otros comiendo manzanas acarameladas o enchiladas.

Pero ella está ajena a eso, está perdida, está sumida en sus pensamientos y en su propia tristeza. Lágrimas de anticipación brotan de sus ojos marrones y recorren lentamente sus sonrojadas mejillas. Lágrimas que no son limpiadas. Lágrimas que se pierden en el pavimento.

Ella no nota esto, sólo camina con la mirada fija hacia el horizonte. Duele, demasiado. Pero es un dolor más allá de lo físico, era un dolor del corazón. Del alma. Ella no le amaba, como había creído ilusionarse. Había sido su culpa pero estaba sufriendo y sentía un odioso rencor contra ella.

Nadie le presta atención, nadie la mira ni nota su presencia, aun cuando está completamente rota. Ella está sola. Cada quien está sumido en su propia realidad. Bella llega hasta donde sabe que ella está. Parada enfrente del carrusel el movimiento, vacío, solo, triste. Busca con la mirada ansiosa a la pequeña menuda y el corazón que le queda se le rompe en miles de trocitos cuando la ve.

Ella está allí, en el centro de éste, abrazada del compañero cobrizo, mezclándose con él en una danza llena de pasión. Ella mantiene los ojos cerrados y puede ver el placer en su expresión. El cobrizo acaricia sus figuras, mete una mano por debajo de su blusa y comienza subir por su estómago hasta llegar a sus pechos. La morena lo puede ver todo desde allí, pero ellos perdidos en su engaño no la ven.

Comienza a llover, como si el clima estuviese de su parte, cierra los ojos mientras gruesas gotas de lluvia se combinan con lágrimas propias y caen a lo largo de su rostro. Ella se empapa rápidamente, su cabello cae como gruesas cortinas en su rostro. Parpadea con las pestañas húmedas, tratando de quitarse el maquillaje corrido y sigue mirando.

Esos tortolos siguen allí, perdidos sin saber lo que pasa a su alrededor. Todos los sueños, promesas, recuerdos y alegrías se van, la lluvia se los lleva y en ella sólo queda el rencor y el dolor. Su rostro se contrae por la rabia y el dolor que no quiere sentir. Él siempre tuvo razón, piensa ella, esto nunca funcionaría. Sólo había sido un juego para ella, una experiencia, una diversión.

Qué tonta había sido.

No puede más, no vale la pena, justo en el momento en el que ella decide irse lejos de allí… ella le mira desde el carrusel, sus ojos verdes se abren con sorpresa. Intenta encontrar sus ojos, pero ella ya no puede mirarla. Es una traidora. Los traidores no lo merecen.

Se gira lentamente, pero no puede detenerse de darle una última y única mirada, ella no ve la ansiedad en su rostro. Se va caminando con la lluvia como sucompañía silenciosa, ella le grita desde el carrusel pero ya no la escucha. Sólo quiere alejarse y perderse en lo más lejos de mundo. Lejos de ella.

Gracias por leer, en realidad me inspiré en un videíto que no mencionaré… a menos que lo reconozcan XD

Leon.-