DEBE SER INVIERNO

Capitulo 17: Nevando

Por: Okashira Janet

No es mi estilo poner notas al inicio del capitulo pero de verdad mil gracias por seguirme hasta ahora, esto va con todo mi cariño para ustedes

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Naruto abrió el único ojo que podía e intentó enfocar a su alrededor, el ambiente era tan frío que le calaba en los huesos, sentía el cuerpo aletargado, la sangre paseándose por su boca, el rostro deformado.

-¿Naruto-kun verdad?- escuchó una voz y apenas tuvo fuerzas para levantar la cabeza.

-¿Qué?- se asustó al hablar, sentía que su voz no le pertenecía, que quien hablaba era otra persona.

-Soy tu otro yo- finalmente pudo ver a una persona tendida frente a él y se asustó en demasía al notar que aquel joven era igual que él, bueno, quizás los ojos y el cabello más claros pero…

-¿Estoy en una ilusión?, ¿sigo peleando contra Sasuke?- intentó ponerse de pie pero se encontraba fuertemente amarrado y aquellas no eran cuerdas normales, sentía que su chakra era succionado lentamente.

-No estas en una ilusión- Shadow tomó aire, aunque no estaba amarrado tampoco él podía pararse, la pelea con el genio Hyuuga había sido impactante.

-¿Dónde estoy?- Naruto intentó hacer una mueca pero al instante sintió como la piel se le estiraba, era tanto el dolor que había sentido que los nervios de su rostro parecían haberse desconectado como un medio de defensa.

-No estoy muy seguro- el clon contestó sin dejar de observarlo, después de tantos años, después de tanto tiempo por fin conocía al hombre que era su "original" por fin estaba delante de Naruto Uzumaki, el jinchuriki del Kyuubi, aquel que era el causante de su existencia.

-¿Dónde esta Sasuke?-

-Madara-san lo ha dejado, sólo te ha traído a ti y a los Hyuuga-

-¿Cuáles Hyuuga?- su único ojo se abrió con sorpresa mezclada con temor.

-Hinata y Neji Hyuuga- Shadow a quien le era ajeno el código de no dar información a los prisioneros habló como si le dieran cuerda.

-¿Por qué?- los pensamientos del rubio se volvieron un caos ¿Para que querría Madara a Neji o a Hinata?, entendía que él era el preciado contenedor del Kyuubi, quizás el Uchiha quería quitar a Hinata de en medio para que no interfiriera con los sentimientos de Sasuke pero entonces, ¿Qué pintaba Neji en aquello?

-No sé- Shadow rodó los ojos –Deje escapar a ese Utakatonto para que no capturaran a Hinata-dono y de todas maneras sucedió-

-¿Quién?-

-Bah, no importa- fatigado Shadow dejo que su mejilla reposara sobre el suelo.

-¿Quién eres tú?- pero por muy cansado que estuviera Naruto necesitaba respuestas.

-Me llamó Shadow y soy tú clon-

-…-

-…-

-¿Qué?- finalmente el original parpadeó.

-Tu clon-

-¿Mi que?-

-Tu clon-

-¿Eres mío?- en el rostro de Naruto una sombra de duda.

-Errr- Shadow desvió la mirada, sus mejillas se colorearon –No sé-

-Dijiste "mi clon"-

-Quise decir…-

-¿Eres mío?-

-Soy una copia tuya, sí, creo…-

-Oh- Naruto soltó un suspiro -¿Eres un clon de sombra que me salió mal?-

-¡No!- indignado Shadow alzó un poco el cuello que le dolió horrores.

-¿Entonces?- a pesar de su aspecto sangrante y demoniaco la ingenuidad que le era tan propia se reflejó en su cara.

-Soy un clon que hicieron con tu material genético-

-No te entiendo-

-Yo tampoco, sólo repito lo que dice Kabuto- cansado Shadow volvió a posar la cabeza en el piso, su condición estaba por los suelos.

-No tengo tiempo- con pesadez el rubio intentó soltarse de sus amarres.

-No podrás- Shadow soltó un suspiro –Una vez le dije a Kabuto que era homosexual y me tuvo amarrado con eso una semana, no pude soltarme-

-¿Eres amigo de Kabuto?- mientras hablaba el rubio giró a su alrededor, quería encontrar a Hinata, detener a Sasuke, proteger a la gente que le importaba.

-No estoy muy seguro- Shadow levantó la cabeza -¿Eres amigo de Sasuke?-

-Tampoco yo estoy muy seguro- el ojo azul del joven pareció entristecerse, de buena gana el clon le hubiera dado unas palmaditas en la espalda pero estaba demasiado cansado como para intentarlo –Antes lo éramos… creo que alguna vez lo fuimos-

-Hinata-dono y yo fuimos amigos también- el clon sonrió ampliamente –Aunque ahora somos enemigos-

-¿Dónde esta ella?- la voz de Naruto cambió al instante de mencionar a la joven heredera.

-Mmm- Shadow pareció pensárselo un poco y luego sonrió ampliamente –Por ella es por quien menos te debes preocupar…-

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Hinata abrió los ojos lentamente, su cuerpo estaba entumecido y el frío suelo besaba su piel.

-¿Dónde estoy?- sin acabar de reaccionar por completo se dio cuenta de que estaba amarrada con alguna extraña clase de chakra, ¿cómo había acabado en ese lugar?, lo ultimo que recordaba era a Konoha en guerra, a Sasuke con ella, ¿y luego?.

-Hinata-sama…- una voz enronquecida y débil susurró por lo bajo y ella giró la mirada asustada.

-¡Neji-nisan!- sus plateados ojos se abrieron en horror, su primo estaba reducido en una esquina del salón, su rostro manchado de sangre y tierra.

-Hinata-sama, ¿se encuentra bien?-

-¡No deberías preguntar algo como eso cuando, cuando eres tú…!- alarmada la chica intentó soltarse por todos los medios, no comprendía, ¿por qué la habían amarrado, con que fin?, ¿lo habría hecho Sasuke?, él quería que ella se retirara de toda esa guerra para poder acabar con Konoha, ¡Oh!, ¿por qué era tan complicada una historia como la suya en tiempos de guerra?

-Hinata-sama, de-debe huir…- el joven estaba en el borde de sus fuerzas, entre temblores la joven notó que la temperatura había disminuido aún más, seguramente la noche empezaba a entrar.

-No te dejare- pero por más que el amor por Sasuke hubiera crecido dentro de ella, por más que su corazón se lo dictara ella no permitiría que el Uchiha dañara a sus seres queridos y mucho menos a su familia.

-Hinata-sama…- el joven finalmente dejó caer la cabeza respirando con dificultad, el encuentro con aquel joven parecido a Naruto lo había dejado molido, se había roto un par de costillas y su chakra apenas le alcanzaba para seguir vivo, ¡Que frustración no poder seguir con su papel de guardián en una situación como esa! Y lo peor de todo era la incertidumbre, ¿por qué necesitaban al clan Hyuuga en la presente situación?

-Yo…- los puños de la joven se apretaron haciendo presión contra las cuerdas que la encarcelaban, ella no solía ser una persona fuerte, mucho menos decidida, no destacaba particularmente en nada, era una vergüenza para el clan y la peor heredera que los Hyuuga hubieran tenido pero ella, por una vez en su vida, iba a pelear por defender lo más importante.

-¡Yo debo ayudar a Neji-nisan!- gritó porque recordó que era lo que Naruto hacía cuando se iba a enfrentar a un reto, lo hizo alto, fuerte, sin importarle lo que pensaran de ella y entonces algo extraño sucedió, un chakra que no era el suyo la rodeó ayudándola a romper sus amarres, un calido chakra rojo jugueteó con sus mejillas envolviéndola gentilmente.

-¿Itachi-san?- abrió los ojos alarmada al comprender que el joven le había otorgado su chakra en algún momento, ¿por qué alguien como Itachi que era un Ninja de elite gastaría sus fuerzas y energías en una simple chica sin muchas cualidades?

-Ay no…- entre temblores trastabilló hasta donde su primo la veía asombrado, no era el momento de explicaciones, intentando controlar de la mejor manera posible el chakra que Itachi le había proporcionado la joven rompió los amarres que apresaban al joven genio –De-debemos irnos- no supo si tartamudeaba por la timidez que le causó pasar el brazo del joven por sus hombros o por el frío intenso que le hacía castañear los dientes.

-Váyase usted…- el joven murmuró quedamente, se sentía impotente, completamente inútil.

-No me iré sin ti, n-no podría- ella bajó el rostro sonrojándose, hacía tanto tiempo que no veía a Neji que había olvidado lo atractivo y amable que era para con ella.

-Déjeme- y él por su parte se sorprendió de descubrir aquella fortaleza en ella, siempre había sabido que no era tan débil como aparentaba pero aquel nuevo estado de ánimo lo desconcertaba.

-N-no- la chica tomó aire profundamente, no tenía idea de donde se encontraban, todo a su alrededor estaba oscuro y con un aire a soledad y viejo.

-Hinata-sama fui capturado por Madara así que esto no es un juego- haciendo un esfuerzo sobrehumano el joven se apoyó con firmeza en el suelo –Váyase, es mi deber como guardián…-

-Eres mi primo- pero ella cortó sus palabras sin girar a verlo, llevándolo a su ritmo –Eres casi mi hermano yo… yo te quiero demasiado…- Neji no supo como debía tomar aquello, de pronto recordó las palabras de Hanabi, el asunto de la boda, el destino al que los habían obligado, ¿sería que se había equivocado al leer los sentimientos de su prima?, no, no podía ser posible, el amor que los unía era inmenso pero puramente fraternal, estaba seguro.

-Hinata-sama, este hombre al que quiere como a su hermano es su futuro prometido-

-¿Qué?- por un momento dejó de caminar, su mente se puso inmediatamente en blanco.

-¿No sería mejor dejarme aquí?, ¿no escapamos de esa manera los dos a nuestro destino?-

-Yo…- sus dientes se apretaron con valor, recordó a Karin y su férrea determinación de hacerse notar por Sasuke sin importar lo que tuviera que hacer, así como aquella idea fija en la mente de la pelirroja ella también había tomado una decisión –Si puedo salvarte yo… yo me casaría contigo-

-Pero…- él sintió como la boca se le secaba.

-Si ese fuera el precio…- la joven siguió jalando de él, no quería pensar en la posibilidad de casarse con su primo, no sabía quien había tomado la decisión ni le importaba averiguarlo, lo importante era convencer a Neji, sacarlo de ahí, luego Sasuke… él no lo permitiría… con horror se dio cuenta, Sasuke y Madara estaban aliados, ¿sería que Sasuke planeaba atentar contra su primo?, ¿por eso lo había secuestrado?, no, no, porque de ser así, ¿qué objetivo habría tenido ponerlos juntos?, si Sasuke hiciera algo tan ruin como atentar contra su primo lo haría de tal manera que ella no se enterara.

Porque de algo estaba segura Hinata Hyuuga, por más que lo amara si él atentaba contra una de sus personas queridas todo el amor acumulado en su corazón se transformaría en algo muy diferente.

-Hinata-sama…- finalmente Neji comprendió que no ganaría nada resistiéndose –Sé que usted ama a otro hombre-

-A estas alturas Neji-nisan… ya-ya no sé a quien amo- aquella fue una verdad a medias, sus confusos sentimientos por Naruto habían sido aclarados por Itachi, se había dado cuenta de la persona a la que amaba en la peor de las formas y de manera demasiado repentina para reaccionar adecuadamente.

-Madara planea hacer algo esta noche- a pesar de lo que las palabras de su prima encerraban decidió llevar la conversación a un plano más apremiante –Cuando caí en el genjutsu mencionó que habían capturado a Naruto-

-¡Naruto-kun!- la joven chilló, todas aquellas emociones eran demasiado para ella, lo bueno y lo malo golpeaban dentro de su ser como si buscaran despedazarse, Madara era la maldad, Madara destruía a Konoha y buscaba el poder de Naruto, ¡Pero Sasuke estaba a su lado!, ¿Cómo podía pelear con todas sus fuerzas si su corazón agonizaría a cada paso?

-Hinata-sama debemos ayudar a Naruto- ajeno a los sentimientos de su prima el joven siguió hablando –Sasuke ha peleado en su contra y debe estar en algún lugar de este sitio-

-Sasuke…- ella susurró el nombre con dolor, debió haberlo supuesto, por más que Sasuke dijera quererla su venganza siempre estaría por encima de ella, ¿No se lo había dejado muy claro en su ultimo encuentro?, lo único que buscaba era protegerla para que no se viera arrasada por la crueldad que sufriría la aldea y entonces, ¿No era esa una representación más del egoísmo del Uchiha?

-No podemos dejar que Madara se haga con el Kyuubi-

-Entiendo- la chica pasó saliva y siguió conduciendo a su primo, en silencio salieron del salón y la joven activó su Byakugan, todo a su alrededor era oscuridad.

-¿Hinata-sama?-

-Lo encontré- la joven titubeó sintiendo que algo en su estomago se contraía con fuerza –E-esta muy mal-

-Maldito Uchiha- Neji gruñó entre dientes, ella apretó aún más la mano de su primo, sentía que un nudo se formaba en su garganta, ¡Cuánto daría por ser capaz de defender a la persona que quería frente a otra de las personas más importantes de su vida!, sin embargo no podía, porque Sasuke Uchiha era un traidor, siempre lo había sabido y aún así…

-Va-vamos- echó a andar porque de otro modo tenía la impresión de que soltaría en lagrimas, el calido chakra de Itachi se aglomeraba a su alrededor, como tratando de consolarla, como intentando comunicarle algo de vital importancia, pero ella no tenía tiempo de intentar definirlo, simplemente seguía avanzando con Neji apoyado en sus hombros, ¿De verdad ese momento estaba pasando?, ¿Realmente su primo y ella caminaban por ese lugar con el futuro de Konoha en sus manos y muy pocas fuerzas para hacer algo de provecho?, con un escalofrío la joven pensó en toda la gente que había muerto intentando defender la aldea, todos los Hokages, Asuma, el padre de Neji, tantos ninjas, tantos civiles, tanta gente y ahora…

-Ne-Neji- a causa del temor y la ansiedad olvidó agregar el sufijo –¿Tú… tú has pensado en la muerte?-

-Todo el tiempo- el joven contestó con sinceridad y sujetó con mayor fuerza la mano que su prima le estrechaba –Quisiera decirle que nada malo le va a pasar, que todo saldrá bien, pero…-

-Lo sé- por dentro sonrió por ser aún tan pequeña, tan frágil, el destino de un Ninja se escribía más por su manera de morir que por la manera en la que había vivido.

-Hinata-sama yo sé que no fui el mejor guardián, que por muchos años fui un ciego, tantas cosas…- con delicadeza el joven apoyó su mejilla sobre la coronilla de la chica sin dejar de caminar –Pero si este es mi momento, si por alguna razón ha llegado la hora… me alegra por lo menos haberme despedido de usted-

-Si alguien muere hoy seré yo- no supo porque aquellas palabras salieron de su boca y se horrorizo al pronunciarlas, los recuerdos vividos al lado de Itachi regresaron a su mente, la fatalidad de ser un heredero, el destino cruel que les esperaba por su nacimiento.

-No diga eso- la mano de Neji contra la suya se humedeció a causa del sudor y ella se dio cuenta con pesar de que si moría el dolor que dejaría en su primo por no serle de ayuda sería demasiado grande, morir, que palabra tan difícil y sin embargo estaba tan latente en esos momentos que sentía como su propio corazón le indicaba su cercanía.

-L-lo lamento- finalmente pararon frente a una enorme puerta de roble, Naruto estaba del otro lado pero su chakra estaba de alguna manera sellado –Aquí- con pesadez ambos abrieron la puerta, tanto Naruto como Shadow giraron la mirada, ambos pudieron ver dos siluetas recortándose contra la luz de la luna, una hermosa chica y un atlético joven, ambos un tanto cansados pero con aquella elegancia que daba la sangre que corría por sus venas y entonces —y aunque no estaba muy seguro de la razón— Naruto lo entendió.

-¡Váyanse!- su voz deformada surgió desde su garganta como un adolorido aullido.

-¡Naruto-kun!- Hinata ni siquiera se paró a razonarlo, soltando a Neji corrió hacía él poniéndose de rodillas, acunando su cabeza contra sus piernas -¡Oh Naruto-kun!- las lagrimas brotaron copiosas desde sus ojos -¡¿Que te hizo, que te hizo?- su mente era un caos de ideas revueltas pero en medio de todo la inevitable verdad, Sasuke lo había hecho, aquel terrible ataque sólo podía ser a causa de él.

-Hinata…- algo muy calido surgió en el corazón del rubio cuando la muchacha besó entre lagrimas sus deformadas mejillas, su carcomida nariz, sólo alguien como ella podría hacer eso, sólo Hinata lo besaría de esa atormentada forma sin importarle llenarse el rostro de sangre en el proceso.

-Pe-perdón- con velocidad reunió una vez más el chakra de Itachi y rompió las cadenas que lo aprisionaban –Na-Naruto-kun-

-Olvídalo- lentamente el joven se puso de pie, Kyuubi se removió en su interior sin alcanzar a prestarle su chakra aún.

-Naruto, Madara debe estar por aquí- Neji que se había recargado en la puerta intentó normalizar su respiración –Debemos salir ahora, en el estado en el que nos encontramos…-

-Madara viene para acá- parándose también con dificultad Shadow jadeó –Lo siento-

-Shadow-kun…- Hinata parpadeó sorprendida al encontrar al clon frente a ella, situación que había pasado por alto al centrar toda su atención en Naruto.

-Escuchen…- el clon titubeó un instante, no entendía del todo porque su mente lo impulsaba a ayudar a sus enemigos, siempre había sido así desde que lo recordaba, Kabuto solía regañarlo mucho por eso –No entendí muy bien a Madara-san pero dijo que necesitaba sus ojos- señalando con el dedo a ambos Hyuuga el joven parpadeó –Yo que ustedes me iba de aquí-

-Neji- la voz del Uzumaki cambió a una fría orden –Llévate de aquí a Hinata-

-¡No!- pero antes de que el genio Hyuuga pudiera decir algo la joven sujetó al jinchuriki por el brazo –N-no nos iremos sin ti Naruto-kun-

-Y yo no permitiré que sufran por mi culpa-

-¡Y-yo fui quien permitió que hirieran a Naruto-kun!- los ojos de la muchacha reflejaron dolor –S-si sólo… si hubiera detenido a Sasuke…- a pesar de la situación Naruto se giró a verla, analizó a fondo sus ojos bañados de dolor, el sufrimiento reflejado en su cara, la culpabilidad que la carcomía y entendió algo que en un principio no le había quedado muy claro, Sasuke no lo podía ver como un amigo porque Hinata lo quería a él… o por lo menos así había sido en el pasado, ¡Por eso había intentado matarlo con todas sus fuerzas!, para deshacerse de su presencia, para no tener dudas, para que no lo carcomieran los celos, ¡Pero había errado el método!, Hinata jamás lo perdonaría, si lastimaba a alguien por celos ella jamás se lo perdonaría.

-Sasuke- tomándola fuertemente del brazo el rubio la jaló hacía atrás ante la extrañeza de Neji que no entendía que tenía que ver el nombre del vengador en esa situación –Tienes que ir con Sasuke-

-¿Estas loco Naruto?- el castaño abrió grandes los ojos.

-Él no dejara que nada te pase, lo conozco, te protegería de cualquiera- el rubio habló con rapidez intentando no ponerse a pensar en lo que decía, debía ser sincero, por más que quisiera protegerla con sus propias manos no poseía la fuerza para hacerlo, el chakra de Kyuuby parecía no responderle, su cuerpo no tenía la fuerza necesaria.

-¡Pero…!- Neji abrió los ojos a mas no poder y entonces una sombra hizo su aparición provocando que todos los presentes retrocedieran.

-Así que aquí estaban- Madara habló con su humor habitual –Ya no hacen las cadenas de represión como antes-

-No te daremos a Naruto-kun- inmediatamente Hinata se colocó delante del rubio sintiendo que una descarga de adrenalina recorría su cuerpo, las manos húmedas y un extraño temblor en los huesos, pero protegería al rubio, ese era su camino del Ninja.

-Empiezo a entender porque Sasuke te eligió- Madara arqueó una ceja que no pudo ser observada bajo su mascara -¿Saben donde estamos niños?-

-¡En la zona Uchiha!- Shadow contestó levantando la mano como un niño de primaria y ante tal gesto el Uchiha soltó un suspiro.

-La pregunta no era para ti Shadow-kun-

-¡Oh!-

-Porque ya sabías la respuesta-

-¡Oh!- el rubio dejó caer la mano con gesto fatalista y por un instante Naruto se preguntó si así de estupido se veía él cuando hacía un comentario por el estilo, con razón Sakura lo golpeaba tanto.

-En fin- Madara entrelazó los dedos, Neji activó su Byakugan en un atormentado ultimo intento de mantenerse útil –La zona Uchiha es un lugar especial, ¿No se habían preguntado por que a pesar de haber pasado tanto tiempo sigue prohibida pero no se ha ordenado su destrucción?-

-Ah…- Hinata arqueó ambas cejas, recordó un momento hacía mucho tiempo cuando le había hecho la misma pregunta a su padre pero él simplemente la había volteado a mirar con fijeza y ella había bajado la mirada avergonzada sabiendo que no debía inquirir más.

-La zona Uchiha es el único lugar donde se puede llevar a cabo la liberación de la legendaria bestia que encierra a los 9 bijuus- Madara extendió ambos brazos como si de esa manera abarcara el mundo –Y el clan que vio nacer a los Uchiha es la respuesta al plan "Ojos de luna"-

-¿Qué?- el castaño se colocó en posición de guardia, ¿Eso quería decir que Madara necesitaba de él y Hinata para llevar a cabo su plan?

-¡Aléjate de ellos!- Naruto rugió avanzando al frente, al instante el chakra que había estado reprimido explotó liberándose de golpe.

-¡Ah!- ambos Hyuugas y Shadow fueron arrojados hacía atrás ante la fuerza expansiva de su poder.

-Tsk- el Uchiha ensombreció la mirada, le quedaba muy poco tiempo para actuar, no podía permitirse que un inconveniente como aquel lo retrasara –Kabuto-

-A la orden- de las sombras el joven de gafas apareció con una media sonrisa en el rostro.

-Prepara al Hyuuga yo me encargo del Kyuubi- una sola mirada de Naruto basto para que Hinata comprendiera, no podía ayudarlo pero si salvaba a Neji lograría detener lo que se avecinaba.

-¡Corre Neji-nisan!- sujetándolo de la mano Hinata corrió lo más fuerte que se lo permitían sus piernas, el chakra de Itachi fluctuaba a su alrededor, apresurándola, jalándola, incitándola a seguir.

-No pueden escapar de mí- bajo su larga tunica Kabuto rió tétricamente, decenas de serpientes escaparon directamente de sus mangas.

-¡Byakugan!- ambos primos activaron al mismo tiempo su línea sucesoria y tomaron la posición de ataque propia de su clan.

-¡No dejare que lastimes a nadie más!- Naruto se permitió verlos unos momentos para después girar hacía Madara con los puños apretados.

-Extraeré a Kyuubi- el Uchiha habló secamente.

-¡Rasengan!- pero el rubio no le dio tiempo de agregar nada más, la esfera de poder se formó en su mano a una velocidad impresionante y el Uchiha tuvo que hacer uso de un jutsu de espacio para salvarse del impacto.

-La pelea con Sasuke te ha dejado exhausto ¿No es cierto?- las palabras de Madara parecían venir de todos lados y de ninguno a la vez, Naruto maldijo haber sido siempre tan endeble frente a los genjutsus.

-¡No importa que tan débil éste, yo te venceré!- apretando los puños el rubio creó un par de clones que se posicionaron a sus lados observando todos los ángulos buscando al oponente.

-Sin embargo Naruto-kun, sabes que hubo un momento de la pelea en la que pudiste haberlo matado, ¿Pero no lo hiciste verdad?- aquella voz condescendiente definitivamente lo enfermaba.

-¡Nunca entenderías el lazo que me une con Sasuke!-

-En vez de matarlo dejaste que siguiera viviendo, que te siguiera dañando, por eso ahora estas en este estado, ¿No es cierto entonces que quien ha puesto en peligro a todos eres tú?-

-¡Cállate!-

-Si hubieras matado a Sasuke en ese instante ¿Estarían ahora peligrando esos jóvenes Hyuuga?-

-¡Cállate!-

-¿En realidad es tu amigo?-

-¡Ahí!- Madara realmente no entendió lo que había pasado, repentinamente Naruto apareció frente a él, su único ojo completamente enrojecido, sombras oscuras alrededor de su iris y una patada que le daba de lleno en el estomago.

-¡Uh!- al impactar contra la pared más cercana se dio cuenta con irritación, Kisame le había logrado decir muchas cosas antes de morir pero no le había explicado que el rubio ya podía controlar el modo Sannin ni que su control del chakra de Kyuubi era tan alto, una ultima broma del hombre tiburón seguramente.

-No me dejas opción Naruto- con pesadez se retiró de la pared, aquella técnica no era algo que quisiera usar en esos instantes.

-¡Te venceré!- pero aquel jovencito rubio no le dejaba otra opción, debía reconocer su valía, su esfuerzo por mantener sus ideales, si fuera un aliado lo conservaría a pesar de su escaso cerebro, era algo así como Shadow…

-Ahora…- y entonces para Naruto algo extraño sucedió, en el lugar donde anteriormente se encontraba Madara apareció repentinamente aquel que había dicho ser su clon.

-Ya- Shadow entendió al instante que lo que esperaba Madara de él era que peleara pero tomando en cuenta su estado físico la única respuesta viable era la muerte, que lastima, él planeaba vivir un poco más pero bueno, siempre y cuando muriera haciendo lo que más le gustaba.

-¡No te escondas!- Naruto apretó los puños gritando al aire frustrado pero por lo mismo no notó que la persona frente a él se preparaba para realizar su ultimo esfuerzo.

-Danza de espadas- una cruel sonrisa se dibujó en el rostro del clon, si iba a morir quería que fuera de una manera única, causando el mayor daño posible a ese que era el causante tanto de sus alegrías como de sus sufrimientos, el hombre del cual era una simple sombra.

-¡Ah!- Naruto gimió cuando la espada se enterró en su estomago, sus dedos aferraron los hombros del hombre que se encontraba frente a él, de no ser por la capa de Akatsuki y los ojos ligeramente más claros hubiera pensado que se trataba de él mismo, que era el Naruto oscuro que habitaba dentro de su alma.

-Sé que esto no te matara- Shadow susurró suavemente, la espada aún dentro del cuerpo de Naruto, sus labios moviéndose contra su oreja –Así que mátame tú-

-¿Qué?- sus dientes se apretaron con dolor, sus manos aferraron con mayor fuerza los hombros de aquel que era como su reflejo viviente.

-Mi único motivo de vivir fue tu propia existencia- Shadow susurró al viento –Si tú mueres mi vida dejaría de tener sentido-

-La vida…- hiperventilando Naruto intentó mantenerse coherente –La vida le pertenece a cada uno de nosotros no…- sus pensamientos se revolvieron, ¿No era aquella actitud suave la que lo tenía en esos momentos entre la vida y la muerte?, ¿No era su ingenua manera de ver las cosas la que lo tenía en esa situación?, si hubiera matado a Sasuke, si se concentrara en sus objetivos dejando de lado su sentido humanitario, si se deshiciera ahora mismo del enemigo, ¿No sería mejor entonces para la aldea y para él mismo?

-Mátame- el clon volvió a susurrar contra su oído y Naruto supo que hacer aquello sería de lo más fácil, simplemente con hacer emerger las garras y clavarlas en sus pulmones que se le presentaban tan sencillamente sería suficiente, pero… ¿No era ese el camino hacía la oscuridad?, ¿No era eso contra lo que peleaba?

-No- finalmente soltó lentamente los hombros del joven y trastabilló hacía atrás.

-¿Qué?- sin comprender Shadow abrió grandes los ojos.

-Porque tú también pudiste haber apuntado a un punto vital si hubieras querido- de un solo golpe el rubio retiró la espada de su abdomen dejando que la sangre y el dolor lo recorrieran.

-Yo…-

-No dejes que te manejen- apretando los dientes el rubio volvió a otear la habitación, sabía que Madara estaba ahí, en algún lugar –Sé que ayudaste a Hinata-chan, por eso no intentare hacerte daño-

-Soy tu enemigo- sin entender del todo el clon parpadeó.

-¿Y que?- la espalda de Naruto fue lo ultimo que vio antes de caer de rodillas, se sentía muy cansado, su mente estaba cansada, los pensamientos que por tanto tiempo había intentado hundir en el fondo de su alma empezaban a salir a flote, realmente ahora estaba completamente seguro de una cosa, no había nada que lo enorgullecerá más que ser una copia de Naruto Uzumaki, el Ninja mas tonto del planeta.

-Debo…- secando una lagrima que recorría su mejilla el joven giró a la izquierda y vio como los jóvenes Hyuuga actuaban en perfecta sincronía peleando contra Kabuto, sin embargo el chakra del castaño se acababa y la jovencita no duraría mucho contra un hombre como el discípulo de Orochimaru.

-Debo…- él no podía pelear contra su creador, era algo que simplemente no podía, pero…

-Uchiha Sasuke- parándose de golpe el de ojos celestes echó a correr.

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Sasuke metió la mano en su bolsillo derecho, sus dedos hicieron contacto con dos objetos que en esos momentos representaban a sus personas más queridas, Uchiha Itachi y Hinata Hyuuga.

-¿Sabes por donde?- la voz de Gaara lo sacó de sus cavilaciones, a pesar de la situación el pelirrojo no perdía su voz grave y profunda, su orgullo de Kage.

-La zona Uchiha- él a su vez habló de manera jadeante, nada que ver con el normalmente orgulloso y frío Sasuke, debía ser sincero tanto consigo mismo como con su temporal aliado, no estaba en su mejor condición, pelear con Naruto lo había secado literalmente, ahora sólo podía confiar en los ojos de su hermano, en la fuerza que provenía de su desesperación.

-Ya veo- el pelirrojo siguió caminando con su paso regio, no podía olvidar aquella extraña junta donde Madara había anunciado la cuarta guerra Ninja, en aquel entonces el Uchiha había mencionado un monumento escrito en código que sólo podía ser leído por ojos especiales.

-Debemos terminar con Madara y con Kabuto- Sasuke apretó los puños –Ambos nos darán problemas-

-Es probable que pida tu vida después de esto- Gaara giró a verlo de reojo, algo dentro de él sabía que cumplir con lo que estaba diciendo era casi imposible, a pesar de sentirse tonto por eso algo de la ingenuidad de Naruto había terminado contagiándosele.

-No me importa que pidas siempre y cuando me ayudes a matar a Madara- el joven tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para que sus desbordantes emociones no acabaran por forzar a sus nuevos ojos, debía guardarlos para el momento preciso, el instante que fueran estrictamente necesarios.

-Es…- Gaara abrió grandes los ojos -¿Naruto?-

-No- Sasuke gruñó llevando una mano a la empuñadura de su espada –Es un idiota-

-¡Espera Sasuke-kun!- Shadow habló rápidamente parándose a prudente distancia del Uchiha –Necesito que me escuches-

-No pienso hacerlo-

-¡Hinata-dono!- el rubio gritó antes de que pasara un accidente donde su vida corriera peligro.

-¿Dónde?- Sasuke gruñó, sus ojos observándolo malignos.

-Se encuentra en la zona Uchiha, en el lugar donde se encuentran escritas las profecías- el rubio habló rápidamente repitiendo de memoria lo que le había oído decir a Kabuto.

-Es la información que nos estas dando confiable- Gaara cruzado de brazos unos pasos atrás lo observó fijamente, Shadow estaba por replicar de mala manera que no le interesaba lo más mínimo si le creía o no cuando chocó de frente con esos ojos aguamarina, era tan intensa aquella mirada que no pudo evitar sentirse extrañamente tonto, apabullado intentó boquear un par de veces para finalmente pasar a sacudir fuertemente la cabeza, de haber estado en sus mejores tiempos le hubiera pedido una pelea a aquel pelirrojo sin dudarlo pero desafortunadamente no era el momento.

-Hinata-dono y Naruto-kun se encuentran allá, también Neji-kun- el de ojos celestes señaló hacía atrás –Kabuto y Madara pelean contra ellos-

-¿Por qué nos estas diciendo todo esto?- de dos trancos Sasuke lo sujetó por el cuello de su playera, si era una trampa lo iba a descuartizar de la peor manera posible.

-Por él- los ojos del clon se desenfocaron y sin entender muy bien cómo Gaara lo entendió que "él" no podía ser otra persona que Naruto.

-Creo que dice la verdad-

-Mph- Sasuke lo soltó dándole la razón al pelirrojo, no le interesaba ponerse a averiguar si los lazos que unían a un clon y su original eran irrompibles o algo así.

-Vamos- con la propiedad que le era tan característica Gaara echó a andar y Sasuke hizo lo propio, por breves instantes Shadow se quedo parado viéndolos alejarse, las dos espaldas anchas marchando a la par.

-Que diablos- sacudiendo la cabeza el joven echó a correr y se metió en medio de los dos, Sasuke soltó un grosero gruñido y Gaara arqueó una ceja pero ninguno de los dos le pidió que se marchara, por un breve instante el rubio se sintió plenamente dichoso, sabía que no estaba a su altura, que si peleara con alguno de esos dos simplemente moriría, lo había entendido perfectamente en el breve encuentro que había tenido con Naruto, sin embargo le emocionaba pensar que podía seguir caminando adelante, al lado de ellos y quizás algún día no muy lejano, quizás y sólo quizás poder alcanzarlos.

-¿Por donde?- sin girar a verlo Gaara realizó la pregunta y Shadow señaló un oscuro pasillo.

-¿Qué planean hacer?- Sasuke gruñó, su voz baja, fría y cortante pero él no se inmuto, al igual que Naruto parecía ser inmune a los arrebatos del Uchiha.

-No estoy muy seguro- rascándose la cabeza tomó una antorcha y siguió avanzando –Madara-sama decía que necesitaba los ojos que serían capaces de reflejar el poder de la luna, pensaba que se refería al Sharingan pero luego ha capturado a esos dos Hyuugas-

-¿Necesita un Hyuuga?- Gaara apretó los labios, empezaba a arrepentirse de no haber pedido refuerzos y aunque sabía que en una situación como la presente el tiempo estaba en su contra sentía que la carga del mundo tal y como lo conocía había caído repentinamente sobre sus hombros.

-Madara-sama esperaba usar a Neji-kun porque es un ejemplar fuerte- Shadow alzó un dedito explicativo y Sasuke se retuvo de darle un coscorrón recordándose a si mismo que no era Suigetsu quien hablaba.

-¿Qué ha pasado con Killer Bee-san?- el pelirrojo murmuró en la oscuridad.

-Él ha sido despojado de su bijuuu, ¡Aunque sorprendentemente no ha muerto!- los ojos celestes parecieron bailar de admiración –Kabuto-san dice que le servirá de experimentación-

-Ese enfermo- Sasuke habló hastiado.

-Por ahora se encuentra tirado por ahí- el rubio se encogió de hombros pero al instante siguiente su rostro se transformó y la seriedad se instaló en sus orbes –Ya estamos llegando- no se necesitaba ser un genio para darse cuenta, los ruidos de la pelea retumbaban contra las paredes, el suelo se estremecía bajo sus pies.

-¡Ah!-

-¡Hinata!- Sasuke no pudo retenerse por más tiempo y echó a correr, Gaara apretó imperceptiblemente los labios y corrió tras él, con esa entrada cualquier ataque sorpresivo que hubieran podido haber intentado quedaba descartado, definitivamente jamás se hubiera imaginado en el pasado que Sasuke Uchiha pudiera comportarse así por un sentimiento que a él le era tan desconocido.

-¡Ah!- tanto Gaara como Sasuke pararon en seco, aquello se había convertido en un caos que era difícil de dilucidar, sombras oscuras se arrastraban por el suelo, un chakra rojo intentaba liberarse de aquel lodo oscuro que lo envolvía.

-¡Naruto!- al instante el pelirrojo reconoció en aquel chakra al del Kyuubi y corrió hacía su amigo, la arena salió disparada de su calabaza rodeándolo, moldeándose a su alrededor.

-Así que el kasekage…- la voz de Madara se escuchó en todas partes y en ninguna.

-Genjutsu- Sasuke gruñó por lo bajo y entonces un grito agudo le hizo volverse.

-¡Nejiii!- Hinata cayó de rodillas, finalmente Kabuto había logrado quebrar las escasas fuerzas de su primo y a ella la tenía sujeta al piso mediante serpientes que se enroscaban sin darle permiso ni siquiera de alzar correctamente la cabeza.

-Huya Hinata-sama…- el joven se encontraba tendido sobre una fría mesa de piedra, le habían quitado el gi y las vendas de la frente dejando al descubierto el sello del pájaro enjaulado.

-¡No lo haga!- la chica se removió asustada -¡Es muy peligroso quitar ese sello!-

-Lo sé- sin girar a verla Kabuto terminó de dibujar la estrella que formaba en el suelo.

-¡Podría morir!- Hinata volvió a gritar, un hilo de sangre bajaba desde su frente hasta perderse en sus labios.

-Por eso te tengo a ti de reserva-

-¡Hinata!- Sasuke corrió hacía ella, Kabuto lo vio en el ultimo momento.

-Sa…Sasuke…- los ojos plateados de ella lo observaron fijamente completamente abiertos, aunque su corazón palpitaba más fuerte por verlo algo dentro de su alma también se dobló, ¿Venía Sasuke para terminar con su primo?, ¿Para ayudar a Madara?

-Jutsu de liberación prohibido- pero en los frágiles instantes en que sus miradas chocaron una con la otra Kabuto colocó dos dedos frente a sus labios -¡Retirar!-

-¡Ahhhh!- el cuerpo de Neji se arqueó hacía arriba, su largo cabello flotó en el aire jalado por la onda expansiva que salía de su cuerpo.

-¡Neeejiii!- Hinata volvió nuevamente la vista hacía su primo, sus ojos reflejaron su pánico -¡Suéltalo, déjalo!- cómo pudo logró zafar su brazo derecho del agarre de las serpientes quienes se multiplicaron al instante y volvieron a estrellarla contra el piso.

-¡Ucc!- el joven genio puso los ojos en blanco, el poco chakra que le quedaba escapó de su cuerpo levantando poco a poco el sello de su frente.

-¡Sasuke!- entonces la joven giró hacía el Uchiha -¡Ayúdalo por favor, ayuda a Neji-nisan!-

-¿Qué?-

-¡Ayúdalo!- nunca había visto tanta desesperación en su rostro, nunca había visto sus ojos más asustados, su cuerpo tan tenso -¡Por favor!-

Ella es la prometida de Neji, ella ama a su primo- y entonces recordó las palabras de Hiashi, esas palabras que él no había querido escuchar.

-¡Sasuke!- ella volvió a gritar, lágrimas escapando rápidamente de sus ojos -¡Por favor!- ¿Salvarlo?, ¿Qué lo salvara?, aunque ella se lo pidiera lo cierto es que él había ido a Konoha a destruir en primer lugar y ¿Por qué salvaría a quien era su enemigo?

-¡Sasuke!- si ella en realidad lo amaba, si se quedaba y se casaba con él…

-¡Por favor!- ¿No era mejor así?, si Neji moría…

-¡Nejii!- finalmente Hinata cerró los ojos, Sasuke no la ayudaría porque esa era su venganza, ese era su sueño, destruir Konoha y todo lo que aquello representaba, ¡Que tonta había sido por enamorarse de él!, ¡Que torpe, que inútil, que ilusa!. Abriendo de golpe los ojos volvió a centrarse en la imagen frente a ella, los latidos de Neji eran cada vez más débiles, sabía que para quitar el sello del pájaro enjaulado por completo se debía morir, al menos por unos instantes.

-Yo…- la serpiente que se enroscaba en su pierna mordía con ponzoña su muslo pero aquel dolor empezaba a impulsarla hacía delante, después de todo había sido siempre el dolor lo que la había mantenido de alguna manera viva –Yo no dejare… ¡No permitiré que dañes a Neji-niisan!- su corazón pareció reventar, sintió cada partícula de su cuerpo, la sangre en sus venas, los latidos de sus arterias, la fuerza de sus pulmones -¡No lo permitiré!- todos sus músculos se tensaron y logró liberarse, la piel de la serpiente que mantenía su pecho contra el suelo se rasgó ante la fuerza ejercida, un terrible silbido escapó del reptil que cayó inerte al suelo.

-Demasiado tarde- una sonrisa se dibujó en el rostro de Kabuto, Neji cayó de golpe sobre la mesa, los ojos en blanco, los brazos flácidos.

-¡Neji!- ella corrió hacía él, trepó de un salto a la mesa y buscó desesperada sus signos vitales, Sasuke la vio como si aquella escena estuviera pasando muy lento, como si él no pudiera ser más que un mero espectador, ¿Cómo había sido ella capaz de liberarse de la prisión de las serpientes?, ¿De donde había sacado la fuerza?, ¿Entonces era cierto que el amor era capaz de crear milagros?, su cabeza golpeteaba, su oscura conciencia se burlaba de él, ¿Acaso había imaginado por un estupido segundo que ella podría quererlo?, ¡Ja!, el destino se burlaba en su cara, ella podía amar a Naruto, a su primo, incluso al idiota del chico perro que la acompañaba pero nunca a él, no a él, no a la maldad, ¿Cómo podía la nieve blanca acunar a la oscuridad en su regazo?

-Apártate- Kabuto habló secamente –él sigue vivo-

-Esta demasiado débil- colocándose frente a su primo la joven extendió ambas manos frente a ella como intentando protegerlo –No sé que planea con él pero no se lo permitiré- todo su cuerpo temblaba, tenía miedo, es más, nunca había tenido tanto miedo en su vida, ni siquiera cuando se había enfrentado a Pain, porque en aquel entonces lo hacía por un hombre, pero ahora si fallaba pondría en peligro el mundo.

-Hinata-sama ¿No?- Kabuto sonrió de medio lado repitiendo el mote con el que Neji solía dirigirse a ella –No tienes ni idea de lo importante que tú y ese muchacho son en esta guerra-

-¿Qué?- la chica pasó saliva y Sasuke finalmente pareció reaccionar, apretando la empuñadura de su espada dio dos pasos adelante, tras él Gaara peleaba con terribles técnicas en contra de Madara, las explosiones y los rugidos del Kyuubi apenas dejaban que pudieran escucharse.

-Explícate- el Uchiha habló secamente, ella no giró a verlo, seguía con los ojos fijos en Kabuto, los brazos extendidos en busca de proteger a su primo.

-¿Conoces la leyenda de Rikudou-san?- Kabuto arqueó una ceja, Hinata asintió lentamente, todos los niños Ninja sabían la leyenda, Rikudou era el hombre que era considerado como un Dios por haber salvado al mundo de un monstruo.

-Rikudou-san no es sólo una leyenda, él en realidad existió- los labios de Kabuto se plegaron en una sonrisa –Y el monstruo del que nos salvó fue del Juubi, es decir, la fusión de todos los bijuu en uno solo-

-Eso ya lo sabía- Sasuke lo observó fijamente –Madara planeaba reunir a todos los bijuu y hacerse del poder del Juubi, si no la reunión de ellos no tendría caso-

-Oh claro Sasuke-kun- el de gafas giró hacía él como si justo hasta ese momento notara su presencia –Debes recordar que en la leyenda Rikudou-san se convierte en la luna-

-¿La luna?- Hinata pasó saliva.

-Sí- Kabuto volvió a girar hacía ella –Se dice que separó el poder del Juubi en nueve bestias y luego selló su cuerpo en la luna y es aquí donde el clan Hyuuga hace su aparición-

-N-no entiendo…- la chica negó suavemente con la cabeza.

-Un cuerpo normal no puede ser el contenedor de tanto poder- con un gesto previamente estudiado el hombre acomodó sus gafas –Y el poder no puede reunirse así como así, se necesita que el poder pase por el contenedor que puede ver la luna y reflejar el poder de vuelta-

-Los ojos que son el reflejo de la luna…- Sasuke apretó sus nudillos -¿Qué pasa con el contenedor de ese poder?-

-Quien sabe- los ojos de Kabuto se volvieron grises –Después de todo nunca nadie lo ha intentado-

-Aléjate de ella- Sasuke desenvainó su espada, su voz cortante y fría, sin embargo Hinata no se movió, respirando agitadamente permaneció en su posición protegiendo con su cuerpo a su primo.

-Sasuke-kun- la voz del controlador de serpientes fue infinitamente asquerosa, con aquel aire dulce que solía usar –No eres quien para dar ordenes ahora, además cómo ella bien lo ha dicho su "querido" primo esta muy débil- los ojos de Sasuke se afilaron como cuchillas, Kabuto se reía de él y en su misma cara.

-¡Técnica de vuelo del Dios trueno!- un rugido cortó el aire, Sasuke se echó al suelo instintivamente, Hinata se tiró sobre su primo abrazándolo por el cuello, Kabuto se lanzó hacía su derecha, todos lo vieron, Naruto se transportó desapareciendo y reapareciendo justo frente a Madara, su pierna derecha salió disparada contra el rostro del hombre quien por el violento impacto fue lanzado como bólido hacía donde ellos estaban.

-¡Ah!- el Uchiha creó un aluvión de piedras al estrellarse contra el suelo, su brazo derecho estaba desgarrado, su pie izquierdo se había quebrado, pelear contra el jinchuuriki del Kyuubi y el Kasekage al mismo tiempo no estaba resultando ser fácil ni por asomo.

-Sasuke- Madara giró hacía él y señaló hacía delante sin embargo el joven no se movió.

-Yo no sigo tus ordenes- su voz fue clara y cortante, Naruto abrió sorprendido los ojos y Hinata levantó la cabeza con la boca abierta, ¿Lo había escuchado decir aquellas palabras de verdad?

-¿Sigues molesto?- sin embargo el Uchiha mayor no parecía afectado –Para llevar a cabo nuestras metas hay que hacer pequeños sacrificios-

-Sabes que este no es un pequeño sacrificio- sus ojos negros lo observaron con rabia.

-Tan sentimental como Itachi- soltando un suspiro Madara giró al frente, a donde Gaara y Naruto estaban en pie de guerra dispuestos a todo en su contra -¿Vas a ayudarlos?- aquella pregunta tomó desprevenido a Sasuke quien abrió de golpe sus oscuras orbes en señal de sorpresa.

-¿Qué?-

-Si no estas conmigo estas en mi contra, ¿No?- giró a observarlo fijamente y sin querer hacerlo en realidad Sasuke dio un paso atrás, había sido Madara quien le había contado la verdad acerca de Itachi, Madara quien le había ayudado a ser más fuerte, Madara quien planeaba renacer el clan Uchiha como el más fuerte del mundo, él quien buscaba la gloria de su clan y la paz por encima de todas las cosas, una paz que le deberían a los Uchiha y era Madara también quien…

-Sasuke-kun…- quien planeaba usar a la mujer que amaba para conseguir sus fines sin importar si ponía su vida en riesgo en el proceso.

-Podría haber sido diferente- el joven apretó los dientes –Yo podría haberte ayudado-

-Entiendo- el Uchiha mayor soltó un ligero silbidito –Entonces, si no vas a pelear conmigo ni en mi contra confórmate con ver- bajo su mascara una sonrisa empezó a aparecer –La técnica total y completa-

-¿Qué?- Naruto, con la piel de todo el cuerpo desgarrada, con una visión que se reducía a un único ojo, con sangre chorreando de su estomago apretó los puños, por instinto Gaara se colocó frente a él, algo iba mal, algo iba terriblemente mal.

-Izanagi- Madara sonrió, su ojo derecho comenzó a dar vueltas cada vez mas rápidas, cada vez mas enloquecedoras, Sasuke retrocedió un paso, no podía ser, quien usaba esa técnica cerraba para siempre sus ojos a la luz, no había marcha atrás para Izanagi, pero quizás Madara creía que era un buen precio quedar ciego de un ojo por la recompensa de hacerse con el Juubi.

-¿Qué?- Gaara intentó atacar pero la arena se volvió en su contra, confundido intentó recuperar el control de su técnica pero la arena se arremolinó a su alrededor apretándose contra su cuerpo, era el ataúd del desierto, nadie podía escapar a él, iba a morir envuelto en su propia técnica.

-¡Gaara!- Naruto rugió, intentó liberarlo con un Rasengan pero el cuerpo de su amigo se difuminó frente a él, confundido giró hacía Madara, cierto, si acababa con él todo terminaría, si acababa con ese extraño genjutsu.

-¡Rasengan!-

-¡Naruto, no!- Sasuke en realidad no comprendió el por que de su advertencia, tampoco entendió porque se abalanzó hacía el rubio quitándolo del camino al verlo avanzar hacía su muerte segura.

-¿Qué haces?- enojado pero a la vez confundido el rubio se liberó del agarre de Sasuke que los había hecho rodar a ambos por el suelo.

-Izanagi es una técnica prohibida del clan Uchiha, vuelve realidad los sueños- sin mas explicaciones Sasuke se puso de pie, sentía el cuerpo del rubio a escasos centímetros del suyo, sin venir a cuento recordó esa misma escena siendo los dos niños, cuando las cosas eran más fáciles, cuando aún peleaban lado a lado.

-Entonces…- titubeando Naruto giró hacía Madara.

-No le podemos ganar mientras mantenga esa técnica- algo dentro del corazón del rubio saltó, él había dicho "no le podemos ganar" y a pesar de que no era muy bueno en gramática aquello había sonado en plural y eso quería decir que Sasuke estaba —de alguna manera— a su lado.

-Pensé que no estarías en mi contra Sasuke- Madara formó un sello mientras hablaba –Pero estos sesenta segundos aún no acaban-

-¿Sesenta segundos?- Naruto abrió la boca sin entender.

-Es lo que dura la técnica- aún no sabía porque le ayudaba, aún no entendía porque su cuerpo siempre, desde que recordaba, volvía a la carga en busca de ayudar a Naruto pero así era y por otro lado tampoco quería entenderlo del todo.

-Adiós Naruto-kun, Sasuke-kun- bajo la mascara el ojo derecho de Madara refulgió, la muerte apareció frente al rubio, Sasuke sacó su espada y la clavó directo en su corazón pero aquello no sirvió de nada, a velocidad divina intentó aparecer el Sharingan pero por alguna razón este no se activó, ¡Sus ojos aún no estaban listos!.

-¡Argh!- gruñó con dolor cuando fue apartado de un violento golpe que lo estrelló contra la pared, Madara no quería matarlo, no cuando eran tan pocos los Uchiha sobrevivientes.

-¡Naruto-kun!- escuchó a Hinata gritar, el rubio cayó al suelo, su ojo azul apagándose débilmente.

-Cuantos problemas- sosteniendo su brazo lastimado Madara sujetó al rubio por el cuello de su camisa y lo jaló por el suelo dejando un rastro de sangre por donde avanzaba –Si no me apresuro morirá antes de que pueda sacarle el Kyuubi-

-¡Naruto-kun!- con los ojos anegados en lagrimas Hinata intentó correr en pos del hombre que la había salvado de la oscuridad, el hombre que le había hecho creer que había algo mejor para ella en la vida, su más profundo y dulce amor de niña.

-Alto- pero no pudo llegar muy lejos cuando Kabuto la atrapó nuevamente con serpientes.

-¡Suélteme!- gimoteó intentando que aquel férreo agarre no doliera tanto.

-Si te vas usare a tu primo y sabes que si lo hago morirá ¿Verdad?- horrorizada giró a verlo –Con Naruto-kun capturado ya no hay nada más que puedas hacer, entonces ¿Prefieres vivir tú o tu querido primo?, a eso se ha reducido todo-

-Yo…- asustada giró a su alrededor, Madara seguía jalando a Naruto por el cuello de su camisa, dentro de poco extraería al Kyuubi y el rubio que había sido su sueño y su esperanza moriría, Gaara del desierto se encontraba inerte con la espalda recargada contra la pared, muerto o inconsciente no podía precisarlo y Sasuke…

-¡Sasuke-kun!- el viento helado que se colaba del enrome agujero que Naruto había creado en el techo entró haciendo revolotear su largo cabello, él alzó la mirada, se encontraba aterido, golpeado, jadeante, pero aún así giró a verla con firmeza.

-Sasuke-kun…- la incomprensión, los celos, los pensamientos encontrados que habían tenido uno del otro se encontraron todos juntos en esa mirada, ¿A quien querían y que tan fuerte lo querían?, eso ya no importaba, de hecho quien sabía si alguna vez había importado.

-Sasuke-kun…- dos lagrimas resbalaron por sus mejillas –Por favor… salva a Naruto-kun- se veía tan hermosa como la nieve donde la noche anterior la había dejado, se veía tan hermosa que Sasuke se levantó con pesadez de donde Madara lo había dejado incrustado.

-Porque lo amas ¿Verdad?- su cabello negro se revolvió ante el aire que lo golpeaba desde arriba, ella permaneció unos segundos en silencio y luego tomó aire con fuerza.

-E-es… po-porque…- la presión que las serpientes ejercían en sus piernas se volvió más fuerte -¡Po-porque es nuestra esperanza!- la voz había salido quebrada, dolida, llorosa y aunque Sasuke no lo había pensado antes él también entendió que era por eso por lo que a pesar de no querer hacerlo siempre terminaba ayudando a aquel rayo amarillo, porque era su esperanza.

-Ya entiendo- dio media vuelta y se alejó renqueando de la mujer que amaba, porque siempre y cuando Naruto estuviera bien ella estaría bien, porque Naruto era la esperanza de todas las naciones Ninja, porque de alguna manera él también era su esperanza aunque no hubiera querido admitirlo antes, porque su inconsciente se lo gritaba, por eso aunque había tenido la oportunidad no lo había matado, ¡Que tonto había sido al no darse cuenta antes!, había tenido que ser Hinata quien se lo dijera, pero después de todo ¿No era ella quien siempre le hacía notar lo más evidente?

-Te ha dejado- Kabuto sonrió de medio lado pero Hinata de espaldas a él también sonrió.

-No- sus labios amoratados de frío apenas se movieron –Él nunca había estado más cerca que ahora- de alguna manera Kabuto lo comprendió, porque él también sentía algo extraño cuando estaba cerca de Naruto, porque entendía que era la esperanza de los demás.

-No se lo dije a Sasuke…- lentamente las serpientes la aprisionaron contra la mesa donde anteriormente se encontraba su primo –Pero es probable que mueras-

-Creo que él lo sabe…- cerrando los ojos ella sonrió –Creo que él lo sabe-

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-Debo…- Sasuke intentó desesperadamente forzar su vista, debía activar el Sharingan pero era demasiado pronto para pedirle aquello a esos nuevos ojos, ¿Por qué Itachi y él no se habían puesto a pensar en eso?, ¡Lo acababan de operar por Dios!

-Maldición- gruñó y echó a correr, si detenía a Madara el Kyuubi permanecería en el cuerpo de Naruto y si eso pasaba Hinata no sería necesitada porque la segunda parte del plan no se llevaría a cabo, ¡Debía salvar a Naruto! por él mismo, por ella y por el rubio.

-Maldición- toda su vida había girado en torno a la venganza pero ahora intentaba proteger, ¿Cómo habían podido dar vuelta de esa manera sus sentimientos?, una vez Itachi había dicho que sólo los que amaban con mucha fuerza podían odiar de igual manera y era porque Sasuke amaba de esa arrolladora manera que ahora no podía detener el golpear incesante de su corazón.

-¡Kuchiyose No Jutsu!- si no podía usar genjutsu usaría todo lo que estuviera a su mano, debía salvar a Naruto.

-No, no, no- Madara negó con un dedo frente a él, había hecho aparecer a un enorme elefante que se abalanzó violento hacía el enmascarado pero éste se deshizo de él fácilmente por medio de genjutsu –Estas acabado Sasuke-kun-

-¡No te dejare tocarla!-

-Lo reconsideraras después Sasuke…- las sombras lo engulleron, por primera vez en mucho tiempo sintió un miedo atroz invadiéndolo, si no escapaba pronto de aquel genjutsu Madara extraería al Kyuubi, Naruto moriría.

Moriría su primer amigo

Moriría el hombre que nunca había dejado de creer en él

Moriría el primer amor de Hinata

Moriría la esperanza de los dos

-¡Nooo!- gritó dándose cuenta hasta ese momento lo mucho que lo quería, lo mucho que lo afectaba, Naruto era su compañero de soledad, era la tercera punta del triangulo que creaba con Hinata, persiguiéndose en línea, uno tras el otro.

La ilusión que Madara le mostraba lo situaba en medio de la nada, a su alrededor muchos caminaban sin oírlo, Ino con ambas manos dentro de su chamarra y el cabello rubio manchado de carmín, Sakura sentada en el suelo con la mirada perdida, Shikamaru con las pupilas inertes y el cuerpo en una posición poca ortodoxa, Itachi colgado de un árbol, sus pies balanceándose en el aire.

-Tic, tac, tic, tac- y el reloj seguía corriendo.

-¡Naruto!- trató de no verlos, de no pensar en ellos -¡Hinata!- gritó el nombre de las personas que eran más importantes para él, a quienes quería salvar, echó a correr, Suigetsu y Karin estaban sentados uno al lado del otro, Juugo en medio de los dos se desangraba lentamente, sacudiendo la cabeza el joven trató de contener su respiración agitada, ¿Juugo estaba muriendo?, no, no podía ponerse a pensar en eso.

-¡Naruto!- sus pulmones estaban a punto de reventar -¡Hinata!- las imágenes de sus padres asesinados ya no tenían el mismo efecto sobre él.

-¡Na…!- el grito murió en sus labios, un terrible dolor golpeó su mano produciendo que la sangre brotara y supo que aquello no era parte del genjutsu.

-¡Ah!- cayó al suelo de rodillas sujetando con su mano derecha la mano herida.

-¿Uh?- frente a él Shadow parpadeó –Kabuto dijo una vez que para salir de un genjutsu debías causar dolor-

-Podría haber funcionado con un golpe idiota- gruñendo Sasuke apretó los dientes –No tenías que usar un kunai-

-Oh- el clon ladeó la cabeza, Sasuke dudaba de que se sintiera mal por tal hecho.

-¿Cuánto tiempo?- parándose de golpe el joven trató de ahogar el dolor de su mano, ese clon iba a ver lo que era bueno.

-Lo siento Sasuke-kun…- los ojos del rubio no reflejaban dolor ni sus palabras pena pero había algo definitivamente diferente en él cuando con un dedo firme señaló el punto exacto donde el cuerpo de Naruto estaba completamente inerte, vacío… muerto.

-No- sujetando con desesperación sus cabellos el Uchiha avanzó torpemente hacía donde el ojo azul de su amigo lucía desenfocado –No te puedes morir- con furia lo sujetó de la camisa y lo zarandeó frente a él -¡Dijiste que moriríamos juntos!, ¡Que si morías sería bajo mi mano, lo dijiste maldita sea!- con rabia lo soltó regodeándose en el sonido que provocaba su cabeza al rebotar contra el frío suelo, aquel sonido hueco, igual al vacío que siempre había existido en esa rubia y estupida cabeza.

-Sasuke-kun- Shadow habló tras él, se preguntaba si la furia de Sasuke era directamente proporcional a su sufrimiento –Creo que Hinata-dono…-

-¡Hinata!- el corazón se le heló en ese momento, la había olvidado y no sólo eso, también le había fallado, no había podido proteger con sus manos la esperanza de los dos, había caído en un tonto genjutsu sólo porque sin el Sharingan no era nada frente a Madara.

-¡Cuidado!- Shadow lo jaló hacía atrás, ambos se fueron de sentón al suelo y Sasuke comprobó entre el horror y la admiración cómo los chakras de todos los bijuus parecían reconocerse, entrelazarse, acariciarse en una danza de colores, sin embargo aún no estaban juntos, no podían volverse uno sólo sin un contenedor.

-Lo siento Sasuke-kun- una voz le susurró en la oreja y al instante sintió como unas manos viscosas y oscuras lo sujetaban contra el suelo, Madara se estaba asegurando de que no interfiriera.

-Mierda- respirando entrecortadamente giró como pudo la vista a donde Hinata se encontraba acostada, amarrada igual que él a una mesa, sus piernas estaban enrolladas por serpientes, su largo cabello se desparramaba a su alrededor, su cuerpo entero temblaba, todo se había terminado, era el fin, Naruto estaba muerto, dentro de poco también lo estaría Hinata y entonces no pasaría mucho tiempo para que muriera él.

-Mierda- cerró los ojos para no gritar cuando escuchó el alarido que la joven profirió cuando todo aquel poder se precipitó contra su cuerpo, los bijuus entraban dentro de ella para después salir en un rayo plateado hacía la luna, cuando todos se hubieran vuelto uno de nuevo volverían a bajar para recibir a su nuevo portador, Madara obtendría el poder y ella moriría, su delicado cuerpo no podría con el poder del Juubi.

-Yo…- ella había dejado de gritar, su cuerpo se encontraba flotando, sus ojos en blanco, la boca abierta, el cabello regado a su alrededor, las serpientes que la sujetaban se carbonizaron frente a la energía que despedía, su ropa empezó a desgarrarse, su piel a rajarse.

-Mierda…- no había podido hacer nada, era tan inútil como cuando siendo un niño habían matado a su familia, tan inservible como cuando había querido detener a Gaara de acabar con sus compañeros, tan nulo como cuando se había enterado de la verdad acerca de Itachi.

-Esta nevando- escuchó una voz y muy a su pesar abrió los ojos que se hallaban humedecidos, la última vez que había llorado era porque Itachi había muerto bajo sus manos.

-¿Itachi?- seguramente estaba alucinando pero su hermano se encontraba frente a él, sonriéndole amablemente como cuando era un niño.

-Siempre hubo demasiado peso sobre nuestros hombros ¿No?- asentir como un crío era todo lo que quería pero aquellas manos viscosas sobre su cuerpo le impedían moverse libremente –Sin embargo Sasuke cerrar los ojos a la realidad no lograra que avances-

-No puedo y nunca he podido hacer nada- sintió que algo en su corazón se apretaba –Quisiera simplemente cerrar mis ojos para siempre-

-Sin embargo esos ojos no son tuyos, son míos- aquello pareció causarle gracia a Itachi porque sonrió de medio lado –Y yo aún no quiero cerrarlos-

-¿Qué haces aquí?-

-En primer lugar la vida que estaba teniendo no era vida de verdad- lentamente dirigió dos dedos a la frente de su hermano golpeándolo delicadamente –Esa vida que en realidad no era vida de verdad se la he dado a ella- lentamente Itachi giró la mirada hacía la joven y Sasuke sintió que algo se atoraba en su garganta.

-Itachi yo…-

-No, no lo hice por ti- girando nuevamente hacía su hermano sonrió tenuemente –Es porque a mi manera yo siempre la ame- poniéndose de pie Itachi arqueó una ceja –Pero aunque le di todo aquello que en realidad no era vida ella no lograra aguantar por mucho tiempo ese poder, así que…- una pálida luz empezó a envolverlo y dirigió a su tonto hermanito menor una ultima y radiante sonrisa –Sálvala-

-Itachi…- lo vio alejarse, caminar en dirección contraria –Yo…-

-Te quiero- ambos hablaron al tiempo, al mismo tiempo se pintó esa sonrisa de superioridad que era tan propia en ellos, hermanos al fin y al cabo, la silueta de Itachi se perdió en el aire y él se mordió los labios para dejar de llorar, no era un niño tonto, era Sasuke Uchiha, el hermano de Itachi.

-Tú- con rapidez giró la mirada hacía Shadow quien parpadeó –Ve hacía allá y patéale el culo al pelirrojo-

-De acuerdo- el rubio se encogió de hombros y Sasuke cerró los ojos, en su interior sentía el poder, sólo debía despertarlo, activar los ojos que Itachi le había proporcionado, precipitar su energía, sabía que Gaara estaba vivo, podía sentirlo, pelearía por esa ultima oportunidad.

-¿Qué?- Madara se vio obligado a girar la vista cuando un chakra azul despertó con una inusitada fuerza, Sasuke se había liberado y su cuerpo despedía destellos.

-¡Gaara!- gritó con propiedad y el Kasekage que acababa de ser violentamente pateado por un rubio de sonrisa fácil parpadeó entre adolorido y confuso –Necesito que me prestes tu poder-

-Ah- poniéndose lentamente de pie el pelirrojo sacudió sus mangas y dejó que la arena corriera a su alrededor extendiéndose como una ola, no entendía bien que pasaba pero el chakra de Sasuke estaba alto, tan alto como jamás lo había visto antes.

-Naruto esta muerto- Sasuke soltó la noticia de golpe, tenía que lograr que Gaara alcanzara la misma rabia que él, que sintiera el mismo deseo demoledor.

-¿Qué?- la boca del pelirrojo se secó, su cuerpo entero se estremeció.

-Y ahora nuestra ultima oportunidad esta en matarlo antes de que se vuelva uno con el Juubi- Sasuke señaló a Madara quien no parecía nada contento con la interrupción.

-Dalo por hecho- Gaara gruñó, el odio que hacía tiempo había creído muerto en su interior renació en él clamando por la vida de aquel sujeto que acababa de arrebatarle a su más grande amigo.

-Tú- sin girar a verlo Sasuke se dirigió a Shadow –Debes ser lo suficientemente fuerte para detener a Kabuto-

-Pero…- Shadow pasó saliva.

-Hazlo- por alguna razón aquella orden parecía fija e inamovible y el rubio soltó un suspiro, después de todo ese momento tenía que llegar tarde que temprano.

-Es demasiado tarde- Madara arqueó una ceja –Dentro de unos minutos…-

-¡Gaara!- Sasuke se barrió con maestría impidiéndole al mayor terminar su frase, al instante Gaara se catapultó en los hombros del Uchiha.

-¡Tornado de arena!- Madara dio un salto, su pie quebrado le provocó soltar un ligero gemido.

-¡Shidori!- pero aquella sólo había sido una treta, colocando una mano sobre el suelo Sasuke condujo la electricidad hacía él, ¡La arena había sido un distractor!

-Demasiado inocente- susurrando Madara soltó un jutsu de aire que lo elevó varios centímetros por encima del suelo.

-Estalla- los ojos aguamarina de Gaara lo observaron fijos cuando la arena que había dejado caer a su alrededor colisionó entre si dejándolo en medio de los múltiples puntos de ataque.

-Kgg- apenas dejo escapar un quejido cuando cayó al suelo, debía ser capaz de soportar, sólo un poco más, unos instantes más y el Juubi se formaría, sería el amo absoluto de la paz de la tierra.

-¡Sasuke!- Gaara se movió a un lado y al otro con los brazos cruzados sobre el pecho, ¿Cómo podía ser tan lento y a la vez tan rápido?, ¿Un genjutsu?, pero el pelirrojo no se caracterizaba exactamente por su uso, entonces…

-Sasuke- Madara gruñó formando rápidos sellos con sus manos, no podía dejar que esos dos chiquillos arruinaran sus planes.

-¿Por qué peleas Madara?- la voz de Gaara retumbo en sus oídos –No tienes a nadie para hacerlo, ¿A quien presumirás tu gloria?-

-No entenderías el orgullo de un Uchiha joven Kasekage- Madara se burló sonriendo de medio lado.

-¿Y yo?- Sasuke apareció frente a él, sus negros ojos observándolo directamente.

-Tu estas cegado por un amor insulso- el mayor retrocedió un paso, la técnica estaba casi lista.

-Es porque tu nunca has conocido el amor-

-¡SUSANO'O!- Ambos gritaron al tiempo, enormes figuras oscuras aparecieron tras ellos, la de Sasuke un dios de la muerte con arco y lanza, la de Madara una calavera con espada, de ambos desprendiéndose el mismo deseo de sangre y maldad, Gaara dio un paso atrás y luego giró a donde la joven Hyuuga se encontraba flotando en medio de aquel líquido plateado que entraba a su cuerpo y salía disparado hacía el cielo, no entendía bien lo que estaba pasando pero era obvio que aquello pintaba mal.

-Ah, ah, ah- tanto Sasuke como Madara jadearon, sus ojos izquierdos sangrando, sus respectivas técnicas se abalanzaron una contra la otra, la oscuridad los engulló por completo.

El Dios de la muerte de Sasuke colocó una flecha en su arco, una sonrisa demente en su rostro, el de Madara preparó la espada, pero no era contra ellos mismos contra quienes competían, Sasuke saltó lo más alto que se lo permitieron sus piernas para evadir el ataque, Madara realizó un jutsu de tiempo-espacio.

-Ah, ah, ah- el chakra escapaba de ellos a una velocidad apabullante.

-Se están uniendo en uno solo- Gaara que se encontraba a escasos pasos de Hinata parpadeó viendo como los colores de los bijuus se reunían en un solo tono plateado, tan brillante como la luna que los contenía.

-Si yo…- giró a ver a la muchacha que flotaba inerte, su ropa se había deshecho dejando simples jirones de tela por allí y por allá, era hermosa, su pálida piel brillaba por el poder contenido y la única salida que él encontraba a tan terrible paradoja era matarla.

Si la mataba los bijuus no tendrían un contenedor al cual volver, si lo hacía todo terminaría y aunque lo más probable es que después él muriera a manos de Sasuke Uchiha…

Yo cambiare eso dattebayo

Seguro Naruto tendría otra solución, él siempre hallaba otra salida, tras él los destrozos causados por los Uchiha lanzaban a todos lados escombros, aquella estructura no aguantaría mucho tiempo más.

-Si yo…- avanzó un poco más y entonces una idea asaltó su mente, sin analizarla, sin ponerse a pensar si de verdad funcionaría o no caminó hacía ella luchando contra el poder que lo arrojaba hacía atrás en cada paso, contra el viento que arremolinaba su tunica y su cabello.

-Hyuuga Hinata- se aferró a la mesa y como pudo trepó a ella, el poder que la joven irradiaba comenzó a quebrar su armadura de arena, ella y los bijuus estaban en equilibrio, ¿Pero que pasaría si alguien más se inmiscuyera en esa ecuación?, no le atraía la idea de morir pero… se aferró a ella, pasó ambos brazos por su cuello y se aferró a su frío cuerpo, a ese cuerpo que ya no parecía vivo, a ese cuerpo hermoso y plateado como la misma luna cuando se reflejaba en la nieve.

-¡Ah!- al instante sintió que todo su cuerpo se rajaba, el poder que ella estaba liberando entró por su boca recorriendo su cuerpo, ¿La estaba besando?, el poder lo atraía hacía ella al mismo tiempo que lo repelía, los bijuus que se unían en el cielo se separaron rechazados por el cuerpo intruso.

-¿Qué haces?- Madara gritó enfurecido, todo rastro de chanza se había borrado de su voz, pero Gaara no podía contestar, de hecho no podía hacer nada, se sentía flotar, como si estuviera sumergido en el agua, sus ojos aguamarina intentaron enfocar a su alrededor pero sólo podía ver las largas pestañas de la joven Hyuuga bajó él, sus labios firmemente unidos y su corazón latiendo despacio, cada vez más despacio, ¿Iba a morir?, ¿Había muerto ya ella?, ¿Habían logrado detener a Madara?

Tac….. Tac…. Tac….

Se sentía desnudo, sin nada que lo retuviera en ese mundo, el poder lo recorría, lo elevaba, lo traía de ida y de regreso, sus brazos seguían aferrados al cuello de ella y entonces lo sintió.

Tac… tuc…. Tac… tuc…tac…tuc

Su corazón ya no latía solo, el de ella se movía suavemente bajo él, lento, tan lento…

-¡Lo estas echando todo a perder!- Madara adelantó una mano dispuesto a matar al pelirrojo.

-Adiós- la flecha de Sasuke le dio de lleno en el pecho, el joven Uchiha se encontraba de rodillas en el suelo, su ojo llorando sangre a raudales.

-Sasuke…kun…- el Susano'o desapareció y Madara se volvió un punto antes de difuminarse en el aire, estaba ciego de un ojo, quebrado, malherido, moribundo, pero no muerto, eso Sasuke lo sabía bien, no había logrado exterminarlo; levantándose pesadamente giró la mirada a su alrededor, Shadow yacía tirado en una esquina, sangre escurriendo de sus labios, no había rastro de Kabuto, el cuerpo de Naruto, frío y sin color descansaba sobre el suelo, Killer Bee se debatía entre la vida y la muerte un poco más alejado y frente a él…

Avanzando lentamente, cojeando de un pie, sangrando, Sasuke se acercó a donde Hinata y Gaara flotaban en medio de aquella luz plateada que le impedía —por su debilidad— acercarse más, la ropa de ambos había desaparecido y sus cuerpos desnudos y sensuales se enredaban uno con el otro, Sasuke abrió la boca, sabía que debía hacer algo pero sólo podía observarlos, la perfección de sus rostros unidos, la blancura de su piel, el contraste del rojo de su cabello con el negro de ella. Arriba, en el cielo, los bijuus se revolvían peleando entre si, el rojo del Kyuubi contra el arena de Shukaku, el azul, el verde, el morado, los colores se atacaban fieramente entre sí, no podía haber un equilibrio si el cuerpo receptor estaba siendo interferido por alguien más.

-Buscan unirlos- la respuesta llegó a su mente con facilidad, la técnica esperaba que logrando la unión completa de Gaara con Hinata pudiera completarse, pero él no deseaba una Hinata pelirroja, por Dios que no.

-Gallo, caballo, mono, rata- a pesar de la fascinación que la imagen del cuerpo sensual de la chica le causaba realizó los sellos intentando —sin lograrlo por completo— concentrarse –Sello de anclaje- tiras negras surgieron bajo sus mangas y subieron por la espalda de Gaara intentando atraerlo hacía el suelo pero aquello sólo logró que sus labios se unieran con más presión contra los de la chica.

-Mierda- Sasuke empezaba a hacerse adicto a esa palabra, tomando aire pensó en otra cosa y tenía que ser rápido porque los redondeados senos de Hinata contra el pecho del Kasekage no era algo que le agradara mucho contemplar.

-Kuchiyose no Jutsu- pero las serpientes se deshicieron antes de poder tocarlos.

-¡Mangekyo Sharingan!- pero las ilusiones no funcionaban en algo como aquello, usar el Susano'o era estupido porque en primera su ultima intención era matarlos, de seguir así…

-Hinata- acercándose lo más que podía a ella, peleando contra el chakra que lo lanzaba hacía atrás, entrecerrando los ojos para no quedar ciego contra esa luz plateada intentó gritar pero sólo le salió un susurro ahogado –Te amo…-

Los ojos otrora blancos recuperaron su color, su corazón golpeó contra su pecho.

Tac…tuc…tac…tuc…tac…tuc

Pero había otro corazón que golpeaba contra el suyo, confundida intentó enfocar y entonces lo vio, unos ojos aguamarina que la observaban atentamente, fijamente, intentó gritar por su cercanía pero sus labios estaban sellados por los suyos, intentó removerse pero su cuerpo estaba pegado al de él, podía sentir su corazón latiendo contra su pecho, su vientre arder, sus piernas enredadas.

-Hinata- volvió a oír su nombre y giró como pudo la mirada, Sasuke, completamente deshecho, apenas en pie la observaba fijamente respirando de manera entrecortada, ella quiso llamarlo pero los labios del Kasekage se lo impedían, su cuerpo se unía al de él sin que pudiera evitarlo.

-Ven- con dos dedos Sasuke la llamó hacía él –Ven- pero no podía hacerlo, aunque quisiera estar entre sus brazos no lo lograba.

-Ven- porque el cuerpo del pelirrojo, ese calor que irradiaba se estaba adhiriendo a su propio cuerpo.

-No seas tonta- él volvió a llamarla con dureza, cómo siempre había sido con ella, sin embargo una sonrisa se formó en su rostro –Soy yo quien te ama ¿Cierto?- las palabras que sin querer había estado esperando llegaron a sus oídos y sin poder evitarlo lloró, siempre había sido una sentimental, Kiba siempre se lo repetía, las lagrimas golpearon a Gaara en la mejilla para después elevarse en el cielo junto a la luz plateada que los envolvía.

-¡Ahhh!- nadie jamás pudo entender que fue lo que pasó en ese momento, Sasuke sólo fue consciente de que frente a sus ojos hubo una explosión, Gaara cayó inerte sobre el cuerpo de Hinata ella se desplomó contra la mesa, ambos desmayados, él por su parte fue arrojado hasta el otro extremo del salón, su espalda golpeó contra la pared provocando un agujero, luego entreabrió los ojos, borrosamente podía ver energías coloridas flotando a su alrededor, alucinación o no aquellas cosas parecían olfatear, moverse desorientadas.

La energía roja fue rápida, se metió dentro del cuerpo frío de Naruto, la energía color arena se vertió sobre el cuerpo de Gaara quien se tensó para después volver a dejar caer la cabeza contra el hombro desnudo de Hinata, Sasuke quiso gruñirle que se quitara de encima de lo que era suyo pero lo cierto es que no se podía mover, una energía naranja revoloteó como una tonta abeja y luego se precipitó en el cuerpo de Killer Bee, algo burbujeante se escapó por el techo como si su futuro huésped no se encontrará ahí.

Se sentía cansado, muy cansado, sus piernas extendidas en el suelo, su espalda recargada contra la pared abollada por el impacto, sus ojos a medio cerrar, un animal parecido a un conejo que corriera veloz por todos lados jugueteó un momento con el cabello de Shadow antes de entrar en él, el rubio susurró en sueños algo que sonaba cómo "Quiero comer"

-¿Qué?- más pesados, sus parpados estaban mas pesados, ya casi se cerraban, algo turquesa se paseó alrededor de Neji como sopesándolo antes de introducirse dentro de él, el genio Hyuuga dejo escapar un quejido adolorido; Sasuke quería moverse, quería hacerlo, pero todo era borroso alrededor, aquellas tres esencias restantes flotaban a su alrededor, una, la más pequeña color plateado se revolvió contra si misma y luego se coló dentro de Hinata, la joven se arqueó contra el cuerpo del Kasekage, seguir viendo esos dos cuerpos desnudos —aunque estuvieran inconscientes— le iba a hacer daño a su salud mental, finalmente soltó un suspiro, se estaban cerrando, pronto caería en la oscuridad.

-Crrr- algo hizo un ruido frente a él y se esforzó por abrir los ojos, aquella cosa azul pedía permiso para entrar dentro de él.

-No- lo dijo firme y lo más fríamente que pudo pero al parecer su opinión no fue tomada en cuenta porque la sustancia aquella se coló dentro de su cuerpo, por un instante sintió que no podía respirar, que sus músculos se rompían, que el aire le faltaba, que su cuerpo se destruiría pero finalmente todo quedo en paz, el siete colas… maldita fuera su suerte… y sus ojos se cerraron.

NEVANDO

-No deja de nevar- Sakura se asomó por la ventana y soltó un suspiro, afuera las calles se habían pintado completamente de blanco, algunos niños jugueteaban corriendo de un lado a otro.

-Hacía tiempo que no nevaba en Konoha- Naruto ahogó un quejido cuando su compañera apretó con demasiada fuerza la venda alrededor de su ojo -¡Sa-Sakura-chan!-

-¿Qué?- ella lo observó ceñuda.

-Me dolió…- él se quejó como un niño pequeño.

-Es por tu bien grandísimo animal- una vena apareció en la frente de la joven y el rubio supo que por su bien debía evitar hacerla enfadar.

-Sakura-san ha dejado mucho mejor a Na-Naruto-kun- Hinata sentada en la mesa de enfrente bajó la mirada sonrojándose, el habito de tartamudear frente al que había sido su más grande amor aún no la abandonaba.

-¡Verdad que si!- el rubio se señaló a si mismo sonriendo, Sakura había logrado arreglar su rostro y aunque la perdida de su ojo había sido irremediable, sus carnosos labios y sus mejillas habían vuelto a ser las de siempre.

-De todas maneras sigues siendo feo- Sasuke gruñó, estaba sentado al lado de Hinata, su brazo en un cabestrillo.

-Sasuke no deja de ser Sasuke aunque él haya tenido la culpa- Karin y Suigetsu hablaron al tiempo.

-Me pregunto porque Naruto ha revivido cuando el Kyuubi ha entrado en él- Gaara con los brazos cruzados se mantenía apoyado en la puerta, Sakura procuro no voltear a verlo, cuando Shikamaru y ella habían encontrado a todos en la zona Uchiha habían estado a punto de sufrir una hemorragia nasal al ver a cierto Kasekage desnudo sobre una igualmente desnuda Hinata, por supuesto, una escena de pasión en medio de la guerra quedaba descartada.

-Probablemente el Kyuubi le ha brindado chakra vital- Neji, con la pierna enyesada y en muletas trastabilló hasta ellos.

-¿Por qué si ahora tengo también un bijuu dentro de mi no sano igual de rápido que Naruto-real?- Shadow que se encontraba en las mismas condiciones que Neji trastabilló hasta alcanzar el circulo.

-No estoy muy segura pero eso podría ser porque el bijuu aún no se acostumbra a ti- Sakura se pasó una mano por la frente –Después de todo el que los bijuu se hayan visto obligados a tomar un jinchuriki es algo que nunca antes había ocurrido y los chakras no han terminado de amoldarse a su nuevo amo-

-¡Pues el Kyuubi y yo estamos muy bien!- Naruto levantó una mano al cielo.

-También Utakata-san y Killer Bee se sentían bien con sus bijuus de regreso- Gaara habló seriamente, tal y como lo era él.

-¿Y tu Gaara?- Shikamaru lo observó de reojo, el pelirrojo parpadeó.

-Lastimeramente últimamente me había acostumbrado a dormir un poco, pero…- encogiéndose de hombros el Kasekage soltó un suspiro –Pudo ser peor-

-Hay un bijuu que quedo libre después de que Sasuke se desmayara- Neji recordó lo que todos habían pasado por alto –No sabemos donde pueda estar-

-Ah…- Shikamaru inclinó un poco la cabeza –Ahora vuelvo, voy a preparar las cosas para esta noche-

-De acuerdo- el joven Nara ascendió lentamente por las escaleras que lo separaban de la realidad a la que aún no querían enfrentarse, Konoha había quedado en ruinas, los muertos se contaban por miles, la destrucción era casi total.

-Hola Kakashi-sensei-

-¿Cómo están?- Kakashi, el nuevo Hokage oficial de Konoha era de las pocas personas que sabían la verdad completa, que Sasuke estaba vivo, que había nuevos jinchuurikis en Konoha.

-Bien- Shikamaru contestó parcamente, ambos echaron a andar en silencio, Tsunade-sama había muerto durante el ataque, había despertado simplemente para morir, aún no se lo decían a Naruto, no querían arruinar su pasajera alegría.

-Deberías…- Kakashi carraspeó y Shikamaru supo de lo que le estaba hablando.

-Iré…- se separaron en una vuelta del camino, el Nara metió ambas manos en la bolsa de su pantalón, su mirada fija en el suelo.

-¡Ohhh Shikamaru!- la voz esta vez no fue más rápida que el movimiento y antes de darse cuenta se encontraba en el suelo con Ino encima de él.

-Ino…- pero esta vez no podía decirle mujer problemática como siempre.

-¿Por qué pones esa cara?- ella rodó los ojos, él pudo sentir su fresco perfume, la calidez que desprendía.

-Ino…- Chouji la tomó por la cintura levantándola, los ojos del muchacho lucían cansados.

-¡Ya les dije que no estamos en un funeral!- ella frunció los labios y luego sonrió ampliamente –Pudo haber sido peor, pude haber perdido una mano, ¡O todo el brazo!, si hubiera pasado así no hubiera podido hacer sellos nunca más, pero solo fue una pierna exagerados-

-Sólo…- Shikamaru mantuvo la mirada en sus ojos, no quería ver el cuerpo mutilado de su amiga, la falta de aquella escultural pierna que siempre lucía con sensualidad.

-Sigo siendo sexy- ella se defendió cruzándose de brazos aunque al instante perdió el equilibrio y Chouji tuvo que sujetarla –Aunque voy a tener que practicar esto de pararse en un solo pie- sus ojos celestes brillaron, en la garganta de Shikamaru se formó una bola dolorosa.

-Perdóname Ino- Chouji se inclinó contra ella, gruesos lagrimones mojaron el suéter de su compañera, si él no hubiera sido tan lento Ino no habría tenido que regresar por él, si él hubiera reaccionado a tiempo aquello no habría pasado.

-Shikamaru dile que no sea tonto- la joven infló los cachetes pero Shikamaru se aferró a ella lanzándolos a los tres al suelo, de rodillas ambos lloraron, cada uno en un hombro de la rubia quien dibujó un gesto de desesperación en el rostro, abrió la boca como si fuera a decir algo y finalmente elevó los ojos al cielo intentando por todos los medios no soltarse a llorar ella también.

-Los hombres… los hombres son unas nenas lloronas- sintió como Shikamaru apretaba su cintura –Por cierto, ¿Les había dicho?- ninguno de los dos contestó pero ella siguió hablado –Hanabi y Konohamaru volvieron en una pieza, bueno, en realidad Hanabi venía con Konohamaru a la espalda, creo que mugía algo como "hombres inútiles"- la rubia soltó una risa –Siempre somos nosotras las que acabamos cargando con ustedes aunque sean ustedes los que peleen-

-Siempre- sujetándola de la barbilla Shikamaru la besó –Siempre…-

0o0o0o0o0o0o0o0o0o

-Entonces…- Kiba, con la cabeza completamente vendada y algunos mechones marrones escapando de vez en cuando giró a ver a su amiga –Entonces…-

-Me voy- ella asintió con la cabeza.

-Oh- de reojo el castaño giró a ver a Sasuke que había accedido a dejarlos hablar pero que se mantenía a pocos metros de distancia aunque parecía más ocupado en fusilar con la mirada a Gaara del desierto, aunque aún no entendía bien por que.

-Si me quedo mi padre me obligara a casarme con Neji-niisan- la joven se explicó –Además es peligroso que tantos jinchuuriki coexistan juntos en una misma aldea, pensarían que Konoha pretende algo-

-¿Y es mejor que vaguen por ahí a la deriva?- Kiba apretó sus puños.

-Mmm- ella giró a ver a Sasuke, fue solo un segundo antes de volver a bajar la vista y juguetear con sus dedos.

-Oye tú- Kiba la olfateó sin importarle que ahora Sasuke había dirigido su mirada hacía él de no muy buena manera –Hueles a hormonas-

-¡K-K-Kiba-kun!- chilló avergonzada.

-En fin, Naruto siempre fue demasiado idiota aunque eso no quiere decir que me agrade del todo tu nueva decisión-

-Kiba-kun…- la joven resopló.

-Ahora eres una nueva personita con un monstruo en tu interior- el joven colocó un dedo sobre su respingada nariz –Tendrás muchos problemas de ahora en adelante-

-Estaré bien-

-Lo sé- el castaño soltó el aire que retenían sus pulmones –Shino esta sin conocimiento pero en cuanto despierte le contare todo-

-Regresare- ella jugueteó con sus dedos –Po-porque Konoha es mi hogar-

-Y siempre lo será- con cariño le revolvió el cabello –Y pase lo que pase siempre estaré ahí para ti-

-Gra-gracias-

-Ahora…- inclinándose hacía delante y poniendo una mano frente a su boca Kiba miró nerviosamente a su alrededor -¿Podrías decirme por que Sasuke esta tan hosco con Gaara?-

-¡Ah!- los colores se subieron a su rostro.

-Pasó algo verdad- el castaño arqueó sugestivamente sus cejas –Darle celos a Sasuke Uchiha es una técnica que no te aconsejo-

-¡Yo no…!-

-Te voy a extrañar- antes de que pudiera replicar algo Kiba la encerró en un apretado abrazo que ella devolvió tímidamente, Sasuke que los observaba desde lejos soltó un profundo suspiro y dio media vuelta para no seguir viendo.

-Aprendiendo a contenerte ¿Ne?-

-¿Quieres quedar ciego completamente verdad?- gruñó en respuesta a su rubio amigo quien soltó su característica risa cristalina para después trepar de un salto a la mesa mas cercana y balancear sus pies en el aire.

-Sasuke, sabes que no he logrado que se te retire del libro Bingo-

-Lo sé-

-Sigues siendo considerado un traidor-

-Lo sé-

-Pero para mi no lo eres-

-Lo sé…- hubo un momentáneo silencio.

-Eres mi amigo-

-También el mío… usurantonkachi-

-Dobe- suavemente el rubio golpeó con su hombro el hombro del moreno.

-Usurantonkachi al doble- él regresó el golpe con su hombro.

-Dobe al cuadrado- otra vez y entonces se recargaron uno sobre el otro, sin decir nada, en silencio.

-Algún día voy a lograr que dejes de ser un traidor, que te borren del libro Bingo- el rubio habló seria y firmemente.

-Y ese día volveré…- no hacían falta más palabras, Sakura que iba pasando giró a verlos y entonces Naruto la tomó por la mano y la puso en medio de los dos, ambos recargaron sus cabezas en uno de sus hombros y ella parpadeó, estaba por pedirles una explicación pero prefirió quedarse callada, ellos eran y serían por siempre su equipo 7.

Amor, te digo amor y suena diferente

Esa era la noche, no se podía decir que hubieran sanado del todo pero estaban listos para partir, en las sombras, sin que nadie se enterara, sólo ellos.

-Bueno- Suigetsu tomó la mano de Karin entre la suya y la elevó en el aire –Hora de partir-

-Cuídense- Sakura acomodó un mechón de cabellos rosas tras su oreja.

-Y no deja de nevar- Karin giró hacía el cielo –Bonita noche para partir-

Amor que pronunciado en eso se convierte

-¡A mi me gusta!- Suigetsu levantó un dedito feliz.

-La nieve es agua y tú eres agua idiota- ella gruñó castañeando los dientes.

-Pero soy agua sexy- él le guiñó un ojo y ella bufó cruzándose de brazos –Ojala te congeles, tu y tu cerebro de pez- Sakura los observó primero a uno y luego al otro preguntándose como diablos podían ser pareja si se la pasaban insultándose, más ella obviamente, confundida giró hacía Hinata quien ladeó la cabeza sonriendo.

-A-así han sido siempre…-

Amor que todo entiende y da a todo un sentido

-Naruto-real-kun- Shadow con una enorme chamarra naranja, orejeras peludas y bombachos guantes tomó al rubio por las manos agitándoselas de arriba abajo –Fue un gusto conocerte, espero que la próxima vez seamos enemigos-

-¿Eh?- Naruto puso ojos de puntito sin comprender.

-Lo que el idiota quiere decir es que espera que le permitas pelear en tu contra alguna vez- Sasuke aclaró con parquedad, de hecho no esperaba que Shadow se pegara a ellos y de no ser porque se la había pasado jodiendolo todo el tiempo desde que había abierto los ojos lo abría tirado por un barranco, de hecho aún lo estaba considerando.

-Algún día volveré a Konoha para pelear de nuevo con Neji-kun- los ojos celestes del rubio brillaron y Neji que estaba a unos cuantos metros dio un paso atrás sin cambiar el semblante de su rostro.

-Ni lo pienses- ya bastante tenía con un solo Naruto.

Amor y punto

-Hinata-sama cuídese mucho- de grandes trancos Neji llegó al lado de su prima.

-Y tú Neji-niisan-

-¡Siempre te estaré esperando!- Hanabi se echó a su cuello abrazándola.

-Y yo vo-volvere Hanabi-chan- con amor correspondió el abrazo, su padre no podía saber que ella continuaba viva, si se enteraran que tanto ella como Neji llevaban un bijuu dentro de si… suficiente tenía la aldea con enterarse que Neji el nuevo líder Hyuuga era también un jinchuuriki.

-Cuando vuelvas espero que…- Hanabi giró a ver a Sasuke y le susurró algo en el oído a su hermana que provocó que enrojeciera, Sasuke se dijo a si mismo divertido que le hubiera gustado saber que era lo que la pequeña decía.

-Cuídala- Neji se dirigió a él, era una orden, pero una que de todas maneras pensaba cumplir.

-No dejare que nadie la toque-

-No lo cumpliste muy bien antes- sin saber si lo hacía por molestar o para terminar con rencillas pasadas el castaño giró a ver al pelirrojo quien cruzado de brazos veía todo como si no le interesara del todo.

Amor porque creía que te había perdido

-Mph- Sasuke soltó un gruñido, Neji sonrió de medio lado y le palmeó la espalda.

-Estoy confiando en ti a Hinata-sama, no me traiciones-

-Seguro- finalmente dejó que una sonrisa se colara en sus labios.

-Sasuke Uchiha- Gaara finalmente se despegó de la pared donde reposaba y caminó hacía él, por un momento Sasuke pensó que le reclamaría alguna cosa pero en vez de eso inclinó un poco la cabeza.

-Fue un gusto pelear a tu lado y no en tu contra-

-Gracias por ayudarme- tuvo que forzar las palabras a salir, él no era de los que agradecían después, pero después de todo de no ser por él habría perdido a su verdadero amor.

Amor de mis pecados

Los ojos de Gaara lo enfocaron curiosos, como si aquellas palabras hubieran activado algo dentro de él.

-Ella en verdad te gusta- no era una pregunta si no una afirmación, Sasuke giró a verla, las mejillas sonrojadas, los pantalones oscuros pegándose a sus piernas, la chamarra que la hacía lucir pequeña y frágil, el gorro violeta que Sakura le había regalado.

-Yo la amo-

-Ya…- Gaara también giró a verla –No parece difícil amarla- Sasuke soltó un gruñido, el Kasekage giró nuevamente hacía él, sentía que los obstáculos que mantenía su relación no iban a desaparecer fácilmente, una de las trabas de terminar desnudo con el amor de la vida de otro.

-Tratare de que mi aldea retire los cargos en tu contra- el pelirrojo apoyó una mano en su hombro –Sólo espera-

-Por ahora no tengo prisa-

Que sea lo que quieras, pase lo que nos pase

-¡Cuídate mucho Hinata-chan!- Naruto se abalanzó sobre ella abrazándola y besándola en el proceso, la joven se puso de un rojo intenso al instante, Sakura resopló sabiendo lo que vendría a continuación.

-Suelta- sí, Sasuke podía moverse rápidamente cuando quería.

-Eres un amargado Dobe- Naruto arqueó la única ceja que se veía en su rostro, Hinata sujetó la punta de la chamarra de Sasuke y tironeó de ella viendo siempre al suelo, Sasuke soltó un suspiro, sabía lo que ella quería que hiciera, pasando saliva observó fijamente al rubio a la cara, ahí donde antes había un ojo ahora había un parche.

-Lamento todos los problemas que te di Naruto- sería la única vez que se disculpara, no lo pensaba repetir.

No sé, no sé, no sé, cuanto sabes de mí

-¡Ja Dobe!- el rubio se pasó la mano por la nuca, al parecer a él tampoco se le daba bien recibir disculpas.

-Cuídate mucho Sasuke-kun- Sakura se dirigió hacía él para luego girar hacía Hinata, una triste y bondadosa sonrisa en sus ojos –Tu también Hinata-

-Yo…- la joven jugueteó con sus dedos, pasó saliva y luego elevó la mirada enrojeciendo abruptamente –Qui-quisiera-

-¿Si?- la joven medico arqueó una ceja curiosa.

-Po-podría… ¿Podrías dejar flores en la tumba de Itachi-san cuando nosotros no…?-

-Por supuesto- Sakura contestó rápidamente.

-Y… en la de Juugo-san-

-No lo olvidare- Sakura sonrió, la Hyuuga suspiró aliviada y sin pensarlo previamente Sasuke la sujetó de la mano agradeciendo mentalmente por el gesto.

Pero dejo que me puedas y permito que me lleves, poco importa lo que hagas de mí

-Espero que con Hinata-chan a tu lado dejes de cometer errores Sa-su-ke- como siempre Kakashi no tenía la más minima muestra de conciencia para decir lo que pensaba.

-Y yo espero que usted dure aunque sea un año antes de que Naruto se vuelva Hokage- Sasuke arqueó una ceja con humor y todos a su alrededor soltaron una carcajada, Hinata también se río, suave, cristalinamente.

-Tendrán problemas de ahora en adelante- Kakashi colocó una mano sobre el hombro del que había sido su alumno –Las aldeas intentaran hacerse con su poder-

-No dejare que nadie los toque- Sasuke lo observó fijamente –Son mi equipo-

-¡El Taka team!- Suigetsu y Shadow alzaron un puño al cielo, Karin negó con la cabeza y Hinata sonrió observándolos.

No sé, no sé, no sé que es lo que quieres de mí

-Nos vamos- finalmente Sasuke dio la orden que todos estaban esperando, la nieve seguía cayendo, llenando de copos los hombros de todos.

-Hasta luego- Karin guiñó un ojo.

-¡No se dejen atrapar!- Shikamaru gritó al aire, en su cara una sonrisa.

-¡Tienen que volver!-

-¡Los estaremos esperando!-

-¡Konoha es su casa!-

-¡Vuelvan!-

-¡Adiós!- los cinco giraron al mismo tiempo agitando sus enguantadas manos en el aire, incluso Sasuke agitó un poco su mano libre, la otra bien sujeta a la de Hinata.

-Volveremos algún día… ¿Verdad?- a pesar de querer evitarlo Hinata sentía que sus ojos se llenaban de lagrimas.

-Volveremos- Sasuke se lo aseguró apretando aún más fuerte su mano.

Me cuestionas, me estremeces… lo importante es lo que hagas de mí

La luna alumbrando su camino dibujaba contornos plateados a su alrededor, Suigetsu pasó un brazo por el brazo de Karin quien terminó apoyando la cabeza en el hombro del de la Niebla.

-Hinata- caminando lentamente Sasuke habló sin girar a verla.

-¿Si?-

-Es la primera y ultima vez que dejo que estés desnuda en brazos de otro-

-¡Sa-Sa-Sa…Sasuke-kun!- riendo el joven estrelló sus labios carnosos en los tibios de ella, estaba aprendiendo a sonreír, a divertirse, a sentir, a muchas cosas con ella a su lado.

-Creo que ya sé como se sentía Juugo cuando estaba con ustedes- Shadow se cruzó de brazos bufando –Aunque sea me buscare una ardilla que me haga compañía-

-Tú eras el que quería venir con nosotros- Sasuke enarcó una ceja –Ahora aguántate-

-Pff- el rubio pasó ambas manos tras su nuca, Hinata y Karin lo observaron atentamente, los rubios cabellos claros al aire, los ojos celestes brillando, el rostro atractivo…

-¡Hey!- tanto Sasuke como Suigetsu refunfuñaron jalándolas, estupido rubio, estupidos genes, estupido cinco colas que lo hacía más fuerte.

-Si el dos colas entró en Hinata y el tres colas en Neji- Karin elevó los ojos al cielo -¿Dónde esta el cuatro colas?-

-¿A quien le importa?- Suigetsu hizo un mohín con la boca –Mejor bésame-

-Pervertido- ella lo pateó pero se volvió agua para su desencanto.

Amor, ¿Dónde estuviste?, ¿Dónde has estado?

-Lo había olvidado- Sasuke se atrasó un poco, curiosa Hinata lo esperó, el joven metió una mano en el bolsillo de su pantalón y sacó tres objetos que brillaron contra la luna.

-¡Mi protector!- la jovencita parpadeó.

-Y el de Itachi- Sasuke hizo girar la insignia de la hoja marcada con una raya horizontal.

-¿De quien es el otro?- Sasuke metió los tres objetos de vuelta a su pantalón y siguió caminando.

-De Naruto-

-¿Naruto-kun?-

-Él tiene el mío, de cuando era niño-

-Ah…- no supo si debía seguir preguntando pero él notó las dudas en su rostro.

-Lo guardamos porque esa persona es importante para nosotros y algún día los reuniremos de nuevo-

-Hum…- sonrió entonces, suave y dulcemente.

-Prometo que algún día te regresare a tu casa, con tu gente, a Konoha-

-Sasuke-kun…- ella lo detuvo, sus mejillas fuertemente sonrojadas –Mi casa… mi familia… a-ahora mismo son ustedes… Sasuke-kun es mi hogar y Ta-Taka es mi familia…-

Lo importante es lo que hagas de mí

La besó, en medio de la noche, el frío y la nieve juntó sus labios con los suyos sintiendo que el siete colas dentro de él le pedía que profundizara aquel encuentro, definitivamente no entendía como Naruto podía controlar los deseos de su bijuu, o quizás que él suyo había resultado igual de pasional que él.

-Te amo- y siempre sonaba increíblemente bien decírselo.

-Yo también… ta-también te amo Sasuke-kun…- pero se oía mucho mejor escucharlo, que Sasuke Uchiha no estaba solo ni lo estaría nunca más, porque el invierno por fin se había ido, quizás no afuera pero si en su interior.

FIN

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Notas de Okashira Janet: Me he pasado todo el día escribiendo, me he emocionado como no tengan una idea y he tenido sentimientos encontrados al terminar esta historia —sin olvidar la cefalea—. Las escenas finales las escribí oyendo como mil veces "Te digo amor" de Miguel Bosé.

El SasuHina acaba y realmente me ha gustado trabajar con la pareja, creo que he aprendido a lo largo del fic y aunque sea un poquito he mejorado mi forma de escribir.

No tengo palabras para agradecer que me hayan seguido hasta este punto, han sido siempre amables y me han hecho reír y enternecer con sus comentarios.

Ahora quiero echarle ganas al KakaHina que deje abandonado y a mis otros fics, después quizás un GaaHina, quien sabe. Por cierto, la escena medio rara del GaaHina se me ocurrió porque ayer vi la película de Harry Potter 7 y pues… supongo que si ya la vieron me entienden.

AGRADESCO INFINITAMENTE A:

Sheissxxx

Sakurapris

Gibyborri

Naru-Fan AVD

Ceres Dark

Ridesh

Baunyoko

DarkAmy-chan

Taty

Hinamel

Kaorii-chan

Tanuki sempai

EthereldCrowd

FlorItachiUchiha lo de firmarlo en Agosto fue un error de dedo hahaha, no me había dado cuenta duh

Takane65

Yukime Hiwatari

Dlkg

Hime-Changatitahimeko

Mizuno Gina

Daphne-gabycoco

Shald120

Anika-san

Tsuki-Okami

Layill

Hyuuga

La dama azul de Konoha

FEGA

Flordecerezo

Aiko namikaze

Fan-de-OkashiraJanet-sama bien… nunca me había sonrojado por poner el nombre de uno de los lectores… mil gracias por eso

Tiff

Yukino145

Chany

HinataUchiha

Sairiko

Pamelix

Daniela

Pamela de Argentina tu review realmente me emocionó, recordé a mis propios hermanitos

Juno01

Naomi-chan Uchiha

Nulwu Strack No he podido encontrar el fic que dijiste que se parece a este, ¿Me podrías dar el nombre por favor? Haha, tengo curiosidad

Ross

Angela-Hinata

Ania Beta

Helena Uchiha

Haro kzoids

Gaby-L porque me viste delirar buscando un nombre para esta historia e hiciste cara de asco cuando lo escogí basada en "Las cuatro estaciones" de Vivaldi, ¡Te amo hermanita!

La verdad no planeaba volver a construirle la cara a Naruto pero me asusto que me lincharan si no lo hacía, sé que muchos estarán decepcionados por todo el desastre que ocurrió y las muertes y todo eso pero desde mi punto de vista la guerra jamás traerá un final lo que se dice "Feliz".

Un beso, cuídense, los adoro Ciao

21 de Noviembre del 2010 Domingo

¡YA DEBO PONERME A ESTUDIAR!