Prefacio

-No sabes cuanto te odio Edward Cullen- dije sombríamente

-No… no tengo una idea aproximada pero lo que si se es cuanto me deseas…- dijo acariciando mi mejilla

Yo la quite con desdén, estúpido ricachón creía que yo le iba a hacer caso después de lo que me había hecho, ¡soy inocente pero no idiota!

-Déjame en paz…

-Isabella ¿Podrías dejar eso en el pasado?

-¿Dejar que? El hecho de que te acostaste con mi madre- gruñí mientras lo golpeaba

-No sabes como fueron las cosas….- dijo tristemente

-Pero si se lo que vi…

-No no lo sabes- murmuro pero lo ignore

-Me voy Edward…- dije mientras agarraba mi maleta y me iba caminando pero él no me dejo agarro mis cosas y las tiro de nuevo a su carro

-¡Déjame en paz Edward! ¡Por fin me alejare de la drogadicta de mi madre y me iré con mi padre que es bueno y noble y que me quiere! ¡Aquí nadie me quiere!

-Yo… yo te quiero Isabella… y mucho- dijo mirándome con sus ojos esmeralda inundados de dolor

-Guárdate tu amor para mi madre quien es la que lo pide a gritos…- dije y volví a agarrar mis maletas mientras me iba llorando

-Isabella- grito alcanzándome

-No te vayas… por favor no…- dijo mientras me abrazaba yo no me pude contener y me eche a llorar devolviéndole el abrazo

-¡Estúpida perra suelta a mi hombre! ¡Es mío mío mío!- grito la voz de mi madre mientras se acercaba hacia donde estábamos

-Mama podrías dejar de tratar a Edward como un trozo de carne- dije sonriéndole

Edward no dijo nada simplemente me veía y no dejaba de abrazarme

-Suéltala Eddie- demando mi madre

Yo ya estaba acostumbrada a esto ahora Edward diría "Claro mi vida simplemente agarre a Isabella que se cayo ya ves lo torpe que es" y asunto arreglado todo pasaría y me iría con el corazón destrozado pero con la frente en alto

-No- dijo Edward firmemente

-¿Qué?- dijimos mi madre y yo al mismo tiempo

-Me escuchaste Tanya no pienso dejar a Isabella y menos por ti…