Summary: Edward Masen ha sido el mejor amigo de Bella Swan desde que eran unos pequeños niños, han compartido todo, juegos, penas, alegrías. Lo que ella no sabe es que el profesa un profundo amor hacia ella, que se ve eclipsado por su amistad y el temor de perderla. ¿Cómo lo tomara ella, ante la declaración poco usual de él, precisamente el día de su cumpleaños?

DISCLAIMER: Los personajes de Twilight, no me pertenecen, son propiedad de Stephanie Meyer.

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CAPITULO 2.

10 años atrás

-¡bájate de ese árbol!

-¡no, no lo hare! – grito el pequeño chico haciendo un adorable puchero.

- Eddie – chillo la niña – si no te bajas, no te daré de mi helado.

-¡Oh!, mi hermanita acaba de amenazarte Eddie – grito otro riendo – considéralo, es tu favorito.

-¡cállate Emmett! – contesto el chico, meciéndose en una rama – yo soy muy fuerte, además no quiero helado Bella.

- tú no eres nada fuerte – replico ella sacándole la lengua – Em es fuerte – exclamo señalando al chico, el mencionado sonrió mostrando unos adorables hoyuelos en las mejillas.

- Emmett, no es fuerte – interrumpió la pequeña Alice – mi hermano es de huesos gruesos, muy parecido a un osito de peluche, de esos que se acarician y no lastiman ni a una mosca.

- ey, gracias por tu apoyo, duende – bufo Emmett molesto.

- de nada – respondió ella sonriendo.

- Edward, será mejor que bajes – intento Jasper con gesto conciliador – tus padres no demoran en llegar.

- déjalo Jazz – dijo Bella – parece que Eddie, es un poco cobarde.

-¡qué! – Grito el aludido con un leve sonrojo – yo no soy ningún cobarde.

- ¿entonces porque no bajes de ese árbol Edward?, apuesto que es porque tienes miedo – declaro ella triunfante.

- tienes razón Bella – concordó Alice – mi primito es un miedoso.

- ¡no lo soy Isabella! – cuando ella estaba a punto de contestar, Rosalie decidió intervenir, sabía muy bien que Bella odiaba que le dijeran así, eso solo causaría problemas.

- vamos chicos – dijo – aun tenemos algo del pastel de ayer, será más para nosotros si Edward no come.

- ¡siiii! – Emmett salto en un pie igual que su hermana – quédate ahí todo lo que quieras Eddie – le contestaron.

- podemos jugar a la cocinita – dijo Bella, siguiendo a los chicos hacia la casa – apuesto que Em, sería un buen consumidor.

- ¿Cuánto cobrarías la ración de pastel? – Pregunto él – no mucho ¿verdad hermanita?

- mmm, un chicle – contesto.

- no se vale, no tengo ni uno – bufo molesto, buscando en sus bolsillos –mira, tengo galletas – exclamo sonriendo – mi mami las hizo ayer, te lo aseguro Bells son deliciosas.

- está bien Em, acepto tus galletas, pero solo porque las cocino Esme – Emmett entro, pero Bella se detuvo para mirar de nuevo al chico.

- ¡yo tengo chicles Bells! – Grito Edward desde el árbol, molesto por ser ignorado – ¡todos los que quieras!, pero dame un poquito de pastel.

- lo siento Eddie – respondió ella desde la puerta – pero no iré hasta el árbol a subirte el pastel, tendrás que bajar.

- eres muy mala amiga – exclamo.

- claro que no – se defendió ella – es solo que no me arriesgare a ensuciarme, solo para subirte pastel.

- pobre del chico que te guste – Edward dejo de mecerse en la rama y bajo rápidamente – en serio Bella, lo considero.

- ¿por qué?

- bueno, prefieres mantenerte limpia, mientras que tu mejor amigo se muere de hambre, eres mala.

- de todas formas, los niños son idiotas, siempre viven sucios y pegajosos, uigh, no me atrevería ni a tocarlos – hizo una mueca y saco su pequeña lengua, ese gesto causo risa a su amigo – tu, Jasper y Em, son los únicos niños que me agradan y…

- y Black – bufo molesto - yo me casaría contigo – dijo Edward poniendo una mano en su corazón, mientras mostraba una sonrisa torcida.

- te ves ridículo – dijo Bella sonrojada, el no podía saber que a ella le gustaba esa sonrisa – te hace falta un diente – eso basto para que el dejara de sonreír y se sonrojara.

- aun así, te gusto, farolito – acoto mirándola divertido.

- olvídalo tonto – gruño ella – farolito – murmuro - además, no me casaría contigo, ni aunque fueras el último sobreviviente en la tierra, preferiría vivir rodeada de gatos.

- hieres mis sentimientos - dijo Edward mirando el piso – como sea, yo tampoco me quiero casar, uigh – hizo una mueca y rio entre dientes – eres la única niña que me agrada Bella.

- ¿y…?

- siéntete afortunada – dijo sin más.

- claro – respondió con sarcasmo – que afortunada soy.

- me agradas – Edward, sostuvo la puerta y Bella paso primero - aun así, está libre la propuesta de casarme contigo ya sabes, el perro no me llega ni a los talones.

Bella se carcajeo y negó con la cabeza, mientras se dirigían a la cocina.

BPOV

No sé realmente que me impulso a salir corriendo ese día, tenía miedo a que me rompieran el corazón de nuevo, ¿acaso yo no hice lo mismo con él? ¡Oh, sí, claro que sí!, no me importaron sus sentimientos, solo los míos, y como la cobarde que soy huí de ellos, es decir ¿en qué momento el se enamoro de mi?, ¿Qué me vio?

Alice y Rose me dieron alcance rápidamente, me caí tres veces, menos de lo que realmente esperaba.

- Bella – susurro Alice a penas pare de correr - ¿te sientes bien? – pregunto con cautela, no, no me sentía nada bien, era la peor persona de este mundo.

- no – respondí sinceramente, mientras sentía como las lagrimas comenzaba a recorrer mis mejillas – no me siento bien Alice, yo...

- tranquila – intervino Rose, abrazándome – dime, ¿Qué paso?

- tuve miedo – confesé con sinceridad.

- pero Bella – a penas Rose me soltó, Alice me tomo de la cara para que la mirara - Edward te ama, es en serio, incluso yo le propuse esa idea.

- ¿Cómo?, Alice...

- veras, el no tenía la intención de contarte nada, pensaba quedarse callado con tal de no perder tu amistad.

- nosotras y los chicos, le dijimos que no pasaría nada – interrumpió Rose – parece que nos equivocamos.

- se que te sientes mal – dijo la pequeña duende – te entiendo, pero créeme que él no se debe sentir mucho mejor después del rechazo que recibió frente toda esa gente.

- sigue siendo tu amigo – Rose me tomo las manos suavemente – habla con él, arregla las cosas y dile lo que tú sientes.

- tú me habías dicho que te gustaba Edward, ¿acaso es mentira? – pregunto Alice.

- no, no es mentira, me gusta – confesé.

Me había dado cuenta de eso, cuando pase un mes entero a su lado, prácticamente las 24 horas del día, el había tenido razón, Jacob me había monopolizado, pero yo no quería ser consciente de eso, pensé que amaba a Jacob, pero mientras más tiempo estaba con Edward, más me enamoraba de él, es una persona dulce, cariñosa, todo un caballero, inteligente y buen amigo, era prácticamente imposible no quererlo, incluso el me llego a gustar de pequeños, pero, lo tome como algo pasajero cuando mi ex novio hizo su aparición.

Edward siempre estuvo conmigo en los malos y buenos momentos, siempre me había parecido rara la expresión que había puesto, al decirle que Jacob era mi novio, mas nunca se quejo, me deseo suerte incluso, aguanto mis estúpidas lagrimas cuando Jacob había terminado conmigo, y yo como una tonta no me había dado cuenta que eso solo le hacía más daño, hasta le llegue a decir que seguía queriendo aun mas a mi ex, desde ese día sus hermosas sonrisas torcidas no eran las mismas, y aunque me negara a verlo sus ojos estaban llenos de tristeza, le pregunte que le pasaba, el me respondió que era por una chica, el estaba enamorado, fui una idiota al decirle que éramos dos personas con los corazones rotos, era cierto, pero yo era la que le hacía daño a él, mientras que Edward solo buscaba disminuir el mío.

- ¿entonces qué paso? – pregunto Rose confundida - ¿Por qué lo rechazaste?

- es solo que nunca pensé que el sintiera lo mismo por mí.

- pero si era evidente, todo el instituto se ha dado cuenta, hasta tus padres lo saben – chillo Rose, indignada, me sorprendió lo realmente despistada que llego a ser a veces.

- Bella – llamo Alice – prométeme que vas arreglar las cosas.

- lo hare Alice – respondí – solo dame tiempo.

Después de esa charla, les pregunte si podía ir a ver un último momento a Edward, quería saber como estaba, dudaron al principio, incluso llamaron a Jasper para saber la situación, este les contesto que él se había encerrado en su cuarto y al parecer se había dormido, les suplique que me lo dejaran ver, hasta que por fin accedieron no muy convencidas aun.

Al llegar a la casa Masen, nadie me detuvo, la fiesta ya se había acabado, solo quedaban Emmett y Jasper que organizaban el salón, subí rápidamente hacia el cuarto de Edward y descubrí que estaba cerrado con llave, como si leyera mi mente, Alice, llego con esta para poderla abrir, cuando por fin logre mi objetivo, todos se fueron rápidamente al salón, entre lo más suave posible rogando para que no tropezara con nada, afortunadamente así fue.

Divise a Edward, ya acostado, ni siquiera se había tapado, se encontraba dormido, me odie cuando vi que sus preciosos ojos, que ahora se encontraban cerrados, estaban hinchados de tanto llorar, incluso aun tenia algunos rastros de lagrimas por sus suaves mejillas, las limpie delicadamente, mientras sollozaba, ¿Por qué siempre arruinaba todo?, cuando me sentí cansada, le di un último beso en la mejilla y salí de su cuarto, al bajar todos me observaron expectantes, no les respondí y salí corriendo rumbo a mi casa. Esa noche seguí llorando como nunca, ni mi padres subieron a preguntarme como me había ido, les agradecía por eso, quería estar sola, con mis propios fantasmas, además tenía que buscar una forma para que Edward me perdonara, y supiera que yo sentía lo mismo por él.

Masen ¿Con el corazón roto?

Masen ¿Con el corazón roto?

Eso era lo único que se escuchaba el Lunes en el instituto, yo Bella Swan, le había roto el corazón a uno de los chicos más populares y deseados, no era para mas, Edward era demasiado lindo para su propio bienestar; poseía unos llamativos ojos verdes que brillaban diferente cuando me miraban, ahora entendía el porqué, su rostro parecía esculpido por los propios Dioses, su cabello de un extraño color cobrizo vivía desordenado, pero eso le daba un aspecto de chico malo, tenía un buen cuerpo, delgado, pero bien trabajado, además todo eso lo completaban, una sonrisa torcida que hacia suspirar a mas de una chica y su voz aterciopelada demasiado atrayente, esa persona tan hermosa había sido mi mejor amigo desde los cinco, lo conocía mucho mejor que los otros, ahora no sabía exactamente que somos, no creo que amigos después de lo que paso.

Ese día en la mañana, extrañe algo que nunca pensé, su preciado Volvo, no vino a recogerme y lo entendía, tuve que recurrir a mi polvoriento Chevy para dirigirme al instituto, a penas llegue vi que Edward aun no había llegado, mientras que el jeep de Emmett ya estaba parqueado al lado de mi camioneta, junto con los demás chicos.

- Hola hermanita – saludo Emmett tan efusivo como siempre, los demás también me saludaron y yo les respondí tratando de formar una sonrisa.

- no le hagas caso a los demás Bella – me aconsejo Jasper sonriendo – no son más que unos chismosos.

- chismosos y todo pero tienen razón – exclame - ¿Edward vendrá?

- no lo sabemos – respondió Alice encogiéndose de hombros – cuando tú te fuiste, no se despertó y el fin de semana no dio señales de vida.

- ya veo – dije deprimida, ¿y si no venia?, ¿Qué pasaba si él me odiaba?, ¿me perdonaría?

Todas esas preguntas se fueron volando, cuando vi aparcar un flamante volvo al lado del jeep de Emmett y de el bajo su hermoso propietario, traía unas gafas de sol, en un día donde no había nada de sol, una camisa azul, como siempre con los tres primeros botones desabrochados en conjunto con un pantalón negro y sus inseparables zapatillas negras, el cabello como siempre alborotado, y como de costumbre lucia deslumbrante.

- Hola chicos – saludo con una casi sonrisa.

- que tal Edward – dijeron todos, que lo miraban algo confundidos.

- hola – susurre nerviosa, ni siquiera lo mire a los ojos.

- hola Bella – respondió el, su voz aterciopelada no sonaba igual, estaba triste.

- ¡lindas gafas Eddie! – Interrumpió Emmett - ¿para que las usas cuando no hay sol?

- Emmett – siseo Rose furiosa, por la imprudencia de su novio – haces mas callado.

- gracias Emmett – agradeció Edward.

- hablamos luego, tengo unos pendientes que hacer – dije con un excusa para huir de nuevo.

- nos vemos después – respondió Alice, con una mueca de molestia.

No regrese la vista cuando me fui, no quería ver la expresión de Edward, con su mirada penetrante me bastaba, estaba siendo de nuevo una cobarde, pero no podía evitarlo, no tenía muy claro que era lo que iba a hacer, no por el momento.

- Hola Bella – saludo un muy sonriente Mike.

- hola – respondí tratando de ser amable

- dime, ¿hoy Masen no te trajo?- pregunto.

- no Mike, Edward no me trajo – respondí molesta – ahora si me permites tengo una clase a la cual asistir.

- claro, oye me preguntaba si…

No lo deje terminar, ¿acaso no entendía mis negativas? o ¿se hacia el tonto?

Me fui rápidamente, no quería que ni me acompañara, cuando entre al salón de arte, Edward ya estaba acomodado en nuestro puesto, sin sus gafas, parecía muy entretenido en su cuaderno, me acerque lentamente para no interrumpirlo y me senté sin mirarlo.

La clase paso sin mayor cosa, lo mismo de siempre, algunos conceptos básicos sobre el color, y como tarea pintar algo del estilo surrealista.

Aliste mi maleta, pensando una por una las palabras que le diría a Edward, pero él se me adelanto.

- Lo lamento – exclamo el de repente tomándome del brazo sin mirarme – entendería si no quieres ser mas mi amiga Bella - ¿QUÉ?

- yo…

- no, no es necesario que me des excusas, fui un tonto – rio secamente - ¿Qué podrías ver tu en mi? – MUCHO, y él decía que yo no me miraba claramente.

- Edward…

- no, Bella, perdóname – me interrumpió de nuevo, miro al frente.

- Edward, yo… no quiero más tu amistad… – su cara se distorsiono brevemente, rayos no debí decirlo de esa manera – me refería a…

- se perfectamente a lo que te refieres – me miro a los ojos, me congele al ver el verde más opaco y frio – no te preocupes Bella, fue estúpido pensar que me verías de otra forma, si prefieres no me sentare contigo, incluso hare que no existes para que no te moleste.

- ¡rayos Masen, cállate! – Grite desesperada – no quiero que hagas eso, no es necesario.

- no quiero tu lastima – dijo serio – te prometo que no sentirás mi presencia, será como si nunca hubiera existido.

- deja de decir estupideces.

- para mí no lo son, si no quieres ser mas mi amiga lo entiendo perfectamente Swan, no tienes que repetirlo – me miro nuevamente y se fue por el pasillo, lo bueno (nótese el sarcasmo) es que me tocaba Gimnasia, la única que no tenía con él.

- y dime Bells – respingue de susto – ¿arreglaste las cosas?

- no Em, no lo hice – lo mire – empeore las cosas y no te vuelvas a aparecer así, casi me matas del susto.

- ¿es eso posible? – Ignoro mi comentario - hermanita, te considero.

- olvídalo, al menos comparto clase con Alice, necesito hablar con ella.

Emmett me acompaño hasta la entrada del salón de Gimnasia, la duende aun no había llegado, así que hablamos un rato mientras esperaba, observe rápidamente al resto de mis compañeros y me fije que la mayoría me observaban, no faltaba adivinar el porqué, las chicas me fulminaban con la mirada, los hombres solo sonreían, después de todo había rechazado a la persona que ellos consideraban peligrosa por decirlo de esa manera. Menos mal al poco tiempo apareció Alice, aunque por la cara que tenia sabia que me esperaba una bien grande, tanto así, que apenas Emmett tuvo oportunidad, salió corriendo, literalmente.

- Isabella Swan, dime que ya arreglaste las cosas – me fulmino con la mirada, como dicen algunos, chiquita pero peligrosa.

- no Alice – suspire – hable con él, pero no utilice las palabras correctas.

- ¿a qué te refieres?

- el me pidió perdón – comenzó – me dijo que entendería si ya no quería ser su amiga.

- ¿Qué le respondiste?

- que yo no quería más su amistad – mire rápidamente al piso, esperando sus gritos.

- ¡¿QUÉ?, ¿DIME QUE ESCUCHE MAL BELLA?, ¿ME ESTAS MINTIENDO?, ¿POR QUÉ HICISTE ESO?, ¿ESTAS LOCA?!

- ¡CALLATE ALICE! – grite – no me refería a eso, lo que paso es que el no me dejo terminar.

- lo siento – se disculpo, más calmada – es solo que no me gusta verlo así, sabes es mi primo y ha estado tragado de ti desde los siete, el muy cobarde no había sido capaz de declararse, me ofusque mucho cuando lo rechazaste por supuesto, pero te entendí en cierta forma, y, ahora que me dices esto, solo pienso en cómo se debe estar sintiendo, se debe estar echando toda la culpa, seguro piensa que hubiera sido mejor quedarse callado, pero no, no es así, el no sabe que tu le correspondes y estas liada con todo esto, tanto que no sabes cómo expresarte y…

- ya Alice – tuve que pararla – respira, ¿le gusto a Edward desde los siete? – eso no me lo podía creer.

- bueno, eso era privado – paro para tomar aire – se supone que el tenia que decírtelo.

- ¿Cómo no me di cuenta?, ¿tan ciega estaba?

- en cierta forma – interrumpió ella – solo tenias ojos para el perro, eso a Edward le dolió mucho, pero lo acepto porque tú eras feliz.

- dame un consejo Alice, necesito tu ayuda – pedí, casi suplique.

- parezco Cupido – murmuro – la única forma, es hablando con él, hazle entender que quieres ser más que su amiga, que sientes lo mismo que el.

- ¿pero si él no me deja ni hablar?

- tu busca las palabras correctas, yo me encargo del resto – dijo ella sonriendo.

- gracias.

El día paso rápidamente, y no volví a ver a Edward, supe por Jasper que había decidió irse temprano.

- Bien Bella – Alice me miro – iremos a la casa de Eddie.

- eh… - ¿esa era su idea? – no creo que nos abra.

- oh lo hará Bells – Emmett y sonrió – lo hará – rio entre dientes.

Rosalie también lo hizo y me hablo.

- no te preocupes, tu solo encárgate de decirles las palabras correctas.

- ok.

Llegamos rápidamente a la casa Masen, y su Volvo no se encontraba por ningún lado. Edward no estaba en casa.

- mucho mejor – Jasper tomo mi mano apenas me baje del porsche amarillo de Alice, y me arrastro rápidamente a la entrada.

La duende, mientras tanto, saco una llave del bolsillo y abrió.

- ¡lo bueno de ser familia!

- ¡Rayos Alice!, menos mal eres mi hermana – Emmett exclamo.

De un momento a otro, me encontraba envuelta en unos grandes brazos, que me levantaron y me dejaron sentada en uno de los muebles de la casa.

- ahí te ves mejor – El oso rio fuertemente.

- Bien, Bella – Rosalie comenzó a retroceder – iremos a ver si Edward ha llegado.

Y como por arte de magia, me encontraba sola, encerrada en la casa de Edward.

Ahhh.

Sola por fin, esperen ¿sola?

Oh, me habían dejado encerrada, ¡valientes amigos los míos!

- ¡ALICEEEEEEEEE!

Se escucharon unas risas afuera, seguro esperaban a Edward, ¿Qué rayos iban a hacer?

- ehh… ¿Qué hacen acá chicos? - ¡ohhh! Ya llego, reí al imaginar su cara.

- ey Eddie – Emmett rio macabramente - ¿Cómo te ha tratado la vida?

Escuche un golpe y después un silencio. ¡Emmett, grandísimo idiota!

- auchh, bebe.

- Edward, Edward, Edward – canturreo Alice.

- ¿Qué…?, ¿!Oye, Jasper, eso es mío¡?, ¿!Suéltame Emmett¡?, ¿!QUE DIABLOS LES SUCEDE¡?

Y como sucedió conmigo, Edward apareció frente mío, sin aun haberse dado cuenta de mi presencia, y, los chicos volvieron a desaparecer.

- amigos – mascullo molesto, frunció el ceño, se veía adorable – ja, como no.

- ¿Edward?

- eh – su rostro, pasó de ira, confusión, curiosidad, sorpresa, hasta dolor y por ultimo una máscara de total frialdad.

- ne… necesito hablar con… contigo – tartamudee estúpidamente.

- no veo de qué.

- lamento, lo que paso en la fiesta – nerviosa, me mordí el labio.

Edward, cerró sus ojos y dejo de verme.

- no es culpa tuya – hablo después de un tiempo – si no sientes lo mismo, no te puedo obligar.

- es que – como decirlo – si siento lo mismo…

-¿eh? – sus hermosos ojos verdes, me miraron interrogantes - ¿cómo?

- tú también me gustas Edward.

- ¿entonces por qué? – Pregunto con esperanza - ¿dime Bella?

- tenía miedo – confesé patéticamente – no quiero que pase, lo mismo que con Jake.

- ¿Jake? – Pregunto con desprecio – ese perro desgraciado… ¿ya perdonaste lo que te hizo?

- tengo cosas que decirte – no siempre estamos con la persona correcta, y a Jacob, le había pasado lo mismo.

- bien, te escucho – Edward accedió, mostrando, su típica sonrisa torcida – no se te vaya a olvidar, lo que me dijiste ahorita. Eh.

Sonreí divertida.

- hace poco me pidió disculpas, mientras nosotros salíamos, él se enamoro de alguien más, se llama Nessie, o así le dicen, no estoy segura; el caso es que comenzó también a salir con ella, al mismo tiempo que conmigo. Ella tampoco sabía nada y créeme ahora Jacob, está pagando eso, Nessie, no lo quiere ver ni en pintura.

- te engaño el chucho – interrumpió furioso – ¿el mugroso pulgoso ese te engaño, Bella?, se lo merece…

- como decía – continúe – él se enamoro de esta chica, se dio cuenta, que yo, solo era un amiga para él. El día que termino conmigo, no tuvo el valor de confesarme que lo hacía, porque quería a alguien más, no me pudo decir que me había engañado, temía mi reacción.

- temía tú reacción – bufo con sarcasmo - ¡bah!, yo temía la tuya – susurro lo último.

- Edward – advertí, ya me estaba molestando.

- ok, sigue.

- lo perdone – Edward me iba a interrumpir de nuevo, le lance una mirada – lo hice, porque lo comprendo en cierta forma, claro, no me gusto que haya estado con otra, pero de no haber sido así, yo nunca me habría dado cuenta, de quien estaba enamorada realmente y lamento de nuevo haberte hecho eso, Ed, ha sido el peor error de mi vida.

- y… ¿de quién estas enamorada? – Edward me pregunto con temor.

Respire tranquila, al parecer ya me había perdonado.

- bueno…, es un chico adorable, que cuando pequeño jugaba a treparse en los arboles, pensaba que era lo máximo, además, tiene unos ojos preciosos, ¿sabes que brillan, cuando planea algo?, cuando está feliz, también lo hacen – con eso lo dije todo. No lo iba a alardear de más, seguro se le subía el ego.

- oh – sonrió feliz - ¿el mismo que dijo que se casaría contigo?

- aja.

- es un chico afortunado.

- bueno – me acerque, más confiada – yo también lo soy.

- te dije, que el perro no me llegaba ni a los talones.

Segundos después, sus suaves labios, se encontraban moviéndose junto a los míos; una danza lenta y dulce, aunque ya había besado antes, este superaba por mucho los anteriores, las estrellitas y cosquilleo en el estomago, que espere en el primero, ocurrieron todas en este.

Nos separamos unos segundos para tomar aire. Edward apoyo su frente en la mía, me miro dulcemente y sonrió, como nunca.

- Te amo – musito feliz.

- Te amo – respondí, por fin, sin miedo.

Me abrace fuertemente a él, y esta vez yo lo bese.

Edward, delineo suavemente con su lengua, mi labio inferior, y yo, sin ningún problema, abrí la mía para darle la bienvenida, nuestras lenguas se abrazaron y jugaron rápidamente, atrás había quedado el beso lento. Lleve mis manos a su suave cabello cobrizo, jalándolo momentáneamente; así estuvimos, hasta que el maldito aire se nos acabo.

- ¿quieres ser mi novia? – pregunto después de un tiempo.

No habíamos hablado, nos manteníamos callados, mirándonos fijamente, sin perder detalle alguno. Esa proposición, hizo que los colores se me subieran a las mejillas y mi corazón latió más rápido de lo normal.

- me encanta que te sonrojes – murmuro acariciando mis mejillas, mientras el reía entre dientes.

- si – respondí feliz – me encantaría ser tu novia, Eddie.

- ¡oh!, ¡no se ven adorables! – la voz, de Alice, nos saco de nuestra burbuja.

Espera.

Mire, aterrorizada, hacia la puerta; en ella: Jasper, Emmett, Rosalie y Alice, nos miraban sonrientes.

¡¿Qué RAYOS?!

Emmett, rio fuertemente.

- a Eddie, se le cumplió el sueño por fin.

¿Ellos, habían visto todo?

- así que, como ya se perdonaron – Rosalie intervino – ¿podemos dejar tanto drama y salir a hacer algo?

- amigos – bufo Edward a mi lado – ja, como no.

Reí y él lo hizo conmigo.

- awwwww – expresaron todos, para después, estallar en risas.

- adorables – repitió Em.

Bueno, ellos no me iban a dañar el día y supe que a Eddie tampoco, cuando cogió mi mano y me beso de nuevo.

Ahora estaba feliz, mi corazón estaba completo, Edward, era mi otra mitad, una que me encargaría de que estuviera conmigo para siempre.

FIN

OoOoOoOoOoOoO

Sip, por fin aparecí.

No tengo excusas realmente, solo que no tenia cabeza, espero en verdad, que este final les agrade, me mate la cabeza escribiéndolo una y otra vez.

Espero verles en mi nuevo One shot. Lo acabe de colgar, espero que pasen a verlo, y me regalen su opinión, se llama: Por Un Helado De Chocolate.

NOS VEMOS^^