—Tonalidades de Verde Sepia —

Allí sigue. Recargada sobre su base, con la pintura dorada ya casi inexistente, decolorándose de mucho a poco, hasta casi parecer nada, con el marco un poco apolillado, pero sosteniéndose en pie. Ahí sobrevive, esa vieja foto, de hace quien sabe cuantos años, cree que es de cuando tenía dos o tres años, no lo sabe, o no lo recuerda, porque tiene tanto tiempo, pero es joven, no lo olvida. Porque tiene dieciséis años y una vida por delante, y ha de seguir hasta cuando use bastón y les haga el chocolate calientito a los nietos, para contarles historias que no se creen tan fácilmente.

Ésta ahí, la vieja foto de Ginny. Pelirroja y con pecas en la cara, (esos son sus rastros particulares), con un oso del tamaño del mundo sin exagerar, cargándolo y meciéndolo al compás de una cancioncita que de niña tanto le gustaba; con los bordes carcomidos y ya perdidos, pero allí sigue, porque esa es la foto que más se nota. Alguien la hace sonreír frente a la cámara y saludarla desde lejos, mientras le da un beso a su peluche.

Esa gastada foto seguirá allí, por mucho más tiempo, postrada entre las cinco fotografías más de sus hermanos alrededor de la de ella, porque esa foto debe de estar en el centro, como la niña de la casa que es. Así se mantiene, Molly nunca va a quitar las fotos de sus hijos, ninguna. Todos sufren la vergüenza de que su madre exhiba sus fotografías en los momentos más vergonzosos de cuando eran apenas unos niños, cuando no sabían ni limpiarse por sí mismos.

Ella quiere tener a la mano una cámara, cualquiera, la que sea, porque lo importante de ellas es que, a pesar de ser chiquitas, vienen con memorias enormes, que graban los momentos especiales, los más bonitos o los más hermosos —depende de cómo se le vea—, porque bonito es normal, pero hermoso es extraordinario.

Es que eso que sucede precisamente en ese instante, lo debe fotografiar, para que cuando ella tenga ganas, y sin que nadie se lo impida, pueda ver el pedazo de papel, de seguro maltratado por tantas manoseadas, y se impregne con lo que admirada.

Si por ella fuera, pondría esa fotografía, la que quiere capturar y no puede, por no tener a la mano ninguna maldita cámara, al lado de la suya, en la mesa especial en donde están colocadas todas las demás, y no importa que él tenga diecisiete y ella tres — en la foto—, porque se supone, que él es como otro hijo más, y por aquella época, cuando el tenía sus tres años, no lo conocían, así que no importa la edad, ni cuándo lo tomaron, sino cómo la capturaron.

Ginny estásentada en el mismo sillón que él, con las cinco de la tarde en el reloj y un sol enorme que de a poquito a poco va bajando. Harry tiene un libro en su regazo, que lo mantiene tan entretenido, tan concentrado, o al menos eso parece, y no la voltea a ver. Eso es bueno, porque así ella puede desgastarlo con la mirada todo lo que se le antoje, y sin que nadie se de cuenta, mucho menos él mismo.

Lo sigue viendo durante un buen rato, sin parpadear y con la mirada a veces muy abierta y otras entrecerrada. Tantas veces lo ha visto que piensa que en verdad lo puede desgastar, si lo sigue viendo así como lo hace. Pero es que lo que ella le observa es la mirada. Esa que tiene puesta sobre las letras del libro y que no despega de allí. Con los ojos verdes y tan claros, que siguen cada párrafo, se detienen en cada punto y siguen leyendo. Con sus esmeraldas un poco más oscurecidas de lo normal cuando llega a una parte que de seguro no le ha de gustar. Con los ojos cetrinos más brillosos de lo normal cuando la luz del atardecer le da de lleno y él se voltea a verla. Con la mirada más profunda cuando se topa con la de ella, con una sonrisa de oreja a oreja, que se extiende por todo su rostro, porque él se ha hecho el que no sabe nada y está concentrado leyendo, cuando en realidad todo el tiempo lo ha fingido para sentir su mirada castaña contra la suya.

Aunque todos andan dispersados por la casa, haciendo y deshaciendo, ellos dos están solos en la sala, sin Ron que moleste, sin Hermione que pelee, sin Fred ni George con sus bromas, sin nadie más que ellos, y el sol a sus espaldas. No la besa, ni la toma de la mano, sólo va acercando su cara muy lentamente hasta chocar su frente con la de ella, así se quedan los dos, muy cerca el uno del otro, apenas rozándose. Y así como lo tiene de cerquita lo observa mejor, porque el sol del ocaso está entrando a raudales por la ventana que tienen atrás y hace que sus ojos verdes brillen un poco más de lo normal, que hace que se le formen líneas chiquitas amarillas en el iris, pareciendo rayitos de sol. Sus ojos cetrinos van siendo azules aguamarina, que se derriten hasta volver a formar un pozo de luz. Ginny sigue queriendo tener una cámara para fotografiarle la mirada, pero a la vez también se convence de que no hay ningún objeto artificial que pueda captar la luz de sol que se desprenden de ellos.

Harry sabe que más pronto que tarde Ron ha de aparecer para fastidiarles el momento y hacer como que nada pasa aquí. Así que posa sus labios en la frente de ella y vuelve su mirada al libro que tanto intenta leer.

Ginny sigue creyendo que él tiene los ojos más hermosos que jamás haya visto, no tienen nada de común, porque en ellos se forman rayitos de sol al atardecer que desprenden brillos que ella sólo puede ver.

—¿Si sabes que tus ojos tienen estrellas?—. Se lo dice así, rápido y fugaz, pero con certeza que logra calar su corazón.

Ella no le responde nada. Ginny no sabe, que cuando es ella la que lee, él es el que la observa, así, con la misma o más devoción que ella, cuando cae la tarde y también los mismos rayos de sol se logran colar haciendo aparecer esas estrellas que tanto la hacen especial. En ese caso, entonces ya serían dos fotografías nuevas las que se tendrían que tomar.


N/A. Se supone que esto sólo sería un drabble pero ahora me entró la chinche de la locura y me puso a escribir más drabbles que están situados en el verano después de la muerte de Dumbledore, porque ellos han cortado, pero que tienen sus momentos perdidos en los que están juntos, o eso me gusta pensar.

Ya saben, una chica feliz es una chica con reviews :D

Madame Delacour. 16/01/10

REEDITADO: 08/01/11 Que cursi era Dx