Como siempre, los personajes no me pertenecen, son de Meyer... yo los descarrile un poco, pero solo con buenos fines... :)


Capitulo XVIII Frustración y Dicha

Bella POV

Me sentía prácticamente en las nubes, estaba a punto de hacer el amor con Edward. Él lo había aceptado. El me dejaba hacer lo que quisiera… era mi sueño. Decidí tomármelo con calma, sentirlo…. Me gusto cuando lo escuche susurrar mi nombre con desesperación, y me volvió loca verlo apretar con fuerza los bordes de la cama… el se entregaba absolutamente, cerrando los ojos. Esta era una opción válida… es verdad que hubiese deseado sus brazos envolviendo mi cuerpo y tomándome, acariciándome… pero esto era mucho mejor que nada. Es decir, no iba a perder una oportunidad como esta… y me agradaba la idea de tomar el control.

Estaba a punto de perderme en las profundidades del deseo cuando unos golpes desesperados nos interrumpieron, haciendo que saliera disparada hacia el lado contrario de la habitación, tapándome con lo que fuera, mientras oía como Edward gruñía con furia.

Era Alice.

- Chicos por favor… perdónenme, es importante…- susurró

- Mas te vale, si quieres seguir con la cabeza pegada al cuerpo – gruño Edward, con un marcado tono de frustración en la voz

- Si… lo prometo… es que… deben bajar… es… Charlie y no esta feliz…

Sentí que un frio me recorría el pecho y ahogue un grito. Mi corazón comenzó a latir más rápido aun de lo que ya lo tenía, y oí a Edward moverse por la habitación como una ráfaga, juntando las prendas que había dejada tiradas. Charlie. En la casa de los Cullen. Eso no podía significar nada bueno… ¿Porque habría venido hasta acá y no había telefoneado?

- ¿Chicos? – susurro Alice-

- ¡Está bien… ahora bajamos! – dijo Edward a Alice, quien se alejo rápidamente

- Bell a – me susurró- debemos… bajar – note el dejo de tristeza en su voz

- Si - dije casi en un susurro, asustada.

- Acá tienes… - me dijo, entregándome mi ropa y dándome un leve apretón en un brazo.

Sentí como el aire acariciaba mi cuerpo desnudo, probablemente producido por la rapidez de Edward al vestirse. En dos segundos ya estaba quieto y yo aun no conseguía diferenciar el pantalón del sweater.

- Edward – musite – deberías encender la luz… no veo nada.

- Yo te veo – dijo él con un leve temblor de voz

- Entonces no hay motivo para tenerla apagada… vamos, enciéndela… – le dije

- Pero… tu me veras a mi…- dijo

No lo entendí. ¿Que podía tener eso de malo? Necesitaba vestirme y rápido, así que lo que fuera, tendría que esperar.

- Vamos, enciéndela de una vez – le dije algo molesta

Sentí como la luz era encendida y por un momento quede ciega. Parpadee un par de veces y vi a Edward de pie, casi al lado de la puerta, completamente vestido y… con una erección gigante.

Comprendí porque no quería que encendiera la luz.

El me miraba con unos ojos inescrutables, con los labios entreabiertos y muy rojos. El cabello más desordenado de lo habitual estaba un poco caído sobre su ojo izquierdo y sus manos estaban inútilmente en sus bolsillos, tratando de disimular algo que era imposible. Una ola de deseo me recorrió el cuerpo y me dieron unas ganas feroces de saltar sobre él. Se veía tan vulnerable, tan sexy…

- Por favor – me dijo casi agónico – ¿podrías vestirte?

- ¿Me ayudas? – le dije juguetona, olvidando por un momento el asunto de Charlie.

- Bella… por favor – me dijo suplicante

- Ok –

Me acerque un poco a la cama, tapándome con la misma ropa que me había tendido, pero no conseguía tapar demasiado. Podía oír los suspiros casi desesperados de Edward, y me regocije en la sensación. Busque mis ropa interior sin éxito, y de todas maneras no recordaba traerla puesta. Creí recordar haberla perdido en mi última incursión al baño. Así que opte por los pantalones. Tuve que soltar la ropa para vestirme, (lamentablemente) por lo que volví a quedar momentáneamente desnuda. Sentía casi como fuego la mirada de Edward pegada a mí. Era extraño. Por lo general se volvía, o huía, pero esta vez parecía estar hipnotizado. Me tome mi tiempo para organizar el pantalón y meter un pie adentro.

- Esto no es nada correcto – musito Edward despacio.

No alcancé a notar cuando estaba a mis espaldas y se agacho levemente para ayudar a subirme el pantalón. Sus manos rozaron mis nalgas y lance un pequeño gemido ahogado, que no le paso desapercibido. Sentí como las manos de Edward temblaban a mis espaldas, mientras me acomodaba la cintura de los jeans.

- Edward – murmure

- Esto es… - lo escuche decir

Pero no termino la frase. Me hizo girar hasta que nuestros ojos se encontraron, y al instante me abrazo para fundirse en mi boca, apasionadamente, en un fogoso beso. Mis labios lo aceptaron, anhelantes, mientras el beso se volvía frenético y las manos de Edward me apretaban a su cuerpo, el cual seguía excitado, y yo podía sentirlo. Sus manos subieron por mi espalda, hasta llegar a mis hombros y me separo levemente de él. Me miro a los ojos y suspiro.

- Por favor, pídeme que me detenga – me dijo

- ¿Es lo que quieres? – le pregunte, dudosa

- No – me dijo sin ninguna duda – pero si no lo haces, no respondo.

- Pues no quiero que te detengas –

- ¡Maldición! - lo escuche murmurar

Un gruñido se le escapo del pecho, y casi me sentí volar, cuando mi espalda volvió a estar sobre la cama. Edward estaba sobre mí, frenético, y sus manos temblorosas aprisionaban mis pechos, febrilmente, mientras su boca se pegaba a mi cuello y me besaba con desesperación.

Mis caderas se levantaron, buscando el roce de su sexo, y el gimió en mi boca, haciendo que todos los vellos se me erizaran. Lo deseaba tanto que estaba mareada, y me dolían un poco los labios de los besos tan ardientes. Esos solo me hacia desearlo más.

Una muy pequeña parte de mi mente alcanzo a registrar que nos habían dicho sobre la presencia de Charlie, y como pude, aunque no tenia gana alguna de hacerlo, despegue mis labios de los de Edward, tratando de emitir algún sonido coherente.

- Ch –Charlie – dije como pude, tratando de que volviéramos en si

Pero Edward no me respondió. Estaba perdido entre la curva de mis senos, sus labios besaban y lamian, haciendo dibujos sobre mi piel, que se enfriaba ante su contacto. Me estaba volviendo loca.

Entonces, ambos pudimos sentir los pasos rápidos afuera de la habitación, la voz grave de Carlisle y la enfadada de Charlie, acercándose a la puerta.

El corazón casi se me detuvo y Edward por fin reacciono, saltando con fluidez de la cama y quedando al costado de su ventana. Tenía los ojos negros y la cara desencajada, pero aun así me miraba con amor. Lo vi llevar la mano a su cabello nervioso y se acerco para ponerme el sweater con velocidad vampírica, mientras me hacia una seña de silencio. Lo vi abrir sin ruido la ventana enorme de su habitación, mientras saltaba hacia la oscuridad.

Yo quede perpleja un segundo y luego, cuando volví a oír la voz de Charlie, me tumbe sobre la cama, aterrada, y cerrando los ojos para dar la impresión de que dormía. No sabía si me creerían, pero valía la pena intentarlo.

Sentí como Carlisle hablaba con voz medida, como siempre.

- Te digo que te relajes, ha de estar durmiendo – escuche que decía Carlisle, pero solo oí un gruñido reprobatorio de Charlie.

- ¿En la habitación de… él? – pregunto

- Ella está dormida – escuche que decía Alice- No creo que sea buena idea que la despiertes

- Necesito verla – musito Charlie, irritado, mientras sentía como abrían la puerta con algún tipo de llave.

Sentí como abrían la puerta y trate de calmar mi respiración, para parecer realmente dormida. Solo esperaba que no hubiese quedado ninguna evidencia de lo que había estado a punto de suceder. Esperaba que Charlie se portara decentemente y decidiera dejarme dormir.

- ¿Bella? – escuche que me llamaba, con la preocupación en su voz

No conteste, por supuesto. Seguí inmóvil y de pronto, como para darle más realismo, moví una pierna, acomodándome en la cama.

- Te lo dije – escuche a Alice

- Hace rato que se quedo dormida… supongo que esperando a Edward-

- ¿Y dónde está su muchacho? – pregunto Charlie, dudoso

- Tuvo que ir por un encargo a Seattle esta tarde – dijo Carlisle, con voz perfectamente controlada – Ha de habérsele hecho tarde.

- Demasiado tarde – musito Charlie, algo incrédulo

En eso, sonó el celular de Carlisle

- Edward – contesto Carlisle, con un perfecto tono de preocupación – ¿donde estas?, nos tenias preocupados

Se escuchaba la voz de Edward levemente en el aparato móvil, explicando, aunque era seguro que no estuviese muy lejos de casa.

- Comprendo – dijo Carlisle – No, ella está bien… pero todavía te espera. Charlie esta aquí. Mmmm. Ok, se lo diré.

- Edward quiere hablarte Charlie – dijo Carlisle, extendiéndole el aparato.

Charlie ha de haber dudado un poco, pues hubo un silencio incómodo. Luego se escucho un suspiro y la voz de Charlie, algo aguda

- Edward – escuche a Charlie. Luego de un murmullo, lo escuche contestar – No lo sé… es que me quede nervioso, veras…. No es lo que Jacob me dijo… y yo vine a comprobar… pero está bien, no la despertare… Si el doctor no se opone puede quedarse… en tu habitación… sola. Si ok, está bien… Adiós–. Debe haber devuelto el celular, porque luego escuche nuevamente a Carlisle

- Está bien hijo, no hay problema. Por favor, apresúrate, es muy tarde.

- Ves Charlie… todo esta bien… pero podemos esperar por Edward si te ayuda a calmarte. Pero deja a Bella descansando, bajemos y tomemos algo… ¿te parece?

Pronto sentí como apagaban la luz y cerraban la puerta de la habitación de Edward, mientras bajaban hablando, y podía notar la voz de Charlie bastante más calmada, aunque seguía refunfuñando.

Espere solo lo suficiente para que no me oyeran y corrí a la ventana.

- ¿Edward? – pregunte

- Si, acá – me respondió en seguida, apareciendo entre los árboles.

- Sube – le dije

- En un momento – me dijo, mientras lo vi correr hacia la casa.

Unos 30 segundos más tarde estaba en la ventana, sin haber hecho ruido alguno. Me abrazo como si no me hubiese visto hace días y me beso con adoración en el cabello.

- Escuchaste – le pregunte

- Si – me dijo- llegare supuestamente en unos 15 minutos más… tengo cosas de Alice en al auto, así que esos serán los encargos. ¿Estás bien?

- Si – le conteste- creo que esta vez actué mejor – le dije, sonriendo

- Así parece – me dijo, abrazándome

- Pero … - musite con tristeza

- ¿Qué sucede? – pregunto con un leve tono de alarma

- Jacob – dije tristemente

- Si… es un maldito – musito Edward con ira contenida- No he podido averiguar bien lo que le dijo a Charlie, pues su mente estaba muy confusa, pero creo que le dijo que estábamos haciendo algo… y bebiendo… nada de eso le gusto… no sé si le dijo algo mas

- Se merece lo que le paso hace un rato, maldito perro – bufe, enojada

- Si- rio Edward- Aunque lamento que hayas tenido que ver eso…

- No. No te disculpes – le dije – tuve una muy buena vista

- Bella… - dijo Edward, pero había humor en su voz.

- ¿Bajaras? – le pregunte

- Si- dijo el- hare mi entrada a casa… pero todavía me falta dejar sin pelos al chucho ese… es increíble que no escarmiente.

- Si… estoy de acuerdo… - le dije - ya, vete, haz tu actuación

- Nos veremos cuando Charlie se vaya… te amo – me dijo, saltando por la ventana

- Yo también te amo – le conteste.

Me volví a sentar en la cama con una extraña sensación. Lo analice un poco y supe lo que era. Estaba frustrada. Y me comencé a molestar.

Si no hubiese sido por Charlie, ya estaría durmiendo feliz y contenta en brazos de Edward… y sin esa sensación apremiante, como si algo me faltara. Y todo por culpa de Jacob. Que le pasaba a Jake… estaba por pensar que el alcohol lo había vuelto idiota.

Me abrace el cuerpo, tratando de pensar que era Edward… esto se estaba poniendo desagradable. No creí que tuviese otra oportunidad, y todo por culpa de Jacob… en realidad me las pagaría. Sentí la ira subirme por el pecho y pronto, como siempre, se me escapo una lagrima traicionera. Justo ahora que tenía a Edward, justo ahora que había aceptado… tenía que suceder esto. Mi maldita mala suerte.

Me acosté sobre la cama, esperando a que todo este enredo se terminara. Podía escuchar como la voz de Charlie sobresalía de las demás, conversando. Me gano la curiosidad y me acerque a la puerta, entreabriéndola levemente, para escuchar.

- Así es…. Por lo que no creo que ella deba estar tan sola… es que yo conozco a los jóvenes… y no son muy responsables… - decía Charlie

- Pues puedo asegurarte de que Edward no es así. Es el chico más correcto que conozco para su edad… aunque este mal que lo diga yo… - decía Carlisle

- Si, debo reconocer que lo he notado. Es algo sobreprotector ¿eh?-

Me reí ante la suspicacia de Charlie. Si supiera…

Se escucho el ronroneo del volvo a lo lejos. Supe que Edward estaba por llegar. Abrí un poco más la puerta.

- Acá viene Edward – sentí que dijo Alice

- Se tardo mucho – lanzo Jasper

- Yo ni siquiera note que no estaba… creí que estaba en su habitación – dijo Emmett, riendo

Sentí unas ganas atroces de golpear a Emmett. Siempre con sus bromas idiotas. Abrieron la puerta y escuche la sedosa voz de Edward saludando. Incluso desde lejos conseguía hacerme estremecer. Estúpido vampiro sexy.

- No creí encontrarlos a todos despiertos – murmuro Edward

- Bueno, no podíamos conciliar el sueño – dijo Esme – No podíamos comunicarnos contigo y escuchamos sobre ese incidente en la carretera…

- Si – interrumpió Charlie- hubo un accidente grande en el camino- ¿quedaste atorado?

- Totalmente – escuche que contesto Edward

- Es extraño – murmuro Charlie – ¿Porque me mentiría Jacob?

- Bueno, eso depende- escuche que dijo Edward totalmente sereno – ¿qué es lo que te dijo?

- Bueno- dijo Charlie, algo nervioso – me dijo que tu y Bella estaban bebiendo… y que los había visto en una situación comprometedora… pero me dijo que lo negarían-

- Bueno, creo que Jacob no estaba en lo correcto. Es un poco difícil que ocurra eso, si yo no estaba en casa- aclaró Edward.

- Bueno, pero quizás pensó eso- dijo Carlisle – porque nosotros si nos estábamos tomando una copa… deseas un trago Charlie?- pregunto Carlisle

- Bueno, no debería… estando en servicio – musito Charlie

- Que lastima – dijo Emmett – te hubiese encantado este whisky de 20 años…

- ¡20 años! – murmuro Charlie asombrado – bueno, quizás no me haría daño beber un poco-

Si había algo que Charlie no podía resistir era una cerveza y un buen whisky. Con suerte bebería un poco y se relajaría.

Estaba desesperada como gato enjaulado mientras todo conversaban abajo felices. Edward ni siquiera podía subir o a Charlie le daría un ataque. ¿Hasta que hora me quedaría acá encerrada?

Fue cuando sentí uso golpecitos en la ventana de Edward. ¿Sería él? Corrí hacia la ventana y la abrí de par en par.

- ¿Edward? – pregunte tratando de ver en la oscuridad

- No – me dijo una voz, y no supe cómo, me tomaron, poniéndome una mano en la boca para evitar que gritara.

Por un momento no supe quién demonios era, pero luego de unos momentos los supe. Era el aroma. Y el calor de su cuerpo. ¡Maldición!

- ¡Jacob! – chille cuando pude deshacerme de su mano.

- Ya me lo agradecerás mas tarde – dijo, el mientras corría

- ¡Suéltame!- chille – ¿qué demonios crees que haces?

- Impidiendo que mueras, ¿qué es lo que crees?

- ¿Qué estás diciendo…? ¡estás loco!

Jacob se detuvo un momento, dejándome en el suelo.

- No – dijo el – la loca eres tú... ¿Cómo pretendes acostarte con el chupasangres ese? ¡Morirás!

- ¡Jacob estas demente! – le chille – ¿tú crees que no sé lo que hago…? ¡Edward jamás me haría daño… además es mi maldito problema, no el tuyo!

- No sabes lo que dices… el te destrozara…

"Ojala lo haga" se me escapo mentalmente

- No Jacob, eso no es asunto tuyo… y que es eso de estarme raptando…¡si Edward se entera te matara!

- Me gustaría verlo intentar – bufo Jacob

- Pues tus deseos serán ordenes chucho-

Edward. No lo escuche venir. Vi como Jacob se tensaba y comenzaba a temblar, hasta explotar de pronto, quedando convertido en un lobo.

- Bella – dijo Edward en tono amenazante – aléjate de ese perro

- Edward no, por favor – le rogué – Lo último que quería era que se hicieran daño…

Jacob gruñía y mostraba los colmillos. Era intimidante, y comencé a retroceder en forma inconsciente. El brazo firme de Edward me atrajo hacia él.

- Jacob – escuche que decía Edward – esta es la última vez que te metes en nuestra relación ¿oíste? –

Vi como Jacob gruñía aun más alto y se encorvaba, lanzando un par de ladridos roncos

Fue entonces que me di cuenta que Edward no estaba solo. Jasper y Emmett estaban a sus costados, con cuerdas gruesas en sus manos.

- Te arrepentirás de haber sacado a Bella de mi casa – gruño Edward.

Trate de detenerlo, pero todo paso demasiado rápido. En dos segundos tanto Edward como Jacob habían saltado y chocaban en el aire con un sonido sordo.

- ¡No!- alcance a gritar, pero solo veía un ovillo enredado en el suelo. No me percate cuando Jasper y Emmett también se acercaron, y todo había concluido en dos segundos.

Vi como Jacob estaba en el suelo, aullando bajito, mientras tenía las patas traseras y delanteras amarradas, y el hocico también, con cinta de embalaje. El pobre era solo un bulto tirado.

- Bien chucho… te dije que te arrepentirías… - dijo Edward, arreglándose la ropa y limpiándose el cabello- Ahora es que pagaras tu atrevimiento. ¿Emmett?

- Listo – dijo Emmett, mostrando una maquina que no había visto antes

- ¿Qué es eso? – pregunte, algo nerviosa

- Ya lo veras – dijo Jasper, mientras terminaba de amarrar una cuerda y mantenía a Jacob sujeto al suelo.

Y pude ver lo que era. Estaban… ¡esquilando a Jacob, igual que a una oveja! El pobre se retorcía, pero era imposible que se zafara, mientras grandes cantidades de pelo caían a sus costados, dejando solo una rosada piel a la vista.

Para cuando terminaron, Jacob era la cosa más grotesca que había visto. Se veía horrible, todo pelado y tembloroso. Parecía un cerdito, aunque guardando las proporciones.

Emmett y Jasper soltaron sus amarras, mientras Edward retiraba bruscamente la cinta que mantenía presionado su hocico.

La ira y vergüenza de Jacob era evidente. Temblaba por completo y daba grandes aullidos, mientras no despegaba los ojos de mi, avergonzado.

- Esto tú te lo buscaste – dijo Edward, apuntándolo – no debiste meter a Charlie en esto y menos robarte a mi novia… ¡ahora vete de aquí, si no quieres que sigamos con la ceremonia que dejamos inconclusa!

Jacob no espero más tiempo y corrió con el pelado rabo entre las piernas, gruñendo y aullando a la vez, furioso.

Jasper, Emmett y Edward se dieron grandes palmadas y felicitaciones, mientras Edward sonreía feliz. Me abrazo y me beso, y yo me sentí como en casa de nuevo.

- Te hizo algún daño – me pregunto, mirando mi rostro

- No- le asegure

- Vamos a casa – rio Jasper, abrazando a Emmett

- Espera- dije yo… ¿y Charlie?

Edward rio y me abrazo.

- Creo que no deberás preocuparte de Charlie – me dijo Edward – Creo que Carlisle le dio más whisky del que pudo soportar.

- ¿Qué? dije yo asombrada – ¿Charlie esta…?

- Borracho – sentencio Emmett

- Totalmente- agrego Jasper

- Lo siento – dijo Edward- pero olvidamos por un momento que no era como nosotros-

Cuando entre a la casa, lo primero que pude ver, fue que la puerta destrozada ya estaba respuesta. Ni siquiera el jardín estaba mal, aunque hace un rato era solo un desastre. Edward vio mi cara de asombro

- Somos rápidos arreglando cosas – dijo Edward- y Esme tiene muchas plantas en el invernadero de atrás…

- Si, sirve de mucho saber carpintería – dijo Emmett, golpeando la nueva puerta –

- Increíble – solo pude decir, mientras Esme nos abría la puerta

Apenas entre pude escuchar a Charlie riendo. ¿En realidad lo estaba haciendo?

Cuando me acerque a ellos, vi que Charlie tenía la botella en la mano, casi vacía y que Carlisle reía también, sentado a su costado. Alice estaba en el respaldo, mirando extasiada, mientras Rosalie se limaba las uñas aburrida

- ¡Bells! – grito Charlie al verme

- Charlie…- dije, insegura – ¿qué haces?

- Estoy celebrando con mi próximo pariente… contesto, con la lengua pastosa – como Uds. ya se van a casar… hay que celebrar ¿o no?

- Estoy de acuerdo, suegro – dijo Edward, riendo

- Y tu cuidaras a mi hija- grito Charlie – o voy a volarte las pelotas de un tiro – y rio

Dios mío, que le pasaba a Charlie. Mire a Edward y se había puesto un poco serio, aunque él sabía que era imposible que le hicieran daño. La vergüenza se apodero de mí.

- Edward, lo siento – murmure

- Está bien amor… esta borracho… bien se que uno no responde en ese estado

- Seguro – dijo Jasper

- Ni que lo digas – murmuro Rosalie

- No quiero beber de nuevo…me duele la cabeza – se quejo Alice

- A mí también - se quejo Esme

- Pero no negaran que fue emocionante – rio Emmett

- Y destructivo – se quejo Esme, mirando hacia el baño

Mientras, Charlie seguía riendo como bobo, lanzando bromas tontas a todo el mundo

- Que chica más hermosa es Rosalie – decía el – Lastima que tiene cara de amargada… si sonriera se vería mas linda – y volvió a reír

Rosalie bufo, poniéndose de pie.

- Excelente –la escuche decir, mientras subía al segundo piso, molesta.

Me tape la boca, tratando de aguantarme la risa. Edward se reía sin tapujos, mientras Emmett miraba el suelo, seguramente para que no lo miraran riendo

- Charlie, creo que es hora que dejes de beber – dij Carlisle, riendo

- Nooooo- se quejo Charlie… bebamos otra copa… nunca hacemos nada juntos!

- Carlisle tiene razón Charlie – dijo Edward, acercándose

- No- dijo Charlie serio – Tú me vas a robar a mi hija… y no me caes bien por eso- se quejo Charlie. Más te vale que la estés respetando…

Di un suspiro y me lleve las manos al rostro. Excelente. Lo único que me faltaba, Charlie con la lengua suelta.

- Alice, mi hermosa Alice – decía Charlie – ¿sabias que si no fueras tan joven me casaría contigo?

Quede de una pieza, y no fui la única. Alice abrió la boca de asombro. Seguro no se lo vio venir.

Jasper fruncía el ceño, molesto y Edward abría los ojos de asombro.

- Charlie, que halagador… pero yo ya estoy comprometida – susurro Alice

- ¿No creo que el rubiecito se enoje, verdad? Además solo es un cumplido… es que eres hermosa…

- Charlie basta – dije yo, vencida por la vergüenza- Te llevare a casa

- A casa… no… quiero quedarme acá… con el doctor…

- No Charlie, es tarde y mañana trabajas… vamos a casa. Edward ayúdame-

Edward me ayudo a levantar a Charlie del sillón, y comprobé lo pesado que era. Emmett llego en mi ayuda, y lo tomo por los hombros, llevándolo casi en volandas hacia la patrulla que estaba afuera

- Adiós Carlisle, Alice, un beso... Esme… te quiero… - decía Charlie

- Vamos, vamos Jefe… decía Emmett

- Por Dios Charlie, decía yo, mientras lo sentaban en el asiento del copiloto.

- ¿Conducirás tú? – pegunto Edward

- Es mejor- dije yo – no se verá bien si te ven conduciendo a ti… al menos saben que yo soy su hija.

- Bien, pero te seguiré en tu camioneta – dijo Edward

Cerramos la puerta mientras Charlie dormitaba, murmurando alguna que otra incoherencia

- ¿Entonces, es todo?- dije yo, mirándolo a los ojos

- Lo lamento – me dijo, acariciando mi cabello- en verdad quería hacerlo

- Yo también – le dije

- No se repetirá – me sentencio

- Temía que dijeras eso – le dije, decepcionada.

- Bella, es por tu bien y lo sabes

- Hace un rato no opinabas lo mismo

- Hace un rato no era yo mismo… me dijo – no te mereces que pases tu primera vez con un vampiro borracho… no es nada romántico – rio

- Está bien – dije resignada

- Amor… tu sabes lo que siento por ti… yo solo deseo tenerte…. Y me vuelves loco-

- Tienes demasiado autocontrol – musite, yo alejándome de el

- No es así- me dijo. Hace un rato lo perdí todo… si no hubiese sido por Charlie…

- A esta hora seria la mujer más feliz del mundo – le corte

Me miro con dulzura, y me atrajo con un abrazo…

- Tan testaruda – musito

Me solté sin ganas, y subí al auto. Lo encendí para irme a casa.

Avance despacio y vi como la camioneta me seguía despacio. Suspire.

Vaya noche. Fue toda de locos, y estuve tan cerca de Edward… como nunca. Quizás tenía razón y debía esperar…

Llegue pronto a casa, y estacione la patrulla en la entrada. Pronto vi llegar a Edward, en mi camioneta, la estaciono y bajo, para ayudarme con Charlie.

Charlie dormía profundamente, así que Edward no tuvo problemas en alzarlo en brazos y subirlo a su habitación.

- No le quitare la ropa – me dijo cuando lo hubo acostado.

- No te preocupes – le dije riendo – déjalo así-

Cerramos su puerta y me dirigí al mi dormitorio.

- Te quedaras – le pregunte sin mucha esperanza

- No lo creo – dijo con un dejo de tristeza

- Está bien, solo preguntaba – dije- espera un poco mientras me cambio- le dije

Entre al baño llevando mi pijama y me cambie de ropa. Me lave los dientes y me cepille el cabello. Mie mire al espejo y cuando encontré que me veía decente, Salí.

Edward no estaba en la cama, estaba de pie a un costado de la ventana. Mala señal. Se iba a ir en seguida.

Me lance sobre la cama y espere a que me mirara.

- Debo irme – me dijo

- Lo sé- le respondí, triste

- ¿Estarás bien? – me pregunto, acercándose

- Claro - le dije, sonriendo solo un poco

Se me acerco para darme un beso de despedida. Me acaricio los labios y no pude evitar aferrarme a él, ahondando el beso. No respondió al principio, pero luego se dejo vencer, abrazándome y apretándome sobre la cama. Se subió sobre mí y me acaricio la espalda, enviándome ondas de placer.

Lo sentí gemir.

- Bella – dijo casi en susurro- debo irme –

- No – le dije – acercándome más a él, apretándolo

- Amor… - musito, pero no se alejo de mi

Sus labios bajaron a mi cuello y sus manos juagaron con el borde de mi camiseta.

Esta era mi oportunidad. Tenía que hacerlo yo o el no lo haría. Me puse sobre él, y lo bese, mientras con fura le abría la camisa, haciendo saltar los botones en todas direcciones. Ya estaba bien de precauciones.

Edward me miro con los ojos como platos, mientras yo me quitaba la camiseta lo más rápido que pude.

- Bella – musito asombrado, mirándome extasiado

- Tócame por favor… - le dije, rogando porque lo aceptara

Me miro y lo vi tragar. El pobre estaba en una encrucijada tremenda, lo veía en sus ojos.

Lanzo un suspiro y cerró los ojos. Lo mire por un rato y espere.

- ¿Edward? – pregunte

- No tendré sexo contigo – dijo él, tajante, pero sin moverse de donde estaba

Me sentí rechazada de nuevo, y lagrimas me llenaron los ojos, amenazando salir de un momento a otro.

Sentí cuando Edward se volteo, dejándome bajo de él.

- Pero – me dijo, acariciando mi mejilla- Podemos hacer todo lo demás

Abrí los ojos sin creerme lo que había escuchado

- ¿Practiquemos? – me dijo, con una voz sensual y ronca, que me hizo estremecer hasta los huesos

- Me encantaría – le dije, mordiéndome el labio.

Y entonces Edward me abrazo con fuerza, besándome, mientras sus manos se perdían en mi pantalón y yo… bueno, yo deje que explorara…

Creo que las cosas definitivamente mejorarían a partir de hoy. ¡Salud por eso!

FIN


Bueno chicas, espero que no me maten por el final, pero necesitaba cortar la historia o se hubiese vuelto una sin fin... no se preocupen, tengo al menos 6 mas en mente,... igual o mas trastornadas que esta... jajajaja solo quiero darles las gracias por leer, por sus reviews, por sus amorosos comentarios y por darme la fuerza para seguir escribiendo y creando... sin uds, no seria nada! gracias! Espero que el fin se haya justificado, que era hacer reir a todas y cada una de las lectoras... nos vemos en la siguiente historia...!!!!

Mordiscos!!