Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a chels926, yo solo la traduzco.


N/A

Esto va a ser muy ooc para Bella y Edward, más que nada porque la personalidad de Bella y Edward me pone de los nervios al menos el 60% de las veces.

El principio es un poco lento, pero prometo que mi forma de escribir mejora en la historia.

Nota importante: no soy británica. Soy una americana que ha buscado mucha información para esta historia. Si pongo algo mal, por favor avisadme.

Todos humanos. OOC. Bella's POV


A SEMESTER IN THE SMOKE

Capitulo unoEl vuelo

Me senté en el coche mientras mi madre y mi padre, Renee y Charlie, me llevaban al aeropuerto de Seattle-Tacoma. Era un día gris y nuboso con una ligera llovizna, lo que no era raro en esta parte del país. A pesar de la hora temprana, me encontraba bastante despierta, anticipando el viaje frente a mí.

Bajé la vista a mi pasaporte. Apellido: Swan, Nombres: Isabella Marie, Fecha de nacimiento: 13 de Septiembre de 1988, Lugar de nacimiento: Arizona, U.S.A. Y por supuesto la foto de mi pasaporte no era muy fotogénica. Fue sacada hace cuatro años, cuando todavía no conocía los beneficios del lápiz de ojos. Pero mi pasaporte no expiraba hasta dentro de seis años, así que estaba atada a una foto de cuando tenía 15 años.

"Bella, tienes tu pasaporte, ¿cierto?" me preguntó mi madre desde el asiento delantero.

Suspiré. "Sí, mamá. También tengo mi maleta, zapatos, ropa interior, algo para leer en el avión, mi cepillo de dientes y todo lo demás que necesito," le dije en respuesta, intentando no rodar los ojos. Mi madre me vigilaría para ver si lo hacía.

"No te pongas así, Bella. Sé que estás un poco nerviosa, pero yo estoy intentando ayudarte," me dijo, volviendo su cabeza para mirarme.

"Lo siento mamá." Realmente iba a echarle de menos. A pesar del número de campamentos de verano y vacaciones con amigos que había tenido durante mi vida, nunca había estado tan lejos de ellos durante tanto tiempo. Sí, me había mudado de la casa cuando empecé la universidad, pero todavía los veía regularmente ya que mi apartamento solo estaba a una hora.

Finalmente llegamos al aeropuerto tres horas antes de que mi vuelo despegara. Como era un vuelo internacional, tenía que estar allí súper pronto, y además, prefería estar pronto y pasar el rato por allí que llegar tarde y tener que correr a mi puerta.

Aparcamos en el carril para aparcar al lado de los maleteros. Charlie y Renee bajaron del coche para ayudarme con mis bolsas. Tenía una enorme maleta para facturar, una bolsa grande como equipaje de mano y mi bolso. Mucho equipaje, lo sé, pero me iba durante cuatro meses. No estaba segura de poder vivir tanto tiempo con solo esa cantidad de ropa, pero supongo que tendré que intentarlo.

Después de que todas las bolsas hubieran sido bajadas de nuestro todoterreno, mi madre me abrazó fuertemente. "¡Voy a echarte mucho de menos, Bella!" dijo mientras empezaba a llorar un poco. Ella siempre fue la más emocional.

"¡Oh, yo también voy a echarte de menos, mamá!" contesté mientras le devolvía el abrazo y besaba su mejilla.

Cuando finalmente me soltó, fui hasta Charlie y le di un abrazo. "Te voy a echar de menos, Bells," me dijo mientras intentaba poner una cara valiente. Sabía que estaba intentando no mostrar emociones, como siempre.

"Yo también te voy a echar de menos," le dije. "Os llamaré durante mi parada. Os quiero a los dos."

Volvieron a subir al vehículo mientras yo me dirigía al interior del aeropuerto. Una vez dentro, me dirigí hacia el mostrador de Delta Airlines para vuelos internacionales. Como era un martes de finales de Agosto, el aeropuerto no estaba muy lleno además de los habituales viajeros de negocios. Esperé en la línea solo cinco minutos antes de llegar al mostrador.

"Hola, ¿dónde viajarás esta mañana?" me saludó amablemente la mujer.

"Londres... por medio de Nueva York," le dije. "Aquí está mi itinerario." Le di el papel que había imprimido la noche anterior.

"Gracias," contestó educadamente mientras tecleaba.

"¿Puedo ver tu pasaporte, Isabella?"

"Sí, claro," dije mientras le daba mi pasaporte.

Ella tecleó un poco más antes de imprimir mi tarjeta de embarque y devolverme mi pasaporte.

"Isabella, saldrás de la puerta A3 a las 11:00. ¿Tienes alguna bolsa que facturar?"

"Sí, esta," dije dándole mi maleta grande. Esperaba que pesara menos de 50 libras para no tener que pagar, y gracias a Dios, solo pesó 47. Di un suspiro de alivio.

Ella puso la etiqueta de equipaje alrededor del asa y la envió a través de la cinta transportadora.

"Gracias, Isabella. Disfruta tu vuelo. Siguiente," dijo, mirando a la familia que estaba detrás de mí.

Cogí mi equipaje de mano y mi bolso y me dirigí hacia la seguridad del aeropuerto. Estuve en la larga línea alrededor de 20 minutos antes de que fuera hora de pasar por los detectores de metal. Me quité mis zapatos y cinturón y los pasé a través de la máquina de rayos-x con mis dos bolsas. Afortunadamente, no pité y pude dirigirme a mi puerta.

Ahora eran las nueve de la mañana, y tenía una hora y media que gastar antes de que empezaran a embarcar en mi vuelo a Nueva York.

Encontré mi puerta y me senté a leer un libro. Había llevado dos libros conmigo, ya que iba a estar en el aire durante al menos 13 o 14 horas. Elegí llevar dos de mis libros favoritos para releer – Los Miserables y Lo que el viento se llevó. Me senté en una silla no muy cómoda frente a la puerta y empecé a leer sobre Jean Valjean y Monsieur Bienvenue.

Antes de que me diera cuenta, habían pasado 2 horas.

"Damas y caballeros, en unos momentos se empezará el embarque del vuelo 815 a New York-JFK. Nos gustaría empezar con el embarque de nuestros pasajeros de business y primera clase," dijo la mujer por el altavoz.

Cinco minutos después, finalmente llamaron a la zona 6 y yo crucé la pasarela hacia el avión.

Dice que mi sitio es el 24A. Bueno, se supone que eso es un asiento de ventanilla, ¿cierto? Me pregunto quien se sentará a mi lado, pensé, mirando el pasillo del avión.

Y, gracias a mi suerte, acabé sentada al lado de una mujer mayor. ¿Por qué no podía, por una vez, sentarme al lado de un atractivo chico soltero? Supongo que era demasiado pedir.

Durante el vuelo de seis horas y media a Nueva York, leí sobre todo Los Miserables. Pero cuando bajé el libro para comer los cacahuetes que te regalaban cuatro horas después, la mujer prácticamente atacó.

"Así que, ¿por qué vas a Nueva York?" preguntó la mujer con su alta voz nasal. Normalmente me gustaba la gente mayor, pero de repente me temía que este no iba a ser el caso.

"Oh, solo es una parada en mi viaje a Londres. ¿Por qué vas tú a Nueva York?" pregunté como respuesta, intentando ser educada.

"Mi hija vive en Nueva York. La visito para ayudarla con mi nieto. Ella y su marido están pasando por un desagradable divorcio. Totalmente culpa de él claro. ¡Si no tuviera a esa puta como secretaria! Siempre supe que ella era demasiado buena para él, pero ella dijo que estaba 'enamorada'. Que gilipollez. Ella es diseñadora, sabes..." continuó contándome toda la historia de su vida durante la media hora siguiente.

Cuando empezó a hablar sobre su vida sexual, hice mi movimiento al baño. "Perdona," le dije mientras me movía para salir. Necesitaba escapar. No necesitaba oír nada más sobre el hombre llamado Duke.

Fui al baño y, cuando volví, ella estaba dormida. Gracias a Dios. Tuve que pasar torpemente sobre ella para ir a mi sitio, pero al menos no estaba hablando.

Saqué mi iPod de mi bolsa, lo puse en modo aleatorio y cerré los ojos. Nunca podía dormir en los aviones, pero al menos podía intentarlo. Me dormí un rato y cuando desperté, fingí estar dormida y escuché mi música. Este vuelo tenía que acabar pronto.

Mientras estaba ahí sentada con los ojos cerrados, pensé en mi vida.

Mis padres han estado felizmente casados durante casi 25 años. Tengo una hermana pequeña, Sophie, que tiene 17. Ella prefería dormir a despedirse de mí en el aeropuerto. La quiero mucho y somos mejores amigas, pero ella es tan diferente a mí. Ella es sociable, mientras que yo soy más introvertida. Ella piensa más en el presente, mientras que yo siempre estoy pensando en el futuro.

Nací en Phoenix, Arizona, pero nos mudamos a Seattle cuando tenía seis años. Vivimos en los suburbios de Seattle la mayor parte de mi vida. Ahora tengo 19 y soy una junior en la Universidad de Washington. Me estoy especializando en Finanzas, sobre todo porque de alguna manera soy buena con los números. ¡Dame en cualquier momento ecuaciones mejor que ensayos!

La primavera pasada, me dieron la increíble oportunidad de estudiar en Londres. Siempre me ha encantado viajar y estar en Europa, así que cogí esa oportunidad tan rápido como pude. Así que aquí estaba, de camino a Londres, donde iba a pasar cuatro meses en la casa de alguien.

Realmente no estaba asustada o algo, pero siempre me he preocupado por todo, y los peores escenarios siempre aparecían en mi cabeza. Imaginé hacer todo el viaje a Londres y luego enterarme de que la familia había cambiado de opinión, o que recientemente habían muerto y no podían acogerme.

Cálmate, Bella, pensé para mí misma. Todo estará bien.

Pronto, empezamos nuestro descenso en Nueva York. Tuve que guardar mi iPod, pero la mujer a mi lado todavía estaba dormida, así que continué leyendo.

Tras aterrizar en JFK, salí del avión y encontré la terminal internacional y mi puerta.

Eran las 5:30 PM hora del Pacífico, pero las 8:30 PM en el Este. Mi vuelo a Londres despegaba a las 10:00 PM. Fui a donde se suponía que estaría solo diez minutos antes de que empezaran a embarcar. Coordinación perfecta.

Recordé que se suponía que iba a llamar a mi padre, así que saqué mi móvil y marqué el número de cada. Sonó dos veces antes de que contestaran, "hola, cariño. ¿Qué tal fue tu vuelo?" dijo mi padre como saludo.

"Fue... largo. No estoy deseando las siguientes siete horas tampoco," le dije.

"Estoy seguro de que estará bien. Tal vez te sientes al lado de alguien interesante," sugirió, intentando animarme.

"Improbable," murmuré.

"Bells, llámanos cuando aterrices en Londres también, no importa la hora. Oh, Sophie quiere hablar contigo. Te quiero, Bella."

"Gracias papá. Yo también te quiero," dije mientras él ponía a Sophie en la línea.

"¡Hey Bella!" dijo Sophie entusiasmada cuando cogió el teléfono. "Siento no haber ido al aeropuerto contigo esta mañana, era demasiado pronto y luego tengo clase..."

"Está bien. Sé que no te gusta nada madrugar," bromeé.

"Así que, ¿has conocido ya a algún chico sexy?" preguntó, mirando, sabía, por algunos detalles jugosos.

"Soph, he estado en un vuelo durante seis horas. Y me senté al lado de esta terrible mujer. Dudo que vaya a conocer algún chico ya," le dije con un suspiro.

"Vale, vale. Solo recuerda como te he enseñado a coquetear, Bella. Te quiero, Bella. Llamame cuando sea," dijo, colgando el teléfono antes de que tuviera oportunidad de replicar.

Por supuesto que ella quería que encontrara a un chico. ¡Y qué patético que es cuando tu hermana pequeña tiene que enseñarte a coquetear! Aquí estoy, con casi 20 años, y puedo contar las citas que he tenido con dos manos. Y solo he tenido un novio real. Sophie, por otro lado, tuvo tres novios cuando todavía estaba en la escuela media. ¡Tuvo su primer beso antes que yo!

Esto normalmente me enfadaba o me deprimía, pero a veces solo tenía que recordar que probablemente no era una buena idea enamorarse ahora. Después de graduarme en dos años, quería salir de Seattle. Quería mudarme a Europa. Esa siempre ha sido mi meta desde que estaba en el instituto. Me mantuve intentando recordar que sería más fácil elegir un trabajo si no tenía que estar pensando en un chico. Podría ir a cualquier lugar que quisiera.

Sin embargo, enamorarse de un chico británico, definitivamente funcionaría. Podría mudarme a Londres y trabajar después de graduarme o algo.

Volví a la realidad y me di cuenta de que era mi turno de embarcar. Ahora, mi asiento era el 37C. No tenía idea de donde me sentaría en este vuelo.

Fui hacia mi asiento en el avión y me di cuenta de que tenía asiento de pasillo esta vez. Bueno, al menos eso me daba algo más de espacio para las piernas. Llegué al pasillo 37 y todavía no había nadie sentado allí. Por favor, no una mujer mayor. Por favor, no una mujer mayor. Por favor, no una mujer mayor, canté silenciosamente para mí misma.

Me senté al lado de dos asientos vacíos mientras el resto del avión empezaba a llenarse. El tiempo pasó y el avión se puso casi lleno. Empecé a preguntarme si era lo suficientemente afortunada para tener todo un pasillo para mí sola, cuando escuché, "¡Espera! ¡Lo siento tanto!" de una mujer británica.

Levanté la vista y vi a dos personas dirigiéndose hacia mi asiento. La mujer británica era absolutamente preciosa. Tenía un largo pelo rubio que estaba ligeramente ondulado. Llevaba tacones, pantalones ajustados y una chaqueta negra sobre una camiseta de tirantes morada. Siguiéndola, había un hombre que era iguar de guapo. Él era alto, con el pelo rubio e iba vestido igual de sofisticado. Encontraron espacio libre en los compartimentos para sus bolsas y luego vinieron hacia mí.

"Perdona," dijo el hombre con un hermoso acento británico. "Creo que estos son nuestros asientos a tu lado."

"Oh, claro," contesté, un poco sonrojada mientras me levantaba para dejarlos pasar. El hombre se sentó al lado de la ventana, mientras que la mujer se sentó a mi lado en el medio.

No soy de las que se presentan a alguien primero, así que abrí la revista SkyMall que estaba en el asiento frente a mí. Imaginé que eran pareja y que de cualquier manera no querrían hablar conmigo.

"Hola. Mi nombre es Rosalie. ¿Y tú eres?" preguntó ella. Estaba un poco impresionada porque se presentara tan rápido, pero respondí rápidamente.

"Mi nombre es Bella," le dije, pensando que sonaba mucho menos inteligente con mi acento americano.

"Este es mi hermano, Jasper." Le dio un codazo en las costillas, y él se dio la vuelta para saludarme.

"Encantado de conocerte, Bella. Lo siento por mi hermana, a ella le encanta hacer amigos con todos," me dijo.

"Oh, está bien. Me alegro de no tener que ir sentada al lado de una mujer mayor como en mi vuelo anterior. Me contó toda su vida," les dije con una risa.

"Caray. Eso debe haber sido horrible. Así que supongo que entonces no eres de New York. ¿De dónde eres?" preguntó Rosalie.

"En realidad soy de Seattle," respondí.

"Bueno, nosotros somos de Londres. ¿Qué te lleva allí?" me preguntó. "Lo siento por todas las preguntas. Siempre siento como que estoy entrevistando a alguien. Un mal hábito, supongo."

"No, está perfectamente bien. En realidad voy a estudiar a la Universidad de Londres por el... ¿Michaelmas?" No estaba completamente segura de lo que era eso.

Aparentemente, Rosalie pudo oír mi inseguridad. "Michaelmas term (n/t. Significa primer trimestre, pero si lo traducía no se entendía bien el problema que tiene Bella para entenderlo, de todos modos creo que no vuelve a salir pero si sale lo pondré traducido directamente)," dijo corrigiendo mi pronunciación. "Pero eso no empieza hasta Octubre, ¿por qué vas a finales de Agosto?"

"Bueno, normalmente voy a la Universidad de Washington, y ellos empiezan en unos días. Las personas con las que me quedo dijeron que podía ir pronto y pasar algo de tiempo viendo Inglaterra y el continente, así que decidí ir un mes antes."

"En realidad esa es una buena idea. Hay muchas cosas que hacer en Londres. Jasper y yo nos quedaremos con nuestros padres en Kensington. Los dos vamos a la Universidad de Oxford, pero nos quedaremos con ellos hasta que volvamos," explicó.

"Así que, ¿por qué estabais en Nueva York?" pregunté. Para el momento, me di cuenta de que me había perdido completamente la demostración de seguridad y que estábamos listos para despegar, los motores hacían vibrar suavemente los asientos.

"Unos de los amigos de Jasper tiene un piso en Manhattan. Jasper quería visitarle y yo le dije que venía con él. Me encanta Nueva York y no iba a malgastar un lugar para quedarme y una razón para ir," explicó. "Así que, ¿dónde vas a quedarte en Londres?"

"Umm..." murmuré mientras sacaba mis papeles de mi equipaje de mano. "En Islington, con la familia Cullen," leí del trozo de papel.

Por supuesto, no necesitaba leerlo del papel. Prácticamente había memorizado todo el folleto. Sabía donde iba a quedarme, quien era la familia, lo cerca que estaba de ciertos sitios, y todo. Pero Rosalie no tenía porque saber lo excesivamente planeadora que era en los primeros diez minutos de conocernos.

Incluso había googleado a la familia para enterarme de todo lo que pudiera. El padre era Carlisle Cullen. Era médico en el Hospital Great Ormond Street en Londres. Su mujer, Esme Cullen, era una prominente diseñadora de interiores. Tenían dos hijos – Alice y Edward. Alice tenía mi edad e iba a la Universidad de Londres como iba a hacer yo. Edward se había graduado en la London School of Economics hace unos meses y trabajaba en la oficina de Londres del Banco Mundial. Es increíble lo mucho que puedes encontrar en Internet. Me sentía como una acechadora mientras hacía eso.

"Oh, vale... Bella, no quiero ser grosera, pero no dormí nada anoche así que voy a intentar dormir. Estoy segura de que podemos hablar luego. Después de todo, es un vuelo de siete horas," me dijo con una sonrisa brillante.

"Esto está perfectamente bien. Dulces sueños y hablaré contigo luego," contesté, cogiendo mi libro de mi bolsa.

- . - . - . - . -

Dos películas, seis Suodukus y dos crucigramas después, empezábamos nuestro descenso en Londres.

Eran sobre las once en el horario de Londres, pero las dos de la mañana en el horario de Seattle. No pude dormir la mayoría del vuelo ya que me parecía pronto, pero ahora que finalmente estábamos aterrizando, empezaba a sentirme cansada. Sucedió que Rosalie y Jasper sí podían dormir en los aviones, a diferencia de mí.

Pude sentir a Rosalie empezar a moverse a mi lado. Bostezó y estiró sus brazos y se quitó el antifaz. Solo ella podía estar todavía impresionante después de llevar uno de esos. Luché contra mi sensación de insuficiencia.

"Wow, no puedo creer que haya dormido tanto. Siento no haber podido hacerte compañía Bella," me dijo.

"Está bien. En realidad no esperaba tener a nadie con quien hablar en este vuelo, así que no me importa," le dije honestamente.

"Escucha, Bella. Me gustaría hablar un poco más. Tal vez podamos vernos pronto. Intercambiemos los números," me dijo mientras cogía un boli y una servilleta de su bolsa.

Escribió un número de teléfono y una dirección ("Solo por si acaso," dijo) en la servilleta y me lo dio. Le correspondí con mi propio número. Mis padres habían arreglado un plan internacional en mi móvil durante los próximos cuatro meses, así que conseguí quedarme con el mismo número.

"Te llamaré en un par de días, una vez que te hayas instalado. Estoy segura de que el jetlag va a ser duro," dijo con una risa.

Estábamos a punto de aterrizar en Heathrow cuando Rosalie se volvió hacia un durmiente Jasper y casi le gritó, "¡Estamos cayendo! ¡Despierta!"

Por supuesto, abrió sus ojos tan pronto como aterrizamos, y la mirada en su cara no tenía precio mientras el avión saltaba un poco después de aterrizar.

Rosalie y yo rompimos en risa, haciendo que la gente a nuestro alrededor se nos quedara mirando. Definitivamente tengo que recordar ese truco en el futuro.

Mientras íbamos hacia nuestra puerta, saqué mi espejo compacto para mirar los daños. Como esperaba, mi lápiz de ojos se había corrido, dejándome ligeramente unos ojos de mapache. Limpié debajo de mis ojos para quitar el exceso y luego me puse un poco de rímel. Era lo mejor que iba a estar por ahora.

Rosalie, Jasper y yo salimos del avión juntos y fuimos juntos a por nuestro equipaje. Tuvimos que separarnos, sin embargo, cuando llegamos a aduanas e inmigración.

"Te haré una llamada, Bella," dijo mientras me daba un abrazo. "Ha sido muy agradable hacer una nueva amiga."

"También ha sido agradable conocerte, Bella, aunque siento que no hayamos tenido mucha oportunidad de hablar," me dijo Jasper. "Supongo que te veré por ahí, sin embargo."

"Gracias. Yo también me alegro de haberos conocido. Hablaré con vosotros más tarde," contesté mientras me dirigían a la línea para los ciudadanos estadounidenses.

Después de arreglar todo en aduanas e inmigración, salí a la terminal principal de Heathrow. Se suponía que me encontraría con los Cullen allí pero, ¿cómo sabrían ellos quién era? Empecé a entrar en pánico un poco antes de ver finalmente un cartel en el que ponía "Bienvenida Isabella Swan".


La nota de arriba es de la autora, espero que os guste esta historia. No es una en la que simplemente Edward y Bella se conocen y se enamoran, también se centra bastante en la experiencia de Bella en el extranjero, aunque sigue siendo una historia E/B.

No tiene mucho drama, lo que creo que está bastante bien para desconectar un poco del resto de historias que traduzco, aunque si que tiene algo, vais a ver que es muy poquito.

En los proximos capitulos va a aparecer algo de vocabulario americano y británico que intentaré traducir lo mejor posible, teniendo en cuenta que significa lo mismo, xD. Pero para no poner muchas notas en medio del capitulo, avisaré de las palabras y su traducción al principio.

Lo último que me queda por deciros es que la historia será actualizada los fines de semana junto a Congratulations, aunque no sé si el próximo capitulo de esta historia lo tendré para este domingo, si no lo tengo, la actualización será la semana que viene porque los capitulos son un poco largos.

Decidme que os parece, :)

-Bells