Disclaimer: nada de esto me pertenece, los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer y la historia a chels926, yo solo la traduzco.


Canciones "World Spins Madly On" by The Weepies y "Smilin'" by Bryn Christopher en mi perfil.

Para aquellos que seais muy sensibles (como yo), os recomiendo que vayais a buscar pañuelos, no sabeis lo que me costó traducir este capitulo.

Muchas gracias a todos por haber seguido esta historia, espero que os haya gustado tanto como me ha gustado a mí y que nos veamos en la secuela. También gracias a la autora por dejarme traducirla, thank you chels!

Os dejo con el último capitulo. Disfrutad!


A SEMESTER IN THE SMOKE

Capitulo treinta y cincoEl comienzo

Dejando la gala, Edward y yo recogimos nuestros abrigos y dejamos el edificio, saliendo al frío aire de la noche londinense. Cogimos un taxi que pasaba por allí y volvimos a la casa de los Cullen, los dos ansiosos por quitarnos nuestra ropa formal. Cuando entramos en el cálido edificio, me di cuenta tristemente de que esta era la última vez que iba a entrar en la casa. Al menos en el futuro cercano. Este había sido mi hogar durante los últimos cuatro meses, después de todo, y iba a extrañarlo. Incluso lo de subir y bajar las escaleras varias veces al día.

Cuando entramos, Edward y yo pensamos que la casa estaba vacía y que todos seguían fuera, pero cuando pasamos por la puerta cerrada de la habitación de Alice, escuchamos risas y susurros. Sonreí satisfecha y Edward rodó los ojos mientras seguíamos hasta el piso de arriba a mi habitación y cerrábamos la puerta detrás de nosotros.

"¡Sí! ¡Puedo quitarme los zapatos!" exclamé feliz mientras me quitaba los zapatos y los lanzaba encima de mi maleta. Mis pies estaban doloridos y se sintió glorioso estar descalza de nuevo.

Edward fue al baño para cambiarse su esmoquin por algo de ropa para dormir, mientras yo me cambiaba en mi habitación. Colgué cuidadosamente el vestido de Rosalie en su percha, cubierto por la bolsa de plástico. Coloqué el vestido, los pendientes y el bolso ahora vacío en el armario, recordándome mentalmente decirle a Alice mañana que las pertenencias de Rosalie estaban ahí.

Ahora con unos short de pijama y una camiseta con calcetines en mis pies dolorido, me senté en la cama con las piernas cruzadas, esperando a Edward.

"No quiero dormir esta noche," le dije cuando volvió. "¿Puedo quedarme despierta contigo?" Tendría todo el vuelo mañana para dormir. Solo tenía menos de doce horas con Edward y me di cuenta de que esa era una forma mejor de pasar el tiempo que me quedaba en el país.

"Eso depende de ti. Definitivamente, yo me quedaré despierto contigo," contestó Edward. Me di cuenta de que llevaba con él una bolsa negra de regalo y sonreí, ansiosa por ver qué iba a recibir. Era hora de intercambiar los regalos. "No tenía esto conmigo antes, así que por eso tuve que volver a mi piso esta tarde. Necesitabas tu regalo de Navidad." Sonreí y saqué la bolsa que había escondido debajo de la cama y la puse frente a mí, mostrándole su propio regalo de Navidad.

"Abre primero el mío," dije, esperando hasta que Edward se sentó en la cama frente a mí y dándoselo entonces. El aceptó y sacó el papel para encontrar un sobre y una cartera negra de cuero. "Te he comprado esa cartera, porque he notado que la otra que tienes está bastante gastada. Mira dentro."

Abrió la cartera y dentro había un espacio para fotos de cartera. "Bella, este es un regalo increíble," dijo Edward, mirando algunas de las fotos que había imprimido en ese tamaño.

Había una de los dos en Piccadilly Circus, ese primer día que empezamos a salir. Había otra foto de los dos en la playa en Brighton, mi nariz estaba roja por el frío viento. Y la tercera era una que había hecho que Alice nos sacara en uno de los momentos que nos besábamos. Se sintió cursi tenerla revelada, pero me encantaba. Por supuesto, había sacado dos copias de todas y las tenía en mi propia cartera también.

"¿Qué es esto?" preguntó, mirando al sobre cerrado con su nombre escrito en él.

"Es una nota, pero... ¿puedo pedirte un enorme favor? ¿Puedes esperar a leerla hasta que me marche?" pregunté tímidamente. Era la primera nota de amor que había escrito y no quería estar presente mientras era leída. Sabía que me sentiría avergonzada e incómoda si estuviera sentada a su lado mientras él la leía, ya fuera en voz alta o para él.

"Um, claro," contestó Edward con las cejas ligeramente fruncidas, colocando el sobre en mi mesilla de noche bajo su nueva cartera. "Ahora es tu turno." Me dio la bolsa, que ahora había abierto, sacando un papel similar y echándolo a un lado.

Dentro, había una gran cajita de terciopelo negro de joyería que, por el tamaño, se podía decir que contenía un collar. Sonreí y abrí la tapa, esperando ver qué había dentro. El collar, como había esperado, era perfecto. Tenía una fina cadena de plata de ley con un colgante cuadrado de zafiro azul al final. Era hermoso y sencillo, justo mi estilo. "Es precioso."

"Esa es tu piedra de nacimiento, ¿verdad? ¿Zafiro en Septiembre?" preguntó Edward.

Asentí. "Sí." Saqué el collar y Edward lo cogió, desabrochándolo y sosteniéndolo en alto. Me di la vuelta y aparté mi pelo para que pudiera ponérmelo. Cayó justo en el centro de mi clavícula, la longitud perfecta. "¡Muchas gracias! ¡Es perfecto, de verdad!"

Se inclinó para besarme y yo envolví mis brazos alrededor de su cuello, deleitándome en el momento. Probablemente sus besos serían lo que más echaría de menos en nuestro tiempo separados, y no quería malgastar las horas que nos quedaban juntos. Edward debió notar esto, porque me acercó a él hasta que estuve prácticamente sentada en su regazo y profundizó el beso.

Aunque había pasado mucho tiempo, no pareció mucho hasta que nos separamos definitivamente, mis labios estaban felizmente entumecidos. "Me alegro de que te guste," dijo Edward, sentándose contra el cabecero y tirando de mí contra su pecho, envolviendo sus brazos a mi alrededor. Sonreí y reí, viendo que había pasado bastante tiempo desde que había dicho que me encantaba. "De nuevo, ¿a qué hora sale mañana tu vuelo?"

Gemí. "A las 12:20 o algo así," contesté. "Pero la regla de las tres horas significa que tengo que estar allí a las 9:20 de la mañana." Miré al reloj y suspiré. Solo quedaban ocho horas y media.

"Entonces, deberíamos salir de aquí cerca de las ocho. Nunca se sabe lo mal que va a estar el tráfico," comentó Edward antes de quedarse callado una vez más. "¡Oh, sí, tengo algo más para ti por Navidad!" Parecía haberlo olvidado y acabar de recordarlo.

"¿Qué?" pregunté, confundida. No veía nada más por la habitación que pudiera ser otro regalo.

"¿Dónde has puesto tu iPod? Sácalo," me dijo Edward. Me levanté de sus brazos y fui hacia una de mis bolsas de mano que ya estaba empacada y lista, sacando mi iPod y dándoselo a él, pero él me hizo quedármelo. "Te he hecho una playlist. Echa un vistazo."

Lo encendí y busqué hasta que vi una playlist nombrada "E & B" y la abrí para ver las canciones. Había una multitud de canciones en la lista, incluyendo "My Heart" de Paramore, "Back of the Van" de Ladyhawke, "Be Somebody" de Kings of Leon, "With or Without You" de U2, "If I Ever Leave This World Alive" de Flogging Molly y muchas, muchas más.

"He elegido canciones que sé que te gustan, algunas que me gustan a mí y muchas que me recuerdan a nosotros o a ti," explicó Edward. "¿Recuerdas cuando te lo dejaste en mi piso un fin de semana? Se me ocurrió la idea entonces y las descargué."

"Es increíble, Edward. ¡Gracias! Realmente disfrutaré escucharlas y pensar en ti." Me levanté y encendí mi portátil, enchufando el iPod y esperando hasta que la música salió por los altavoces. Me volví a acurrucar en los brazos de Edward, mis ojos se hicieron pesados, pero todavía estaba determinada a no quedarme dormida tan rápido.

"Háblame," le dije a Edward tras un par de minutos de solo escuchar la música. "Si no me quedaré dormida."

"Vale... ¿Cuáles son tus planes para cuando vuelvas a casa? ¿Navidad? ¿Año Nuevo? ¿Escuela?" preguntó Edward, dándome un amplio margen de cosas de las que hablar.

"Supongo que cuando vuelva a casa, obviamente, veré a mis padres y mi hermana de nuevo. Hablé con mi madre la semana pasada y dijo que mi abuela de Phoenix iba a venir por Navidad, así que imagino que estará allí cuando yo llegue... Probablemente nos quedaremos en casa por Navidad, abriendo regalos la mañana de Navidad, comiendo el pastel de mi madre para desayunar y luego jamón para una cena a media tarde. Para Año Nuevo no tengo ni idea de lo que haré. Supongo que llamaré a algunos de mis amigos de U-Dub y veré si hay alguna fiesta... La escuela empezará en un par de semanas. Creo que me he matriculado en dos clases de finanzas, una clase de francés y otra clase de economía. No es un mal horario, dentro de lo que cabe. Estoy deseando conducir mi coche de nuevo cuando vuelva. Cuatro meses sin conducir se siente raro," dije, lentamente y medio dormida. "¿Qué hay de ti?"

"Creo que vamos a quedarnos aquí por Navidad, solo nosotros cuatro. Abriremos regalos por la mañana, luego cenaremos pavo y veremos el discurso de la Reina. Para Año Nuevo, tampoco estoy seguro de qué haré..." dijo, interrumpiéndose. "Sea lo que sea, desearé que estuvieras aquí conmigo."

"Yo también. Siempre he querido a alguien a quien besar la víspera de Año Nuevo... Supongo que tendré que esperar un par de años más. Al menos uno más..."

"Si voy por Navidad el año que viene, intentaré encontrar una forma de quedarme en Año Nuevo," me dijo Edward. "Puedes tener tu beso de Año Nuevo cuando entremos en el 2010."

Sonreí perezosamente. "Eres demasiado bueno," susurré.

"He estado pensando en tomar clases de guitarra," dijo de repente mientras yo estaba tumbada en su pecho con los ojos cerrados, muy cerca de dormirme.

"¿De verdad?" pregunté con curiosidad, abriendo mis ojos solo un minuto para verle mirándome. "Eso sería genial. ¿Bajo o acústica?"

"Acústica," contestó Edward. "Siempre he querido aprender, pero nunca lo he hecho. Sería algo que hacer en mi tiempo libre ya que no vas a estar aquí."

"Entonces, definitivamente, deberías ir a clases," le dije. "Estoy segura de que serás fabuloso. Intenté tocar la guitarra una vez, pero mis dedos son demasiado débiles y pequeños para las cuerdas."

Edward rió y mi cabeza se movió con su pecho. "Creo que tus dedos son perfectos," dijo defensivamente. Reí por eso, levantando mi mano ligeramente para mirar dichos dedos.

Seguimos hablando y escuchando la música durante bastante tiempo, pero debí quedarme dormida eventualmente, porque me desperté sobresaltada, con la alarma que había puesto en mi teléfono para las siete de la mañana sonando a mi lado. Abrí los ojos y me di cuenta de que todavía estaba en los brazos de Edward, mi cabeza estaba contra su pecho. Su cabeza estaba hacia un lado, probablemente de manera incómoda, todavía dormido.

Me moví para apagar la alarma, despertando a Edward en el proceso. "Buenos días," dijo con un bostezo, abriendo los ojos y mirándome tristemente. "Supongo que nos quedamos dormidos."

Asentí. "Sí. Y ahora realmente tengo que prepararme para irme," dije con un gemido. Cogí la ropa que había dejado fuera para llevar hoy y las llevé al baño conmigo, decidiendo que necesitaba ducharme. Toda la laca que Alice había puesto en mi pelo para mantener los rizos estaba todavía presente, pero mi pelo se veía más como un nido de pájaros que como los rizos de anoche.

Tras mi ducha, volví a la habitación, llevando vaqueros, una camisa blanca de manga larga con cuello en V y el collar de Edward todavía alrededor de mi cuello. Edward ya se había cambiado a unos pantalones y un jersey gris y me estaba ayudando a recoger todas las cosas pequeñas que había dejado por la habitación. Me sequé rápidamente el pelo y me hice una coleta, añadiendo una cantidad mínima de maquillaje a mi cara después. Terminé de ponerlo todo en una de mis cuatro bolsas (iba a tener que facturar mi bolsa de lona; había comprado y adquirido demasiadas cosas mientras estuve aquí como para que entrara todo en las tres bolsas con las que vine) y después de ponerme mis zapatillas planas negras y mi chaquetón negro, estaba lista para irme. Al menos, tan lista como podía estar para dejar este lugar.

Edward me ayudó a bajar mi equipaje al piso de abajo, dónde Carlisle y Esme estaban en la cocina, preparándose para el día de trabajo que tenían por delante. Incluso Alice, noté, se había arrastrado fuera de la cama a esta temprana hora para despedirse de mí. Estaba sentada en la encimera con un plato de huevos frente a ella, del cual estaba picando ligeramente con su tenedor.

Seguí a Edward de vuelta a la cocina. "¿Una tostada, Bella?" preguntó Esme. "O puedo freírte algo si quieres."

"Una tostada está bien, gracias," dije. Esme cogió un par de rebanadas de pan y las puso en la tostadora.

"¿Lo tienes todo, Bella? Tu pasaporte, libros, billete, joyas..." preguntó Esme, recordándome a mi propia madre. Pero, en realidad, Esme prácticamente había sido mi madre durante estos últimos meses. También iba a extrañarla.

"Lo tengo todo, gracias," le dije con una sonrisa. "Y si he olvidado algo, podéis enviármelo simplemente."

"No sabía que hubieras pasado la noche aquí, hijo," le mencionó Carlisle a Edward mientras Esme ponía las tostadas frente a nosotros.

"Lo he hecho," contestó sencillamente Edward antes de morder su tostada que había cubierto con mermelada.

"¿Vais a intentar coger un taxi hasta el aeropuerto?" preguntó Carlisle. "Tal vez el tráfico sea malo, pero he oído que los trenes son peores tan temprano."

"Cogeremos un taxi," decidí, terminando mi tostada y limpiándome las manos con la servilleta. Miré al reloj de la pared y vi que ya eran casi las ocho. "En realidad, deberíamos irnos ahora..." Me puse de pie, girándome para estar frente a los Cullen. "Quiero agradeceros a los dos por dejarme vivir con vosotros estos últimos meses. Lo he pasado mejor que nunca y vosotros solo lo habéis hecho más espectacular," les dije a Esme y Carlisle.

"Ha sido un placer, querida, de verdad," contestó Esme, dándome un abrazo. "Eres bienvenida para volver en cualquier momento. Has sido maravillosa."

"Ha sido como tener una segunda hija," me dijo Carlisle, dándome también un abrazo de despedida. "Espero verte más a menudo en el futuro."

"Gracias," dije tímidamente. Miré a Alice, que estaba mirando a su plato con lágrimas en los ojos. "¿Alice?" Levantó la mirada y sonrió.

"¡Voy a echarte mucho de menos! Has sido la mejor amiga," dijo, levantándose y lanzando sus brazos alrededor de mi cuello y abrazándome fuertemente.

Le devolví el abrazo. "Yo también voy a echarte de menos, Alice. También te has convertido en una de mis mejores amigas. Y definitivamente me mantendré en contacto. Somos amigas en Facebook, ¿recuerdas?" le dije con una risa.

"Cierto," dijo Alice con una ligera sonrisa. "Bueno, que tengas un buen viaje. Espero escuchar algo de ti pronto de alguna manera."

"Lo haré," le dije. "Y yo espero llamadas de teléfono si pasa algo importante contigo. Tienes mi número. Oh, y dile a Rosalie que sus cosas están en el armario del piso de arriba y que siento no haber podido despedirme formalmente de ella. ¡Despídete también de Jasper por mí!"

Eventualmente, Edward me separó de Alice, diciéndome que íbamos a llegar tarde si no nos íbamos ahora. Dejamos la casa y milagrosamente cogimos un taxi libre que pasaba. Con mi equipaje en el maletero y Edward a mi lado, me despedí de Carlisle, Esme y Alice desde el asiento trasero mientras ellos estaban en el escalón de la casa, abrigados por el frío que hacía fuera.

El tráfico era realmente terrible y, para cuando llegamos al aeropuerto de Heathrow, solo quedaban tres horas hasta que mi vuelo saliera. Edward se quedó conmigo en la larga cola para facturar dos de mis bolsas y coger mi tarjeta de embarque, pero eventualmente llegamos a la entrada, al punto de seguridad, y Edward no podía seguirme más. Era hora de despedirse. No podía aplazarlo más tiempo.

"Realmente desearía poder quedarme aquí contigo, al menos un poco más," le dije a Edward, girándome hasta estar frente a él. Entrelacé mis manos con las suyas y miré su triste cara.

"No quiero que te vayas, pero sería egoísta mantenerte aquí para mí solo," dijo. "Tienes una vida fuera de mí y sé que tienes cosas que hacer antes de que puedas ser mía del todo."

"Soy tuya," respondí, "simplemente no puedes mantenerme aquí para ti aún. Realmente quiero que lo hagas, si eso te hace sentir mejor. Pero, por mucho que no quiero marcharme, sé que tengo que hacerlo. Sé que ya hemos pasado por esto, pero parece ser la mejor elección... a largo plazo." Paré mientras las lágrimas llenaban mis ojos, amenazando con derramarse en cualquier momento. "Sin embargo, volveré. Lo prometo."

"Sé que lo harás," contestó Edward. "Te amo, Bella. No sé como he vivido antes de que tú entraras en mi vida. Es como si nunca hubiera vivido hasta que empecé a amarte. Te amo y estoy perdidamente enamorado de ti. No lo olvides."

Las lágrimas escaparon de mis ojos y bajaron por mi cara. Ni siquiera me molesté en limpiarlas. "Mientras no olvides que yo también te amo. He esperado mucho tiempo por alguien como tú, y no podría estar más feliz por tenerte en mi vida. Te amé antes de siquiera saberlo, y espero que podamos seguir amándonos durante mucho tiempo."

Vi como los ojos de Edward se humedecían ligeramente y, a pesar de sus intentos de alejar las lágrimas, una cayó por su mejilla. Moví mi mano para limpiarla de su hermosa cara. Solo que esa única lágrima suya hizo que las mías cayeran más libremente. "Probablemente deberías irte pronto," dijo Edward, su voz se quebró. "Solo te quedan unas dos horas ahora."

"No hasta que haga esto," dije, poniéndome de puntillas para capturar sus labios en los míos. A pesar de las bolsas en mis hombros, envolví mis brazos alrededor de su cuerpo, no queriendo soltarle, nunca. Las de Edward encontraron mi nuca, intentando acercarme más a él de lo que ya lo estaba. Completamente ajenos a todos los viajeros en el ocupado aeropuerto, seguimos besándonos, sin profundizarlo nunca, pero sin separarnos en ningún momento. Sería nuestro último beso durante mucho tiempo, y no quería que acabara nunca.

Tras un buen rato, durante el cual obtuvimos algunos silbidos y, probablemente, muchas miradas, nos separamos. Realmente no podía permitirme esperar más tiempo para marcharme. Me eché atrás un poco, con mis manos todavía conectadas con las suyas.

"Llámame cuando aterrices," me dijo Edward. "No me importa la hora que sea aquí. Solo quiero asegurarme de que has llegado bien."

"Lo haré," acepté. "Hablaré contigo pronto. Te amo." Me las arreglé para sonreírle.

Edward devolvió la sonrisa, aunque no era esa amplia sonrisa que me encantaba, la que llegaba a sus brillantes ojos verdes. "Yo también te amo. Que tengas un buen vuelo."

Me alejé de él lentamente, nuestros dedos dejando eventualmente el agarre de los otros mientras caminaba de espaldas un poco. Me forcé a mi misma a darme la vuelta para no chocar con nadie que fuera corriendo a mi alrededor, mis ojos dejaron los de Edward. Con lágrimas saladas bajando por mis mejillas, fui a la linea de seguridad y miré atrás. Edward todavía estaba ahí, mirándome. Levanté la mano para despedirme de él con tristeza, y él hizo lo mismo, antes de darse la vuelta eventualmente y desaparecer entre la multitud.

Crucé la seguridad y fui a mi puerta de embarque con solo treinta minutos antes de que empezaran a abordar el avión. Encontré una silla libre y me senté, sacando mi iPod y poniendo la playlist que Edward me había hecho. La canción "Smilin'" de Bryn Christopher, llenó mis oídos mientras cerraba los ojos, intentando reponerme. Aunque las lágrimas habían dejado de caer, todavía me sentía horrible, como si una parte de mí hubiera sido arrancada de mi cuerpo.

Now you've gone I'm wanting you back

I need you to make me feel good

The smoke inside my body reacts

Oh no I think that I'm under attack

It's burning up a hole in my veins

And suddenly everything's fine

I'm searching for some hope in this space

You see I try but I just can't explain, why:

You got me smilin'

You got me smilin'

when I dream of you

You got me smilin'

'Cuz I keep thinking of you

Empecé a sentirme un poco mejor mientras escuchaba. Aunque estaba dejando a Edward por el momento, todavía debería estar agradecida porque él esté en mi vida. De que él no diga que nuestra relación no va a funcionar debido a la distancia. Que no me esté forzando a renunciar a nada importante para mí, como mi educación. Edward y yo todavía estábamos juntos, y esa era una razón muy buena para estar feliz.

A través de la música, escuché como se anunciaba nuestro embarque. Subí al avión, encontré mi asiento al lado de un hombre de mediana edad que no me prestó atención y esperé una hora a que el avión terminara de ser abordado y empezara a moverse por la pista, escuchando las letras de muchas de esas canciones. Algunas nos describían a Edward y a mí perfectamente.

Pronto, el avión despegó y yo bajé la vista a la vista de debajo. Adiós, Londres, pensé, jugando ligeramente con el collar alrededor de mi cuello. Y adiós, Edward.

- . - . - . - . -

Edward's POV

No podía creer que Bella, mi Bella, se hubiera ido. No para siempre, lo sabía, pero el tiempo suficiente para que pareciera que duraría una eternidad. Solo hacía quince minutos que la había visto cruzar la seguridad del aeropuerto en Heathrow, y ya la extrañaba. Era como si se hubiera llevado una parte de mí con ella cuando se marchó, y podía sentir el agujero de su ausencia. Bella había entrado en mi mundo y lo había puesto del revés. ¿Qué iba a hacer conmigo ahora? En los últimos cuatro meses, me había hecho dependiente de su compañía. Entre el trabajo y Bella, mi vida estaba casi llena.

Me senté en el metro, de camino de vuelta a mi piso. Solo era las 10:30 de la mañana, y supongo que podría haber ido al trabajo, pero ya había pedido el día libre y en realidad no creía poder hacer nada productivo hoy. Solo quería volver a casa, tumbarme en el sofá y pensar en Isabella Swan, la mujer de mis sueños. Dios, iba a extrañarla. Mi mayor miedo era que al volver a casa encontrara a otro, alguien mejor que yo, alguien que estuviera allí para ella físicamente, para consolarla cuando tuviera un mal día o abrazarla cuando lo necesitara.

Me metí las manos en los bolsillos y recordé la nota que Bella me había dado anoche. La había metido en el bolsillo de mi chaqueta esta mañana en el último minuto, queriendo leerla tan pronto como ella me dejara. Saqué el sobre, mirando mi nombre escrito con su caligrafía. Deslicé mi dedo por el borde, abriéndolo y sacando un par de hojas de papel de cuaderno dobladas. Su caligrafía inclinada de tinta azul cubría las páginas y sonreí por la idea de que ella me hubiera escrito una carta tan larga.

Edward,

He decidido incluir esta carta en tu regalo de Navidad porque sentía que una cartera no era exactamente el regalo más romántico del mundo. Como te he dicho en numerosas ocasiones, no soy escritora, así que esto tal vez sea la carta más extraña que jamás hayas leído. ¡He tenido los mejores tres meses y medio de toda mi vida! Mientras escribo esto, todavía son principios de Diciembre, así que si pasa algo horrible antes de que te de esto... bueno, eso sería raro.

No puedes imaginar cuanto he esperado por que finalmente entraras en mi vida. Durante todo el instituto y gran parte de la universidad, todas mis amigas, e incluso mi hermana, han ido de novio en novio y yo a menudo me quedaba en mi habitación algunas noches y lloraba, preguntándome porqué no había nadie en mi vida. Tenía primeras citas con diferentes chicos pero, por alguna razón, nunca había segundas citas. Me sentía aburrida, no amada, fea, sin valor. Pero siempre, en el fondo, tenía esa esperanza de que algún día habría alguien que haría que haber pasado por eso mereciera la pena. Alguien que pudiera amarme por quién soy y no por quien a veces finjo ser. Ahora me doy cuenta de que haber esperado por ti todos esos solitarios años, solo me preparó, me preparó para aceptar el reto de enamorarme de ti y no correr asustada o rendirme a mis preocupaciones y ansiedades o contener mis emociones.

Tenía la esperanza, pero nunca esperé sentirme así por alguien tan pronto. Tú me haces sonreír cada vez que te veo, y mi corazón a veces se salta un latido cuando me besas o me coges de la mano. Eres amable, considerado, divertido, honesto, digno de confianza, básicamente todo lo que siempre he querido en un hombre. El primer día que estuve aquí y tú entraste en la cocina de tus padres durante la cena, estaba estupefacta. Empecé a enamorarme de ti solo al día siguiente y el resto es historia. Pronto me enamoré de ti incondicional e irrevocablemente. Has pasado conmigo por mucho solo en este corto periodo de tiempo. Tú has sido mi roca y no creo poder agradecerte lo suficiente. Solo espero que amarte sea una forma justa de devolvértelo.

Apesta completamente que tengamos que estar tanto tiempo separados, y no puedo mentir y decir que no me preocupa lo que pueda pasarle a nuestra relación el próximo par de años, pero solo puedo esperar y rezarle a Dios porque nuestro amor siga siendo firme y fuerte. Prometo serte fiel siempre, aunque estoy muy segura de que sería imposible para mí encontrar a alguien que me guste siquiera cuando sé que tú todavía estás ahí, esperándome. Te quiero mucho, pero también espero tener la oportunidad en el futuro de amarte más de lo que ya lo hago, completamente, totalmente.

Tal vez estemos a cientos de miles de millas lejos, pero todavía existen los teléfonos móviles y/o Skype, que nos conectan instantáneamente. ¿No amas la tecnología moderna? Bueno, mi mano empieza a doler. No creo haber escrito nada tan largo en años. Estuve tentada a teclearla, pero luego me di cuenta de lo impersonal que sería eso. Sin embargo, haría que me doliera la mano cientos de veces más por escribirte cartas de amor.

Recuerda que te amo y que siempre estaré ahí para ti cuando me necesites. Estoy solo a una llamada de distancia y, en situaciones extremas, a solo quince horas en avión. Con suerte, todavía te veré en Navidad el próximo año. Si, por alguna razón, no puedes tomarte los días libres del trabajo, yo les suplicaré a mis padres por un billete de avión para ir y verte. Ya he decidido que voy a encontrar un trabajo cuando vuelva a Seattle y voy a ahorrar todo mi dinero para otro viaje para visitarte.

Con el futuro hay incertidumbre, pero estoy segura de que si trabajamos duro con esto, podemos superarlo. Y solo tenemos que confiar en que si estamos destinados a estar juntos, entonces encontraremos nuestro camino de vuelta al otro. Tengo fe en nuestra relación, y espero que tú también la tengas. Una vez más, te amo con todo mi corazón. Tú eres mi primer amor, y espero que seas el último. Por favor, espérame.

Tuya, con amor, para siempre,

Bella.

Sonreí, intentando alejar las lágrimas que habían llegado a mis ojos mientras leía antes de que nadie en el tren lo notara. Había recibido un par de cartas de amor antes en mi vida, pero esta era con mucho la mejor, probablemente porque ella era la única chica a la que alguna vez había correspondido. A pesar de hablar de todo lo que ella espera, Bella solo había hecho una petición – que la esperara. Y sabía que lo haría. Haría falta una fuerza sobrenatural para que me obligara a dejar a Bella, y dudaba que eso pudiera pasar.

- . - . - . - . -

Bella's POV

El vuelo de Londres a Nueva York fue muy largo, pero debido a mi cansancio por haberme quedado despierta hasta tarde anoche y por tanto como había llorado en el aeropuerto, había estado dormida la mayor parte del vuelo. El avión llegó tarde a New York – JFK y, tras pasar por aduanas e inmigración, tuve que correr hasta la otra puerta para coger el avión a Seattle, no dejándome tiempo para hacer ninguna llamada. Envié a Edward un mensaje antes de tener que apagar mi teléfono de nuevo.

"Casi no llego a mi avión para Seattle. Te llamaré cuando esté allí. Solo 4 o 5 horas más. Te extraño y te amo, Bella," tecleé, apagando el teléfono y cerrándolo antes de que la azafata pudiera verme y me dijera que lo apagara.

El vuelo de Nueva York a Seattle fue una historia diferente. A pesar del tiempo que pasé con los ojos cerrados contra mi almohada de viaje, no pude quedarme dormida. Mi cabeza seguía pensando en todo – Edward, Londres, mis padres, Navidad, Alice, la escuela, mis clases, la graduación, encontrar un trabajo, conducir de nuevo. Rindiéndome, enganché mis auriculares al brazo del asiento y vi la película que aparecía en las pantallas del pasillo.

"Damas y caballeros, por favor, quédense sentados mientras llegamos a la puerta. Entonces el capitán hará aparecer la señal para que se quiten los cinturones de seguridad y serán libres de moverse por la cabina. También tienen permitido encender ya sus aparatos electrónicos," anunció la azafata cuando finalmente aterrizamos en el aeropuerto Sea-Tac.

A pesar de lo que había dicho la azafata, yo y casi todos lo demás que iban en el avión, nos quitamos los cinturones de seguridad y se podían oír todos los teléfonos móviles ser encendidos. Revisé mi teléfono y vi que Edward me había contestado al mensaje hacía unas horas.

"Estoy deseando escuchar de ti. Ten un buen vuelo. Te extraño."

Sonreí, pero pude sentir mi garganta cerrarse y mis ojos empezar a arder. No estaba completamente segura de qué hora era en Londres, pero Edward me había dicho que le llamara igualmente. Marqué el número internacional, conociendo bien los cargos que iba a haber en mi próxima factura.

Edward respondió al teléfono tan pronto como la señal del cinturón de seguridad se encendía y todos se levantaban para recoger sus cosas y esperar en los pasillos para salir del avión.

"¿Hola?" preguntó Edward soñolientamente. Debía ser muy temprano y le había despertado. Mi corazón se encogió al oír su voz y sentí una lágrima caer en mi mejilla.

"Hey. Soy yo. He llegado a Seattle de una pieza," le dije, sonriendo con tristeza. "¿Qué hora es allí?"

"Alrededor de las dos. Me encanta oír tu voz," le escuché decirme, haciendo que las lágrimas llegaran más rápido.

"También me gusta oír la tuya," le dije, bajando mi voz porque había muchas personas a mi alrededor. Acaricié el collar que colgaba contra mi pecho, pensando en la última vez que le había visto en el aeropuerto.

"¿Qué tal han ido tus vuelos?"

"Bueno, he dormido la mayor parte del primero y, luego, vi las películas en este otro," le dije. "He escuchado el resto de la playlist. Me encantan todas las canciones. Gracias de nuevo."

"Y yo he leído tu carta en el camino de vuelta a Londres. Me encanta. Te amo," añadió Edward.

"Yo también te amo," dije, sujetando mi teléfono entre mi oreja y me hombro mientras cogía una de mis bolsas de mano del compartimento, intentando contener las lágrimas. "Ya te echo de menos."

Empecé a caminar hacia el frente del avión para bajar. Pronto, mi familia estaría esperándome en la zona de llegadas, esperaría con ellos mi equipaje facturado y luego volveríamos a nuestra casa y el viaje que me había cambiado la vida llegaría a su fin.

"Yo también te echo de menos. Escucha, te esperaré, Bella. No hay nada que pueda detenerme de hacerlo," dijo con firmeza, pero pude oír su voz quebrarse al final.

Con esas palabras, la presa se rompió y las lágrimas cayeron libremente. Contuve un sollozo pero no tuve éxito del todo. Noté que algunos de los extraños que estaban a mi alrededor me daban miradas curiosas y comprensivas.

"Bella, este no es el final," me aseguró Edward mientras yo caminaba por la terminal, siguiendo a la multitud de personas hasta la puerta de llegadas y la cinta de equipaje. "Definitivamente, no es el final. Es solo el final de un capítulo en el comienzo de un libro ridículamente largo."

Sonreí y reí débilmente por la metáfora y limpié algunas de las lágrimas de mis ojos, tomando un par de respiraciones profundas para controlarme. Edward tenía razón. Tenía que tenerla.

"Gracias," susurré en el teléfono sorbiéndome la nariz. "Escucha, tengo que irme ahora. Estoy a punto de llegar a la puerta de llegadas y no quiero estar lloriqueando en el teléfono cuando mis padres me vean. Te mandaré un e-mail más tarde, ¿vale? Y luego podemos encontrar un buen momento para hablar por Skype."

"Lo entiendo. Te dejaré ir y hablaré contigo muy pronto. Te amo," dijo Edward consolándome.

Sonreí en el teléfono. "Yo también te amo. Hablaremos pronto. Adiós." Cerré el teléfono y ajusté la bolsa en mi hombro. Limpié debajo de mis ojos una vez más antes de ver a mi madre, padre, hermana y abuela esperándome con grandes sonrisas en sus caras. Forcé una sonrisa y fui hasta ellos. Era hora de seguir adelante con mi vida y darle la vuelta a la página para empezar el siguiente capítulo.

- . - . - . - . -

Woke up and wished that I was dead

With an aching in my head

I lay motionless in bed

I thought of you and where you'd gone

And let the world spin madly on

Everything that I said I'd do

Like make the world brand new

And take the time for you

I just got lost and slept right through the dawn

And the world spins madly on

I let the days go by

I always say goodbye

I watch the stars from my window sill

The whole world is moving and I'm standing still

Woke up and wished that I was dead

With an aching in my head

I lay motionless in bed

The night is here and the day is gone

And the world spins madly on

I thought of you and where you'd gone

And the world spins madly on.

Fin.


Bueno, aquí está el final de está historia que, como dice Edward, no es el final, sino otro comienzo.

Espero que os haya gustado el capitulo y el POV de Edward, para todas aquellas que en algún momento no confiaron en él y pensaron que no la iba a esperar.

Nos vemos el proximo sabado en la secuela. Os dejo aquí el summary y un pequeño adelanto del primer capítulo:

Back Across The Pond

Summary: ¿Puede el amor de Bella y Edward soportar las pruebas del tiempo y la distancia? Una vez que Bella se mude a Londres, ¿podrá coordinar su relación con carrera? TH/OOC. Rated T.

Adelanto cap 1:

"Tengo otra pregunta para ti, Bella," dijo Edward. "Estaba pensando en solicitar algunos trabajos en U.S., particularmente en la zona de Seattle... pero quería saber primero que piensas. Quiero decir, ¿cómo te sentirías si me mudara allí?"

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"Yo también he estado ahorrando," dijo Edward brillantemente. "Podré tomarme una semana libre más tarde este año, así que todavía quiero ir por Navidad, si te parece bien."

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"Oh y, Bella, hagamos que sea una sorpresa, si no te importa. Creo que valdrá completamente la pena ver la expresión de Edward," Esme terminó la conversación con una risa.

Muchas gracias por todos vuestros reviews, alertas y favoritos y también a los que solo habéis leido.

Nos vemos el sábado con el primer capitulo de la secuela!

-Bells, :)