Disclaimer:Ninguno de estos personajes me pertenece, sólo juego con ellos. Gracias.

Cómo una Rosa de Cristal

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Rara vez era vista allí.

Sin embargo, Edward ya se había acostumbrado a verla a menudo últimamente. Allí, sentada en la desgastada y corriente silla de madera casi podrida, con la triste y ausente mirada perdida en el horizonte. No entendía por qué. No tenía idea de la razón por la que estaba allí tan a menudo.

Ella siempre se había sentado en esa vieja silla, en silencio, sin moverse, Edward sólo la había visto pasear un poco la triste mirada por el paisaje frente a ella. Era lo único que hacía, sin embargo aquella chica había atraído extrañamente su curiosidad.

Cada vez que salía y que sus padres obligados por el doctor le permitían tomar el aire, Edward siempre se asomaba a escondidas para observar a la pequeña niña. A Edward siempre le había parecido hermosa. Era pálida, muy pálida, quizás la razón por la que su piel fuera casi traslúcida era porque casi nunca tomaba el sol. Pero aun así, era hermosa.

Su cabello marrón oscuro formaba unos monos rizos y sus ojos eran grandes y un poco brillantes, eran de un hermoso y lindo color chocolate, cosa que se veía rara vez. Otra de las cosas lindas que había en ella era su dulce sonrojo en sus mejillas, sumamente adorable.

Pero lo más extraño era el sentimiento de fragilidad que le causaba a Edward. Ella parecía tan frágil sentada en esa silla de aquel solitario y oscuro rincón, sus hombros caían de una lamentable manera, como si en cualquier momento ella estuviese esperando a que el aire la derribara. Mas no estaba muy lejos de la realidad.

Edward pensaba que ella era tan hermosa, pero tan frágil, que sus padres no le permitían salir, temerosos de que una simple corriente de aire pudiese acabar con aquella inusitada belleza que era ella, una belleza tan frágil como una hermosa rosa de cristal. Tan transparente por su pureza, tan frágil por su inocencia.

Pero ahora… había cambiado bastante. Ya no era la misma. Para Edward había sido doloroso ver poco a poco como ese terrible mal iba acabando con su belleza, con su vida, con el ángel que había en ella. Había sido doloroso ver como aquellos ojos que alguna vez tuvieron brillo se volvieron opacos, vacíos y tristes. Cómo aquel cabello que alguna vez brilló hermosamente se iba muriendo, marchitándose tal como lo haría la rosa que alguna vez fue.

Cómo aquella expresión impasible que había tenido mientras observaba el horizonte la iba reemplazando una de sufrimiento, de tristeza y desesperanza. Tan doloroso. Tan impotente. Sin poder hacer nada sólo la observaba mientras poco a poco aquella frágil rosa se iba marchitando agonizantemente.

Pero un día ya no la vio más. Ya vio aquella blanca cara de mate sentada allí, agonizando. Los días pasaron y Edward a pesar de su ansiedad no la vio más.

Ella había muerto…

La rosa de cristal se había roto, su fragilidad le había vencido, ahora ella había dejado de agonizar y Edward estaba feliz por ello.

N/A:

Raro =S Jajaja… XD U___ú No tiene mucho sentido para ustedes, pero para mí sí, sólo yo entendí lo que quise transmitir. La verdad lo escribí a lo loco, necesitaba escribir, inspirada en un pasaje de un libro que estoy leyendo ahora. Lo publiqué porque ya saben, no me gusta eso de escribir y guardar la historia para siempre, prefiero tenerla aquí de adorno en mi cuenta. Tengo otras dos historias en mente, espero poder subirlas hoy o la otra semana XD

Hum, si llegaste hasta aquí gracias.

~Leonannika.-