Disclaimer: nada de esto es mío, aunque me lo regalarán por mi cumple, si tengo suerte.

Notas: mi primera (y espero que no la última) incursión in the little world of The Worst Witch. En realidad, esto es Weirdsister (supuestamente después de todo, claro, porque no tiene sentido si es antes de la serie), pero qué más da. La cosa es que salen Millie, Ethel y (¡OMG!) Nick Hobbes. Que no se nota el favoritismo, vaya.

En resumen, y ya os dejo: espero de todo corazón que no queráis matarme después de leer esto. No soy especialmente fan de la serie, sólo de Hobbes, pero quería intentarlo. Así que tendréis que perdonar los OOC, los cambios argumentales (y eso que sólo es un drabble) y las estupideces varias. De todas formas, dejad vuestra opinión en forma de rr; será bien recibida.


Las chicas buenas van al cielo; las malas, a todas partes. O eso dicen

La primera diferencia, a ojos de todos, entre Millie y Ethel, está en su aspecto.

Millie es guapa, claro. Es guapa y llama la atención, pero su atractivo es más bien infantil. Ethel, por otro lado, es mucho más llamativa. Los chicos la miran, cuando pasa; tiene curvas de mujer, y no duda en mostrarlas, aunque sólo sea para encender un deseo que no tiene intenciones de calmar. Además, está la ropa, ajustada y negra, que lleva porque quiere y como quiere. Sabe que le favorece; se exhibe sin miedo, porque es lo que quiere hacer. O tal vez no.

La segunda gran diferencia, dicen, está en la actitud. Mildred es una niña buena, típicamente tranquila. Atrae, claro, porque es simpática y confiada, pero se necesita un roce continuo. Ethel es todo lo contrario. Muestra seguridad; lo tiene todo, y lo sabe, para ser la primera opción de cualquiera. Atractivo, carácter, fuerza de voluntad. Y, aún así, y sólo por si hiciera falta, tiene dinero. A montones.

Luego está el carácter, claro, la personalidad de cada una. Chica buena, chica mala, podría pensar cualquiera. Y ahí pasaríamos a esa frase, célebre y certera.

Las chicas buenas van al cielo, dijo Marilyn; las malas, a todas partes.

Y todo estaría bien, así. Claro. Perfecto. Ethel es la chica mala, la que tiene el triunfo en sus manos. Se pasea por Weirdsister como si fuera la dueña, sonrisa maliciosa y movimiento oscilante de caderas. Levanta pasiones y envidias, y, a pesar de los errores pasados, todos quieren estar con ella. Es popular, es la reina.

Se acuesta con Hobbes, incluso. Como y cuando quiere, y él no protesta. Hasta eso ha conseguido. Después de todo, tampoco es como si Nick estuviera en situación de pedir mucho más, por supuesto.

Sea como sea, Ethel debería estar contenta. Mucho. No a todo el mundo se le perdona tan fácilmente.

Pero no lo está.

Tiene la vida perfecta, claro. Es imposible negar eso. Y debería estar bien, debería sentirse a gusto en los brazos de su novio, en esas raras ocasiones en que se acuestan juntos para, simplemente, estar. Debería sentirse bien, querida, protegida, segura de sí misma y de lo que le rodea. No como una niña pequeña, no tan fría y sola como se siente, en realidad.

Nick lo sabe. Cómo no saberlo, si él tiene la culpa, la mayor parte del tiempo. Él, y su maldita manía de acariciarla el pelo, sin mirar siquiera. Sabe que se imagina a otra, cuando hacen el amor. Si es que puede llamarse eso. Sí, sabe que se imagina a otra, que se muerde los labios para no gritar otro nombre, igual que ella.

Ethel Hallow no grita. No, señor. Tampoco llora. Y se aparta las lágrimas traidoras con la mano, antes de sonreír de nuevo. Las chicas malas son de piedra; por eso no suben al cielo.


Ehem. ¿Reviews? ¿Porfis?

Dan