Era una mañana como otra cualquiera en el instituto Kadic. El comedor estaba lleno de las conversaciones de los alumnos que charlaban animadamente. Bueno, casi todos.

-Ulrich…¿no vas a comer nada?

-No tengo hambre…-murmuró el chico con aspecto cansado.

-Pero…

-En serio Odd, no insistas- pidió él levantando la vista hacia su mejor amigo. El rubio se encogió de hombros.

-Es por Yumi ¿verdad?- preguntó cruzando los brazos.

Ulrich asintió débilmente. Odd lo miró preocupado.

-¡Es un desastre!- exclamó de pronto Ulrich, llevándose las manos a la cabeza.- ¡No sé que hacer!

Odd se asustó por la inesperada reacción de Ulrich y dio un pequeño salto en la silla.

-¿Qué?

-¡Yumi me odia y ni siquiera sé por qué!- se lamentó el chico enterrando la cabeza en los brazos- No me ha vuelto a hablar desde que me poseyó Xana y ya hace una semana.

Ulrich estaba con un aspecto tan deprimido que a Odd ni siquiera se le ocurrió un chiste que soltar en aquel momento. Le dio unas palmaditas en la espalda, tratando de animarlo.

-B-bueno, no es tan grave…habéis pasado por cosas peores…

-No se me ocurre ninguna- murmuró entre dientes su amigo en un tono de voz lúgubre, voliendo a deprimirse.

-¿Y por qué no tratas de hablar con ella?

-¡Lo haría si pudiera! Pero nunca encuentro la oportunidad y ella no quiere verme.

-Pues…yo creo que no es así- observó el rubio llevándose una mano a la barbilla, pensativo- Creo que Yumi lo está pasando como tú. Yo la veo bastante deprimida.

Aunque tampoco sé exactamente por qué.

-Es algo que le debí decir mientras estaba poseído- reflexionó el muchaco.- ¡Pero no sé que es!-volvió a gritar.

-Jo, Ulrich, aclárate, si estás deprimido o alterado. Porque me estás empezando a asustar un poco.


Una joven paseaba por las afueras del instituto Kadic de un lado para otro mientras hablaba consigo misma. Yumi llevaba así toda la mañana.

-…no puedo esperar más, debería decírselo ya o al menos hablar con él…pero si hago eso me preguntará por qué no le hablaba, y no puedo decírselo….y además, me estoy comportando de una manera muy infantil y…

Se pasó una mano por el pelo. Cualquiera que la viera en ese momento pensaría que estaba loca. Aunque al paso que iban las cosas…

Suspiró. Llevaba mucho tiempo pensando en lo que podría decirle a Ulrich. Pero no se lo ocurría ni el momento ni el lugar. No es que estuviera enfadada con él. Pero la herida que le había infligido antes no había cicatrizado.

Yumi…me gustas…

Una parte de ella hubiera deseado que aquellas palabras hubieran sido ciertas. Pero los sueños no se hacen realidad de la noche a la mañana. Y su sueño no iba a ser una excepción.

No se sentía con fuerzas de hacer como si nada hubiera pasado. De pretender que todo seguía igual que siempre.

Pero tampoco podía evitar a Ulrich el resto de su vida.

Tomó una decisión. Tenía que hablar con Ulrich aquel mismo día y aclararlo todo de una vez.

Tomando una bocanada de aire, se encaminó hacia los dormitorios con paso decidido. Hasta que de pronto chocó contra una persona.

-¿¡Yumi!

-¿Ulrich?

-¿Qué haces aquí?

-¿Y tú? ¿por qué no estás desayunando?

-He venido a buscarte.

-Y-yo también te estaba buscando.

Yumi de pronto se sentía insegura. Como si toda su determinación se hubiera evaporado y jamás hubiera existido. Ulrich se apresuró a hablar, temiendo que la chica se fuera a ir de nuevo.

-Yumi, sé que me has estado evitando estos días y por favor, no quiero te marches.- tomó aire- Si quieres no me hables más, pero solo te pido que me cuentes que te pasa.

Yumi lo miró asombrada

-Por favor…es algo que necesito saber.

La cara de Yumi ardía y sus mejillas se habían puesto rojas. Desvió la mirada, pero sentía como Ulrich no le quitaba la vista de encima y cada vez se estaba poniendo más nerviosa. Maldita sea. ¿Dónde había ido toda su determinación? ¿Y de qué había servido todo lo que había estado preparando decir?

Ulrich la miró, interrogante, pero no dijo nada, percibiendo la inquietud de la joven. Esperó a que ella por fin hablara.

-B-bueno, es que m-mientas estabas p-poseido por Xana…-la chica apretó los puños. Su voz no dejaba de temblar y ella se sentía igual o peor por dentro.- Hablaste conmigo y m-me dijiste una cosa…- cogió aire, para intentar tranquilizarse, aunque no llegó a funcionar en absoluto. Pero no podía no decir nada ahora. Sino, ¿qué iba a pensar Ulrich de ella?- Me dijiste que te gustaba.- completó de un golpe, todo lo rápido que pudo.

Ulrich se quedó quieto, sin reaccionar, como si le acabaran de sacudir un tremendo golpe, con los ojos tan abiertos que parecía que se le iban a salir de un momento a otro. Parecía que no iba a poder moverse en mucho tiempo.

Yumi malinterpretó su reacción.

-Escucha, sé lo que estás pensando ¿vale?- aclaró rápidamente, colorada.- Sé que piensas que es una tontería, que he sobreactuado mucho y que tú nunca que dirías algo como eso, y es verdad, así que no quiero que me lo digas.

Ulrich la miró, desconcertado, como si se le hubiera olvidado como responder. Simplemente era como si su mente no pudiera procesar toda aquello.

-Yumi…-balbuceó sin poder decir nada.

La joven japonesa sacudió la cabeza. Un sentimiento de tristeza volvió a invadirla.

-No quiero oírlo, Ulrich- dijo bajando la vista y antes de que el chico pudiera decir nada más, le dio la espalda y salió corriendo lo más rápido que pudo.

Sin siquiera saber por qué. Sólo sentía que necesitaba huír de él. Sabía que era cobarde, pero no podía enfrentarse a Ulrich. No de esa manera. No ahora, se dijo.

Pero de pronto una mano la detuvo, agarrando su muñeca con firmeza. Yumi se volvió para encontrarse con los ojos de Ulrich que la miraban con un brillo distinto, determinado, intenso. Se quedó sin aliento.

Se miraron en silencio durante unos instantes. Entonces Ulrich habló.

-Tienes toda la razón en una cosa- concedíó él con voz clara y segura.- Aunque estuviera controlado por Xana, yo no te diría "me gustas"

Yumi sintió ganas de llorar, pero hizo un enorme esfuerzo por no derramar las lágrimas que se estaban empezando a acumular en sus ojos. Ulrich la miraba impasible. Todo su mundo se había derrumbado de pronto con aquellas palabras del joven. Y el dolor era insoportable.

Porque una cosa era que se lo hubiera estado repitiendo ella durante mucho tiempo y otra cosa muy distinta era que él se lo dijera.

Pero entonces Ulrich sonrió.

-Yo no te diría eso.- susurró acercándose a ella. Hizo una pausa.- Simplemente…te diría "te quiero"

Ahora fue el turno de Yumi de abrir los ojos, sorprendida. Su corazón se quedó congelado en ese instante. Hasta que Ulrich recortó la distancia que los separaba para besarla en los labios suavemente. La joven sintió como si todo su cuerpo estuviera en llamas y todo su ser se estremeciera por aquel contacto. Pero finalmente se rindió al beso y cerró los ojos, dejándose llevar por la magia del momento.

Cuando se separaron, ninguno sabía qué decir. Aunque no hacía demasiada falta.

Quizás, que Xana hubiera controlado a Ulrich no había resultado tan malo después de todo.

FIN

Hola a todos! Bueno, pues esta historia ha terminado. ¿demasiado predecible? ¿aburrida? ¿larga? ¿corta?
Este fic surgió a partir de una frase la de "yo no te diría eso" No sé ni como se me ocurrió, creo que fue en Navidad justo cuando estaba a punto de dormir,y me imaginé que Ulrich le dijera eso a Yumi y a partir de ahí me puse a escribir el resto de la historia.

La hubiera hecho más larga pero de hecho, en un principio pensaba hacerla One-shot, y tampoco quería alargarla demasiado. Simplemete dar las gracias a todas las personasque han leído esto y en especial a todos los que han dejado sus comentarios. Espero que no haya decepcionado el final y que si os ha gustado que dejeís una review.

¡Hasta luego!