N/A: Aqui nomas, corrigiendo errores nenes, no me presten atencion y lean, much love.


Disclaimer: ¡Jelou! Nada de lo que reconoscan aqui es mio, solo en mis sueños pero eso lamentablemente no cuenta como un derecho de actor:( y mis padrinos magicos no me lo consiguieron, asi como tampoco hicieron que conozca a Justin Bieber:( ¡Que malos padrinos tengo! Jum, ire a conseguirme otros mientras disfrutan de mi creacion con los personajes de Stephenie Meyer:)

¡Jay! Jamas creyeron que volveria, ¿A que nooo? Pero si, Haunted House tiene una continuación por todas las que me lo pidierooon:)

~Haunted House~

"Go on, and kiss the girl".

...

Mire a la chica que se hallaba frente a mí por milésima vez en menos de cinco minutos. No sabía cómo era su rostro pues tan solo le había visto de espaldas durante toda la pequeña discusión con sus amigas, pero estaba seguro de que sería justo como un hermosísimo ángel. Sacudí mi cabeza burlándome de mi mismo, ni siquiera la conocía y ya comenzaba a tener alucinaciones con ella; ni que fuera una especie de loco acosador.

Retorció su cabello, nerviosa, mientras movía su pie rápida y nerviosamente, su larga cabellera castaña se agitaba de un lado a otro; trate de resistir como pude el impulso que sentía por acariciar esa cascada de chocolate derretido.

Discutía aún con sus amigas, una chica bajita de corto cabello negro que tenía rasgos finos y delicados cual si fuera un duende y una chica que parecía más bien una modelo de pasarela o de las que salían en las revistas que Emmett compraba a espaldas de nuestra madre, con un largo cabello rubio ondulado; que al parecer estaban pasando un tiempo de lo mejor mientras que ella se quejaba constantemente. Ambas se fueron después de unos cuantos minutos con una enorme sonrisa en sus labios y a punto de dar saltitos de alegría.

Soltó un ligero quejido echando su cabeza hacia atrás un poco. Su delgado y perfecto cuerpo, que estaba cubierto por una falda por arriba de la rodilla con un llamativo estampado y una blusa negra de finos tirantes, se sacudió algunas veces pues zapateó con sus tacones como una niña de cinco años haciendo berrinche.

Di un paso al frente inconscientemente y sentí que mi pecho chocó contra algo frente a mí, baje tan solo un poco la mirada y vi que la castaña frente a mí se sobresaltaba y comenzaba a girarse hacía mi, di un paso hacía atrás pues me hallaba demasiado cerca de ella.

– ¡Hey! –exclamó una cantarina y algo molesta voz frente a mi mientras ella se terminaba de voltear hacía atrás.

– Lo siento –dije nervioso y con la voz un poco temblorosa, tratando de enmendar el haberle golpeado, seguramente estaría enojada conmigo.

La chica era incluso más hermosa de lo que jamás me podría haber imaginado; su rostro en forma de corazón era dulce y delicado, tenía prominentes pómulos que estaban envueltos en una suave capa de piel clara con apariencia de fina porcelana; sus ojos eran grandes y de color similar al chocolate derretido y se hallaban enmarcados por unas espesas y rizadas pestañas negras. Contuve un suspiro, era, por mucho, la chica más linda que había visto en toda mi vida.

– No importa –dijo apenada, sus mejillas estaban teñidas por un color escarlata que lucía completamente adorable en ella. Se volteo de nuevo al frente con una pequeña sonrisa que lucía terriblemente dulce en ella; sentí que mis mejillas también se colorearon, pero al menos no me veía para ese entonces.

¿Así o más perfecta? Seguramente creía que era un loco psicópata acosador que se obsesionaba con cualquier chica que se le pasaba por el frente, deje escapar un pequeño suspiro que espero halla pasado desapercibido para ella; pase mi mano por mi cabello en un gesto nervioso, una maña que había adquirido desde hacía algunos años. Voltee al frente de nuevo y, después de observarla durante algunos segundos, mire a un anciano que salió de las puertas de la mansión embrujada; a la cual, claro, tan solo había entrado para seguirla a ella.

– Ya pueden comenzar a pasar, en grupos de diez que irán divididos en parejas. Y, recuerden siempre; no todo es lo que parece y, no hay vuelta atrás, nunca –dijo con una voz, se supone, debería de ser tétrica y causar escalofríos –. Disfruten su visita a la mansión –el cambio tan drástico de su voz, ahora alegre, era tan ridículo que tuve que reprimir varias fuertes carcajadas.

Se hizo a un lado y, con un chirrido que casi me perfora los oídos, la puerta detrás de él se abrió para dejar a la vista unas largas escaleras que sabrá Dios a donde conducían. Mire de nuevo a la chica, que parecía que temblaba, y sonreí fascinado de que ella sería mi acompañante durante el recorrido, bendito sea el destino. Di un paso dudoso y me coloque junto a ella, la verdad tan solo había decidido que entraría a esta ridícula atracción porque la vi dirigirse aquí y no pude resistir el impulso de seguirla, menos mal que Emmett decidió quedarse coqueteando con una chica que se encontró cerca de los algodones de azúcar. Era demasiado infantil.

Coloque mi mano en su hombro tratando de tranquilizarla un poco pues aún no comenzaba el recorrido y ya parecía que sufriría un ataque nervioso, soltó un chillido que hirió mis oídos como nunca y me puso la piel de gallina, eso sí que daba miedo. La tome por ambos hombros, ignorando el cosquilleo que sentía en las palmas de mis manos al hacerlo, y le di la vuelta para encararle; ese par de chocolates me miraba con las pupilas dilatadas por el susto y no me dejaban pensar en otra cosa que no fuera eso.

– Tranquila –dije al encontrar de nuevo mi voz –, solo fui yo –sonreí pues su expresión era demasiado cómica, parecía una pequeña que temía a la oscuridad –. ¿Estás bien? Te ves algo pálida –si bien era de piel crema ahora lucía con un extraño color amarillento y parecía un tomate por lo roja que estaba, puse mi mano en su frente para revisar si tenía fiebre.

– Estoy bien –dijo con voz poco convincente y ligeramente ida.

– Por cierto –dije después de ayudarla a escapar de un par de zombies que la verdad daban más risa que miedo y cuando dejó al fin de gritar, adoraba como se acercaba más a mi cada vez que se asustaba –, me llamo Edward, Edward Cullen.

– Yo soy Bella Swan –dijo con la voz un poco más ronca de lo que la tenía pero aún así sonando como el canto de ángeles bajados del cielo, reí al ver su expresión confundida al escucharse a sí misma. Le hacía honor a su nombre pues no me podía imaginar a chica más hermosa que Bella, sus mejillas se colorearon de rosa.

Vi que una mano huesuda y de largos dedos le picó entre las costillas y Bella saltó en su lugar y tomo mi mano muy fuerte, casi hasta el punto de que esto doliera o qué la sintiera entumida, pero no me importó; lo único en lo que podía pensar era en que me estaba dando la mano. Mi corazón saltó de alegría.

– Lo siento –dijo apenada, soltando mi mano y haciendo que sintiera un ligero cosquilleo en la palma de ella.

– No importa –dije con una sonrisa torcida y volviendo a tomar su mano, un acogedor calor se extendió desde ahí por todo mi cuerpo. El suave sonrojo en sus mejillas se acentuó más.

Corrimos aún tomados de la mano por los pasillos que se suponía debían de ser aterradores mientras veía como su cuerpo se tensaba cada vez que pasábamos por una zona más oscura que las demás o caminábamos frente a una decrepita puerta. Me reía cada vez que soltaba un agudo grito que estaba a punto de perforarme los tímpanos pero no me importó, estaba seguro de que haría cualquier cosa con tal de estar unos segundos más junto a Bella.

– ¡Aaaahhh! –chilló incluso más agudo que antes, haciendo que la sangre se me helara en las venas; voltee a ver qué era lo que había causado que ese grito saliera de su garganta y casi me rio vi a Leather Face, de una película de miedo que más bien daría risa por los efectos especiales tan falsos que tiene.

Me jaló de la mano con una fuerza que no me imagine que podría llegar a tener y corrimos en un intento, al menos de parte de ella, de huir de nuestro perseguidor.

– Demonios –dijo sin aliento –. Siempre van tras de mí –dijo apoyando sus manos sobre sus rodillas flexionadas tratando de recuperar algo de fuerzas y aire. Parecía como si de un momento a otro se desmayaría.

– Eso es porque eres la que más se asusta. Si no fuera así no te perseguirían siempre –le explique con una sonrisa apareciendo en mi rostro al ver como en su cara se ponía una mueca de disgusto, al parecer no se le había ocurrido esa idea tan obvia para mí.

Asintió levemente con la cabeza pensativa, seguro le parecía demasiado difícil y extraña la idea de no asustarse. Pasamos entonces por una puerta de apariencia podrida y que casi se podían ver como saldría algo de ahí adentro, afine un poco el oído y escuche una indescifrable conversación en murmullos incomprensibles. Esperé los gritos de mi hermosa compañera, sorprendido por que estos habían tardado demasiado ya. Voltee a verla con una mueca de asombro y descubrí sus grandes ojos brillando intensamente, tanto que parecían dos pequeños luceros en una noche estrellada.

– ¡Guau! ¿Viste, Edward? ¡No me asuste! –parecía como si reventaría de la emoción, me recordaba demasiado a Emmett la última vez que comió muchísimos dulces... El pasado Halloween. Brincaba por todos lados y soltaba algunos chillidos de vez en cuando, pero de pura alegría esta vez.

Sin que jamás se me hubiera pasado por la cabeza que algo así me podría llegar a pasar, sentí un par de delgados brazos que me rodeaban lo más fuerte que podían y apoyaba su cabeza en mi pecho. Sentí como de repente se congelaba en su lugar, y como un escalofrío que se me hacía cada vez más familiar cuando estaba junto a ella me recorría enteramente y mi corazón bombeaba demasiada sangre como para que mi cuerpo la pudiera usar en toda mi vida. Con lentitud, aunque parecía algo renuente a hacerlo, se fue separando de mí haciendo que un vacío se depositara en mi corazón que me hacía sentir extraño, como si una parte de mí se hubiera alejado junto a ella. Rodee su cintura con gentileza y la atraje hacía mí sin dejarla escaparse la prisión en la que ahora se habían convertido mis brazos disipando el dolor que sentía segundos antes. Bajó la mirada apenada para subirla de nuevo y toparse con mis ojos; me hechizó por completo con esas grandes orbes de chocolate derretido sin fondo aparente que me habían robado el corazón; por era muy cierto, no tenía ni siquiera una hora de conocer a Bella y ya la amaba con todas mis fuerzas, algo que nunca me había sucedido con ninguna otra chica antes.

Su dulce aliento rozaba mi rostro mareándome y sus mejillas sonrojadas hacían que luciera aún más adorable. Baje mi mirada un poco y me tope con sus carnosos labios sonrosados que estaban entreabiertos y hacían que su fregancia me golpeara con más fuerza aún. Esos labios que me hicieron sentir la necesidad de acercarme más a ella aunque nuestros cuerpos parecían estar fundidos en uno solo, esos malditamente apetitosos labios que eran lo único en lo que podía pensar.

Cerré la distancia entre nosotros con mis ojos cerrados haciendo tan solo un ligero roce entre ambos, para probar si estaba lista para esto. Pero todo sucedió demasiado rápido y de pronto mis manos se sujetaban con fuerza a su fina cintura y sentía como tomaba mechones de mi cabello entre sus delicadas manos. Nuestras bocas jugaron en una perfecta danza en la que encajaban perfectamente. Tan solo nos separamos cuando la falta de aire se hizo una necesidad demasiado demandante como para poder ignorarla, dejando aún así nuestras frentes unidas con nuestras narices a punto de rozarse y nuestras agitadas respiraciones se hacían eco en busca de el aire que necesitábamos.

Y, si antes parecía más bien una visión divina que una chica tan normal y sencilla como de verdad lo es, ahora con su cabello un tanto alborotado y sus labios hinchados y muy rojos, se veía demasiado sexy para mí propio bien y quizás también para el de ella.

Alguien se aclaró la garganta detrás de nosotros sobresaltándonos a ambos. Volteamos y nos encontramos con un par de chicos vestidos como momias que nos veían con sonrisas burlonas que hacían que Bella se volviera a sonrojar.

– Emmm... Ya se tienen que ir, pasara el siguiente grupo –dijo el que era un poco más bajo que yo luciendo un tanto incomodo, aunque claro que comparándose con nosotros dos no tenía ni idea de lo que era estar de verdad incomodo.

Salimos riendo luciendo como un par de adolescentes viviendo su primer amor. Lo cual, quizás, era más cierto de lo que creía en mi caso. Entrelazamos nuestros dedos y apoyó su cabeza sobre mi hombro encajando ahí como si fuera destinada a estar en ese lugar; la abrace más fuerte cuando vi la luz al final de la casa que entraba por la puerta abierta comprendí que quizás ya no la volvería a ver.

Colocó su cabello entre ambos, bien porque estaba triste al comprender lo mismo que yo o por cualquier otra razón. – ¿Tienes frío? –le pregunte abrazándole por los hombros, cerró los ojos y la escuche suspirar mientras yo hacía lo mismo entre sus largos y sedosos cabellos. Sentí sus brazos abrazarme por la cintura haciendo que una sonrisa tonta se pusiera en mi rostro.

– Hola, Bells –dijo la misma chica bajita y de cabello oscuro que había estada chalando antes con Bella, llegando de la nada a un lado de nosotros. Junto a ella estaba la linda rubia.

– Hola, Allie. Hola, Rose. Él es Edward –nos presentó informalmente, con la cara colorada.

– Hola –las salude cortésmente, ambas voltearon a ver a Bella con una mirada que no logre descifrar.

– Mucho gusto, Edward –dijeron al mismo tiempo –. Ehhh... Creo que Jazz nos esta buscando por allá, nos vamos –ambas se despidieron con la mano y se alejaron platicando alegremente y haciendo graciosas señas.

El ambiente se envolvió en un incomodo silencio que ninguno se atrevía a romper; hasta que no lo soporte más pues tenía que oírla de nuevo. – Ehhh... ¿Cuál es tu cel? –le dije justo cuando abría su boca para hablar. Le pase mi celular y ella me dio el suyo, teclee rápidamente mi nombre y número, se lo devolví y la vi mirar con una sonrisa la pantalla. No pude resistir y le tome una foto.

– ¡Ey! –dijo cuando el flash la cegó.

Yo reía muy fuerte, la cara que había puesto era como para morirse.

– ¡Oye! –me talle los ojos cuando ella aprovechó mi distracción y me sacó una foto.

– Ups.

Mire de nuevo embobado la foto de Bella. Aún no podía creer que pudiera ser tan perfecta.

– ¡Eddie! –canturreó la grave voz de Emmett, quien cada vez se acercaba más –. Deja de coquetear y ven ya –me gritó de nuevo ahora enseguida de nosotros.

Bella lo volteo a ver y luego a mí con una divertida sonrisa, mi rostro estaba todo sonrojado, de eso estaba más que seguro.

– Ya cállate, Emmett.

– ¡Ay! Eddie anda de malas, pobrecito –dijo el idiota a mi lado con voz aguda oyéndose demasiado gay y haciendo que Bella estallara en risas –. Pero que mal educado, Eddie, no me has presentado, mamá se va a decepcionar mucho de ti –me dijo tratando de lucir serio, cosa que jamás era.

– Bella, él es Emmett, mi tonto hermano. Emmett ella es Bella. Listo –le dije harto, Emmett era el único que me podía poner de tan mal humor en tiempo record.

– ¡Ey! Yo no soy tonto –exclamó haciendo puchero –. Es pura envidia. Bueno, ya nos vamos, Jake anda de malas, y créeme, no lo quieres ver de malas –dijo dirigiéndose a Bella que tenía aún una sonrisa pintada, veía la escena de lo más divertida.

– Cierto, adiós, Bella –dije dándole un beso en la mejilla.

– Adiós –susurró con un tono de tristeza, desee ir de nuevo con ella y abrazarla, pero estaba seguro de que Jacob me mataría si lo hacíamos esperar demasiado.

Seguimos caminando un poco, Emmett tenía una fastidiosa sonrisa que me sacaba de los nervios y que definitivamente no se podía significar nada bueno. – Entonces... –dijo usando un tono bastante tonto incluso para él. Me miró subiendo y bajando sus cejas cómicamente.

– Ya cállate, Emmett –le dije cortante.

– ¡Uy! Eddie se ha enojado –chilló "asustado" –. ¡Necesita a su nueva noviecita! –canturreó con cara de supuesta sorpresa, por lo que decidí ignorarlo, mientras menos le hacías caso, mejor.

Vimos a Jacob ya sentado en el enorme Jeep de Emmett, tenía el ceño fruncido y los brazos a sus costados apretando sus manos en forma de puños.

Ambos nos volteamos a ver preocupados, no era nada bueno que estuviera enojado.


¡I lovve it! Me likear como quedo:)Creo que quedo un poquitiin mas largo que el de Bells, es que Ediie piensa demasiaddooo pero asi lo amoo:D ¡Quiero un Edward! O un Justin Bieber, ¡Lo que sea! Menos un Newton, eso da ascoooo, iugh. Eh tenido el mejor sueño de toda la historia y no lo pude terminar de soñar por el maldito despertadoooorr! jum, no es justo, ¡Era con Justin Bieber! ¡Waaaaaaaaaa! Y lo intente soñar de nuevo, y adivineeen ¡No lo soñee! que mal, llorareee:/ Creo que no tiene mucho que ver con el capi pero lo tenia que sacarr:) Este es la unica continuacion de esta historia hasta ahora, si algun dia se me ocurre algo mas y tengo tiempin le hare algo mas, pero por ahora se queda asi merito

¡REVIEW!

missangiecullenb:*