Disclaimer: Los personakes le pertenecer a Stephanie Meyer, yo solo invento hsitorias en mi cabeza y los utilizo por ser tan maravillosos.

Summary: Las obsesiones son peligrosas, sobre todo sin son por partida doble ¿que pasara con Edward quien lleva años negándose a amar cuando encuentre dos razones de discordia en su cabeza? ¿Luchar por una vida real o una ilusión? Edward quien vive de una manera muy solitaria se verá enfrentado a dos situaciones abrumadoras, ¿amor o pasión?


"A orillas del mar"

-Disculpe Doctor Cullen- dijo una tímida Ángela, su asistente personal- La Señora Stanley solicita su presencia en su habitación, asegura que comenzó a sentirse indispuesta después de que la enfermera le administrara una dosis de lidocaína para calmar los dolores pero al parecer estos persisten- termino de decir, tras eso el Dr. Cullen salió a ver a su paciente.

Entro a la habitación de su paciente, si bien era su trabajo y plena vocación atender cualquier emergencia, no le gustaba asistir precisamente a éste tipo de mujeres.

-Edward…- dijo una radiante mujer de cabello rubio tras ver que su Dr. Personal y favorito hacia ingreso en su habitación, Edward no paso desapercibido la sonrisa de la mujer que supuestamente se encontraba indispuesta –Porque no habías venido antes, lejos eres el mejor calmante para todos mis dolores.

-Srita. Stanley por favor primero soy su doctor no su amigo- le dijo algo molesto por la confianza que la mujer se tomaba -Le recetare yo el tipo de calmantes que usted necesita y como pude corroborar al ver el salto que dio al verme podría decir que no siente ninguna molestia como le hizo saber a mi asistente, quiero pedirle que no moleste al personal con sus niñerías y menos que mienta acerca de su salud pues de de poca ayuda para su propia mejoría, puedo asegurarle que en el hospital no tendrán problema alguno en cambiarle de doctor, si me disculpa- y tras decir eso, Edward no le dio tiempo a que dijera algo.

Al salir de la habitación rumbo a su oficina, se topo con Eleazar, Doctor antiguo del hospital, mentor de Edward y mejor amigo del padre es éste.

-Veo que la paciente Stanley no pierde el tiempo, Edward pareciera que las chicas a propósito se enferman solo para atenderse contigo- le dijo divertido.

-No es gracioso Eleazar, ¿es que acaso nadie toma enserio su salud o incluso a mí que soy su Doctor?- Edward se sentía frustrado pues esta no era la primera vez que le sucedía algo parecido con algún paciente (100% femenino), algunas volvían declarando secuelas o efectos secundarios, pero a Edward esta situación le cansaba y le asqueaba pues él realmente no quería saber nada con tener una relación amoroso o siquiera acercársele aunque fuera un poco a tener una.

-Edward, ¿no has pensado en que quizás esa misma actitud de repelerlas es la que más las atrae? Quizás para ellas eso es muy tentador y quieran cambiar eso en ti.

-Me da lo mismo lo que piensen, aquí soy doctor y no busco más que hacer mi trabajo, pero puedo asegurarte que fuera de la institución soy de la misma manera- lo ultimo lo dijo en tono serio, Eleazar como amigo y mentor conocía su vida y el hecho que lo marco para que él fuera así con las mujeres.

-Edward tienes que comenzar a vivir tu vida, olvidar el pasado y pensar que no puedes vivir solo toda la vida, no todas las mujeres son como ella, pero si te cierras de esa manera dudo mucho que consigas ver lo que te digo y encontrar a la indicada- le dijo su mentor en señal de apoyo, entregándole parte de la sabiduría que había adquirido con los años.

-Simplemente no me interesa Eleazar, así soy feliz, tengo lo que necesito que es mi casa, mi trabajo y salud para ejercer lo que me gusta- Edward estaba arisco a aquel tema de conversación, tan así que pasados los años desde aquel hecho que marco su vida, su madre comenzó a platicarle de la misma manera que en aquel momento Eleazar lo estaba haciendo y desde aquel entonces Edward evitaba a su familia.

-Antes de que te vayas podrías acompañarme a revisar un caso que tengo, me gustaría una segunda opinión de un caso de lupus que tengo- de esa manera ambos se fueron juntos a la oficina de Eleazar para revisar el caso de éste, pasaron unos largos minutos cuando ambos concordaron que en efecto el diagnostico estaba correcto.

Edward iba de camino hacia su casa, pero antes de llegar decidió hacer una parada por el supermercado para abastecerse de provisiones ya que con sus largos turnos no había tenido tiempo. Caminaba por el pasillo de las pastas, llenando su carro para no tener que volver tan pronto, si su instinto seguía igual de intacto el momento de llegar a la caja para pagar seria igual de desagradable que siempre.

-Que guapo- sus pensamientos volaron de su cabeza cuando escucho aquel leve susurro de una viejita caminar cerca de él, aunque no reaccionaba de la misma manera si hubiese sido una mujer más joven, aquel comentario igual le molestaba "¿guapo? ¿De que sirve ser guapo, atento, amable, cariñoso, si las mujeres no valoran nada de eso? Las mujeres son simples y banales" no pudo evitar pensar en ello y siguió su camino por la sección de vinos, verduras, carnes, etc.

Tal y como lo suponía, al llegar a la zona de las cajas para pagar, muchas de las cajeras y vendedoras por unos segundos dejaron de hacer lo que se ocupaban en ese momento, girándose a ver a Edward quien con tantas miradas puestas en él no pudo evitar tener que mirar sus zapatos y hacerse el desentendido, hizo la fila como cualquier persona pero al llegar junto a la chica que tenia que pasar sus cosas para cancelar, la mujer se le quedo mirando fijamente, ese no era solo el único problema, el problema comienza cuando se les cae levemente la mandíbula.

-Buenas tardes- dijo Edward en un tono seco para que la mujer entendiera que no estaba siendo muy cortes.

-Ahora si que lo son- escucho que le decía la chica, aunque intento que sonara en un tono bajo, la distancia entre ambos era minima y suficiente para si poder oírla, Edward bufo y rodó los ojos frustrado. Ya se encontraba un poco irritado ya que la chica marcaba la mercadería a una velocidad realmente deprimente, como haciéndolo a propósito y lo único que Edward quería era largarse ya a su reconfortante soledad en su casa apartada de toda la sociedad. Cuando por fin ya se encontraba con todas sus cosas guardadas en la maletera del auto, partió con un fuerte chirrido de chantas para salir pronto del lugar.

-Mujeres- resoplo ya dentro de su cómodo volvo. Al llegar a su casa bajo las bolsas de la compra y las coloco sobre la encimera de la cocina, estaba por sacar los productos cuando comenzó a sonar el teléfono de su casa, verifico en el ID quien era del otro lado de la línea y se preparo mentalmente para una charla agotadora.

-Hijo ¿Por qué no vienes a visitarnos?, sabes que no me gustas que vivas tan lejos menos estando solo apartados de todos- le decía Esme a su hijo por teléfono, sin esperar siquiera que él le hablase –En caso de una emergencia no tendremos idea si algo de sucede.

-Mamá deja de preocuparte, ya estoy acostumbrado a mi espacio, mi soledad, así me gusta vivir, respeta mis decisiones- le contesto Edward, no le gustaba que cuestionaran su manera de vivir, hubo una época en que lo tolero pero no aceptaría volver a ello.

-Hijo por favor ¿hasta cuando seguirás así? Pasan los años y pareciera que cada vez es peor- le dijo su madre triste –Quiero que vuelva mi hijo que sonreía con los ojos, que se preocupaba de su familia, quiero a MI hijo de vuelta- le remarco.

-Este es tu hijo, si no les gusta saben que no es necesario que insistan en llamar- le dijo cortante y así poder dejar la conversación que tanto le molestaba –Ahora estoy cansado mamá, acabo de llegar del trabajo y q tenido una larga semana de turnos, así que si…- pero su madre lo corto.

-Ese es el otro problema hijo, esta bien que quieras seguir tu vida y te refugies en tu trabajo, pero estas abusando con los turnos, hablare con tu padre para que tome cartas en el asunto- le dijo Esme. Al final la conversación no quedo en nada, Esme intentaba hacerlo recapacitar como tantas veces lo a intentado, Edward por su parte no daba el brazo a torcer.

Luego de aquella conversación, Edward decidió dar un paseo por la playa, la casa de Edward se encontraba apartada de toda la ciudad, en un extremo se encontraba la carretera rodeado de árboles que daba el acceso a la ciudad mientras que en el otro extremo se encontraban los cerros que terminaban por cercar el lugar en una especie de isla, con no más de diez habitantes pero todos lejanos entre sí, la única compañía desde hace cuatro años de Edward ha sido el mar, con sus olas danzando que lo liberan de cualquier pensamiento o de cualquier cansancio. Es por ello que como lo hacía diariamente luego de un agotador día de trabajo, salía a caminar llenando sus pulmones del aire que tanto disfrutaba o simplemente olvidando las preocupaciones diarias que se adjudicaba al intentar solucionar todo lo acontecido en el hospital él solo, aunque amaba su trabajo era agotador pero jamás lo dejaría pues en su lista de prioridades el hospital claramente estaba en primera posición, luego le daría espacio a su familia y aunque sabía que eran incondicional, el término "familia" era lo que tanto le agobiaba, además disputando la primera posición se encontraba su casa, que tanto amaba por su lejanía con el mundo, el ser apartada para los turistas y medios de comunicación difícil de ubicar, lo que le proporcionaba mayor privacidad, aquella casa de dos pisos y algo grande para él solo que un día pensó en compartir, pero eso quedo atrás cuando sufrió una dolorosa desilusión y desde aquel momento cerro su corazón con una coraza impenetrable evitando la cercanía con el sexo opuesto aunque este fuesen sus propias pacientes ya que más de alguna se había entusiasmado tras conocer quién sería su médico tratante, para ello intentaba visitarlas lo menos posible o haciéndolo cuando estas se encontraran durmiendo, siempre esquivo con las mujeres pues decía que todas eran iguales, unas vil manipuladoras buscando dinero y poder público que podía darte el relacionarte con un Cullen, pero al parecer Edward no comprendía los caprichos del destino, las vueltas de la vida pero sobre todo los regalos que nos entregaba el mar.

Camino por la orilla, descalzo sintiendo la exquisita suavidad de la arena blanca entrando por sus dedos, disfrutando del vaivén de las olas que traía consigo la helada del mar, ya que a esas horas de la tarde el no tener los rayos del sol el agua cambiaba su temperatura a aguas frías.

Contemplo como si todo fuera nuevo para él, desde la naturaleza, los sonido de los pájaros, olas, el aroma de la brisa salada, pero algo nuevo llamo su atención, un revoloteo de pájaros a los pies de los cerros donde yacían rocas de todos los tamaños, algunas redondas y otras una simple trampa mortal para quienes intentaran escalar por sus angulosas formas provocadas por la erosión del mar, se acerco por simple curiosidad a verificar su hipótesis, de seguro alguna especie de animal marino quedo varado y ahora las gaviotas se darán un gran festín, pero grande fue su asombro cuando a medida que se acercaba lo que ahí había tomaba forma, analizo bien si frente a sus ojos era correcto lo que su cerebro escaneaba… una mano humana. Corrió rápidamente espantando las gaviotas pensando que debe ser algún pescador de la zona que sufrió algún accidente en algún barco pesquero pero como si la vida no fuera en si una caja de sorpresas, se asombro más al darse cuenta que aquel ser traído por el mar, era una mujer.

La chica se veía menuda, indefensa, con sus ropas rasgadas casi dejando a la vista sus mayores encantos, pero eso no era lo importante pues la chica estaba sangrando, tenía varias magulladuras y su labios estaba azul por el frió, de seguro en un estado de hipotermia, Edward acerco el odio a su boca y noto que aun respiraba, débil pero suficiente para llegar al hospital, sin pensarlo dos veces Edward se saco su suéter y la envolvió como pudo, la tomo en brazos y corrió por la playa con la chica hacia el auto, condujo velozmente camino hacia el hospital, mientras discaba al hospital para que en el frontis estuviesen esperándolo con una camilla por la emergencia, algo en su interior se removió extrañamente, como si algo que nunca hubiese estado allí ahora existiese llegando de la nada.

Al llegar al hospital como él lo había solicitado en la entrada principal una camilla y el medico tratante lo esperaban, pensó en tener que dejarla a cargo del médico de turno y gracias a Dios pensó él, era Jasper, un Dr. sumamente capacitado, de su entera confianza y cuñado. Jasper lo miro extrañado por la situación y sobre todo por como estaba la chica "una chica" pensó Jasper, algo extraño viniendo de Edward.

Edward espero largas horas hasta que Jasper saliera a darle alguna noticia de aquella frágil mujer que le produjo algo extraño, él como medico a presenciado innumerables accidentes, cada uno más espantoso que el anterior, pero ver a aquella chica tan frágil, delicada y tan golpeada le apretaba el pecho inexplicablemente. Mientras pasaban las horas reflexiono de cómo habría llegado a aquel lugar y en la única conclusión que llegaba era que quizás la chica intentaba suicidarse desde algún otro sitio, sino ¿Cómo es que llego a aquel lugar tan apartado? Bueno quizás estaba exagerando y simplemente podría haber sido un accidente, quizás cayó desde algún bote y las corrientes en esa zona son tan fuertes que la llevaron hacia ahí. Dejo todo aquello de lado cuando vio acercarse por el pasillo a Jasper.

-¿Que tiene la chica, Jasper? ¿Se repondrá?- le pregunto algo inquieto.

-Llego con principios de hipotermia cuñado, así que en este momento está cubierta con mantas térmicas, sus heridas ya fueron suturadas, al parecer por los cortes perdió mucha sangre pero gracias al agua salada no se infectaron y coagularon antes de un desangramiento, por otra parte esperamos los resultados de un scanner cerebral que le tomamos para asegurarnos que no exista alguna complicación y una ecotomografía para verificar que no tenga daños internos- le informo Jasper

-¿Scanner cerebral?- le pregunto preocupado Edward, y precisamente esa era la reacción que más tenia impactado a Jasper, el ver a su cuñado preocupado realmente por una mujer después de tantos años.

-Si así es, al revisarla nos percatamos de que tenía un corte cerca de la región parietal, lo que nos conduce a que se a golpeado, verificaremos que no haya sufrido algún trauma que la lleve a perder movilidad de su cuerpo- Jasper no dejaba de observarlo mientras le explicaba la diagnosis, tenía muchas preguntas que hacerle a Edward, pues verlo ahí en aquella situación donde Edward se encontraba solo con una camiseta de manga corta y pies descalzo era bastante extraño, pero además otra cosa lo perturbaba.

-Jasper ¿Qué sucede?, no es solo preocupación por la espera de los resultados que te tiene así, puedes confiar en mí y decirme que pasa- le decía Edward.

-Edward ¿Qué sucedió, como conoces a esa chica? ¿Tuviste algo que ver como ella llego aquí? ¿Cómo se llama? Tienes que darme sus datos para registrarla y sobre todo llamar a algún familiar que venga por ella- Jasper conocía a Edward, no solo por ser su cuñado, sino que lo conocía en el tiempo que estudiaron medicina e hicieron la residencia en el hospital.

-Jasper, es una historia algo extraña pero sinceramente para entenderla habrá que esperar a que la chica despierte, no conozco a la chica y no tengo la menor idea de su nombre, de donde es o sus familiares, la encontré tirada a orillas del mar donde yo vivo, por otra parte no tuve nada que ver, si llego así fue porque la encontré precisamente entre rocas- le dijo Edward asombrado por que su amigo y cuñado pensara por minutos que él tuviese que ver en algo.

-Edward no lo digo por la casi hipotermia y los cortes, lo digo por unas marcas que tiene en la parte interna de los muslos, en lugares difíciles de llegar por muchas rocas que hallan en el lugar, nos pareció extraños y al examinarla aun más nos percatamos de que… bueno, ella fue violada- ¿violada? Pobre pequeña, si bien, deje de sentir compasión por las mujeres hace mucho, yo tengo madre y dos hermanas que las amo y que no me gustaría que algo así les sucediese.

-No sé qué decirte Jasper, yo solo la encontré y la traje enseguida, como te digo solo tendremos que esperar a que despierte y nos explique.

Jasper le aconsejo que se fuera a su casa a cambiar de ropa, pues Edward aún seguía descalzo, con los pantalones algo húmedos y sin chaqueta, Edward acepto informándole que vendría al día siguiente para saber sobre la chica, sentía curiosidad por saber que hacia ahí y como le sucedió todo aquello, ahora la hipótesis de que alguien intento matarla tomaba más peso, quizás quien la violo intento deshacerse de ella, pero la chica inconscientemente demostró tener más fuerza de la que demuestra físicamente al verse tan frágil. Jasper le entrego un par de zapatos que encontró en el hospital y su chaqueta personal.

-¿No estas con descanso?- le pregunto Jasper, entre extrañado y divertido.

-Aprovechare de revisar unos expedientes que tengo pendientes- le dijo Edward como si no fuera nada, así para bajarle el perfil a la situación.

Así fue como dos días seguidos Edward fue al hospital, dos días que correspondían a sus días de descanso, dos días en donde parte del personal medico y más aún Jasper, se encontraban extrañados de verlo en el hospital, cuando él desaparecía prácticamente del mapa de la tierra cuando tenia sus días libres, Edward como había dicho revisaba ciertos expedientes y resultados médicos, pero no atendía consultas. Esa última tarde que fue al hospital Jasper irrumpió en su oficina para informales que la chica desconocida despertó, pero en parte le informo que fuera paciente ya que la chica no había despertado muy calmada que dijeran.

Edward corrió piso abajo junto con Jasper para entrar a la habitación de la chica, en el momento exacto en que entro sintió que la vio por primera vez, pues ahora ya no estaba azul, sus labios tenían un peligroso tentador color carmesí, su pelo estaba seco en ondas de color café, se asusto un poco al verla tan pálida pero al contemplar brazos y piernas (que agitaba para poder salir de la cama) noto que era su color natural, pero sin duda lo que se robo su atención fueron sus ojos, de un intenso color chocolate que cuando él apareció por la puerta lo miraron fijamente, estaba llena de confusión, miedo y asombro ante la situación que la rodeaba.

-¡Déjenme salir!- gritaba la chica en un débil sonido, Edward pensó en que el agua fría tenia que haberle causado algún entumecimiento a sus cuerdas vocales.

-Cálmese- le decía un Doctor y varias enfermeras a la vez que intentaban sujetarla a la cama.

Edward rápidamente se acerco a ella intentando tomar su mano para tranquilizarla, pero cuando alguien intentaba tocarla la chica se aceleraba más intentando zafarse.

Edward pensó que era una reacción lógica a lo que ella había vivido, así que intento ser más paciente que el resto de los médicos y enfermeras que se encontraban en el lugar.

-Tranquila- le dijo Edward alzando sus manos en señal de que no la tocaría –Simplemente te aconsejo que te tranquilices si no quieres que te ceden.

La chica lo analiza un rato, pues lo que menos quiere es cerrar sus ojos, tiene que estar alerta a su entorno así que poco a poco fue aflojando su agarre a los barrotes de la cama y suavizando su rostro.

Edward la miro fijamente intentando también suavizar su mirada pues sabía que era difícil, llevaba años mirando a los demás que no fueran su familia de cierta forma arrogante, pero si quería enfundarle confianza a la chica debía intentarlo, más que mal, de la docena de personas que habían en el lugar, la chica solo había cedido ante él, así que debía aprovechar aquello para ayudarla, continuo mirándola diciéndole que todo está bien, informándole que estaba en el hospital y que todos los que estaba ahí solo querían ayudarla, nadie intentaría lastimarla.

De a poco fueron desapareciendo enfermeras y doctores que se encontraban demás, pues la situación ya estaba controlada, solo quedaron Edward quien fue que la encontró y Jasper, el médico que trataba su caso.

-Primero que todo nos gustaría saber cómo te llamas, pues tenemos que llenar tu ficha médica, ha sido algo difícil tratarte pues como no conocemos tu expediente alérgico tuvimos que inyectarte los antibióticos justos y necesarios esperando que no tengas ninguna recaída o reacción- le dijo Jasper.

Edward la miro para enfundarle valor, ya que al recordar como la encontró, en las deplorables condiciones pensó en lo difícil que debe de ser para ella toda aquella situación.

La chica seguía sin hablar, si bien, físicamente se encontraba ahí frente a ellos, su mente se encontraba a kilómetros de ellos. Edward noto que comenzó a tensarse y a tiritar poco a poco, como no quería que entrara en pánico y se alterara nuevamente, instintivamente él la abrazo por los hombros, la chica se asusto por aquel acercamiento, algo en su cabeza le decía que se alejara, pero su cuerpo no respondía a las ordenes de su cabeza que poco a poco comenzó a dolerle, ahora simplemente lo miraba consternada, confundida y extrañada al igual que Jasper, quien n daba crédito a lo que sus ojos veían.

-¿Nos conocemos?- le pregunto a Edward, quien no entendía a que era lo que quería llegar.

-La verdad es que no, no que yo recuerde- dijo pensando en que quizás, en el tiempo que paso borracho de cantina en cantina la conoció, pero siempre fue un borracho consiente así que recordaría a aquellos ojos -¿Cómo te llamas?- le pregunto Edward para corroborar su teoría, paso tiempos tan malos que quizás si la había visto y la paso de largo, más que mal no quería saber de mujeres.

La chica guardo silencio, mirando su cuerpo y las múltiples vendas, deteniéndose en su mano para analizar el cabestrillo que tenía impidiéndole la movilidad. Sentía como la histeria de la situación comenzaba a aflorar en su cuerpo, nuevos tiritones más fuertes se apoderaban de ella, Edward sin entender que le sucedía la abrazo más fuerte hacia su cuerpo para infúndale valor, pensando en que la chica estaba recordando lo vivido, pero grande fue su asombro cuando la chica le contesto en un hilo de voz y claramente al borde de las lagrimas.

-No…no lo recuerdo, no se quien soy.


Wiiiii al fin subi la historia nueva, espero realmente que les haya gustado, aunque el summary es medio malo, pero lo mejorare a medida que avancen los caps por que no quiero revelar mucho aún :P espero que les guste de verdad por que tengo varias ideas pra esta nueva historia, las que me han leido en mis otras historias saben que me gusta un poco el drama y mucho romance pues encuentor que cuando se gana la victoria tiene mejor gustito. Denle al botoncito verde y me dicen si les entusiasmo la historia para continuarla, sino bueno simplemente continuare con las que llevo

bsos ^^