Disclaimer: Los personakes le pertenecer a Stephanie Meyer, yo solo invento hsitorias en mi cabeza y los utilizo por ser tan maravillosos.

Summary: Las obsesiones son peligrosas, sobre todo sin son por partida doble ¿que pasara con Edward quien lleva años negándose a amar cuando encuentre dos razones de discordia en su cabeza? ¿Luchar por una vida real o una ilusión? Edward quien vive de una manera muy solitaria se verá enfrentado a dos situaciones abrumadoras, ¿amor o pasión?

GRACIAS A TODAS USTEDES QUE ME HAN ESPERADO PACIENTEMENTE Y QUE NO ME HAN ABANDONADO ^^ GRACIAS POR LEER ESTA HISTORIA Y DEJARME FORMAR PARTE DE USTEDES CON ELLA.


Epílogo.

-¿Cómo está hijo?- le preguntó una abatida Esme. Toda la familia ya estaba en el hospital cuando llevaron a Bella sintiendo tanta preocupación como si fuese una más de la familia.

-Estará bien. El golpe que se dio en la cabeza fue bastante fuerte pero al revisar el scanner que le hemos tomado no hemos visto nada inusual.

A pesar de la calma que Edward mostraba al resto de la familia, por dentro estaba hecho un manojo de nervios. Físicamente Bella ya estaba estable, después de desintoxicarla de la importante cantidad de gramos de drogas que tenía en el cuerpo, ya estaba fuera de peligro. El problema es que él necesitaba verla abrir sus ojos, ver ese brillo que le iluminaba el corazón, y eso aún no sucedía. Luego de dos días y algo, ella aún no despertaba ya que el proceso debía ser lento.

-¿Qué te han dicho sobre James?- preguntó Jasper.

-El cuerpo de Dimitri servirá mucho para encerrarlo en la cárcel un par de años, pero los delitos que hemos declarado con Emmett no son suficientes sin pruebas. Legalmente Marie Swan está casada con él por lo que no podemos probar el secuestro, Emmett nunca dejó una constancia del por qué decidió cambiarse el apellido por lo que no puede ayudar de mucho- frustración, nuevamente bajaba la maldita frustración al saber que alguien como James pasaría sólo un par de años en la cárcel. Nada comparado con lo que se merece.

-¡Dr. Cullen!- gritó una enfermera que apareció desde la habitación de Bella. Edward como todo un profesional pero sintiendo que el corazón le saltaba de preocupación como un hombre enamorado, corrió a ver que andaba mal.

Ella estaba despierta, el problema es que estaba intentando levantarse de la camilla y forcejeaba con otra enfermera para quitarse las intravenosas que tenía conectada.

-Bella- la llamó, causando que ella posara sus ojos en él. Aquel deja vú le recordó la primera vez que la había visto. Esa primera vez que apareció aquella desconocida robándose por completo su atención. Sólo que esta vez, ella lo reconoció de inmediato logrando una emoción única en su corazón –Estoy aquí, tranquila- le dijo en cuanto se acercó a ella para abrazarla. Bella de inmediato aceptó aquel gesto, abrazándolo con fuerza.

-Dime que no estoy soñando o que no es una alucinación de mi cabeza, desesperada por verte- rogó mientras lloraba. Edward miró a las enfermeras quienes de inmediato comprendieron el mensaje, salir de ahí.

-Amor tranquila que ya estas a salvo- le dijo abrazándola con cuidado mientras acariciaba sus cabellos –Ya terminó, estás a salvo y segura conmigo- le aseguró.

-No quiero…no quiero volver a pasar nuevamente por…- dijo con dificultad, Edward esperó a que continuara pero cuando comenzó a removerse entre sus brazos con cierta violencia se alejó asustado.

Bella comenzó a revolverse como si sintiera dolor, su rostro contraído y en la forma en que se agarraba la cabeza me indicaban que estaba sintiendo dolor.

-Bella ¿qué sientes?- le pregunté mientras intentaba centrar sus ojos en los míos para ver alguna reacción, alguna dilatación o algo que me indicara que le sucedía.

-La ca…cabeza me…due…oohh- se quejó cerrando sus ojos fuertemente. Mientras se recostaba sobre la cama y comenzaba a revolverse fuertemente, como si sufriera espasmos.

-Bella ¡Tranquila!- le pedía Edward inútilmente para que ella se relajara y no aumentara el dolor que sentía.

Edward comenzó a revisar las maquinas para saber que podría ir mal, un alza de presión, efecto por las drogas. Quizás algo que no revelara el scanner y comenzara a presentarse ahora.

Por otra pate Bella no dejaba de aferrar su cabeza, el dolor era tan intento que creyó que le explotaría.

-Edward mi cabe…- Bella se cayó abruptamente, agrandando sus ojos asustada e impresionada. Imágenes comenzaron a ser bombardeadas en su cabeza como una película dañada que se arreglaba paulatinamente.

-¡Pedalea Bella! no te soltaré jamás- le animaba un pequeño chico rubio. Emmett. Que sostenía fuertemente a Bella mientras aprendía a andar en bicicleta.

La imagen cambio.

-¡Cumpleaños feliz! te deseamos a ti, cumpleaños pequeña Marie- Bella observaba el pastel de cumpleaños que tenía dos velas sobre ella con el número "10", al mirar a su alrededor. Sus padres sonreían orgullosos junto con Emmett un poco más grande que cantaba con su boca llena de comida.

La imagen cambio nuevamente.

-Un gusto señorita- le decía un hombre mientras besaba su mano y la miraba directamente a los ojos. Su cuerpo tembló por completo asustada, en realidad el sentimiento era aterrada. Aquellos ojos negros carecían de alma. Aquellos ojos eran de James, un James más joven pero igual de intimidante y aterrador.

Otra imagen.

-¡Suélteme!- gritaba y pataleaba Bella. Un hombre que no conseguía ver la tenía aferrada fuertemente mientras la casaba de casa. Necesitaba llegar junto a sus padres que estaban tendidos sobre el suelo del living, heridos, ella había presenciado cómo habían sido heridos al oponerse por su captura

-¡Cállate!- le regañó el hombre mientras la introducía dentro del vehículo. Bella comenzó a llorar fuertemente, en el fondo de su corazón sabia que ésta era la última vez que vería a sus padres. Emmett ya había escapado con ayuda de sus padres, ya no tenía familia.

Más imágenes aterradoras siguieron.

-Créeme que esto será lo mejor que hayas sentido en tu vida- Bella estaba completamente inmovilizada bajo el gran cuerpo de James. Sintiendo tanto asco por las caricias de aquel hombre que no dejaba de tocarla por todas partes, a su corta edad estaba siendo abusada de la peor manera.

-Por favor- pidió por décima vez con lágrimas en los ojos. Ya su cuerpo no intentaba resistirse pues era simplemente inútil.

-¿por favor qué? ¿qué te folle más fuerte?- le preguntó él con una sonrisa asquerosa. Ella cerró sus ojos sabiendo que ya no había una oportunidad para ella, una parte inmunda de James tocaba imperiosamente su entrada, con su cuerpo cansado, derrotado y tensó, él la penetró sin compasión.
Yn fuerte dolor entre sus piernas la hizo gritar de dolor y más lágrimas fueron expulsadas de sus ojos.
Las arremetidas de aquel hombre eran una tras otra, sin tregua y compasión.
Ya no poseía ninguna clase de pureza en su cuerpo, simplemente era un ser aborrecible y sucio.

-¿Qué necesitas, mi vida?- le preguntaba James mientras acariciaba sus cabellos y ella intentaba alearse de su toque –No hay nada en este mundo que no pueda darte- su tono de voz meloso la asqueaba.

-Por favor déjeme- le pedía Bella. Sintiéndose completamente marchita, su inocencia había sido robada de la peor manera.

-Lo siento cariño, puedo darte lo que quieras, menos eso. Te necesito conmigo, te amo mi pequeño carboncillo que se convertirá en una hermosa perla algún día- sintiéndose completamente sucia. Bella intentaba tapar su desnudez, un estado en el que parecía estar constantemente. James no perdía la oportunidad de tocarla.

-¡Harás lo que yo te diga porque eres mi esposa y me debes obediencia!- le gritaba el hombre. El mismo día que había cumplido su mayoría de edad, aquel hombre había organizado su boda. Un día que ella había soñado desde pequeña como el día más romántico y hermoso de su vida.
Ahora su vida simplemente carecía de sentido ¿su único sueño? Poder conseguir la oportunidad para quitarse la vida.

Recordó aquella fuerte pelea que habían tenido ya que ella había intentado huir y en como él la había castigado a fuertes golpes, sin ninguna clase de sentimiento de culpa, la golpeó hasta dejarla inconsciente.

Al menos algo bueno había salido de todo eso, con todo aquel maltrato. El doctor le informó que el golpe que había recibido en la pelvis, supuestamente por un accidente de autos según James, causó un grave daño en el cuello uterino quitándole la posibilidad de procrear vida.

Para una mujer normal aquello podría significar un profundo dolor, para ella simplemente era un regalo de Dios.

No podía concebir la idea de traer al mundo un hijo del demonio, un pequeño bebé que no tenía culpa de nada.

La Bella de la actualidad se llevó las manos al vientre, lágrimas cayeron de sus ojos fuertemente. Aquella noticia ahora no le parecía tan hermosa, y sus recuerdos siguieron fluyendo sin pausa.

-Te quedaras aquí mientras termino unos asuntos de negocios- le espetó James mirándola fijamente. Cómo si pudiese leer sus pensamientos.

Por primera vez, James la había sacado de su casa y más específicamente del país en donde la tenía. Antes de llevarla al aeropuerto le aseguró que cualquier intento de fuga, ella se arrepentiría.

Bella había sonreído, ojala él la matara. El problema es que ese no era el "premio" que él le daría, él tenía otros medios más asquerosos pero, según él, más provechosos para el mismo.

-Por favor, ayúdeme a salir de aquí- le rogó al camarero que entro a su habitación para dejarle comida. Había sido la primera persona que veía en años que no estuviera en el circulo de mafiosos de James. –Él me tiene secuestrada desde que soy una niña, prometo no decir que usted me ha ayudado- le rogaba con lágrimas en los ojos.
El hombre la miraba incrédulo, oscilando su mirada entre ella y la puerta.

-No puedo señorita, si lo hago ese hombre me matara porque sabe que he estado aquí- Bella no dejaba de llorar. En la puerta de afuera había uno de los tantos guardaespaldas que ella tenía desde pequeña.

-Por favor- le volvió a rogar. El hombre indeciso sintiendo el corazón encogerse de tristeza al ver a aquella mujer tan bella pero tan rota, lo tenía en un dilema.

-Qué Dios me proteja- susurró. Levantó el mantel que estaba sobre el carrito de acero y le hizo un gesto para que ingresara rápidamente debajo de éste, donde había una placa para transportar objetos.

Bella antes de meterse dentro, se acercó a un cajón del mueble del hotel y extraño un fajo de dinero.

-Por favor acepte esto, es lo mínimo que puedo hacer por usted. Si se siente amenazado, úselo- el hombre asustado miró el fajo de dinero sin saber qué hacer. Por su cabeza paso el miedo de ver que tan delicado era este asunto. Finalmente aceptó el dinero, escondiéndolo debajo de la charola de plata donde había llevado la comida de Bella.

Bella ingreso debajo del carrito y el hombre la tapo con el mantel, cuando salieron por la puerta, Bella se tapó la boca con la manga de su suéter para acallar su errática respiración. Si la pillaban, ambos serian fuertemente castigados.

-Buenas tardes- dijo educadamente el señor que la ayudaba, seguramente despidiéndose del guardia. La puerta ce cerró a su paso y un silencio lúgubre y tenso los acompaño hasta que un pequeño "ding" de ascensor se escucho.

-No salga aún- le susurró el hombre. Minutos después el mantel fue alzado y apareció el rostro de su salvador. –Corra, ahora- le dijo asustado.

Bella sin pensarlo salió de debajo y antes de marcharse abrazó al hombre fuertemente.

-Que Dios lo bendiga y lo proteja por haberme ayudado- besó su frente y por primera vez en años, se sintió bien de haber expresado alguna clase de sentimientos.
Después de años de haber tenido que besar a la fuerza y conteniéndose de vomitar, esta vez lo hizo de corazón.

El hombre le dio indicaciones para que llegara al puerto de embarcación, si se subía a un barco no estaba en la necesidad de dar información personal por lo que sería más fácil salir del país a otro desconocido para su captor.

Lo que aquel hombre no sabía, es que ella simplemente buscaba otra solución.

Bella corrió con todo lo que tenía, con una sensación de libertad que su alma no conocía, sus piernas estaban exhaustas pero la sensación de adrenalina y de poder hacer algo por voluntad propia era mucho mayor.

Años desde que podía gritar, correr e ir donde ella quisiera. Lamentablemente aquel sentimiento terminaría pronto, no podía esconderse, si lo hacía, él tarde o temprano la encontraría igual. Y conociéndolo, aquello sería más temprano que tarde.

Con cada acelerada que ella daba, las personas a su alrededor la miraban extrañada, pero aquello no podía importarle menos.

Extrañamente se perdió, llegó a una zona que en otro momento podría decirse que la tendría asustada. Aquel lugar parecido a un bosque estaba a falta de vida humana.

Caminó entre los árboles que ascendían como en un empinado terreno, caminó y caminó hasta llegar a un acantilado.

-Libertad- susurró mirando a su alrededor. El cielo y el mar se abrazaban juntos como grandes amigos en una sola imagen. Una imagen que lleno su visión de dicha, al menos lo último que verían sus ojos sería algo hermoso.

Miró hacia abajo, donde fuertes olas chocaban con enormes y puntiagudas rocas.

Al menos la muerte llegaría rápido.

-Pronto estaré con ustedes- pensó en sus padres y una cálida brisa revoloteó a su alrededor.
Sin dudas se lanzó para abrazar la muerte, su desgracia al fin acabaría y la verdadera paz y felicidad serian regaladas.

Con un fuerte dolor en la cabeza y en todo el cuerpo, Bella comenzó a despertarse.

¿Dónde estaba?

Abrió sus ojos lentamente para encontrarse en un lugar completamente blanco

¿el cielo? Extrañamente la idea de ir al cielo, de morir, le pareció atractiva.

Personas comenzaron a llegar para revisarla, tocándola por su cuerpo, asustándola.

-¿Quiénes son…?- intentaba preguntar cuando sintió un tubo entrar por su nariz. Aquellas personas la estaba asustando al revolotear a su alrededor, el pánico apareció cuando se dio cuenta que no recordaba donde estaba o quién era.

-Tranquila- le decía una mujer que la tomaba por los hombros para recostarla pero ella no dejaba de patalear para que la soltara. Pronto el escándalo creció y más personas aparecieron, hombres que intentaban acercarse a ella pero su cuerpo reaccionaba asustado. No quería que nadie la tocara.

-¡Déjenme salir!- gritaba con lágrimas en los ojos mientras intentaba salir de la cama.

-Tranquila- le dijo un hombre que apareció de repente, captó su voz suave que la hacia sentir extraña –Simplemente te aconsejo que te tranquilices si no quieres que te ceden- le había dicho amablemente, alzando sus manos para que viera que él no intentaría tocarla.

Miró directo a sus ojos, aquel debía ser un ángel, simplemente pudo ver sus ojos verdes que la miraban intensamente, calmándola.

Sin perder la conexión entre sus ojos, él le decía que se calmara. Con una paciencia y un modo relajante que lo consiguió. Como si él hablara directo en su cerebro que obedecía cediendo lentamente.

Bella comenzó a temblar fuertemente por los recuerdos, su vida por completo aparecieron delante de ella, asustándola. Diez años comprimidos en aquellas imágenes que más marcaban su vida. Pero aquella última imagen había sido el comienzo de su vida real, una llena de felicidad.

-¿Qué sucede, amor?- preguntó Edward asustado al ver que Bella al fin se relajaba.

-Lo…lo…lo recuerdo todo- gimoteó mirándole asustada. Edward frunció el ceño sin comprender a que se refería exactamente –Recuerdo mi vida como Marie- añadió Bella y Edward abrió sus ojos completamente sorprendido.

-¡Es que aún no lo puedo creer!- saltaba emocionada Alice –Te ves tan hermosa- le decía mientras miraba a Bella. Quién estaba con un hermoso y sencillo vestido color marfil (perfil) y un simple peinado recogido que Esme había hecho en ella, dejando un par de risos sueltos libremente –Sé que harás muy feliz a mi hermano- sonrió ampliamente.

-Yo también estoy segura de ello- ambas mujeres se giraron para encontrar a una Rose que se veía algo triste –Y quería pedirte perdón por la manera en cómo te trate cuando recién te conocí- ingresó a la habitación para quedar frente a Bella.

-Cualquiera hubiese reaccionado igual de tu caso Rose, Emmett no estaba siendo muy delicado con su manera tan insistente de mirarme. Nadie podía imaginar si quiera que él me reconocía de cierta manera- calmó a su cuñada, en realidad eran tan cuñadas que la sentía como una hermana –Gracias por aceptar que esté con Edward- le agradeció ella y Rose le sonrió magistralmente, se acercó a ella y la abrazo fuertemente.

-Gracias por sobrevivir, es lo mejor que le ha pasado a mi Emmett en muchos años. Aunque no lo dijera, sabía que sufría cada día creyendo que estabas…bueno, ya sabes- sonrió nuevamente.

La vida de Bella había dado un fuerte giro desde que había conocido a Edward, al fin sentía que su vida tenía un sentido. Aquella vida al fin sentía que poseía un lugar donde llegar, una vida que compartir y una familia en quién apoyarse.

Lo primero que hizo por su nueva vida tras la salida del hospital, fue ir a denunciar a James, con la fortaleza que Edward le entregaba, ella se enfrentó a James en un juicio donde contó todo lo que había tenido que vivir con él. Incluso gracias a la ayuda de su hermano y de Edward, pudieron dar con aquel hombre que la ayudo meses atrás a escapar. Siempre cuidando de su identidad para asegurarse de que no tomaran represalias en su contra. James había sido encerrado en la cárcel de máxima seguridad para asegurarse que no podía tener acceso con gente del exterior, sus cuentas habían sido vaciadas por Bella con su título de "esposa" y el dinero lo donó a instituciones de niños abandonados. Ella no quería y necesitaba nada que viniera de aquel hombre.

Lo segundo que había hecho había sido visitar la tumba de sus padres y la casa en done había vivido sus primero años de vida hasta que se la llevaron.

Seguido de aquello, ella decidió cambiar su nombre legalmente. Ella quería dejar atrás su vida infeliz y para ello "Marie" debía dejar de existir, lamentaba perder el nombre que sus padres le habían dado, pero en su corazón ella sabía que ellos la entenderían.

Ella oficialmente era Bella y en un par de horas, sería Bella Cullen.

-Nada de lágrimas- dijo Esme que llegó junto a las mujeres. Abrazó a cada una hasta quedar finalmente con Bella –No sé como agradecerte lo feliz que haces a mi hijo. Años viendo como la luz de sus ojos se apagaban y su vida se alejaba de la nuestra- besó ambas mejillas de Bella.

-Gracias Esme, por aceptarme para tu hijo- le agradeció ella.

Finalmente las mujeres acompañaron a Bella hacia el exterior, donde se llevaría a cabo la ceremonia intima que se celebraría.

Definitivamente ella después de la boda debía besar a sus hadas madrinas. El lugar estaba exquisitamente decorado con un arco de flores y pétalos para guiar su camino (perfil).

Por decisión de Edward y Bella, ambos se casarían en aquel lugar, donde ella llegó para iluminar su vida y donde él la había rescatado de entre las tinieblas. A orillas del mar.

Edward esperándola en el altar luciendo casual con una camisa blanca sin corbata y pantalones color caqui y descalzo, igual que ella. Igual que todos los invitados.

Caminó directo a él, tomada fuertemente por el brazo de su hermano.

-Te ves hermosa, mi pequeña- le dijo él amorosamente. Bella despegó su mirada unos segundos para mirar a su hermano.

-Te amo- le dijo con una sonrisa y sus ojos llenos de amor. El haber conocido a toda esa gente que ahora sería su familia era una cosa, el haber podido reunirse con su hermano de sangre era la dicha completa.

Nuevamente miró a aquel hombre que había llegado para salvarla, para iluminar su vida.

La sensación de la arena entre sus dedos, en la planta de sus pies era el calmante natural para los nervios que sentía. Finalmente su hermano la dejó suavemente sobre las manos de Edward con un sutil "cuídala" y con un asentimiento de cabeza de su futuro marido, la ceremonia comenzó.

-¿Estás cansada?- le preguntó Edward luego de que la pequeña celebración que tuvieron en su casa se realizara. Oficialmente ambos eran la señora y señor Cullen.

-Nop- dijo ella con una sonrisa picara –Lo hice creer para que se fueran y nos dejaran solos al fin- dijo con una sonrisa traviesa. Edward la miró y sonrió ampliamente.

-¿Y por qué haría eso usted, señora Cullen?- le preguntó y Bella sintió como su corazón se aceleraba en su pecho con aquella dos simples palabras "Señora Cullen".

-Quiero estar a solas con mi esposo- y Edward sintió la misma felicidad por aquella confirmación.

-Vamos- le dijo Edward tomándola de la mano y sacándola al exterior. El arreglo de arco y sillas aún no habían sido quitados, a la mañana siguiente se esperaba que llegara la misma agencia encargada de los preparativos para quitarlo.

Juntos caminaron por la orilla del mar sintiendo la tibieza de agua salada entre sus pies. Bella ya había cambiado su hermoso vestido de novia por otro blanco pero más corto.

-Soy realmente feliz, Edward- le dijo ella sin dejar de mirar el horizonte –Como jamás creí poder llegar a serlo- Edward se detuvo y tomo su rostro entre sus manos para acerarla a sus labios y besarla suavemente.

-Entonces prepárate porque este es solo el comienzo- Bella posó sus ojos en los suyos y sonrió, pero aún así Edward notó como sus ojos se habían cristalizado.

-Ahora lo pienso y me siento una tonta por haberme rendido tan fácilmente, yo salte de aquel acantilado para acabar con mi vida. Si me hubiese muerto yo no estaría…- Edward dejo sus dedos sobre sus labios.

-Shhh no digas eso, eso quedó en el pasado. Hay un gran Dios ahí arriba que te cuido y te trajo a mí. El mar te trajo a mis brazos y dedicaré mi vida a cuidarte- las lágrimas ahora eran más evidentes en los ojos de Bella.

-Pero nunca podré darte hijos- sintió su pecho llenarse de tristeza y aflicción.

Cuando Edward le propuso matrimonio ella le había dicho de inmediato que no, al ver el desconcierto y tristeza de Edward ella añadió de inmediato sus razones. No quería amarrarlo a su vida ya que ella jamás podría darle hijos.

Edward sonrió con tristeza por verla mal, pero le aseguró que para él eso seria detalles. Él la quería a ella y eso era lo principal.

-Si quieres podemos adoptar- le dijo él y Bella sonrió encantada con la idea. Para aceptar algo como aquello uno debía realmente quererlo, tener la necesidad de compartir amor, cariño y entregar cuidados a alguien que no era de tu misma sangre era un acto de entrega y amor verdadero. Dejar el lado egoísta del ser humano para querer compartir el todo con otra persona que no llevara tu sangre.

-¿Pueden ser dos?-p preguntó Bella sin dejar de sonreír y Edward asintió mirándola maravillado.

-Los que quieras- confirmó besándola una vez más, con tanto sentimiento y amor que Bella se sentía derretir en sus brazos.

Ambos comenzaron a caminar acompasadamente hacia el mar, como si la misma idea pasara por sus cabezas.

Cuando el agua comenzó a ascender de sus pies, rodillas y muslo. Bella se estremeció por el frío pero Edward la abrazo a su cuerpo mientras la llenaba de besos por el rostro, cuello y hombros. De inmediato el cuerpo de Bella se encendió como un piloto automático.

-Edward- jadeo ella.

-¿Aún sientes frio?- le preguntó él con una sonrisa maliciosa, de esas que invitaban directamente al pecado.

-Sip, un poco. Aquí- le dijo guiando sus manos entre medio de sus piernas. Edward gruñó excitado.

-Eso es terrible, tendremos que hacer algo pronto- siguió el juego mientras con la otra mano comenzaba a bajar la cremallera del vestido de Bella.

Ella por su parte y sin dejar de mirarlo, desabotonaba su camisa y se la quitaba suavemente, rozando su piel con sus manos. La dejo sobre el agua mientras este seguía ondeándose entre sus cuerpos.

-Te amo- le dijo Bella con tanto sentimiento.

-Te amo mucho más- le aseguró Edward y Bella sonrió radiante de felicidad. Sin poder resistirse más, sus manos comenzaron a tocar su cuerpo, con una reverencia única. Como si un simple mundano tocara a una Diosa.

Cuando ambos estaban desnudos cubierto solo por el mar, Edward penetró a una jadeante Bella que se maravillaba con la entrega de su esposo.

Un rítmico vaivén que provocaba choques con el cuerpo de ella y a la vez con las ondas del mar fue que la llevaron a un delicado pero poderoso clímax, a ambos.

Edward recostó a Bella con delicadeza a la orilla del mar y de vez en cuando sus pies eran mojados con el líquido salado.

-Eres mi vida- seguía susurrándole Edward palabras de amor. Y de pronto Bella comenzó a brillar con luz propia, una luz que él ya había visto antes. –No puede ser- dijo asombrado al descubrir que todas esas veces que él había imaginado esa mujer salida del mar, era Bella.

Bella lo miró ceñuda sin entender porque la miraba de aquella manera, ella misma se observó intentando ver qué era lo que Edward estaba viendo en ella pero no lo comprendió.

-Edward ¿estás bien?- le preguntó un poco asustada al ver que no reaccionaba.

-¿Siempre fuiste tú?- le susurró como si no hubiese escuchado la pregunta de ella.

-¿Fui, qué?- le preguntó ella sin entender.

-No puedo explicar si fue una ilusión de tu alma, de mi deseo…o quizás simplemente eras sonámbula- bromeó sin entender verdaderamente lo que había pasado, al parecer sólo a sus ojos ella brillaba de aquella manera. Al fin pudo ver el rostro de aquella imagen hermosa y descubrió que la única que realmente siempre seria hermosa a sus ojos seria Bella. No quiso seguir intentando buscar una explicación, sólo de una cosa estaba seguro y eso sería su verdad absoluta.

-El mar las trajo a mi vida para llenarla de luz, amor y esperanza- le dijo y besó sus labios para demostrarle una vez más cuanto la amaba.

~Fin~


sniiif, una historia más que se acaba :( este sentimiento lo sufrí hace poquito con Último Vuelo y ahora nuevamente con ésta. Siempre terminar una historia es díficl pues una deja muchos sentimientos en ella, de muchos tipos y ésta historia tiene la particularidad que se centra en el mar. Jijiji siiii un lugar que en lo personal a mi me fascina, quizás en mi vida pasada fui una sirena (eso si, sin esos cuerpos curvilineos y de modelo que salen en las pelíclas =P) espero el final haya sido de su agrado. Espero sigamos leyendonos en la nueva historia "El mejor regalo de mi vida" historia que tiene el prólogo arriba y pronto comenzaré a publicar los capítulos.

Gracias por seguir conmigo y no abandonarme y tenerme paciencia. Gracias a mi Deniii que me daba fuercitas para seguir con esta historia
Las quiero ^^