¿Qué es esto?

Un estruendoso golpe seguido de un grito femenino se escuchó por toda la aldea de Konohana, unos cuantos pájaros volaron por el aire asustados, algunas personas detuvieron su marcha al escucharlo, y muchos otros se asustaron por el mismo.

La responsable de tal grito era la Kunohichi encargada de hacer la guardia en el hospital ese día, una chica de cabello rosa y ojos verdes un poco histérica debido a un ninja rubio que ahora estaba inconsciente a sus pies.

La joven ninja aún tenía un puño cerrado en el aire, y su respiración era sumamente agitada debido al esfuerzo de golpear a su amigo. Cuando noto cómo es que las personas en el lugar volteaban a mirarla, de inmediato recuperó la compostura y se arreglo un poco el cabello.

—Ayúdenlo, por favor— le indico a una de las enfermeras que recogieran al rubio del suelo, mientras ella tomaba algunos papeles que momentos antes había dejado en el suelo por golpearlo.

Al estar recogiendo todos los documentos, sintió como alguien se acercaba hasta ella para ayudarla, al levantar la vista para ver a la persona que recién llegaba, se encontró con una joven de ojos blancos y cabello negro con destellos azules que le sonreía mientras le daba algunos documentos.

—No deberías de tratarlo así Sakura — las dos se pararon al mismo tiempo. —Él te ama— con la mirada señalo al rubio que estaba siendo atendido por la enfermera.

—Si me amara, no diría idioteces— tomó los papeles que la chica le ofrecía y los guardó en una carpeta.

—¿Qué te dijo?— desde algún tiempo eran buenas amigas, así que sentía la confianza de preguntarle esas cosas.

—Me dijo que…— la cara de Sakura comenzó a tomar un tono rojizo mientras recordaba lo que el rubio le dijo. —...Me dijo que me estaba creciendo el busto— término por decirlo, mientras cerraba los ojos y apretaba fuertemente los papeles en sus manos. Alcanzó a escuchar como la chica frente a ella se reía por lo que le había pasado. —No es gracioso Hinata, todos escucharon— lo último lo dijo muy bajo ya que la vergüenza volvía a ella.

—Perdón Sakura— paró de reírse y esta vez solo puso una sonrisa en su rostro. —Pero es muy gracioso que te dijera eso—

—No dirías lo mismo si a ti te gritaran que tienes el busto muy grande— Sakura lo dijo en voz alta, para que su amiga experimentará lo mismo que ella, y al parecer funciono, ya que Hinata tenía la cara completamente roja a la vez que miraba de reojo como todos la miraban. —Lo ves— dibujó una sonrisa de triunfo en su rostro, mientras tomaba de la mano a la joven para llevarla a una habitación del hospital. —Cuando despierte, díganle que me espere— al pasar frente a Naruto le indico a la enfermera lo que debía hacer cuando él despertó, y siguió su camino junto a la otra joven.

Cuando por fin llegaron a la habitación, Sakura entro para después indicarle a Hinata que hiciera lo mismo. La chica de cabello rosa se dirigió a la cama de hospital para revisar al paciente que estaba en ella, estaba conectado a una pequeña bolsa que goteaba algunas gotas de suero a su cuerpo, mientras algunas partes de sus brazos y cabeza estaban cubiertas por vendajes.

—¿Cómo está?— una vez que nadie la miraba, Hinata volvió a tranquilizarse y así pudo preguntar por su primo.

—Bien, solo necesita descansar— Sakura aplicó una inyección en el brazo del joven y camino hasta Hinata. —Debe cuidar esas heridas, podrían abrirse de nuevo— paso al lado de la chica y abrió la puerta. —Quédate con él todo el tiempo que quieras— le sonrió para salir de la habitación.

—Arigato Sakura—Hinata hizo una leve inclinación con la cabeza para agradecerle a su amiga, antes de que ésta cerrara la puerta.

Cuando Sakura salió, Hinata dirigió de nuevo su vista hasta la cama frente a ella. Neji siempre habías sido fuerte, pero esta vez se veía débil, capaz de ser herido por cualquiera, se acercó a él y acarició su frente para retirar algunos mechones de cabello de su rostro, mientras se sentaba a un lado de su cama.

Con su mano delineo cada facción del rostro de su primo, dormido parecía un niño pequeño, pero aún así seguía siendo demasiado atractivo a sus ojos, tenía una mezcla de ternura y rudeza que lo hacían ver muy varonil y encantador a la vez.

—¿Hinata?— la pronunciación de su nombre hizo que ella saltara un poco hacia atrás debido al susto, pensaba que él estaba dormido, y nunca imagino qué le hablaría. —¿Eres tu?— Neji fue abriendo poco a poco sus ojos para tratar de enfocar mejor a la persona frente a él.

—S-si Neji, s-soy yo— no pudo evitar tartamudear debido a la impresión y el susto que él le había causado.

—¿Qué pasó?— se tocó la frente a la vez que trataba de levantarse de su lugar. —Me duele la cabeza—

—Atacaron a tu equipo en la misión— Hinata pronto lo ayudó a que pudiera sentarse en la cama. —¿No lo recuerdas?— acercó un vaso con agua hasta su primo para que tomara un poco.

—Si… esos tipos eran fuertes— Neji tomó el vaso de las manos de su prima y lo llevó a su boca. —¿Cómo están TenTen y Lee?— después de tomar el agua, le devolvió el vaso a Hinata.

—Bien, solo necesitan descanso— puso el vaso de donde lo había tomado para volver al lado de Neji. —Al igual que tú— su cara se torno seria, al saber que sería difícil que él se quedará en reposo el tiempo que le indicaron.

—¿Cuándo puedo irme?— no tomó en cuenta las palabras dichas por Hinata y comenzó a pararse de su cama.

—N-no lo sé— trato de que no se levantara de la cama, poniéndose frente a él. —N-no h-hagas eso, p-podrías lastimarte— puso sus manos sobre el pecho de Neji, y suavemente lo llevó de nuevo a la cama. —P-preguntare cuando te dan de alta— cuando lo vio de nuevo en su cama, se giró a la puerta y salió.

Mientras tanto Neji se quedo observando el techo de su habitación, resignado un poco a ese lugar, sabía que Hinata no lo dejaría salir tan fácilmente si un medico no lo autorizaba antes. No le gustaban los hospitales, pero como Ninja que era los visitaba muy seguido, quería levantarse e irse de ese lugar, pero debía esperar a Hinata, siempre debía...esperarla a ella.

Inconscientemente llevo una de sus manos a su frente, antes de despertar por completo sintió como algo cálido lo acariciaba, y estaba completamente seguro de que ese "algo" era la pequeña mano de Hinata. Una sonrisa se dibujó en sus labios de tan solo recordar los ojos de la morena al momento de que él despertó y los miró, a pesar de tener el mismo color, eran totalmente opuestos, ella transmitía calidez, amor, con ellos era capaz de desarmarlo por completo aunque ella no lo supiera.

Una solo mirada de Hinata, podía hacer que Neji se volviera el más indefenso ser sobre la tierra, solo ella podría volverlo vulnerable… débil, pero para fortuna de él, ella no sabía que contaba con tal poder.

Entre sus pensamientos, nunca escuchó cuando la puerta se abrió y entraron Hinata y Sakura, solo hasta que esta última puso su mano en su muñeca para tomarle el pulso.

—Hinata me dijo que ya quieres irte— al hablarle, Sakura solo miraba el reloj en su muñeca para checar que el pulso de su paciente fuera correcto.

—Así es— dirigió una mirada fugaz a su médico, para después clavar su mirada en Hinata.

—Creo que ya puedes irte— soltó la muñeca de Neji y se dispuso a tomar algunos apuntes en su libreta.—Pero necesitas descansar, o tus heridas se abrirán de nuevo— dejó de lado su libreta y miró a su paciente. —Además de que deberás venir cada tercer día a que revise tus heridas—

—Lo haré— se levantó de inmediato de la cama y comenzó a desconectarse el suero que tenía. Pero Sakura lo detuvo para hacerlo ella misma, no sin antes un regaño por su falta de paciencia.

Después de algunos minutos en los que Neji tomó sus pertenecías y pudieron salir del hospital, los dos Hyuuga se dirigieron a la mansión de su clan, allí terminaría de recuperarse de todas las heridas provocadas por su misión, y abandonaría ese horrible lugar que olía a medicina, y cloro.

En el camino ninguno de los dos dijo una sola palabra, solo se dirigían miradas furtivas que según ellos el otro no detectaba.

Al llegar a la mansión, una joven Hanabi los estaba esperando junto con dos miembros del Bouke. Cuando estuvieron cerca de la entrada, la joven Hyuuga de 13 años corrió hasta ellos e hizo una reverencia ante Neji y su hermana mayor.

—Neji, que bueno que ya estés bien— Levantó su blanca para ver a su primo y hermana —acabo de llegar de una misión, por eso no fui a verte— Se disculpó ante su primo por no visitarlo durante su estadía en el hospital.

Hinata se acerco a su hermana y a los otros dos miembros Hyuuga mientras les daba las pertenencias del joven. —Por favor lleven esto a la habitación de Neji, estará en reposo algunos días— Le sonrió a los dos miembros del bouke y los miró marcharse con las pertenencias.

—Vamos Neji— Hanabi se acercó al joven y lo tomó por el brazo para ayudarlo a caminar —Te ayudaré a llegar a tu habitación— La joven sentía algo de culpa, por no estar antes con su primo, eran familia y ella no estaba cuando él la necesitaba.

—Gracias Hanabi san, pero yo puedo solo— retiro poco a poco su brazo de Hanabi, y miró a Hinata. —Además Hinata me cuidara este tiempo— Como primogénita, y el cómo genio Hyuuga, era lo menos que se esperaba. Siempre uno debía cuidar del otro cuando resultaran heridos.

Un tono rojizo se apoderó de la cara de Hinata ante la mirada de su primo sobre ella, tragó un poco de saliva y afirmo con la cabeza mientras bajaba la vista de la de él.

—Vamos— Neji comenzó a caminar para entrar por completo a la mansión y así poder descansar un poco, ya que aunque nunca lo admitiera, su cuerpo no soportaba estar de pie, y mucho menos caminando. Los dos miembros del Bouke que habían regresado ya lo ayudaron a caminar hasta la casa, aunque con algunos "yo puedo solo" "déjenme" de Neji para que no lo ayudaran.

Cuando Hinata iba a comenzar a caminara para ir al lado de Neji, sintió como Hanabi la tomaba de la mano para que voltear a mirarla. No le dijo una sola palabra, solo la miro a los ojos, y con eso sabía que Hanabi estaba sumamente enfadada con ella.

—Hanabi— en cuanto pronunció su nombre, la joven Hyuuga soltó a su hermana y camino a la mansión para perderse de la vista de su hermana.

Aunque no sabia muy bien por que el enfado de Hanabi hacia ella, eso hizo que un pequeño nudo se formara en su garganta al ver la mirada que esta le dedico antes de irse, habían tenido muchas peleas antes, pero nunca la había mirada de esa manera antes.

—Hinata— Neji la llamó desde adentro de la mansión para que ella despertara de su "mundo" y entrara junto con ellos. Al escucharlo parpadeo un poco y corrió para llevarlo hasta su habitación y ayudarlo a que se recostara y durmiera un poco.

Una vez que estuvieron en la habitación de Neji, Hinata lo ayudó a entrar ayudada por los dos miembros del Bouke, lo llevaron hasta el futón donde siempre dormía y lo recostaron allí. El sonido de la puerta al volverse a abrir, llamó la atención de todos los que estaban dentro del cuarto, por lo que dirigieron su vista al recién llegado.

—Hiashi san— Neji intentó levantarse para saludar al líder del clan como es debido, pero él mismo Hiashi le indico con la cabeza que no lo hiciera, así que de nuevo se recostó, tal y como estaba al inicio.

—Salgan— con la voz autoritaria que lo caracterizaba, el líder Hyuuga ordenó que los miembros del Bouke abandonaran la habitación, y justo cuando Hinata iba a salir junto a ellos, su padre se lo impidió. —Tu quédate— aunque a Hinata le pareció un poco extraño que su padre no la dejara irse, lo obedeció y se quedó como él había ordenado.

Hiashi Hyuuga camino hasta llegar al lado de su sobrino para poder mirarlo mejor, era increíble que después de una emboscada saliera vivo y solo con algunas heridas, el hijo de su hermano era muy fuerte, y digno de admiración.

—Que bien que salieras vivo Neji— puso su mano sobre el hombro de su sobrino. —Pero ahora debes descansar—

—Gracias Hiashi san, eso haré— hizo un movimiento con la cabeza a modo de afirmación ante él. Aunque por algún tiempo lo llego a odiar, la verdad es que en los últimos años había sido capaz de portarse como un padre.

—Hinata se hará cargo de ayudarte en lo que necesites— desvió la mirada de su sobrino para mirar a su hija. —¿Te importaría hacerlo Hinata?— era raro que él preguntara la opinión de su hija para un asunto así, pero lo hizo.

—No padre, con gusto cuidare de Neji— se acerco un poco hasta su padre y su primo. —Él ha sido mi guardián siempre, ahora yo seré su guardián— le dedicó una sonrisa a Neji que hizo que por unos segundos su rostro se tornara de un tono rojo, pero que disimulo volteando la cara para que ni su tío ni ella lo notaran.

—En ese caso— el líder Hyuuga se alejó de ellos y de nuevo abrió la puerta para salir de ese lugar. —Lo dejo a tu cuidado hija— después de eso salió dejando solos a los dos Hyuuga.

Hinata no apartó la mirada de la puerta por la cual había salido su padre, sabía perfectamente que él no era un hombre de muchas palabras, ni mucho menos de expresar alguna emoción o algo parecido, pero había algo en su mirada que le indicaba que había algo que le ocultaba, pero no sabía muy bien qué era ese "algo" que escondía su mirada.

—Hinata— la voz de Neji de nuevo la hizo volver a la realidad. —¿Pasa algo?— tomó la mano de su prima entre las de él.

—N-no— sonrió para él, y luego se sonrojo un poco al notar que la tenía tomada de la mano. –P-por qué no d-duermes un p-poco— intentó cubrirlo con los cobertores, pero él tomó su otra mano y no dejó que hiciera nada.

Sin decir palabras, Neji mantuvo la mano de Hinata entre las de él, solo mirándola, contemplando ese rostro que tantas veces antes había contemplado en secreto.

—¿N-neji?— Esa mirada clavada sobre ella la ponía demasiado nerviosa, no podía decir que le desagradaba, porque muy dentro de ella existía una sensación que le gustaba al sentir esa mirada de Neji en ella, pero también existía esa incomodidad al sentirse observada de esa forma, todo era muy..raro. —I-iré por a-algo de comer— se alejó rápidamente de su lugar y casi corrió a la puerta. —A-ahora vuelvo— salió rápido de esa habitación y dejó atrás al chico que hacía un par de segundo logro hacer latir con fuerza su corazón. —"¿Qué me está pasando?"— al estar fuera de la habitación, lo pronuncio como un susurro para ella misma, a la vez que llevaba sus manos a su pecho para tratar de controlar los latidos de su corazón, debía de tranquilizarse, no podía, no debía de sentirse de esa manera.

Mientras tanto Neji clavó su blanca mirada en la puerta, sabía que Hinata aún estaba del otro lado, al menos por unos segundos antes de tomar su camino. Hace años descubrió en él mismo un sentimiento que iba más allá de un amor fraternal por esa chica, sus ojos siempre la buscaba y necesitaba verla para poder sentirse mejor. Le dolía verla llorar por los rincones por un amor no correspondido, pero le dolia más sentir esa rabia al saber que ella quería a otro.

—¿Que diablos me pasa?— Sonrió para él mismo y toco su frente suavemente, como queriendo recordar el sello que llevaba en él y que no podía olvidar. —Creo que en verdad estoy loco— susurro al viento mientras cerraba los ojos y recordaba brevemente lo que había vivido en esa misión que casi le cuesta la vida.

No era posible que justo en el momento que pensó iba a morir, solo pudiera recordar el rostro de Hinata, y sentir la nostalgia y tristeza de que tal vez jamás la volvería a ver, y jamás volvería a escuchar su nombre a través de los labios de ella.

Era un hombre inteligente, sabía lo que eso significaba desde hace mucho tiempo, pero también sabía que ese sentimiento podía ser... impropio.

Pasaron algunos minutos para que Hinata volviera a entrar a la habitación, pero esta vez con una bandeja llena de comida, entre jugo, pan, sopa caliente, gelatina, y algunas frutas frescas. Abrió con un pie la puerta, y al estar adentro, el cerro con el mismo pie.

—E-espero te guste Neji— llegó hasta él y puso la bandeja frente a su primo, este a su vez se sentó en el Futón para estar en una posición más cómoda para poder comer.

—¿Quieres que me coma todo esto?— miro la comida que Hinata le había llevado, para después mirarla a ella. —¿No creer que es mucho?— Debía olvidarse de todo lo que pasaba por su mente, debía concentrarse en su clan, solo en su clan. Y dejar de pensar en su prima de esa forma, aunque al verla le era más difícil.

—N-necesitas f-fuerzas— le sonrió y le ofreció un poco de fruta para que comenzara a comer.

Cuando Hinata le extendió la mano para que él tomara la fruta, Neji tomó su mano jalandola hacia él y haciendo que la joven cayera sobre su pecho. "¿Que diablos estas haciendo?" , aunque esa pregunta cruzó por la mente de Neji, la verdad era que algo dentro de él lo estaba obligando a actuar de esa forma. "¿Acaso estar a punto de morir te ha dejado loco?", de cierta forma era verdad lo que él mismo se preguntaba.

—Hinata— susurro su nombre de forma delicada,haciendo que su aliento chocara contra los labios de ella. Él era un ninja de elite, en cualquier misión y en cualquier momento podría morir y ya la había comprobado al casi morir en su última misión. ¿Que más daba al menos una vez cumplirse un deseo?.

Deseaba besar a esa mujer frente a él desde hace años atrás, pero siempre se controló por su posición, su clan, su...sangre.

Eran primos, sus padres habían sido hermanos gemelos, y él simplemente no podía creer que sus ojos, su mente y su corazón se fueran a fijar en la primogénita de su clan, la chica a la cual se supone debe cuidar con su propia vida.

Aunque su mente estaba echa un lío, su cuerpo lentamente se inclinó hacia Hinata hasta acortar toda la distancia entre ellos, rozó suavemente los labios de la chica con los suyos, esa sensación era increíble, nunca creyó que esos labios fueran tan tibios al contacto .

Cerró sus ojos y los pensamientos que cruzaban por su mente se esfumaron rápidamente, solo podía dejarse llevar por esa sensación embriagadora de sentir por primera vez esos cálidos y suaves labios.

Continuará…