Disclaimer: Los nombres de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer. Yo sólo me divierto con ellos.


Un Día de Locos

Bella's P.O.V

Estaba acomodando los platos de la cena en la cocina, mi mente volaba por las palabras dichas por Edward esta tarde, no entendía cual era el punto de venir a vivir a este edificio, ¿Para qué quiere hacerlo? ¿Quiere hacer mi vida miserable? Creo que el no se ha dado cuenta que su presencia delante de Jacob hace que mis latidos se multipliquen por mil, y que mis manos comiencen a sudar, creo que eso es lo que llamamos culpa. Si, aunque no me arrepiento de nada de lo que sucedió la otra noche no podía librarme de la culpa que me invadía, la culpa de haber estado con otro hombre que no fuera mi prometido, y que lo haya disfrutado tanto. Unas enormes manos alrededor de mi cintura deshicieron el hilo de mis cavilaciones.

-¿En qué piensas Bells? –Susurró en mi oído Jacob.

-En la cafetería –Esa se había convertido en mi excusa favorita cuando me cachaban pensando en Edward.

-Mmmm, ¿No quieres hacer algo más divertido? –Con facilidad me dio la vuelta y quedamos cara a cara.

-¿Cómo qué? –Pregunté desviando mis ojos, así no podría leer la culpa en ellos.

-No lo sé, ¿Qué sugieres? –Rodó sus labios por mi rostro, hasta alcanzar los míos, apretó mi cuerpo contra el suyo, y pude sentir todos sus músculos tensarse cuando me aparté.

-Lo siento Jake, estoy algo cansada –Murmuré soltándome de su agarre, el me siguió sin decir nada más.

Me lancé en mi lado del colchón, y Jake se recostó en el suyo, puso los brazos a mí alrededor. Ni pensar que mi último acompañante en esa cama era completamente otra persona. Suspiré y Jake beso mi coronilla. Mi mente estaba hecha un completo lio, mi vida desde que Edward llegó había dado un giro de 180º, ya nada era igual. Entre suspiros fui cayendo en la inmensa oscuridad de la inconsciencia.

Edward's P.O.V

Estaba feliz, abrumado de felicidad, esta mañana había ido a entrevistarme personalmente con Mark Stewart el director del SSMC y por supuesto había aceptado su proposición. Él mismo me dio un pequeño tour por el hospital, presentándome a los colegas que trabajarían conmigo. Me la pasé de maravilla, tanto así que pude olvidarme por un rato de Bella, que sin razón aparente se había metido en mi cabeza como una nube desde aquella noche que estuvimos juntos.

Me sentía muy cómodo charlando con los otros doctores, me imagino que esto se debía a que me había pasado mucho tiempo metido en un hospital haciendo mis residencias, era como estar en casa. Todos fueron muy amables conmigo, podría decir que mi ingreso al personal había causado un poco de revuelo, no me explico por qué, debe ser que les gustan las novedades a las personas en este hospital.

Cuando me estaba preparando para irme, sentí que a mi espalda alguien se aclaraba la garganta, me di la vuelta para ver quién era y me lleve una sorpresa. Una exuberante mujer de estilizados rizos rojizos y, piel blanca como la nieve, más o menos de mi estatura, y mi edad. Me sonreía de oreja a oreja, me voltee un poco para verificar que me sonreía a mí, y sí, me sonreía a mí, pero ¿Quién era ella? ¿Por qué me sonreía como si nos conociéramos de antes?

-Vaya Dr. Cullen, al parecer no me recuerdas –Ladeó la cabeza y se carcajeó, yo fruncí el ceño confundido, tratando de averiguar de dónde me podía conocer, pero nada, no llegaba el reconocimiento.

-Lo siento, la verdad es que no –Respondí avergonzado.

-No te preocupes, no todos contamos con la dicha de tener una buena memoria, y la verdad, es que rostros como el tuyo no se olvidan fácilmente –Dijo en lo que me pareció un tono un poco sugerente.

-Lo siento pero ¿Quién eres? ¿De donde nos conocemos? –Expresé mi curiosidad.

Se aproximó y me tendió la mano.

-Tanya Clark, ¿Te suena? –Dijo esperanzada. Estreché nuestras manos, y dibuje una sonrisilla en mi rostro. La verdad es que su nombre me sonaba, pero no aparecía nada, estaba en blanco, juro que hasta podía oír los grillos en mi cabeza.

-Creo que sí, pero no logro recordar de dónde –Sonreí de lado.

-¡Vaya, qué mala memoria! En realidad no esperaba que me recordaras ya que probablemente no nos vemos desde la primaria. Creo que estudiamos todos los años de primaria juntos –Hizo una pausa- Yo me mudé a Alaska para la secundaria, preparatoria y la universidad, pero he vuelto, Seattle es mi verdadero hogar.

El reconocimiento llegó, tarde pero llegó. Mi mente voló en el tiempo en busca de recuerdos.

-----Flashback-----

Estábamos Emmett, Jasper y yo jugando en el patio trasero de la escuela primaria. Jugábamos a pasarnos la pelota. Una que otra vez Emmett me hacia una zancadilla intencional para poder robarme el balón, y Jasper se moría de risa mientras yo mordía el polvo. Me levanté del suelo dispuesto a darle una patada pero unas risitas llegaron desde mi espalda y me giré para ver de quienes provenían.

Tres niñas que cursaban mi mismo año estaban apretujadas entre sí riendo como tontas, como si mi caída al suelo hubiese sido especialmente hilarante. Una de ellas tenia una melena de rizos rojos, las otras dos eran sus rubias secuaces, eran Tanya, Kate e Irina: 'Las Reinas del Cole'

Emmett que era el más estúpido por llamarlo de alguna manera, se puso recto en un suspiro. Estaba enamorado de Kate, y se veía ridículo. Sin embargo Jasper estaba acalorado bajo la mirada de Irina, a él no le gustaba para nada su cercanía, pero ella siempre quería estar encima de él. Y por último Tanya me miraba con sus ojos azules profundos y estiraba sus labios hacia los míos y yo me sentía apunto de vomitar.

-NOOOOOOO –Grité. Y me di a la fuga.

-----Fin del Flashback-----

-¡Vaya! Tanya, por supuesto, ahora si que te recuerdo –Me reí sonoramente al recordar sus intentos infantiles de seducción, ella me miró confundida pero se unió a mis risas.

-Yo no te caía muy bien al parecer, ¡Porque siempre estabas huyendo de mí! –Se carcajeó, y puso una mano en mi hombro –Ya veo que escogimos el mismo camino. En cuanto me enteré de que un tal 'Edward Cullen' era nuestra nueva adquisición te busqué por todos lados para ver si realmente eras tú, fue una bonita sorpresa –Su sonrisa fue cálida y genuina, le respondí con una igual.

Me acompañó hasta la salida del SSMC, conversábamos sobre nuestra carrera, preguntó sobre Inglaterra y yo me alegré de tener un tema de conversación ameno con una vieja conocida.

Nos despedimos, le dije que nos veríamos al día siguiente, y me pareció ver esperanza en sus ojos cuando dijo 'Espero que así sea'. Vaya, en realidad a estas personas les gustan las novedades.

Fui derecho hasta mi casa, me moría de ganas de contarle a mi padre, y también tenía pensado comunicarle a mi madre que me mudaría. En el trayecto fui preparándome mentalmente para su reacción, me preocupaba que se pusiera histérica o se molestase conmigo, aunque en el fondo yo estaba consciente que si su reacción era muy mala eso iba a durar muy poco, la bondad de mi madre no le permitía enfadarse nunca conmigo.

En la casa la sala estaba totalmente vacía. Me imaginé que cada quién estaría en sus tareas, me alegré de que pronto tendría mis ocupaciones y dejaría de vagabundear. Me dirigí hacia la cocina para prepararme un tentempié, saqué lo que necesitaba del refrigerador y cuando me giré hacia el mesón, me llevé el susto del siglo.

Mi pequeña hermana estaba pegada como una sombra detrás de mí, ¿En qué momento había llegado?

-¡Maldición Alice! –Coloqué en la encimera los ingredientes que estaban en mis brazos -¿De dónde demonios has salido?

-Lo siento hermanito, ¡No quería asustarte! Estaba en mi habitación, haciendo unos bocetos de unos vestidos para la universidad y escuché que llegaste. Estoy esperando que me des la buena noticia –Aleteó sus pestañas en mi dirección con una sonrisa de suficiencia en su rostro.

-Pues… ¿Cómo sabes que hay buena noticia? –Le dije haciéndome el desentendido, a ver si podía engañarla.

-Bah –Chasqueó la lengua – ¡Sabes que a mí no me engañas! No puedes ocultar la sonrisa de felicidad en tu rostro, aparte sabes que soy vidente –Dijo apuntando con sus dos dedos índices hacia sus sienes y cerrando los ojos. Le di una sacudida a su desordenado cabello y ella se me tiró encima.

-¡Lo sabía Ed! –Masculló apretando mi torso, me estaba quedando sin aire, ¿De dónde sacaba la fuerza…?

-P-Por supuesto que lo s-sabias Alie –Dije tratando de respirar –No soy estúpido como para rechazar semejante propuesta de trabajo, y si no te molesta, ¿Podrías soltarme, por favor? Creo que me estoy poniendo morado.

Y me soltó algo avergonzada, pero enseguida se puso a dar saltitos y palmaditas.

-¡Hay que celebrarlo! –Chilló.

-No.

-¿Cómo que no? No todos los días mi hermano consigue el trabajo de sus sueños –Inquirió, cerró los ojos tratando de concentrarse, levantó un dedo -¡Cena!, eso es, haré una cena por ello –Y salió pitando de la habitación.

-¡Espera Alie! ¿A dónde vas? –Pregunté.

-¡Debo hacer unas llamadas! Luego ir al súper, y pasar por el centro comercial, para conseguirte un buen atuendo, mejor me voy poniendo manos a la obra, me quedan solo cinco horas –Y se perdió escaleras arriba.

Decidí no negarme a nada de lo que mi pequeño demonio estaba tramando pues así pusiera mil peros, ella encontraría dos mil razones a favor, y no quería gastar ni mi tiempo, ni mi paciencia. Me giré hacia la encimera y recordé que me quería preparar un bocadillo, pero la verdad es que ya no tenía hambre. Puse todo en su lugar nuevamente y cuando me giré, allí estaba Alice plantada en el centro de la cocina con su bolso en mano y dando golpecitos al piso con su pie derecho, mirando el reloj invisible de su muñeca con un gesto de impaciencia. Puse cara de confusión y ella bufó tomándome de la mano y arrastrándome fuera de la cocina.

-¿Cómo demonios quieres que haga todo lo que planeé si no me llevas allí? –Diablos, Alice necesitaba un auto, tal vez podría sonsacar a mi padre para que se dejara de formalidades y se lo regalase de una vez.

-Vale –Gemí.

En el trayecto al supermercado, Alice no paró de hacer llamadas. Primero llamó a una tal Chelsea que estudiaba con ella para decirle que los bocetos estaban terminados y que no se verían esa tarde como habían planeado. Luego a una tal Renata, dándole el mismo mensaje, y le pidió que le avisara a Charlotte. Solo comprendí que eran sus compañeras de tesis cuando me lo dijo.

-¿Jazz? Hey, esta noche daremos una cena en casa para celebrar el nuevo trabajo de Edward, ¿Vale? Te veo a las ocho. Te quiero.

Y el mismo mensaje para Emmett, Rosalie, y Bella.

-¿Qué? Ah si, vale no te preocupes, él también puede venir –Replicó mi hermana rodando los ojos.

-Vale, nos vemos a las ocho entonces, te quiero Bells.

-¿Viene Jacob? –Pregunté, y en mi voz se filtró el desagrado.

-Si, es el prometido de Bella ¿Sabes? Va con ella a todas partes, aunque él sabe que no nos simpatiza –Dijo casualmente mi hermanita.

-¿Y por qué no les simpatiza? –Pregunté para documentarme acerca de las cosas sobre ese Jacob que los demás conocían mejor que yo.

-Pues, él al principio era muy simpático, se notaba a leguas que quería encajar con nosotros, pero es muy arrogante, siempre habla sobre él, sobre su trabajo, y luego de un tiempo empezó a ser un poco amargado, ¡Le prohibía a Bella que saliera con nosotros! Y ella siempre buscaba excusas para quedarse en casa, así el estuviera de viaje o no –Relató mi hermana con el ceño fruncido –Y es algo voluble, de a ratos está normal, luego es como si estuviera en una dimensión paralela o algo. Es un tipo muy extraño, en realidad nunca me he molestado en conocerlo a fondo. No sé si vale la pena o no –Finalizó y me dio una mirada significativa, con una sonrisa en sus labios, sus ojos estudiaron los míos mientras me cuestionaba –Y ¿Por qué no te gusta a tí?

Su pregunta me agarró con la guardia baja, ¿Eran diferentes mis motivos? Vale claro que lo eran, no había conocido al tipo lo suficiente como para crearme una imagen de él como Alice la tenía, sólo sabía que no lo soportaba, para nada. Que su simple presencia me fastidiaba. Respondí lo primero que me vino a la mente.

-Pues, Jasper ya me había hablado un poco sobre él, supongo que es una idea preconcebida. Quizás debería darle una oportunidad, y crearme mi propia visión de él –Mentira, no quería darle oportunidades a ese… Imbécil.

-Parece como si lo odiaras –Exclamó mi hermana con una nota de diversión en su voz –Y no creo Jazz te haya transmitido ese sentimiento hacia el. Lo tuyo es distinto – ¡Maldición! ¿No se podía comer el cuento y ya? Mi hermana era un completo fastidio cuando se proponía conseguir lo que quería.

-No lo sé Alie –Me estacioné en el parqueadero y me apresuré en cambiar de tema, porque éste, ya me estaba poniendo de los nervios.

-Así que, ¿Qué cenaremos hoy? –Miré al cielo encapotado, esperando por el aguacero.

-Pues, no lo sé, creo que tomaré uno de los libros de recetas de mamá. Pero creo que será algo italiano. Todos amamos la comida italiana –Exclamó emocionada dando palmaditas.

Lo que duró nuestra estadía en el supermercado fue un infierno, Alice volaba pasillo por pasillo, metiendo infinidades de ingredientes al carrito, que quizás ni siquiera fueran necesarios, y yo corría detrás de ella, tratando de alcanzarla. Hicimos una fila enorme para pagar y luego cargué con las bolsas hacia el coche, mientras ella hablaba sobre mil cosas que no tenían sentido, recetas, pasta, tomates, ravioles, champiñones, y estaba empezando a marearme. Luego de descargar, me obligó a que la llevara al centro comercial porque debía comprar nuestro atuendo para la cena.

-¡Pero Alice, ni siquiera saldremos de casa! –Grité exasperado buscando alguna salvación.

-¡Eso no importa Ed! ¡Por Dios, hay que lucir impecable para este tipo de cenas! –Repuso mi hermana mirándome como si yo fuera un idiota.

-¿Y no podemos parecer impecables con algo que ya tengamos? –Supliqué.

-¡No! Recuerdo haber visto la ultima vez que fui, un vestido estupendo para mí, y he de aprovechar la oportunidad, aparte, creo que necesitas remodelar tu guardarropa –La fulminé con la mirada antes de responder.

-Ya lo has hecho tú ¿Recuerdas? –Ella me sonrió y dijo.

-Entonces hay que llenarlo.

Presioné el tabique de mi nariz, miré dramáticamente al techo del auto, y lo puse en marcha, dándome por vencido… otra vez.

Si el supermercado me había parecido un infierno entonces no tengo nada peor con qué comparar la visita al centro comercial. A mi pequeña hermana no le bastó con arrastrarme por todos los pisos como su cargador personal, sino que me obligó a probarme cientos de prendas, y observarla a ella mientras hacía lo mismo. Cuando estaba apunto del colapso, ella revisó su teléfono celular y comprobó la hora. Ahogo un gritito y me cogió del antebrazo, arrastrándome de nuevo.

-¡Edward! ¿Cómo es que no me avisaste que se me había hecho tan tarde? –Me regañó con el entrecejo fruncido y una fea mueca en la boca, comprobé la hora en mi reloj de muñeca, eran las 5:00 pm. ¡¿Qué?! ¿Sólo habían pasado dos horas? Demonios, yo podía jurar que ya habían pasado varios días desde que salimos de la casa, y mi estómago ya estaba rugiendo en protesta a la falta de alimentos.

-Lo siento –Me disculpé sin motivo.

-¡Vámonos! –Pagó la última prenda que se había probado y me arrastró fuera donde estaba cayendo un torrencial aguacero. Nos refugiamos dentro del automóvil y gracias a que en mi familia teníamos una clara preferencia por la velocidad, logramos llegar a tiempo a casa para que Alice se pusiera manos a la obra. Alice no dejó ni que me sentara, rápidamente me puso a que la ayudara a hacer la pasta casera, así que estuvimos estirando y estirando en la maquina de pastas una masa verde que ella había preparado. Yo estiraba y ella espolvoreaba harina, éramos un gran equipo. Para cuando eran las 6:30 pm. Ya teníamos suficiente pasta secándose, pero inmediatamente Alice me puso un cuchillo en las manos y me ordenó que picara las cebollas.

Luego de picar lo que me pareció una docena de cebollas, y de derramar lágrimas cual niño pequeño, sentenció que le había sido de mucha ayuda y que ya me podía largar. Al salir de la cocina me dirigí a mi habitación, tomé una toalla y me di una larga ducha, para relajarme, Alice podía acabar con la energía de una escuela llena de niños en un par de horas, y ella seguiría igual de imparable e hiperactiva. Al salir del baño vi unas ropas tendidas en mi cama. ¿Cómo diablos…? Alice.

Había escogido una camisa negra de botones y un pantalón de vestir color beige. Sencillo, pero elegante. ¡Solo era una cena por Dios Santo! Me vestí con toda la parsimonia del mundo. Escuché el coche de mis padres. De seguro habían salido a pasear durante todo el día. Era algo que solíamos hacer cuando éramos chicos y el trabajo de mi padre se lo permitía. Salíamos a ver una película o tomar un helado los domingos en la tarde. Me imagino que ellos seguían con esos pequeños detalles aunque ahora lo hacían solos.

Bajé y me encontré con unos Esme y Carlisle muy sorprendidos.

-¿Qué es todo esto Alice? –Preguntó mí madre, viendo alrededor, donde Alice había colocado y encendido pequeñas velas, dondequiera que mirases ahí había una pequeña velita. ¿En qué momento…? Vaya, mi hermana era genial.

-Mamá, papá, ¡He organizado una cena para esta noche! –Dijo dando saltitos mi hermana.

-¿Cuál es el motivo de la celebración? –Preguntó mí padre risueño, imaginando una nimiedad, es que Alice siempre armaba un gran lío por todo.

-¡Por Dios! ¡El que mi hermano ya no sea un desempleado más merece una celebración! –Mi madre se sonrojó violentamente, como si hubiese olvidado mi cumpleaños o algo por el estilo, y se arrojó sobre mí.

-¡Qué alegría hijo! –Dijo besando cada una de mis mejillas.

Mi padre se acercó con una serena sonrisa en sus labios y me abrazó.

-Te ha mandado saludos el Dr. Mark –Le dije, él sonrió.

-Es un gran médico viejo amigo mío, estoy muy contento de que lo puedas conocer –Exclamó dándome unas palmaditas en el hombro.

-Mamá, vamos arriba, ¡Te he comprado un hermoso atuendo para esta noche!, papá, el tuyo está encima de la cama –Sonrió mientras tomaba a mi madre por la muñeca y me dirigía una mirada inquisidora –Vigila la salsa Edward –Y se perdió escaleras arriba con mi madre. Mi padre se dirigió a su estudio alegando que había unas historias de unos pacientes que tenía que completar antes de irse a arreglar.

Así que me metí en la cocina y me dejé embargar por un grandioso aroma. Vaya, parece que las habilidades culinarias de mi hermanita eran bastante buenas, porque si la comida sabía como olía… Mmmm… mi estomago volvió a gruñir y vi que eran las 7:30 por lo cual ya debían estar por llegar nuestros amigos.

Me puse nervioso al pensar en Bella y Jacob. No me había detenido a pensar en ello durante toda la tarde pues Alice se había encargado de mantenerme lo suficientemente ocupado como para ni siquiera pensar, solo concentrarme en seguirla y no perderla de vista.

¿Sería capaz de disimular mejor ese odio sinsentido hacia Jacob? ¿Por qué no le daba una oportunidad de que me demostrara que mi odio era inmerecido? Haría mi mejor intento, mientras escondía los brincos que daba mi estómago cuando veía a Bella sonrojarse. Y ese extraño fuego en mis venas, que tanto me confundía. Haría mi mejor intento de parecer el mejor amigo de Bella, en vez del estúpido amigo que odia a su novio sin razón aparente.

Un borrón pasó por mi lado y Alice se materializó en la cocina justo al frente de mí.

-Edward, te pedí que vigilaras la salsa –Me quitó la paleta de las manos y empezó a remover ella -¿Sabes? sería de gran ayuda si cogieras el vino que hay en la nevera y lo pusieras dentro de la cubeta de hielo que acabo de poner ahí –Sugirió Alie y se me ocurrió una cosa.

Me acerqué a ella, estudiando su anatomía, ella me miró con curiosidad, tomé su pequeña cabeza entre mis manos y busqué detrás de sus orejas, en su cuello, en los hombros, pasé la mano por encima de su espalda, sobre la tela y ella me miró confundida, se apartó con una mueca y el ceño fruncido.

-¿Qué haces? ¿Por qué me tocas así? –Me miró con ojos acusadores.

-¡Estaba tratando de averiguar dónde demonios te apagas! –Me giré sobre mis tobillos, riendo a mandíbula batiente al ver la expresión de su cara, soltó un bufido y rodó los ojos, dijo algo ininteligible entre dientes, creo que decía algo como 'Estúpido idiota me hace malgastar mi tiempo' y me reí con más ganas, mientras colocaba la botella dentro de la cubeta con hielo.

Salí a la sala y mi madre estaba bajando por las escaleras enfundada en un precioso vestido con estampado de flores, le quedaba precioso, es que en realidad mi hermana había escogido muy bien su carrera, la moda era su pasión. Se fue a la cocina y empezó a ayudar a Alice a poner la mesa mientras ésta última se iba a arreglar.

En vista de que no había nada que hacer me aproximé por primera vez desde mi regreso a mi piano, que estaba junto al comedor y junto a un ventanal por donde se filtraba la luz de la luna creciente. La escena me inspiró y me senté en el taburete del hermoso instrumento. Levanté la tapa de las teclas y dejé correr mis dedos desde las más agudas hasta las más graves, me reí al recordar que siempre había amado hacer eso.

Dejé que mis dedos reconocieran las teclas, y que marcaran con su tacto cada melodía y cada nota. Pude ver a mi madre de reojo, paralizada con una copa en la mano viéndome fijamente, ella tenia siete años sin escuchar mi música, y siete años sin escuchar su canción. Deje que esas conocidas notas llenaran el aire y llenaran de alegría a mi madre, la observe recomponerse de la emoción y acercarse a mi con sigilo para no distraerme, colocó su fina mano sobre mi hombro y yo giré para ver su rostro, unas lagrimas surcaban sus mejillas y la sonrisa en su rostro estaba fuera de lugar, pero comprendí que lloraba porque estaba feliz.

Luego de darme un beso en la mejilla se retiró para seguir con su labor. Diez minutos después sonó el timbre y un borrón se precipitó hacia la puerta dejando entrar a una hermosa y elegante Rosalie y a un Emmett con los ojos cuadrados.

-¡Qué maravilla, concierto privado con Beethoven! ¡Haberme dicho y traigo mi libreta de autógrafos! –Fue el saludo de Emmett, Rosalie lo miró directamente a los ojos mandándolo a callar, y sonrió de oreja a oreja.

-¿¡No es genial!? ¡Tenía años sin escuchar esas preciosas melodías Ed! –Acarició mi coronilla y yo asentí en agradecimiento.

-Si, ya me había acostumbrado a escuchar solo las grabaciones –Añadió mi madre.

Inmediatamente sonó de nuevo el timbre y Alice desapareció de mi vista, Emmett, Rosalie y mi madre estaban apoyados contra el piano, disfrutando de las melodías, así que tenia la vista libre a la entrada. Cuando mi diminuta hermana abrió la puerta pude ver con el rabillo del ojo a Bella, y al monigote parado junto a ella. Sentí las orejas arder, y continué en una melodía más agresiva y más rápida, no di tiempo de que se extinguiera la ultima nota de la ultima canción cuando ya había empezado la otra, Alice arrastró a los recién llegados dentro y los situó en donde los demás espectadores estaban. Sentía como si la mirada de Bella pesara mil kilogramos, ¿O era la de Jacob? Y decidí que ya era suficiente con el concierto, pues ya las miradas estaban empezando a hacerme sentir incómodo. Y acabé la melodía con una nota aguda sostenida.

Cuando acabé levanté la vista y vi a Alice, Rosalie, Bella y mi madre aplaudiendo con mucho ánimo.

-Ahora es oficial, Eddie ha vuelto –Se acercó Emmett dándome manotazos en la espalda y pensé q un pulmón podría salirse por mi boca.

-Gracias –Tosí.

-Bella, Jacob, es un gusto tenerlos esta noche en mi casa, c espero que Alice no haya sido inoportuna con nada que pudieran haber planeado, ya que ustedes casi no pasan tiempo juntos… -La voz de mi madre se fue extinguiendo mientras Jacob levantaba una mano y negaba con la cabeza.

-Para nada, señora Esme, no se preocupe, no ha sido inoportuna, Bella y yo nos habíamos estado preguntando qué haríamos esta noche, y creo que es una gran ocasión para celebrar.

-Si, Esme, no te preocupes –Terminó Bella.

Mi madre asintió y fue a abrir la puerta ya que Alice estaba en la cocina, dándole los últimos detalles a la cena. Era Jasper, se acercó a nosotros después de depositar un beso en la mejilla de mi madre se unió a nosotros.

-Vaya hermano no puedo creer que te hayas perdido el primer concierto de Edward en USA desde que regresó. Estas mujeres estaban a punto de lanzarse sobre él y desnudarlo, con los dientes y… No sé por qué consiguen sexy a los músicos –Y se alejó rascándose la barbilla, pensativo.

Jasper hizo un gesto de confusión y soltó una risotada, mientras los pequeños brazos de Alice rodeaban su cintura, mi hermana depositó un beso en sus labios poniéndose de puntillas y nos miró a todos.

-La cena está lista chicos. Vamos a sentarnos –Nos informó dando palmaditas.

Llamó a mi padre quien bajo por las escaleras, estrechó la mano de los hombres y besó las mejillas de las mujeres y Alice nos acomodó en nuestros asientos, mi madre y mi padre en los extremos de la mesa, al lado derecho de mi padre estábamos: Jacob, Bella y yo, y frente a nosotros estaban, Emmett y Rosalie, a su lado Jasper y el asiento vacío de Alice, quien estaba sirviendo vino en nuestras copas y luego trajo los tallarines de albahaca que tenían un aroma exquisito, y mi estomago rugió de nuevo. Bella a mi lado soltó una risita tonta, y me miró con sus ojos color chocolate directamente a los míos.

-Tienes hambre –No era una pregunta.

-Ya lo creo –Respondí – ¡Hoy ha sido un día de locos! Tuve una sesión de shopping esta tarde que me dejó molido, y hambriento, no sé cómo ustedes las mujeres pueden amar caminar de tienda en tienda –Farfullé y Bella rió de nuevo, parece que toda la tensión que había en sus ojos ayer se había esfumado, volvía a ser la misma Bella de antes de acostarse conmigo.

-La pregunta es cómo soportamos a Alice –Dijo bajito, riendo entre dientes.

-¡Hey! Puedo escucharlos –Mi hermana nos fulminó con la mirada.

-Ya lo sabíamos –Respondió Bella y le regaló un guiño a mi hermana.

Alice se sentó y propuso un brindis por mi nuevo trabajo. Todos dijeron cosas muy interesantes, sobretodo Emmett, que dijo algo que tenia que ver con 'Enfermeras que estaban muy buenas' Rosalie solo bufó y rodó los ojos.

Comimos la deliciosa cena, mi hermana si que se había esmerado, todo estaba absolutamente delicioso. Charlamos amenamente durante la comida y una vez que todos terminamos Alice recogió los platos, los demás protestaron porque ella no permitió que la ayudasen y luego empezó a servir el postre que era una elaborada tarta de chocolate, y me pregunto en qué momento la había preparado.

Durante toda la duración de la cena traté por todos los medios de ni siquiera mirar a Bella, no quería que la visión de ella junto a Jacob me volara los tapones y se agotara mi cordura y sentido común. Pero no pude hacer otra cosa que observarla porque el peso de su mirada en mi perfil me estaba volviendo loco, al voltear sus enormes ojos marrones me observaron con vergüenza y una pequeña sonrisilla se dibujo en sus labios, yo fruncí el ceño.

-¿Qué? –Ella me miró avergonzada, noté que Jacob conversaba con mi padre y no estaba prestándonos atención.

-Es que… tienes algo ahí –Dijo apuntando a mi cara, yo en un acto reflejo pasé mi mano por mi mejilla, pero no había nada, ella rodó los ojos, tomó la servilleta que estaba en sus piernas, se inclinó hacia mi, y yo como un estúpido me quedé helado, observando el movimiento que su cuerpo hacia para aproximarse al mío, luego nuestras miradas se cruzaron, y sentí un espasmo en la parte baja de mi estomago cuando la servilleta rozó la comisura de mis labios, nuestros ojos nunca se separaron y había un tipo de intensidad respirable en el ambiente. Escuché que alguien se aclaraba la garganta y ambos dimos un respingo, como si hubiéramos salido de un trance.

Emmett había sido el culpable de que nuestra extraña conexión se rompiera, observé cómo este compartía una mirada cómplice con Rosalie, una mirada cargada de confusión.

-Gracias –Le dije a Bella sin mirarla.

Así acabó la cena y mi hermana nos llevó a todos a la sala, yo coloqué música, para el ambiente y Alice trajo otra botella de vino. Mis padres se disculparon porque estaban cansados. Y simplemente nos sentamos frente a la chimenea mientras Alice contaba una de las anécdotas sobre un desfile de modas que había ayudado a organizar recientemente. Jasper se sentó a mi lado.

-¿Entonces…? –Susurró.

-Entonces, ¿Qué? –Murmuré siguiendo su tono de misterio.

-¿Entonces tu pequeño affair con Bella ya fue olvidado? –Preguntó más bajo aún.

-No –Respondí.

-Tienes que intentarlo amigo –Sugirió.

-Créeme que lo hago Jazz –Suspiré con fastidio.

-No parece –Me acusó.

-¿Por qué lo dices? –Lo fulminé con la mirada.

-Pues, ayer los vimos en su oficina extrañamente cerca el uno del otro, tu empeño por alquilar el apartamento en su edificio, y ese extraño momento que han tenido hoy, el ambiente estaba tan intenso que podríamos haberlo cortado con un cuchillo –Enumeró mi amigo, dándome una mirada reprobatoria.

-Ayer la besé –Confesé, Jasper me entrecerró los ojos mientras continuaba –Me mudaré a su edificio porque es una excelente opción y lo que pasó esta noche, no tengo ni la menor idea de lo que fue –Dije cerrando los ojos.

-¡Por Dios Edward! –Siseó Jasper casi en mi oreja -¡Aléjate de ella! entre ustedes existe esa tensión sexual, tú eres un hombre, y ella es una mujer debes alejarte de ella no acercarte, pues la carne es débil y ella ya ha tenido sentimientos por ti, no arruines su vida por quince minutos de pasión.

Alice notó la seriedad en el rostro de Jasper y le dirigió una de esas miradas que sientes que te escanea hasta el alma, por supuesto mi amigo desvió los ojos, o ella notaria que le escondíamos algo, e imagínense a Alice tratando de sacar información, si se lo proponía lo iba a lograr, eso podía jurarlo.

-No te mudes a ese edificio Edward –Me advirtió.

-Lo haré, para probarte que no soy lo que crees que soy. No estoy buscando seguir teniendo sexo con ella. En el fondo no sé que pasa entre nosotros, pero yo solo quiero que las cosas vuelvan a la normalidad.

-¿De qué hablan chicos? –Nos escaneó Alice a ambos interrumpiendo su relato y todos posaron las miradas sobre nosotros. Jacob me miraba estudiando mi rostro, yo simplemente desvié la mirada.

-Sobre el hospital, y que debo descansar pues mañana será un día largo –Anuncié levantándome –Gracias a todos por venir.

Estreché la mano de mis amigos y besé las mejillas de las chicas, al acercarme a Bella pude notar que Jacob se tensaba a su lado, solo rocé los labios con su mejilla pero podría jurar que ella había dejado de respirar. Nuestros ojos se encontraron una vez más pero ella se ruborizó furiosamente y los desvió al rostro de su prometido, quien tenia la mandíbula tensa. Me di la vuelta y la cháchara de mi hermana se perdió detrás de mí.


Hello everyone! uhh! ¡ESTOY DE VUELTA! Si lo siento mucho de veras, jamás haré promesas de nuevo si no seré capaz de cumplirlas, me da mucha pena pues les dije que actualizaria diario, y no lo hice, pero tengo mis excusas, hahaha, primero fue mi PC que murió súbitamente, y estuve mi buen tiempo sin PC, joder, luego me dió varicela, pff después de estar vieja cubierta de pepas, y fué horrible! :/ pero ya mi PC está de vuelta y me he tomado unos días para escribir este cap, y decidí que me tomaré mi tiempo, haha es que ya agoté mis capitulos de reserva y necesito pensarlo y tener tiempo para crear algo que valga la pena, por eso decidi que actualizaré semanalmente.

Pues sobre el capitulo, me gustó mucho la participación de Alice, podemos ver cuan electrica e incansable es, tambien sabemos de sobra que nada la detiene cuando quiere algo, o cuando quiere saber algo. Me pareció lindo reunirlos a todos para celebrar la alegría de Edward, asi sabemos cuán fuertes son sus lazos de amistad, ha sido una amistad muy larga.

Oh si, Tanya IS BACK, xD jajaja me pareció comico el estúpido Flashback, Edward como que es alergico a las chicas desde pequeño, al decir que es alergico a las chicas me refiero a que nunca les dio importancia en su vida, para el todas las chicas que han pasado por su camino no han significado nada pues siempre habia tenido una meta fija.

Aprovecho este espacio para agradecerles a todas las lectoras y lectores, porque descubrí por ahi que tengo un lector, muchisimas gracias Feli! la opinion de un hombre en estos casos es extraña pero me gusta mucho que me hayas expresado lo que pensabas! muchas gracias a las que se tomaron la molestia de dejar un review, muchas gracias a mis amigas que me han apoyado con esto, sus palabras han sido muy lindas, me hacen querer seguir, y olvidarme de mis inseguridades, haha, gracias a Laura, Andrea, Yue, Oreo, Dani, Feli, y las demás chicas! hahaha! contestaré los reviews que dejaron en mi ausencia!

ESPERO QUE HAYAN TENIDO UN BONITO SAN VALENTIN!

Comenten sobre el capi! dejenme sus opiniones, digan lo que quieran! jajaja pero haganlo, recuerden que es gratificante.

Bueno entonces supongo que nos leemos en una semana! se me cuidan! Besos!

McrLoVrfan