Nothing you say

Taito

Dio una última embestida, acompañada por un jadeo, y se quedó quieto encima de ella durante unos segundos para recuperar el aire.

Seguidamente se levantó y fue a buscar su ropa, que había quedado tirada en el suelo de la habitación. En ningún momento miró a la rubia que descansaba en la cama, de la cual prácticamente ni recordaba el nombre ni donde se habían conocido. Para él sólo era un pasatiempo con el que durante unos minutos se olvidaba del dolor que sentía.

Su amada Ren...

¿Qué estarían haciendo ahora si ella siguiera a su lado? Taito no pudo evitar sonreír. Seguramente Ren estaría molesta porque él trabajaba demasiado y casi no estaba en casa. Entonces Taito la hubiera abrazado y, mientras le acariciaba la espalda lentamente, le hubiera susurrado un te quiero. Siempre era así. Aún no entendía como había aguantado tanto tiempo con él.

La sonrisa desapareció. Todo eso había acabado. Ya no había reclamos, ya no había trabajo. Ren no estaba.

Un malnacido se la había arrebatado para siempre. Una tarde en la que él no estaba en casa entró un hombre y después de violarla la mató. Así, porque sí. Y Taito no pudo hacer nada.

Mientras se ponía los vaqueros se acordó de la rubia que seguía en la cama. ¿Cómo se llamaba? Meguro, eso. Seguro que era una gran persona, pero eso a él no le interesaba. Lo único que necesitaba era a alguien con quien desahogarse, y ella se le puso a tiro. Le vino a cabeza que un día dijo el nombre de Ren estando con Meguro, pero no le importó lo más mínimo lo que pudiera sentir o pensar en ese momento la rubia.

Le daba igual como fuera la chica de turno, porque cuando la besaba, besaba a Ren; cuando la acariciaba, acariciaba a Ren; y era con Ren con quien hacía el amor. La veía debajo de él, gimiendo por lo bajo, abrazándolo con fuerza cuando la penetraba.

Estaba dándole la vuelta a la camiseta cuando Meguro le pasó los brazos por la cintura y apoyó su mejilla en su espalda.

- Te quiero.- le susurró casi con miedo.

Taito se quedó quieto olvidando por un momento la prenda de ropa que descansaba en sus manos. Por mucho que fuera a Ren a quien le hacía el amor, no era ella quien le decía esas dos palabras que tanto ansiaba escuchar. Dichas por Meguro le sonaron vacías y sin sentido. Finalmente se separó de ella y terminó de vestirse.

- Nos vemos mañana.

Y se marchó sin mirarla o decirle algo más.

No quería el amor de nadie. Sólo lo había aceptado de una persona y esa persona ya no estaba. ¿Qué le importaba todo lo demás?

Al día siguiente volvería a esa casa y se encontraría una vez más con Ren, aunque sólo fuera en su imaginación. Eso era lo único por lo que vivía.

^C'EST FINI^

Notas finales: Bueno, esto no lo ha leído nadie y lo he subido a la buena de Dios, así que no sé si ha quedado bien, mal, o para ahorcarme de la rama más alta del árbol más alto.