Disclaimer: Los personajes son de Meyer. La canción es de Jason Mraz y el beteo es de Cafesitodeldia (L)

Summary: Esa personita tan intrigante, te conmueve hasta la médula y a la vez te asusta. Después de tanto tiempo solo, por fin sientes esperanza. Te das cuenta de que el amor existe y está frente a ti.


«Love is real it is not just in novels or the movies
It is fact and it is standing here right in front of you
So if you just open your eyes, oh what a sweet discovery
There is hope, and there is joy and there is acceptance»

(Love is real – Jason Mraz)

Te encuentras con ella. Su extraño andar (te recuerda a una pequeña bailarina) te hipnotiza y no puedes apartar la mirada de ella. Te das cuenta de que se está aproximando al lugar en donde te encuentras y, por un instante, te da miedo. Sabes que no puede hacerte daño, debido a tu naturaleza, pero aún así no sabes cuáles son las intenciones que puede llegar a tener. Has pasado por tanto dolor, que ahora desconfías de cualquier persona o vampiro que se te acerque.

Ella, tan dócil y hermosa, está de pie frente a ti. Te sonríe con tanta familiaridad, como si se conocieran de toda la vida. Tienes esa extraña sensación, como si ella estuviera esperando algo de ti, pero no sabes qué es.

Entonces, la ves a los ojos, y te dejas envolver por una calidez atípica de los de tu especie. No sabes a qué se debe, pero no es algo que te asuste; al contrario, te pierdes en ese par de piedras preciosas que te invitan a seguirla a donde vaya. No ves temor en ellos (lo cual es extraño; ella debería haber salido despavorida al notar el montón de cicatrices que recorren tu cuerpo), sino amor y comprensión.

Sientes el borbotón de emociones alegres que emanan de su pequeño cuerpo: felicidad, júbilo, amor… y no puedes evitar sentirte atraído por esta extraña mujer. Es algo completamente diferente a lo que has vivido desde tu transformación.

–Me has hecho esperar mucho tiempo –suelta de repente, dejándote un tanto perdido. ¿Acaso ya la conocías de algún otro sitio?

Te limitas a agachar la cabeza (demostrando tus modales de caballero que te enseñó tu madre, hace muchos años); no puedes evitar esbozar una pequeña sonrisa.

–Lo siento, señorita.

Y, a partir de ahí, tienes ese extraño sentir de que todo será mejor.

"Tú me tendiste la mano y yo la tomé sin detenerme a buscarle un significado a mis actos, pero sentí esperanza por primera vez en casi un siglo." Jasper Hale.


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