Disclaimer: Todos sabemos que estos fandoms y sus personajes no me pertenecen, y que yo soy una simple fan que se divierte crossoveando :D.

Advertencias: Spoilers de One Piece hasta la saga actual. Insinuaciones de spoilers del final de la cuarta temporada de Doctor Who, especiales no incluídos (no hay spoilers explícitos, rly, pero sí es post-cuarta temporada y pre-especiales -O mínimo pre-Waters of Mars-).

Notas: Respuesta a un reto de crack_and_roll y a una tabla de mundo_caotico (porque el reto requería que completáramos una tabla, duh). Las viñetas son continuadas, así que si algo no se entiende, puede que lo explique más adelante... O se me haya pasado por alto, coff. Las advertencias anteriores son las de todo el fic.

Si el hombre de la caja azul lo dice...

—¡De acuerdo. Planeta Lekos, año 2570! La tecnología de este mundo debería ser aproximadamente veinte veces más avanzada que la de la Tierra —El Doctor miró a su alrededor, y la sonrisa que invadía su rostro mientras hablaba rápidamente desapareció.

Estaba solo. A veces olvidaba eso. Abrió la puerta de la Tardis y se dispuso a salir.

—Es invierno, así que debería hacer... —enmudeció al ver a su alrededor un mar azul y amplio. Un océano...

Que no debería existir en ese planeta. Equivocado otra vez.

Corría tan rápido como podía. Lo cual, por ser él, era muy rápido. Sólo que no lo suficiente.

Tenía que escapar de aquella isla antes de que lo atraparan. Tenía que huir aunque fuera lo último que hiciera. Tenía que…

De repente una caja azul apareció de la nada en frente suyo, y tuvo que frenar de golpe para no chocársela. La puerta de la cabinita se abrió, y un hombre que vestía un largo saco marrón se asomó por ella.

—¡Ah! ¡Un nativo! —dijo el Doctor, sonriendo divertido—. ¿Podría decirme qué lugar es este?

Sanji prácticamente se lanzó sobre él. Lo agarró de los hombros con fuerza, y con una mirada en parte amenazante, en parte de súplica, le rogó:

—¡Tienes que sacarme de aquí!

El Doctor lo miró sorprendido, sin comprender. Casi lo deja entrar a la Tardis, hasta que vio de lo que aquel hombre huía. Algo que se acercaba muy rápido. Un grupo de Okamas.

Arqueó las cejas. Aquel lugar posiblemente era la tierra de los Okama. Si Sanji era un invasor…

El Doctor sonrió.

—Si no puedes con ellos, úneteles —respondió alegremente. Se soltó del agarre del rubio, entró nuevamente a su nave y le cerró la puerta en la cara.

Y la Tardis no tardó en desaparecer.