Disculpen la tardanza, la universidad es otro mundo. No hay tiempo para nada. Reeditare este capítulo para decirle mis palabras además de tomarme el tiempo de responder sus rewies.

Tengo 10 porciento de carga en el computador así que esperen cuando lo reedite.

Los amo.


Itazura Na Kiss

By Milkka

Capítulo 14: Desición.


Apuntaban las cinco de la tarde y Sakura movía su pie de izquierda a derecha totalmente impaciente. Hace media hora que Sasuke debía haber llegado.

Suspiró resignada y volvió a mirar su móvil por inercia. La verdad es que desde el día donde había aceptado su petición ni le había visto, solo un par de segundos en la casa y al parecer estaba más que ocupado. No le dirigió ninguna mirada ni palabra. No le tomó mucha importancia ya que sabía que tenía mucho que hacer y le había ya aceptado; él no era una persona de torcer en su palabra. Por ello le dio el mensaje a Mikoto sobre la hora y tenía por seguro que se lo iba a decir. Es por esto que le parecía muy extraño que no lo viera aparecer.

Se paró lentamente del banco donde se encontraba y se decidió a cruzar la calle para ir a la entrada del cine. Prefirió hacer la cola y mirar si venía. O si no iban a estar más que atrasados. Cuando llegó allí unas cuarentas personas se le adelantaba y suspiró. Por estos días al parecer estaba de moda venir a ver películas. Se quedó mirando al horizonte y se dio cuenta que casi todas la gente venían en pareja. Sintió un vacío en su estomago. Un sabor amargo y un mal presentimiento. Volvió a ver a su celular y bajó los hombros derrotada. Solo cinco minutos para empezar. Ya no vendría. Sus ojos parecieron querer empañarse y movió rápidamente su mano para dirigirla a su rostro en un intento de tratar de evitarlo.

Al pasar dos minutos la fila comenzó a avanzar y no le quedó más que tan solo mover sus pies donde la masa la llevaba. En un par de segundos se encontró con un señor que pedía los tickets. Pasó el suyo y el otro lo guardó en su bolso. Caminó rápidamente a la sala y se acomodó sin siquiera pedir un paquete de palomitas de maíz. No tenía ganas de nada.

Miró hacia los lados y se encontró con todos acaramelados. Era la única estúpida que le habían dejado plantada entre ese mar de gente.

Pasaron varios minutos antes que comenzara el film. Los anuncios y propagandas no estuvieron a falta y la sala estaba repletada. Ella se encontró una buena ubicación, para mirar hacia todos los lados. Si pudiera describirla sería perfecta. O no tanto como imaginaria… porque justo cuando ese pensamiento pasó por su mente una mata de pelo azabache se dejó ver desde la entrada. Su corazón se paró y se emociono, pero justo cuando le iba a hacer una mueca de que allí estaba, una mujer salió detrás de él y le tomó la mano. Un cuerpo envidiable, un peló largo y rojizo. Un vestido muy corto para su gusto y los dos, estaban más cariñosos de lo que nunca se imaginó que podría junto a él.

En ese momento su corazón se partió. Sí, en mil pedazos y con la peor intensidad que podría tener. Él. Sasuke Uchiha la había dejado plantada sin decir ninguna palabra, sin dignarse a rechazarla para estar con otra mujer. Ella como una estúpida esperándolo y justo se le ocurría venir a el lugar donde habían quedado y la hora acordada. Era el peor hombre que vivía en esta tierra. Simplemente, era un desgraciado que había jugado con su corazón. Ya nunca más lo miraría de la misma forma. Le odiaba.

Sus ojos se empañaron a más no poder y sin pensar salió de su asiento y corrió a la salida. Con fuerzas, tratando de salir lo más rápido posible. De no verlo más, de escapar, de pasar la página, de quitarse el dolor del medio. No supo cuanto tiempo estuvo así, sintiendo que su corazón se iba a desgarrar y su respiración tan entrecortada. Con el nudo más grande que había experimentado. Pero en un momento de su trance, su cuerpo chocó con algo duro. Miró hacia arriba tras caer de culo sobre la alfombra y se encontró con un pelinegro que le tenía la vista fija. Era un rostro tan conocido pero a la vez tan distinto. Su corazón se volvió a quebrar y volvió a caer en llanto. El chico alzó las cejar sin entender y la paró del suelo con sutileza. Luego la abrazo sin más.

—Disculpa —Le tocó los hombros tanto de animarla—. ¿Estás bien?

La ojiverde alzó su vista pues este era mucho más alto y tan solo apretó los labios. Se sentía tan vulnerable, no podía dejar de lado sus sentimientos y fingir. Sabía que debía hacerlo con ese extraño pero simplemente no podía. Negó con la cabeza y este la apretó con más fuerza.

— ¿Qué te parece si te invitó a un café para que puedas tranquilizarte? —Sonrió de medio alado—. Por cierto, me llamo Itachi.

Ella tan solo lo miró y este la condujo. No sabía por qué lo sentía tan conocido. Algo le recordaba su rostro y eso le hizo sentir mejor, más aún eso le intrigaba de forma exasperante.

Llegaron a un lugar a tan solo unas cuadras de allí. Era un café hogareño. Calmado y con buena música. Ella se sentó donde le indicó y sintió como sus lagrimas seguían saliendo sin control. El chico de los ojos negros sintió pena al verla de ese modo.

—Sé que no soy nadie para preguntarte el por qué estas así —Comenzó con un hilo en la voz. Tenía miedo de provocarle más llanto—. Pero la verdad es qué no me gusta ver a una mujer así y me gustaría ayudarte, puedes contarme si quieres.

Sakura subió su vista despacio hacia él.

— ¿Por qué me quieres ayudar? —Su voz sonaba rasposa—. Ni me conoces…

—Porque no puedo soportar ver a una mujer llorando —Se encogió de hombros—. Y vi que no tenias a nadie y créeme que no quiero entrometerme, solo ayudarte. Además tengo un grado en sicología así que algo más podré hacer por ti —Amplió su sonrisa.

La dueña de los ojos verdes se le quedó mirando en silencio. La verdad es que por su sonrisa algo le decía que era una buena persona. No le gustaba hablar de sus cosas y estaba destrozada, pero tenía un sentimiento tan grande que necesitaba desahogarse. Necesitaba descargar todo lo que inundaba su ser y él no le pareció tan mal. Algo le traía calidez de su persona.

—De acuerdo —Admitió mientras con su manga sacaba unas cuantas lagrimas que caían de su ojo izquierdo—. Pero yo pago el café.


Sasuke no entendió por qué sintió un vacio cuando sus ojos se encontraron con la pelirosa y al verlo no hizo más que salir corriendo. Un nudo en su abdomen lo hizo contraerse y nunca le había parecido tan desesperante la compañía de Karin. Se sentó en un puesto que ella le indicó y sin despegar la vista de la salida donde vio desaparecer a Sakura. La película comenzó a rodar y no puso ningún momento de atención a la pantalla.

Se sentía fatal. No, más que fatal, un patán. Una mierda. La peor persona del mundo. No entendía como fue capaz de llegar a tan nivel su odio para llegar al cine donde ella misma lo había invitado, a la misma hora y mismo film tan solo para causarle ¿Qué? ¿Resentimiento? ¿Para sentirme mejor él mismo y superior? Diablos, ni él entendía por qué lo hizo. Y ahora, cuando ya no estaba y se dio cuenta de su rostro quebrado al mismo tiempo de su apresuro por salir rápidamente del cine, supo que la había cagado.

Pero volvió a recordar al estúpido que la había besado y se relajó. Quizás estuvo muy mal lo de venir con Karin, pero de una forma se lo merecía. Estaba con otro ¿no? Al diablo, el era un Uchiha, no se bajaría por nadie. No la necesitaba, que hiciera lo que se le plazca. No valía la pena. El nunca se enamoraba.

La película siguió su transcurso y se dio cuenta que no era tan mala, pero de igual forma, no estuvo al cien por ciento, porque cada vez que intentaba concentrarse la estúpida mirada de Sakura se posaba en su mente.

Cerró fuerte el puño y trató de relajarse nuevamente, pero el pitido del móvil de Karin comenzó a sonar con una melodía para nada agradable. Se dio la vuelta a mirarla y ella rápidamente hecho un vistazo y descolgó el teléfono.

—Si es importante anda afuera a hablar —Habló Sasuke un poco irritado.

Ella forma una mueca de asco.

—Ni hablar —Contestó y lo guardó rápidamente—. Es un tipo que me tiene hasta la coronilla. Lo conozco hace años y no me lo podía sacar. Ahora está en la misma universidad y en la misma facultad. Me invitó a salir hoy y te apuesto que me está esperando siendo que ni le respondí. Cree que tenía que hacerlo por qué paso un ramo que lo tenía estancado, yo hace un tiempo le dije en tono de broma que si lo hacía salía con él, por qué sabía que era imposible ¡Le va fatal en química! Pero ahora consiguió una ayudante de medicina, una chica pelirosa y creo que es bastante buena, hasta él tipo la planto a besos de felicidad aun que por lo que se ella casi lo despedazo después por falta de respeto… una chica de segundo de su facultad me dijo que estaba loca por uno de ingeniera, ¿No es loco, no? Por eso no quiero ni contestar. No quiero salir con él, ¿Estoy mejor contigo, no? —Le dio una mueca seductora.

Al principio Sasuke la miró tratando de decirle que ni le importaba su explicación y que se limitara al ver la película, pero en el tiempo que escucho la ayudante de medicina y el resto, todo empezó a tomar rumbo. Eso era. Eso fue lo que pasó. Ella no era una perra. No lo era.

Fue el mayor descubrimiento de su vida. Ahora sí que la había cagado. Ahora todo tenía una explicación. Era el peor tipo en la historia. Seguro le había roto el corazón. Y no era mala Sakura, al contrario ¡Era putamente buena! Se había comportado como un imbécil y ahora estaba aquí con una estúpida que lo único que hacía era coquetearle y contarle sus historias de dejar plantado a otros. Perra. Como él, sí, pero no dejaba de ser perra. Oh dios.

Movió su mirada hasta la pelirroja y se quedó estático, con una cara que ni él sabía cual ponía. Pero en un momento volvió a cruzarse los recuerdos de Sakura y no supo por qué, pero se tuvo que parar del asiento y salir corriendo. Tenía que encontrarla y decir algo. Perdón o no sé. Tenía que remediarlo. O la perdería y no quería. Ella era casi lo único bonito que tenía.

No le dijo nada a la chica y tan solo desapareció ¿Pero saben qué? Ni le importó.


Itachí se le quedó mirando con un nudo en la garganta. No sabía que decir. Entendía su dolor y más que eso, le llenaba de rabia. ¿Cómo un hombre podía ser así con una mujer? Solo atinó a tomar su mano y acariciarla de forma cariñosa. Ella terminó su relato con una mar de lágrimas y no le dijo nada, estaba en su derecho.

—Yo creo que estás sufriendo por alguien que no vale la pena —Habló lento él mientras Sakura levantaba su mirada y trataba de sacar a duras penas las lagrimas de su cara —. Él no te merece. Lo que hizo es horrible. Tú eres una buena mujer. Deberías mirar hacia adelante y encontrar a alguien mejor, ese tipo vale mierda, perdóname… pero es verdad.

Ella se quedó en silencio meditando sus palabras y él trato de no añadir más. Necesitaba respirar, no la ahogaría con un mar de palabras.

—Lo sé —Admitió finalmente ella —. Esta lucha es estúpida, él no es para mí. Me lo he dicho muchas veces, pero yo lo amo, más de lo que una persona puede pensar.

—Te creo —Cedió —. Pero estás sufriendo de más, deberías mirar hacia otro lado y algún día volverte a enamorar… de alguien que si te merezca.

Ella asintió comprendiendo. Era verdad todo lo que decía. No sacaba nada sufriendo por un tipo que no le entregaba nada. Que ni la miraba, ni le hablaba. Solo la tenía como una tonta y jugaba. Un día le daba cariño y otra no valía nada. No merecía eso. No. Ya no. Aun que le doliera el alma.

Sasuke Uchiha era lo que siempre creyó soñar. El hombre que le llenaba la vida. Que le hacía soñar, pero la realidad era tan distinta. Creía que era lo mejor, pero la verdad, era tan humano como cualquiera. Merecía decidir en quien enamorarse y de ella, nunca lo haría. Eso dolía, más de lo que podría pensar, pero era la verdad. Tenía que arrancárselo del corazón, sacarlo y drenarlo. Porque su vida no se quedaría estancada solo por él. Alguien podía darle lo que esperaba, aun siendo que sus labios fueran distintos a los que ella siempre soñó. Debía salir de su vida, de una vez por todas, rendirse. Era una mierda, siempre fue con ella así. Ya no deseaba amarlo, ni un día más. Solo sentía repulsión. Su corazón valía mierda.

—Tienes razón —Secó con fuerza sus últimas lágrimas y lo miró decidida —. Paguemos esto y vámonos de aquí, no quiero seguir pensando en él. No ahora. Me lo voy a sacar.

El Uchiha mayor le sonrió, pero no supo por qué un escalofrío de preocupación inundo su ser.

Se levantaron y pagaron rápidamente la cuenta. Salieron en cuestión de minutos y Sakura se digno a tratar de estar más positiva. Hablaron de su vida, de lo que estudiaba de qué hacían por estos lados.

Él le contó que tenía un bachillerato de economía y que volvía de Paris para estar con su familia al terminar sus estudios. Se podía agregar bastantes estudios más que hizo, al parecer era bastante inteligente. Le gustaban los libros y comentaron los que más le llamaban la atención y él no supo por qué, pero le encantó su sonrisa.

—Sakura —Habló en un momento donde ella miraba una tienda —. Voy a ir a comprar una cosa, ¿me esperas aquí?

—Claro —Le respondió con una sonrisa.

Él desapareció rápidamente para ir directo a una florería que sabía que estaba a una cuadra. Lo hacía para dedicarle algo lindo en este día donde sabía que no veía nada bueno y… no sabía porque pero algo en su interior se lo decía. Le quería dar algo. Hacerla sonreír. Quitarle todos esos malos recuerdos y decirle que el amor era lindo. Se sentía extraño, atraído hacia ella. Era hermosa y genuina.

Movió de su cabeza con fuerza tratando de evitarlo. Era como un pequeño nuevamente. Sintiendo mariposas por dentro y pensando que le gustaba una chica con apenas conocerla. No podía hacerlo. Debía evitarlo. Pero diablos, no podía.

Cuando entró a la tienda apretó los dientes con fuerza totalmente confundido.

Sakura por su lado se quedó mirando unos detalles hermosos en una joyería de paso. Es que tanto les gustaban unos pendientes, pero ahora habían colocado un hermoso anillo y collar a juego. Le quitaban el aire.

Algo le dio nostalgia. Verlos le recordaba que no tenía nadie alado suyo para que se los comprara. Ningún novio que la tomará y le preguntara si le gustaban para llevárselo. Era sola, no habían regalos, ni presente. Nadie que le quisiera verla esa sonrisa. Sasuke no…

Cerró el puño con fuerza y se sintió estúpida ¿Nuevamente pensando en él? Al diablo, si no tenía a nadie ni él. Entró decidida para preguntar el valor, le daba igual estar con un estúpido. El amor no era para ella. Trabajaría y con su esfuerzo serían suyos. No necesitaba a nadie.

Cuando llegó al mostrador la señora le sonrió.

— ¿En que la puedo ayudar?

—Ese juego del mostrador de color plateado —Señaló con el dedo —. Quisiera saber cuánto vale.

Ella asintió y se dirigió hacia él, Sakura la siguió.

—200 dólares —Afirmó —. Aquí hay muchos extranjeros, por ello el dinero esta contado así.

—Ya veo —Lo quedó mirando con un vacío, diablos sí que tenía que trabajar.

— ¿Te gusta? —Lo sacó y se lo puso en sus manos —. Es precioso, yo misma lo elegí, es una pieza única.

—Me encanta —Admitió —. Siempre lo miro y la verdad es que estoy decidida a llevármelo, pero primero tengo que trabajar unas semanas —Bajo la cabeza.

—Si quieres te lo puedo guardar —Le sonrió de oreja a oreja.

—No es necesario —Habló una voz varonil desde atrás y las dos mujeres se dieron la vuelta totalmente sorprendida. Allí estaba el pelo azabache al igual que los ojos del Uchiha menor. Aquel que hace unas horas tan solo decía que lo iba a olvidar. Con su mirada gélida y su trato horrible. Pero no podía parar de temblar al verlo a tan solo unos centímetros.

—Sasuke… —Susurró sin entenderlo, pero luego volvió a realidad y le dedicó la mirada más fría que pudo — ¿Qué mierda haces aquí?

Él la miró pero no dijo nada, luego se dio vuelta hacia la señora.

—Me lo llevo —Afirmó —. Y en regalo para la señorita.

Se vio entusiasmada y se dedicó a hacer el papeleo, él la siguió.

—No quiero que lo hagas Uchiha —Volvió a escupir la pelirosa mientras lo tiraba del brazo.

—Se que no. Pero mira deja regalarte algo y luego hablamos afuera.

—No.

—Sakura por favor —Se zafó de su tirón y se dedicó a pagar. Ella tan solo se limito a dedicarle una mirada envenenada y salir rápidamente de ahí.

A tan solo un par de minutos Sasuke salió y la encontró de brazos cruzados. Le alzó la bolsa a ella y la tomó con desgano. Lo miró rápidamente y se veía distinto. Una mirada de arrepentimiento, no entendía que mierda le pasaba. Al final su sueño se había cumplido, ahí estaba él. Regalándole lo que más quería. Justamente él. Pero algo le causo rechazo el sentirlo. No estaba bien.

—Vuelvo a preguntarte lo mismo Uchiha, ¿Qué mierda haces aquí? ¿No deberías estar con tu novia en el cine?

—Sakura… —Comenzó y se acerco, ella dio un paso atrás y esto le irrito —. Sé que estuvo mal, yo tomé cosas precipitadas. Creí otra cosa, lo siento. De verdad.

—Me dan igual tus disculpas —Escupió mientras sentía como su corazón se iba encogiendo cada vez más — ¡Yo creí en ti y la verdad eres una mierda como todos los demás! ¡Así que vete!

—Diablos Sakura, ¡Me equivoque! Debí salir contigo, pero por una estupidez no lo hice.

— ¡Y yo por una estupidez te invite! Me equivoque tanto contigo —Sonrió fúnebre —. Creí que eras distinto, que veía algo en ti. Pero nada de eso es verdad. Vete con esa tipa, tu no me debes nada. No somos nada. Solo te diré que me canse. No quiero ya nada más de ti. Te olvidaré. No estaré enamorada de un patán como tú.

— ¡Yo no salí contigo por qué creí que estabas con el otro tipo, ese que le haces ayudantía! Te vi como te plantó un beso y me dio toda la ira maldita sea —Grito desesperado —. Por eso invité a Karin, porque pensé que eras una zorra que jugaba con dos.

—Pues podrías haber preguntado, ¡Sacaste conclusiones donde no había nada!

—Lo sé y lo siento —Agachó la cabeza —. Hice algo horrible.

Sakura lo miró y sintió como su corazón se partía en dos. Tenía ganas de decirle ¡Aquí estoy, da igual! Pero no podía, tenía un rencor que le carcomía el alma. No sabía que creer. No quería sufrir más. No quería caer más en su juego.

—Qué bueno que te des cuenta —Habló más cálida —. Pero ya es muy tarde.

Con el dolor de su corazón se dio la vuelta. Ya no tenía mas caso seguir hablando. ¿Para qué? Para romperse más el corazón. Su decisión ya estaba tomada.

— ¿Me vas olvidar? —Sintió la voz susurrante de Sasuke atrás.

—Sí —Finalizó parando un segundo el paso, para asegurarse que el la escuchara. Y como un flash back sintió como él la tiraba y la daba vuelta, trató de zafarse, pero los labios de él ya estaban contra los suyos.

Los saboreo en una despedida placentera y dolorosa para luego se separarse rápidamente. Lo miró gélida.

—Un beso no te va a volver a lo de antes, lo siento —Finalizó—. Ya no caeré en eso. Me iré de tu vida, hoy mismo me mudo y no te molestaré. Espero que tu tampoco.

Dicho esto desapareció de la vista del muchacho, quien por primera vez se sintió derrotado, humillado y con el corazón roto. Como mierda la entendía ahora.


Itachi había visto la escena y se le cayeron las flores, camino hacia otro lado y luego las recogió. Vio como Sakura se le acercaba y fue hacia ella. En su cara se notaba la angustia, mordía su labio y miraba tan solo el suelo.

—Sakura —La llamó cuando pasó a su lado y ella ni le miró. Alzó la vista y se lo encontró. Una sonrisa fúnebre salió de sus labios.

—Hola —Le saludó desganada mientras el chico le tendía unas flores. Ella la tomó entre las manos y le dedicó otra cara de sorpresa pero a la vez mezclada con dulzura—. No tenías por qué, pero gracias.

El chico solo alzó los hombros.

— ¿Por qué nunca me dijiste el nombre de él? —Le preguntó sin mucha paciencia. Tenía que hablarlo con ella.

Ella levanto las cejas sin entender totalmente confundida.

—No creí que tuviera importancia.

—Los vi hablando —Comenzó mientras se acercaba—. Y no es cualquier tipo.

— ¿Le conoces? —Preguntó atónita.

—Sí… —La abrazó fuerte—. Lo siento muchísimo. Siento que sea así.

Ella se desató y la cara que le dedicó fue totalmente descolocada. No entendía ni mierda. ¿Por qué le pedía perdón por él? ¿Acaso eran amigos? ¿Qué tenía que ver Itachi?

—Es mi hermano —Finalizó.

El rostro de Sakura debió haber sido un poema porque el chico se preocupó. Ella tan solo lo miraba y luego hacia atrás o a los lados. Sin entender nada. ¿Por qué justamente eran hermanos? ¿Por qué nunca lo había visto?

—Yo soy el hermano mayor de Sasuke, Itachi Uchiha. He vivido los últimos años en Europa pero estoy de vuelta a ver a mi familia y por lo que parece tú debes ser la chica de la cual mi madre no paraba de hablar. No sé como mierda no lo conecte antes. Todo estaba tan claro.

—Oh dios, por eso nunca te había visto… —Comentó la chica entendiendo las piezas—. Discúlpame por contarte tanto de tu hermano, he metido la pata.

—No, no te disculpes —Le paró rápidamente—. No sé que le ha pasado a Sasukito. Créeme que lo único que pienso es una larga conversación con él y quizás un puñete por la chica que se ha perdido.

Ella alzó las manos en un alto y las movió.

—No, no es necesario —Saltó a defenderle—. Yo la verdad no quiero aparecer más en su vida. Por eso debo irme, perdóname. Pero tengo que ir a recoger las cosas, tengo que irme de esa casa.

—Sakura no tienes que hacer eso… Tú no molestas en la casa.

—Pero yo no quiero estar más allí, por favor. Así que perdóname, me debo ir y hablar con Mikoto.

Itachi suspiró derrotado, no podía decirle que no. Entendía realmente que con su dolor lo único que le quedaba era olvidar, seguir con su vida y todo lejos de su hermano. Aun que no le gustase la idea.

—De acuerdo —Finalizó mientras la tomaba de los hombros y la ayudaba a avanzar camino a casa.


Cuando Sasuke volvió a casa luego de varias horas de meditar después del incidente, se encontró un caos total. Si bien es cierto que una mueca de asombro asomo por su rostro cuando vio a su hermano de vuelta luego de tantos años no pudo ni siquiera decirle unas palabras de bienvenida, puesto que sin pensarlo recibió un golpe de parte de él en su cara con la melodía desastrosa del llano de su madre por detrás.

— ¿Qué mierda? —Gritó mientras se tomaba su rostro entre sus manos adolorido y trataba de recuperar el aliento que había perdido en la adrenalina.

— ¿Cómo te atreves a preguntar eso? —Volvió el grito de Itachi lleno de furia—. Por si no te has dado cuenta tu familia entera está destrozada por la ida de Sakura, quien se hizo parte de todo nosotros y solo por tu culpa tomo todas sus cosas y se fue. Quizás ahora donde vivirá o mejor dicho en qué condiciones. Cuando debería estar tranquila en el hogar que le ofrecimos y tan solo pensando en ser feliz con su carrera, amigos y amor.

Sasuke lo miró con los ojos de plato y trató de buscar la mirada de su familia para que le apoyara o mejor dicho le explicara ¿Por qué su hermano la conocía? ¿Qué estaba pensando? Pero lo único que encontró fue gesto de reproches.

— ¿Cómo la conoces? —Se atrevió a preguntar.

El Uchiha mayor soltó una risa irónica.

— Y te preocupas solo de cómo la conozco en vez de remediar tus errores —Escupió—. Da igual Sasuke, pero bueno te lo contaré, hoy vi una muchacha herida la traté de ayudar y me contó la vida de mierda que le dio un muchacho. Pero resulta que luego te vi y supe que el patán eras tú.

—Pero yo… —Trató de excusarse y miró a su madre tratando de encontrar su apoyo, pero ella subió la vista con lagrimas recorriendo.

—Sasuke —Hablo la mujer con un tono que nunca había tomado. Eso le dio escalofríos a la mayoría de los presentes—. Me ha dejado una carta y creeme que fue muy cordial, pero yo la conozco y sé que debe estar sufriendo mucho. Por lo que sabes yo le tomé mucho cariño y me da mucha pena que hayas hecho todo esto. Así que te diré que no seré la misma mamá de siempre si no vas donde Sakura y pides perdón. Quizás no volverá y lo entendería, pero espero que seas bastante hombre para una disculpa.

—Mamá yo…

—No Sasuke, ya he dicho y nada cambiará eso —Dicho esto se paró y se largó de allí. No podía estar en ese lugar. No sabía que había hecho ¿Cómo mierda había criado a su hijo para que se comportara así?