Dislciamer: Y todo le sigue perteneciendo a Meyer. Lo demás es míomío.
Summary
: Viñeta; Fueron los besos dispersos como caramelo por todas partes. Curvas perfectas, piel morena. Y esa certeza de que es solo el momento, un encuentro en el tiempo. Mel/Leah. Reto. Para Hizashii.

Nota: Para Hizashii, porque la amo y esta es mi historia número cincuenta. Lo prometido es deuda. ¡Te amo intensamente demasiado, espo! *labesa* Eres simplemente lo mejor (l):3 *inserteaquímuchosteamos*
Nota 2
: Gracias a Natsu por batearme esto :3 ¡Eres un amor, cariño!
Nota 3
: Entrada para el reto Crossover TW&Host del foro LOL.


Momento

«No te distraigas con el
"¿qué pasara mañana?"
Concentrare en el ahorita»

No sabes por qué, no lo entiendes. Es extraño, es inmoral, es indecente. Simplemente un error intentando convertirse en un acierto. Y cuanto más te besa más te das cuenta de que no tiene sentido, esto no tiene ni pies ni cabeza.

Sus labios son rudos, femeninamente bruscos, impulsivamente calientes. El beso sabe a amargura y dolor añejo, con un toque de miel. Pero extrañamente eso lo hace malditamente más adictivo.

Deberías parar, detenerte, abstenerte. No, esto definitivamente es incorrecto. Está mal, así, simplemente. Pero es que sus manos, hábilmente cuidadosas y calientes, que juegan con la morena piel de tus brazos, te lo impiden.

Tu primer impulso fue golpearla, alejarla, ¿qué carajo estaba haciendo? ¿Por qué te estaba besando? ¿Ella? Era una chica. Y peor, ¿por qué lo estabas disfrutando? Quisiste golpearla. Pero en vez de eso le devolviste el beso con la misma intensidad, moviendo tus manos a lo largo del cabello obscuro de Leah.

Sus pieles brillan a la luz de la luna, iguales, idénticamente perfectas. Sus cabellos obscuros se mezclan. Y es diferente. Las preguntas dejan de arremolinarse en tu cabeza, dejando pasar todo. Te deja de importar que sea media noche, que ella sea una chica, que la acabas de conocer. Solo te importa su cadera contra la tuya, sus manos jugueteando con el borde de tus pechos, su boca caliente, ardiendo contra tu piel.

Tus labios viajan a su cuello, largo, y se escapa un gemido. Jadeos, suspiros, gruñidos. El ambiente grita algo que no sabes identificar.

Atracción.

Los toques son delicados, porque las dos son muñecas de piel dorada jugando a la casita, ¿verdad? Claro. Le tocas los pechos por debajo de la blusa, mientras que sus manos viajan por debajo de tu falda. Se siente malditamente bien. Los besos, los toques, los gemidos, las sensaciones.

Quizá realmente sabes que es una estupidez, y ella también. Pero cualquier pensamiento coherente es expulsado de tu mente cuando llega ahí. A ese punto en ti. Si quedaba alguna duda, se esfumó. De pronto, parece correcto. Ya no se sienten mal los besos agridulces, ni los toques ardientes.

Un poco, solo otro poco. Y al final, gritas y gimes, retorciéndola bajo su agarre. Ella te sonríe, contra la piel de tu hombro, y después se separa. Te mira. Sus ojos arden, obscuros, perfectos, y como si nada hubiera pasado, da media vuelta. Te deja ahí, jadeando, confundida, aturdida, despeinada, agitada.

Hasta parece irreal. Porque un segundo atrás ella estaba con su caliente mano metida en tus bragas, y un segundo después simplemente ya no estaba.

Porque fue eso, y ya. Fueron los besos dispersos como caramelo por todas partes. Curvas perfectas, piel morena. Y esa certeza de que es solo el momento, un encuentro en el tiempo.


¿Y bien…?
Lose, quedo como raro y poquito porno.
¿Reviews?
Hizashii, cariño, ¡teamointesamente!
+AnaluC.