Capitulo 1: Sorpresas Inesperadas.

No daba más de dolor, quería estar con él, y sabía que él quería estar con ella. Pero aun así, no la entendía; no le importaba que tuviera que irse, incluso estaba dispuesta a ir hasta el fin del mundo por o con él si era necesario. Pero sabía que dijera lo que dijera e hiciera lo que hiciera él no aceptaría eso; ni volverían, no por lo menos hasta que terminase la guerra, ni hasta estar seguro de que ella estaría a salvo.

Lo peor de todo, o lo mejor, no sabía bien era que solo faltaban 2 días para su regreso, no sabía cómo reaccionaría al verlo, o si él se mantendría frio delante de ella; porque aunque había pasado solo poco tiempo desde la última vez en que habían terminado tenía miedo de volver a verlo.

-Ginny, ¿Dónde estás, hija?- la voz de su padre la hizo volver a la realidad, se había escondido en un hueco cerca de un mueble en el living, donde siempre se escondía para poder estar sola, pero se apresuro a salir de ahí antes de que la encuentren.

-Aquí estoy, papá- contesto la menor de los Weasley, yendo a la cocina.- ¿Pasa algo?

-Te estábamos buscando para cenar, ¿donde estabas, Ginny?- pregunto Molly.

-Como hablaban de la orden, supuse que me echarían de la cocina, simplemente les ahorre el trabajo de hacerlo- dijo Ginny; todos se quedaron sorprendidos, ella siempre intentaba saber lo que hablaban y estar informada con lo que pasaba en la guerra.

Nadie dijo nada con respecto a ese comentario y comenzaron a servir la comida en la mesa, cuando todos estaban, ya sentados y empezando a comer Ginny sintió un fuerte mareo y cuando se agarro la cabeza, Bill se dio cuenta.

-¿Te sientes bien?- pregunto su hermano, preocupado- Hace días que no te veo muy bien, incluso desde que volvimos no te he visto sonreír.

-Estoy bien- aseguro tan rápido como pudo, no podía creer que hasta sus hermanos se dieran cuenta de que se estaba muriendo por dentro.- No tengo muchas razones para sonreír últimamente, eso es todo.

Hermione la miro detenidamente, y le sonrió. Ella si sabía lo que le pasaba, conocía toda la historia y todo lo que sentía por dentro; con la mirada le dijo que luego hablarían más tranquilas. Luego siguió hablando con Lupin, a quien tenía al lado.

Casi no comió, ni hablo, solo pensaba en lo que pasaría cuando volviera, solo pensaba que faltaban dos días… Tan solo dos días... En la hora aproximada que duro la comida, le preguntaron si estaba bien unas diez veces, y ella simplemente asintió con la cabeza a todo el mundo. Su madre la miraba muy preocupada.

Al finalizar la cena, Molly echo de la cocina a todos con la mirada luego de pedirle a Ginny que la ayudara a limpiar y ordenar la cocina. Cuando la pelirroja se dio cuenta de esto, supo enseguida que tendría que darle una explicación a su madre, y que no le sería nada fácil salir de esa cocina sin que Molly supiera toda la verdad. Pero Ginny no quería hablar de Harry, ni con ella ni con nadie. No quería que nadie lo supiera, no quería que nadie más supiera lo que había pasado entre ella y Harry, ni que lo vieran distinto.

Comenzó a lavar las cosas con gran rapidez, antes de que su madre empiece a hablar, para poder irse antes. Pero ella no dijo nada, y esto la preocupo. Eso significaba que luego la sentaría luego para hablar cara a cara, estaba perdida, ahora sí que no tendría forma de mentirle, no había manera de que mirándola a los ojos no se diera cuenta de lo que le pasaba o de que le mentía. Y así fue, en cuanto terminaron de ordenar y limpiar la cocina le pidió que se sentara enfrente de ella para hablar un rato.

-Ginny, no sé qué te pasa y no quiero presionarte a que me lo digas, pero te conozco y me preocupa mucho lo que te pasa. Desde que volviste de Hogwarts que te veo cada vez mas pálida, delgada y triste... Cielo, quiero lo mejor para ti, todos lo queremos, pero si no nos decís lo que te pasa no podemos ayudarte.- Molly se veía realmente preocupada; lo que hizo que no pudiera negarse a contestarle, a pesar de que no quería hacerlo.

- Mal de amores, solo eso- intento pero al terminar la frase su mama se veía más preocupada aun, si eso era posible, y agregó- En serio, ma. En unos días se me pasará.

Molly, se paro y fue a abrazarla, sonriendo.- No le digas a tus hermanos, no queremos más heridos, ¿verdad, cariño?- rieron un poco y volvieron a abrazarse. Luego la dejo ir, diciéndole que debía descansar. Se suponía que iría a su habitación, pero como sabia que estaría esperándola Hermione para hablarle, decidió ir a pasear por el jardín antes de afrontar a su amiga. Sabía que le diría por enésima vez que Harry la quería, y que podrían estar juntos en cuanto esto terminase. Pero ya lo sabía, y eso era lo que más bronca le daba, porque si él no la quisiera, si solo hubiera sido un juego, no sería un problema para ella.

Luego de caminar durante una media hora, se sentó en la raíz de su árbol favorito. Pensando todavía en su gran dolor, en su gran amor. Es que tan difícil era dejar de desearlo por un instante, es que nunca podría estar lejos, sin desear estar cerca, besándolo o tan solo abrazándolo; solo eso quería, ni siquiera estar de novios; pero sería imposible, por lo menos hasta que Voldemort muriera. No, hasta que toda a maldad que había sembrado estuviera destruida. Cada día lo odiaba más, pero no por todo lo que hacía en su mundo, que ya era decir mucho, sino porque la había separado del amor de su vida, de la persona a la que más amaba. Nunca se había fijado en ese detalle, de lo que el amor podía producir. El amor no solo te hacía sentir lo mejor, sino que también te hacía sentir lo peor; acababa de entender una de las cosas más terribles que sabía. Tratando de entenderlo por completo y consiguiéndole algo de lógica, se quedo dormida en aquel, su árbol.

-¡Ginny!.. ¡Ginny!- sabía que la llamaban, pero no quería despertar de ese hermoso sueño, ese tan hermoso y real sueño en el que Harry volvía a decirle cuanto la amaba y que nada ni nadie podría separarlos nunca, que nunca en la eternidad podrían ser separados- ¡Ginny!!- Ya no podría volver a su sueño, así que abrió los ojos.

-Mmm… ¿Qué pasa?- Pregunto entre bostezos.

-Al fin despiertas, te buscamos desde hace horas, estábamos preocupados- explicó Ron- ¿Qué haces acá?- Cuando Ron dijo esto último, la pelirroja miro alrededor para saber de que hablaba y se dio cuenta de que se había quedado dormida en el jardín; y por lo que aparentaba era media mañana.

-No lo sé, ni me di cuenta que me había quedado dormida aquí.

- Bien, princesita, debes tener hambre ¿no?- dijo Bill, regalándole una amplia sonrisa.

-No, de hecho, creo que iré a darme un baño y luego limpiare el living, como…

- Nada de eso, te vendrás conmigo a desayunar a la cocina, que el desayuno esta delicioso y te está esperando- decidió su madre- luego puedes hacer lo que quieras; pero primero desayunaras, y punto.

- Supongo que no tengo otra opción, ¿verdad?

-Supones de maravilla- respondió su Molly.

Luego de desayunar, se dio un largo baño, el cual duro más o menos una hora, contando también haberse cambiado.

Como toda la casa, mejor dicho la orden, estaba revolucionada organizando la llegada del pelinegro, se mantuvo todo el día ocupada en otras cosas; limpio el living, desgnomizó todo el jardín, recogió los huevos del gallinero, entre otras cosas. A decir verdad, esa llegada la aterrorizaba muchísimo, no sabía cómo iba a reaccionar, ni como haría para estar en una misma habitación que él sin colgársele en el cuello y suplicarle que la deje ir con él o aunque sea poder ayudarlo en lo que tuviera que hacer, fuera lo que fuera. Por otro lado, había escuchado como irían a buscarlo y eso la inquietaba aun más, si eso era posible… Si era cierto lo que había escuchado 6 personas se arriesgarían a transformarse en él; claro que dudaba que Harry lo permitiese… Y al pensar en eso se le escapó una gran sonrisa. Porque sabía que aunque él no quisiera tendría que aceptarlo quisiera o no.

Como a las cinco de la tarde, ya estaba tan exhausta que decidió que era un buen momento para descansar un poco y se dirigió a su habitación para hacerlo. En cuanto entro, se encontró a su mejor amiga y a su hermano estudiando lo que parecía ser un mapa o algo por el estilo. Ron al ver a su hermana menor le dijo a Hermione que la esperaba en su cuarto y se marchó, cerrando la puerta detrás de él.

-Te ves pálida- fue lo primero que dijo al irse Ron, mientras ordenaba los papeles que estaba mirando para llevarlos a la habitación de su amigo. Ginny se miró al espejo y se dio cuenta de que Hermione tenía razón, su ya de por sí tez blanca parecía casi transparente.

- Estoy cansada, eso es todo- respondió despreocupadamente.

- Hace días te veo pálida- insistió ella- Y no duermes bien, te escucho levantarte aproximadamente cuatro veces por la noche, si no es que más; además de que estas comiendo muy poco, y cuando digo poco es exageradamente poco…

- Voy a dormir un poco a lo mejor se me pasa- evito su mirada mientras lo decía pero no funciono.

-Me estas ocultando algo, en realidad a todos nos estas ocultando algo… -prosiguió Herms- A tu mamá decirle que estas mal por lo que paso con Harry; Pero yo no te creo, a mi no me mientas, Ginny, soy tu amiga y te conozco.

-Está bien, te lo voy a decir.- Suspiro y le conto lo que sospechaba y la tenia histérica- hace mes y medio que no me indispongo y más de una vez me dio mareos- sabía que su amiga entendía perfectamente lo que quería decirle.

-¿Ya sabes si estas embarazada?- odiaba que su amiga hiciera ese estilo de preguntas tan directas, pero no sería ella si no lo hiciese.

-No, y no sé como averiguarlo.- respondió la pelirroja.

-Hospital, ¿no se te ocurrió?

-Por supuesto, voy a San Mungo, donde todo el mundo conoce a mi familia y…- comenzó Ginny.

-¿No hay un pueblo muggle aquí cerca?- Ginny asintió- Y ese pueblo no tiene ningún hospital de seguro. –dijo sarcásticamente y vio que la cara de Ginny mostraba que no se le había ocurrido ir a un hospital muggle- Buscaremos una escusa y mañana te acompañaré al hospital para que te saques la duda; No quiero peros.

Antes de que Ginny pudiera decir nada, Hermione desapareció por la puerta, y ella se fue a dormir, ya que realmente lo necesitaba. Como unas dos o tres horas después, el mayor de sus hermanos se apareció con una bandeja de comida con doble ración de sopa y una gran porción de torta de arroz para que cene tranquila y vuelva a dormir.

A decir verdad no tenía ni un poco de hambre, pero sabía que su hermano no aceptaría un no como respuesta, y la obligaría a ingerir todo si era necesario. Por eso comenzó a tomar la sopa sin objetar.

-¿Me vas a decir porque no queda rastro de lo que era mi princesita, o voy a tener que seguirte a todas partes para averiguarlo?- preguntó luego de pasar media hora en silencio.

- ¿Es que nunca nadie va a entender que no quiero hablar de eso?- replicó la Weasley más pequeña.

-Entonces, sí te pasa algo.

-Bill, no quiero ser grosera, pero no solo no estoy pasando por un buen momento, sino que no se todavía cómo va a seguir mi vida de ahora en adelante.

-¿Tan grave es?- su hermana asintió-¿Y si es tan grave no te parece que tu familia debería saberlo?

-No estoy segura de nada todavía- se sincero la pelirroja- Pero te prometo algo, en cuanto este segura de cómo va a seguir todo, te lo voy a contar, con pelos y señales si queres.- le sonrió y siguió comiendo tranquilamente.

Al terminar de cenar, volvió a dormirse, si se podía llamar así. Luego de despertarse unas cuatro o cinco veces de horribles pesadillas en las que era perseguida llevando un bebé en brazos por personas enmascaradas, desistió de dormir, y como eran cerca de las cinco de la mañana fue a la cocina donde se encontró con sus padres.

-Buenos días- les dijo algo sorprendida- No te hacia despierto tan temprano-agregó, solo para su padre.

-De hecho, acabo de llegar, así que creo que no cuenta como que me acabo de despertar ¿no?- le respondió- Pero ¿Qué haces tú despierta tan temprano?

-Digamos que después de dormir alrededor de doce horas, no tengo más sueño…-dijo a sus padres con una media sonrisa.

- Bien, entonces te serviré algo para desayunar-dijo la Sra. Weasley- ¿Quieres huevos revueltos con tocino? Son tus favoritos.

Al decir esto último, el estomago de Ginny se revolvió terriblemente, tanto así que casi no pudo simular las ganas de vomitar que contuvo por poco.-Gracias, ma, pero no tengo hambre- Su madre la miro haciéndole entender que no dejaría que no coma nada; a lo que contestó- Esta bien, desayunaré algo… pero prefiero un té de menta con limón y dos tostadas, nada más. ¿Puede ser?- Sabia que su madre no estaba conforme pero por lo menos no insistió para que comiese los huevos con tocino.

Luego del desayuno, al que le tuvo que agregar una segunda taza de té y un par de tostadas más, fue a darle de comer a las gallinas y se entretuvo un buen rato paseando por el inmenso y hermoso jardín que tenia la Madriguera. Habían pasado casi tres horas desde que se había despertado cuando toda la casa, excluyendo a su padre, ya estaba totalmente despierta y desayunando; se fue a bañar y luego apareció por la cocina para saludar a los que se habían levantado hacia poco.

-Ginny, necesito que me acompañes al pueblo-dijo Hermione al rato de que había llegado- Hubo un problema con las flores seleccionadas para la boda y todos tienen la mañana ocupada menos nosotras, así que me ofrecí para ir, pero no conozco el pueblo, por lo que me tendrás que ayudar a encontrar la florería.

-Si no hay otra opción…- dijo Ginny sin un poco de ganas de acompañarla.

-Pues no, no la hay- aseguró su amiga, diciéndole en la mirada que debía sacarse la duda cuanto antes.

Media hora más tarde, las amigas se dirigían hacia la florería del pueblo para arreglar el cambio de las flores, cosa por la cual no tardaron ni quince minutos en solucionar.

Cuando se dirigían hacia el hospital, Herms le explico a su amiga que todos creían que luego de ir a la florería irían a pasear para despejar un poco la cabeza, y de paso para que ella conociera el pueblo. A lo que Ginny respondió que no era tan mentira, porque darían un paseo, después de todo.

En cuanto llegaron al hospital, Hermine se ocupo de pedir el turno y pagarle a la secretaria con algo de plata muggle que tenia ahorrada para emergencias. Esperaron a ser atendidas entre quince y veinte minutos, hasta que el Dr. McFlier, de unos treinta años y bastante alto, las hizo pasa a su consultorio.

- ¿Quien es la Srita. Weasley?- preguntó después de saludar, cuando ya los tres se habían sentados.

-Soy yo- respondió rápidamente la pelirroja.

-Bien, ¿Qué es lo que te trae por aquí,…Ginevra?- dijo mientras leía el expediente que le había hecho la enfermera.

-Ginny… Creo que estoy embarazada.- Comenzó a contar- Hace mes y medio no me indispongo, tuve varios mareos en las últimas dos semanas y hoy casi vomito cuando mi mamá menciono tocino y huevos revueltos.

-Wow, ok. ¿Te has cuidado durante las relaciones sexuales que hayas tenido?

-Doctor, vamos a un internado y solo salimos para las vacaciones- explicó Herms- dudo mucho que alguien se cuide en el colegio.

-Ok.- dijo el médico, aunque nada conforme con la respuesta- ¿Algún otro síntoma a tener en cuenta?

-Mmm. Casi perdí totalmente el apetito, no duermo bien, siempre estoy cansada… Ah! Y me di cuenta de que me creció el busto, eso o mis corpiños se achicaron.- resumió Ginny.

- Ok. Los síntomas pueden ser todos parte del embarazo, excepto el de perder el apetito, y no es nada bueno ni si estas como si no estás embarazada. Lo que vamos a hacer es lo siguiente. Te voy a hacer una ecografía para confirmar el embarazo y mientras pida la sala para la ecografía voy a mandar a una enfermera para que te saque sangre, por controles de rutina.- dijo el Dr. McFlier.

- Esta bien- respondió la adolescente mientras el médico se levantaba para ir a pedir la sala de ecografía.- ¿Qué es una ecografía?- preguntó a Hermione en cuanto el médico se fue.

- Es un estudio en el cual se ve por dentro del vientre, no te preocupes es para ver al bebé- reveló Herms.- Lo hacen a todas las embarazadas, creo que también es para escuchar el latido del corazón, aunque para eso también hay otras maneras- dijo pensativa.

No habían pasado ni 5 minutos cuando una enfermera llego para sacarle sangre. En cuanto terminó le dio una botellita de agua y le dijo que se la tomara toda. Luego le explicó que el médico la estaba esperando y que ella las acompañaría hasta la sala para mostrarle donde él se encontraba.

-Desabrocharte el jean y súbete un poco la remera- le pidió McFlier cuando entraron a la sala que tan solo tenía una camilla y un raro aparato parecido a lo que su padre tenía en el desván, que según él se llamaba televisor, una de las cosas muggles que le gustaba guardar- y luego recuéstate en la camilla para poder hacer el estudio.- Ginny lo obedeció y en cuanto se acostó en la camilla el puso un gel en el vientre, que era para que el aparato que tenía que pasarle por el vientre no la lastimase. El gel estaba muy frio y cuando la toco hizo un ruido de disgusto.

-¿Estás bien?- preguntó el doctor.

-Sí, pero creo que debo ir al baño, la enfermera me hizo tomar mucha agua. -comentó Ginny y el se rio.

-Suele pasar. No te preocupes que no durará mucho y podrás ir al baño.- explico mientras le comenzaba a pasar un aparato chiquito por donde tenía el gel.- ¿Escuchas ese sonido?- preguntó un rato más tarde, haciendo alusión a lo que parecía un latido de corazón muy bajito. La pelirroja asintió- Ese es el corazón de tu hijo.

-¡Mi Hijo!- repitió susurrando Ginny con mucho de asombro y derramando una lágrima.

-Te sorprenden esas palabras, ¿verdad?

-Me impresionan… Casi toda mi vida soñé con esto y sobre todo del padre, pero… Es complicado en este momento-comentó.

-Por supuesto que lo es, tienes 16 años.

-La edad es lo de menos…-dijo dándose cuenta del detalle que hasta ahora no había tenido en cuenta. El doctor la miro extrañado, por lo que explicó- El está a punto de partir a un viaje y es indeterminado el tiempo por el cual no nos veremos, además de varias cosas, entre familia y colegio.

-Pues, siempre hay una solución y sé que ustedes sabrán encontrarla- afirmó el doctor con una sonrisa. –Pero quiero hacerte una pregunta. ¿Los problemas familiares son porque tus padres no aceptan la relación que tienes con él?

-No doctor… Aunque no saben que estábamos de novios, porque era algo muy reciente, pero... Ni siquiera es por el bebe, de hecho no se cual es el problema, ese es el mayor problema- dijo, aunque confundió más al doctor. Pero era cierto, ella no sabía lo que estaba pasando en su peor problema, la guerra.

El doctor no entendió ni la mitad de lo que Ginny le explico pero no quiso preguntar más para que no tenga que hablar de algo que no quiera. Luego de sacarse el gel y acomodarse la ropa, McFlier le dijo que tenía que volver una semana después para ver los resultados del análisis. Le aconsejo comer bien, descansar mucho y hacer el menor esfuerzo físico posible. Antes de irse le entrego una impresión de su vientre, que se podría decir que era la primera foto de su hijo.

Al salir del hospital, decidieron ir a tomar algo a un bar que quedaba camino a la casa; ya que no había pasado más de una hora y media desde que habían salido de la casa. Luego de pedirle a la moza dos té y un tostado para Ginny, Hermione fue la primera en hablar.

-¿Qué vas a hacer ahora que el embarazo no solo está confirmado, sino que también tienes una foto de tu futuro hijo?-preguntó Herms.

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Nota de Autora:

Holaa... esta es mi primer historia asi que espero que les guste mucho...

besos Lallie Horcruxes