Sensu stricto

Jerry ha pasado en esa torre los últimos cuatro años. Y ya no conoce otra manera de vivir lejos de esa oscuridad que se eleva hasta el cielo sobre un abismo de negrura interminable.

La cocina está enrejada. Jerry sabe que esa parte de la Organización estaba pensada para ser prisió se lo dijo una vez, entre divertido y preocupado, cuando le explicó el por qué de los sendos barrotes.

Jerry sabe que está prohibido cantar. Se supone que es una Orden algo más estricta, pero como la mayoría de quienes la conforman no son creyentes de toda regla, supone que no es mala idea hacerlo mientras prepara frituras.

Entonces ve a ese chico asomarse por la ventanilla, de cabello cano y ojos soñadores. ¿Cómo no embelesarse por semejante niño?¡Si es un sueño!

Los ojos son solteros. Vive para repetirle eso a Komui. "Los ojos son solteros, pero mi héroe eres tú, mi amor." Por eso flirtea con él, cegado.

-¡Pide lo que quieras, precioso, cualquier cosa!-Repite al ritmo del meneo con su cintura descubierta bajo su abdomen.

El niño celestial se llevó el dedo índice (de uña tan bien limada y redonda…Jerry se sintió tentado de preguntarle si gustaría de un poquito de manicura, que encantado haría gratis) al labio rojizo.

Luego pidió una tonelada de comida. Verlo tragar tanto sin parpadear solo encendió su morbo.