Summary: Bella ingresa a un instituto de hombres para poder jugar básquetbol ya que a su equipo lo han corrido. Pero no todo es fácil cuando debes compartir cuarto con el capitán del equipo masculino.

NOTA DE AUTOR AL FINAL.

Capítulo totalmente cute!

Características de la historia: OoC, UA, TH, BxE, AxJ, RxE, cánones normales de descripciones físicas.

Disclaimer: Qué mas quisiera tener bajo mis manos a Edward, su sexy mirada, su sonrisa torcida… pero lamentablemente para nosotras todo pertenece a Meyer, nosotras por mientras fantaseamos con el. Pero Daniel es mio! =D

¡Provecho!

Jazz

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Cap. 9: Declaraciones inconvenientes

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Edward se acercó, sacó su peluca por segunda vez en el día y, sin dudarlo, la besó decidida pero delicadamente en los labios. Fue un beso dulce que tomó totalmente desprevenida a Bella. Sus labios se movían lentamente a la vez que ella llegaba a las nubes, pero cayó rápidamente al suelo. Sin querer profundizar más en el beso, Edward se separó lentamente, tomó su bolso que estaba en la cama y caminó hacia la puerta.

Buenas noches Bella —se despidió con su sonrisa torcida y desapareció al otro lado de la puerta.

Bella estaba en blanco ¿qué fue aquello? ¿una broma o lo más inesperado y espectacular que le había pasado? Esta vez el chico había demostrado que si era osado, no como cuando lo había retado en la feria. Pero este tipo de osadía era diferente, nueva, juguetona, traviesa. Se quedó con las sensaciones del beso durante unos segundos o tal vez minutos y luego cayó a una verdad que tal vez era igual de buena que el beso mismo: Edward no la delató ni lo iba a hacer. El brillo de sus ojos resplandecía ante las emociones que la embargaban y no pudo evitar echarse en la cama y patalear como una niña. Lo soy, soy una chica, una chica besada por Edward, se repetía una y otra vez y cada vez que lo hacía le gustaba más como sonaba aquello. Abrazó un cojín y se permitió pensar en ello un rato más, en ese beso suave y cargado de sentimientos nuevos, emociones, de pensar en la cercanía que, a pesar de todas las circunstancias había surgido entre ellos, en pensar en el hecho de que claramente había una atracción entre ellos más allá de las apariencias, la hacía sentir plena, pero… las apariencias… las apariencias… ¡Mierda, mierda, mierda! Bella se sentó rápidamente en la cama y se llevó las manos a su rostro, consternada. ¿Y que pasaba con las apariencias? Claramente era un punto demasiado importante como para pasar por alto… era el punto más importante de todo aquello ¿Cómo se supone que debía de reaccionar de ahora en adelante siendo ella un 'chico' para todo el instituto? Es cierto, habían chicos bastante abiertos acerca de la sexualidad de otras personas como Emmet y Jasper pero también habían otras totalmente cerradas como James y todos aquellos prejuicios se concentraban en el equipo de básquetbol, la razón por la que Bella había entrado a esa escuela ¿qué podía hacer? ¿cantar WMCA frente a todo el colegio? ¿denunciar discriminación a las asociaciones pro-gays? O, la mejor opción, levantarse su polera en el partido de básquetbol y gritar al mundo que es, supuestamente, hermafrodita. No, ninguna opción era viable.

Pero mientras Bella se partía la cabeza sobre los recientes acontecimientos, Edward se encontraba prácticamente en el paraíso. Claro, había pasado unos terribles días paseando por la ciudad pensando en su reciente descubrimiento y como podría enfrentarlo. Había pensado en como explicar la situación a Tanya, a sus amigos, como hablar con Daniel, o mejor dicho Bella, y como repercutiría su decisión en el equipo de básquetbol… y en su corazón. Y fue en ese momento en que lo supo: jamás podría delatar a Bella, con la que había soñado desde el momento en que la conoció, solo que había estado todo ese tiempo… en la cama de al lado sin saberlo. Y a pesar de que no estaba en sus planes besarla, definitivamente había sido la mejor forma de zanjar ese problema. Por supuesto que habían motivos ocultos en su decisión de no delatarla y era lo suficientemente egoísta como para mantenerlos en secreto pero debía de hacer todo lo posible para ayudar a Bella a que no la descubran, incluso ayudarla con el tema de su masculinidad si era necesario.

Caminó lentamente hacia la habitación e Jasper pensando en todo lo que se relacionaba con Bella y sobre la resolución que había tomado en cuando a su identidad. Cuando llegó, vio a Jasper apoyado al lado de su puerta, subió su rostro y le sonrió.

— Tardaste mucho ¿no crees? —dijo levantándose y abriendo la puerta.

— Si, pero no demasiado —le respondió Edward devolviéndole la sonrisa— lo sabías… —

— Desde que llegué acá y supe que mi novia me engañaba con su mejor amiga, si —soltó una pequeña carcajada más parecida a un suspiro y luego añadió— mañana tenemos clase —

— A dormir entonces —dijo Edward detrás de Jasper mientras entraban en la habitación.

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Al abrir los ojos, un poco cansados de la noche anterior, supo que, a pesar de todos los problemas, era feliz. Se levantó rápidamente y a pesar de ponerse todo aquel disfraz masculino, se sintió más femenina que nunca.

Bajó emocionada hasta el comedor y esperó a que los chicos, o más bien Edward, bajaran a desayunar. Se inquietó un poco al no verlos llegar pero la emoción había podido con ella y se calmó al pensar que había llegado cuarenta y cinco minutos más temprano de lo normal. Soltó un suspiro y pensó en lo estúpida que estaba siendo y en lo feliz que se sentía por serlo. Y es que jamás se había sentido así por un chico, ni muy emocionada ni muy tolerante porque, en general, ella era "macho" en sus relaciones. Pensó un poco en Mike Newton y en todas sus relaciones anteriores y se encontró ingenua al estar con ellos: todos en algún minuto la habían traicionado por su fuerte personalidad.

Comenzó a llenarse el casino y al ver a Edward entrar con quien sabe quién, sintió que su corazón se saltó un latido. Hermoso, decidido, sonriente, inteligente, Bella se sentía en las nubes mirando como aquel dios griego caminaba hasta ella, la tomaba de la cintura y, frente a todo el mundo, le plantaba un pasional beso en los labios.

Esperen, se cortó Bella en sus ensoñaciones. Edward ni siquiera la había mirado al sentarse en la mesa y sus palabras solo se dirigían a James.

— Edward… —lo llamó la chica un tanto inquieta y este levantó su mirada esperando a que Bella siguiera con su comentario.

Al ver que no había respuesta de la chica, se volteó para volver a la conversación que mantenía con James.

¿Qué jodidamente fue eso? ¿acaso a Edward se le había olvidado todo lo que había pasado la noche anterior? ¿se habrá arrepentido porque no soy lo suficientemente femenina? Oh no, por favor eso no, rogaba o mejor dicho suplicaba Bella que ante aquel hecho estaba totalmente en desventaja. Y poco podía hacer si ese fuera el caso ya que no podía ser ni un milímetro más femenina o podrían descubrirla o… podría intentarlo cuando estuvieran solos. Bella miró atentamente a Edward nuevamente y, a pesar de que se le veía como normalmente actuaba durante el desayuno, estaba algo nervioso. Lo siguió mirando atentamente, a lo que hacía, lo que comía, lo que hablaba, cómo miraba e incluso en la posición en la que estaba sentado. Tenía que haber algo que la chica influyera en él… debía de haber algo.

— Daniel ¿me acompañas a pedir más jugo? —la sacó Edward de su ensimismamiento.

— Cla-claro —respondió un poco despistada, parándose y tropezando con la silla.

Lo siguió hasta donde pensó que era la dispensadora de jugo pero al notar que no se dirigían a ese lugar decidió preguntarle a su compañero a donde se dirigían o informarle que el no sabía donde quedaba la dispensadora.

— La dispensadora está por el otro lado —le aclaró Bella como si Edward estuviera ciego.

— Lo sé, pero no vamos a la dispensadora, solo donde no nos vea nadie —rodó los ojos ante el comentario de la chica—

— Edward… sabes que no podemos, no aquí, si alguien nos descubre… —comenzó la chica bastante avergonzada ante la sugerencia inapropiada de Edward.

—Dan…Bella ¿Qué crees que estás haciendo? —la interrumpió el chico tomándola del brazo y haciendo que la mirara directamente a los ojos— no escuchas nada de lo que te dicen los chicos, me estás mirando fijamente y todos se han dado cuenta —

— ¿Disculpa? ¿Qué yo qué? —preguntó la chica que cayó a tierra estrepitosamente.

— Que pareces hipnotizada con algo —le repitió Edward un tanto preocupado.

Bella se sonrojó furiosamente y se avergonzó de su comportamiento… y de sus pensamientos. Hipnotizada de ti, era exactamente su situación. Pero de cierta forma también se enfureció con Edward ya que el chico solo se había limitado a ignorarla en todo el desayuno. Si el fuera un caballero como proclamaba que era, jamás ignoraría a la chica que había besado la noche anterior ¿o si? Por lo que de un empujón alejó a Edward unos cuantos pasos y se hizo camino hacia su primera clase corriendo, a pesar de que quedaban unos veinte minutos para aquello.

Pero a pesar de la simplicidad de los pensamientos de Bella y de la razón de su molestia, el chico estaba totalmente perdido. En algún momento de la conversación Bella se había enfadado y no entendía por qué. Regresó a su mesa aún confundido y los chicos no se tardaron en preguntarle que había hecho esta vez para molestar a Daniel.

Ni yo lo sé —

Y así pasó la mañana: entre encuentros fortuitos entre Edward y Bella en los que el chico trataba de averiguar por qué ella lo evitaba y solo recibía evasivas de su parte. Y a pesar de que esas extrañas peleas de "pareja" fueran tan comunes entre Edward y Daniel para los chicos, Jacob no pudo evitar tener una pequeña chispa de esperanza en aquellas peleas.

Pero claramente ninguno de los tres se quedaría de brazos cruzados. Edward no dejaría que descubrieran a Bella e incluso la alejaría de él si pudiera con tal de ayudarla. Bella no dejaría que Edward dejase de fijarse en ella y sería lo más femenina posible con tal de conquistarlo nuevamente. Y Jacob no dejaría pasar esa oportunidad para conquistar a Daniel y… le cantaría una canción al frente de todos con tal de tener la atención de su compañero. Y a pesar de todo el jaleo que se formaba entre aquel trío, lamentablemente era solo Jasper el que podía disfrutar del show.

A la hora de almuerzo podía palparse la tensión en el ambiente y quebrarse incluso con solo dejar caer un alfiler. James estaba preocupado, Emmet pensaba que era otra de sus tontas peleas y Jasper, a pesar de que en un principio le parecía graciosa la situación, en ese momento ya no podía más en la incomodidad de aquella mesa.

Y es que si las miradas mataran, Edward, Bella y Jacob estarían frente a su sentencia de muerte. Ninguno corría la mirada del otro y el silencio devastador que reinaba ponía nervioso incluso a Emmet. Cuando sonó el timbre, rápidamente los tres se levantaron de forma automática y se fueron por caminos diferentes, sin dejar de pensar en sus complicados problemas y cómo resolverlos.

Luego del entrenamiento, Edward se sintió algo relajado al ver que Bella se iba rápidamente del camarín y así no iba a tener que evadir sus miradas inquisitivas y extremadamente sexis que le dirigía. Sabía que Bella estaba llena de dudas por su comportamiento de hoy pero sabía que era lo mejor para ella. Nadie debía descubrir que Daniel era en realidad una chica. Pero al analizar un poco más la situación, se dio cuenta que Bella no era de esas chicas que daban un paso atrás y sabía a ciencia cierta que algo estaba planeando.

Se vistió con su ropa de gimnasio y perezosamente se dirigió a su habitación pensando en su próximo paso para evitar a Bella. Pero lo que encontró en su habitación estaba lejos de ser algo que pudiera evadir fácilmente.

Encontró a Bella acostada encima de su cama con su cabello suelto que acariciaba sus hombros, con brillo en los labios, ojos seductores y algo que parecía una pequeñísima falda tableada.

— Edward —lo saludó la chica mientras se ponía de rodillas en la cama y el chico pudo ver su vestimenta a su máximo esplendor.

Estaba vestida como una chica de secundaria: con una blusa amarrada a su cintura que dejaba a la vista su ombligo, una corbata desabrochada, una corta falda tableada y unas medias debajo de sus rodillas. Y Edward no pudo evitar dejar caer su bolso y mirar con la boca abierta a aquella hermosa y sexy e inteligente y seductora chica que lo esperaba dentro su habitación.

Volvió por unos segundos a la tierra y cerró rápidamente la puerta para que nadie que pasara por el pasillo la vieran.

— Hola Edward —le saludó coqueta la chica mientras jugaba con un mechón de su cabello.

— Be-bella ¿qué… qué estás haciendo? —le preguntó por fin el chico tratando de unir palabras que en ese momento no tenían mucho significado.

— Me haz evitado todo el día, Cullen —sentenció Bella mientras se paraba a un lado de la cama y se dirigía hacia él— y si debo vestirme como chica para que me tomes en cuenta, lo haré —

— Vi… vístete —resolvió por fin el muchacho cerrando los ojos y avanzando hasta su cama para evitarla.

— Estoy vestida, así es como se visten las chicas ¿sabes? —le respondió algo molesta Bella ante su insensible respuesta.

— No, tu no… no deberías estar así, si alguien te ve… —Edward estaba pasando por un difícil momento entre tratar de no ver a Bella y unir oraciones— me voy a la habitación de Jasper —

— ¡No Edward! —dijo esta vez Bella totalmente ofendida ante su rechazo, se acercó rápidamente hasta el borde de la cama de Edward y lo agarró del cuello de su chaqueta, acercándolo— me… ¡me besaste! Y hasta ayer todo había quedado bien pero hoy no haz hecho nada más que evitarme. Puedes hacerle eso a otras chicas ¡pero no a mí! —

— Bella… tu no entiendes… —

— Entonces dime qué no entiendo, Edward —le respondió Bella con un nudo en la garganta, abalanzándole un poco más sobre el chico para que no escapara a su interrogatorio— somos amigos… ¿es porque… porque me visto con ropa de chico? —

— ¡Daniel, Edward! ¡Vamos a cenar! la cocinera me ha hecho cerdo para esta cena y… —irrumpió Emmet en la habitación, pero al ver a Edward sentado en la cama y a la chica casi encima de él agarrándole la chaqueta, lo congeló en el comento.

Los tres estaban totalmente paralizados y sin saber qué decir, pero Emmet lentamente agarró la puerta y la cerró quedamente. Se apoyó al otro lado inhalando profundamente tres veces, se calmó y luego soltó en voz alta:

— ¡EDWARD CULLEN ESTÁ CON UNA CHICA EN SU HABITACIÓN! —

Edward y Bella quedaron perplejos ante la denuncia de su amigo. El caos no se hizo esperar y todos los chicos salieron de sus habitaciones. Edward salió de su shock y corrió rápidamente a cerrar la puerta con pestillo. Se miraron fijamente mientras los otros chicos golpeaban su puerta y vitoreaban a Edward y supieron que estaban en un gran problema.

— Oh no, oh no —soltó Bella desesperada mientras miraba hacia todos lados para encontrar una solución— no pensé que alguien entraría sin tocar la puerta —

— Sabía que algo así pasaría —se pasó su mano por su broncíneo cabello de forma nerviosa— ¡maldición! —

Bella corrió hasta su armario, sacó su disfraz de "Daniel" y lo metió todo en su bolso de entrenamiento. Luego se dirigió hacia la ventana y la abrió.

— ¿Qué crees que estás haciendo? —preguntó asombrado Edward mientras veía que la chica ponía una pierna fuera del balcón del ventanal.

— Actuando y asumiendo mi responsabilidad, a diferencia de ti —le explicó Bella aún molesta por las pocas respuestas que obtuvo a sus preguntas.

— Bella, no vas a escapar por el balcón ¿o si? —le preguntó incrédulo.

— ¿Tienes una mejor solución? —logró decir algo enojada mientras Emmet gritaba detrás de la puerta algo como "por fin haz aprendido algo de mi".

— Ponte la peluca y le decimos que eras hermana de Daniel — dijo nervioso mientras se acercaba a Bella.

— Claro y ¿dónde metimos a la hermana de Daniel? Sin obviar que tenemos que explicar cómo mágicamente apareció Daniel en la habitación —observó la chica un poco sarcástica.

— No puedes estar hablando en serio con lo de escapar —volvió a contradecir Edward— es decir, estamos en un tercer piso, de todas formas pueden pillarte abajo —

— Está oscuro, nadie me va a ver —decía mientras se afirmaba de los barrotes del otro lado— y no es como si nunca lo hubiese hecho —sonrió.

—Ya me parecía… —comenzó Edward pero escuchó una voz que lo dejó helado.

— Edward Cullen, sabes las reglas respecto a no traer chicas a los dormitorios —Marco Vulturi tenía una voz potente que sobrepasaba todos los gritos de las demás personas pero Edward pudo distinguir un tono de curiosidad en su voz, el mismo de Emmet y de todos los curiosos que aguardaban del otro lado de la puerta— si no abres ahora mismo, abriré yo con la llave de emergencia —

Y a Edward se le olvidó por un segundo toda la preocupación de que pillaran a Bella en el primer piso y no dudó un segundo en decir nervioso — ¡Salta! —

Bella tiró el bolso a los arbustos que se encontraban abajo y se encaramó hasta el balcón del segundo piso a la vez que Marco Vulturi, Emmet y los demás entraban a la habitación.

— ¿Qué creen que están haciendo? —soltó enojado Edward.

— Edward, sabes que no puedes… —comenzó Marco pero fue interrumpido por Emmet.

— ¡Muy bien campeón! —le dio un abrazó a Edward y buscó con la mirada por la habitación— ¿dónde está la susodicha? ¿o debiera decir desdichada? —

— ¿de qué estás hablando Emmet? —se soltó Edward del abrazo de Emmet para encararlos— no pueden llegar y entrar a mi cuarto sin mi permiso—

— Podemos si es que se está infringiendo alguna norma —le explicó Marco.

— ¿Y puedes decirme que norma estoy infringiendo? Por lo que veo, no hay ninguna chica en la habitación —dijo resuelto Edward mientras rogaba de que no se dieran cuenta del nerviosismo y la ansiedad que intentaba contener.

— Emmet acaba de gritar que te había visto con una chica en la habitación —comenzó Marco decidido pero a medida que decía la frase iba perdiendo confianza.

—Emmet está prácticamente obsesionado con las chicas y el sexo ¿o acaso no es él el distribuidor de películas porno en este instituto? —le respondió Edward ganando un poco más de confianza a costa de la reputación de su amigo.

Marco miró a Emmet y éste miró a Edward pidiéndole apoyo ¿qué apoyo se atreve a pedir cuando me está delatando? Pensó Edward culpando a su amigo de toda la escena que había tenido que montar para que no pillaran a Bella.

— Jeje, Edward, amigo, sabes que te vi con una chica —le rogó Emmet tratando de convencerse de algún malentendido— en esa cama —

— Emmet ¿estás seguro? He estado durmiendo desde que llegué a la habitación —le explicó un poco nervioso Edward.

— Emmet, creo que… necesitas una novia —determinó finalmente Marco mientras se dirigía hacia la puerta— lo siento Edward, se que eres un chico correcto y responsable, no sé por qué me creí por un instante lo que dijo Emmet —

— ¡Pero si tengo novia! Y es la más espectacular de las chicas que existen ¡díselo Edward! —le exigió su amigo quien iba detrás de Marco aunque se debatía entre buscar en el closet y debajo de las camas antes de explicar quién era su novia.

Pero Edward, en una situación de venganza, solo miró a Marco e hizo un gesto con su dedo al rededor de su cabeza haciéndole saber que estaba loco.

— Emmet… ¿debo preocuparme por lo que pueda encontrar en tu habitación? —y así se retiraron de la habitación dejando solo a Edward, escuchando a lo lejos las quejas del grandulón.

Rápidamente cerró la puerta y corrió hacia el balcón pero logró vislumbrar que el bolso que había tirado hacia los arbustos ya no estaban, eso quería decir que Bella ya se había marchado.

Pero más que una simple y divertido escape fue prácticamente una prueba de fuego. Al sentir las voces de Marco y Emmet en la habitación se refugió en las sombras del balcón del segundo piso. Pero mientras esperaba a la oportunidad de bajar al primer piso oyó unos extraños gemidos provenientes de adentro. Vio el reflejo de las luces del televisor en el vidrio y lamentablemente descubrió que habían más alumnos necesitados del genero femenino que los que se podía esperar. Se dio media vuelta para bajar a los arbustos pero un ruido en el ventanal la dejó congelada.

— ¿Quién eres? —se escuchó la voz del capitán del equipo de fultbol que se asomaba por la ventana con un pequeño problema en sus pantalones.

— Eugh, Tom, ¿no podrías ser un poco más decente al momento de… auto complacerte? —soltó Bella sin percatarse que él no la había reconocido… por razones obvias.

— Disculpa, ¿te conozco? —le respondió mirándola de pies a cabeza por como estaba vestida.

Recorrió su cuerpo pensando en que tenía algo raro pero sus ojos se posaron en sus zapatos, sus piernas desnudas, su minifalda y su blusa media desabrochada. Y ahí la chica se percató de que estaba de "Bella" y no de "Daniel". Dios, parecía una cualquiera vestida así, con razón el chico la miraba con esa dedicación.

— Am… este… —a Bella no se le ocurría una respuesta decente y mirando hacia todos lados, volvió a observar la televisión.

Goshh, Tom estaba viendo del porno con trajes de colegiala, ya no le parecía raro nada de lo que podría ocurrir en ese instituto.

— He venido aquí porque… te has portado como un chico muy muy malo y mereces un castigo —dijo rápidamente Bella, avergonzada de sus palabras.

— Oh, ya v-veo —respondió en un principio incrédulo pero al ver a la chica que tenía en frente, poco le importó lo improbable de la situación— ¿y cuál sería el c-castigo? —trató de decir pícaro pero no pudo evitar tartamudear mientras se acercaba un poco arrinconándola en la baranda.

— Cierra los ojos, cariño —Bella trató de sacar su voz seductora.

Y por supuesto, Tom los cerró.

— Éste —le indicó Bella mientras dirigió un combo con todas sus fuerzas entre sus ojos y el chico calló de bruces al suelo, inconciente.

"Idiota" murmuró Bella subiéndose por la barandilla para saltar al primer piso, agarró su bolso y se escondió entre los arbusto esperando a que nadie se asomara por aquella zona. Escuchó los gritos de Emmet y de Edward desde el tercer piso, lo que llamó la atención de las pocas personas que se encontraban ahí, por lo que la chica lo aprovechó para correr hasta las bodegas del gimnasio.

Se vistió con su buso y se puso la peluca, se sacó el maquillaje y corrió de vuelta hacia las habitaciones. Entró en la habitación pero se decepcionó al no encontrar a Edward por lo que decidió bajar al casino para la cena con los demás chicos.

Nuevamente, Edward no se encontraba por ninguna parte y a Bella comenzó a preocuparle el hecho de que comenzara a evitarla nuevamente. Quería preguntarle a los chicos donde estaba su compañero de cuarto pero recordando como estaban las cosas entre ellos delante de sus amigos, decidió que no era un buen momento para malentendidos. Hasta que Emmet le concedió el gran favor a Bella.

— Chicos, ¿donde está Edward? —preguntó algo inquieto el grandulón.

— Después del alboroto que armaste en su habitación, me dijo que iría a encontrarse con Jessica —le explicó James echándose una cucharada de arroz a la boca.

— Seguramente fue con ella con quien la viste —le comentó Jasper a Emmet, sabiendo que su amigo defendería hasta la muerte el hecho de haber visto a Edward con una chica… el caso es que esa chica era Bella, Jasper no podía estar más seguro.

— No, te digo que era una castaña paliducha —volvió a rebatir Emmet, cansado de tener que repetir nuevamente lo que había visto.

— ¡¿Paliducha? —soltó Bella, un poco ofendida ante el comentario de su amigo.

— Si, ¡pero te puedo asegurar que estaba buena! —se emocionó Emmet— no puedo creer que Edward nos haya escondido todo este tiempo que tenía una chica… yo estaba a empezando seriamente a preocuparme el hecho de que… bueno, Daniel… con Edward… —

— ¡Hey! Yo tengo novias —le aclaró rápidamente Bella algo avergonzada por el comentario de Emmet hacia ella y sobre la supuesta relación de Edward y "Daniel" que todos habían establecido— además a Edward le gusta Jessica, me parece bien que salga con una chica tan simpática —

— ¡Simpática es todo lo que puedes decir? —le soltó James— dios, Daniel, pareces una niña. ¡Está jodidamente sexy! —

— Y así es como nuevamente confirmamos por qué Victoria te pateó —le respondió Jasper.

Y mientras comenzaban una conversación superficial sobre las relaciones de James, Jacob no pudo evitar repetir una y otra vez en su cabeza el comentario de Daniel "me parece bien que salga con una chica tan simpática"… ¿acaso eso significaba que a Daniel no le gustaba Edward después de todo? ¿sería posible que el se lo había imaginado todo, productos de los celos por sus sentimientos hacia Daniel? Si eso era así, pues solo le quedaba declarársele y que, con suerte, a el también le gustaran los hombres. ¡Esto es el paraíso! Gritó para si mismo Jake, emocionado por saber que, si fuera el caso, sería el único hombre para Daniel.

Pero a pesar de estar feliz por ello, dudó, por un momento, al ver a Edward acercarse a la mesa donde estaban sentados.

— ¿Favores especiales para Jessica o es otra más de las que escondes debajo de la cama? —le dijo irónico Emmet, resentido por haber quedado de mentiroso— oh claro, no nos puedes contar, es se-cre-to —

— No seas idiota Emmet, no importa cuanto alegues, sabes que no puedes contra mi reputación —suspiro al darse cuenta que había sido muy rudo y añadió— ¿Cómo pudiste delatarme? —

— Hey, no es algo que pueda evitar, al verte a ti con una chica… perdona Edward, pero me parece que para todos es algo nuevo —rió ante el hecho pero luego se dio cuenta de lo que había dicho su amigo— ¡¿entonces era cierto que estabas con una chica en la habitación? —

— Eres muy lento Emmet, perdiste tu oportunidad a escuchar mi respuesta —se giró para sacarle comida a Jasper que estaba hablando con Alice.

— Entonces Edward ¿que estabas haciendo con Jessica? —le preguntó James asertivo, curioso de que pudiera hablar con Jessica.

— Me pidió una cita —dijo simplemente echándose una papa frita a la boca.

— ¡¿Qué? —gritaron James, Emmet y "Daniel" al unísono.

— ¿Cómo que te pidió una cita? —le preguntó Jasper parando de hablar con Alice pero pronto se escucharon sus quejas— si, si amor, estoy escuchando sobre tus compras… que no me he distraído… —

— Eso, me ha pedido una cita para el sábado en el bar y le he dicho que si —dijo sin darle importancia— creo que a estas papas les falta sal… —

— ¡Hey! No cambies el tema —le soltó James— ¿por qué de pronto le gustas a Jessica? ¿será que Daniel habló con ella? —y todos se giraron a mirar a Bella.

Pero en vez de demostrar emoción como todos los demás, Bella solo tenía los ojos cerrados y apretaba los puños con fuerza. Jacob se preguntó si realmente a Daniel no le importaba que Edward saliera con una chica y la respuesta le preocupó.

Bella se paró de pronto y tomó la mano de Jacob, quien se sorprendió por el contacto pero a la vez, lo agradeció.

— Jake, salgamos el sábado —no era una pregunta, era una orden.

— Ehhh, este, claro ¿por qué no? —logró decir Jake, sonrojado y nervioso ante la repentina cita.

— ¡¿Qué? —soltó Edward esta vez, parándose de la silla.

— Si tú sales con Jessica ¿Por qué no puedo salir con Jake? —soltó Bella con furia en su voz.

— Alice, esto está poniéndose bueno, te tengo que cortar —dijo rápidamente Jasper, observando como la pareja peleaba nuevamente.

— Porque claramente eso es diferente —le dijo enojado Edward— ¿y se puede saber a donde irían? —

— ¿Realmente necesitas saberlo? —Bella corrió la mirada, molesta de que se le asomaban lágrimas debido al enojo— no es que te incumba ¿verdad? —

— Si Edward, no es que te incumba ¿verdad? —repitió James, extrañado de la rara reacción de su amigo— además desde siempre te ha gustado Jessica, esta es tu oportunidad, tío —

— Claro, siempre te ha gustado Jessica, Edward ¿por qué no disfrutar de la cita? —dijo amargamente Bella tomando sus cosas— creo que ya no tengo apetito —y con esto se salió del casino.

Luego Jasper se paró con calma, miró a Edward, movió negativamente la cabeza aunque con una sonrisa y se dirigió a la salida del casino. Bella lo estaba esperando en la puerta de la habitación, con la cara roja del enojo y las lágrimas ya secas alrededor de sus ojos.

— ¿Estás bien? —le preguntó gentilmente Jasper, abriendo la puerta de su habitación.

— Claro que si ¿por qué abría de estar enojada por culpa de un idiota de ojos verdes? —le respondió orgullosa Bella, entrando a la habitación con decisión.

— Porque seguramente ese idiota de ojos verdes tiene alguna razón para hacer lo que hizo —le explicó Jasper, sentándose en la cama.

— Definitivamente las razones de ese idiota de ojos verdes no me pueden importar menos —afirmó Bella, tapándose con la colcha de la cama de Jasper, esperando poder dormir ahí sin tener que volver a ver la cara de Edward por aquel día.

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— ¿Cuál fue exactamente la razón de esta pelea? —preguntó Emmet, un poco divertido por la relación de sus amigos.

— Nada, puede que a Daniel le guste Jessica —respondió molesto Edward, pero el sabía perfectamente cual era la razón de su enojo.

Después de lo que había pasado dos noches atrás, prácticamente estaban saliendo y debido a todos los problemas que estaban teniendo, pensó que lo mejor era que todos creyeran que el estaba saliendo con Jessica y así que se les olvidara por un momento que había una chica en el instituto. Y todo lo hacía para proteger a Bella.

— Por supuesto que a Daniel no le gusta Jessica —afirmó Jacob tratando de convencerse.

— ¿Por qué no? —le preguntó James— después de todo lo que conocemos de Daniel en cuanto a chicas, no me sorprende que también quiera salir con ella —

— Porque ya está saliendo con la rubia antipática y la pequeña ¿por qué querría a una chica más? —le explicó Jacob, convencido de su respuestas.

— ¿Es que eres un idiota Jacob? —le soltó Emmet con una carcajada— mientras más chicas a la lista, mejor ¿se te olvida el instinto de un macho? —

— Cla-claro que no, pero pensé que tal vez… Daniel podría cambiar de opinión…—

— Hey, Jake, mira lo que está pegado en tu puerta —lo llamó James al llegar a su cuarto con Jasper.

En el había una hoja de cuaderno pegada con adhesivo en la puerta, y en ella, escrito con una ordenada letra decía:

Jacob, dormirás con Edward hasta el fin de semana. Puedes ocupar la cama de Daniel porque el dormirá en tu cama. Tus cosas las dejé ya en la habitación.

Besos (L) Jasper (se que los extrañarás)

— Eugh, Jacob ¿Qué mierda hacen con Jasper? —dijo James.

— ¿Que dormiremos juntos? —soltaron Edward y Jacob al mismo tiempo.

— Bueno, no tengo problemas en dormir en la cama de Daniel, pero me pregunto por qué debe dormir con Jasper y no conmigo… —se cuestionó bajito Jacob pero Edward logró escucharlo.

— Porque eres un enfermo Jacob, por eso —le respondió Edward caminando hacia su habitación.

Y, por supuesto, esa no fue la última pelea entre Jacob y Edward hasta el término de la semana. Cada vez que se veían encontraban alguna razón para pelear, desde el desorden hasta para llamar la atención de Daniel que, por supuesto, ignoraba a Edward, sintiéndose Jake victorioso sobre su nuevo compañero de cuarto. Pero ciertamente Edward no dejaba que lo pisotearan y hacía del entrenamiento un infierno, excusándose de que faltaba solo una semana para el juego. Trató de hablar con Bella innumerables veces pero solo conseguía de ella la ley del hielo y para liberar la tensión entre ambos le facilitaba los entrenamientos, haciendo que corriera menos o que no tuviera que limpiar el gimnasio. Pero Bella tomó esto como una ofensa, ya que Edward parecía no querer la compañía de la chica al ordenarle que se fuera antes y también como machismo puro.

Por fin había llegado el sábado pero la tensión podía alterarse con solo dejar caer un alfiler. Los chicos regresaron a sus casas pero se quedaron Edward, Bella, Jacob y Jessica para la cita en el bar y los planes para esa noche eran tan diferentes como creativos.

Jessica le había pedido una cita a Edward para lograr sacarle celos a Daniel pero se sorprendió ante la perspectiva de que Daniel también estaría allí con Jacob, era la oportunidad perfecta. Y Edward no podía dejar de pasearse por la habitación pensando en que Bella estaría allí, en la cita que tenía con Jessica, mirándolo inquisitivamente, cuestionándolo. Sabía que había llegado lejos al aceptar la cita, pero le aproblemaba más el hecho de no haberle podido explicar a Bella de que trataba todo aquello. Y, por otra parte, Jacob estaba nervioso por aquella noche. Eso significaba que algo podía cambiar entre ellos y debía aprovechar aquella oportunidad para declararle sus sentimientos.

Bella debía encontrarse a las siete en el hall con Jacob y se maldecía mentalmente tener que vestirse como hombre y no con un vestido apretado y escotado como las chicas harían en ese tipo de citas… aunque ella normalmente no era de las chicas que se ponían vestidos en sus citas ni menos era celosa. Se colocó unos jeans y una franela azul, trató de peinar su peluca con lo que no tuvo éxito y decidió bajar para no hacer esperar más a Jake.

— Hey —la saludó Jacob con energía.

— ¿Y Edward? —fue la respuesta de Bella.

— Ah, se fue hace unas horas a buscar a Jessica a su habitación, deben de estar pasándola bien en su cita —acotó Jacob, sin advertir la cara de fastidio de su compañera.

— Um, me parece perfecto —la chica no podía evitar ser irónica— ¿nos vamos al bar? —

Pero fue una ardua tarea entrar en el abarrotado bar. Estaba lleno de estudiantes que decidieron, al igual que Edward, ir con las chicas del instituto femenino. Pero Bella logró divisar de forma precisa en donde se encontraban Edward y Jessica, como si se tratara de un sexto sentido o si pudiera oler a Edward a la distancia.

— ¿Están ocupados estos asientos? —preguntó fríamente Bella, al llegar a la mesa de los chicos, arrastrando a Jacob con ella.

— Daniel, creo que deberíamos dejarlos solos… —comenzó Jake pero fue rápidamente interrumpido por Jessica.

— Claro que no —soltó emocionada— ¿nos acompañan? —

— Encantados —fue la respuesta irónica de "Daniel" mirándose fijamente con Edward se forma que podrían atravesarse.

— Acababa de decirle a Edward lo encantador que fue al irme a buscar —comenzó Jessica y todos miraron a Edward.

— ¿Ah si? —preguntaron Edward y Bella a la vez, el primero extrañado ya que no habían hablado nada aún y la segunda levantando una ceja.

— Si, fue todo un galán al invitarme a una cita, aunque el quería algo más privado pero decidí que el bar estaba bien —siguió la chica y Edward ya estaba temiendo la reacción de Bella ante los comentarios de Jessica.

— Que coincidencia —añadió esta vez "Daniel"— con Jake decidimos tener una tarde de amigos y ¡mira con quien nos encontramos! —

Pero Jacob y Edward sabían que Bella estaba siendo totalmente irónica y se notaba las notas de amargura en su voz.

Siguieron por unas horas así, Jessica halagando a Edward para sacarle celos a Daniel y Bella tratando de responder quitándole importancia a sus comentarios. Jacob y Edward solo podían observar aquella batalla campal aunque Bella era la única que no se daba cuenta de que Jessica hacía todo ellos solo por estar prendada de "él". Pero al ver que "Daniel" no le confería ningún halago a Jessica, decidió actuar drásticamente y se giró hacia su cita por primera vez en horas.

— Edward —lo llamó y este se giró para mirarla de vuelta.

Pero en vez de seguir la conversación, lo tomó por el cuello y le estampó un apasionado beso en los labios que dejó a todos congelados.

Edward trató de zafarse sin éxito y Jacob estaba totalmente asombrado ¿Cómo todo había llegado hasta ese punto? Y sin pensarlo dos veces, Bella se puso de pié bruscamente y le dijo a Jacob.

— Creo que sobramos en esta mesa —le agarró la mano y se dirigió a la salida, a lo que Edward no pudo hacer nada para detenerla.

— ¿Qué crees que haces? —le soltó Edward a Jessica, limpiándose la boca. Por primera vez en años no se sentía anonadado por aquella chica.

— Pensé que tu… querrías… —comenzó Jessica pero Edward la interrumpió olvidando toda su caballerosidad.

— Si querías hacer enojar a Daniel, felicidades, lo conseguiste, pero no como querías —le soltó Edward, dejando a Jessica más confundida por la reacción de Daniel.

— Hey Daniel, espera un poco —le dijo Jacob que seguía siendo llevado por Bella, se paró y tiró de su muñeca, haciendo parar de inmediato a "Daniel".

— Vamos Jake, no pares ahora, no quiero estar en este bar —le explicó Bella, tirando de su muñeca sin éxito, cosa que Jake encontró adorable.

— Te molestó el beso que Jessica le dio a Edward… ¿o por ella? —le preguntó seriamente Jacob— … ¿o por el? —

— ¿Importa eso? —le respondió enojada Bella, soltándole la muñeca y dándose media vuelta.

— Claro que importa —Jacob apretó los puños y siguió— a mi me importa ¿me responderás? —

— Jake, no entiendo tu punto —le dijo "Daniel" confundida, aún molesta por la imagen en su cabeza de aquel beso.

— Daniel —le dijo seriamente a Bella, tomándole la mano— mírame, se que es difícil lo de Edward pero… —

— ¿Pero? —preguntó un poco ansiosa Bella, queriendo irse luego de aquel lugar.

—Tu me… tu me gustas, Daniel —confesó por fin Jacob.

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Pero los problemas no comenzaban solo con lo ocurrido, ya que al otro lado de la ciudad, una chica recibía una llamada de larga distancia.

— ¿Diga? —contestó Lauren, un poco aburrida de no tener ningún panorama para ese fin de semana.

— Heeey, Lauren, bebe ¿Cómo estás? —contestó al otro lado una voz masculina pero bastante animada.

— ¿Daniel? ¿eres tú? —le contestó emocionada Lauren, pero luego recordó lo que había pasado en el bar hace algunas semanas— ¿Qué quieres imbécil? ¿te arrepientes de haberme dejado en vergüenza hace dos semanas? —

— ¿De qué hablas, bebe? —Daniel estaba algo desconcertado— ¿hace dos semanas? —

— No te hagas el inocente, Daniel —sorbió Lauren— ¡me botaste hace dos semanas delante de todos tus amigos! —

— Jajaja, nada de eso Lauren —rió Daniel, confundido— ¿Cómo pude haberte botado hace dos semanas si hace cuatro que estoy en Londres? ¿Qué Bella no te lo mencionó? —

— ¿Londres? Claro que tu hermana no me dijo nada, ella me odia… —comentó Lauren pero luego logró unir las piezas.

Claro, ahora todo concordaba, el extraño comportamiento de "Daniel" y que él no quisiera verla a la cara. Podía ser una perra, pero no era estúpida.

— Nada, cariño, estoy divagando —le respondió con una sonrisa— ¿Cuándo regresas a Port Angeles? —

— La próxima semana, no nos fue tan bien como esperábamos con la banda… —suspiró Daniel— en fin, estarás allí cuando regrese ¿verdad? —

— Claro que si, Danny, estaré esperándote en tu instituto como no tienes idea… —

La venganza a veces podía ser dulce y también muy perra.

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Si, me siento la persona más irresponsable del mundo =/

A la semana siguiente de subir el último capítulo me operaron de apendicitis y las pocas horas que estuve bien en mi post quirúrgico traté de responder la mayor cantidad de reviews que pude, pensando que con la licencia tendría tiempo de sobra para subir capítulos. Pero tuve problemas con la anestesia y me sentía fatal, luego debía ponerme al día con mis clases en la universidad y con mi equipo de natación, y ya que compito a nivel profesional, no era fácil hallar un tiempito en que no cayera rendida en mi cama. Y solo fue por falta de tiempo en la revisión del capítulo, ya que me niego a subir algo que crea que no está decentemente terminado.

Lo siento mucho por mis lectoras más asiduas y aclarar que las pocas personas de ff que sabían de mi operación fueron las que convenientemente me mandaron un PMs el día en que me dieron el alta.

¡Muchas gracias a las que se preocuparon por mi! Traté de responder cada PM's que me mandaron, si no, estoy viva aún =).

¡El próximo capítulo es el último! Yeyy estoy tan emocionada. Espero que disfruten este capítulo tanto como yo (que me reía como desquiciada mientras lo escribía)

Hiatus: Receso o interrupción en la continuidad de un trabajo. Para Stephany-Cullen y a otras lectoras, espero que les sirva, lindas =)

¿Comentarios, rewiews? Click en el botoncito verde :D

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Jazzzzzz

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