Capitulo 2:

Día 1. Dame tu mano, y yo sujetare la tuya.

Después de aquel ajetreado día, me desperté con ganas –raro-. Tenia muchas cosas que preguntarle a Alec, aunque el no compartió con Serena su cambio, yo podría intentarlo.

-Oye…Phari?..Ey! ¡¡Hermana!!...-Me gritaba Kuymi en la mesa mientras desayunábamos. -¿Eh? Ah, si. ¿Qué sucede Ku?- Estaba tan sumida en mis pensamientos tratando de ver una manera de hacer al menos un día feliz a Alec, aunque aún no tenia una excusa para ir a verlo.

-Estas demasiado extraña… ¿Te pasa algo malo? No tocaste tu desayuno-. Le mire fijamente y comencé a reírme con tanta fuerza que casi se me salen los pulmones.

-Yo soy mayor que tu, y me tratas como una niña- Seguí riéndome.

-Disculpa por preocuparme por mi hermana, que si recuerdo bien ayer no fue un día muy común… ¿Te dijo algo el Dr. Bleir?-. Me pregunto mientras se metía a la boca un gran bocado de cereales.

-¿Qué me dijo? ¿Ay que le digo?-pensé-hasta que por suerte se me ocurrió algo bueno.

-¿Y? ¿Qué te dijo?... ¿o no te dijo nada?- Me miro seria, algo bastante raro de mi hermana. El ser una persona seria a los 14 años no formaba parte de su sistema…

-Eh si, me dijo que hoy tenia que ir de nuevo para ver si las marcas se van o tengo que usar alguna crema, y eso.- Dije enredando las palabras mientras mostraba una sonrisa medio torcida por los nervios. No era buena mintiendo, y mi hermana conocía todos mis trucos (por esa razón era la favorita de papám siempre me delataba).

-Mmm esa cara tuya… me suena a que mientes ¿sabes?- sonrió sarcástica. –Inventa algo pronto Phari-pensé.

-Si es que me duele un poco la marca de mi brazo…-¡Bien hecho chica!-. Me felicite a mi misma. Podía creérmelo hasta yo, pero mi hermana era especial...

-Sigo sin creerte hermana, eres muy mala…-Hasta que cedía.- De acuerdo, entonces te conviene ir a ver al Dr. Bleir, seguro te dará algo para el dolor-. Dijo entre suspiros mientras se levantaba de la mesa.

-¡De acuerdo!- Dije con una gran sonrisa que ella no logro ver, mientras sujetaba una tostada y me iba camino hacia la puerta y tomaba un bolso, preparo desde anoche.

-No se porque no seré yo la hermana mayor… mientras lavaba los platos y yo salía velozmente hacia la calle.

El camino se hizo mas corto de o que ya era por la velocidad a la que iba. Quería llegar lo más pronto posible y no perder tiempo alguno.

Entre, al hospital tratando de tomar grandes bocanadas de aire. Me gire, cuando note que toda la gente me miraba y algunos murmuraban:" ¿Que le pasara?, esta loca..."- Entre otras cosas más, las cuales no le di importancia.

-H…hola ¿esta…el Dr. Bleir?- Expulsaba las palabras como si fuera a morirme, cosa que eso parecía.

-Si…esta por allí… Su turno termina en una hora…puedes esperarlo…-Me dijo bastante amable la chica de informaciones, a pesar que mi estado era deplorable.

La hora paso demasiado lento, que me quede charlando con el conserje. Que por mi culpa se retraso un poco en su trabajo y tuve que ayudarle, cuando justo unos minutos después salio Alec de terminar su turno.

-¿Que haces aquí? Que yo sepa no te di turno…-Sonrió bastante amable.

Yo respondí, igual que el, con una enorme sonrisa, y le devolvía el trapeador al conserje y le saluda con un beso en la mejilla, con el cual él se sintió muy bien.

Me acerque corriendo hacia Alec y le volví a saludar.

-Pues la verdad vine para otra cosa. Ya que no se nada del tema que ya sabes, y tú nunca apreciaste bien a estas criaturas marinas, así que quería hacer esto: Yo te ayudo y tú me ayudas... ¿Que opinas?- Dije sin más mientras que él parecía confundido.-Ah, ¿Tienes piscina?-Agregue.

-Eh claro, ¿Vamos? –Parecía nervioso por lo entrecortado que hablaba.

Llegamos rápido y me encanto ver su casa. Era enorme y tenia un toque rustico, y a la ves moderno que me encantaba.

-¡¡Waaaaa!! , que bonito lugar, ¿Y vives solo?- dije mirando unos pescaditos dentro de una pecera.

-Si… es mejor porque no ay mucho desorden.- Dijo mientras comenzaba a calentar agua para hacer té.

Luego de tomarnos aquel delicioso y bastante aromático té las palabras empezaron a inundar la pequeña cocina.

-Te ayudares siempre…aunque pareces más mi padre, te aprecio como si fueras mi hermano…- No lo mire al rostro ya que me daba algo de pena, así que solamente sujete la taza y la movía de un lado a otro.

-Gracias, aunque pienso que se me hará complicado a mi ayudarte ya que, eres una sirena y ya que no sabes nadar, pues es lo primero que te enseñare-. Sonrió tanto que cuando lo ví, la sangre subió a mi cara, y el lo noto.

-Ejem...bueno ¿Quieres empezar ya?- Decía carraspeando, no se si porque de verdad tenia carraspera o por el color tomate de mi rostro.

Menos mal que toda su casa tenía puesto una acerca, sino todo el mundo me vería, y yo tendría que proclamarme como una gran idiota y futuro experimento científico….

-De acuerdo…aunque me da algo de miedo…suena bastante ridículo. Una sirena que no sabe nadar…-Agregue mirando al techo y moviendo el dedo haciendo gestos tontos.

-¡Ja!, Ya veras no solo soy doctor sino un gran profesor de natación para criaturas mitológicas- Puso una cara de orgullo y luego soltó una risa que nunca escuche.

-Quisiera ver eso...- Comencé a reírme con él. Ya comenzaba a hacer un gran cambio…Aunque todavía esto continuaba y este día apenas empezaba, ay que se avecinaban dos cosas dificultosas para mí.

"-Es un gran cambio, pero vale la pena el intento. Aunque como dicen "La vida es 50% felicidad y 50% tristeza", así que tratar de seguir en pie o en cola, como sea..."

Primero: Aprendiendo a ser sirena.

Si, admito que estaba nerviosa y bastante asustada cuando nos paramos frente a la piscina. Nunca creí que fuera demasiado profunda, aunque Alec me dijo que la parte del fondo eras más profundo.

-¿Estas lista?-Me dijo el mientras se metía dentro y se preparaba por si las dudas.

-No. No lo estoy, tengo algo de miedo- Dije mientras trataba de respirar tranquila y sujetaba el cristal de esmeralda en mi cuello.

-Todo estará bien. Recuerda que ese cristal actúa por si solo. El te transformara cuando quiera, y te hará regresar a la forma humana cuando crea que estas lista-. Eso me tranquilizo, así que sin esperar me senté en el borde y algo de viento comenzó a soplar, haciendo que mi piel se erizara. Aunque eso no fue nada comparado con lo que el cristal hizo apenas metí mis pies en el agua.

Todo mi cuerpo desapareció, volviéndose agua por una milésima de segundo, y luego aparecieron todos esos rasgos de sirena. Esta vez pude verme mejor, gracias al reflejo del agua. Mis escamas eran una combinación entre un rosado claro y un violeta pálido bastante brillante, y mis uñas se habían teñido también. Ese cambio no era nada comparado con lo que Alec podía ver en mí.

-Esto me asusta-. Agregue al poco dialogo que teníamos en ese momento, tratando de sujetarme al barandal de la pileta. -Odio el agua. ¡Ayúdame!-.

Comenzó a reírse y me sujeto de la cadera, mientras él me alejaba del barandal y yo movía la cola (?.

-¿De que te ríes? No es gracioso, es bastante penoso.- Dije con vos enojada tratando de zafarme de sus manos y ver si de casualidad podía nadar sola.

-No me reía de eso, es que te ves más adulta aunque no lo creas.- Siguió riéndose, mientras me soltaba y yo termine sumergida bajo el agua.

No tenia idea de que hacer, lo que si no respiraba. Tenia mucho miedo, pero me di cuenta lo estupida que era, ya que no era necesario respirar por mi boca o mi nariz ya que las branquias en mi cuello se movían recibiendo lo que necesitara para no ahogarme.

-Que raro se siente-pensé, y si que lo era. Me toque las branquias y sentía como entraba el agua. Me gustaba demasiado estar allí abajo ya que veía todo a la perfección ¡incluyendo mi cuerpo! Si había crecido en forma física, mi apariencia había cambiado un poco y no por la cola y las escamas. Había aumentado unos 2 años más o menos.

-Oye… ¿Cuándo piensas salir de allí abajo?- Me grito Alec mientras salía de la piscina y yo asomaba la mitad de mi rostro fuera del agua.

-Esta bien, entiendo. Quédate un rato, luego te ayudare en tu forma humana…ya regreso.-Se fue caminando hacia adentro, mientras yo yacía en el agua y flotaba tranquilamente.

Era una sensación nueva en mí, y la disfrute todo lo que pude: nadando y aprendiendo como controlar esa enorme cola, y mis muy cómicas orejas/aletas que por lo que me contó mi compañero de secretos, servían para escuchar esos sonidos imperceptibles dentro y fuera del agua, en cualquier momento.

-Y ¿que pasaría si lo intento como humana?-pensé. De veras quería, pero no me gustaba depender de mi doctor, así que trate de hacerlo yo sola, pero el cristal parecía no querer colaborar, y en mi cabeza escuchaba una vos que me decía: "No lo hagas".

Por mi necedad, no le hice caso y me quite el cristal que colgaba de mi cuello y lo deje en el borde de la piscina. Apenas lo deje me moví unos centímetros y la cola y todos aquellos rasgos nuevos desaparecieron y volví a verme humana.

-"¿Por qué lo hiciste?"- Esa vos seguía resonando dentro de mi, y la verdad debí haberla escuchado, porque apenas quise moverme me hundí rápidamente. Una cola es diferente de un par de piernas, y mi error fue compararlas como si tenerlas a ambas, era lo más normal del mundo.

Trate y trate de nadar, pero nada funciono. Ya me estaba cansando y esta ves si necesitaba aire, pero lo único que entraba en mi cuerpo era agua. Me estaba ahogando. De veras que me estaba ahogando, cuando hace un rato podía respirar el agua misma, que ahora me quitaba cada segundo de lo que me quedaba de vida.

Cerré mis ojos, esperando lo peor. Me estaba dando por vencida.

-Ya casi no siento nada… y la verdad no se siente tan mal.- Fue en ese momento cuando todo se desvaneció.

"De fondo podía escuchar la vos de alguien llamarme. Definitivamente era Alec, o tal vez era mi imaginación. –Tonta, no debiste hacerle esto a él. Menos a tu hermana que te creyó. Y ahora ¿Qué le van a decir? Supuestamente no ibas a nadar a su casa-. Esa vos seguía en mi mente aun después de muerta…o eso creía."

-¡Phari!..¡Phari! ¡¡Despierta por favor!!- En ese momento mis ojos se abrieron como dos platos mientras miraba a mí alrededor. Esta en un sillón –el de Alec- y completamente mojada al igual que él. Se había tirado al agua a rescatarme y luego como buen doctor me dio respiración de boca a boca, cuando me encontraba casi muerta.

-Lo…siento…-Alcancé a decir ya que me dolía mucho la garganta y de tanta agua que me trague sentía un retorcijon en el estomago y ganas de vomitar.

-Esta bien, yo debí quedarme contigo. O pegado con un súper pegamento, el collar a tu garganta-. Sonrió para tratar de animarme mientras me daba una toalla.

-¿Cuánto tiempo estuve así?-La curiosidad me mataba.

-20 minutos. Nada, hay personas que están 3 horas...- Siguió sonriendo. La verdad era que esos chistes me hacían gracia, luego de haber entrado casi al reino de los muertos y vuelto a salir…

Lo que quedo fue puras palabras de cómo me sentía, y que hacer y que no con el cristal de las sirenas-no el mío, sino el de todas-.

Fue algo que paso rápidamente por mi mete aquel accidente que aunque ya no importaba. No podía dejar de pensar en el y todo lo que viví al enterarme que era una criatura del mar, mientras caminaba por las calles rumbo a mi casa, a ver a mi hermana…

"No volveré a poner en peligro mi vida, y mucho menos las de los demás. Ellos me aprecian al igual que yo. Pero este asunto me incumbe a mi sola y no quiero herir a nadie por mi ignorancia. "

Segundo: Una visita inesperada.

Apenas entre por la puerta, allí estaba mi hermana menor parada como una estatua, con su rostro completamente serio, algo que empezaba a molestarme. Ella no era el tipo de chica responsable y seria.

-¿Ahora que?- Dije con tono borde. Quería entrar e ir a mi aviación, pero su cuerpo me impedía el paso, así que la empuje un poco y pase por al lado, cuando su mano se cruzo con mi brazo.

-Ya se que no fuiste a ver al Dr. Bleir para que te atienda...entonces ¿A que fuiste?-Empezó a hablar en un tono preocupado cambiando su rostro completamente. Eso me dolió demasiado así que la abrasé bien fuerte y le conté la verdad. No toda, no quería matarla del susto.

-De acuerdo, el Dr. Bleir al ver mi cara de tristeza por no poder nadar, dijo que él me enseñaría ya que tiene una piscina, y suele pasar la mayor parte de su tiempo libre allí. Así que aproveche. ¿Te asuste verdad?-

-Solo un poco, pero pudiste habérmelo dicho….Mira si Yaku se enteraba. No volverías a ver la luz del día…-Sonrió algo sarcástica, ya que era cierto. Nuestro hermano era muy sobre protector. Y ahora que lo pensaba no sabía como hicimos para llegar hasta la casa de mis abuelos que se encuentra a varios de miles de kilómetros de nuestra casa, sin que mi hermano dijera un"¡pero!".

-Oye Kuymi, ¿Qué no venían hoy los abuelos?- Me quede pensativa, y pensando miles de cosas importantes: Si ellos volvían hoy a la tarde, mi hermana y yo tendríamos que irnos. ¿Y que pasaría con las sirenas?, ¿Qué pasaría conmigo?. Pensar eso me hacia estremecer, no quería irme para nada. Tal vez podía convencer a mis abuelos de que me dejen quedarme. Pero seguramente se preguntarían ¿Porque una chica joven como yo, pasarla su tiempo en un pueblo tranquilo, y sin esos lugares a los que van los adolescentes para pasar el rato?.

¡Bien!, esto se estaba poniendo complicado, porque aunque se los preguntara le avisarían a mi madre y mi hermano se enteraría y no dudaría en venir a buscarme de los pelos. Era un verdadero problema, de esos que siempre me pasaban a mí.

-Acaban de llamar hace un rato, y dijeron que les dieron una estadía mas larga gratis, por el cumpleaños de la abuela- Se me había olvidado que ayer fue el cumpleaños de la abuela y por esa razón se fueron de vacaciones.

-Y ¿Hablaste con mama de eso?- Pregunte curiosa, ya que no podía evitar pensar de que ya tenia un problema menos, pero seguro se vendrían más.

-Si, y dijo que no había problema, aunque Yaku anda algo cabreado, ya sabes como es…-

-Si, ya se…-Dije con un tono algo sarcástica.

Lo que resto de la tarde paso rápido, dando lugar a la oscura noche, que cubría el cielo como un manto con bordados plateados. Se nota en mi manera de hablar como me gustan las noches.

Comimos lo primero que encontramos y luego de mirar un poco la TV nos fuimos a dormir agotadas. Yo primera después de todo lo que había vivido, seguramente los siguientes 3 días serian iguales.

-Tengo que encontrar ese cristal… ¿Pero como?-pensé. El cansancio me gano de primera mano, y me rendí completa ante sus pies. Tuve un momento de tranquilidad, bastante relajante, cuando empecé a tener un sueño. Aquel sueño era muy parecido al que tuve hace un par de días atrás.

"Estaba sentada en el borde del lago, sujetando una piedra, de un color diferente al collar que me dio Alec. Luego mire el agua y ví como una cabeza empezaba a salir de ella. Era una chica bonito por lo que veía, su flequillo era tan largo que cubría todo su ojo izquierdo.

Ella sonreía, y se acerco a mi tan rápido, que no logre notar que me había sujetado fuerte del cuello, hasta que sentí la falta de aire en mis pulmones.

-Tú vienes con nosotras- Dijo en un tono de vos grave y dulce.

Me arrastro rápidamente hacia el agua, y yo quede sorprendida al notar que ella también era una sirena. No pude ver su cola fuera del agua, y apenas llegamos muy al fondo, ya me veía como ella. La diferencia era que sus escamas eras de un color splash (verde celestino y plateado).

Mi "yo" en aquel sueño parecía tranquila como si las conociera. Pero no era así.

A delante mío a un metro de distancia se encontraban 4 sirenas, incluyendo a aquella que me metió al agua.

No logre verle la cara a ninguna, y cada una era diferente. Una sonreía, mientras que otra tenía su rostro enojado, la tercera parecía confundida.

Pero la ultima, me fije demasiado en la última, que aunque tampoco veía su cara podía notar el brillo de su cristal –ídem con el resto-. Este brillo era especial y se parecía a alguien que conocía. No, no la conocía sino que había escuchado de ella.

Pude distinguir entre la inmensa oscuridad del lago y el brillo que emanaba cada uno de aquellos cristales, una tiara pequeña como una coronilla, que sujetaba el cabello de esta sirena en un rodete bastante alto. Y no solo eso, sino que también el cristal de color ámbar que llevaba en medio."

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-Serena….-Susurraba mientras me estiraba en mi cama, y la luz del sol cruzaba la ventana y se pegaba a mi rostro.

Me levante con pereza y fui directo al baño y de allí a la cocina.

-Al fin te levantaste hermana... ya era hora-. Me miro de reojo Kuymi mientras yo sujetaba una taza y le servia agua caliente.

-Cállate, que no dormí nada bien…-Dije mientras agarra el azúcar de la alacena.

-¿Viste? Te dije que no tiene muy buenos días desde que llegamos- Dijo Kuymi, pero no especialmente a mi. Yo con tanto sueño no había notado que estaba alguien más en el comedor.

-Si lo note…Como siempre tan despistada…Por eso vivo preocupándome por ella.- Esa vos grave y muy familiar, hizo que la piel se me erizara. Me dio miedo al recordar lo que se avecinaba en los siguientes 2 días, y lo que debía hacer-aunque no estaba muy segura de que era.-

Me gire rápidamente y ahí estaba. Mi hermano sentado en la mesa enfrente de mi hermana tomando un café-como de costumbre-. Con sus enormes ojos azules, pero más vivos que los míos, bien fijos en mí.

-¿Qué haces aquí?- Era una pregunta ilógica ya que era obvio que hacia aquí, pero el no entendía lo que yo estaba pasando. Y tenerlo cerca traía más consecuencias…

"Tengo miedo de faltar a mi promesa. Si el sale herido, no se que haré…Mi hermano es fuerte, pero esta fuerza es desconocida tanto para él como para mi…"