No me pertenece Naruto para mi desgracia pero esta idea sí.

Esta idea me ha estado rondando la cabeza y dije ¿por qué no? espero les guste, por favor dejen sus opiniones para ver si es bueno seguir la historia

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En las sombras del bosque apenas se alcanzaba a ver una figura corriendo, cubierta por una bata de hospital y shorts que al parecer habían sido puestos a prisa. Tenía el cabello largo y de un rojo intenso. Su piel era blanca que hacia que sus ojeras se destacaran más. Su cansancio era visible en sus ojos, llevaba corriendo unas cuantas horas pero aún así, sabia que no estaba fuera de peligro. El bulto que cargaba contra su pecho hacia sonidos suaves cada cierto tiempo indicándole que su más preciada persona estaba incómoda por la situación en la que se encontraba, después de todo no era saludable para un niño recién nacido andar en el bosque a esas horas de la noche incluso con la manta que lo cubría.

La mujer acaba no hace mucho de dar a luz a su hermoso hijo, cabello rubio, con tez morena y con ojos azules. Una pequeña miniatura de su padre para cualquiera que lo conociera.

Hacía unas días que su vida era perfecta. Casada con la persona a la que más amaba y cerca de tener su primogénito. Pero todo cambio con las noticias de que el kyuubi, el zorro de nueve colas estaba en camino para la villa de konoha.

El yondaime había mandado inmediatamente a los de anbu a intervenir con el camino del youka y ganar preciado tiempo para la evacuación de la villa y a la vez poder buscar una forma de detenerlo. Paso un día, con el número de muertos ascendiendo. La mayor parte de la población civil había sido evacuado por el camino de la montaña. Los hospitales estaban llenos de heridos.

El estrés había sido demasiado y Kushina entro a labor prematuramente con mes y medio de adelanto. El parto había sido difícil, pues el bebe era muy pequeño, pero por milagro un niño muy saludable. Kushina por unos segundos olvido el caos que se avecinaba con la llegada del kyuubi, y disfruto de ése momento especial para las nuevas madres, el tener a su hijo en brazos; pero el momento no duro por mucho, pero lo peor estaba por venir.

Minato, su esposo, líder y protector de la villa había encontrado la solución perfecta para sus problemas. La mala noticia es que perdería la vida y la peor era que necesitaba un niño recién nacido con algunas horas de vida, lo suficientemente pequeño para adecuarse al chakra del kyuubi.

Era precisamente esto, que había obligado a Kushina a huir con su hijo, ella moriría primero que permitir que su hijo fuera el sacrificio. Ella siendo de otra aldea originariamente y habiendo sobrevivido a guerras y a la destrucción de su villa, sabía perfectamente que las personas odian aquello que los hace recordar su tragedia y sumándole a eso el hecho de que por regla general los jinnchuriki son odiados donde quiera que estén era seguro que su hijo sufriría mucho a manos de una villa que no lo iba ha aceptar por mucho que Minato pensara otra cosa. La gente no cambiaría ni siquiera porque Minato pidiera que se le viera como héroe y ella estaba segura que en alguna forma Minato también lo sabía y si él no iba a proteger a su hijo sobre la villa, de lo cual estaba segura kushina y una de las cualidades que ella amaba de él, entonces ella lo protegería por los dos.

Era sólo un pequeño detalle que a pesar de llevar bastante tiempo corriendo, con la idea de la seguridad de su hijo en mente como único motivo para seguir, no había podido salir completamente del peligro que era konoha.

Un kunai de forma extraña paso a su lado, no lo suficientemente cerca para hacer daño pero no muy lejos del todo. Un rayo amarrillo siguió y Kushina supo que todos sus esfuerzos habían sido en vano, su corazón latía más rápido y sintió cómo todas sus esperanzas se derrumbaban.

"Usa cualquier otro, por qué tiene que ser el mío, el nuestro" gritaba Kushina con lágrimas en sus ojos. En frente de ella, el hombre que hasta hace unas horas era el mundo para ella estaba parado con un gesto de determinación que Kushina conocía muy bien y que la hacia temer por su hijo.

"Kushina, no sé cómo te enteraste, pero es la única solución" respondía Minato, su rostro y su mirada se suavizó al verla y la preocupación que había sentido al saber que su pequeña y nueva familia había desaparecido del hospital se desvanecía; pero una nueva preocupación surgía, pues su amada estaba en contra de lo que planeaba hacer "no puedo pedir ha alguien más que me de a su hijo o hija cuando yo no me atrevo ha hacerlo con el mío, el nuestro" su voz llena de tristeza

"Hay más niños, huérfanos incluso, ¿por qué Minato? Me traicionas con el sólo pensarlo, sabes bien lo que le pasará" lágrimas sin detenerse caían por su rostro, mojando ligeramente el bulto que tenía. "no te lo voy a permitir, mi corazón no puede con esto. No lo hagas" suplicó en un susurro.

Minato no se pudo contener. Las emociones eran demasiadas. Abrazó a su esposa e hijo con todo su amor, le acaricio el pelo y el rostro, quitándole el rastro de sus lágrimas y la beso apasionadamente, dándole a entender lo mucho que la amaba.

Kushina le devolvió el abrazo como pudo teniendo a su hijo en un sólo brazo; pues a pesar de todo, ella lo amaba demasiado y sabía en lo más profundo de su corazón que le perdonaría cualquier cosa pero sin querer admitirlo y con la vida de su hijo de por medio se hacia fuerte como un roble para poder soportar y hacer lo que era mejor para su preciado hijo.

Kushina reprocho contra los dioses por su mala suerte y maldijo más cuando escuchó un susurro en su oído "Te amo. Te amo demasiado, pero tengo que hacerlo. Perdóname… protege a nuestro hijo por los dos a donde sea que vayas" Estas fueron las últimas palabras que le oyó decir a Minato antes de que todo se volviera negro. En su corazón, sabía que había perdido y había sido de alguna forma traicionada.

Minato tomo el cuerpo de su esposa y lo reclino en un árbol, su hermosa cabellera rodeaba su rostro dándole un gesto angelical. Tomo a su hijo en sus brazos, agradeciendo que siguiera dormido a pesar de todo lo que le había ocurrido en su corto tiempo de vida. De uno de sus bolsillos saco un pergamino sellado, que siempre cargaba y donde tenía lo más importante para él, incluyendo todas sus técnicas, fotos, documentos familiares y una pequeña parte de su fortuna. Como ninja nunca se podía ser demasiado precavido. Dejó el pergamino con Kushina y dibujo un sello en el árbol con su sangre, clavo en el centro uno de su kunais especiales; se agachó y dibujo sellos en los brazos y manos de Kushina similares a las de árbol. Beso una vez más a su esposa y con una luz amarrilla desapareció.

Una hora más tarde una luz blanca apareció por unos instantes y el llanto de un bebe despertó a la mujer que lo tenía en sus brazos. Reclinada sobre un árbol a una buena distancia de konoha y del aclamo de victoria de los pobladores como también el llanto por las pérdidas.

Kushina lloró una vez más, algo que había hecho casi todo el tiempo desde que había nacido su hijo. Minato había muerto, lo sabía; pero no entendía del todo porque Naruto estaba con ella. Al inspeccionar a su hijo más detalladamente se dio cuenta de las marcas que tenía en las mejillas como también del sello en su estómago que todavía brillaba en un rojo carmesí.

"Así que de todos modos lo hizo" susurró Kushina con algo de odio y tristeza mezclada. Una sonrisa, que no se reflejaba en sus ojos, se formo en su rostro "al menos , me tienes a mi Naruto. No dejaré que nada te vuelva a pasar" con esa promesa hecha Kushina se levanto y siguió su camino. No estaba segura de hacia donde se dirigía en ese momento pero para ella cualquiera era mejor lugar que Konoha.

Hiruzen había sido reinstalado como Hokage unos momentos atrás con la muerte de su sucesor. Konoha necesitaba de alguien para liderarlo y salir de la crisis en la que se encontraba después de haber sido sometida al desastre por la llegada del kyuubi.

No estaba totalmente seguro de que había pasado en la pelea del yondaime para proteger a la villa. En un rincón de su mente tenía el presentimiento de que sabía lo que había pasado; pero por una extraña razón no recordaba los detalles, sólo algo de un sello para detener a la bestia pero en qué consistía o el cómo se llevaba a cabo no recordaba.

Y así fue que tomando el mando otra vez, se volvió su prioridad el restablecimiento de su hogar y también del funeral que se llevaría acabo por todas las vidas pérdidas tanto en la batalla como en los hospitales. Además de los lugares que fueron destruidos, una escuela vacía, zonas departamentales y un pequeño hospital. Al igual que encargarse del funeral especial debido la muerte del Yondaime.

No sería sino hasta muchos años después, que sabría la verdad de lo que paso aquella noche.

Había pasado casi un mes. Kushina había sobrevivido con el dinero que Minato le había dejado. Era muy afortunada en ese aspecto. Minato le había dejado lo más valioso que poseían y algo de dinero, lo suficiente para rehacer su vida en otro lado.

Había estado pensando en que hacer, y daba gracias que había renunciado a ser ninja hacia algunos años, después de terminar la guerra. Como civil tenía más posibilidades. Además sabía perfectamente que Naruto necesitaba protección a tal magnitud que sólo una aldea ninja sería capaz de brindar. Pensó en la aldeas más pequeñas, pero por alguna razón no se lograba convencer, no estaba segura de que tales aldeas pudieran protegerlo del todo. Sólo de recordar como la suya, había acabado en la guerra al primer ataque la hacia pensar seriamente en ir a una de las cinco más poderosas.

Descartando a Iwagakure por ser pena de muerte instantánea para ella como para su hijo por su relación con Minato, el odiado Yellow flash. Konohagakure tampoco siquiera considerada una opción ya que ella estaba huyendo de esa villa y por lo mismo Sunagakure no podía ser considerada tampoco; ya que siendo conocidos aliados de Konohagakure, seguramente la regresarían. Lo que la dejaba con Kumogakure y Kirigakure.

Una difícil decisión.