Sakura, Shaoran, Tomoyo y muchos más no son míos, sino de aquellas fantásticas chicas alias las CLAMP (cosa que odio por que Shaoran no es mío… U_U) ¡diciendo esto vamos a empezar!

Tú vs yo

Por; 'Asuka-hime'

Eres lo peor que me pasó en la vida. Oye, ¡no te rías! Lo sabes perfectamente. Te odio por aparecer justo en ese momento. Te odio por todo lo que me haces. Porque sí, te odio Shaoran Li. ¿Por qué tienes que ser tan perfecto?.


Todo iba bien… Hasta que apareciste por esa puerta.

Otro día más. Otro día más en que el despertador suena. Otro día más en el que lo apago y vuelvo a refugiarme en la cueva de mis sabanas. Otro día más en que me apetece estar mejor en mi cama, calentita, teniendo un sueño, hoy cantaba con evanescence. ¡Qué bien cantaba esa mujer, por Dios!.

No utilices el nombre de Dios en vano.

No lo utilizo en vano. Mira, usted señorita que esta en mi cabeza, Dios es todo poderoso ¿no? Pues bien, yo solo intento utilizar esa palabra como conjunto de todo. La expresión por Dios esa así como; por la grandeza que está en el cielo, que nos hizo y nos protege, y que nos mandó a Jesucristo para salvarnos.

¿Ves?. No lo utilizo en vano. Solo es un sinónimo. ¿Sabes que son los sinónimos, verdad?. Esas palabras que se escriben diferentes pero significan igual, por ejemplo; alegre, contento…

Vale, primera nota del día; no estudiar por la noche antes de dormirte nada, al día siguiente dices estupideces.

Ok, pero yo vuelvo a mi dulce sueño…

-¡Monstruo, baja ya, que se te hace tarde!.

Um… no se me hace tarde. Nunca se me hace tarde, solo que ese reloj (y ya que estamos todos los del mundo) que corren más que yo. Creo que son mis únicos rivales a la hora de competir. ¡Y anda que no corren los malditos!.

Bueno será mejor que salga de mi cueva y me cambie si no quiero perder el autobús. Empecé a hacerme caso pero al sacar una pierna de mis dulces sábanas un frío glacial la congeló. La metí más rápido que decir Amén (¿por qué me ha dado hoy por utilizar expresiones de iglesia?) y me acurruqué en ella para volver a trasmitirle calor.

Jump… Esto sería la misión más difícil del día.

Volví a sacar la misma pierna por el mismo agujero comprobando que el frío me estaba esperando. Mierda.

Creo que lo mejor será salir rápido y coger mi bata. Rápido e indoloro.

Asentí desde mi puesto, armándome de valor, y asomé la cabeza para ver donde se encontraba mi bata.

¡Ahí esta!. Te encontré. Estás toda mona colgando de mi silla pero pronto te quitaré de allí.

Muy bien, allá voy.

Quité las sabanas de golpe y me tiré a por la bata. La pobre parecía como una gacela cuando el león la acechaba dispuesta para comérsela. Podría decirse así o también que hacía mucho frío por las mañanas y que yo, la pobre Sakura, solo intentaba cogerla para cubrirse del frío glaciar que no tenía cuidado con ella. Y así lo hice.

Que calentita estaba… ¿Cómo lo hacía?. Es decir, yo que siempre hecho calor como humano que soy tengo frío y ella, un ser inanimado careciente de sentimientos y corazón, estaba caliente. No lo entiendo, pero ¿para qué me como el coco a estas horas de la mañana?. Sakura Kinomoto, te obligo a que pares de pensar más y que te cambies.

Apoyo tu emoción.

Tengo un problema, un serio problema. Es que todas las mañanas me pasaba lo mismo. Me tiraba las horas muerta mirando mi armario y su patético contenido.

Hoy no hacía tanto frío lo que era señal de que por la mañana, cuando el sol saliera, haría mucho calor. Segunda nota del día; No ir abrigada.

Al final me decidí por unos pantalones cortos, vaqueros, que debajo tenían unas medias blancas tupidas. Elegí una camiseta de manga corta azul turquesa, con muy poco escote, y ajustada a mi cuerpo, aunque así solo no iría, mi chaqueta blanca con detalles en azul turquesa me acompañaría. De calzado elegí mis botines azules turquesa. Muy azul y blanco, ¿verdad?.

Sí, tenéis razón, muy conjuntada y con pocos colores pero apiádense de mí, tengo que renovar el vestuario ya que todo esto esta muy repetido.

Adorné mi pelo corto con una pinza (tachan, tachan) azul. Una en cada lado para recogerme algo de volumen y echarlo hacia atrás.

Me gustaba mi aspecto, me da igual lo que penséis de mí. Me gustaba mi toque dulce y aniñado y a quien no le guste. A joderse y a aguantarse.

-¡Sakuraaaaaaaa!.

-¡Qué ya voy pesado!- grité desesperada.

Me eché el último vistazo en el espejo y me dí mi toque de aprobación con la cabeza. Cogí mi bandolera, lo utilizaba como mochila para vuestra información, y bajé los peldaños de las escaleras de dos en dos.

Cuando llegué a la cocina ví a mi hermano con un delantal (que gracioso se veía así) poniendo varios platos en la mesa.

-Buenos días hermano.

-Buenos días monstruito.

¡Arg!. Toda mi vida me ha llamado así, creo que arruinó la infancia por eso, y no contento con ello siempre tenía algún comentario sobre los monstruos y yo.

Pero, ¿sabéis lo que he optado por hacer? Pasar de él y sonreírle, y eso es exactamente lo que hice y, como siempre, su respuesta fue una sonrisa traviesa.

Dos platos, repletos de sustancias nutritivas que mi cuerpo necesitaba, aparecieron delante de mí. Creo que no duraron ni cinco minutos en su lugar o tal vez menos.

Mi hermano me miró de arriba a abajo y frunció el ceño.

-¿Qué?- pregunté de mala gana

-Hace frío- ¿y qué?. Ah vale, se está refiriendo a mi ropa.

-Cuando salga el sol hará calor.

-No me gusta para nada el escote y menos que ensañes las piernas- ¡anda! Ya sé por donde van sus tiros.

-Nadie me mirará tranquilo.

-Sí lo harán y más quien no quieres. Sube a cambiarte- me ordenó.

Primero; yo tenía razón, nadie me mirará, además todo eran tonterías de él, no iba provocando. Segundo; es un celoso. Tercero; no voy a cambiarme sino quiero.

-No me voy a cambiar- le dije. Cuando abrió la boca para decir algo, que seguro que era recriminándome, añadí- además llego tarde para coger el autobús.

Sin esperar una repuesta por su parte, salí al lumbral para coger mi mochila.

¡Casi se me olvida! Mi mp4.

Corriendo, y rezando por no entretenerme mucho, subí las escaleras y entré en mi cuarto. Allí estaba. Descansaba sobre mi mesita de noche ya que ayer me pase casi toda la noche escuchándolo.

Bajé corriendo, otra vez, las escaleras.

-¡Sakura! Esta mañana papá y mamá me han llamado y me han asegurado de que estarán aquí para tu cumpleaños.

¡Para mi cumpleaños!.

-¡Genial!- grité

Cogí mi mochila, del susto la había tirado al suelo, y corrí hacia la parada del autobús.

¿Sabéis lo difícil que es ponerse los cascos mientras corres? Yo sí, pero lo hice.

¿Qué canción me gustaría escuchar?. ¡Ya sé! Voy a seguir con mi sueño despierta. Abrí mi carpeta de evanescence y busqué going under. Me encantaba el ritmo de esa canción.

NOW I WILL TELL YOU WHAT IVE DONE FOR YOU -
50 THOUSAND TEARS IVE CRIED.
SCREAMING, DECEIVING AND BLEEDING FOR YOU -
AND YOU STILL WONT HEAR ME.
(GOING UNDER)

(AHORA TE DIRÉ LO QUE HE HECHO POR TI.
CINCUENTA MIL LÁGRIMAS HE DERRAMADO
GRITANDO, ENGAÑANDO Y SANGRANDO POR TI,
Y AÚN ASÍ NO ME ESCUCHAS...
HUNDIÉNDOME.)

-¡Buenos días Sakura!- me saludó el chofer del autobús. Tanto llegar tarde ha hecho que entablemos amistad.

-¡Buenos días Takuto!- contesté.

Vaya. Tan tarde he llegado que no había asiento, me tocaría estar de pie. Bueno…

Pagué mi pasaje y me cogí a una barra al lado de la puerta. Le dí al play otra vez y me sumergí en mi música.

DONT WANT YOUR HAND THIS TIME - ILL SAVE MYSELF.
MAYBE ILL WAKE UP FOR ONCE (WAKE UP FOR ONCE)
NOT TORMENTED DAILY DEFEATED BY YOU
JUST WHEN I THOUGHT ID REACHED THE BOTTOM

IM… DYING… AGAIN

(NO QUIERO TU MANO ESTA VEZ,
YO MISMA ME SALVARE.
TAL VEZ ME DESPIERTE DE UNA VEZ,
SIN ATORMENTARME DIARIAMENTE, DERROTADA POR TI.
JUSTO CUANDO PENSÉ QUE HABRÍA TOCADO FONDO

YO...HUNDIÉNDOME...OTRA VEZ (HUNDIÉNDOME))

-IM GOING UNDER (GOING UNDER)
DROWNING IN YOU (DROWNING IN YOU)
IM FALLING FOREVER (FALLING FOREVER)
IVE GOT TO BREAK THROUGH
IM GOING UNDER- canté bajito y despacito para que no me escucharan.

(AHOGÁNDOME EN TI (AHOGÁNDOME EN TI)
CAERÉ ETERNAMENTE (CAERÉ ETERNAMENTE)
TENGO QUE SOBREPONERME.
ME ESTOY HUNDIENDO.)

No sabéis lo bien que me sienta esta canción. Me sube el ánimo. El ritmo y la letra en sí. Me encanta, la adoro. Evanescence mi ídolo al que adorar.

Es como otro mundo, aparte. Un mundo en el que te sientes bien y tú misma.

La música es algo necesario en mi vida.

BLURRING AND STIRRING - THE TRUTH AND THE LIES.
(SO I DONT KNOW WHATS REAL) SO I DONT KNOW WHATS REAL AND WHATS NOT (AND WHATS NOT)
ALWAYS CONFUSING THE THOUGHTS IN MY HEAD
SO I CANT TRUST MYSELF ANYMORE

IM DYING AGAIN

(BORROSAS Y CONMOVEDORAS LAS VERDADES Y LAS MENTIRAS,
NO LOGRO DISTINGUIR QUE ES REAL Y QUE NO,
SIEMPRE CONFUNDO LOS PENSAMIENTOS EN MI MENTE,
ASÍ QUE YA NO PUEDO CONFIAR EN MI MISMA NUNCA MÁS.

YO...HUNDIÉNDOME...OTRA VEZ)

Allí estaba mi precioso instituto, Seijo. Estaba en segundo de bachiller, por si lo queréis saber, y tengo diecisiete años. Mi mejor amiga es Tomoyo Daidoji, una chica alegre, cálida y tierna. Era mi amiga desde pequeña por lo que me conoce como la palma de su mano y yo a ella.

Ella era bajita y bien proporcionada. Su pelo era negro como el azabache, largo y sedoso, que casi siempre llevaba suelto. Sus ojos, amatistas, un violeta tan claro que parecía azul. Su piel era blanca como la nieve y echa como de porcelana, delicada y frágil. Sus facciones eran delicadas, tranquilas y de mujer, aunque sin perder ese encanto aniñado que la rodeaba.

Pulsé el botón de parada que tenía cerca y el autobús paró, dejándome bajar por la puerta que tenía cerca.

-¡Buen día Sakura!- me deseó Takuto

-¡Hasta luego y buen día!- deseé corriendo hacia la escuela

El reloj marcaba las ocho y veinticinco pasadas. Mierda, mierda.

Corre Sakura.

Esta vez corrí como si fuera un campeonato. Ya mencioné antes que el reloj era rápido y más que yo, era el único que podía hacerme sombra.

No siquiera me entretuve en poner las cosas que no necesitaba en la taquilla, lo haría después.

Subiendo, o corriendo, por las escaleras me quité los cascos y apagué mi mp4. Por Dios que todavía no estuviera la profesora, por favor.

Doblé la esquina y vi que la puerta de clase estaba… ¡abierta!. Corre, corre.

-¡Buenos días!- saludé entrando veloz a la clase.

-¡Buenos días Sakura!- me saludaron mis compañeras.

Solté mi bandolera encima de la mesa y me senté en mi sitio resoplando y dejándome caer.

-¿Te echaste una buena carrera Sakurita? – me dijo mi amiga divertida. Hoy vestía con tonos violetas y negros.

Llevaba unas medias negras que se ocultaban por los pantalones morados que le llegaban a la rodilla. Llevaba una camiseta morada a conjunto con los pantalones. Encima de esta llevaba una rebeca negra para resguardarse un poco del frío, como yo. Llevaba unas converse moradas con tonos negro como los cordones.

Su color favorito era el morado y siempre solía vestir así.

En el pelo llevaba una pinza morada que sujetaba un poco su pelo y lo conducía hacia atrás. Como la pinza no era grande no podía coger todo su pelo por lo que había todavía mechones repartido por su pecho y otro que caía rizado por su espalda. El flequillo cubría uno de sus bonitos ojos, más concretamente el derecho.

-Una buena- respondí entrecortadamente intentando coger aire.

-Sakura hoy viene un nuevo estudiante- me avisó mi amiga Chicaru.

Chicaru es una niña alegre y divertida que tiene de pasatiempo tirar de la oreja a Yamazaki que siempre dice mentiras, cosa que yo me creía siempre y he de admitir que algunas veces todavía me las trago. Yamazaki y ella son novios desde hace mucho y se llevan muy bien, siempre y cuando no diga mentiras.

-¿Un nuevo estudiante?- repetí.

-¿Sabéis lo que hacían los mayas cada vez que un nuevo estudiante venía?

-¿El qué?-pregunté interesada.

-Hacían un rito, uno de iniciación. Solían hacer que se coman escarabajos o pasar por un aro de fuego… depende de cuantas pruebas pasaran eran más populares o menos. Como el caso de Mayama Kusama…

-¡Ven aquí!- ordenó Chicaru cogiéndole de la oreja- ¡Deja de decir estupideces! Ni si quiera sabes si había escuela en el tiempo maya.

-¿Era mentira…?- pregunté desilusionada. Jo, yo quería saber que le pasaba a Mayama Kusama…

-Si lo era, Sakurita- respondió mi amiga dulcemente.

-Hoe…

La profesora de matemáticas entró y todos corrimos a nuestros sitios, no sabéis lo estricta que es, como coja la regla… Puedes despedirte de tus manos, literalmente.

-Muy buenos días, sacad el libro por la página 156, vamos a corregir los ejercicios.

Le hicimos caso y sacamos los ejercicios con sus respectivas libretas.

Las matemáticas no se me dan bien en absoluto, prefería mil veces la lengua aunque no se me diera nada del otro mundo pero es mejor un aprobado que un suspenso, ¿no?.

Había heredado la literatura de mi madre, al igual que sus ojos esmeraldas. En cambio a mi hermano se le daban muy bien las matemáticas, cosa que heredó de mi padre.

Hablando de mi padre y de mi madre… ¿Sabéis la alegría que me da que vengan para mi cumpleaños?. Supongo que no.

Mi padre y mi madre viajaban constantemente. Mi madre era modelo de una gran compañía, he de decir que es hermosa. Tiene un cabello largo que le cae en cascada por su espalda blanca como la nieve, sus ojos. Esmeraldas, un verde esperanza, claro y expresivo, como los míos. Su tez es blanca y suave. Mi madre tenía unos poquitos de años aunque siempre menos que mi padre. Se conservaba estupendamente, es más creo que los años no pasan para ella. Siempre que veo una foto de su juventud la veo igual que ahora, ella es hermosa.

Mi padre, en cambio, era arqueólogo. Le gustaba mucho la historia y misterios de la vida, estuvo trabajando en una escuela importantísima pero decidió viajar para ver y descubrir más misterios. La última vez que nos mandó una carta decía que estaba en Egipto, desenterrando la tumba de un faraón. Mira que es mayor ya, pero el peligro no es nada para él, esta en muy buena forma.

Él es moreno y alto. Sus ojos son negros como el azabache y cálidos. Él tenía más años que mi madre pero para él los años sí que pasaban, no era un viejo encorvado con garrotilla pero tampoco era un joven que te corría los cien metros lisos. Sus facciones son agradables y tranquilas, siempre con una sonrisa. Su tez es morena, no mucho pero no es como mi madre, ya que ella es tan blanca como la nieve.

Por sus trabajos nos visitaban poco pero no me entristecía nada en absoluto. Me gustaba que hicieran lo que querían, es más, los envidiaba. Yo también quería que mi futuro sea feliz, como el de ellos. Con una familia agradable, alguien que me quiera, me entienda y, a ser posible, que sea el amor de mi vida, con mi pequeña casita en medio del campo que cuando nevara copito de nieve, así se llamaría nuestro perro blanco, saliera a jugar con nuestros niños, con mi pequeño trabajo de profesora de primaria con mis niños…

Vale, tercera nota del día; no leer más la casa de la pradera ni nada por el estilo.

Ahora que lo pienso… ¿Cómo sería el chico nuevo?. Um… Tal vez sea amable y gracioso. A lo mejor puedo entablar una buena amistad con él. ¡Está decidido!. Me haría amiga del chico nuevo.

-Él es Shaoran Li, sed buenos chicos con él- pidió mi profesora.

Pero… ¿¡Cuándo había entrado!?. Dios me estaba volviendo majara.

Dejé de apoyar mi cabeza en mis manos, que estaban flexionadas en mi mesa para que pudiera dejar caer mi cabeza, y lo miré.

Era un chico alto y esbelto tal vez hasta habría más músculos de los que yo creo bajo su camiseta negra, ya que solo podía notar pocos. Tenia el pelo de color chocolate y revuelto, cada punta mirando a un lado diferente como su estuvieran enfadadas unas con otras. Sus ojos eran ámbares con tonos azabaches, aunque no se veían muy bien ya que parte de su pelo estaba destinado a su flequillo que caía por sus ojos despreocupadamente, aunque si pude ver los fríos que eran. Sus facciones eran rectas, masculinas y delicadas. Algo mas brutas que las mías aunque no menos hermosas.

La ropa que llevaba era más bien de chulo. Llevaba una camiseta negra que la tapaba una chaqueta vaquera. Sus pantalones eran anchos y de un bolsillo colgaba una cadena larga que, supongo, se metería por algún bolsillo de su trasero. Llevaba unas zapatillas de deporte negras.

Dios, tiene pinta de ser una macarra, de estos que piden el dinero del almuerzo y que si no se los das te ves con ellos, o de los que siempre están en peleas, o de estos que están siempre en el equipo de rugby y salen con la capitana de las animadora, sí esa rubia de bote con cuerpo anormal y anoréxica que daba piruetas a todas horas, que era popular y que se a enrollados con veinte mil tíos diferentes.

Daba verdadero miedo, tanto que no sé cuando empecé a temblar en mi mesa y sentirme incomoda.

¿Tú eres la que va a ser su amiga?

Sí, pero me iba a costar un poco, no tiene pinta de ser muy agradable. Aunque las apariencias engañan y solo fuera así para dar respeto aunque después es tan mimoso y tierno como un pequeño gatito.

-Su sitio será detrás de Kinomoto, levante la mano Kinomoto.

¿¡Detrás de mí!? ¡No!. Desde hoy dejo de ser Kinomoto…

-Kinomoto…

Asustada levanté rápido mi mano, tanto que mi mala suerte actuó por mí e hizo que me cayera de la silla.

Me llevé la mano a mi trasero, que era mi zona dolorida, y me quejé.

¿¡Por qué a mí!?.

-Kinomoto, ¿se encuentra bien?.

-Estupendamente- mentí levantándome del suelo y poner mi silla bien. Mi amiga me miró preocupada por lo que le dediqué una pequeña sonrisa para mostrarle que estaba bien.

-Li, ella es Kinomoto y atrás está tu sitio.

Li no movió ni un solo ápice hasta que me senté y bajé la cabeza con las mejillas coloradas. Me incomodaba su mirada y bastante. Era demasiado… profunda.

Por fin decidió moverse hasta su sitio (¿no esperaría que el asiento fuera hasta él, verdad?). Lo miré de reojo cuando pasó a mi lado temiendo alguna sonrisa burlona pero no la hubo, es más no me miraba siquiera. Suspiré aliviada, al menos no se burlaría de mí, algo es algo.

Las dos horas de matemáticas se pasaron veloces, como una gacela (¡pero mira que corren los animales!).

Sinceramente me pasé toda la hora incomoda y acurrucada en mí. Podía sentir perfectamente sus dos ojos ámbares mirándome, o tal vez mirando a la pizarra. Bueno el caso es que tenerlo detrás mía era incomodo.

Pero yo, Sakura Kinomoto, hablaría con él ahora, y le prestaría mi ayuda para lo que sea.

-Bienvenido al instituto Li- le saludé girándome y apoyándome en su mesa.

-Muy bien- gruñó sin ni siquiera mirarme. ¡Dios! Menuda voz. No es grave, no, pero no es la de un niño. Suave, delicada y aterciopelada.

Pero… ¡Borde!

-Li, solo quiero prestarte mi ayuda- rechisté algo molesta por rechazarme.

-Y yo no quiero tu ayuda para nada así que date la vuelta, mete las narices en tus libros y déjame en paz- me ordenó. ¿Sabéis el miedo que dan sus ojos cuando te miran?

Pero eso sí que no, no iba a rendirme por muy antipático que fuera.

-Me llamo Sakura Kinomoto, encantada de conocerte.

-Yo no estoy encantado de conocerte- refunfuñó volviendo a mirar sus libros.

Cobarde.

-Li, no tienes que ser así de antipático intento ser buena chica.

-Muy bien, pequeña princesita- me apremió mirándome de nuevo- ¿Haces el favor de darte la vuelta, meter las narices en tus libros y me dejas, pequeña?

¿Cómo podía utilizar tanto sarcasmo?.

-No- contesté sin pensármelo dos veces ganándome una mirada furiosa por su parte- Li yo…

-Buenos días, chicos- saludó mi profesora- venga vamos a corregir los poemas que teníamos para hoy.

Antes de darme la vuelta me gané una sonrisa ladina y una mirada triunfal por su parte.

¡Uf! Me estaba poniendo de los nervios. ¿Cómo podía ser así de borde?.

¿Sabéis que?. Retiro lo del tierno gatito, más bien es un tigre, sabe por el camino que pisa, sigiloso, pero ataca a su presa sin ninguna piedad. Y he de admitir, aunque me aterrorice, que yo era su presa, un bocado delicioso y fácil de comer.

Pero eso sí que no… Su bordería no podría conmigo ni en un millón de años, no, sobre mi cadáver. Yo, Sakura Kinomoto, (¿cuántas veces he nombrado mi nombre en el día?) sacaría mis garras y le mostraría que el ciervo es un buen vegetariano y que tenía el oído muy fino, que lo escucharía y me prepararía para vencerle (aunque resultara imposible).

Pero ahora que lo pienso… ¿Qué hago yo hablando de tigres, gatitos y ciervos?. Por favor dejadme en paz, sé que estoy loca, ya me aclararé yo sola.

Ahora lo mejor será que me concentre en la clase.

-Kinomoto, sal al poema de Pablo Neruda

-Sí- dije desesperada, cualquier cosa es mejor que sentir un escalofrío recorrer por tu espalada porque tu compañero te está mirando.

Obediente, copié el poema y puse lo que tenía.

Pablo Neruda es un buen poeta, sinceramente, tiene poemas preciosos en el libro "Veinte poemas de amor y una canción desesperada". Me gustaban sus poemas mucho pero… ¡No para hacerlos!. ¿Sabéis los difíciles que son?. Dios espero que no.

No hay más antítesis, reduplicaciones y cosas de esas por que no puede que sino….

-Muy bien señorita Kinomoto, veo que ha mejorado bastante.

Creo que la expresión de mi cara fue una mezcla de felicidad y de sorpresa.

-¿Yo?- pregunté incrédula. Vale es una pregunta tonta pero pónganse en mi lugar. Yo, Sakura Kinomoto, nunca, es decir, NUNCA, tenía un poema, cuenta o lo que sea bien.

-Sí, tiene un positivo.

Si hubiera podido bailar allí mismo la conga créanme que lo hubiera echo. ¡Y más que eso! Hubiera chillado de alegría, saltado, bailado sobre la mesa la macarena…

Pero no. Solo me limité a sonreír, con una sonrisa de oreja a oreja, asentí y me fui a mi sitio, no si antes, sin que me viera, hacer un pequeño bailecito, corto y con pocos movimientos.

Os juro que era feliz, ¡mucho!. La suerte me sonreía

Shaoran Li

¿Y qué pinta ese ahí ahora? Déjame un rato, joder soy feliz.

Prometo que estuve atenta a la clase que casi no pestañé nada. ¡Qué bien me caía la profesora!. Un positivo…

-Sakurita, ¿nos vamos?.

¿Adonde se han ido todos?. ¡Pero si yo estaba pendiente de la explicación! porque estaba, ¿no?.

-Si-acepté cogiendo mi merienda.

Como había supuesto hacía mucho calor. Los que no fueron listos se estaban asando pero los demás, como Tomoyo y yo, solo nos tuvimos que quitar la chaqueta. Nos reunimos en un pequeño jardín con mis amigos.

¿Os he hablado de mis amigos? Creo que no. Vale, empiezo;

A Tomoyo ya la conocéis. Bueno pues su novio es Eriol Hiragizawa. Un caballero inglés, de ojos azules y cariñosos y pelo azabache. Su tez; blanca como la de mi amiga. Sus facciones son tranquilas, agradables y cálidas. Era mi amigo aparte de novio de Tomoyo. He de decir en su favor que esa sonrisa tranquila que siempre le acompaña le hace más guapo. Su carácter; amable, simpático, alegre, divertido… Para que os hagáis una idea es igual al de mi amiga, creo que por eso se gustan.

Bueno Chicaru Mihara. Chicaru es una chica alegre y divertida, sabéis su pasatiempo aunque son novios. Están hechos el uno para el otro. Ella es morena, menuda y pequeña. Su tez es morena y sus ojos a conjunto de esta. Sus facciones son las de una mujer echa y derecha y su carácter es fuerte y ordenado. Sabe lo que quiere en la vida y lo tiene muy claro.

Takashi Yamazaki es el novio de Chicaru, un mentiroso en potencia, pero eso sí no es un mentiroso de eso de los que engañan a su novia, amigos… Nada de eso. A él le gustaba inventar historias que yo me tragaría (lamentablemente). Su pelo es negro como el carbón y sus ojos son achinados aunque puedes apreciar que son negros como dos escarabajos. Su tez es morena pero no mucho. Su carácter; alegre, divertido y tal vez muy imaginativo.

Naoko Yanagisawa era una chica silenciosa e inteligente. Era bajita y delgada. Tenía el pelo corto y moreno. Sus ojos eran oscuros ocultados tras una gafas. Su piel es blanca y sus facciones son mas bien redondas, dulces y bien milimetradas. Su carácter es misterioso y silencioso. Es una chica que guarda muchos silencios creo que para pensar ya que ella era seria y le gustaba tomarse las cosas tranquilamente. Su pasatiempo; buscar historias de miedo y contarlas por la noche en la fiesta de pijamas, campamentos, excursiones nocturnas… He de decir que me daba miedo que hablara ya que siempre lo había con un tono misterioso y decía cosas que no entendía, creo que guarda más de un secreto.

Rika Sadaki es una chica madura y ordenada. Sabe lo que tiene que hacer y cuando. Es bajita y bien proporcionada. Ella es morena y sus ojos de un marrón oscuro y expresivo. Su piel; blanca como la nieve. Sus facciones son dulces y aniñadas. Su carácter es maduro, es más cuando era pequeña le gustaba nuestro profesor, el señor Terada, al que le regaló un osito de felpa y este lo aceptó pero ella me dijo que esperarían a cuando ella saliera del instituto para formalizar su relación. No me da miedo eso, es más, creo que es lo correcto en este caso y que con su madurez sabe lo que hace perfectamente.

Bueno creo que no me falta a nadie, por lo que me tomaré un pequeño descanso.

Como si le hiciera caso a mi mente me tumbé en el césped descansando un poco.

-Vaya Sakura te veo reventada- observó Eriol.

-Anoche no dormí mucho- confesé.

-¿Y eso?- preguntó Naoko preocupada.

-Estuve estudiando y escuchando música- confesé algo sonrojada.

-Bueno ¿y que tal te cae el alumno nuevo?-preguntó Rika.

-¡Como una patada en el culo!- dije, bueno tal vez grité.

-No creo que sea muy malo- opinó Tomoyo.

-Es borde, muy borde. He intentado hablar con él pero es imposible

Pero yo, Sakura Kinomoto, juro porque deje de llamarme así que yo con ese chico iba a tener una conversación civilizada como mínimo.

-Dios si Sakura pierde los estribos no sé yo si tendremos paciencia- observó Eriol.

-Pero Sakurita no se rendirá, ¿verdad?-me animó Tomoyo con una sonrisa.

-¡No! No me voy a rendir, yo voy a sacarle una conversación civilizada a Shaoran Li sea como sea.

-¡Así se habla!- exclamó Chicaru- Nadie va a poder contigo Sakurita.

¡Eso Sakura! Nadie va a poder contigo. ¿Ves? Todo el mundo te apoya.

Ahora está mi problema. No sé como tratarlo ni nada por el estilo. No voy a ser tan arrogante, pasota, imbécil, borde…

¡Para el carro vaquera!.

Bueno el caso es que no voy a tratarlo como él a mí. Yo no soy así en absoluto y no voy a cambiar mi actitud por caerle bien a ese chico.

¡A Dios pongo por testigo que Shaoran Li me dirigirá la palabra sin nada de sarcasmo!.

Si queréis saber como fueron las ultimas horas solo tengo dos palabras para ello; extremadamente aburridas.

Sí, no volví a hablar con ESE. No quise pero tampoco hubiera podido ya que tenía a un gran grupo de chicas a su alrededor que no hacían nada más que decirle halagos como (por favor, pongan en su mente las risitas tontas y las vocecillas chillonas para que puedan imaginárselo tal y como fue); ¡oh! Que fuerte estas (toqueteo de bíceps) seguro que haces gimnasia todos los días.

Resumen; despreciable.

Despreciable lo que le decían, despreciable todas las que andaban tras él como un perrito faldero. Despreciable que él, como el tonto que es, no dijera ni pio y dejara que hicieran lo que les daba la gana. Completamente despreciable su sonrisa burlona cuando le miraba con asco.

Shaoran Li es despreciable y sus vasallos con él.

Buenos dicho esto solo queda decirles que mi día no fue muy interesante. Apenas pude hablar con Tomoyo en el día y para colmo me tiré como aquel que dice todo el santo día sola. Pero en fin… que se le va a hacer. Mejor así, ¿no?.

Después de hacer mis deberes ví un rato la tele (¿os habéis fijado que cuando más entretenida quieres estar más mierda echan en la tele?). Me hice la cena tras una ducha relajante con mi champú favorito; Karité y mango. Que bien huele ese champú por Dios.

Mi noche como otra cualquiera. Escuché música mirando a la nada hasta que por fin pude dormirme. Eso sí, en lo último que pensé fue en idiota de Shaoran Li.

Yo, Sakura Kinomoto (es la última vez en el día que menciono mi nombre, jeje) iba a sacarle una conversación decente a Eso.

Notas de la autora; Hola gentecilla!!!. ¿Qué tal? Yo aquí dejando mi primera historia, Jejeje. Os pido que se apiaden de mí pues no soy nada del otro mundo en esto (por no decir nula) aunque me gusta.

Creo que empezó bien, no esta mal… Sé que es algo soso y que el gran Shaoran Li no aparece mucho, por no decir nada, pero prometo que tendrá un papel importante y gran protagonismo. Me ha parecido bien escribir desde el punto de vista de Sakura aunque siempre lo hago entre la mente de Shaoran y Sakura ya que me gusta ver lo que piensan los dos sobre un mismo aspecto y cosas de esas… aunque no he publicado ninguna de esas historia todavía.

Me conformo con un pequeño y triste review. Me da igual si es diciendo; 'un mono con un ordenador escribe mejor que tú' (¡o no por Dios! Seguro que me lastima) o un ¡'no sabes ni escribir idiota!, pero escríbanme un poquito y hagan que salte de alegría.

Mi futuro esta en vuestras manos…

(Qué dramática soy a veces). Pero tengan claro una cosa; la practica hace al maestro.(XD).

Preguntas en suspense; ¿Podrá Sakura conversar aunque sea un pacifico 'hola' con Shaoran?, ¿podrá hacer migas con él?, ¿seguirá Shaoran tan guapo y sexy como siempre?...

Lo veremos en el próximo capitulo…XD