Sabéis que ninguno de estos personajes me pertenece, ¿verdad?. Algunas personas, llamadas CLAMP, se me adelantaron… T.T Excepto algunos de mis personajes, aparte de que la trama sí es mía. ^^

Tú vs yo

Realizado por; 'Asuka-hime'

Eres lo peor que me pasó en la vida. Oye, ¡no te rías! Lo sabes perfectamente. Te odio por aparecer justo en ese momento. Te odio por todo lo que me haces. Porque sí, te odio Shaoran Li. ¿Por qué tienes que ser tan perfecto?.

Recomendación/Obligación (xD): La canción que vais a escuchar se llama Louder Than Thunder y es de 'The devil wears prada'. Es la canción que ha hecho que esté aquí y me tiene emocionada desde el primer momento en el cual la escuché. Me gusta tanto y encajaba tanto en este capítulo que se ha hecho muy especial para mí, aparte de inspirarme a escribir y seguir, que deberíais de escucharla con el capítulo. Tengo un sexo sentido que sabe que os gustará :P


'¿Qué haría falta para que las cosas estén tranquilas?'

(Sakura)

Tengo miedo.

Mi boca se entreabrió para coger mejor el aire que entraba por mi ventana entreabierta.

¡Tengo miedo!.

Abracé mis piernas con más fuerza.

El corazón estaba en mi garganta, expectante a que abriera más la boca para poder escaparse por ella como un ladrón.

Tengo tanto miedo…

Podía sentir mi respiración agitada en medio de la oscura y silenciosa noche, la cual era la única testigo de mis peores pesadillas.

El sudor que renacía por cada uno de mis poros hacía que mi pelo se adhiriera a mi piel iluminada por la escasa luz de la luna llena que entraba por mi ventana.

-Mamá.

Fue la única palabra que se escapó por mis secos labios.

Mis ojos, vacíos, se llenaron de lágrimas, tornando mi mirada borrosa. Pero ninguna cayó, milagrosamente.

Mi respiración seguía agitada, mis pulmones poco a poco aceptaban más cantidad de aire, el sudor de mi frente desaparecía ligeramente a causa de la brisa fresca que entraba por mi ventana, mis manos poco a poco dejaban de temblar y a recobrar su pulso normal, sentía a mis piernas rodeadas contra mi pecho, el cual seguía doliendo como a hace unos segundos me había dolido.

-¡Sakura!-gritó una voz masculina que apareció detrás de mi puerta, la cual fue abierta de par en par dejando entrar a mi peor enemigo; la luz.

No levanté la mirada, prefería mirar a la nada, ya que si movía mi cabeza solo un ápice, o parpadeaba, un mar de lágrimas caería por mis mejillas.

Dos brazos me rodearon, apretando aún más mis piernas contra mi pecho.

Podía sentir su aroma, podía sentir su calor, podía sentir su piel rozando la mía, podía sentir sus palabras de apoyo… Pero no podía sentir nada dentro de mí.

-Ya está, todo ha pasado-me aseguró acariciándome el pelo suavemente, intentando tranquilizarme.

No salió nada de mi boca, tampoco hice por corresponder su tierno y cariñoso abrazo, solo me quedé allí tal y como había estado desde hace unos minutos, antes de que él viniera.

-Mamá-volví a susurrar ahogadamente en su pecho.

Sus brazos se ciñeron más fuerte entorno a mí.

Su perfume volvió a llenar mis fosas nasales.

-Tranquila, todo está bien-aseguró en mi oído.

Palabras de apoyo…

Vacías.

Tengo miedo.

-Mamá-repetí en un gemido ya que el mar de lágrimas que se acumulaba en mis ojos dejó de tener barrera alguna y cayó por mis mejillas rápidamente, intentando arrasar con la tristeza que brotaba por cada poro de mi piel.

Se calló.

Sabía que mi consolador no podía decir nada más, todo lo que salía de sus labios eran mentiras.

Nada iría bien.

-Te odio, mamá-aseguré dejando de abrazar mis piernas y tirándome hacia mi hermano para intentar buscar algo de apoyo.

(Shaoran)

What would it take for things to be quiet?

(¿Qué haría falta para que las cosas estén tranquilas?)

Un bostezo hizo que mi boca se abriera de par en par y mi cara se tornara extraña, haciendo una mueca.

Mis ojos se humedecieron haciendo que unas lágrimas se agolparan en el extremo final de mi ojo.

Estiré mis brazos por encima de mi cabeza.

Que mal día.

Y que lo digas.

Para ser primavera era un día invernal. El sol no aparecía por ningún hueco ya que no había ningún hueco, solo nubes y más nubes aglomeradas una contra la otra, todas de un gris tan oscuro que se volvía negro.

Hacía frío, demasiado frío, ya que tuve que volver a recurrir a mi chaqueta de cuero, la cual hacía algo de tiempo que no me ponía.

Levanté el cuello de ésta y agaché más la cabeza para que la bufanda me tapara la nariz por lo menos, aunque estaba seguro de que era Rudolf.

Odiaba el frío.

Lo bueno es que el colegio tenía calefacción, si no moriría congelado.

Nunca he sido muy friolero pero en Hong Kong no hacía tanto frío como aquí, en Tomoeda. Me advirtieron de que era más frío, que el invierno era mortal, pero coño, ¡no estábamos en invierno!.

Puto cambio climático.

Miré hacia el cielo, el cual amenazaba en dejar caer una buena.

Suspiré haciendo que el aire se materializara ante mis oscuros ojos.

-¡Shaoran!-me llamó una voz femenina a mis espaldas.

Pude escuchar unos pasos agitados y una respiración trabajosa acercarse a mí.

Me di la vuelta para ver quién era la que interrumpía mi caminata hacia el colegio.

-Tomoyo-susurré sorprendido.

Se paró delante de mí, apoyando las palmas de sus manos en sus rodillas flexionadas. La escuché jadear.

Dejé caer mi mochila hacia un lado y abrí el bolsillo pequeño de ésta de donde saqué una pequeña botella de agua del tiempo. Le quité el tapón y se la ofrecí.

Tomoyo, cuando se dio cuenta de ella, cogió la botella inspirando hondo y empezó a beber.

Me quedé sorprendido cuando me devolvió una botella a la mitad cuando yo le entregué una llena.

La cerré mientras que ella pasaba el dorso de su mano por su boca y se incorporaba para quedar casi a mi altura.

-Gracias-susurró.

Asentí, sin importarme demasiado, tras colocar la mochila bien en mi espalda.

- Dime, ¿qué haces tú por aquí?-pregunté curioso y extrañado ya que normalmente siempre la veía salir de una limusina en la puerta del colegio.

-Fui a visitar a Sakura temprano, para ver cómo estaba-suspiró- y no quería molestar a nadie así que vine andando hasta el colegio-empezó a andar hacia éste.

La seguí algo distraído.

-¿Cómo está?-pude notar en mi voz un deje de preocupación.

Después de todo no podía ir todos los días a su casa. No una semana después de lo que pasó, así que Tomoyo era la que normalmente me mantenía informado de su estado.

-Bueno… ¿Siendo sinceros?-advirtió no muy convencida.

-Por supuesto-aseguré asintiendo, decidido.

-Mal, anoche volvió a tener otro ataque-me informó decaída.

Me tensé y paré de caminar.

-Otro…-susurré con voz quebrada.

Apreté los puños.

-Touya volvió a escucharla anoche gemir y jadear, dice que gritaba como si se estuviera muriendo-añadió preocupada.

¿Te suena?.

Justo como cuando vivía en mi casa.

Sus gritos, su cara, sus jadeos, su dolor… Todo estaba dentro de mi mente, un recuerdo grabado a fuego.

Puedo seguir viéndola tirada en el suelo con la boca abierta, pataleando, llorando, jadeando, gritando…

Mi corazón se comprimió.

-¿Aún no saben nada?-me atreví a preguntar.

Quiet…

(Tranquilas…)

Mi peor temor apareció; Tomoyo negó con la cabeza.

-Dicen que no es grave, que puede que sea de todo lo que está viviendo emocionalmente…

-¡Joder, Tomoyo!, ¡cuando le dan esos ataques parece que se muere!-grité desesperado.

Sé que ella no tiene la culpa, es más, debería agradecer que fuera tan buena conmigo y me informara sobre Sakura.

Ya que tú no tienes los huevos de pedirle perdón y aparecer por su casa.

-Lo sé-tartamudeó.

Pude notar como sus amatistas se humedecían tenuemente y como su labio inferior temblaba; amenazando con llorar.

Suspiré y me acerqué a ella.

-Se pondrá bien-ojalá que así sea.

Noté que temblaba, no sabía si a causa del frío, del miedo o de la tristeza. Sus manos se posaron en sus delgados y frágiles brazos en busca de calor.

-Ojalá que Dios te escuche-lloriqueó.

Dios…

-Ojalá que su corazón me escuche-rectifiqué.

Desde que me había pasado tantas cosas en mi vida dudaba de la existencia de un Dios…

Él no haría que mi padre hubiera muerto, no haría que mi vida se hubiera ido por el desagüe junto con mis drogas, no haría que Sakura tuviera algo que nadie sabía que era.

Dios no existía.

Tomoyo estuvo segundos escasos abrazada a sí misma ya que se recuperó enseguida, sabía que nunca le había gustado mostrarse débil, aun sabiendo que todo esto le dolía tanto, o más que a mí.

-Touya dice que mañana le darán los resultados, aunque nadie tiene muchas esperanzas de que encuentren nada-añadió decaída.

Pude ver una sombra de tristeza por sus ojos amatistas, ésta era más grande que la de esperanza.

-Aún deberíamos de tener esperanzas-le recordé al verla tan triste.

Le levanté el mentón con mi dedo índice y le dediqué una sonrisa torcida, tal vez más vacía de la cuenta.

Tomoyo clavó sus grandes ojos en los míos. Ambos nos vimos reflejados en los ojos del otro; ambos vacíos, ambos sin esperanzas.

Escuché como su móvil sonó.

Tomoyo, al darse cuenta de que era el suyo el que sonaba, empezó a buscarlo por su mochila como una desesperada.

-Dime, cielo-contestó dulcemente.

Sakura…

Ella la llamaría a Tomoyo antes que a mí…

-¡Oh, cielos!. Es cierto, ¡mira que tarde es!. Ya voy para allá-aseguró algo agobiada por algo.

Cortó la llamada y dirigió su mirada a mí.

-Shaoran, vamos a llegar tarde al colegio-me recordó al ver que ambos seguíamos parados en medio de la calle.

Asentí, ambos empezamos a andar tranquilamente; uno al lado del otro.

No sabía si debía preguntar, pero algo dentro de mí quería hacerlo…

-¿Era… Sakura?-tartamudeé sin mirarla.

-No, Eriol-aseguró mirándome de nuevo.

Asentí sin darle mucha importancia aunque dentro de mí aún habitaba un rastro de alegría. Que Sakura no la llamara a ella, como a mí, hacía que me sintiera aliviado, en cierta forma, ya que no es que estuviera tan enfadada conmigo.

-Tomoyo, ¿Sakura te dijo algo más de mí?-me atreví a preguntar, acongojado por la respuesta.

-Mmm-su dedo índice se colocó suavemente en su barbilla-Ayer hablamos de ti, pero eso es información confidencial-aseguró con un toque de misterio a la vez que me guiñaba el ojo.

Me tensé.

-Pero-continuó, ahora algo más decaída-Sí, hoy hemos vuelvo hablar sobre ti-abrí mi boca para preguntarle de qué pero el gesto que de su mano me calló inmediatamente- No te lo voy a decir, Shaoran-advirtió entre enfadada y dolida-Solo te voy a asegurar que no has hecho lo correcto.

-Lo sé-reconocí- Sé que tienes toda la razón pero…

-Por un pero puedes perderla-advirtió- Nunca es bueno decir tantos peros en una frase-añadió dolida.

Sabía que a Tomoyo le dolía verla así, que estaba sufriendo como si fuera Sakura, ya que ambas son una sola. Pero…

Joder, Shaoran, hasta en tu mente estás diciendo peros.

Apreté mis dientes.

-Tomoyo, tú no me has visto hoy-dije casualmente mientras que me detenía en medio de la calle.

Se dio la vuelta algo confusa, pero asintió.

-Suerte-susurró cuando se dio cuenta de mis intenciones.

-La voy a necesitar-aseguré sonriendo melancólicamente.

Tomoyo asintió.

Giré sobre mis talones, dispuesto a irme.

-Gracias por todo, Tomoyo. Eres una buena amiga, de ambos-añadí sonriéndole, aunque ella no me viera.

-Solo quiero que no os pase nada malo-aseguró.

Mi sonrisa aumentó.

Empecé a correr por el camino contrario al que había hecho en la mañana.

Esquivaba a la gente con agilidad, aunque mi cartera chocó con algunas personas. Necesitaba llegar a tiempo, necesitaba solucionar todo esto.

Me sabía el camino de memoria, en solo una semana lo había hecho tantas veces que sabía dónde estaba cada farola y cada buzón de correos. Pero siempre que llegaba a mi destino daba media vuelta y volvía a mi casa, con las manos en los bolsillos.

Aumenté el ritmo tanto como pude, no me importaba que mis pulmones estuvieran a punto de estallar.

Agradecí que este barrio fuera tranquilo ya que no tenía que esquivar a nadie y eso me hacía la carrera más llevadera. Me enganché de una farola para girar a la derecha rápidamente.

Amplié la velocidad.

Mi organismo se calentaba poco a poco. Tal vez me vendría bien la carrera para dejar de estar tan frío.

Cuando divisé mi objetivo un ligero brillo se dibujó en mis ojos.

Hoy era el día, no recorrería el camino a mi casa, hoy no.

Me paré en la puerta, intentando recuperar el aire perdido en la carrera. Miré hacia la ventana donde sabía que se encontraba en su habitación pero la persiana medio bajada y el cuarto a oscuras indicaba que quería estar sola.

Tragué bilis y abrí la verja.

Tal vez estaba durmiendo y no debería molestarla… Después de todo necesitaba descanso…

Iba a llamar a la puerta pero dejé mi mano a medio camino.

No quería encima interrumpir su descanso, su salud era lo vital.

-¿Qué haces aquí, mocoso?-gruñó una voz.

No me di cuenta de que su hermano, el ogro, había abierto la puerta de par en par.

¿No se suponía que estaba trabajando a estas horas?

-Vengo a ver a Sakura-contesté con voz decidida mientras que metía otra vez mi mano en mi bolsillo.

-Ella está durmiendo, déjala-hizo un ademán de cerrar la puerta pero puse mi pie entre el marco y esta, impidiendo que la cerrara.

Algo dentro de mí no quería hacerle caso, aun sabiendo que Sakura estaba muy débil como para hablar conmigo ahora después de todo lo que había pasado.

-Quiero verla-insistí endureciendo mi mirada tanto como él cuando abrió de nuevo aquello tan recio que me separaba de ella.

Levantó una ceja, como si no se esperara esa respuesta de mí.

Yo tampoco.

Ni yo, para ser sinceros. Pero se escapó de mis labios antes de pasar por mi mente.

-No le hagas más daño, si vuelvo a verla así te juro que te mato-gruñó cogiéndome del cuello de la chaqueta y estirando de él hacia arriba.

Ambos quedamos cara a cara.

Agarré sus manos y aflojé el agarre sin problemas, tal vez porque él solo quería imponer su autoridad y no golpearme.

Se echó hacia un lado, dejándome paso.

No esperé ni un segundo más y pasé por su lado.

Lo que no esperé es que cerrara la puerta detrás de él, no había imaginado si quiera que se fuera dejándome solo con Sakura.

Tragué bilis y me quité los zapatos para dejarlos en la entrada, no quería ensuciar el parqué.

Anduve, distraído, por la casa.

La última vez que había entrado aquí fue para ayudarla con sus deberes de matemáticas, el mismo día que ella tuvo el ataque.

Por dentro me sentía culpable, ya que estuve unas horas antes con ella y no la traté como debería.

Confuso, subí las escaleras intentando hacer el menor ruido posible.

Sabía dónde estaba su cuarto, ella me había guiado tantas veces a él entre besos y risas…

La puerta de su cuarto estaba cerrada.

Allí dentro estaba ella.

Si entraba era para solucionar todo, no podía dejar las cosas como estaban pues ya había sido lo suficientemente cobarde dejando que todo esto pasara por mi culpa.

Tomé una bocanada de aire para prepárame ante cualquier cosa.

Levanté mi mano derecha y golpeé la madera de su puerta suavemente, no quería despertarla si estaba durmiendo.

-Pase-su suave voz me hizo volver a la realidad.

Una realidad en la que yo era el capullo de la historia.

Giré el manillar entre mis dedos y abrí la puerta suavemente para no interrumpir su tranquilidad.

Allí, acostada de espaldas a mí, se encontraba la dueña de todos mis quebraderos de cabeza, la única que podía controlarme a su antojo.

Volví a inspirar, totalmente acongojado por lo que podría pasar ahora.

Di un paso para entrar en su oscura morada.

Solo veía sábanas y sábanas y entre ellas un pequeño bulto que ocupaba el menor espacio posible.

Algunos de sus cabellos castaños se escapaban de su refugio y se esparcían por su almohada dándome la señal de que ella seguía allí.

Un paso siguió al otro hasta que me di cuenta de que estaba frente a su cama, en la habitación a oscuras solamente iluminada por la poca luz que hacía fuera.

Algo dentro de mí me obligaba a abrir la boca para hablarle pero algo más poderoso que mi cabeza se apoderó de cada fibra de mi ser;

El miedo…

Tengo miedo.

-Sakura-susurré al final.

No escuché nada, ni siquiera su respiración.

Menos mal que el bulto que escondían las sábanas se movía sino pensaría que había muerto.

Tragué saliva.

Tengo tanto miedo…

-Sakura-repetí dispuesto a empezar a hablar el discurso que me había preparado y repasado en todos estos días- Yo…

-¿Por qué sentimos, Shaoran?-su voz me interrumpió inmediatamente.

Su voz; siempre alegre, divertida, cariñosa, misteriosa, dulce, ahora estaba…

Vacía.

…Like the snow

(…Como la nieve)

Sus palabras resonaban en mi cabeza tan vacías, sin rastro de sentamientos.

Al principio me costó entender que la pregunta iba hacia mí, pero más me costó entender la pregunta en sí.

-¿Por qué… sentimos?-repetí como un robot.

¿Por qué sentimos?.

-No lo sé-afirmé decaído.

-¿Por qué amamos, Shaoran?-volvió a preguntar con la misma voz.

Miré el bulto, el cual no se movía. ¿Por qué me preguntaba todo esto?.

-Supongo que porque lo necesitamos-contesté no muy seguro de ello.

-¿Por qué necesitamos amar, por qué tenemos que sentir?-su voz seguía siendo clara y quebrada.

Respóndele, es lo mejor.

-Porque necesitamos saber que todo irá bien-contesté sin saber muy bien por qué había dicho eso.

-Pero…

Nada irá bien.

-Sakura yo…-empecé a decir cuando supe hasta donde habían llegado sus preguntas.

-No pidas perdón, no es culpa tuya que todo esto pasara-me interrumpió decidida.

-Pero sí cómo te traté-añadí furioso conmigo mismo.

-Bueno…-susurró como si nada, como si no le importara.-Después de todo así eres, ¿no?. Debo aceptarte como tal…

Escuchar como mis propias palabras sonaban tan amargas y envenenadas en su boca me hizo sentir un escalofrío.

Llené mis pulmones de aire y, de paso, de algo de valentía.

-Sakura, sabes que no…

-¿Y el cielo, por qué es azul?-me interrumpió de nuevo.

Algo dentro de mí se estaba exasperando al ver que ella reusaba a hablar conmigo o, por lo menos, tener una conversación civilizada.

-¡Por Dios, Sakura!. Déjame terminar si quiera una frase-gruñí.

-¿Por qué necesitamos hablar?.

Exasperado revolví mi pelo mientras que apretaba los dientes.

Di por perdida la conversación por lo que me acerqué a la otra ventana, cerrada, de su cuarto y subí la persiana.

Busqué lo que quería con una mano, a tientas, en mi bolsillo. Cuando lo encontré retiré la mano, como si su contacto quemara, y abrí la ventana con fuerza.

Atrapé algo de la brisa que entró de aire frío con mis pulmones. El ambiente del cuarto estaba tan cargado que me dolía la cabeza.

Saqué lo que había estado buscando hace unos segundos y lo coloqué en mi boca.

Lo sujeté firmemente con los labios mientras que hacía girar la ruedecilla de mi encendedor.

Le di una calada profunda, intentando que mis pulmones se inundaran de petróleo, como si eso me hiciera sentir mejor.

Llevaba días en los que fumaba más de lo normal, pero tampoco me importaba demasiado.

Mi dedo índice y corazón se encargaron de sujetar mi herramienta de escape.

-Porque tenemos que solucionar las cosas-contesté al rato a aquella pregunta que me había terminado de exasperar tanto.

-¿Por qué?-parecía una niña pequeña curiosa.

-Para mejorar esto-contesté.

-¿Por qué habría que mejorarlo?.

Le di otra calada profunda a mi cigarrillo.

Si seguía así acabaría con el paquete ahora mismo.

-Porque así todo volverá a ser como antes-aseguré mirando el paisaje de su ventana.

-¿Para qué queremos que sea todo como antes?.

-No lo sé-acepté al final, cansado de tantas evasivas.

Y otra calada que hizo que mis pulmones se quejaran.

Solté el humo por mi boca y mi nariz tranquilamente, como si quisiera retardar el hecho de que la muerte se apoderara de mí.

-No lo sabes-rió ligeramente.

Me di la vuelta para ver que era exactamente lo gracioso de mi frase, ya que yo no había contado ningún chiste. Es más, me parecía algo ridícula toda esta conversación.

El bulto se movía ligeramente, a causa de la risa que salía de sus labios.

No sabía si era una paranoia de mi mente, una jugarreta de mis oídos o una mofa del destino. Lo que estaba claro es que Sakura no estaba bien, nunca ha estado bien.

-Estás loca-una risa ligera acompañó a la frase, una risa que sabía que no debería de existir, una risa que se escapó de mis labios, esquivando el cigarrillo.

Pataleó mientras que reía, quitándose las mantas y sábanas, que la refugiaban, de encima.

Por primera vez en mucho tiempo la vi allí, acostada en su cama, tranquila y serena mientras que se reía.

Como si todo lo que había pasado fuera una parodia de mi mente y nada de lo que había pensado o hecho en toda esta semana fuera real. Como si acabáramos de terminar de estudiar matemáticas y ella acabara de reírse de un chiste mío mientras que yo me fumaba un cigarrillo cerca de la ventana, intentando dejar de pensar en números y más números y, de paso, relajar un poco la mente de Sakura.

Pero sabía que no era así, que eran los cambios de humor de Sakura.

-Estás para que te encierren en el manicomio-reí mientras que apagaba el resto de mi cigarrillo y lo tiraba lo más lejos que mi fuerza me permitió.

Me di la vuelta para ver cómo se agarraba el vientre mientras lágrimas de risa caían por sus mejillas y se asomaban por sus ojos.

-¡Estoy completamente loca!-rió mientras que estiraba las manos hacia arriba, como si intentara llegar a tocar el techo.

Me acerqué a ella sin prisas, cogí una de sus manos y entrelacé sus dedos con los míos.

Tiré de ella hacia mí para levantarla, intentando no hacerle mucho daño.

Rió como una niña pequeña y me ayudó a que su peso fuera más liviano para levantarla.

La incorporé, dejándola sentada en la cama.

Aún reía, una carcajada le seguía a otra.

Por primera vez me sentí completamente engañado, me había tomado el pelo hasta la raíz.

-¿Te ha gustado mi actuación?-sus ojos, redondos, intentaban darme una imagen de inocencia, pero sabía que detrás de esa sonrisa pegajosa se encontraba partiéndose el culo de risa por mi despiste.

¿Cómo había sido tan tonto como para no darme cuenta de nada?.

-Eres una pequeña mentirosa-gruñí acercando su cara a la mía- Y una actriz de primera, he de añadir.

-Años de estudio, querido Shaoran-se mofó mientras que se estaba quieta esperando algo que ambos sabíamos que vendría.

Pero antes de que sus labios rozaran los míos la dejé caer en la cama, soltándole la mano como si nada.

Cayó como un peso muerto, como una muñeca de trapo tirada sin compasión.

-¡Ay!-se quejó mientras que se tocaba la cabeza, en la cual se había dado un pequeño golpe.

-Estás mala, no quiero que se me pegue-mentí.

Lo cierto era que dentro de mí sabía que no debería besarla, después de todo seguía siendo un cabrón.

Me acerqué de nuevo a la ventana y encendí otro cigarrillo sin prisas.

-¿Estás enfadado?-su voz sonó inocente. Le di una calada profunda al matadero a la vez que se ella se incorporaba, para quedar sentada sobre sus piernas.

-Supongo que no-acepté a la vez que me encogía de hombros-¿Tendría que estarlo?.

-Bueno, creía que te enfadarías. Tu humor es pésimo-asentí, dándole totalmente la razón.

-Pero no lo he hecho, voy madurando-giré un poco la cabeza y le guiñé un ojo, intentando bajar un poco el ambiente pesado.

Su pícara sonrisa se amplió.

-Con que madurando, ¿no?-su voz sonó retórica en mis oídos. Otra calada-Hace unos días no dirías lo mismo, viejo gruñón.

Alcé la cabeza, mirando el cielo para comprobar que seguía siendo un día pésimo. Solté todo el humo que había dentro de mí y sonreí.

-Bueno, hace unos días no estaba en mis cabales-acepté sin perder esa nostálgica sonrisa que se había colado por mis labios sin permiso-Pero tú tampoco-aseguré.

Se encogió de hombros, como si no le importara nada de lo que mis secos labios decían.

-Como si importara algo lo que pasó-aseguró. Pero su voz no sonó segura para mí.

Volteé un poco a verla mientras que me echaba en el marco de la ventana. La brisa, casi invernal, helaba mi espalda.

-Con que no importa-cité mientras que el cigarrillo se acaba en mi boca.

Su boca se frunció y arrugó su ceño.

-Supongo que no, ¿por qué tendría que importar?.

-Porque es tu madre-señalé sin piedad, aun sabiendo que mis palabras eran veneno letal para ella.

Saqué otro cigarrillo y lo prendí en mi boca, tirando el acabado por la ventana. Sakura se encogió, flexionó su rodilla y apoyó su codo derecho en esta, dejando descansar su cabeza en su mano.

-¿Y qué le voy a hacer?, no voy a morir por ello-aseguró, no muy convencida de sus palabras.

-Parece que lo estás haciendo-aseguré.

Mis palabras dolían, a ella y a mí. Dolían demasiado, pero eran la pura verdad: la envenenada y letal verdad.

Volvió a encogerse de hombros.

Sonreí a la vez que le daba otra calada a mi cigarrillo.

-Estás tan muerta como yo-aseguré con mofa.

Dentro de mí decir esas palabras fue mortal, pero mi mente lo sabía. Yo sabía que ambos estábamos jodidos, demasiado jodidos.

Y pensar que hace poco nuestro mundo se pintó de rosa…

Un rosa pastel que no dudó en volverse en el negro que había habido toda mi vida en mi camino.

Pero lo que más dolía es que ambos sabíamos que ese rosa pastel nunca había existido, sino que nuestras locas mentes imaginaron que algo había cambia; pero todo seguía siendo igual.

Reí sarcásticamente por mis pensamientos.

El mundo rosa no existía.

Dentro de mi locura alcancé ver que Sakura se levantaba de su cama y que se acercaba a mí rápidamente.

La esperé, sin mover un solo ápice de donde estaba. Esperando a que actuara mientras que estaba echado en la pared tranquilamente.

Se acercó a mí y con un movimiento rápido me quitó el pitillo de la boca. Creía que me regañaría por fumar tanto, es más, estaba preparado para la regañina pero nunca llegó.

-Bueno, supongo que ya no se puede hacer nada, ¿no?-le dio una calada profunda al cigarrillo que antes había estado en mis labios.

Le quité el cigarro rápidamente mientras que ella soltaba todo el humo que su pequeño cuerpo había podido acaparar. Le di una calada profunda para terminarlo.

-No deberías fumar, en tu estado-le recordé a la vez que el humo se escapaba por mi nariz.

-¿En mi estado?, estoy perfectamente-mintió con una sonrisa.

-Sé que anoche te dio otro ataque-atajé, no me apetecía que me mintiera más cuando lo que iba a decir que no tenía ni pies ni cabeza, por lo menos para mí.

Metí la mano en mi bolsillo, en busca de otro cigarrillo aunque Sakura se adelantó a mí y lo cogió antes que yo. Se lo puso en la boca y me señaló que quería fuego.

Chasqueé la lengua pues no quería que fumara. Pero en cierta forma no podía obligarla a que no lo hiciera, después de todo si no la dejaba des-estresarse podría estallar y empezar a hacer cosas como cuando la había conocido.

Hice girar la ruedecilla del mechero y acerqué la llama al borde del matadero.

Escuché como llenaba sus pulmones de aire contaminado al compás en el cual cerraba los ojos.

-¿Quién te lo ha contado?-abrí la boca para decírselo pero sus ojos me callaron-Bueno, no importa, el caso es que ya lo sabes, ¿no?

Me encogí de hombros.

-No piensas decir nada, ¿verdad?-aseguré mientras que le cogía su delicada mano y la acercaba a mi boca para darle una buena calada al pitillo.

-¿Tengo que hacerlo?-preguntó mientras que movía su mano delicadamente para rozar mis dedos.

Inspiré hondo, volviendo a llenar mis pulmones de mierda. Retiré su mano enseguida, para que no siguiera tocándome, mayormente porque su contacto hacía que mi cuerpo perdiera el control y se abalanzara a ella, y no quería eso después de haber recuperado parte de mi autocontrol durante esta semana.

-¿Por qué tendrías que hacerlo?-mascullé, acompañando a mis palabras el dolor de haber rodado los ojos.

Una pequeña risa se escapó de sus labios.

-Eres el rey del sarcasmo-aseguró acerando su cuerpo el mío.

La dejé acercarse, pero ordené a mi mente no mover ni una mano hacia ella.

-Años de estudio, querida Sakura-la pícara sonrisa que se dibujó en mi cara la hizo reír.

Levantó una mano para tocarme la mejilla aunque su contacto nunca llegó ya que yo retiré la cabeza hacia un lado evitando que me tocara.

Suspiró, con cansancio.

-Sabía que no me dejarías tocarte después de todo-se recordó a sí misma.

Volví a encogerme de hombros a la vez que le quitaba el cigarrillo y lo ponía en mi boca con idea de acabármelo pronto e irme de aquí.

-¿Por qué tendría que dejarte?.

-Porque te quiero, ¿te parece una razón suficiente?-gruñó con cierto sarcasmo en la frase.

And I know this isn't much but,

(Y sé que esto no es mucho pero,)

-Bueno-mis hombros se levantaron- Por querer a alguien el mundo no gira como deseas-señalé a la vez que le daba otra calada, la última, me prometí.

-Eres malo-aseguró acercándose y dejando caer su peso en mí.

Ni siquiera me inmuté. Solo la miré, siguiendo cada uno de sus movimientos, mientras que me terminaba el cigarrillo, dispuesto a irme de aquí ya que no arreglaría nada.

No hay nada que arreglar.

No es del todo cierto.

Me encogí de hombros.

-Soy un capullo-le recordé dándole la calada final a mi cigarrillo, ya no podía retrasar la verdad más.

Y la verdad era…

-Eres al capullo al que quiero-su voz melosa hizo que me estremeciera.

No quería decirle lo que en realidad debería de haberle dicho desde que había venido, sabía que si esas palabras salían de mi boca ambos caeríamos en lo más profunda locura.

Si no estábamos ya en ella.

Una sonrisa maliciosa salió de mis labios.

Debía recuperar al Shaoran de antes, debía volver a levantar ese muro que tanto tiempo me había costado alzar y que, sin embargo, ella tiró sin piedad en menos de tres meses.

-Pero yo no-contesté despiadadamente, sabiendo que lo que venía a continuación sería doloroso.

Solo será doloroso para ella.

-Lo sé-frunció su ceño, entre enfadada y dolorida de que le recordara la verdad- ¿A qué viene eso?.

Necesitaba otro cigarrillo.

El último.

Metí una mano en mi bolsillo derecho y saqué otro tubo de droga enrollada con mierda. Prendí el pitillo y le di una calada profunda.

-Lo he estado pensado-comencé a decir, procurando que el tono de mi voz fuera casual. Como si yo no hubiera venido aquí para decir lo que dentro de poco mis labios dejarían escapar-Y, sinceramente, no sé por qué estamos juntos.

-Porque te quiero y yo te gusto-me recordó poniéndose en alerta, como un animal pequeño e indefenso al cual querían cazar.

-Sí, bueno. Eso es lo que tú dices. ¿Cómo sé que lo que dices es real?, ¿cómo sé que me quieres de verdad?. Todas las perras decís lo mismo-agregué, clavando un puñal en su delicado vientre.

Abrió los ojos tanto como estos se lo permitieron.

Dos lagunas verdes se humedecieron.

-Shaoran-susurró incrédula- ¿Qué pasa?, ¿por qué dices eso?.

Me encogí de hombros, manteniéndome impasible a las lágrimas que se acumulaban en sus ojos dolorosamente.

Otra calada.

Otro puñal.

-Solo pensé, como rara vez hago según tú-añadí con un toque malicioso, devolviéndole su misma moneda- Y no tengo nada que demuestre que me quieres.

-¡Sabes que no es verdad!-gritó furiosa- Sabes muy bien lo que siento, joder.

Apreté los dientes.

-No, tú no sabes nada-tal vez el toque sombrío y vacío de mi voz en esa frase le hizo perder el control y empezar a llorar.

-¿Por qué me haces esto?-su susurro fue lastimoso. Dejé que sus manos golpearan mi pecho con toda la furia que tenía, dejé que descargara su furia contra mí-¿¡Qué coño pasa Shaoran!.

Otra calada…

Más dolor.

-¿Por qué tendría que pasar algo?-contesté como si nada, encogiéndome de hombros.

-Porque tú no eres así, maldita sea-la dejé apretar los dientes y agachar la cabeza cuando se cansó de golpearme, sé que no le gusta que la vean llorar.

Otra calada.

La última, tenía que irme de aquí.

'No le hagas daño'

-No sabes cómo soy porque no me conoces-agregué más dolor sin piedad.

La escuché sollozar.

Eres un ogro.

'No le hagas daño, ayúdala a que se olvide de mí'

Dentro de mí había una voz que me ordenaba dejar de hablar, dejar de hacernos daño, dejar de hacerle daño… Odiaba que llorara pero…

'Por un pero puedes perderla'

-No hagas esto-me suplicó- No lo hagas, por favor. Eres lo único que tengo.

Tanta sinceridad hizo que un puñal se clavara en mi pecho.

Tengo miedo.

Con la última fuerza de voluntad que me quedaba la cogí de las muñecas, las cuales descansaban en mi pecho, sabiendo que esta sería la última vez que la tocaría.

Dolía, dolía tanto…

Tengo mucho miedo.

'No hagas esto más difícil, solo llámame si lo necesitas'

-Esta es la última vez que nos vamos a ver-ordené con voz ruda, obligándola a mirarme, obligándome a mí mismo a verme por última vez en esos ojos tan vacíos y llenos de pena que tanto me habían embrujado.

'No te vayas, por favor. Sé que puedo cambiar, no estoy tan jodida cómo crees'

-No…-intentó callar un sollozo en vano-Por favor…

'Si pudieras cambiar lo habrías hecho hace mucho tiempo, Sakura. Ahora no puedes, estás tan muerta como yo'

No quiero que suplique…

-Adiós, Kinomoto.

'Yo no estoy muerta, el único muerto aquí eres tú, Shaoran'

Tiré el cigarrillo por la ventana, dispuesto a irme.

Sakura… Kinomoto, tapó la cara con sus manos cuando se separó de mí como si intentara que no supiera que todo esto le estaba doliendo muchísimo, pero yo podía ver tras esas delgadas manos, podía ver más allá de sus ojos. Di un paso para acercarme a la puerta, solo estaba a unos malditos pasos para acabar con todo esto.

O empezarlo.

-No me rendiré, Shaoran. Descubriré por qué me haces todo esto y, cuando lo sepa, iré a por ti y solucionaré todo. Aún no hemos terminado, sabes tan bien como yo que no nos podemos separar.

Su voz, angustiada, me hizo tanta mella como sus palabras. Porque sí, Kinomoto tenía toda la razón; ambos sabíamos lo que iba a pasar después de que yo cruzara por esa puerta.

Hice de tripas corazón y me di la vuelta, solo para ver a una desolada chica sin vida.

-Está bien, así me dejarás en paz, porque no ocurre nada. Ya te he dicho que no te creo, solo es eso. Pero es tu decisión el creerme o no.

Mentiras.

Una mentira tras otra.

Como mi simple existencia.

'Siento recordarte que yo no me atormento con mi pasado, Sakura'

Una sádica sonrisa se formó en, el que un día fue un bello y radiante rostro, la desolada y rota faz de la que un día fue mi mundo.

Del que sigue siendo mi mundo.

-Sé que mientes, pudo verlo tras tus ojos. Siempre he podido ver tras tus ojos.

Lo sabía, sabía que ella me conocía mejor que nadie.

¡Joder!, ¡solo quiero que se calle!. Quiero que se muestre impasible ante lo que estoy diciendo, que no le importe nada… No quiero hacerle daño…

Me aparto de ella para no hacerle daño…

Por favor, Sakura… Si sabes leer detrás de mis ojos, quiero que me dejes ir por esa puerta. Es lo mejor para los dos. No quiero que sufras más.

¿Estás ciego?, ella está sufriendo ahora mismo.

-No soy tan predecible cómo crees, querida.

Logré que mi voz sonara convincente, que ese querida sonara como si me diera asco hablarle siquiera. Era un buen actor después de todo…

-Exacto, eres transparente, es así de simple-aseguró convincente.

Apreté los dientes y los puños, dentro de los bolsillos de mis pantalones.

-No voy a perder más el tiempo.

Créeme que solo quiero salir de aquí para que todo esto termine, no quiero hacerte más daño.

-Dame un beso-ordenó cuando hice un ademán de irme.

Me quedé estático en mi sitio.

No me esperaba que me dijera esto.

¿Es que no tiene dos dedos de sentido común?. ¡Te estoy dejando, Sakura!. Ahora mismo lo que tienes que hacer es chillarme que soy un cabrón y que encontrarás a alguien mejor que yo, que soy la última mierda del mundo pero…

No me pidas un beso.

-¿Por qué tendría que hacerlo?-pregunté, intentando que mi mente aprovechara este lapsus de tiempo para inventarme algo y salir de aquí corriendo, sin mirarla.

-Es mi forma de pagarte, te devolveré todo lo que me has dado. Así quedaremos en paz-aseguró con voz decidida.

No me atrevía a mirarla, sabía que si la miraba acabaría cayendo en la perdición.

-No quedaremos en paz, tú me debes mucho más-solo un poco más, déjame irme …

-Te he entregado mi corazón, ahí tienes todos mis recuerdos sobre ti y todo lo que no debería haber sentido por ti. Solo me queda pagarte con carne, bésame… Hazme tuya, Shaoran.

Me quedé congelado en el mismo lugar en el que había estado desde hace un buen rato.

Me sentía pesado, como si todo el peso de mis mentiras estuviera cayendo sobre mí. Mi corazón se comprimió al escuchar como escupía ese veneno por esa dulce y tierna boca, boca que me hacía caer en la perdición.

Sentía que no llegaba sangre a mis manos, estaba seguro de que estarían blancas de la fuerza que ejercía en ellas.

'Yo por lo menos no vivo en el pasado como tú, Shaoran'

Cerré los ojos y los apreté.

-Déjame, Kinomoto-rogué lo más bajo que pude.

Por primera vez en el día me mostré débil, me mostré a mí mismo. Dejé que se llevara el último ladrillo de mi gran muro, no había nada del Shaoran de antes, no había dejado nada.

Sentí el dolor, su dolor, el dolor de ambos.

Dolía, dolía tanto…

-Sólo quiero que tomes lo que es tuyo-su voz fue tranquila, como si estuviera explicándole algo simple a un niño pequeño.

No…

No quiero, ¿no lo ves?. Déjame marcharme, solo quiero irme de aquí.

-No-gruñí, mi voz fue rotunda. No sé de donde saqué la fuera para contestarle y más para decirle eso.

-Si te vas ahora y no me besas te buscaré, te pagaré por todo. Quiero que te lleves mi virginidad contigo, es tuya.

No…

No quiero…

Inspiré hondo a la vez que abría los ojos.

Tú te lo has buscado.

-Me das asco, Kinomoto. ¿No lo ves?, no quiero tocarte ni siquiera.

'Yo no vivo en el pasado, este es mi pasado'

Otra puñalada.

La escuché gemir, sabía que eso le había dolido, me había dolido a mí decirlo. Solo quiero que me deje, sé que soy duro pero no quiere hacer las cosas fáciles.

-Me has tocado varias veces, podrás repelerme una vez más-aseguró.

Por favor…

'No, Shaoran. Este es tu futuro y lo estás jodiendo.'

-¡Déjame!, joder. ¿No ves que no quiero seguir con esto?-grité a la vez que me volteaba y la sujetaba de los hombros para sacudirla-¡Estoy harto de toda esta mierda!, ¡estoy harto de ver cómo te hundes siempre!. ¡Y estoy harto de que me arrastras con tu mierda, añadiendo la mía!.

Quería que le quedara claro, que no quería nada con ella pero se mantuvo impasible. Su rostro estaba vacío, sin rastro de sentimiento alguno.

Fue cuando me di cuenta de que ella…

Había construido un muro para ella con el derrumbado mío.

Sostuve su mirada, buscando los sentimientos que su cara y boca querían esconder pero el muro se interpuso entre sus pensamientos y yo. Había dejado de ser transparente para mí.

-Duele, Shaoran, me haces daño.

Fue su voz la que me sacó de mis ensoñaciones para ver que estaba apretando demasiado fuerte sus hombros, hasta el punto de dejar que mis dedos quedaran señalados en su delicada piel nívea.

Los retiré, como si su solo contacto me doliera, tal vez lo hacía.

No quería hacerle daño, eso es lo que menos quería.

Quería pedirle perdón, que me perdonara por todo, pero que me dejara ir. Como a su padre, como a su madre, como a ella misma…

Pero nada salió de mis labios.

-Shaoran-susurró dulcemente cuando se acercó lo suficientemente a mí como para que su respiración se mezclara con la mía.

Me mantuve quieto en mi sitio. Sabía que si no hacía nada ahora ella me besaría y, si eso pasaba, perdería el control de todo o mandaría a todo el mundo a la mierda y me dejaría llevar.

Podía sentirla, se estaba acercando a mí. Su calor empezaba a sofocarme, su respiración me hacía cosquillas en los labios y sus manos me incomodaban.

No quería besarla, no quería quitarle la virginidad en un momento así.

Ella debería guardarla para otro que la quisiera, que pudiera atesorarla como si no hubiera mañana. Sabía que Sakura se merecía algo mejor que yo, sabía que otras personas podrían cuidarla mejor que yo, quererla incluso, sabía que alguien podía sacarla de todo su mundo de sufrimiento y también sabía que ese alguien no era yo.

Pero sabía que los celos me estaban comiendo.

Que ella, inocente, se entregara a alguien como si no hubiera mañana, que susurrara su nombre en un momento de delirio, que gimiera cuando las manos de otro tocaran su piel, que sus suspiros murieran en la boca de otro, que alguien que no fuera yo se adueñara de su inocencia… Me hacía perder los nervios y querer empotrarla contra la pared.

Pero también sabía que era producto de las hormonas adolescentes alborotadas y no me iba a permitir el lujo de caer ante ellas y hacerle más daño.

No caería ante ellas, nunca había caído y no lo haría ahora.

Algo en mí no quería correr hacia la puerta y dejarla sola. Algo en mí sabía que deseaba ese beso como a nadie, pero ese algo sabía que todo se acabaría si ella me besaba.

Hazlo…

Bésame, Sakura.

-Te quiero-susurró.

I know I could, I could be better

(Sé que podría, que podría ser mejor)

Luego, caí ante la dulce locura, caí ante sus dulces labios.

Como el aleteo de una mariposa, suave, se colocaron sobre los míos. Sus besos siempre habían sido adictivos para mí y esta vez, por supuesto, no iba a ser la excepción a la regla.

Dejé que sus labios se movieran suavemente sobre los míos, embriagándome de la dulce miel que poseía, mezclada con un poco de tabaco.

En este momento mi aliento debía ser asqueroso, tanto que no sabía cómo me besaba. Debía oler a drogadicto y fumador, debía saber asqueroso. ¿Por qué no le importaba eso y se alejaba?.

Porque te quiere.

-Déjalo, Kinomoto-logré susurrar cuando separó sus labios de los míos, tomándose un pequeño respiro.

-Te quiero.

Y otra vez tomó tranquilamente mis labios, como si fuera chocolate y quisiera retardar el perder el sabor de este en sus labios.

Mi barriga me dolía, sabía que todo esto no estaba bien. Mi consciencia no me dejaría tranquilo nunca más.

Me mantuve quieto, dejándome besar por ella. No la toqué, no le correspondí, ni siquiera respiré.

Solo estaba allí, de pie, quieto y tieso como un palo sin dejar escapar el aire que había cogido, con los ojos cerrados para no verle la cara. Y sí, dejándome besar por la chica que estaba dejando.

Dolía, como si te clavaran miles de agujas en el cuerpo.

Con su lengua abrió mi boca sin prisas, dejando entrar a mi peor pesadilla. ¡Nunca dijo que me besaría con lengua!.

Apreté los ojos cuando rozó la mía.

Contrólate, contrólate, contrólate, contrólate, contrólate, contrólate, contrólate…

Mis puños dolían, mis manos estaban entumecidas, hasta que el aleteo de las alas de una mariposa la envolvieron, es decir; sus manos rodearon mis puños y, casi sin ejercer fuerza sobre ellos, los relajó para entrelazar sus manos con las mías, cariñosamente, como si me quisiera decir que estaría ahí para todo lo que quisiera.

Y fue ahí cuando…

Perdí el control de mí mismo.

-Te odio-gruñí.

No le dio tiempo a reaccionar ya que pasé rápidamente mis manos por su cintura y, casi, la obligué a pegar su cuerpo contra el mío.

Cambié el tierno beso por uno lleno de hambre, de deseo. Justo como me sentía ahora.

Enfurecido conmigo mismo le mordí el labio inferior, su gemido sonó como música para mí.

No quiero quitarle la virginidad, no ahora…

Busqué su lengua casi con desesperación. Noté como se relajaba entre mis brazos, como si diera ganada la batalla.

Tal vez lo haya hecho hace mucho tiempo.

Ambos jugábamos con el otro, intentando ocupar el menor espacio posible y, de camino, desparecer el que había entre nosotros; un vacío inmenso, un agujero negro.

Me separé de sus labios rápidamente cuando la falta de aire era evidente, tanto que creía que moriría en sus labios.

No es una mala idea.

Sonreí pícaramente.

En absoluto.

Jadeaba, por sus labios salía un jadeo detrás de otro, sus labios estaban rojos por el beso que acababa de darle que había sido de todo menos inocente.

No le di tregua ya que la hice andar hasta la pared, para empotrarla con algo de furia contra esta. La escuché gemir, más de excitación que de dolor.

Bajé mi cara hasta su cuello y empecé a lamerlo con desesperación. Sabía que era uno de sus puntos débiles, como el mío, así que la iba a hacer sufrir todo lo que quisiera.

-Shaoran-escuché que gemía mientras que sus manos agarraban mi pelo con desesperación.

Se movía, sus caderas se movía al ritmo de mi lengua; hacia los lados, en círculos, hacia arriba, hacia abajo…

Ella dibujaba con su cintura mi recorrido.

Sabía que cuando mis labios probaran los suyos esto pasaría, yo era predecible y ella una perra bien enseñada.

Gimió.

Alcé la cabeza para verla sonreír.

Temblaba ligeramente, su boca roja estaba abierta para dejar escapar jadeos continuos, su pelo estaba despeinado entre mis manos, las cuales acaparaban todo el espacio de su cabeza que estas me permitían, sus ojos estaban cerrados fuertemente pero lo que más llamaba la atención de ella ahora mismo era;

Su sonrisa de alegría.

Desde que sus padres se separaron no vi esa sonrisa, por mucho que sonriera esa felicidad de antes no aparecía.

¿Por qué sonreía ahora cuando sabía que la iba a dejar tarde o temprano?.

Inspiré hondo, embriagándome de su dulce y adictivo aroma.

Esto no estaba bien…

No podía hacerle esto.

-Algunas veces piensas demasiado-su voz me hizo recordar que estaba demasiado cerca de ella.

Me separé rápidamente.

-Sabes lo que pienso tan bien como yo-agregué revolviéndome el pelo con una mano.

Se abrazó a sí misma para darse algo de calor, el cual se estaba alejando por la ventana que hace unos minutos atrás había dejado abierta.

-Por eso mismo no quiero que te vayas-aseguró con voz temblorosa.

-Por eso mismo sabes que me voy.

Otra vez.

-Esto no es un adiós-demandó con voz rota dándose por vencida.

-Es un hasta nunca.

Duele. Aquí, en mi pecho, duele demasiado…

Abrió los ojos de par en par, sorprendida por mis palabras.

-¡No!-gritó. Sus rodillas flaquearon cayendo de culo al suelo, sus pequeñas manos cogieron su cabeza.

Apretó los ojos lo más fuerte que podía.

Una mueca se formó en mi cara.

Era un cabrón, un cabrón de mierda. Estaba haciéndole mucho daño, pero no quería que otros le hicieran más daño que yo.

-Déjalo ya, Kinomoto-intenté hacerla racionar para que no sufriera más-No puedes hacer nada.

Una sonrisa melancólica y rota se auto-dibujó en mi cara.

¿Cómo podía hacer que lo entendiera?. Esta batalla estaba perdida desde hace muchísimo tiempo. Ni ella ni yo habíamos ganado porque…

Nunca existió la batalla, nunca habíamos sido nosotros sino ella o yo.

-No… No… Shaoran, no lo hagas…

Verla lloriquear en el suelo con gran dolor me hacía sentir la peor mierda del mundo. Bueno, ya lo era desde hace mucho tiempo.

Apreté los dientes para no decir nada más que le doliera.

-No… Por favor, no…

La vi suplicar con los ojos enjuagados en lágrimas.

Allí estaba la chica que había vuelto mi vida patas arriba.

Sentada en el suelo abrazando sus piernas con dolor, con el pelo revuelto y enmarañado, con los ojos rojos de tanto llorar, con rastros de lágrimas en las mejillas rojas, con los labios entreabiertos para coger mejor el aire que le faltaba, con grandes ojeras debajo de sus tristes y dolidos ojos, más delgada que hace una semana, pálida y sin vida…

Allí estaba la chica que me estaba haciendo tanto daño.

-Déjalo estar-repetí.

Sabía que era cabezota pero no para tanto.

-¿¡Cómo puedes estar tan tranquilo, joder!, ¿¡cómo puedes decirme que lo deje estar!-gritó levantándose del suelo y acercándose a mí- No tienes derecho a decirme eso después de todo lo que hemos vivido, por lo menos por educación.

Sus gritos resonaban en mi cabeza.

La furia de sus ojos era evidente, aunque todavía había rastro de dolor en ellos y en sus palabras.

-Estoy cansado de todo esto, me voy. No tengo por qué aguantar que me grites-hice un gesto con la mano de despedida a la vez que giraba para irme.

Y por una vez en todo el día estaba diciendo la verdad. No quería aguantar todo esto, no más tiempo. Estaba cansado de que todo el mundo me echara su pena y peso en mis hombros, no iba a soportar más cargas de nadie.

-¡Aún no hemos terminado, Shaoran!-gritó corriendo hacia mí.

Anduve rápidamente hasta las escaleras.

Si salía pronto de allí todo esto terminaría, eso era lo único que quería, lo único que iba a hacer.

Huiría de todo esto, total, era algo en lo que ya estaba especializado. Era más rápido huir y tomar otro camino que seguir adelante.

Escuchaba como sus pasos eran rápidos detrás de mí.

O me daba prisa o me alcanzaría.

Cuando bajé el último escalón de la escalera que tenía en su casa supe que pronto me iría de aquí y todo terminaría, que aquí acabaría todo.

-¡Escúchame, pedazo de cabrón!.

I don't think I deserve it;

(No creo que me lo merezca;)

Su mano rodeó mi muñeca con una fuerza que nunca creí que poseyera tan frágil cuerpo.

Paré en seco inmediatamente al escuchar sus palabras resonar por mi cabeza. Jamás pensé que tan inocentes labios pudieran decir algo con tanto odio.

-¿¡Qué coño pasa, Shaoran!. ¡Explícamelo!. No puedes irte así por las buenas, ¡deja de ser un gallina y afronta las consecuencias de tus actos por una vez!. ¡Yo no soy tu madre, así que no me trates como a ella!-palabra tras palabra. Cada palabra que pronunciaba, o gritaba, me helaba. Pero tenía toda la jodida razón.

No le digas la verdad.

¿La verdad?

Sonreí, una sonrisa llena de sadismo.

-¿Quieres que te diga lo que pasa?-susurré, algo sarcástico, a la vez que giraba la cabeza con parsimonia.

Sus ojos echaron fuego al encontrarse con los míos.

-¿Qué crees?-rodó sus ojos acto que hizo que mi sonrisa se ampliara.

-La verdad es que nunca me gustaste, ni un poquito. ¿Tan difícil es aceptarlo?. Madura, Kinomoto.

Sus ojos verdes me miraron sorprendidos por lo que mi boca acababa de soltar.

-No te creo-susurró a sí misma- ¿Por qué me ayudaste entonces, por qué me besas, por qué me tocas?.

-Fácil, se llaman hormonas. Mi misión era follarte, pero me estás complicando la cosa. Eres una junta de piernas, querida. Y yo no quiero eso.

Dejé que mi lado cabrón saliera y que confesara lo que quería hacer desde un principio. Después de todo no era mentira lo que le decía, excepto que la dejaba por eso…

Me daba igual que pensara que soy un cabrón más que intentó jugar con ella, solo quiero que me deje ir, no quería que se echara la culpa de todo.

-Junta… de piernas…-repitió como un robot, sin rastro de sentimientos, aunque sí tenía los ojos abiertos como platos.

-Así es, ¿tengo que escribírtelo? Eres una mojigata y junta de piernas, no quiero gente encima de mí así. Pensaba que si decía que era tu novio abrirías las piernas de una vez, pero veo que no, que encima me jodes con tu vida. Pues no, lo siento, no estoy dispuesto a aguantarte y encima no follarte.

Hice un gesto con la mano, intentando marcharme de aquí aprovechando su estado de shock. No quería seguir diciéndole cosas que no tenían sentido y que le harían más daño.

Pero su agarre se hizo más fuerte.

Giré la cabeza para gritarle que me dejara pero sus grandes ojos esmeraldas me callaron inmediatamente.

-No quieres estar conmigo porque… ¿No tenemos sexo?-la escuché decir sorprendida. Asentí intentando que me dejara ir- ¿Me dejas porque no te dejo follarme?

Calla.

Cállate de una vez Sakura.

No quiero escuchar esas palabras de tu boca. No quiero que te tragues esa mentira, ¡solo quiero que me dejes en paz!. Hazte a un lado para que me pueda ir…

-Así es-contesté como si esta conversación me estuviera aburriendo, intentando no hacerle caso a mis pensamientos.

Me miró profundamente, buscando la verdad tras mis ojos pero no la encontraría. No dejaría que me leyera lo que estaba pensando, solo quería irme. ¿Por qué lo hace todo tan complicado?.

-Está bien.

Selflessness

(Desinterés)

Su mano soltó mi muñeca lentamente, dejé caer mi brazo.

Ya podía irme.

Dejaría de decirle cosas crueles, dejaría de mentirle, dejaría de hacerle daño… La dejaría a ella y todo lo que tuviera que ver con ella.

Si podía escapar de todo, ¿por qué seguía en el mismo sitio?, ¿por qué coño seguía estableciendo contacto con sus ojos?, ¿por qué coño no corría hacia la puerta para irme?.

Soy débil.

-Puedes irte, Li-mi apellido sonó asqueroso dicho con tanto veneno.

Eso ya lo sabía.

Lo que no sabía es por qué no lo hacía.

-Lo sé-contesté sinceramente.

Se encogió de hombros a la vez que miraba al suelo.

-Vete-ordenó-No te quiero aquí, vete de mi casa.

Su voz sonaba tan… Tan…

Dolorosa.

-Sakura…

-¡Vete de aquí ya o llamo a la policía, capullo!-gritó.

La bofetada que me dio sonó por todo el recibidor. El dolor no tardó en llegar a mi mejilla.

Me lo merecía… Me merecía todo esto.

Dejé que mi cara girara hacia la izquierda aún con los ojos abiertos aunque la escuché sollozar lastimosamente desde esa posición.

Pude ver, de reojo, como se cogía la mano con la que me había golpeado, como si se hubiera hecho daño.

-¿Te has hecho daño?.

Tal vez debería de estar enfadado porque me hubiera golpeado, pero era cierto que me merecía ese golpe como nadie. Tal vez debería irme y dejarla en paz. Tal vez no debería haberle preguntado nada, tal vez debería de haberme preocupado por el gran dolor que aparecía y se incrementaba en mi mejilla y en mi pecho…

Tal vez, solo tal vez…

-Vete, vete de aquí. No quiero volver a verte-lloró mientras que ejercía más fuerza en su mano lastimada.

Asentí.

Giré sobre mis talones dispuesto a irme. Anduve tranquilamente hasta donde había dejado los zapatos, escuchándola sollozar lastimosamente. Me los puse rápidamente para irme de aquí.

-Li, si lo que dices es cierto, quiero que sepas que estaba dispuesta a tener sexo contigo, pero no porque soy una puta sino porque te quiero.

Me quedé estático, helado incluso.

'Te quiero, Shaoran. No lo olvides'

-¿Qué?.

'No me dejas olvidarlo aunque lo intente'

-Que, aunque tú digas que no puede ser verdad, te quiero… Y estaba dispuesta a entregarte mi virginidad, porque quería que finalmente fuéramos uno. Pero, qué equivocada estaba-escuché que reía ligeramente-Fueron ilusiones mías… Pero aunque no lo creas me gustó mucho ser tu muñeca durante un tiempo.

-Para…-susurré incrédulo ante sus palabras.

-¿Por qué?. Después de todo eso es lo que he sido, ¿no?. Tú muñeca hinchable con la que bajaste tus hormonas, a la que le robaste su primer beso…

-Calla…

-Pero me alegro de que lo hicieras, me alegro de que fueras el primero en besar mis labios, en enseñarme como amar y, a la vez, como odiar a la gente… Gracias, Shaoran. Me has enseñado que no se puede confiar de nadie, que todo el mundo es un capullo, gracias por quitarme la fantasía de un mundo de color rosa, gracias por enseñarme que el amor es un mito…

-¡QUE TE CALLES!

'Es algo así como, no sé; Palabras dolorosas y envenenadas dichas por una boca dulce e inocente'

Find your way into my heart

(Encuentra tu camino en mi corazón)

Mis manos volaron hasta mi cabeza, donde sujeté mi pelo con toda la fuerza que podía. Todavía estaba sentado en el suelo por lo que metí la cabeza entre mis piernas.

Nunca me había comportado así, pero en este momento me sentía la peor mierda del mundo…

-No digas eso-susurré

Era la primera vez que me sentía tan mal desde hace mucho tiempo, desde que mi padre murió…

-Si es la verdad, ¿por qué no puedo decirla?.

-¡Por qué no es así, maldita sea!-grité.

Después de todo este tiempo no puedo mentirle así… Debo de decirle la verdad…

No lo hagas.

-Sakura…

No lo hagas.

-Debo recordarte que para ti soy Kinomoto.

Duele… Sakura, me duele…

No lo hagas, Shaoran.

-Kinomoto-rectifiqué con pesar.

¡No se lo digas!.

-¿Si, Li?.

¡Le vas a hundir la vida!.

Mis ojos se abrieron ante la declaración tan acertada de mi consciencia.

No podía decírselo, le harían daño si se lo decía. Solo tenía que alejarme de ella y nadie le haría daño.

Solo… Tenía que alejarme… De ella…

-¿No lo vas a soltar?-me quedé en silencio, como debería de haber hecho desde el principio- Si es así vete, no quiero volver a hablarte.

Me levanté de golpe.

Di unos pasos hasta llegar a la puerta. Tomé el picaporte entre mi mano, dispuesto a dejar a la persona que más necesitaba alejada de mi vida por…

Por su seguridad y felicidad.

-¡Ah!, una cosa más-me detuve en seco, preparado para otro ataque antes de irme-No te molestes en traerme las cosas que tengo en tu casa, puedes quemarlas si quieres.

Algo se comprimió en mí.

Asentí, solo para irme y dejar todo esto de una vez.

Abrí la puerta para ver que fuera estaba lloviendo a cántaros.

¿Cuándo habría empezado a llover así?.

Inspiré hondo, dispuesto a alejarme de esa casa, de alejarme de la persona que más me había ayudado, de la persona que me había hecho necesitarla.

'Sé adicto a mí, yo no te haré daño'.

Mientes como una bellaca, Sakura. Lo único que me ha hecho más daño en esta vida has sido tú.

Di un paso para quedar fuera de los dominios de los Kinomoto. Hice fuerza para cerrar con la mano, que aún sujetaba el pomo de la puerta, la puerta de la casa.

-Recuerda que descubriré qué te ha hecho alejarte de mí.

All star could be brighter

(Todas las estrellas podrían ser más brillantes)

Y, ¡plaf!.

La puerta se cerró detrás de mí.

Me quedé estático.

Ella no se ha tragado ninguna palabra desde el principio…

No sabía si gritarle por todo lo que me había hecho pasar o alegrarme.

La sonrisa que se dibujó en mi rostro me dio la respuesta.

-Te odio, Kinomoto. Siempre lo he hecho. Siempre he sabido que serías lo que me llevaría a la locura-susurré apoyándome en la puerta y mirando hacia el cielo.

Cogí lo único que necesitaba en este momento y lo encendí.

Inspiré profundamente la droga que contenía.

Sí, así está bien… Solo necesito algo de droga en mi cuerpo y todo iría como la seda…

Le di otra calada, craso error.

Empecé a toser como un desvivido.

La mano que no estaba ocupada en sujetar mi cigarrillo me tapó la boca para que Kinomoto no escuchara como me estaba ahogando.

Intenté inspirar hondo en busca de aire pero eso lo único que me produjo fue una perdición aún mayor ya que tosí con más fuerza. Empezaba a dolerme el vientre y la garganta así que supuse que no era un atragantamiento normal.

Y, de repente, como por arte de magia, dejé de toser.

Abrí los ojos, cerrados por mi pequeño desliz, y retiré la mano de mi boca.

Miré mi mano ya que algo me llamó la atención; el peor error de mi vida.

Sí, no niego que me asusté un poco al ver que había sangre en mi mano y que, encima, no era poca.

Inspiré hondo y metí la mano en mi bolsillo, intentando esconder mis más profundos miedos.

Bloqueé todo pensamiento que quería formarse en mi mente y que girara en torno a la sangre de mi mano. Me negaba a aceptar que algo estaba pasando dentro de mí y que cada vez se hacía más frecuente lo que acababa de pasar. No quería aceptar que tal vez, solo tal vez, necesitaba ir a un médi…

No, esto solo era un poco de sangre. Todo el mundo vomita de vez en cuando algo de sangre, ¿verdad?.

Le di otra calada a mi cigarrillo, como si nada de lo que había pasado hace cinco segundos hubiera pasado en realidad.

Cerré la mano que tenía en mi bolsillo, intentando hacerme comprender que había sido una paranoia de mi mente pero lo pegajoso que estaba me hizo ver que me equivocaba de en grandes cantidades.

Otra calada. Algunos pasos hacia la salida.

Bueno, no es como si me fuera a morir.

Una sonrisa algo sádica se coló por mis labios cuando estuve fuera de los dominios de los Kinomoto dejando que la lluvia me emparara.

Tampoco importaba mucho si lo hacía, después de todo.

All hearts could be warmer.

(Todos los corazones podrían ser más cálidos)

(Sakura)

What would it take for things to be quiet?

(¿Qué haría falta para que las cosas estén tranquilas?)

¿Cómo debería reaccionar ante todo esto?.

¿Qué debería hacer?.

¿Drogarme?, ¿torturarme más?, ¿llorar?, ¿rajarme?, ¿suicidarme?.

Dejé de la lluvia inundara mi mente por unos segundos. Quería limpiarme, quería limpiar todo rastro de mí misma en mí.

Una paradoja, ¿verdad?.

Bueno, después de todo pasaba de volver a hacerme daño a mí misma.

Es que no has parado de hacerlo, querida.

Cierto.

Tomé aire, viendo como todo mi dolor se alejaba de mí. No… Como yo misma me alejaba de mí.

Pude ver que tenía un cigarrillo en una mano y que su cabello estaba tan empapado como su ropa.

Dejó de reflejarse en mis ojos cuando torció la esquina pero por alguna extraña razón yo seguía mirando la calle, a la espera de que su presencia volviera y que me sonriera mientras que aseguraba que todo había sido una broma.

Mis rodillas flaquearon, recibiendo un buen golpe por parte del suelo.

Dolía, me dolía tanto…

A mis oídos llegó un sollozo, luego racioné que había salido de mi boca.

'-Eres idiota-me quejé inflando las mejillas.

Escuché una risa conocida, una risa que amaba. No pude evitar sonrojarme al ver como los rayos del atardecer se posaban en su cara y cabello haciéndolo ver más hermoso de lo que ya era.

-Me viene de naturaleza-se mofó-Pero tu cabezonería es insoportable-me dio con su dedo gordo e índice un chóped.

Gruñí y me sobé el lugar dolorido con las mejillas aún rojas e infladas.

-Por lo menos no tengo ambas cosas, viejo gruñón-hace poco que me había aficionado a llamarle así ya que siempre estaba gruñéndome por todo.

Gruñó; como era de esperar de él.

-Eres idiota-aseguró mientras que me acariciaba el pelo. Alcé un poco la cabeza para mirarlo a la cara sin levantar mi cabeza de su vientre-Una idiota terrible pero adorable-aseguró acariciando mis mejillas con delicadeza.

Le sonreí con ternura a la vez que alzaba mi mano para tocarle la cara pero su mano me detuvo.

Entrelazó sus dedos con los míos y luego acercó mi mano a su boca para dejar un pequeño beso en esta.

-¿Cómo puedes usar palabras tan feas en una frase y hacerla aun así hermosa?.

Me miró interrogante.

-¿Qué palabras?, ahora no dije ninguna palabrota-refunfuñó.

-Terrible-señalé mirándolo a los ojos. Me pude ver reflejada en ellos, ¿cómo podía verme tan hermosa cuando él me miraba y, sin embargo, cuando mis ojos me mostraban a mí misma me veía tan fea?- Suena tan… Escalofriante…

-Mmm-susurró sin dejar de mirarme- A mí me suena bien y más si lo dices tú…

Me sonrojé ligeramente.

-Idiota-gruñí. Le gustaba decirme esas cosas porque sabía que me sonrojaba.

Se encogió de hombros.

-¿Por qué yo?-le interrogué a la vez que le escrutaba con la mirada.

-Es algo así como, no sé; Palabras dolorosas y envenenadas dichas por una boca dulce e inocente. Suena realmente bien…

Me reí ligeramente, intentando bajar el profundo sonrojo que se había dibujado en mis mejillas.

-No sabía que fueras tan profundo. Deberías de pensar seriamente en dedicarte a la poesía-me mofé.

Su sonrisa no tardó en aparecer.

Con sus dedos atrapó un mechón de mi pelo y jugó con él.

-Para eso necesito una musa-se encogió de hombros y luego me miró con una mirada inquisidora-¿Quieres serlo tú?.

Esa proposición me pilló desprevenida.

Sí, el sonrojo no tardó en aparecer, y con él la risa de mi novi… de Shaoran…

Se incorporó un poco, dejándome caer en sus piernas.

No tardó en depositar un beso sobre mi frente como recompensa.

-Suena bien, mi musa…-repitió soñadoramente- Mi pequeña y dulce musa Sakura.

Sí, sonaba demasiado bien en sus labios.

-Si sigues diciendo eso me vas a hacer sonrojar-intenté cambiar de tema para bajar mi sonrojo, pero este iba en aumento.

-Ya estás en el más alto grado de sonrojo, querida. Eres un tomate-se mofó.

Me tapé la cara con las manos rápidamente para que dejara de mofarse de mi cara roja.

-Idiota-susurré avergonzada.

Rió ligeramente y besó mis manos.

-Mi pequeña y dulce musa.'

El último recuerdo feliz de Shaoran y yo, y de eso hace ya bastante.

La última vez que ambos sonreímos, la última vez que dejamos a nuestras mentes engañarnos con un mundo rosa inexistente.

Escuché que ya no sollozaba, sino que lloraba desconsoladamente por el recuerdo que me había mostrado mi loca y dolorosa mente.

¿Cómo habíamos podido llegar a este punto?, ¿cómo podíamos habernos hecho tanto daño después de todo estos dos meses juntos como novios?

Tal vez nunca lo había conocido, tal vez nunca mostró nada del Shaoran real.

Estaba enamorada de esa fachada que me había dejado mostrar. Un chico seguro, valiente, dañado, desconsolado, cariñoso, sarcástico, drogadicto…

Yo me había enamorado de un Shaoran imaginario y ahora mismo este era el real; Hormonado, mujeriego, dañino, capullo…

O tal vez no era ninguno de los dos el real y solo era otra paranoia de mi mente.

Me hubiera gustado decir que lo conocía, que conocía al Shaoran que me había dejado y que entendía por qué me había dejado pero…

No podía.

No le entendía, en absoluto. Y menos entendía aún por qué se había alejado de mí.

Sí, reconozco que había sonado convincente pero todo lo que decía no tenía ni pies ni cabeza.

Él sabía que yo le quería, muchísimo, es más, sabía que si me decía que le diera mi virginidad no tenía que terminar la frase para que lo hiciera.

Me había acostumbrado a él, me había acostumbrado a que no me faltara nunca desde que apareció en mi vida y ahora…

Se había ido, para siempre…

Duele, duele mucho…

Tengo tanto miedo…

¿Qué haría ahora?.

Le necesitaba para mantener la cordura, para volver a ser yo misma, para… Todo…

Se había hecho imprescindible en mi vida, me había volcado en cuerpo y alma a él y ahora él…

'Sé que puedo cambiar, no estoy tan jodida cómo crees'

¿Por qué no se me había pasado por la cabeza de que esto no sería eterno, qué Shaoran se cansaría algún día de mí?. Si no me hubiera desvivido por él ahora no me sentiría tan rota, tan vacía.

Me faltaba algo… En el pecho…

¿Podría ser mi corazón?.

No, lo único que me faltaba era él.

Si él estaba conmigo volvería mi corazón, volvería la Sakura de antes, volvería a ser yo…

Solo lo necesitaba a él…

Y de nuevo retomaba los pensamiento que habían inundado mi mente toda la semana, ¿qué había pasado con nosotros?.

¿Qué coño había ido mal?.

¿Era yo?, ¿era él?, ¿o tal vez ambos?.

No…

No habíamos sido ninguno de los dos porque nunca fuimos un nosotros, éramos él o yo… No había otra manera de hacer todo esto.

En esto momento habíamos sido igual que mis padres, nos acabábamos de dar cuenta de que no podíamos estar juntos porque simplemente…

No éramos compatibles.

Y dolía, dolía demasiado…

¿Por qué narices me fijé en él?. Había miles de chicos en el mundo y, ¿tuvo que ser la única persona en el mundo que no era compatible conmigo?.

Ambos éramos tan diferentes, no encajábamos en nada…

Solo fue cosa del momento, de las circunstancias.

Él había sentido lástima de todo lo que me había pasado y por eso me había ayudado tanto, solo era eso. Cuando se dio cuenta de que iba empeorando se alejó de mí, él no quería más responsabilidades en esta vida.

No me di cuenta de que estaba arrastrándome hasta el armario.

¿Qué quería de allí exactamente?, ¿cambiarme?, ¿para qué?.

Abrí el armario de golpe y miré, desde el suelo, toda mi ropa.

Alcé una mano y cogí lo que en este momento quería, una capa de invisibilidad.

Me incorporé, con ayuda de los pomos de mi armario, e inspiré hondo.

Tal vez algo de aire fresco no me vendría nada mal, tal vez hasta me ayude a despejar mis ideas y no cometer una locura.

Me quité mi pijama tranquilamente, con la lluvia de fondo, y me puse la sudadera negra y mis pantalones grises de pitillo. Cogí unas converse que estaban algo roídas del tiempo, pero eran armadas por lo que no me entraría nada de agua.

Después de todo tenía que pensar que mi condición física ahora mismo no era la adecuada para estar mojándome.

Tal vez si no me hubiera dado ese ataque no hubiera pasado todo esto… Si mi madre no hubiera llamado aquel día no hubiera pasado nada de esto…

Pero había pasado y no podía hacer nada al respecto.

Por alguna razón mi mente quería asimilar todo esto rápido para no hacerme daño, pero cuanto más lo asimilaba más me dolía la ausencia de Shaoran.

Saber que no volveremos a vernos me dolía demasiado, pero me dolía más saber que lo tendría que ver en el colegio.

¿Cómo reaccionaría?.

Estaba acostumbrada a sentarme todos los recreos con él y mis amigos para comer, estaba acostumbrada a hacerle algo de comida por las mañanas para que comiéramos juntos, estaba acostumbrada a sentarme en su regazo mientras que el besaba mi pelo y me acariciaba dulcemente. Estaba acostumbrada a que me ayudara con matemáticas como mi profesor particular que había impuesto mi profesora, estaba acostumbrada a esos besos apasionados en algún pasillo desierto como una pequeña travesura, estaba acostumbrada a esas locuras que hacíamos en la terraza cuando nos saltábamos alguna clase…

Estaba acostumbrada a él y ahora él…

Sollocé, no pude evitarlo.

Aún podía sentir sus dolorosas palabras en mi cabeza.

Como me decía que no me creía, que había jugado conmigo, que solo quería sexo…

¿Por qué no puedo tragármelo?.

Sería más fácil pensar eso a que me está ocultando algo, ¿verdad?.

Pero sus ojos… Sus ojos estaban dolidos cuando me decía todo eso y Shaoran no es un chico que le duela decir las cosas a la cara, al revés, es el chico más adecuado para ello.

¿Por eso me vestía?.

¿Quería averiguar que le estaba pasando?.

Fui al baño, arrastrando los pies, para lavarme la cara y peinarme de paso.

Pude ver que mi imagen seguía siendo tan desastrosa como la de hace una semana…

Toda una maldita semana, una semana que nunca debería de haber pasado en mi vida.

Si pudiera retroceder en el tiempo, creedme que lo haría. No cogería el teléfono, no hubiera insistido en que Shaoran me ayudara con los deberes de matemáticas…

Si esta semana no hubiera pasado aún seguiría en mi pequeño mundo de mentira rosa.

Pero, por desgracia, no era maga ni tenía una máquina del tiempo… Solo era…

Sakura Kinomoto; una chica débil, dañina, simple, inocente… Pero al fin y al cabo una persona vacía.

Volvía a sentirme como el día en que mis padres gritaron todas esas cosas en esta misma casa, en este mismo baño, en…

Me tapé la boca para ahogar un sollozo, pero fue en vano. Las lágrimas caían con rabia por mis mejillas, no terminaba de morir una en mi barbilla cuando ya había unas cuantas que seguían el mismo camino suicida que la anterior.

¿Cómo no me había dado cuenta antes?.

Aquí el único problema era yo.

Lo sabía desde ese día pero fue Shaoran el que me metió ideas raras en la cabeza, diciéndome que yo no tenía la culpa de nada.

¿Por qué me había engañado todo este tiempo?.

El problema siempre había sido yo.

Si antes dudaba que mi existencia valiera la pena ahora ni siquiera lo pensaba; lo sabía.

Sí, mi existencia en la vida es totalmente innecesaria, es más, jodía la vida del resto.

No, no me miréis con esa cara de; otra vez está diciendo lo mismo. Esta vez tengo toda la razón, joder, lo había visto hace mucho tiempo.

Ya nada me ataba a esta vida.

Nadie volvería a meterme esa idea en la cabeza, nadie volvería a decirme todo lo contrario. No había nada que me mantuviera con vida…

El brillo de la pulsera tan hermosa que rodeaba mi delgada muñeca me hizo volver a la realidad y dejar de hundirme tontamente.

No pienso suicidarme, ni hacerme daño.

Si nada me ata a esta vida y mi existencia es innecesaria al menos la aprovecharía para hacer feliz a los demás.

Así es; Dejaría en paz a Tomoyo para que fuera de una vez feliz con Eriol sin preocuparse por mí, dejaría la casa para que mi hermano no tuviera que preocuparse por mí y hasta me buscaría un trabajo, me daba igual no ir a la universidad, y lo más imprescindible era…

Quiet…

(Tranquilas…)

-Shaoran Li, voy a ser tu puta-demandé mirándome al espejo con severidad.

Dejaría que me tratara como quisiera sin problemas, sin ataduras. Me daba igual todo… De paso hasta podría bajarle un poco las hormonas y que no se tirara a nadie más…

Suena muy egoísta.

Yo soy egoísta.

Tragué bilis y empecé a andar camino a la puerta, donde hace unos segundos había desaparecido la única persona que me ataba a la cordura, a pesar de que había sido yo la que lo había echado por decir que sólo quería sexo conmigo.

Corrí escaleras abajo. Agoté algo de mi tiempo en dejarle una pequeña nota a mi hermano diciéndole que había salido a ver a unas amigas y que no me esperara despierto. Si todo salía bien hoy perdería mi virginidad con el chico que más quería.

Cogí las llaves de la casa y la de la casa de Shaoran, hace poco que me entregó una copia por si acaso.

Abrí la puerta de la entrada de golpe y dejé que el frío congelara mis huesos a pesar de la gruesa sudadera que me cubría.

Inspiré hondo y cerré la puerta detrás de mí, sin coger un paraguas si quiera.

Me puse la capucha de la sudadera negra y corrí hacia mi destino, después de cruzar por la valla que había en mi casa, lo antes posible.

Los charcos que pisaba por el camino me mojaban los pantalones, pero no le di importancia a eso. No me importaba empeorar un poco más, ahora no.

Mis piernas corrían a toda la velocidad que podía. El agua golpeaba contra mi cabeza, mis mejillas estaban realmente mojadas pero…

¿Qué más daba?.

Una sonrisa apareció de repente en mi cara.

-¡Sakura!-gritó alguien a mis espaldas.

Giré inmediatamente, deteniendo mi carrera.

Ese pelo rubio se me hizo inconfundible.

-¡Lucy!-grité saludándole con la mano.

Sí, aunque me doliera muchísimo, ahora ella podría estar con Shaoran.

Mi corazón se comprimió a pesar de que mi cerebro le dijo que no se sintiera celoso, pero nada… Después de todo quería a Shaoran como a nadie y me dolía mucho…

Corrió hacia mí para que su paraguas nos cubriera a ambas.

Alcé la cabeza, ya que ella era más alta que yo, cosa que hizo que varias gotas de mi mojado pelo corrieran por mi cara.

-Oh, Dios. Me alegro tanto de verte, Shaoran me dijo que estabas en el hospital pero cuando dijimos de ir a verte nos negó que fuéramos-me encogí al recordar lo que pasó aquel día. Lucy, al parecer, vio que me dolía que hablara de aquello por lo que continuó rápidamente-Pero bueno, tampoco fue para tanto, queríamos ir mañana a tu casa para ver cómo iba todo ya que me dijeron que te iban a dar los resultados.

-No necesito resultados-le interrumpí fríamente. Lo siento Lucy, aunque no quiera tener rencor contigo mi corazón se niega a pensar que tú también quieres a Shaoran.

-¡Oh!, ¿ya sabes que te pasa?-preguntó cálidamente.

Ella siempre había sido tan cálida y yo tan…

Sonreí sádicamente.

-Estoy muerta, querida-contesté con palabras vacías.

Al parecer esas palabras hicieron mella en Lucy ya que, de la impresión, dejó caer hasta el paraguas.

Abrió sus dulces ojos zafiros como platos.

-¿C-cómo puedes decir eso?…-susurró al borde de la locura.

Mi sonrisa sádica se amplió.

Quería dejar de hacerle daño pero algo dentro de mí quería que pagara por lo que yo sufrí aquel día, por lo que yo sufro por la profunda amistad de ambos, por los increíbles celos que se adueñaban de mí cuando veía a Shaoran reír tan cálidamente con ella…

Quería que se volviera tan loca como yo, quería hacerle daño…

-Es fácil, tú también puedes decirlo, ¡hasta Shaoran lo dice!-grité ampliando mi sonrisa. Abrió aún más los ojos- No te sorprendas, Shaoran lo sabe, es más, ni siquiera estamos juntos, querida. Él me ha dejado, se ha cansado de mí.

Tal vez esas palabras debían borrarme la sonrisa no ampliarla más, pero por alguna extraña razón no lo hacían.

-¿Qué?.

-Que Shaoran y yo hemos terminado-repetí como si tuviera algún trastorno.

Lo tienes.

-¡No!, él te quiere…

-Déjalo, deja de actuar-hice un ademán, como si me aburriera hablar con ella-Todos decís lo mismo pero ya veis que os equivocáis. Shaoran y yo somos incompatibles, nunca podremos estar juntos…

-¡No!. Joder, Sakura, él te necesita, no me creo que haya terminado contigo por eso porque es mentira…

-Es cierto, ha terminado conmigo porque no cree que le quiero y porque él lo que quiere es sexo… Pero eso es lo que voy a hacer, vamos a tener sexo las 24 horas del día-intenté restregarle eso, como si venderme como una puta fuera algo valiente, como si fuera la persona más increíble del mundo por venderme a Shaoran para ser egoísta y tenerlo a mi lado durante unos horas por lo menos…

Pero algo dentro de mí se sentía sucio, incluso asqueado conmigo por ello…

Eres una perra, Sakura. Shaoran tenía toda la razón.

Es que Shaoran siempre tiene razón, querida consciencia.

Vi como abrió los ojos, entre asustada y sorprendida.

-No, Sakura, no lo hagas. Ambos os necesitáis, ambos sois totalmente compatibles…

-¡Deja de meterme ideas raras!-grité dándole un manotazo para que quitara las manos de mis hombros, las cuales había puesto allí hace unos segundos para tambalearme en busca de una respuesta lógica en mí.

Pero no la hallaría puesto que no había ninguna respuesta lógica dentro de mi cerebro.

-¡No son ningunas ideas raras!, ¡es la verdad!-me gritó, perdiendo los estribos-Sakura, vuelve en ti… Shaoran… Shaoran últimamente está tomando más droga y…

-Como si me importara lo que hace-la interrumpí dándome la vuelta para marchame.

-Shaoran se muere, Sakura. Si sigue así va a morir…

No di ni un paso, me quedé estática cuando la escuché decir eso.

-Ya lo sé, pero es su vida-susurré algo acongojada. Me dolía saber que Shaoran se estaba matando a sí mismo pero yo no puedo hacer nada.

-Sakura-suspiró-Quiero que sepas algo, sé que tal vez no te importe pero quiero que lo sepas…

Volteé ligeramente la cabeza para escucharla.

-Quiero que sepas la historia de Shaoran y yo, así comprenderás que Shaoran, en realidad, te está protegiendo para que alguien no te haga daño…-abrí la boca, pero al parecer era tan predecible como decía Shaoran ya que Lucy me acalló con un gesto de la mano.

Llamadme tonta, llamadme gilipollas pero…

Le creí.

Tras sus ojos pude ver que no quería ocultarme nada, que quería mi felicidad tanto como la de Shaoran.

Y me sentí una cabrona.

Hace unos segundos quería hacerle daño por el simple hecho de que ella amaba a Shaoran.

-Vamos a un café que hay a la vuelta de la esquina, allí podremos hablar tranquilamente sin mojarnos más-acepté empezando a andar hacia el lugar que había dicho.

Pude notar que siguió mis pasos, luego de haber cogido el paraguas y haberlo cerrado ya que estaba tan empapada, como yo, que no hacía falta ningún paraguas de por medio.

Giré por la esquina que había en mi derecha y allí, delante de nuestros ojos, se encontraba el café que había predicho que estaría.

Caminamos en silencio hasta él, no sabía que decir.

Cuando entramos nos recibieron con una sonrisa pero pronto desapareció al ver que estábamos empapadas y que mojábamos el suelo.

No le hice caso a sus miradas y me senté en una silla. Le indiqué con la cabeza a Lucy que se sentara en la de enfrente, fue obediente y me hizo caso.

Me quedé callada, mirando como las gotas que caían de mi pelo mojado empapaban la mesa.

…Like the snow.

(…Como la nieve.)

-Fue en invierno-su voz me sobresaltó de tal manera que levanté la cabeza corriendo, casi se me cae la capucha en el proceso-Le conocí un invierno. Un día tan malo como este-aseguró con voz melancólica mirando por la ventana-Lo primero que pensé de él fue; 'Es raro'.

Me encogí al escuchar las mismas palabras que salieron de mi boca hace una semana. Parece que el gesto no pasó desapercibido por Lucy, quien me sonrió cálidamente.

-Sigue siéndolo, ¿cierto?-me quedé callada ante tal afirmación, pero gran verdad-Supongo que nunca cambiará, es un cabezota sin cuidado-negó varias veces con la cabeza, con un gesto cansado- Pero es parte de su encanto, ¿no?-me guiñó un ojo, intentando sacarme una sonrisa pero me mantuve impasible ante todo lo que decía, solo la miraba para que continuara.

La escuché suspirar.

-La nieve caía, hacía mucho frío. Estaba helada, acababa de llegar al reformatorio y no conocía mucho. Estaba esperando fuera, temblando de pies a cabeza-rió ligeramente, como si su imagen en ese tiempo fuera graciosa-Nunca imaginé que hiciera tanto frío allí así que no eché mucha ropa caliente en mi escasa maleta antes de que mis padres me enviaran allí. Pensaba que moriría de hipotermia, pues nadie venía a recogerme y no sabía dónde ir-Inspiró hondo- Mis manos parecían hielos y, de repente, una chaqueta de cuero se posó en mis hombros. La chaqueta estaba tan caliente, era tan cálida en medio de tanto frío…-Sus ojos se cristalizaron. Nunca la había visto llorar por nada, excepto cuando se declaró a Shaoran-Adivina de quién era la chaqueta-pero yo ya lo sabía antes de que terminara la frase. Sabía quién haría eso… Por desgracia-Sí, Shaoran Li.

Escuchar su nombre me produjo un escalofrío. Me abracé a mí misma, empapándome más.

-Intenté decirle gracias pero para entonces solo vi su espalda. No me miró, no dijo nada… Me quedé sola con su cálida chaqueta-No sé por qué pero tenía ganas de llorar, de alguna manera u otra me dolía lo que decía- No pude ir tras él porque la directora de todo aquello vino a por mí. Quise olvidar a aquel chico, convenciéndome de que no lo volvería a ver, el sitio era tan grande que dudaba verlo de nuevo… Pero, por suerte o por desgracia, me tropecé un día con él en los pasillos. Estaba segura de que era él, su pelo revuelto era inconfundible-Yo hundí mis dedos en ese pelo tantas veces…- Le dije; Hola, pero él no se molestó en mirarme si quiera… Me sentí la peor mierda del mundo, otra vez me dejó allí, sola en el pasillo, con frío, el frío invernal.

-¿Eligieron ya lo que quieren?-la dulce voz de la camarera nos sacó de la conversación y menos mal que lo hizo, porque estaba a punto de irme corriendo.

-Sí-Lucy cogió la carta y le echó un vistazo rápido-Un batido de chocolate-demandó devolviéndole la dulce sonrisa que le daba la camarera.

Ambas me miraron esperando mi pedido. La camarera para ordenarlo y Lucy para seguir contándome.

Pero por alguna razón no contesté, no quería que Lucy siguiera contándome como conoció a Shaoran. Tal vez debería irme de aquí, decirle que se me hizo tarde y que tenía que ir algún sitio pero…

-Otro-susurré con voz quebrada.

La chica asintió y se fue.

Lucy me miró, escrutándome con sus dos zafiros.

-Pasaron los días-siguió. Volví a encogerme- Cada día pasaba a la misma hora por aquel pasillo y siempre le decía lo mismo, pero él actuaba como siempre. Un día estaba esperándolo, con la chaqueta para devolvérsela, cuando vi cómo venía; completamente demacrado. Estaba contenta de verlo otra día más pero todo rastro de felicidad se fue al ver como se apoyó a una pared y se dejó caer al suelo de golpe. Estaba asustada, muy asustada… Corrí hacia él. Respiraba mal, sus ojos estaban entrecerrados. La imagen de aquel tipo duro y frío desapareció al verlo tan vulnerable… Si alguien lo hubiera visto así ese día seguramente le hubieran dado una paliza, encima, ya que allí se aprovechaban de ti si eras débil.

Mis manos estrujaron la sudadera, bajé la cabeza un poco para que la capucha tapara completamente mi cara.

Allí yo hubiera muerto ya…

-Le tapé con la chaqueta que tenía en la mano, la suya, ya que le vi temblar. Cuando me vio no dijo nada, solo se preocupó de respirar regularmente. Sabía que si pedía auxilio le matarían así que me mantuve allí mientras que le cogía la mano para apretársela cuando se le olvidaba respirar-Vi que se encogió un poco por la imagen mental que tenía. Sinceramente, yo también lo estaba haciendo-Se quedó dormido al rato… Menos mal que apareció Emi y me ayudó a llevarlo hasta su habitación sin que nadie nos viera. No tardó en reponerse, Emi jura y jurará siempre que tomó demasiada droga… Emi dice que por aquel entonces tomaba demasiado, sus necesidades eran diarias…

Los dos batidos se colocaron en la mesa en un golpe suave. La chica nos sonrió, como disculpándose por interrumpirnos, pero yo estaba por hacerle un pedestal.

Cuando se fue empecé a beber de mi batido, intentando mantenerme ocupada con algo y dejar de clavarme las uñas a mí misma.

-Empezamos a conocernos, sin querer, ya que Shaoran no se relacionaba con nadie. Nunca lo ha hecho… Solo se juntaba con nosotras porque éramos unas pesadas-rió ligeramente y yo le di un buen sorbo al batido- Él sabía de mi pasado y yo del suyo… Ambos nos ayudábamos de una manera u otra, matándonos o gritándonos pero nos ayudábamos… Empecé a tomarle cariño, de Shaoran no puedo decir nada ya que siempre ha sido un misterio para mí…

Paró para darle un sorbo a su batido. Fue cuando pude relajar los hombros.

-Los años pasaban… Empecé a salir con un chico de allí, el típico tipo duro. Shaoran y él tenían muchas peleas ya que no se llevaban bien… Pasaron como dos o tres meses de ser novios el chico y yo cuando se lo dije a Shaoran, temiendo que dejara de ser mi amigo, pero se mostró impasible, me dijo que no importaba, que era mi vida… ¿Debería de haberme hecho sentir mejor esas palabras?-me preguntó retóricamente ya que sabía que no le contestaría-Porque no lo hicieron, me sentí la peor mierda del mundo…

Le di un buen sorbo y mordí la pajita, intentando controlar mis ganas de llorar.

-El chico… Empezó a maltratarme… Me pegaba todos los días… Y yo lo intentaba esconder por… Miedo… Miedo a que fuera tan débil que vieran que él me pegaba… Que abusaba de mí y luego me escupía, como si le diera asco… Me daba miedo…-La vi encogerse-No sé cómo se enteró Shaoran, a pesar de que lo escondí muy bien, pero un día me pilló desprevenida mientras que andaba por un pasillo y me empotró contra la pared, para que no escapara de decirle lo que pasaba…

-¿Vas bebértelo?-le interrumpí cuando me terminé el batido. Ella miró mi dedo, el cual señalaba el batido de ella, y negó. Le quitó su pajita y me lo pasó.

-Empezó a gritarme que por qué le dejaba hacerme esto… Que si era tan débil como para permitir que un cabrón me hiciera daño, que yo no tenía por qué aceptar esto… Empecé a llorar ya que sabía que tenía toda la razón pero no quería aceptarlo. Fue cuando me susurró al oído que era una puta, que siempre me había gustado venderme a la gente… Incluso antes de venir allí… Y lo peor de todo es que tenía razón, tiene razón… Yo estaba allí porque era una puta drogadicta…-Escuché como se le quebró la voz.

¿Por qué no le daba palabras de aliento? ¿Por qué no le decía que todo iría bien?, ¿por qué la ignoraba?...

-Tenía miedo… Mucho miedo… Luego se fue-lloriqueó. Apreté más el vaso entre mis manos y mordí la pajita con furia- No volví a saber de él porque se fue… No se despidió… Lloré durante días y días enteros… Salí al mes después de él, junto con Emi, gracias a una increíble donación para ambas… Ambas sospechamos quien pudo ser, pero nunca dijo nada sobre ello…-Shaoran….-Ella y yo empezamos a buscarlo y dio casualidad de que lo encontramos aquí… En Tomoeda…

Me encogí al recordar el día en que entró por esa puerta…

Le odiaba, le odiaba por aparecer justo en ese momento… Le odio por todo lo que me hacía… Es lo peor que me pasó en la vida…

-Te odio, Shaoran Li-susurré llorando.

No supe cuando había empezado a llorar tan desconsoladamente lo que sé es que cerré los ojos para no ver la cara de pena por mí de Lucy.

Le odiaba…

¿Por qué tenía que ser tan perfecto?.

-Le odio-repetí apretando los dientes.

Noté que Lucy acercaba la mano a mí para consolarme por lo que me levanté de golpe, dejando a todo el mundo sorprendido.

-Gracias por…-clavé mis uñas en la palma de mi mano- Por todo-aseguré levantando la cabeza, estableciendo contacto con ella. Luego me arrepentí de eso pues no quería que me miraran con pena-Adiós, Lucy…

Antes de que me diera una respuesta salí de allí corriendo…

No me importó no pagar mi batido y el de Lucy, que me lo había bebido yo.

Corrí como nunca. Donde me llevaran mis piernas estaría mejor que aquí, cuando me cansara pararía… Mientras tanto corrí, bajo la lluvia.

Mis lágrimas se entremezclaban con la lluvia, mi ropa seguía empapándose de la triste y melancólica lluvia que caía sobre mí.

¿En qué estaría pensando?. ¿Qué hubiera pasado si Lucy no me hubiera puesto los pies en la tierra?.

Shaoran siempre ha querido lo mejor para los que le rodean, aunque no lo admita.

Sé que pasa algo…

Sé que Shaoran no está así por lo que él dice, sé que no me deja por el sexo o porque no crea que lo quiero. Miente, está mintiendo.

Tengo miedo…

No me di cuenta hacia donde iba hasta que pasé por un estrecho callejón.

Conocía este recorrido, lo había hecho muchas veces.

Conocía donde estaba cada piedra, cada persona en este mismo momento, conocía lo que hacían normalmente, conocía cada farola, cada buzón, cada esquina, cada graffiti…

Por un error todo se había ido a la mierda.

Por una llamada de teléfono todo había cambiado…

Y odiaba todo eso.

Odiaba ser tan frágil para que solo eso bastara en destrozarme.

Divagué por las calles desiertas y mojadas.

Ya no tenía ganas de correr, con solo ver este barrio mi vida dejó de tener sentido. Dejé de pensar las cosas tan horribles que había pensado hace unos minutos para pensar en la única cosa que me importaba.

Shaoran, ¿dónde estás ahora?.

Are we meant to be empty handed?

(¿Estamos destinados a tener las manos vacías?)

¿Estás tranquilamente en tu casa refugiándote de la lluvia?, ¿estarás fumando mientras que haces zapping en la tele?, ¿estarás besando a otra?, ¿estarás tomando esa copa de alcohol que siempre te gusta tomar cuando estás estresado?...

¿Qué estarás haciendo?.

Como por arte de magia, mis ojos divisaron el edificio más bello que había en este mundo;

Su piso.

'Mi otro yo me devolvió la sonrisa en el espejo y, de paso, me guiñó un ojo.

Había quedado pronto con Shaoran. Tomoyo y yo habíamos ideado un plan para seducirlo, según ella nunca fallaba. Esperaba que Shaoran no fuera la excepción que confirma la regla.

Escuché como el teléfono de mi casa sonaba insistente desde el piso de abajo.

¿Por qué narices no lo cogía mi hermano?.

-Touya, ¡cógelo tú que estoy ocupada!-grité desde el baño mientras que me repasaba el brillo labial, tenía que estar perfecta para él.

El teléfono dejó de sonar por lo que supuse que lo había cogido.

Me arreglé un mechón que se me había escapado de las horquillas y, tras darme un repaso rápido, bajé las escaleras corriendo ya que pronto llegaría mi nov… Quiero decir, Shaoran.

Solo pensar esa palabra me hacía sonrojarme así que no la decía y mucho menos la pensaba… Aunque me alegraba tanto estar con él… Hoy hacíamos dos meses juntos, ¿no es estupendo?.

Le iba a regalar un videojuego nuevo que él quería.

Sí, no suena muy romántico, pero ambos prometimos que nos regalaríamos cosas que necesitáramos o quisiéramos de verdad, no el típico colgante o pulsera que ponía cosas dulces.

La verdad es que no me importaba. No me importaban los regalos, solo quería cumplir más y más meses con él.

Sonreí ante mis pensamientos.

El teléfono volvió a sonar.

Volteé a ver si mi hermano estaba allí, pero no había nadie.

-¿Touya?-pregunté acercándome al teléfono.

Inspiré hondo y lo cogí.

-Casa de los Kinomoto, soy Sakura-informé mientras que buscaba a mi hermano con la mirada. ¿Dónde se había metido?.

Hace cinco minutos estaba aquí conmigo, es más, habíamos hablado civilizadamente y ahora…

-¿Oiga?, ¿hay alguien?-pregunté al no recibir respuesta.

¡Como fuera una broma mataría a…

-Lo siento-susurró una voz limpia y clara, una voz que me hizo soltar el teléfono de golpe.

Mis piernas dejaron de funcionar y me tiraron al suelo sin piedad.

No podía ser…

No podía ser…

-Mamá-susurré con los ojos abiertos tanto como estos me lo permitían.

No escuché nada al otro lado del teléfono así que, en medio del shock, alargué la mano para cogerlo. Espero no haberlo roto después de todo…

-¿Mamá?-pregunté retóricamente pues yo conocería esa voz en cualquier sitio.

La línea estaba en silencio. Solo se escuchaban mis pobres sollozos.

-Mamá…-repetí llorando desconsoladamente.

-Sakura, no… No llores…-me intentó consolar desde el otro lado del teléfono.

Pero lo único que hice fue llorar más.

-Mamá… Mamá…-repetía como si fuera una niña pequeña la cual había perdido a su madre.

-Sakura, no…-noté que su voz se quebraba ligeramente. Ella también lloraba…

Eso fue lo que me hizo llorar aún más.

-Te odio, mamá… Te odio por todo…-le aseguré entre lágrimas.

-Lo sé-aseguró con voz rota mientras que también lloraba.

-Estoy tan perdida, mamá…-le aseguré encogiéndome del miedo, del dolor.

Tanto tiempo amargándome por mi madre, tanto tiempo llorando por no saber nada de ella y ahora ella…

Estaba en el teléfono.

Duele…

Duele mucho…

Aquí en mi pecho… Duele demasiado…

-No, cielo, no… Tienes un futuro por delante…

-¡No quiero!-grité, interrumpiéndola como una niña pequeña.

Me comportaba como tal.

-No me dejes, mamá… Duele estar sola…-le pedí sin parar de llorar.

-Nunca voy a dejarte sola-aseguró con voz vacía…

Mamá…

Duele, duele no tenerte a mi lado…

De repente sentí como estrujaban mi pecho.

Solté el teléfono de repente, escuchando los gritos de mi madre a través de este intentando saber que me pasaba. El aire empezó a escasear en mis pulmones. Cada vez se me hacía más difícil respirar y estaba empezando a marearme.

Me dejé caer, sin importarme el dolor que me daría después el golpe que acababa de darme en la cabeza.

El pecho… Me estaba ahogando…

-¡SAKURA!'

Mi hermano…

Me había ayudado tanto estos días. Él era de los que más había sufrido, yo estuve unos días con sedante así que no me di cuenta de la gravedad de las cosas hasta que empezaron a quitármelo.

El ataque había sido demasiado fuerte.

Estuve un día completamente durmiendo, pero completamente estable.

Lo primero que vi al levantarme fue lo que más quería ver.

I know I could, I could be better.

(Sé que podría, que podría ser mejor)

'-Shaoran…-susurré mientras que hacía un esfuerzo enorme por abrir los ojos del todo.

-Descansa-me ordenó con voz ruda.

-Shaoran, ¿qué ha pasado?-quise saber mientras que clavaba mis ojos en los suyos, sin hacerle caso a su tono ni a lo que decía.

Se veía tan desamparado, tan dolido…

-Has estado durmiendo durante un día, te han hecho exámenes médicos para saber qué te pasa-me informó con voz rota. Intenté incorporarme un poco pero no me lo permitió-Descansa-repitió con el mismo tono de antes.

Dio la vuelta, dispuesto a irse de allí y dejarme sola.

-No me estoy muriendo-le aseguré.

Podía ver su miedo tras sus ojos.

-No hagas esto más difícil, solo llámame si lo necesitas-me informó sin mirarme si quiera.

-No te vayas, por favor-rogué con voz ahogada ya que sabía por qué se iba; No quería ver como se repetía otro de mis ataques-Sé que puedo cambiar, no estoy tan jodida cómo crees

Apretó sus puños.

-Si pudieras cambiar lo habrías hecho hace mucho tiempo, Sakura. Ahora no puedes, estás tan muerta como yo-sus palabras me dolieron como miles de agujas en el cuerpo…

Pero tiene tanta razón…

-Yo no estoy muerta, el único muerto aquí eres tú, Shaoran-aseguré, intentando que viera que él estaba igual que yo…

-Siento recordarte que yo no me atormento con mi pasado, Sakura-su voz sonaba tan dura conmigo, tan dolorosa-Pero soy así y, si me quieres, me aceptarás como soy.

Me dolía, otra vez…

Dolía…

Pero tenía tanta razón…

-Yo por lo menos no vivo en el pasado como tú, Shaoran.

Sabía que estaba clavando puñales, puñales dolorosos y envenenados, en el corazón de ambos.

-Yo no vivo en el pasado, este es mi pasado-finalizó con voz ruda. Nunca creí que me hablaría así

Otra puñalada.

-No, Shaoran. Este es tu futuro y lo estás jodiendo-demandé segura de lo que decía.

Reanudó su caminar hacia la salida.

Por cada paso que daba mi corazón latía más despacio.

Estaba a punto de irse cuando susurré:

-Te quiero, Shaoran. No lo olvides-aseguré con voz rota.

-No me dejas olvidarlo aunque lo intente.

Y cerró la puerta.

Cerró nuestra conversación tan fría… Fría como la nieve…

Me dejó sola entre este frío, me dejó desnuda ante la mirada de miles de personas.'

I don't think I deserve it;

(No creo que me lo merezca;)

No supe en qué momento fue en el que caía al mojado suelo de rodillas, lo que sé es que no paraba de llorar.

Había venido a hablar con él no a llorar en la puerta de su edificio como un idiota.

Pero no podía remediar sentir tanta tristeza por todo lo qué pasó.

¿Cuándo aprendería a quedarme callada?, ¿cuándo aprendería que mis palabras también hacen daño a la gente?, ¿cuándo aprendería a ser menos egoísta y pensar en los demás por un segundo?.

¿Cuándo coño aprendería qué jodía sentir dolor?.

¡No quería todo esto!, ¡no quería que pasara todo esto!.

¿Qué narices le diría a Shaoran?, ¿Que había venido porque no le creía?. Él sabía que no me creía nada así que era ridículo estar aquí…

Debía irme, debía dejar de pensar en Shaoran, dejarle en paz y dejarle vivir su vida a gusto… Entonces, ¿por qué mis piernas no se movían?.

Selflessness.

(Desinterés)

-No tienes por qué estar aquí.

Me volteé, asustada por la ruda y fría voz que había interrumpido mis idiotas y suicidas pensamientos.

No…

La persona que menos quería ver en este mundo estaba delante de mí.

Find your way into my arms.

(Encuentra tu camino en mis brazos)

Su porro estaba casi consumido, juraba que dentro había alguna de las drogas de las buenas, sus ojos estaban entrecerrados mientras que aspiraba toda la porquería que poseía, pero que, sin embargo, lo mantenía con vida.

¿Cómo pude pensar, planteármelo siquiera, que yo podría satisfacerle igual que la droga?.

No podía compararme con ellas, yo hacía mucho más daño que todas las drogas del mundo juntas. Ellas lo hacían sentir vivo, yo muerto…

-Lo sé-contesté agachando la cabeza.

No quería que viera que lloraba por él, porque aunque las gotas de lluvia se entremezclaban entre mis lágrimas mis ojos seguramente estaban rojos.

All stars could be brighter.

(Todas las estrellas podrían ser más brillantes)

Lo escuché suspirar.

Agaché más la cabeza mientras que mis pantalones se mojaban con los charcos del suelo.

Tenía frío, bastante frío…

-Ya me iba-aseguré entre sollozos, aún sin mirarlo- Pasaba por aquí para comprar una cosa y me tropecé-tartamudeé. No sabía por qué necesitaba darle un argumento.

Mentía tan mal…

Si vivía al otro lado, ¿para qué iba a venir aquí a comprar?. Seguramente él ya se había dado cuenta de que estaba mintiendo pero no dijo nada.

Me incorporé débilmente, sin ninguna ayuda, y casi vuelvo al suelo de culo por mi poca estabilidad.

Shaoran solo me miró mientras que inspiraba hondo y dejaba escapar por su boca una bocanada de droga.

Tosí ligeramente cuando me vino el olor.

En otros casos le estaría quitando la droga y tirándosela en un charco pero ahora yo no tenía nada que hacer, no podía ayudar a lo que nunca había querido ni necesitado mi ayuda.

¿Ayuda?.

¡Era yo la que lo necesitaba!, ¡y de un psicólogo!.

Vi como Shaoran movió la mano para alejar el humo de mí, es más, en la siguiente calada ladeó la cabeza para que no viniera hacia mí el humo.

Agradecí mentalmente su caballerosidad, por lo menos seguía preocupándose por mi salud.

Me entretuve unos segundos para observarlo por última vez.

Su pelo castaño y revuelto se adhería a su bronceada piel de la frente y cuello. Los matices de sus ojos ámbares relucían, su tono rojizo era claro y su iris de un color miel. De su boca masculina y mojada salía el humo que su nariz recta no quería soltar de su esbelto y alto cuerpo moreno. Por su mentón agudo y sus mejillas trigueñas corrían miles de gotas que le hacían ver irresistible.

Bajé la mirada para su cuello el cual tenía el mismo patrón que todo su cuerpo; ese color oscuro que tanto me gustaba.

Tras esa camisa negra se escondía un cuerpo delgado que le daba ese toque de masculinidad que él poseía.

Subió el cuello de su chaqueta de cuero mejor.

-Lo siento-susurré entre lágrimas. Odiaba ser tan débil con solo verlo.

All hearts could be warmer.

(Todos los corazones podrían ser más cálidos)

No quería pasar por su lado pero tendría que hacerlo para irme de aquí. No quería oler su fragancia, aquella que recordaba con solo cerrar los ojos e inspirar hondo.

Cerré los ojos para no perderme en su mirada otra vez. Si me iba de aquí lo más rápido posible todo acabaría…

Las cosas volverían a ser como antes de que le conociera…

Las cosas volverían a ser tranquilas.

No te engañes, querida Sakura.

Intenté que no derramar ninguna lágrima, ya las derramaría cuando estuviera lejos de aquí.

Mi corazón se paró instintivamente cuando pasé por su lado y olí su fragancia mezclada con, ¿heroína?.

No pude evitar derramar una lágrima, rebasé mis límites.

What…

Una mano rodeó mi muñeca.

…Would…

Noté que tiraban de mí salvajemente, casi me caigo de la dureza que tiraron de mi mano.

…It…

Levanté mi mano libre para pegarle al sujeto que me había hecho tanto daño pero fue interceptada antes de tiempo y sujetada junto con la otra mano por encima de mi cabeza.

…Take?

(¿Qué haría falta?)

Me apegó a él y se encogió sobre mí. Su mano libre pasó por mi cintura.

Las lágrimas, para no variar, corrían salvajemente por mis mejillas.

-Quédate -su voz sonó dolida en mi oído.

Noté su calor, noté que dejaba de tener frío.

-Quédate un poco más, quédate quieta aquí.

Sí.

Me relajé instantáneamente y lloré más.

Se encogió más y me soltó las manos.

Las dejé caer y dejé que sus manos rodearan mi cintura con desesperación, para acercarme más a él.

-No quieres eso-susurré lastimosamente ya que más bien lo sollocé.

Hipé una vez, cosa que bastó para que me abrazara con más ímpetu.

What…

-Quédate, solo un rato más, hazlo por mí

Su ruego me tomó desprevenida.

…Would…

-Nunca me iré si no quieres-aseguré sollozando.

Sus manos me estrecharon más a él.

Me faltaba algo de aire pero no se lo diría, como si me quería ahogar…

…It…

-Nunca quiero que te vayas-susurró lastimosamente.

Acaricié lentamente sus manos con las yemas de mis dedos. La lluvia caía con furia sobre nuestras cabezas.

…Take?

(¿Qué haría falta?)

-Entonces nunca lo haré-prometí.

Dejó caer su cabeza en mi hombro. Sentí como su respiración era entrecortada en mi mojado hombro.

-No quería que nadie te hiciera daño-juró con pesar.

Mi corazón volvió a sentirse vivo.

Él no me dejaba por nada malo, solo porque quería…

Protegerme…

Él quería protegerme de algo malo…

Una sonrisa de idiota se posó en mi cara.

-Nadie me hará daño contigo-aseguré-Tú eres el único que puede hacerme daño-agregué entre sollozos.

Lo sentí encogerse con más fuerza.

-Deja de hacer eso, te he hecho mucho daño-gruñó, enfadado, apoyando su frente en mi hombro y soltando un suspiro.

-Pero soy camicace y me gusta que me hagan daño otra vez –confesé con una risa ligera.

-Que profundo-se mofó dejando de apretarme tanto hacia él, con una ligera risa colándose por sus labios.

-Lo sé-reí yo también, entre lágrimas.

Cogió mi mano y me hizo girar sobre mí misma para quedar cada a cara con él.

Iba a decirle que lo sentía mucho por todo lo que le había dicho, que me perdonara por ser tan débil, que me perdonara por quererle tanto aun sabiendo que no debería si quería mantener la salud mental de ambos, que sentía llorar tanto delante de él, que me perdonara por no creerle desde el principio pero…

No me dejó.

Supongo que nunca hubiera podido decirle una palabra en ese momento ya que ninguno de los dos quería decir esas palabras aun sabiendo que deberíamos de decirlas.

Supongo que ese beso fue el más amargo y doloroso del mundo.

Un beso cargado de todo lo que sentíamos en ese momento que no era más que dolor y un vacío tremendo entre nosotros.

Ese beso dolió, dolió como nunca lo había hecho pero a la vez fue tan reconfortarle sentir la calidez dentro de mí…

Sentir el calor de Shaoran era agradable.

Él era tan cálido, me brindaba tanta seguridad…

Pasé mis manos por su cuello y él por mi cintura, suavemente.

Sólo quería que viera que no importaba nada de lo que me pasara, que no me importaba que era lo que casi me separaba de él, lo que me haría daño…

Solo quería que supiera que le quería.

Nos separamos, no por falta de aire, sino porque queríamos mirarnos.

Me separé levemente de él y le miré a los ojos.

Sus ojos me brindaban seguridad, pero a la vez dolor por todo lo que habíamos pasado.

Esto no había sido una pelea, mucho menos nos habíamos distanciado, solo fue un…

¿Bache?.

No era ni eso porque ninguno de los dos queríamos separarnos, nunca nos habíamos separado.

Le acaricié la cara suavemente.

Una sonrisa se posó en mis labios.

-Entonces… ¿Qué vamos a hacer?-pregunté, pero ya sabía la respuesta.

Su sonrisa ladeada no se hizo esperar.

-¿Qué crees?-preguntó retóricamente.

Rodé los ojos y bufé ligeramente.

Sin querer estornudé, mi cuerpo quiso recordarnos que la lluvia no le estaba sentando muy bien.

Cogió un mechón de mi cabello y lo puso detrás de mi oreja, delicadamente.

-¿Cuándo narices dejaremos de hacer eso?. ¿Es que somos tan camicaces que nos gusta dañarnos?.

Reí ligeramente ante su pregunta retórica y hasta algo macabra.

-Tal vez-me encogí de hombros-Pero es parte de nuestro encanto, ¿qué sería de nosotros sin estas peleas?.

Bufó.

-Es verdad, olvidaba que todo el mundo se pelea y hace cosas estúpidas el 99% del día, como nosotros.

-Lo dicen las estadísticas-reí al ver que casi me mataba su mirada oscura –Cinco de cada diez matrimonios acaban en divorcio -me mofé.

Una risa ligera salió de sus mojados labios.

-Divorcio, ¿eh? -señaló mi cabeza con su dedo índice- Estás loca…

-Lo sé pero esto-añadí posando una mano en su pecho, justo donde estaba su corazón- es mío, por muy loca que esté.

Miró mi mano con pesar para luego posar sus ojos sobre mí.

-No quiero que todas mis cosas te salpiquen, no quiero que mi pasado vuelva-aseguró entrelazando la mano que tenía, hace unos segundos, en su pecho con la suya.

Alcé mi mirada, ya que la había dirigido a nuestras manos, para ver como su sonrisa se volvía dolorosa y en sus ojos se mostraba la tristeza que sentía.

Le sonreí con toda la dulzura que pude.

-No lo harán y, si lo hacen, no me importa-aseguré-Puedes decirme que estoy loca, lo sé, pero me ha costado estar contigo y no voy a dejarte; Te quiero-dije rápidamente ya que me daba algo de vergüenza. Abrió la boca para decirme algo pero yo se la tapé rápidamente con mi mano libre. El sonrojo que cubría mis mejillas era increíblemente notable- No te rías-grité bastante avergonzada al sentir que su boca se amplió en una sonrisa- Es vergonzoso decirte esto…-agregué agachando la cabeza.

Sentí algo húmedo y caliente recorrer la palma de mi mano.

Abrí los ojos como platos, ¿cómo en un momento como este puede ser tan… Tan…

Shaoran?

Retiré la mano inmediatamente al ver que pasó su lengua por ella, es más, hasta intenté alejarme pero su agarre no me lo permitió.

Tiró un poco de mí, para acercarme de nuevo a él.

Sonrió de oreja a oreja pícaramente.

-Que cursi te sale todo, querida-se mofó. Ese querida sonó con demasiado sarcasmo.

Fruncí mi ceño, bastante molesta.

-Idiota-gruñí inflando las mejillas levemente.

Tras esa frase sonó una carcajada que inundó mis oídos y me dejó completamente idiotizada.

Hacía algo de tiempo que no lo veía reír así, una semana exactamente. Desde que toda esta mierda pasó.

¿Por qué narices siempre nos pasaban cosas cuando estábamos bien?

La vida no es rosa.

-¿Idiota yo? se mofó- Soy el ser más listo del universo.

-Por supuesto, ¡oh gran Shaoran Li!, ¿cómo se me ha olvidado eso, Dios griego? -gruñí al ver que no paraba de sonreír.

-Tranquila, súbdita mía-murmuró con parsimonia- No hay nada que no se pueda arreglar con un beso.

Fruncí más mi ceño.

-Gilipollas -refunfuñé.

-No, no, no, querida –me 'regañó' tirándome hacia él para quedar completamente pegada a él-Dame mi beso y deja de insultar al Gran Shaoran Li.

-Como se te ocurra besarme ahora te parto la cara-sí, estaba enfadada y mucho.

-Correré el riesgo-se mofó con una pícara sonrisa.

Y antes de que pudiera escuchar esas palabras sus labios acaparaban los míos con hambre y, hasta pude notar, con algo de deseo.

Alcé una mano para pegarle pero todo quedó en un intento cuando abrió mi boca con su lengua y jugó con la mía tranquilamente. En vez de pegarle hundí mi mano entre su pelo.

Odiaba perder, pero esta vez era agradable el sabor de la derrota.

Nuestras lenguas se buscaron desesperadas en un intento de ser una.

Hace tiempo que no me besaba con tanto deseo. Desde que empezamos a ser novios me besaba con menos deseo y con más tranquilidad, como si no quisiera nada conmigo.

Pero yo sabía que me deseaba igual, su cuerpo respondía por él.

Tomoyo me dio las claves para saber cuándo un chico te desea tanto.

Gemí a caso hecho ya que quería ver si era verdad.

Un gruñido se escapó de su boca mientras que apretaba más sus manos en mis caderas.

Una pequeña sonrisa se coló por mis labios al ver como Tomoyo sabía tanto sobre ellos. Pero no duró mucho ya que mordió mi labio inferior ligeramente y entonces si gemí de verdad.

Pude ver que estaba empezando a perder el control de sí mismo y que pronto dejaría salir a un hambriento Shaoran.

Antes nunca había sido delicado conmigo y yo me había enamorado de ese chico, no sé porque intentaba ser más tierno conmigo desde que salimos juntos.

Veo normal que lo haga ya que él quiere estar conmigo, tanto como yo, de alguna manera u otra, y sé que tiene miedo a que un día me canse de él. Pero eso es técnicamente imposible.

Bajé mis manos hasta su cuello y empecé a acariciarlo con la yema de los dedos. Sabía que ese era su punto débil y que pronto dejaría caer sobre mí toda su hambre y deseo.

Escuché su gruñido ronco, entonces supe que lo siguiente que hiciera lo volvería loco.

Dejé de jugar con su lengua rápidamente y me separé de él para dejarlo desconcertado. Antes de que pudiera meter mi juguete preferido en su caja le pegué un pequeño lametón.

Después solo noté como me cogía las manos y las puso a ambos lados de mi cabeza. Me hizo retroceder lentamente mientras que besaba mi labio inferior con rapidez hasta que mi espalda tocó la fría y dura pared de la calle.

Abrió mis piernas para meter las suyas.

Espera…

¿En la calle?. ¿Lo haríamos en la calle?.

No sé, mi primera vez la esperaba en otro sitio. Bueno, no esperaba un hotel de lujo con una cama que tuviera rosas por encima y, hasta si me apuras, tampoco me urgía hacerlo en una cama. Pero… ¿En medio de la calle?.

¿Con la lluvia, con el paso de gente?.

-Deja de pensar-gruñó.

No me dio tiempo a contestarle ya que pasó su lengua por mi cuello, mojándolo más que antes.

Estaba tan apegado a mí que no sentía el frío y hasta me tapaba algo de lluvia al ser más alto que yo.

Sonreí mientras que él me pegó un pequeño mordisco en la curva que había entre mi cuello y mi hombro.

No sabía decir cuando me había quitado la capucha y tampoco cuando había conseguido ladear la sudadera para llegar hasta ese punto solo sé decir que lo que estaba haciendo hacía que me subiera la temperatura.

Intenté soltar mis manos de su agarre pero fue imposible ya que él tenía mis muñecas bien sujetas.

-Shaoran-me quejé en un gemido cuando me vi completamente acorralada sin poder hacer nada.

-No te dejaré tocarme-gruñó mientras que lamía desde mi cuello hasta la parte de atrás de mi oreja.

Me sonrojé hasta las orejas y cerré los ojos lo más fuerte que podía. Sin querer ladeé la cabeza hacia el lado contrario de donde estaba su cabeza, dándole un mejor acceso a mi oreja.

-Esto es una violación-susurré en un gemido.

Pasó su lengua por mi oreja delicadamente.

Si no fuera porque me tenía completamente acorralada contra la pared y que me sujetaba las muñecas ahora mismo estaría en el suelo.

Las piernas me temblaban bastante y el corazón latía como un caballo desbocado.

-Me gusta violar a la gente-aseguró con voz ronca- Pero solo a las que se llaman Sakura Kinomoto-la sonrisa pícara de su rostro hizo que me sonrojara aún más.

-Pues a mí no me gusta que violen a la pobre Sakura Kinomoto-refunfuñé roja como un tomate- Sé que a ella le gusta hacer disfrutar y tocar también como a su violador.

-Pero entonces no sería una violación, sino sexo-le escuché reír en mi oreja.

Un escalofrío recorrió mi espalda y un jadeo salió de mi boca.

Odiaba que supiera mis puntos sensibles.

Tenía que decírselo…

Tenía que decirle que quería hacer el amor con él, que quería que se llevara mi virginidad. Ahora era el momento.

-Entonces tengamos sexo-me aventuré a susurrar roja como un remolacha.

Sacó la cabeza del hueco entre mi cabeza y mi mano derecha para mirarme a los ojos.

Me sentí escrutada por esos ojos ámbares que me miraban con deseo e incredulidad, como si tuviera dos cabezas.

-Sakura… No creo que quieras que…

-No lo digas-grité avergonzada, cerrando los ojos de golpe. No quería que sus labios dijeran que era virgen, me sentía avergonzada y no sabía por qué-Quiero hacerlo-aseguré.

Lo único que me quedaba era que no dijera nada más, que dejara actuar a sus hormonas y dejara de pensar, pero era mucho pedir eso en Shaoran.

-No es algo con lo que jugar-intentó que racionara.

Tenía tanta razón…

Pero le quería tanto que quería demostrarle que quería que el fuera el primero…

Y el último.

-Es mi forma de demostrarte que…

-Sé lo que sientes-me interrumpió-Pero yo no…

-Te dije que yo te satisfacería-lo único que me quedaba es recordarle la promesa.

Le vi debatir contra su consciencia y sus ganas. Sabía que Shaoran siempre pensaba demasiado cuando se trataba de mí y más cuando era algo importante.

Siempre ha sido un chico que piensa las cosas importantes y que no quiere hacer daño, sé que, aunque no sepa por qué aún, soy su debilidad y que igual que siempre que está conmigo pierde la cabeza también piensa las cosas que hace conmigo demasiado.

Sé que le da vueltas a muchas cosas, una vez lo sorprendí pensando hasta en el futuro de ambos.

Él es frío, arrogante, duro, insensible y silencioso… Pero sé que tiene un gran y cálido corazón y que, lo mismo que es impulsivo a veces, es retractado en otras.

Es algo así como dos Shaoran completamente opuestos y ahora, justo cuando quería al rebelde, estaba emergiendo el Shaoran responsable.

-Vamos, tú también tienes ganas-intenté seducirlo pero mis intentos eran tan pobres como un niño tercermundista.

Frunció su ceño cuando me apegué más a él.

-No depende de las ganas-aseguró con voz fría y controladora-Sino en las consecuencias de esto.

-¡Oh, vamos!. No lo pienses más-gruñí inflando un poco las mejillas- La próxima vez te haré beber dos o tres botellas de JB para que te desates como aquel día…

-Eso fue un error, Sakura-me interrumpió enfadado- Sé controlarme, soy un hombre pero no un animal.

Sí, sus palabras me dolieron.

Sabía que había sido un error pero no quería que lo dijera, en mi cabeza sonaba menos doloroso saber que no quería sexo conmigo.

-Cualquier chico me tendría contra la pared ahora mismo-gruñí infantilmente.

-Te tengo contra la pared-se mofó con picardía- Pero no voy a ir más allá, ¿has pensado en las consecuencias de esto?-abrí la boca para mentirle y decirle que sí pero su mirada me acalló por lo que cerré y abrí la bocas varias veces, como un pez, sin saber si decirle o no-No, no lo has hecho, no mientas.

Bajé la cabeza algo arrepentida.

-¿Qué pasa si lo jodemos?

-No lo vamos a joder-gruñí enfadada y, también, molesta por su estupidez- Que pesimista eres, joder.

-No soy pesimista, solo sobrepeso las consecuencias-dijo rápidamente- Cosa que tú no haces-añadió con una mirada reprobatoria.

-Vamos, Shaoran. Hazlo… ¿Qué clase de chico eres, joder?. Tienes casi dieciocho años, esto no es un delito, yo ya soy mayor de edad. Por regla sería yo la que me metería en problemas; tú eres menor aún-su mirada casi me envía a tres metros bajo tierra-Así que no puedes decirme que no quieres por algo legal porque no me lo trago. Y tampoco me trago que no tengas ganas: ya no es porque seas hombre sino que sabes tan bien como yo que ambos queremos esto.

Ladeó un poco la cabeza mientras que pensaba.

¡Sí, sí!. Estaba ganando la batalla.

Por favor Dios, haz que Shaoran deje de pensar tanto y diga que sí.

Le quiero y quiero que él sea el primero.

Él me desea y yo le deseo, hacer el amor entre parejas es lo más apropiado. Me daba igual el tiempo que lleváramos juntos, desde el primer momento ambos nos habíamos deseado así que no había ningún problema en satisfacernos.

Además, seguramente él tenía más experiencia que yo.

Un pinchazo cruzó mi pecho, sí, eran celos.

¿Cuántas chicas habrían jadeado entre sus brazos?, ¿cuántas chicas lo habrían escuchado suspirar ante sus embestidas?, ¿cuántos cuerpos de Diosas desnudas habría visto?.

Fue cuando sentí celos y vergüenza.

¿Y si yo no era tan buena?, ¿y si yo no le satisfacía?, ¿y si no le gustaba mi cuerpo?.

Mis senos eran muy pequeños y mi culo casi inexistente, mis caderas eran poco pronunciadas…

Una niña de 13 años tenía mejor cuerpo que yo.

Sí, tenía miedo. Pero no de perder la virginidad con él sino de que no le satisficiera lo suficiente.

Además, añádanle los celos de pensar cuantas habrían caído muertas en sus brazos.

-Shaoran-susurré su nombre dulcemente, previniéndole que lo siguiente sería vergonzoso y doloroso para ambos. Su mirada se posó inmediatamente en mis ojos- Tú… ¿Cuántas chicas has…?

Pero no terminé la frase ya que vi cómo se sonrojó ligeramente, seguramente yo estaría igual, no, peor.

-Esto…-vi como dudó en decírmelo o no- ¿Para qué quieres saberlo?-¿responde a una pregunta con otra?. Uh… Eso es malo.

-Es que… ¿Por qué no respondes mi pregunta primero?-sí, jugaría a su juego.

-¿Por qué no lo haces tú a la mía?.

-¿Por qué yo pregunté primero, puede ser?-señalé retóricamente.

Ladeó su boca y agachó la mirada.

Se separó de mí inmediatamente.

La lluvia volvió a caer sobre mí, mojándome.

Sí, me estaba preparando para lo peor…

Vi como dudó en responderme y hasta pensarse en el grado de dolor de mi respuesta.

Tal vez creería que no lo haría con él si sabía cuántas chicas le habían visto desnudo encima de ellas.

Mi corazón se encogió ante la imagen visual de Shaoran con el torso desnudo y una capa de sudor encima de una chica. Podía ver su cara de placer mientras que jadeaba para coger mejor el aire…

Y me sentí débil e incompetente.

Abrió la boca para responderme.

Me tensé, en este momento era igual que un palo, o incluso una estatua.

-Sakura-su voz sonó tranquila y aterciopelada, supongo que para prepararme para algo desagradable. Asentí ligeramente- ¿Por qué…-Paró de hablar cuando su voz se perdió entre las gotas de lluvia que mojaban el asfalto. Tosió ligeramente, tomó aire y volvió a mirarme- ¿Quieres pasar a mi casa?.

Abrí los ojos como platos.

¿Lo haríamos?

What would it take for things to be quiet?

(¿Qué haría falta para que las cosas estén tranquilas?)


Notas de la tardona/pesada e odiada autora:

Emm…

¿Hola?.

Ha pasado tanto tiempo (Sí, estaréis pensando: Tú recuérdalo que puede que vayamos a tu casa y todo xDD) que no sé cómo empezar unas notas de autora sin que me matéis por tan larga espera xDDD

Mmmm, un lo siento no bastará, ¿verdad?. Sé lo mucho que os gusta la historia, lo mucho que me gusta estar aquí y lo mucho que me habéis hecho saber que queríais que actualizara pronto –tal y cómo prometí-, pero creedme que no he querido dejar la historia.

He de confesar algo que sé que os asustará, a mí me sigue asustando bastante la idea: Estuve pensando seriamente en pausar la historia.

Puede que esa sea mi 'excusa'. La inspiración no está de mi parte, creo que con los años me desgasto o es que cada capítulo me cuesta más xDD. Pero no os preocupéis, no la voy a dejar. No sé lo que tardaré en subir, no sé cuándo narices vendrá la inspiración pero no voy a dejarla, jamás.

Pensar eso y razonar si era una buena respuesta para todo lo que me estaba pasando (fuera de FanFiction, claro) me hizo ver que estaba equivocada y que estaba tomando demasiado tiempo en tonterías cuándo debería hacer lo que más me gusta y lo que más me relaja: Estar aquí escribiendo.

Creedme, echaba MUCHÍSIMO de menos el estar en esta situación. Creo que necesitaba subir un capítulo YA.

Algunas personas me han encontrado en sitios fuera de aquí :P E incluso algunos habréis visto que he estado movilizándome por FF y leyendo y todo, pero lo hacía por tener una vía de escape. Pues, por algunas circunstancias (lo malo es que fueron una detrás de otra xD) me iba a empezar a hundir y paso de eso, así que necesitaba una vía de escape y no, no era escribir. Hubiera matado a todo el mundo y suficiente es con haberlos vuelto a meter más mierda xDDDD (Aunque eso ya estaba planeado y no ha sido por lo que ha pasado xD Además este capítulo salió después de que me recuperara ^^).

En ese lapsus he podido leer a muchas gente maravillosa ^^ Tanto, que me han inspirado en un nuevo fic que está en progreso y bastante avanzado, pero que no subiré hasta que esté completo o hasta que tenga bastante hecho y pueda mantener un ritmo de actualización considerable :). Puedo daros como un 'pequeño' avance xD. Se llama Dulce Tentación. Me encanta, en serio, estoy enamorada de ese fic, así que dudo MUCHÍSIMO que lo deje o lo deje inconcluso ^^. Puede que ya mismo lo tengáis xD. Tiene 7 capítulos y algo así como un mes de vida. Surgió paralelo a este capítulo y no tiene nada que ver. Lo calificaré como Humor/Romance y será T. ¡Wow!, y creo que ya os he dicho mucho xD. En otro capítulo, ya más avanzados, os pondré el pequeño resumen. Espero que os agrade tanto como a mí escribirlo :).

También he conocido a gente maravillosa que me han apoyado muchísimo y me han ayudado en tanto que le debo mucho. Y sí, si estás leyendo esto me da igual que se asome el pedestal (xD) pero debo darte las gracias por todo. Señoras y señores, debo darles miles de gracias a Chocolate-con-menta por haberme apoyado tantísimo, por ser tan maravillosa como es, por haberme ayudado tantísimo y hacerle, de paso, algo de publicidad por aquí y recomendarla a esta increíble persona/escritora y dibujante a todo el mundo porque es mi ídolo :P (Si no la conocíais de antes, ¡por Dios!, buscadla en google, en mis autores favoritos, en el buscador de FF… ¡Donde sea! Porque no sabéis lo que os estáis perdiendo ^^ ¡Os va a enganchar enseguida!)

Y, por supuesto, debo daros miles y MILLONES de gracias a todos vosotros. Porque sin vosotros no estaría aquí de nuevo, porque si vosotros no me recibierais como lo hacéis no estaría aquí… ¡Sois lo mejor! *-* Y gracias a todas y aquellas personas que se acordaron de mí en este gran lapsus de tiempo en el cual no escribí nada. Porque aunque no os lo he dicho, no hace mucho que el capítulo está terminado cómo quería, es más, me tiré hasta Agosto sin escribir NADA.

Y bueno, creo que os hacéis una idea de por qué no he vuelto. Espero al menos que el volver con este capítulo os guste, porque a mí gusta :).

Y antes de nada debo confesar que este capítulo estaba en mente desde hace bastante tiempo y el contraste con el otro es grande (lo sé) Pero bueno, pensándolo bien, algo de alegría y pastelosidad antes de volver a la vida real de estos dos no está nada mal. ¿Qué hubiera pasado si os hubiera metido este capítulo con más y más capítulos tan desgarradores?. Creo que entraríais en una depresión de caballo, como Sakura xD.

Con respecto a lo que ha pasado he aclarado cosas, no mucho, pues he dejado cabos sueltos que veréis dentro de dos capítulos resueltos. Así, un resumen para aquellos que no lo hayan pillado de todo, Nadeshko llamó a Touya o a Sakura (aún no dejaré eso claro y tampoco el porqué de su llamada, pero ya veréis que todo tiene explicación) y Sakura se hundió, otra vez xD. Con respecto a Shaoran, perdonarlo, solo está cansado de los hundimientos de Sakura. La aprecia (sé que diréis que la quiere y bueno, no lo puedo negar xDDD.) y no quiere que le pase nada y que siga adelante. Pero bueno, poquito a poco. Por lo pronto vamos a saber que narices le pasa y qué le pasa a Shaoran, voy a dejar que abráis una puja y todo xDDDD. No, ahora en serio, ¿qué creéis que le pasará?. ¿Y a Sakura? :D.

Algo atormenta a Shaoran, algo que descubriréis en el siguiente. Donde hay… ¿Un insinuado lemon?. No os voy a decir nada, sólo recordaros que Shaoran la ha invitado a su casa… (Uhhhh).

Quería comentaros algo antes de que echéis en falta algo: He decidido que puede haber capítulos cortos y capítulos largos. No me voy a estrujar e exprimir más porque me agota, me deja sin fuerzas hasta en el alma xD, y me deja sin ganas de escribir y prefiero escribir capítulos más cortos, más directos, y poder tener ganas de escribir el siguiente ^^. Puede que el fic ahora aumente de capítulos de lo pensado pero bueno… Así, si lo miramos por el lado bueno, tardaré menos en publicar :D.

Lucy, Lucy… ¿No esperabais esa historia de ambos?. Aún queda el porqué de Lucy allí, aunque lo he mencionado algo, y el de Emi. Además, creo que os ha quedado claro que Shaoran estaba jodidamente muerto en aquel entonces así que algo ha avanzado xDDD.

Capítulo de ambos puntos de vista :P.

Sé que dije que podríais decidir pero, aparte de que creo que hubo empate :P, pensé que este capítulo era mejor desde ambas mentes u os liaríais más de lo que ya os tengo liados xD. Y debo confesar que el siguiente también será de ambas mentes. No habéis visto fic más raro, ¿verdad? xDDDD.

La canción… ¡Ella tiene la culpa de que esté aquí! xDDD. Creo que es preciosa, me encanta… ¡Una obra maestra!. Me pone el vello como escarpias, la carne de gallina, me pone sensible y llorona y a la vez tan fuerte y con unas ganas de hacer tantísimas cosas… La amo, es mi preferida. Debo confesar que ni Evanescence me ha puesto la carne cómo esta canción (Que por cierto ha sacado nuevo disco! Que no comentaré porque escuché una canción y vi que perdió algo del brillo que tanto me gustaba, así que no he escuchado el disco entero pero espero hacerlo pronto y dar una opinión objetiva de todo el disco xD). Puede que se haya acercado muchísimo pero no lo ha hecho. Significa tanto para mí esta canción que debía ponerla y encajaba tanto… Espero que la escuchéis :D.

Y bueno, también debo daros las gracias por la increíble cantidad de 16 reviews :). Poco a poco vais aumentándolos! OS QUIERO! xDDD. Ojalá y os animéis a seguir comentándome porque en serio que me hace mucha falta y me ayuda muchísimo. En estos meses, siempre que podía, releía vuestros comentarios :3, me animaba muchísimo. Es más, cuando empecé a escribir de nuevo me volví a releer el capítulo 11 y todos los reviews y escribí con tantas ganas que en poco menos de un día tenía escrito un montón ^^. Así que, cómo bien he comentado con varias personas y muchos autores están diciendo, escribid reviews por favor. Yo me estoy uniendo a la campaña xD, debo confesar que soy de las personas que leen sin escribir reviews pero ahora lo hago. Sé el esfuerzo y lo que significa para aquella persona que está escribiendo y aunque sea para decirle un felicidades o comentarle esto y aquello, me pongo. Me gusta saber que la persona que está leyendo mi review se alegra tanto cómo yo de haber leído su historia; me guste menos o más. Así que un review se agradecía en el alma, no dejéis que el fandom muera por eso, no dejéis que el fandom muera por no dejar un comentario. Un review siempre se agradece en el alma, siempre inspira, siempre saca una sonrisa, siempre ayuda, siempre anima a seguir escribiendo….

Y bueno, tras meteros este gran rollo de notas de autora debo confesar que me alegro como nadie de estar aquí de nuevo ^^. El capítulo 13 no está terminado, así que puedo volver a tardar, pero os recompensaré, lo prometo :P. No volveré a prometer el volver pronto porque por unas cosas u otras siempre me pasa algo y no lo hago. Pero sí puedo prometer que os gustará el siguiente :P.

¡Ah!, una cosa que quería comentaros es que no contestaré los reviews por aquí. A aquellos que están registrados en la página le responderé por mensajes privados y a aquellos que no les contestaré en un apartado debajo del resumen de Tú vs Yo dentro de mi perfil :). Es que si no los contesto aquí me da tiempo a subir antes y dedicar tanto tiempo cómo os merecéis en contestaros y no hacerlo a lo loco. Pensadlo, vosotros tenéis capítulo nuevo y una contestación completa. Y yo una felicidad absoluta! :D. Así que pronto tendréis un mensaje privado o un comentario en mi perfil, no desesperéis, estoy castigada y estoy subiendo el capítulo algo infiltrada xD, así que puede que tarde, pero lo haré. Os responderé con la misma dedicación que aprecio de todos por comentarme :D.

Bueno, es hora de decir hasta pronto :D. Repito que echaba tanto de menos que ahora mismo tengo el corazón a tal velocidad que se me va a salir el pecho. ¡Estoy tan contenta que creo que puedo volar y todo! xDDD. Nos leemos pronto! :). Y agradezco cada uno de vuestros comentarios, en serio, me hacen la chica más feliz del mundo MUNDIAL :DDD.

Ah!. No se me puede olvidar una cosa importante! Varias personas me han encontrado en DeviantArt pero allí no subiré nada porque soy una pésima dibujante xD. Solo quería dar por saco a aquellos magníficos dibujantes :P. Pero si queréis hablar conmigo fuera de FanFiction os puedo dar mi Hotmail y Msn. No lo pongo aquí en público porque es mi Hotmail personal y no acepto a nadie que no conozca. Por lo que os agradecería muchísimo que me comentarais si queréis que os agregue o viceversa por un mensaje privado o donde sea, pues así sí os aceptaré. Me encantaría teneros por ahí también y hablar con todos vosotros pues suelo estar mucho por ahí y hablar fuera de FanFiction y conoceros me encantaría *-*. Sé que es un engorro lo que os pido pero os lo pido de favor y gracias por adelantado :D.

Ahora sí os dejo :P

Espero que disfrutéis de este capítulo y que lo saboreéis con gusto después de tanto tiempo.

Os echaba mucho, muchísimo, de menos….

Lo necesitaba tanto…

Os ama muchísimo.

'Asuka-hime'