Disclaimer: Todos los personajes, nombres y escenarios pertenecen a Stephenie Meyer. El título es de una película :D

Summary: Capítulos extras de Isabella decide amar.


Playlist: El último polvo - Caramelos de Cianuro obsly :D

Ubicación: Luego de "Promesa y Compromiso no es lo mismo" Después de la boda, ¿qué hicieron Jacob & Bella? ¿alguien se imagina? :3


Runaway Bride

Llevaba el vestido blanco falsa muestra de mi pureza y una sonrisa en el rostro honesta prueba de mi felicidad por no contraer nupcias, por supuesto que no había sido una decisión fácil y aún mi corazón dolía por haber dejado a Edward en el altar, aunque sabía que era lo mejor, para los dos. Y todo eso se olvidaba cuando el viento me golpeaba la cara y los brazos hirviendo de Jacob me atrapaban entre él y manubrio de la moto, me había colocado delante de él diciendo que no me escaparía ¿y quién se atreve a desafiar al lobo feroz?

Él estaba concentrado en manejar y yo sólo en él, en disfrutarlo, en llegar a donde fuera que fuésemos y amarlo toda la noche, todos los días, cada hora.

—Llegamos —susurró tras apagar el motor y besándome desde el cuello. Me apretó por la cintura con su brazo y se bajó de la moto sin hacerme siquiera tambalear, dejo el brazo rodeando mi cintura y pasó el otro por debajo de mis piernas, solté un gritito agudo y él sonrió levantándome en el aire.

Bajó el pie de la moto recién estrenada y me llevó cargada como si la boda hubiese sido entre los dos. Lucía tan hermoso en su esmoquin, que provocaba comérselo como si fuese el muñeco de la torta.

Atravesamos el umbral oscuro y descubrí que no estábamos en la pequeña casa roja y no tenía ni la más mínima idea de dónde estábamos, sólo de con quién estaba y eso era suficientemente perfecto.

Me sentó en una silla de madera y sentí un calor invadirme el cuerpo. Apoyó sus grandes manos en mis hombros y se inclinó para besar la piel que estaba descubierta. Quitó la parte superior del vestido y se mordió el labio al mirar la ropa interior de encaje color azul, resultaba obviamente un conjunto muy sexy porque tenía como objetivo una noche de luna de miel; lo mejor era que eran las manos de Jacob las que retiraban las cintas y eran sus labios los que iban besando la piel blanca.

Cuando mis pechos estuvieron exhibidos, sus ojos se tornaron más oscuros. Ya no había tabúes, él había sido el primero en descubrir esas áreas nunca antes visitadas y sería el único.

Se dejó caer en el piso con las piernas cruzadas y retiró la falda del vestido. Se colocó en cuclillas y se dispuso a quitar el liguero con los dientes.

—¿Crees que sea el próximo en casarme? —gruñía mientras los lugares que sus dientes y labios rozaban eran cubiertos por olas de calor intenso. Asentí gimiendo y cerré los ojos para disfrutar únicamente el roce de sus ásperos pero increíblemente delicados dedos. Sentí como quitaba mis pantaletas tras el liguero usando el mismo método, mientras yo me sentía un volcán hawaiano. De pronto dejé de sentir sus dedos recorrerme. Tomé aire acompasadamente y aferré mis manos a la silla —No te muevas —pidió.

No resultaba difícil no moverme, lo que me resultaba imposible era seguir esperando.

Sentí que exploraba mi cavidad y tuve que volver a recordar cómo se respiraba. Supe por el grosor que se trataba de sus delicados dedos preparándome para su fiel compañero. Seguí respirando y gimiendo alternamente, lo siguiente a eso fue un grito que él no se molestó en silenciar cuando sus dedos fueron reemplazados por su excitación endurecida e increíblemente placentera. Grité y gemí, escuché sus jadeos y abrí los ojos.

Miré su cara extasiada, rabiosa, los gestos de la futura llegada al orgasmo mientras me embestía con fuerza. Lo escuché jadear y apreté los músculos de su espalda, empapándome en su sudor y sintiendo el placer en cada embestida.

Me embistió. Fui suya. Fue mío.

Esta vez era completamente distinto, porque no era una maldita despedida, no había lágrimas, sólo nuestros corazones latiendo rítmicamente y sin detenerse, latiendo como uno solo porque lo éramos. Porque lo somos.

No era la primera y estábamos seguros de que no era la última.

La silla cayó en pedazos y nosotros sobre ella. Me levantó sin separarse de mí y me recostó sobre el frío suelo, me siguió embistiendo y eyaculó dentro de mí llevándome al más delicioso placer que pudiese existir.

—Te amo —le grité en la oreja mordiéndosela a la vez.

—Te amo demasiado, Bella Swan —se dejó caer a mi lado agitado, jadeando en lugar de respirar. Me acercó a su cuerpo y me recostó en su cálido y sudado pecho —. Y nunca jamás lo olvides —me besó en la mejilla, la mordió y luego encontró mis labios mientras hacía círculos cariñosos en mi espalda. Me subió a él y sentí que todo volvía a empezar, de nuevo él se alzaba hacía mí y yo gustosa lo recibiría… tantas veces como él lo quisiera.

Miré el vestido de novia tirado en el suelo junto al esmoquin de Jacob, así era como las cosas debían pasar, sin anillo en mi dedo, sin compromisos, sólo nosotros dos.


Son una bomba, pero una de amor!

Perdón por no haber actualizado & no les extrañe que descuide mis fics, es que tengo exámenes todas las dos semanas que viene más los de la uni =S

Los sigo queriendo como siempre

Besos, & un Jacob.

RobinWolfe