Disclaimer – Cualquier parecido con nombres de personajes de Stephenie Meyer es sólo coincidencia, no sé que le da a la gente por andar plagiando… nah! Edward, Bella y el resto de los personajes en este fic pertenecen a Stephenie Meyer… yo sólo se los pedí prestado un rato para contar esta pequeña historia.

Este relato esta basado en hechos reales… ok, sólo está inspirado en una loca noche de despedida de solteras como cualquier otra.


¿Qué hice la noche anterior?

Psicosis

No había nada que apreciara más que el simple hecho de despertar sin el sonido del despertador. Lamentablemente ese día, y contra su habitual costumbre de no dormir más allá de las 10 am, Adele la encontró durmiendo plácidamente, abrazada a la almohada y creando de forma perfecta el perfil de Elvis con baba sobre la misma. Cuando los primeros acordes de "I ser fire to the rain" comenzaron a repetirse por segunda vez y Adele se preparaba para entonar nuevamente las notas de su canción, Bella presionó el botón de suspender y se quedó mirando el techo de su habitación.

Odiaba despertarse así, aunque de hecho todavía estaba en el limbo entre el sueño y la realidad en el que se queda una persona mientras sus neuronas empiezan a hacer las conexiones correctas para sacarla del mundo de fantasía con el que había estado soñando, o más bien del tango que había estado bailando antes de que Adele la despertara.

Extrañó encontrarse en el lugar con el que estaba soñando. Durante un instante intentó recordar el rostro de su acompañante, pero ya se había esfumado de su memoria. Estaba despierta ahora y su bailarín relegado al mundo del olvido.

Generalmente procuraba que fuera su pie derecho el que tocará primero el piso al momento de levantarse. Era algo supersticiosa con eso de "levantarse con el pie izquierdo". Debería haberle preocupado, sobre todo cuando ya había comenzado el día quedándose dormida, sin embargo era domingo y decidió no dale importancia.

Se estiró mientras caminaba al baño, esperaba encontrarse con más consecuencias del fin del fin de semana. ¿Consecuencias? ah, claro. Despedida de soltera de Ángela el viernes, cena familiar el sábado, se recordó.

Empujó la puerta del baño y esta comenzó a abrirse con cierta resistencia, siempre sucedía lo mismo cuando el vapor de la ducha hinchaba la madera. La casa no era nueva, pero era suya. El pensamiento la alentaba a soportar los detalles que faltaban por mejorar en su hogar, como las baldosas sueltas con las que siempre terminaba tropezando.

Limpió el vidrio del espejo empañado de vapor e hizo su chequeo habitual: ojos, nariz, boca… todo en su lugar. Era una costumbre tonta, como si alguna vez se fuera a despertar sin pelo, lo que en realidad había sucedió una vez cuando tenía trece y Alice la había convencido de que los rizos eran perfectos para ella y que debía dormir con el producto de la permanente en la cabeza toda la noche para lograr mejor resultado. La mañana siguiente su cabello castaño tenía unos rizos fuertes y muy definidos, la envidia de cualquier poodle, lamentablemente estaban pegados a su almohada. Tampoco había hecho su ritual de pie derecho aquella mañana. Ese verano recibió muchos regalos y abrazos condolidos de desconocidos. Si hubiese sabido que pensaban que tenía cáncer les hubiese aclarado las cosas, pero le agradaban los regalos y creía que se condolían por ser una preadolescente calva.

Alejó los recuerdos y se sentó en el wáter esperando tranquilamente su turno mientras Jake terminaba su ducha. Trazó con la mirada las cuadriculas de las baldosas y recordó como a veces solía compartir la ducha con su novio. Habían sido buenos tiempos, claro, eso había sido antes de que él se arrodillarla frente a ella ofreciéndole un anillo y ella tuviera un ataque de pánico que la hizo salir huyendo del lugar. —Un momento —se dijo a si misma, mientras retenía el grito que habitualmente habría sido su reacción normal. Había terminado con Jacob tres meses atrás ¿Quién diablos estaba usando su ducha?

Saltó del wáter y cogió lo primero a su alcance. Tenía su favor el factor sorpresa y el destapacaños. Debía pensar fríamente su siguiente acción. No se destacaba por su valentía, pero acojonada como estaba, bien podría pelear con dientes, uñas y destapacaños por su vida.

Es hombre, pensó. Por la altura podría ser Rose, pero ella no tenía los hombros tan anchos. Apenas lograba ver las dimensiones de la persona al otro lado del vapor y el plástico de la cortina, pero definitivamente era un hombre. Aspiró lentamente. El ruido del agua de la ducha que caía rítmicamente en la bañera mientras bajaba por las tuberías era todo lo que podía oír.

El hombre al otro lado de la cortina estaba quieto. Quizás ya la había descubierto y aguardaba al igual que ella o quizás sólo estaba distraído pensando en cuantas partes tendría que cortar su cuerpo para hacerlo desaparecer. Jodido psicópata de la ducha, pensó con odio.

Bella se armó de valor de una vez, elevó el destapacaños en el aire lentamente.

Uno, contó en su mente. Dos… ¡Tres!

Soltó todo el aire que había retenido en un grito de guerra mientras con una mano descorría la cortina y dejaba caer con toda la ira del mundo el destapacaños, que sostenía en la otra, sobre el psicópata de la ducha.

Lo que sucedió a continuación es algo que ambos protagonistas de esta escena podrían pasar tardes discutiendo. Bella aseguraría que había tropezado con una de las baldosas sueltas al momento de atacar y por eso no había terminado siendo convicta por asesinato. El hombre de la ducha habría jurado sobre su vida misma que la loca del destapacaños le había dado un susto de muerte con su acto a lo Psicosis, para luego caer desmayada de la nada. Bella habría negado vehementemente ser "la loca del destapacaños", alegaría que simplemente defendía su vida del "psicópata de la ducha".

Lo único claro de toda esta historia es que un bote entero de shampoo de fresias se había derramado e ido por las cañerías mientras un desnudo y bastante asustado estudiante de medicina revisaba los signos vitales de una desmayada Bella Swan que ni en su inconsciencia soltaba el destapacaños. La única y verdadera pregunta a resolver de todo este escollo era sólo una ¿Qué había sucedido allí la noche anterior?


Hola chicas… bastante tiempo ¿no?

Hasta que al final obligué al muso a ponerse manos a la obra. Un pequeño guiño a Psicosis de Hitchcock. He estado leyendo a Christian Moore, quizás se note la influencia en el estilo…

En fin, mil disculpas nuevamente por la espera, gracias por leerme, por comentar y ponerme en la alertas. Les juro que cada mail que me llega de acá es un: "Mujer, ponte a escribir de una p*** vez!"

Este cap es distinto a los demás, pero fue un corte muy dramático, no? Bella y Edward en un bar, luego Bella despertándose al siguiente día… el tipo de en la ducha… el limpiacaños…. Sólo dios (y el muso) saben lo que pasó la noche anterior con esos dos.

Besos, saludos, abrazos y demases :D

Jennifer