Disclaimer: Naruto es copyright de Masashi Kishimoto. El uso de los personajes en la historia es sin fines de lucro y solo con el afán de entretener.

La trama de la historia no me pertenece, le pertenece a Lirit Choiseul quien me ha dado previamente su consentimiento para la adaptación de la menciona historia, cualquier copia total o parcial de la misma sin permiso previamente del autor queda estrictamente prohibida. Muchas gracias por su atención prestada.

La historia se basa en la película de "Mientras dormías"

Advertencias: AU, OoC

Rating: "K+"

N/A: Hola, pues dirán, que anda haciendo está loca por aquí ¿No? Bueno no les daré explicaciones ya que no soy muy dada a darlas, pero realmente espero y les guste esta historia. Un agradecimiento especialmente a Lirit-sempai quien me ha dado su consentimiento, gracias nena sois la mejor. Bueno sin nada más que agregar las dejo.

Enjoy…


Esperanza (II).

La esperanza prospera aun bajo las condiciones más inadecuadas.

Pase lo que resto de la semana y la siguiente en cama, recuperándome.

Papa lucia feliz de ver que, al menos, mis fuerzas regresaban poco a poco. Soujiro y Tenten se turnaban para pasar tiempo conmigo y las cortinas de mi habitación siempre estaban abiertas, dejando la entrada de los rayos del Sol para calentar la alcoba; en algunas ocasiones me acercaban a la ventana, para que estos llegaran a mi rostro. Era placentero el sentirlo cosquillando las mejillas. También, varias veces, Soujiro me cargaba piso abajo, al comedor, donde cenaba con ellos y no se me permitía levantarme hasta que el plato estuviera completamente limpio.

Las noches, por otra parte, aun eran un martirio. Las pesadillas no se habían esfumado y mi padre resentía todo esto –él era quien se levantaba a mitad de la noche a causa de mis gritos- Siempre me consolaba y repetía una y otra vez que todo estaba bien, que ya había pasado.

Tal vez tenía razón y realmente había pasado, pero, lamentablemente, no obtuve el final que deseaba.

Quien invento eso de felices para siempre era un completo mentiroso.

Ahora, dos semanas después de la visita de Sasuke a la casa de mi padre –ya no tenía sentido omitir su nombre, ¿Para qué? Lastimaba de igual forma- podía decir que me encontraba en mejores condiciones que al iniciar todo esto. Ya me sostenía en pie sin ayuda de nada y mi voz había alcanzado su timbre usual. Los deseos de dormir seguían todavía ahí, pero eran parecidos a los que tiene todo mundo cuando recién despiertan.

Había comenzado a trabajar recién ayer, de alguna extraña manera la dueña de la librería –una anciana amiga de mi papa- me dejo conservar mi empleo a pesar de mi periodo de ausentismo –aunque esos días no me serian pagados, ese fue mi castigo- y los libros regresaron a mi manos mientras esperaba tras del mostrador por algún cliente, solo que, procuraba la trama nunca fuera romance; una verdadera lástima ya que era mi genero favorito… o lo fue.

Seguiría en la casa de papá por una semana más. Él insistía en querer asegurarse de que me encontraba lo suficientemente bien para volver a mi vida independiente; luego de eso, podría volver a mi departamento que compartía con Tenten. También tuve que aceptar la condición de llamarlo cada noche y visitarlo los fines de semana –intente oponerme a esta regla al recordar sus visitas a Okinawa durante esos días, perdiendo ante el argumento de yo se que hago con mi tiempo, Sakurita-.

De los Uchiha…nada.

Tenten dijo una vez que habían intentado comunicarse conmigo por teléfono, mas al no encontrarme ahí dejaron de insistir.

Quizá era mejor así.

-Sakura

Gruñí y me oville mas, queriendo continuar mis sueños.

-Sakura- La voz canto mi nombre, alargando las vocales.

Era familiar, sin embargo, dentro de mi estupor también se volvía irreconocible.

-¿Quién está ahí? –Pregunte con voz patosa, levantando un poco el rostro, intentando enfocar en la penumbra de mi habitación oscura.

-Sakura, ¡Soy yo! Tú hada madrina.

-Pero yo no tengo…

-Cállate y escucha. –Ordeno, interrumpiendo. –Debes levantarte, Sakura. Bajar y abordar el carruaje que te espera junto a la ratona. Seguirás la senda amarilla que te llevara con la princesa dormida, esquivaras al dragón y cuando le des el beso de verdadero amor podrás vivir feliz para siempre.

-¿Eh?- musite, creyendo completamente loca.

Y antes de seguir cuestionándome mi salud mental –o lo que restaba de ella.- una estridente risa sacudió la habitación. Una risa familiar, que yo quería tanto.

-¿Itachi?- Pregunté con miedo.

Carcajada por respuesta y las luces se encendieron.

Era él. El hombre que se llamo a si mismo mi hermano y al cual yo quería como tal. Nuevamente los ojos se me llenaron de lágrimas pero me negué a soltarlas recordando la promesa que me hice de no llorar más.

-Hola, bonita. –Saludo sonriéndome.

-¡Oh, Itachi!- en un impulso me levante presurosa y me arroje sobre él, abrazándolo. -¡Que alegría! Que gusto me da verte.

Rió de nuevo. –Me agrada este recibimiento. Deberíamos dejar de vernos más seguido si de esta manera es como te pondrás al reencontrarnos.

Lo solté con rapidez, avergonzada. Sentí el sonrojo y deje mis brazos colgando a mis costados. -Perdona. -Dije.

No estaba segura de donde se encontraba nuestra relación en este punto. La última vez que me vi cara a cara con los hermanos Uchiha ellos me miraron con reproche. Había sido un movimiento estúpido arrojarme a sus brazos cuando, seguramente, ellos me odiaban.

-Por favor, Saku-chan -bufo. -Deja de tener tanto cuidado a mí alrededor. Yo realmente no te culpo por nada de lo que paso.

-Pero yo...

-Sí, si -Movió la mano -Mentiste y mas tonterías. ¿A quién le importa? Eres mi hermana y te adoro. Ninguna nimiedad como esta va a cambiar las cosas.

-Um...

-Hey -Paso su brazo por mis hombros. -Gracias. -Rió cuando le mire confundida y con temor. -Le diste vida a Sasuke de nuevo y hay que agradecerte eso, ninguno pudo lograrlo.

-Sí, pero se la arrebate después -Refunfuñe en voz baja.

-Si están separados ahora es por su terquedad. -Explico. -Él ya te ha perdonado, pero tiene miedo de volver a darles una oportunidad como pareja porque sabe que en Europa no podrá darte la atención que mereces.

-¡¿Europa?-Grite con horror.

-Exacto, cielo. -Afirmo. -Y por eso estamos aquí. Es el primer dato que debes saber. Ahora, sonríe y lleva ese perezoso cuerpo tuyo al pórtico y obedece mis órdenes.

-¿Al pórtico para qué? ¿Ordenes? No te estoy entendiendo.

Suspiro con frustración. -Vaya que eres lenta cuando recién despiertas, Sakura.

-El lento aquí eres tú. Gran oso idiota que no le ha explicado nada. -Otra voz dulce y conocida se inmiscuyo en la habitación.

La diminuta figura de mi amiga se planto orgullosa en la puerta, con las manos en la cadera y los ojos destellando con ira.

-Hinata.

Al escuchar mi llamado la pequeña giro sus ojos hacia mi dirección. Sus labios temblaron en un encantador puchero y su postura se relajo. -Sakura- Dijo, mitad alegría, mitad tristeza. -¡Amiga!

La tuve sobre mí en un instante, fue tan abrupto el movimiento que de haber parpadeado seguro lo habría perdido. Correspondí su muestra de cariño y acaricie su espalda mientras sus pequeños sollozos salían entrecortados.

-Perdóname, Sakura. -Dijo con congoja. -¡Soy la peor amiga del mundo!

-No lo eres.

-¡Si lo soy! -Lloro. -Te di la espalda cuando más me necesitabas, te deje sola en esto aun cuando la culpa también era mía. Y estaba tan avergonzada por lo que hice que no tuve valor para buscarte ahora que estuviste mal.

-Lo entiendo perfectamente todo, Hina-chan. -Calme. -Y no tienes que disculparte, de verdad.

-¿Me darás otra oportunidad? -Pidió mirándome con sus ojos chantajistas -¿Puedo volver a intentar ser tu amiga y enmendar mis errores?

Perdón era lo que se me pedía y mentirosa yo sería si no dijera que lo dude por un instante. Hinata Uchiha me dio la espalda en un momento en que yo la necesitaba y una vena rencorosa que en mi existía -diminuta, pero estaba- exigía echarla de mi habitación, mi casa y mi vida.

Pero todos cometemos errores, y perdonar es una virtud que muy pocos poseen.

A mí se me había perdonado mi falta, ¿Quién era yo para negarle ese don que tranquilizaba el alma a esta chica que arrepentida se notaba?

Tal vez no podría confiar en ella inmediatamente, nada me impedía intentarlo.

Le sonreí lo mejor que pude. -No hay nada que perdonar... amiga.

Su mirada se ilumino y me otorgo la sonrisa más brillante con la que contaba. -¡Muchas gracias! Te prometo que no te decepcionare esta vez.

-Cuento con ello. -Los mire a ambos. -Ahora, explíquenme exactamente que hacen aquí y lo que está pasando.

-Veras. -Empezó Hinata a narrar. -Sasuke hace tiempo recibió una carta de aceptación para la...

-La Universidad, yo sé eso.

-¿Lo sabes? -Pregunto sorprendida. -Bueno, reduce el relato. -Toco su frente, pensativa. -La cosa es que Sasuke ha aceptado la beca... y su vuelo sale en unas cuantas horas.

-¿Quieres decir... que se irá?

-Así es. -dijo ahora Itachi- Y no volverá en unos años; dos, tres, quizá cuatro. No lo sabemos con exactitud.

-Oh...

-Y es aquí donde entras tú -Continuo el hombre.

-¿Yo? ¿Qué esperan que logre?

-Él te ama. -Explico la niña.-Eres lo más importante para Sasuke. Y, si tú le pidieras que se quedara... tal vez lo convenzas.

-Pero yo no conseguiré nada. Él no quiere saber más de mi, yo...

-Está asustado -Itachi dijo. -Tiene miedo de volver a lastimarse, y teme aun mas el irse y perderte; también quiere evitarte cualquier tipo de sufrimiento en que puedas encontrarte a causa de su marcha. -Sonrió con ironía. -El muy idiota cree que de esta manera los protege a ambos, pero tú puedes demostrarle que se equivoca.

-¿Cómo?

-Ven con nosotros, ayúdanos a convencerle de quedarse.

-Chicos, yo... no se...

-No tienes que hacerlo si no quieres -Dijo Hinata. -He aprendido mi lección y, como dije, no cometeré los errores del pasado. -Suspiro. -Agradeceríamos contar con tu ayuda, sin embargo, de no aceptar nuestra amistad no corre ningún riesgo.

Repase todas las posibilidades. Los escenarios se dibujaron en mi mente, el fracaso o la victoria, todo fue contemplado mientras pensaba en su propuesta. Llegue a la conclusión de que los contras eran mayores a los pros. Ya había cometido los suficientes errores con Sasuke, no me arriesgaría a incluir uno más a la lista.

Con todo el pesar del mundo, les comunique mi respuesta. -Lo lamento, chicos. -Baje la mirada- Pero no puedo hacerlo. Sasuke ha elegido ya el camino, no soy quien para desviarlo.

Afligidos lucieron sus expresiones. -Entendemos.

-Sin embargo. -Me apresure a continuar el notar sus intenciones de marcharse. -Me gustaría pedirles una cosa.

-Lo que quieras.

-¿Podrían... les importaría... llevarme con él? -Mordí mi labio con nervios. -Quiero decir, para despedirme. -Suspire. -Me encantaría tener la oportunidad de decirle adiós.

Intercambiaron miradas, antes de sonreírme y asentir. -Por supuesto que te llevaremos.

-¡Anda a ponerte guapa!- Grito Itachi para después reír.

Moví la cabeza negando, hay cosas que nunca cambiarían.

Aguardaron hasta que estuve lista; salimos de la casa y montamos el enorme Jeep de Itachi -yo me sonroje cuando me ayudo a subirme, mientras que Hinata mostraba su inconformidad mordiendo el hombro de su hermano- abroche mi cinturón y mire por la ventana mientras el vehículo tomaba rumbo a la residencia Uchiha. Pensé, nerviosa, en lo que diría una vez que le tuviera frente a mi, desistí recargando la cabeza contra el vidrio y cerrando los ojos.

Sin importar cuánto medites las palabras, estas rara vez son lo que pensaste.

El Jeep se detuvo frente a la vivienda. Itachi descendió y abrió la puerta para nosotras; Hinata evitándose otro vergonzoso momento desmonto de un brinco grácil, yo en cambio acepte la mano que se me extendía -si brincaba era capaz de romperme la pierna- ya con ambos pies en tierra firme mire con temor la entrada.

-Sabes dónde encontrarlo. -Me susurro Hinata al oído. -Animo. Y suerte.

Cada uno de mis pasos se sincronizo con los latidos de mi corazón que resonaban con fuerza, tanta que alcanzaba a escuchar su retumbar. Paso, latido, paso, latido. Continuo la sinfonía mientras atravesaba la estancia y subía las escaleras; de reojo mire en rededor, dejando que los recuerdos me abrumaran sin evitar sonreír.

El piano, sofá, recibidor, a lo lejos la puerta de cristal corrediza que daba a los jardines de Mikoto, el armario junto a las escaleras... Todos y cada uno de ellos guardaban alguna memoria escondida que yo siempre atesoraría.

Las rodillas me temblaron mientras las levantaba para subir al siguiente escalón. Me sujete con fuerza del pasamanos y continué mi avance. Intente deshacerme del nudo en mi garganta y regular mis respiraciones. Llegue a mi destino y disminuí mi velocidad, insegura.

¿Y si era un error? ¿Qué si él no quería verme?

A poca distancia de llegar a su habitación, me detuve. A nada estaba de dar media vuelta, correr a la salida -arriesgando mi vida en el proceso-, montarme como pudiera en cualquier auto Uchiha y gritar "¡Conduce!" Con todas mis fuerzas alejando de mi otra mitad para siempre.

Un paso hacia atrás, y otro.

Un murmullo que despertó mi curiosidad hizo parar en seco mi avance de espaldas. Parecían ser dos personas hablando, no reconocía las voces. Maldiciéndome por ser entrometida regrese lo andado y me acerque un poco más. Note la puerta de su habitación abierta y arqueé una ceja ante esto. Sasuke acostumbraba cerrarla siempre.

-Es una costumbre que adoptas cuando compartes casa con unos hermanos lunáticos- Solía decir.

Me coloque a un costado de la entrada. Lo suficientemente cerca para escuchar pero manteniendo la distancia necesaria para no ser vista. Agudice el oído, me insulte de nuevo, y me prepare para escuchar -No es como si quisiera oír lo que hablaban, solo me aseguraba de obtener un momento preciso para presentarme.

-Entonces... esto es todo. -Reconocí la voz de Azusa, melancólica.

-Si.

-Ya...

-Oye, levanta el rostro. -Sasuke le respondió, sonando un poco -solo poco- mas animado que ella. -Solo será temporal. Volveré.

-Sasuke... Voy a echarte de menos.

-También yo.

-Prométeme que no te divertirás mucho sin mi. -Rió.- Somos un dúo, que no se te olvide eso.

Una apagada risa sensual. -No podría olvidarlo nunca.

-Y sobretodo -Agrego la mujer. -Ni se te ocurra buscarme reemplazo, Sasuke Uchiha, porque te juro, si llego a enterarme que lo hiciste cruzare el continente y pateare tu trasero ¡Y sabes que hablo en serio!

-No hay nadie capaz de ocupar tu lugar, Azusa. -Tranquilizo. -Eres mi mejor amiga y eso nunca ha de cambiar.

Un sollozo.

-¿Azusa, que...

-Lo siento. -Se disculpo. -Es solo que no quiero que te vayas.

-Lo se. Pero tengo que ir.

-No, no tienes que. -Su voz obtuvo la misma firmeza con la cual se enfrento a mi tiempo atrás. -Solo estas huyendo de ella y esta mal. Huir es de cobardes.

-Soy uno de ellos en tal caso.

-No lo eres y lo sabes. -Escupió. -Nunca has sido un cobarde. Un idiota cabeza hueca y terco si, pero jamás cobarde.

-Bonita manera de demostrarme que me aprecias...

-Solo digo la verdad. -Se justifico. -Deberías perdonarla.

-Ya lo hice.

-¿Y entonces? -La desesperación se filtro en su tono. - ¿Por que?

-Siempre soñé con esa beca, Azusa y tú lo sabes. - Explico. -¿Recuerdas cuando nos hablaban de ella los profesores en nuestro colegio?

-Claro. Lo hacían sonar como el tesoro de un pirata o el cofre de monedas al final del arco iris.

-Lo pensé por mucho tiempo, incluso regrese a casa por eso. Quería comunicarles la noticia en persona y recibir su consejo, sabiendo de antemano que la decisión caería solo sobre mis manos -suspiro. -Este es mi sueño, Azusa.

.

-No. Ese era tu sueño. -contradijo. -Tu sueño cambio en cuanto la conociste.

-No empieces de nuevo, por favor.

-¡Tienes que escucharme! -Grito. -La has perdonado. La amas, te ama. ¡Es así de sencillo!

-¡Te equivocas!

-Yo se a que le temes, pero jamás tienes que permitir que tus temores te paralicen. ¿Recuerdas cuando éramos niños y yo temía tocar delante de toda la escuela? Tú me diste los suficientes ánimos para hacerlo y me dijiste esas palabras.

-Basta.

-Y, si no mal recuerdo, gane.

-Hay más en juego que un trofeo.

-Siempre hay algo en juego en esta vida. -dijo con sabiduría. -El vivir... es como un juego de azar; ganar o perder siempre son las posibilidades y siempre hay un riego escondido. Todo radica en si estás dispuesto a llevarlo a cabo o solo quedarte mirando mientras alguien más se arriesga y, tal vez, gana lo que pudo ser tuyo.-Soltó una risilla. -Pero detengamos nuestra charla, que hay alguien deseando hablar contigo y tal vez esta aburrido de esperar tras la puerta.

Me sonroje al oírla. ¿Es que siempre me descubriría? Sus cabellos color fresa se asomaron entonces, y sus ojos celestes mi miraron -por primera vez- con simpatía.

-¿Piensas quedarte todo el día ahí? -Preguntó burlona. -¡Vamos, pasa!

Halo de mi muñeca con tanta fuerza y no tuve más remedio que verme ser arrastrada hasta la habitación. Intente protestar, mas el sonido quedo atorado entre mis labios cuando le vi. Sentado en el borde de la cama, con el cuerpo inclinado hacia delante, las manos apoyadas en sus piernas; la cabeza gacha y el cabello cayendo sobre su rostro. Levanto la vista para mirarme y la sorpresa de pinto en sus ojos azabaches.

-Sakura. -Mi nombre sonó a musica viniendo de sus labios.

-Hola. -Susurre, sonrojándome.

-Yo les dejo. Supongo que tienen mucho de que hablar. -Se despidió Azusa,. -Avísame cuando te marches al aeropuerto, pienso ir contigo. -Sin esperar una respuesta se marcho, cerrando la puerta tras de ella.

Un pesado silencio siguió a su salida. No sabía qué hacer, ni cómo romperlo. Volví a pensar que el acudir a su casa había sido un error al no recibir respuesta favorable de su parte -ni siquiera reconocimiento de que estaba ahí-, siguió sentado al borde de la cama, inmóvil, observándome.

-¿Qué haces aquí, Sakura? -Pregunto luego de un rato, sobresaltándome.

-Eh- Carraspeé – Hinata me comento lo de tu viaje. -Comencé. -Felicidades. Dijiste que era un colegio muy prestigioso y que era difícil ser aceptado. Me alegra que lo lograras. -Sonreí. -Debes estar contento.

-Si.

-Y... quería despedirme. -Mire mis pies, buscando en ellos algo interesante -No se por cuánto tiempo te marcharas o incluso si volveré a verte así que... -Di un respiro. -Quería decirte adiós.

-Gracias.

-Por nada. -Autómata respondí. Retorcí mis dedos, pensando. - Tienes que cuidarte. Europa es un lugar completamente diferente; deberás adaptarte a las costumbres y todo eso... -Balbuce. -También tienes que esforzarte mucho. Fuiste aceptado, eres un ser con un don extraordinario para la música. Debes demostrar porque estás ahí.

Escondí mi rostro tras mi cabello al sentir las lágrimas en las comisuras de mis ojos. Apreté los puños en el esfuerzo por retenerlas.

-Lo haré. -Respondió. -Gracias por venir a verme, por tu preocupación y tus consejos.

Asentí. -Bien... Eso era todo. Así que, yo... mejor me marchare.

Gire y me acerque a la salida. Tome el pomo entre mis manos y lo sostuve con fuerza. La determinación de un inicio volvió a mí con la fuerza de un tifón. Tenía palabras aun dentro de mí que necesitaban ser dichas y sabia en los más profundo de mi alma que el momento de decirlas era ahora o nunca.

-No. -Volví a hablar, sin darle la cara.

-¿Has dicho algo?- Indago.

-No he terminado todavía.

-¿Qué pasa?

Gire y levante el rostro. -No era todo lo que tenía que decirte. -Aclare. -Y se que probablemente no quieras escucharme ni te interesen mis palabras; sin embargo, necesito decirlas, y necesito que las escuches. -Inhale y exhale, controlando mis impulsos. -Tú tuviste tu oportunidad de hablar en casa de mi papa, ahora es mi turno.

Nos miramos con detenimiento. Ambos dejamos que nuestros ojos mostraran el dolor del otro, el sufrimiento y la alegría. Se comunicaron y comprendieron, se riñeron y disculparon. Se fundieron en uno y se separaron.

Era hora de que sus dueños también lo hicieran.

-Antes que nada quiero disculparme por todo el daño que te cause. Déjame terminar por favor. -Levante una mano para detenerlo al verlo abrir la boca. - Discúlpame por irrumpir de esa manera en tu vida, por mentirte, por engañarte a ti y a tu familia. -hice un mohín. -Se que perdón es una palabra muy pobre y al parecer es la única en mi vocabulario en la actualidad pero no se dé que otra forma decírtelo.

"Y, conociéndome, la seguiré empleando durante el resto de mi vida. También me encantaría decir Gracias. -Mire su confundida expresión. -Te preguntaras el porqué, seguramente.

Asintió.

-Por todo. Por los momentos que me obsequiaste, la confianza que me brindaste. Por dejarme entrar a tu vida y darme la oportunidad de conocer a personas tan maravillosas como lo son ustedes. -Reí. -Por regalarme sonrisas y risas, caricias y consuelos; abrazos y besos. Por permitirme sentir el cariño de una familia unida. Por la maravillosa pieza musical que me obsequiaste, el calor que me brindaste.

Sonreí. -Y sobre todo, gracias por amarme. Y por perdonarme.

-No tienes...

-Sí. Si tengo. -Interrumpí. -Porque no lo merecía. Fui mentirosa y vil. A pesar de todo esto, del daño que te cause... aun así encontraste el perdón en tu corazón para mí.

-Sakura, no es necesario que hagas esto. -Dijo poniéndose de pie y acercándose un poco donde yo me encontraba.

-Para mí lo es. -Dije. -Necesito decírtelo.

-Pero, mírate. -Señalo -Te haces daño. -Un paso hacia mí. -Estas temblando y tu voz se quiebra por momentos, no...

-También te amo.

-¿Qué?

-En casa de mi papa dijiste que me amabas. -Negué con la cabeza. -Ese día no pude decírtelo, pero he aquí mi respuesta.

Bajo los ojos y dejo de avanzar. -Lo se.

-Soy egoísta.

-Si, lo eres. -Acepto. -Pero, todos los somos en el interior. Es naturaleza del ser humano serlo, solo que pocos lo dejan salir a la luz.

-Yo lo soy mucho.

-Ya te he perdonado por lo anterior. -Explico. -Dejemos el pasado atrás. Y comencemos nuevamente. -Sonrió con amargura. -Seamos amigos.

-No puedo ser tu amiga. -Negué. -No cuando te amo de este modo.

-Sakura.

-Perdóname.

-Ya lo hice.

-No por eso. -Cerré los ojos. -Por esto.

Camine la poca distancia que nos separaba. Acune su rostro y, con rapidez, evitando su rechazo, me coloque sobre las puntas de mis pies y junte mis labios con los suyos.

Fue un simple roce, casi una caricia fugaz. Pero basto para volver mi mundo de cabeza. El alma regreso a mi cuerpo y el corazón se reconstruyo. Otra vez ahí estaban las mariposas, el calor interior. Nuevamente estuvieron los brazos en mi cintura protectores, los labios que dulces se movían contra los míos, correspondientes.

El paraíso que se ofrecía de nuevo.

Renuente, me separe. Y le mire a los ojos.

-Reconozco que cometí un error- Dije tomándole de los brazos. –Pero no me arrepiento -Asegure- ya que gracias a ello pude conocerte y tenerte en mi vida, aunque fuese por un breve tiempo- Busque su mirada con la mía. –Y, si te dejase marchar, se que lo lamentaría el resto de mi existencia.

-¿Qué...

-Te amo. -Repetí. -Y perderte me mata con cada segundo que pasa. Sin embargo, es un dolor necesario y, hasta cierto punto, soportable.

-¿Que intentas decir?

-El dolor del pasado que se ha asido a mi corazón no va a desaparecer. -Explique. - Así que jugare con él, voy a abrazarlo y aceptarlo. Hasta que aprenda a dejarlo ir. -Acaricie su mejilla suavemente. -Hay una fuerza que nace a través de las lágrimas, Sasuke. Y, puedo decirte que yo la he encontrado. Es por esto que te aseguro lo siguiente.

Respire profundamente mientras mis nudillos dibujaban su pómulo.

-Voy a esperar por ti, Sasuke. -Cada palabra salió clara y con convicción de mis labios. -Meses, años, décadas si es necesario. Yo esperare por ti. -Al ver sus ojos sorprendidos, continué hablando. -Y no te comprometo a nada. No espero que vuelvas a mi solo por un compromiso. Si regresas a mi lado, deseo que sea porque así lo has decidido.

-No tienes que hacerlo.

-Quiero hacerlo. -Corregí. -La distancia puede ser buena para nosotros. Nos ayudara a sanar, a olvidar y ¿Por qué no? A darnos cuenta si podremos sobrevivir el uno sin el otro.

-¿Eres consciente de lo que dices? -Pregunto. -Hablamos de años, Sakura.

-Y años es lo que esperare. -Aclare. -Además, existen los teléfonos y el correo, podremos tener contacto si lo deseas; sabes dónde encontrarme. -Mire el suelo. -Te amo. Y sé que tú me amas. Por esto te hago la propuesta. -Cerré los ojos. -Márchate a Europa. Conviértete en un músico exitoso, aclara tus ideas y, si a tu regreso has decidido que me quieres en tu vida... yo estaré aquí para ti.

-No deseo que detengas tu vida por mí. -Protesto. -¿Y que si conoces a alguien más? ¿Si te enamoras de otra persona?

-Eso no pasara nunca- Asegure. -Mi corazón te pertenece por completo. Te pertenezco. -Bufe. -No tienes que preocuparte por detener mi vida; yo empecé a vivir cuando te conocí.

-Yo... no se... ¿Y si no funciona?

-Lee mi corazón. -Pedí frustrada -¿No eres capaz? Entonces mírame a los ojos y lee en ellos. Ya lo he dicho todo. Si has comprendido, bien. Si no lo has comprendido, bien. Si lo has comprendido y no puedes hacer nada, bien.

-Me es difícil... confiar en esto. -Dijo. -Yo… Realmente... -Calló.

-Realmente... -Anime.

-Quiero creer. -Termino.- Quería creerlo. Creer que los milagros existen. Que podrían ocurrirme a mí. -Mueca en sus labios. -Por primera vez quería creer.

-¿De qué estás hablando?

-Esperaba que tú fueras mi milagro. Quería creer que tú eras mi milagro.

-Entonces hagamos como que lo soy. Seré tu milagro. -Tome su mano. -Tú eres Sasuke, yo soy un milagro.

Ahora fue él quien tomo mi rostro y junto nuestros labios. Disfrute del momento, sabiéndome a gloria. Enterré mis manos en sus cabellos y junte nuestros cuerpos todo lo posible. Tuvimos que soltarnos, y yo, renuente a alejarme, recargue mi cabeza en su pecho, escuchando el latir de su corazón.

-Dime que me quede.

-¿Qué?

-Pídemelo. Y lo haré.

Sabía que hablaba en serio.

Quería decirlo. Pronunciar esa sencilla frase que lo haría permanecer a mi lado. Bastaba con abrir los labios, dejar salir las palabras y él se quedaría.

Pero ya había sido lo suficientemente egoísta con él. No lo seria mas, no me permitiría arruinarle un futuro prometedor ni le arrebataría aquella oportunidad. Si amas a alguien, se dice, lo antepones a ti. Es lo más importante para ti. Su felicidad es la tuya y sus logros los sientes como tuyos.

Yo quería ese logro para él. Deseaba sentir su felicidad al pisar los escenarios.

-Ve. -Dije decidida.

-Pero...

-Te he dicho ya que esperare por ti. -Repetí. -Lo que dices ahora es una decisión precipitada. ¿Que garantiza que no te arrepentirás después?

Silencio.

-No quiero que renuncies a tus sueños porque me amas. Espero que pueda ser tu fuerza para que seas capaz de avanzar.

Me miro con ternura, como antaño. Tomo mi cara entre sus manos y junto nuestras frentes.

-Definitivamente volveré. -Hablo. Su aliento choco contra mi piel, aturdiéndome. -Cuando ese momento llegue, si todavía tu felicidad soy yo y mi felicidad eres tú, volvamos a enamorarnos. Como la primera vez.

-Será mejor que la primera vez.

Sonrió. Beso mi frente y se separo. Nuestros labios volvieron a tocarse brevemente. Nos abrazamos, miramos en los ojos del otro la promesa para un futuro. Sasuke se acerco a la cama, tomo de ella la maleta negra que yacía cerrada, aguardando. Rodeo mi cuerpo y se acerco a la puerta. Se detuvo y miro hacia atrás.

Sonreímos. Él levanto el pulgar, yo asentí. Siguió su camino descendiendo a la planta baja y yo permanecí en su habitación, lagrimas silenciosas que corrían en mis pálidas mejillas. Había roto mi promesa de no volver a llorar, pero esta ocasión no me importaba realmente.

Había una nueva promesa flotando en el aire. Aferrándose a mi corazón.

Sasuke. Mi querido Sasuke.

Esto era solo el comienzo de una nueva historia. Una que, esperaba, tuviera al final un "Y vivieron felices para siempre". Bastaba con darle la vuelta a la hoja y descubrirlo.

Yo aguardaría por ti. Y juntos voltearemos la página.

Juntos, descubriremos el final de esta historia.


¡Buenas! xD

No tengo vergüenza, lo sé. ¿Decir que lo siento servirá? Espero que sí. Lo lamento, ya sé que no están aquí para escuchar mis quejas y mis excusas así que no diré el porqué de mí ausentismo en la página, ya que pienso que es tedioso para ustedes el leerlo y para mi es frustrante el escribirlo. Awww este es el primer capitúlo en el que Sakura no me provoco darle una cachetada, por primera vez dejo de ser tan umm como se dice amm codependiente, al fin la muchachita vio la luz y no solo penso en ella, cosa excelente ya que era demasiado tedioso el leer siempre sobre los sentimientos poco sanos de ella. AME! Cuando Sasuke dijo "Dime que me quede y lo hare" Awww tan tierno y romantico... Snif snif es un hermoso capitulo. Jaja, bueno sin nada más que decir yo me voy, ya que ahora estoy subiendo varios capítulos de los fics atrasados que tengo. Su servidora se despide. Bye bye… y recuerden que aquella persona que deja reviewn es una persona sumamente sensual.

Mordiskitos

Betsy Uchiha