Sacrificio de amor.



Summary: El coronel Cullen huye de la batalla para salvar a sus hombres. En Sudáfrica conoce a una tribu de aborígenes y una extraña chica a la que sacrificaran. ¿Podrá un corazón endurecido por la guerra volver a latir? EPOV/ Futuro Lemmon/ S. XIX

Los personajes de este Fic pertenecen a Stephenie Meyer, la trama es mía, por lo que queda absolutamente prohibido reproducir parcial o totalmente esta historia, bajo ninguna circunstancia.



Capitulo I.

Memorias.

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Al sur de Londres, 1949.

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El tiempo transcurría rápidamente. Aquellos con los que alguna vez fuimos compañeros de batallón no eran más que recuerdos.

Mis soldados habían sido muertos por el enemigo y con la venganza en mente había decidido hacer frente con nuevos reclutas, pero al ver que mi nuevo batallón no superaba los quince años promedio, decidí dejar de lado la evidente sed de vengar a mis compañeros, ya que el círculo vicioso se apoderaría de la historia, haciéndome vengar una y otra vez a mis soldados caídos.

―Nosotros queremos luchar, mi Coronel ―dijo un joven recluta.

―Capitán Whitlock ―llamé a mi único amigo de batalla que permanecía con vida.

―Si, mi Coronel ―respondió mi camarada.

―Lleve al batallón 6 a la Encallada, serán útiles en ese terreno ―dicté.

―A la orden, mi Coronel ―respondió Whitlock.

La Encallada era la zona de refuerzos, allí se encargaban de apoyar a las fuerzas marítimas, sin dudas la taza de mortalidad en tierra era una de las más bajas. Allí estos niños estarían a salvo, por lo menos hasta que fuesen hombres de guerra.

Golpearon la puerta de mi despacho.

―Adelante ―dejé a un lado el diario de mis memorias.

―Jasper ―dije al ver al Capitán Whitlock.

―Edward ¿Estás muy ocupado? ―me preguntó aún en el umbral.

―No, adelante. Siéntate, por favor ―le invité.

Jasper era dos años más joven que yo, pronto lo ascenderían, de eso estaba seguro, era un buen soldado y muy disciplinado.

―Edward, lamento ser portador de malas noticias ―dijo extendiéndome un telegrama.

Leí rápidamente las líneas.

―Ha explotado la guerra en la provincia, nos vemos obligados a apoyarnos con el batallón 7 ―dije al terminar de leer la nota.

―Creo que necesitaremos al batallón 6, el que mandamos a La Encallada ―opinó.

―De ninguna manera. Debe haber otra forma… No expondré a esos niños al frente ―dije cerrando la caja de puros.

―Edward, no hay más hombres, nos quedamos sin refuerzos, el enemigo trae consigo más de tres mil hombres y nosotros somos setecientos ―argumentó.

―Jasper, si mandamos al frente a esos niños no durarán más de un encuentro, serán carne de cañón, no puedo permitirlo ―resolví.

―¿Sacrificarás setecientos hombres por trecientos? ―inquirió.

―¿Sacrificarías tú trecientos, sabiendo que la muerte de estos más los setecientos es evidente? O en su defecto ¿Salvas a trecientos para otra batalla y buscas refuerzos para los setecientos que irán a la lucha? ―le hice ver.

―¿Qué planeas? ―me pidió saber.

―Quiero llamar a batalla a los sureños, por lo menos hay seiscientos hombres bien armados. Si los llamó antes de la noche estarán a medio día con el capitán McCarty ―declaré.

―Nos han brindado su apoyo del fuerte del sudoeste esta mañana, son cerca de trecientos hombres, llegan al anochecer ―me informó.

―Tenemos alrededor de mil seiscientos hombres, si utilizamos la técnica correcta e implementamos bien los tanques, podríamos defender el fuerte ―dije pensando en el procedimiento.

―¿Qué tienes en mente? ―dijo al verme tan abstraído.

―Planeo un Alejandro Magno ―respondí revisando los planos.

―¿Cuál será tú cebo?

―El fuerte ―respondí prendiendo un puro.

―¡¿Pretendes arriesgar el fuerte?! ―se exaltó.

―La táctica es la siguiente. La caballería huirá al fuerte mientras que usamos tres bloques que los encerrarán evitando su retirada. Jamás creería que arriesgaría el fuerte ―respondí.

―¿Probabilidades de fallar? ―me hizo pensar.

―Cerca del 30%. Fallaríamos si no entran por donde creo que lo harán o si se dividen para atacar ―dije rápidamente ―. Pero pondré centinelas entre los bosques para que me informen con agilidad ―resolví.

―Mañana por la tarde tendremos a todos los hombres reunidos ―corroboró Jasper.

―¿Cuántos barriles de pólvora nos quedan? ―pregunté.

―Seis toneladas―respondió.

―Es más que suficiente ―dije en voz alta ―. Encárgate que el envío del Batallón 6 a La Encallada sea lo antes posible.

―Así será ―dijo levantandose de la silla.

―Llama al soldado Newton, por favor ―le pedí antes que se fuese.

―Si, mi Coronel ―dijo manteniendo las formas.

Comencé a pensar como procederíamos en batalla. Sería difícil crear las filas de primera, ya que todos los hombres eran valiosos, para ser carne de cañón. Finalmente decidí que serían de los otros batallones los encargados de abrir fuego, mis hombres rematarían el golpe y la victoria estaría en mi bolsillo.

―Me mandó a llamar, mi Coronel ―dijo Newton en el umbral.

―Si, soldado ―respondí ―. Usted estará a cargo de la caballería, ya que esta mañana hemos perdido al oficial Manson ―le informé.

―Gracias, señor ―dijo cuadrándose.

―Mañana por la tarde tendremos una reunión con los otros batallones que nos prestarán apoyo, encárguese de mantener bien los caballos. La batalla se llevará a cabo en unos cuatro días ―le expliqué.

―Así será mi Coronel ―volvió a cuadrarse y se marchó.

Salí de mi despacho, para supervisar las labores de los soldados. Jasper comenzó a rendirme cuentas de los quehaceres.

Conforme con la respuesta me marché a las caballerizas.

―Capitan ¿Revisó el estado de los caballos? ―pregunté.

―Si mi Coronel, hay doscientos caballos, Señor ―respondió Jasper.

―Ocuparemos cien para el cebo y los otros formaran parte del bloqueo ―respondí.

―Si, mi Coronel ―dijo Jasper.

―¿Han dado noticias los centinelas?=

―No, Señor.

―A penas hayan noticias, las quiero en mi oficina ―le ordené-

―Así, será Señor.

Caminé entre las caballerizas y fui a ver a mi caballo.

Negro azabache, con un pelaje brillante, era un ejemplar magnifico, un potro lleno de vigor, era hijo de mi primer caballo muerto en batalla en honor a él se llama Centinela.

Acaricié el lomo del fiel animal que me había salvado de una muerte segura, al igual que el padre, quien murió por mí, al atravesarse contra el proyectil que viajaba directo a mi pecho. Me conmoví al recordar a mi fiel amigo. Jasper tocó mi hombro.

―Sé que muchos sufrimos esa batalla ―dijo adivinandome el pensamiento.

―Fuimos traicionados ―dije con Rabia ―Era un triunfo seguro.

―Lo sé, hermano ―me dijo con estima ―. Perdimos a grandes camaradas esa oscura noche del 6 de abril.

―Aún recuerdo los gritos de auxilio de Edmund ―dije oyendo nuevamente a mi gran amigo que pedía socorro a mitad de campo.

―No se podía hacer nada, los traidores estaban esperando por ti ―dijo Jasper conmovido.

―No pude evitar ir a buscarle ―dije con el pecho vacío de la tristeza.

―Gracias a Dios hoy te tenemos aquí y gracias a la providencia ―dijo Jasper besando su cruz.

―Gracias a Centinela I, que si no se interpone entre el proyéctl y yo, no estaría aquí ―dije recordando la escena.

―¡Gran caballo! Y pensar que te trajo a salvo a pesar de estarse muriendo ―agregó.

―De hecho no murió hasta dejarme cerca de los puestos de campaña, y expiró junto a Edmund ―respondí inundado en recuerdos.

―El hijo ha salido igual ―Jasper me traía nuevamente al presente.

―Así es, me salvó en la última batalla ―respondí.

―Se lleva en la sangre la nobleza ―me palmoteó el hombro.

―Así es, estos caballos me han salvado la vida y les debo mucho ―respondí.

―Quizá algún día tenga su propio monumento ―dijo sinceramente.

―Quizás. Siempre y cuando esta historia se propague ―sonreí.

―Sé que así será ―dijo Jasper.

―"Seremos leyenda" ―sonreí al recordar lo que Edmund, Jasper y yo decíamos antes de alistarnos en el ejercito.

―Edmund ya es leyenda ―sonrió.

―Jamás se olvidará al mejor jefe de caballeriza, su batallón era indestructible… pero… ―dije lleno de ira.

―James lo traicionó ―me interrumpió mi camarada.

―Ese malnacido, traidor, en esta batalla vengaré la muerte de nuestro amigo, hermano y camarada ―me juré.

―Así será ―corroboró Whitlock.

Esa noche soñé con Edmund y Jasper. Fue un recuerdo de cuando éramos niños y soñábamos con volar, entonces Edmund cumplía su sueño y se convertía en piloto. Miraba al cielo y lo veía surcarlo una y otra vez.

Desperté entre lágrimas, nosotros éramos como hermanos y Edmund siempre nos había incentivado a entrar con él a la fuerza aérea, aunque él era el mejor de los tres, siempre estuvo apoyándonos. Recordé cuando decía: "Surcaré los cielos y crearé mis propios caminos, seré un pionero y nadie podrá detener mi vuelo, seré un halcón, el mejor de todos los tiempos".

Pero a pesar de pilotear toda su vida, terminó muriendo arriba de un caballo, con la mejor caballería vista jamás, era la ironía de la vida y esta le jugó una mala pasada.

Me vestí antes que tocarán la diana, pude ver mis heridas de batalla, cada una de ellas con una historia que contarle a las futuras generaciones… y la última en especial, para que me la pagase James Smith, el traidor a la patria y el asesino de Edmund.

Estuve pensando largo rato en mi amigo.

Nunca me había querido comprometer con alguna mujer, ya que siempre quise dedicar mi vida a la guerra, pero otro de los motivos era que los tres nos habíamos enamorado de la misma chica, Marie Johnson, una preciosa mujer que correspondía a Edmund y con él que se había comprometido antes del alistamiento de este.

El día del suceso, tuve que darle la terrible noticia del deceso de mi amado camarada. Ambos lloramos juntos y luego de eso compartimos nuestras tristezas vía correspondencia, en cada carta leía sus amarguras por la perdida de su amado, hasta que un día me llegó una carta de despedida donde tomaba la decisión de terminar con su vida.

Viajé a caballo, lo antes posible, hasta donde Marie se encontraba, pero fue tarde, ella se había colgado de una viga, tres días antes de mi llegada. En la carta de despedida a sus padres exigió ser enterrada con Edmund y con el apellido de este, Wentworth. Con los contactos del Sr. Johnson lograron cumplir la última voluntad de Marie, que fue enterreda junto a Edmund en el cementerio de los gloriosos mártires.

En su lápida se lee.

Aquí yacen los restos de

Edmund Wentworth

Mártir de la guerra y

el mejor de los soldados de la caballería sureña.

y

Marie Wentworth-Johnson.

Quien no soportó la muerte de su amado y

se unió a él en las desventuras de la vida.

Q.E.P.D

Desde ese momento no he vuelto a amar a ni una sola mujer más que a mi madre y a la santísima virgen, a la que le debo mi vida.

Seguí abotonando mi uniforme, ya habían tocado la diana, salí de mi despacho y fui hacía patio, allí me esperaban mi excelente batallón. Debía darle las órdenes del día, los refuerzos del sudoeste se habían retrasado y llegarían cerca del medio día, por lo que mis hombres debían estar al tanto.

―Buenos días, Batallón ―grité.

―Buenos días mi Coronel ―respondieron mis hombres al unísono.

―Al medio día llegarán los refuerzos y trazaremos el plan de ataque ―grité―. Hoy iremos al pueblo a avisar sobre la batalla a los habitantes que quedan.

―Si, mi Coronel ―volvieron a responder.

―Jasper, reúne a cincuenta hombres, iremos a caballo al pueblo.

―Si, señor ―dijo seleccionando a los hombres de inmediato.

Llegó un soldado a entregarme el reporte de un centinela.

Leí la nota fechada con un día de anterioridad.

Coronel Cullen.

Las tropas enemigas han sido vistas pasar por el bosque al sur del fuerte, son cerca de tres mil hombres. Viajan a paso medio, por lo estimado, llegarían cerca de tres a cuatro días. Los espías han dicho que James Smith es el cabecilla y que para su victoria sólo ha pedido su cabeza, Señor.

Al terminar de leer destruya esta nota y sólo de aviso a la gente de su confianza, tengo serías sospechas que tienen un espía entre los nuestros, al capitán Smith le han llegado un sinnúmero de reportes, nada importante, pero no quiere, usted, que sepan detalles de u plan.

Atte.

Roger McIven

Tal cual me solicitó Roger, eliminé la nota quemándola en la llamarada de una de las fogatas.

Reunidos los cincuenta hombres que me acompañarían a pueblo, comenzamos la marcha, Jasper se quedó a cargo del fuerte, resguardando el orden y la seguridad.

Anduvimos cerca de cuarenta minutos a caballo y llegamos a la pequeña plaza. Mis hombres reunieron a las familias.

―Ciudadanos ―les dije ―hemos sido avisados de la llegada del enemigo a la zona. Tropas vienen en camino para darnos apoyo. Deben resguardarse durante la lucha. Evitaremos a toda costa que el enemigo se adueñe del lugar. Todo hombre de 16 años hasta 40 que sepa disparar y tenga la condición física debe alistarse de inmediato. Mis hombres comenzarán a preseleccionarlos para reclutarlos. Todo hombre, anciano, mujeres y niños que puedan huir hacía el norte es mejor que así lo hagan, el ejercito esta haciendo todo lo posible por resguardarlos, pero si llegásemos a fallar, lo primero que harán será tomarse el pueblo y saquear los almacenes de comida, es por esto que es preferible que huyan hacia los bosques del norte, ya que el enemigo acecha por el sur. Eso es todo ¿Alguna pregunta?

Los pueblerinos intimidados parecían no responder ante mis palabras, el miedo les tenía paralizados.

―Señor ―dijo una mujer que llevaba un niño pequeño en brazos ―¿Dónde se puede saber la lista de mártires?

―La lista de mártires, se publicará mañana, un par de mis hombres traerán el diario oficial con los decesos.

La gente del pueblo se retiró a sus hogares, en busca de sus pocas cosas, para emprender viaje hacía el norte. Mientras que una fila delante de mí se formaba para ser alistados.

―Nombre ―exigí al primer hombre de la fila.

―Ronald Cameron.

―Edad.

―35, Señor ―respondió.

―¿Sabe usted disparar?

―Soy cazador.

―¿Tiene familia?

―Una esposa, dos hijos y uno en camino ―respondió el hombre.

―Vaya con su mujer y proteja a la caravana que se irá al norte, esa es su misión por ahora soldado ―le informé.

―Muchas gracias, Coronel ―me dijo el hombre.

Al dejarle marchar se reunió con su mujer, que efectivamente estaba embarazada, quizá otro militar lo habría reclutado, pero yo no era tan inhumano, después de todo necesitaba hombres dispuestos a luchar, con la mente fría y metida en la guerra y él no estaría pensando más que en su mujer.

Seguí con la fila de hombres, aproximadamente eran cincuenta.

―Nombre ―le pedí al penúltimo.

―Jacob ―respondió.

―Jacob ¿Cuánto? ―le exigí.

―Jacob Black, señor ―respondió el muchacho.

―Edward.

―17, señor ―dijo el joven moreno.

Era de buen porte y físico.

―¿Tú madre es viuda?

―Si, señor ―respondió.

―¿Tiene más hijos?

―Uno mayor que yo, tiene problemas en una pierna y uno de 14 años, Coronel ―dijo Black.

―Estas dentro ―respondí.

El muchacho se alegró al ver que entraba a la fila de seleccionados.

―Soldado Black ―grité.

―Si, señor ―se devolvió.

―No se alegre por entrar a la guerra y esto es para todos ―dije mirándolos ―. No es motivo de alegría entrar a una guerra. Muchos mueren en batalla y otros salvan lisiados, los más afortunados han visto tanto sufrimiento que pierden el corazón en batalla, así que entrar en la guerra no es motivo de festividad ¿Entendió soldado Black? ―le grité.

―Si, mi Coronel ―respondió firme.

―¿Entendieron todos?

―Si, mi Coronel ―respondieron.

Al medio día llegaron los refuerzos del suroeste, comandados por el Coronel Sam Uxley, mientras que los del batallón del Capitán Emmett McCarty, llegaron dos horas después.

Todos los jefes de las tropas, más Jasper, nos reunimos a puerta cerrada en mi despacho.

―Los datos del enemigo son los siguientes ―dije presentando la información del centinela.

―¿Cómo atacaremos? ―preguntó el Coronel Uxley.

―Estilo Magno ―respondí―. Encierro en bloque, el cebo será el fuerte y la caballería.

Los miré a todos, al parecer aprobaban el plan.

―Esta prohibido dar información a los oficiales y Suboficiales, tengo motivos para creer que tenemos traidores dentro de las tropas ―sentencié.

―¿Hora de ataque? ―preguntó Jasper.

―Pretenden atacarnos a las seiscientas (06:00), nosotros atacaremos a las quinientas (05:00) ―respondí―. Fingiremos que la caballería va de guardia y se encontrará con sus campamentos. Nuestros hombres pasaran en silencio a las trecientas (03:00) para posarse detrás de su campamento. Los bloques laterales estarán listos a las cuatrocientas treinta (04:30) y todo marchará a las quinientas (05:00)―les miré ―¿Alguna duda?

―Las posiciones―intervino el Capitán McCarty

―Los tanques irán de laterales, pero estarán listos con anterioridad, no será durante la noche, por que los centinelas deben eliminar a los espías. Los hombres de Uxley estaran de bloque trasero, mientras que sus tropas ―dije hablándole al Capitán McCarty― estarán de bloque lateral, junto a las mías ―sentencié ―¿Otra duda?

―Ninguna ―respondieron.

―Entonces esta reunión queda bajo Código de Honor ―enfaticé.

―Código de Honor ―respondieron al unísono con una mano en el pecho.

Una vez solo en mi despacho, comencé a escribir mis memorias.

La guerra me había arrebatado mucho. Me fui joven de mi hogar, no tendría más de 15 años. En la guerra perdí a mis mejores amigos y la vida me había separado de sus hermosos recuerdos. Ya había olvidado lo que era un beso tierno de una dama enamorada.

Y también la vida se había encargado de hacerme odiar a un enemigo, James Smith, quien me había quitado a mi hermano de infancia, Edmund, y a la vez se llevó a la primera y única mujer que había despertado mi corazón, Marie. Sumiéndonos a Jasper y a mí, en el más triste panorama, por lo que perdimos la sensibilidad hacía el amor, lo podíamos reconocer en los demás, pero siendo sinceros, era difícil que un corazón endurecido por la guerra volviese a latir, por algún sentimiento noble, menos si era el amor de una dama. En la batalla el amor era un grave distractor, por el cual muchos perdieron la vida.

En batalla sólo existía el amor a la patria y yo le llevaba sirviendo casi diez años, a estas alturas tenía una piedra en el pecho, encargada de bombear sangre a mis extremidades guerreras.


Hola chicas!!! :D Como han estado todas? uff!

Después de terminar mi fic Ceguera Sentimental.

Me había animado a escribir esta idea que llevaba semanas en mi cabeza.

Bueno el summary dice bastante... pronto leerán más...

No sé cuanto dure este fic, todo se irá dando con el tiempo.

Para las que leen mi otro fic en producción:

Obligada a amar, les aviso que actualizo el fin de semana.

Muchos cariños a todas.

Espero sus Reviews :D, no me maten de hambre, ni de curiosidad.

Quiero saber que opinan de mi locura.

Animense!

Cariños

Manne.