Capitulo 13

¡¿Haruka y Michiru?!

El pelinegro quedó en silencio por unos instantes sin reacción alguna. Haruka sintió como su corazón latía con tal intensidad que parecía salírsele del cuerpo. Michiru observaba con firmeza a su hermano y Serena lo tomaba del brazo con suavidad para apoyarlo. Él por mientras mantenía su postura rígida sin expresar sentimiento alguno. Parecía que su mente había quedado en blanco. Aún intentaba procesar la información que su hermana acababa de proporcionarle. Todo pareció quedarse en silencio y cada uno de los gestos parecía hacerlos en cámara lenta. Darien cerró los ojos con fuerza y se llevó la mano a ellos para frotarlos con fuerza, como si necesitase de toda su concentración para ese momento. Haruka, nerviosa, ansiaba que Darien al fin hiciera algún comentario de la noticia pero su amigo aún no lograba reaccionar. Todos estaban en silencio esperando que dijera algo hasta que al final, levantó nuevamente la cabeza y dirigió su mirada a Michiru que estaba expectante y nerviosa.

- ¿Qué? – fue lo único que atinó a decir. Serena suspiró decepcionada de la reacción. Esperaba que empezara a gritar con ganas de comérselas o sacarlas corriendo, pero era muy probable que Darien aún no entendiera muy bien lo que acababan de decirle. Michiru tomó aire y volvió a decir:

- Que hace unos meses estamos saliendo. Haruka y yo. -

- ¿Haruka? - repitió "¿También se llama Haruka?" pensó, no podía ser su Haruka - ¿Qué Haruka? - preguntó Darien confundido. La rubia que aún mantenía una postura neutral y seria al lado de Michiru levanto su dedo índice con lentitud para llamar la atención de su amigo - ¡¿Haruka? – repitió abriendo los ojos como una lechuza. – Darien Miró a su hermana y luego a Haruka para devolverse nuevamente a Michiru. - ¿Haruka? Es una broma ¿verdad? ¿Cómo qué…? ¿Haruka? – repitió volviéndose hacia su amiga –

- Verás Darien… - empezó a explicar la rubia -

- ¿Me están hablando en serio? – inquirió. Incrédulo las veía una y otra vez - ¿Tú? Haruka, ¡¿tú? ¡Con mi hermana! – dijo elevando aún más la voz. Hizo una pausa. Se quedó en silencio y luego comenzó a reír para desconcierto de las 3 mujeres. - ahora entiendo – dijo riendo –es una broma ¿verdad?

- No Darien – empezó a decir la rubia borrándole la sonrisa con la primera palabra. – Es verdad. Hace unos meses Michiru y yo comenzamos a salir… - el pelinegro la observaba fijamente con furia. - …como novias… - continuó. El rostro del Darien se ensombreció. Sintió deseos de tomar a su amiga por el cuello y dejarla ahí frente a todos. -

- ¿Cómo puede ser posible? – Se dijo – Mi hermana con mi mejor amiga.

- Darien, ellas se quieren. De verdad – intentó ayudar Serena -

- Te recibí en mi casa, te pedí que la cuidaras ¡y me pagas conquistándola! – decía a media voz. - ¡¿Cómo puedes hacerme esto Haruka? - bufó

- Bueno, en realidad lo de la conquista… no fue tan así – refutó con una risita nerviosa -

- ¿Qué estas insinuando? – preguntó levantando aún más el tono de su voz. - ¿Qué quieres decir? ¡Mi hermanita acaba de salir del colegio! – gritó poniéndose de pie golpeando la mesa con las dos manos. – ¡tú eres una universitaria! ¡Ya conoces como son las cosas! ¡Ella es una niña! ¡Apenas está saliendo al mundo! ¿Cómo has sido capaz convencerla para semejante cosa?

- Darien, no la he convencido de nada, las cosas sólo se fueron dando de a poco. – respondió la rubia con franqueza. – Jamás quise hacerte sentir mal. - Los comensales que se encontraban a su alrededor los veían sorprendidos. El pelinegro salió enfurecido del restaurant dejándolas aún sin poder reaccionar. -

- Ve con él – le ordenó Michiru a Serena – Nos reuniremos en el departamento. Llévalo hacia allí. – la rubia asintió con la cabeza y salió corriendo detrás de Darien. Michiru apoyo su mano en el hombro de Haruka. – No te preocupes. De alguna forma logrará entenderlo. Ahora iremos a la casa. Allí pensaremos mejor lo que le diremos.

- Piensa que soy una degenerada – se lamentó -

- No sólo tú. – la consoló -

- me trató de pedófila - dijo la rubia con el mismo tono de voz. Michiru rió – en cierto modo lo eres. Pero para serte sincera reaccionó mejor de lo que esperaba. Ya, levántate, vamos a encontrarnos con él. Debemos explicarle como son las cosas. Hasta que lo entienda.

- o me mate – suspiró la rubia. Ambas abandonaron el restaurant.


Mientras iban en el auto Michiru comenta:

- llamaré a Serena para ver si logró tranquilizarlo un poco. – dijo tomando su teléfono celular.

- Sólo espero que no empeore las cosas. -

- ¡Serena! ¿Dónde están? – Michiru hace una pausa y observa a Haruka. – llévalo al departamento, dile que no estaremos allí. Perfecto. Adiós.

- ¿Qué te dijo? – preguntó intrigada. -

- Que Darien está como loco diciendo que quiere matarte. – respondió con seriedad.

- Que bien, eso me tranquiliza bastante - La violinista colocó su mano en la pierna de la rubia y la acaricio para calmarla.

- Todo saldrá bien. No te preocupes. – le dijo con una sonrisa.

Al llegar al condominio Michiru toma la mano de Haruka para ingresar al departamento.

- No importa lo que suceda. Si estamos juntas podremos hacer cualquier cosa. – la animó. Haruka le contestó con una sonrisa.


Al ingresar notaron que Darien estaba sentado en el sofá apoyando los codos en sus rodillas con la cabeza baja. Mientras Serena le preparaba lo que parecía ser un té.

- ¿Qué haces aquí? – preguntó sin levantar la vista -

- Necesito que hablemos. No quiero que dejemos las cosas así. – El pelinegro se levantó del sofá y se dirigió hacia el lado de la puerta donde se encontraban ambas de pie.

- ¿Qué quieres decirme? ¿Qué fue una casualidad? ¿Qué surgió de repente? ¿Cuánto tiempo me lo han ocultado? ¿Por qué tú, mi mejor amiga, conquista de esa forma a mi hermanita? – dijo poniéndose frente a ella. - ¿Cómo has podido Haruka? -

- Darien, de verdad esto no fue algo que planeáramos. No tienes idea de cómo me he sentido este tiempo ocultándotelo.

- ¡Es una niña Haruka! ¡Una niña! Sabes que es lo único que tengo y a quién más amo en el mundo. ¡Te la confié a ti! yo estaba tranquilo si ella estaba a tu lado, pensando que la cuidarías de la misma forma como lo haría yo. Y ¿cómo me pagas? Llevándola a fiestas, convenciéndola de salir a uno y otros lados

- Darien sabes muy bien que no es así – respondió la rubia decidida

- Te conozco Haruka y te he visto coquetear con las mujeres. ¿Cuántas veces lo hemos hecho para divertirnos? – Michiru la miró extrañada. La rubia se ruborizó pero no dejo de mantener su postura erguida.

- No es igual Darien. Nunca he coqueteado de verdad a ninguna mujer. Me conoces. Nunca había tenido nada con nadie… - intentó convencerlo.

- Entonces decidiste empezar con alguien fácil de convencer como Michiru. - la acusó haciéndola retroceder. - Alguien inocente y confiada. – La violinista frunció el ceño molesta –

- ¡No es así! – replicó la rubia.

- Alguien a quien tenías a la mano, en la casa, todo el día. ¡En tu cuarto! – continuó. - No quiero ni imaginarlo. Y por supuesto ella, que recién ha salido del internado, se dejó fascinar por las cosas que pudieras decirle. La buscaste hasta que conseguiste lo que querías ¿cierto? Y ¡por supuesto! si hasta para ti Michiru es atractiva. Hubiera desconfiado de cualquiera Haruka, menos de ti. – dijo empujándola con sus manos contra la pared -

- ¡ya basta! – interrumpió Michiru poniéndose entre Darien y Haruka. – No voy a permitir que la toques. No tienes derecho a decir nada de lo que le has dicho. Tú, ¡Tú! Que dices conocerme – dijo empujándolo hacia atrás con sus manos contra el pecho de darien. – No sabes nada de mi hermanito. Me has tenido encerrada desde que tengo memoria y nunca me has llegado a conocer. Nada de lo que has dicho tiene algo de cierto. – el pelinegro la observó con los ojos grandes por la sorpresa.

-¿Quieres saber la verdad de las cosas? – Darien la miro intrigado y molesto a la vez. - No fue Haruka quien me persiguió. Fui yo quién la acoso hasta que conseguí que me hiciera caso. No fue Haruka quien me llevó a la fiesta, aunque tú la enviaste conmigo, yo la obligué a ir. No soy tan inocente como tú crees Darien – dijo con una sonrisa - quiero que entiendas que he crecido, ya no soy una niña. De hecho Haruka no es mi primera novia, Maia lo fue, pero yo si soy la primera mujer con la que Haruka sale. Como verás, fui yo quien la convenció de que hiciéramos esto. Y, ¿sabes de quien es la culpa de que sienta esto por ella? Tuya. Porque gracias a ti la conocí. Yo estoy enamorada de Haruka desde que me enviaste la foto en la que salían juntos hace 4 años, ¿recuerdas? Cuando me contaste que vendría a vivir aquí y la vi. Ése día, supe que quería estar con ella. – Darien levantó la mano rápidamente y silenció a la violinista con una bofetada. Haruka al notar esta reacción tomó con fuerza la mano del pelinegro y comenzó a apretarla con todas sus fuerzas.

- Eso sí que no – sentenció la rubia con los ojos encendidos por la furia.- No voy a permitir que jamás vuelvas a ponerle un dedo encima. Haga lo que haga y diga lo que diga no tienes derecho a tocarla– dijo con voz ronca. Michiru sostenía una mano en su rostro y la otra en el brazo de Haruka. Un tanto temblorosa pero con firmeza continuó. – Si quieres descargarte con alguien hazlo conmigo. Pero déjame decirte algo. Ni tú ni nadie va a impedir que seamos felices. – Darien apretaba los dientes, observaba la fiereza que nunca había notado en su hermana y la firmeza y determinación de Haruka. Dio unos pasos hacia atrás mientras la rubia aún sostenía con firmeza su muñeca.

- Amigo – empezó a decir con un tono más amable. – no quiero perderte. – Hizo una pausa mirándolo fijamente a los ojos. – Amo a Michiru. Y me temo que si no lo aceptas, deberé resignarme a perder tu amistad. – dijo mientras menguaba la fuerza con la que mantenía al pelinegro. Agachó la cabeza y dio un paso atrás. Todos se quedaron un momento en silencio. Pero al no obtener respuesta Haruka levanto nuevamente la vista para dirigirse a su cuarto. - Buscaré mis cosas.

- ¿Piensas que es así de fácil? – preguntó sombrío. Haruka sonrió tristemente y tomando a Michiru de la mano se alejó de él.

En la habitación Haruka sentó a Michiru en la cama y le observó la mejilla colorada por el golpe. La rubia frunció el entrecejo.

- No debió hacerte esto. – Michiru se encogió de hombros. –

- Aún así reaccionó mejor de lo que esperaba. – La tranquilizó con una sonrisa – vamos – dijo acariciándole la mejilla – teníamos que decírselo tarde o temprano y sabíamos que esto sucedería. – Haruka le sonrió y se dio vuelta para buscar una maleta que estaba guardada en el armario. La colocó encima de la cama a un costado donde se encontraba Michiru.

- ¿Qué vas a hacer? No pensarás irte de verdad, ¿O sí?- Haruka volvió a dedicarle una melancólica sonrisa. - no puedes irte Haruka, sabes que a Darien se le pasará y aceptará nuestra relación. Además, ¿A dónde irás? - Michiru sintió como su corazón comenzaba a golpearla con fuerza. Se puso de pie al lado de la rubia - No puedes, no puedes irte, si te vas me voy contigo.

- Mich, no puedo llevarte cuando no tengo a ningún lugar a donde ir. -

- Con mayor razón debes quedarte, no quiero quedarme sola aqui - La tomo por el brazo suplicante - por favor no me dejes.

- Michiru no voy a dejarte, pero Darien no permitirá que siga quedandome aqui luego de lo que ha sucedido. -

- ¿Entonces que haremos? - preguntó la peliverde preocupada -

- Buscaré un sitio a donde podamos ir tranquilas, y luego te vendrás conmigo. Pero no puedo llevarte de aqui cuando no tengo nada que ofrecerte. - a la peliverde se le inundaron los ojos. - no tenes idea de cuanto me duele dejarte aqui, aunque sea solo una noche. Pero Creeme que es lo más sensato. - la peliverde se dejo caer en la cama mientras veía a la rubia empacar todas sus cosas. Al finalizar, la rubia se acercó a Michiru para despedirse de ella con un beso. - volveré a buscarte lo antes posible. La peliverde volvió a sujetarla de la mano y salió junto con ella de la habitación.

Al llegar al living, Darien y Serena se encontraban sentados en el sofá. Haruka dejó sus llaves encima de la barra que separaba la cocina del comedor y se dirigió hacia la puerta.

- Me voy Darien, muchas gracias por todo y espero que cuando se te pase un poco el enojo me des la oportunidad de hablar seriamente contigo - el pelinegro no respondió. Nuevamente Michiru le pidio que se quedara pero la rubia insistió. Momentos despues atravesaba la puerta.

La peliverde se quedó de pie un momento sin pronunciar una palabra. Serena se levantó del sofá y con un gesto de la mano se despidio para ir a buscar a la otra rubia. Michiru al salir serena se acerco a su hermano lentamente. El estaba sentado con la mirada fija en el piso. Ella se sentó a su lado y se quedó en silencio un momento hasta que se animó a hablarle.

- Darien - empezó a decir, pero el se dió vuelta hacia ella y para sorpresa de la violinista la abrazó con fuerza.


tan tan taaaaan anteúltimo capitulo de ésta que se convirtió en mi historia favorita.

Tanto tiempo compartiendo con ustedes este fic. con decirles que hasta era soltera cuando lo empece xD

iba a subir parte del cap que sigue pero creo que es mejor dejarlo acá y subir el desenlace completo en el siguiente. ¿No creen?

Nos leeremos prontito en Mis ojos son tu voz y tres bendiciones.

pd: Gracias a todos por seguirme todo este tiempo. Me hacen sentir muy bien.

pd2: Los invito a leer "quiero que sea mía" un nuevo fic de H&M n_n