Capítulo uno

Donna Santos

"Odio Grecia..."

Se repetía incesantemente una hermosa joven rubia bajo la lluvia (o más bien tormenta) mientras estirba el brazo en vanos esfuerzos por detener un taxi.

Encontrarse temblando de frío, empapada de pies a cabeza, perdida en alguna avenida de Atenas era el remate de un día fatal. No podría ser peor, ¿cierto? Había volado desde México solo porque su bendita madre no tuvo la más mínima intención de darle digna sepultura a su ex-marido, así que envió a su hija a sufrir todos y cada uno de los engorrosos trámites y los inevitables recuerdos causados por la muerte de su padre a quién no había visto desde los diez años. Ser hija única le dió la obligación de responder por la defunción de su padre, sin gozar de los derechos de heredera universal al descubrir que el hombre había quedado en completa ruina.

-¡Maldición!

Gritó por fin mientras el vigésimo taxi la pasaba de largo. Mientras le hacía una seña obscena al conductor, un flamante Cadillac rojo se detuvo frente a ella.

-¿Te llevamos, nena?

La ventanilla se abrió hasta la mitad, mostrando un par de vivarachos ojos oscuros enmarcados en una cabellera roja que miraban a la desvalida chica en la banqueta.

-¿De verdad?- preguntó ilusionada la mojada rubia, recibiendo una seña de la peliroja que le indicaba subir al asiento del copiloto.

-Perdona por mojar tu auto, es hermoso.- dijo la rubia un momento después de que el auto arrancara.

-Nah, no te preocupes. Ellos me han dejado cosas mucho peores que agua aquí.- la conductora señaló el asiento trasero y la empapada chica comprendió que se refería a una atractiva morena recostada en el pecho de un igualmente atractivo joven ícono del perfil griego. Ambos dormían la borrachera desfachatadamente.

-Mi nombre es Donna.- desvió el tema la rubia, sonrojada por la conclusión a la que había llegado.

-Yo soy Rosie.- se presentó la chica al volante con una pícara sonrisa -¿A dónde vamos, Donna?

-Puedes manejar hasta la orilla de un barranco, abrir la portezuela y arrojarme al vacío, ya no importa.- replicó enfurruñada cruzando los brazos.

-¡¿Pero porqué?!- exclamó Rosie escandalosamente -¡No puedo hacer eso! ¡No puedes decir que vas a suicidarte en un momento en el que no piensas claramente!

-¡Pienso claramente!- estalló la rubia.

-¡Claro que no!- respondió a gritos la otra -A ver, según tu genial plan debo conducir y abrir la portazuela del copiloto al mismo tiempo. ¿Cómo demonios voy a hacer eso? ¡¿Eh?!

Donna apretó los labios de golpe y tras uno segundos se soltó a reír. Era increíble, ella en verdad quería morirse ahí mismo y esta chica que acababa de conocer le había hecho entender lo infantil que se estaba comportando.

-¡¡¡¡SSSSSHHHHH!!!!

Se escuchó fuertemente desde el asiento trasero, Donna volteó a mirar y la muchacha la miró extrañada.

-¿Y esta quién es?- preguntó con voz pastosa.

-Ella es Donna, la voy a tirar a un barranco con mi brazo elástico.- contestó Rosie despreocupada.

-¿Donna? Qué te vaya bien.- dijo la joven antes de volver a dormirse.

-¿Y ella como se llama?- preguntó la rubia entretenida.

-Tanya.

-Lindo nombre.- sonrió Donna antes de suspirar fuertemente y soltarse el cabello para que se secara.

-Peliroja, morena y rubia, qué interesante.- farfulló Rosie mientras una sonrisa se dibujaba en su rostro dando a entender que su mente maquinaba algo.

Donna sintió un escalofrío, preguntó temerosa qué era lo que planeaba con tanto entusiasmo silencioso.

-¿Sabes cantar?- preguntó con una inquisitiva mirada de soslayo.

-¿Cantar? Pues... algo...- respondió la rubia confundida.

-¿Cuál es tu apellido?- preguntó la peliroja con una sonrisa cada vez más amplia.

-Sher...er... Santos.- "Santos", por supuesto. No iba a volver a utilizar el apellido de su padre jamás, no después de lo que había sucedido ese día.

-Pues Donna Santos, con un poco de habilidad serás la cantante estrella del primer grupo de Rock femenino en el mundo.- declaró Rosie con orgullo y satisfacción.

Mientras Donna seguía sin entender.


¡Bienvenidos!

Comenzamos en año con una nueva fanfiction, basada en el musical Mamma Mia con la adaptación mexicana.

La tortuosa vida amorosa de Donna Santos y sus amigas las Dinamo.

Chan chan chan chaaaan.