Hola, bueno hoy me decidi a publicar al fin esta historia y espero que sea de su agrado. Aclaro que Crepusculo no me pertenecen, ni los personajes (por desgracia) todo ello pertenece a stephenie meyer y si no lo saben ¿acaso estaban viviendo bajo una piedra?, bueno disfruten de la historia...

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El paso moderado comenzaba a cansarme sentía que solo me hacían falta unos grilletes sujetando mis pies con una cadena conectándola a los grilletes de mis muñecas, claro eso solo les parecía una precaución. Los 5 guardias a mí alrededor me guiaron a través del vacío corredor que muchas veces antes había transitado, con un empujón me encaminaron hacia la derecha donde la sala común se encontraba y juzgando por la hora cada estudiante del lugar debería estar ahí comiendo.

Sentí otro empujón cuando las puertas de la sala no estaban a mas de dos metro y gruñendo me di vuelta mirando al idiota del cual me encargaría después.

- Cuida lo que haces imbécil.

- Camina.

Con una mirada hostil su mano se acerco a mi hombro seguro para empujarme de nuevo pero esta vez gruñendo separe mis labios permitiendo que mis afilados colmillos fueran visibles y sin pensarlo dos veces incline el rostro dispuesto a darle un buen mordisco. Entonces mi querido hermano mayor que caminaba a mi izquierda decidió intervenir, tirando del cuello de mi camisa me alejo de mi objetivo.

- Pórtate bien Edward o te amordazare.

- Uff! Mira como tiemblo.

Lo mire aburrido mientras dos sirvientes abrían las enormes puestas de la sala común. Como si alguien hubiera dado una orden el silencio reino en la habitación mientras me guiaban hacia la mesa principal donde un regaño o quizá mas era lo que me esperaba.

Cínicamente mire a mí alrededor localizando al instante a varios compañeros que en lo personal me eran desagradables y me miraban con mórbida curiosidad. Con una sonrisa burlona mis colmillos quedaron al descubierto y más de uno miro hacia otro lado incomodo.

Tanta atención era un fastidio y no había nadie que llamara mi atención como para molestarme en mirar así que mi atención se fijo en la mesa principal. Ocupando 4 de los 6 lugares en la mesa se encontraban mis padres en el centro, a la derecha de mi madre se encontraba un viejo amigo de la familia Charles Swan, y aun lugar de distancia de mi padre se encontraba la directora encargada momentánea de dirigir el lugar Victoria Straw, en realidad ella nunca me agrado por muy atractiva que pudiera ser era una perra sin corazón.

A un metro de la mesa había un banquillo con el asiento en un tono escarlata y las patas de color negro. Con otro empujón me hicieron quedar frente a él, entonces dos manos me sujetaron los hombros y me obligaron a tomar asiento haciendo que el movimiento hiciera tintinear la cadena de los grilletes que me detenían.

- Edward no sabes lo feliz que nos hace a tu madre y a mi verte de regreso.

La sonrisa en sus labios y en los de mi madre eran autenticas y sabia que no mentía pero a pesar de todo su honestidad no me traería felicidad.

- Si te soy honesto Carlisle no me imaginaba que estarían aquí… menos aun que me verían así.

Sonriendo burlonamente levante mis brazos. Riendo el amigo de mis padres hablo.

- Bueno muchacho que esperas si intentabas arrancarle el brazo a mordiscos a más de un guardia.

- ¡Ja! No es como si no se lo merecieran, y a pesar de la situación es bueno verte Charlie.

- Lo mismo digo muchacho y la verdad tu motivo de fuga no me hizo muy feliz.

Reprimiendo un gruñido escuche como la perra sin corazón… ejem! Es decir la directora tomaba la palabra.

- Si se me permite señalar a nadie le hizo feliz lo que el señor Cullen hizo. En especial a los dos guardias que pasaron semanas en cuidados intensivos y a pesar de su herencia familiar tal acción no puede pasar sin castigo…

- Bien castíguenme pero al menos quítenme los malditos grilletes, me siento como un maldito criminal y los bordes afilados de estas cosas no ayuda a mejorar mi sentido del humor.

- Para que arriesgarse una recreación de los hechos.

Su mirada era burlona pero el gozo le duro poco.

- ¿Entonces que propone señorita Straw mantener al muchacho encadenado?

Su mirada se dirigió a la mirada ahora hostil de mis padres y sabia que su decisión pronto cambiaria lo cual le hice saber con una brillante sonrisa.

- Por supuesto que no… pero aun así los grilletes se quedan hasta sentenciar el castigo.

- ¿Y bien qué será?

- Siguiendo las reglas que dicta el libro de reglamento esta institución el vampiro….

- Bla, bla, bla… al grano que no me vuelvo más joven.

Escuche la risa que mi hermano intento ocultar al igual que vi la sonrisa que se dibujaba en el rostro de mi padre y su amigo, era agradable saber que al menos alguien compartía mi humor al contrario de mi madre que me miro en forma de reprimenda.

- 5 azotes… aunque quizá para usted Sr. Cullen sea poco.

Sentí una bola atorase en mi garganta pero aguantaría el dolor que produciría ya que a pesar de ser solo un látigo con varias tiras de cuero azotándote la piel, cada punta de este se encontraba recubierta de un veneno sumamente extraño que hacía que el proceso de curar mis herida que generalmente solo tomaría horas tardara en esta ocasión días si no es que semanas o meses. Varios habían sido puestos a este tipo de castigo que a lo mucho era de 7 latigazos y el que yo recibiera 5 solo demostraba cuanto me odiaba victoria y lo mucho que deseaba utilizarme de ejemplo.

A pesar de no decir palabra alguna sabia el dolor que ese castigo le estaba causando a mi madre pero no había nada que ella pudiera decir para evitarlo y Carlisle lo sabía. Lo vi tomar la mano de mi madre en muestra de consuelo antes de hablar y sentí a mi hermano tensarse a mi lado.

- ¿Cuándo y dónde se llevara a cabo?

- Hoy a la media noche.

Vi a mi madre tensarse, faltaba al menos una hora para la media noche.

- Después de ello permanecerá tres días en el calabozo antes de incorporase a sus antiguas clases y establecerse en su dormitorio.

Con el golpe de su pálida mano contra la mesa Charlie se puso de pie molesto.

- 5 Azotes es suficiente, tres días en un sucio calabozo solo lograra que sus heridas empeoren y mas sin nadie que las cuide, evidentemente el no podrá hacerlo… sus deseos de poner un ejemplo se le están escapando de las manos señorita.

Irritada victoria lo miro a la cara y tras considerar mejor su situación volvió a calmarse.

- Muy bien, entonces permanecerá en su habitación durante esos tres días sin poder salir y se le asignara alguien del cuerpo estudiantil para cuidar de él ¿algún voluntario?

Soltando un gruñido mire a mis compañeros solo loco iba a querer que alguna de esas locas que habían antes estado hostigándome cuidara de mi mientras me encontraba vulnerable.

Aclarándose la garganta Charlie volvió a tomar la palabra.

- Creo que se quien puede cuidar de él, mi hija… su prometida, por favor Bella podrías acercarte.

Apretando la mandíbula desvié la mirada de Charlie. Quería a Charlie como si fuera de la familia y a pesar de nunca haber conocido a su hija el compromiso que se había predispuesto no me hacía nada feliz y mis padres lo sabían y a pesar de no quererme forzar la situación era inevitable. Generaciones anteriores habían intentado terminar con este tipo de tradición pero parecía imposible. Dos familias, uno con linaje enteramente vampírico y otro con menos de la mitad de linaje humano se entrelazaban a través de la unión de un miembro de cada familia, un vampiro puro y un mortal con sangre de vampiro corriendo en sus venas creando así una futura generación de vampiros fuertes y saludables. Después si la unión permanecía el vampiro podía tomar la decisión de si quería o no pasar la eternidad con su compañero mortal, que en mi familia era siempre, y terminar convirtiendo a este en uno vampiro mas.

Escuche el suave sonido de unos pasos acercándose y el sonido de la tela de la falda rosando sus manos. A pesar de no verla la sentía y supe que se había detenido a al menos dos metros de distancia a mi lado izquierdo.

- ¿Bella? ¿Podría confiarte esa tarea?

Escuche el sonido que hizo al aclararse la garganta y al escuchar su voz sentí que mi corazón volvía a palpitar, su aroma me golpeo como una tonelada y mi garganta ardió cuando se dio cuenta que hace días no había comido.

- Si esa es tu petición padre, lo hare.

Mi rostro se torno en su dirección y mis ojos se aferraron a su silueta. Su palidez, su cabello largo y café, el mismo tono de sus ojos que ahora me miraban entre nerviosa y curiosa, de no reconocer el mismo tono de cabello que Charlie podría jurar que era un ángel lo que estaba viendo.

Cuando mis ojos atraparon los de ella un sonrojo se esparció por sus mejillas y un gruñido suave y hambriento escapo de mis labios que no paso desapercibido ni por mi hermano, ni por Charlie.

- Emmett, será mejor que te lleves a Edward y que se alimente, después del castigo estará cansado y quizá aun más hambriento y si no ha comido nada no quiero que se vea en la tentación de probar a mi hija.

- Gracias por el voto de confianza Charlie.

- Sabes que no es nada personal muchacho, pero preferiría que mi hija estuviera lejos de tus labios hasta que la unión se lleve a cabo o como mínimo aceptes el compromiso.

Tomándome del brazo Emmett me puso de pie.

- Andando, es hora de comer…

Con una suave inclinación y una dulce sonrisa me despedí de mis padres los cuales esperaba no ver durante mi castigo. Los guardias avanzaron dos pasos tras nosotros pero con un fiero gruñido de mi hermano estos se dispersaron como si alguien les hubiera comandado nuevas tareas.

Avanzamos a la derecha pasando justo junto a Bella.

- Hola Emmett.

- Bella, siempre es un placer verte.

La sonrisa de mi hermano era suficiente para saber el aprecio que sentía por la chica pero mi lado problemático gano lo mejor de mí, mirándola a los ojos le regale mi sonrisa más seductora dejándola ver claramente mis colmillos y con un suave movimiento pase mi lengua sobre los labios. Sus mejillas se encendieron y sus ojos se apartaron de mi rostro al instante.

Con una estruendosa risa y un empujón Emmett me hizo seguir nuestro trayecto.

- Tranquilo Casanova exponiendo tus dientes así si no le da un ataque seguro comienza a dormir con una estaca o un hacha bajo la almohada y entonces vaya luna de miel que te esperara.

Riendo ambos salimos de la habitación y el murmullo regreso a su estado anterior.

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Espero que les haya gustado el comienzo y como se imaginaran el siguiente capitulo sera doloroso para edward creanme no es mi capitulo favorito pero es necesario para la historia.

cuidense mucho y nos vemos en una semana.

atte.:PsycheDearLs.