N/A: ni Gaara, ni ninguno de los personajes de Naruto me pertenecen, ellos son de Masashi Kishimoto (espero ser como él), espero que un día haga un nº especial dedicado al GaaHina n.n de veras!

Pareja: GaaHina

N/A: esta historia se me ocurrió de pronto, en uno de mis arranques de ideas, suelen pasarme de repente, pero eso llama a la imaginación (creo yo)

"Lalalala"- pensamientos de Gaara "lalalalala"- otros pensamientos - Lalalala – diálogos. Lo que aparece entre () con cursiva es la traducción de los maullidos n.n.

Nota de la Autora

Antes de comenzar con el capítulo quiero aclarar el porqué de mi ausencia, sé que para algunos no será de importancia, pero de igual modo quiero decirlo… Los últimos meses han sido bastante duros, empezando porque el instituto no me dejaba nada de tiempo para escribir, luego no tuve vacaciones porque comencé mi internado para la carrera, que ya por fin terminé (celebra), pero hay algo que sólo los lectores más cercanos a mí saben y es por eso que decidí que hoy "26/09/2012" actualizaría el fic, pues hace tres meses atrás mi mama (abuela) falleció producto de una enfermedad que la tuvo desde mayo de este año postrada, razón por la cual mi familia y yo nos preocupamos por cuidarla, aunque estuvo internada en un hospital, finalmente murió en casa. Fueron meses difíciles sobretodo porque ella era prácticamente mi madre, me crió y me brindó todo su apoyo en estos 20 años de mi vida, sin duda la extraño muchísimo y creo que por eso no podía escribir, es un ir y venir de emociones, ahora estoy más "estable" con respecto a esto, pero ciertas veces suelo deprimirme por su ausencia, sé que ella está en un lugar mejor ahora n.n.

Bueno ya dije lo que tenía que decir, ahora los dejo con el fic, espero lo disfruten :)

Fin Nota de la Autora

*** ¿Mi gato es… el Kazekage? ***

·················

**"Capítulo 13 – Serás Mi Esposa"**

- Si te apresuras podrás alcanzarlo – se escuchó de pronto la autoritaria voz de Tsunade, la ojiperla miró a la mujer.

- ¡Hina- chan vete ya! – Kiba la empujó suavemente, la joven asimiló lo dicho y se echó a correr – de verdad espero que lo alcance – articuló el chico mirando en la dirección que la peliazul había tomado cuando sintió una mano en su hombro.

- Yo también lo espero amigo mío – articuló el Aburame mirando en la misma dirección que Kiba.

Hinata corrió lo más rápido que sus piernas le permitían, sólo esperaba poder alcanzar a Gaara y decirle todo lo que sentía, que no estaba molesta con él por haberle ocultado que era "Akage", que no se casaría con Neji, que no le importaba dejar Konoha si era por él y por sobre todo que lo amaba y no le importaba su pasado.

- "Gaara- kun y-yo sé que muy en el fondo todo lo que pasamos y sentimos es más fuerte que cualquier cosa" – pensó mientras saltaba de árbol en árbol.

Sin embargo y con todos sus esfuerzos no logró alcanzarle, ni siquiera logró divisarlo con su byakugan, era como si la tierra se los hubiera tragado. Hinata dejó escapar un suspiro, por más que lo intentó no pudo decirle lo que sentía, se sentía derrotada y triste.

- Que les quede claro que no quiero ser parte de esta tontería – reclamó la rubia de cuatro coletas cruzando los brazos.

- ¿A qué te refieres?, sólo nos detuvimos porque… me sentía mal – respondió como si nada el marionetista sentado en el suelo.

- ¿Crees que soy baka o qué? – alegó mirando a Kankuro, luego observó a Gaara con el ceño fruncido – sé qué haces esto porque te has aliado con tu tonto hermano para no decirle a Hinata la verdad – señaló al menor de los Sabaku no, quien se mantenía serio.

- No es lo que crees Temari – articuló el de marcas en el rostro, algo preocupado por el mal humor de la rubia.

- Al diablo, yo continuaré, no me importa si Hina- chan nos ve – y dicho esto comenzó a saltar sobre los árboles.

No entendía la actitud de su hermano menor hacia Hinata, si Kankuro creía que la engañaría estaba loco, pues Temari se dio cuenta que la peliazul los seguía, así que decidieron detenerse para esquivarla, aunque eso a ella la enfadaba de sobremanera, sólo le importaba que Gaara fuera feliz. Sin embargo de camino a Suna se toparon con la joven, cosa que puso a la rubia de más mal humor, no obstante a sus hermanos parecía no importarles.

- "Lo lamento Temari" – pensó el pelirrojo al tiempo que observaba a la muchacha, quien iba unos pasos más adelante.

Un año más tarde…

Abrió los ojos lentamente notando el lugar donde estaba, miró alrededor esa no era su habitación, parecía más bien la de un hospital, pero ¿Qué hacía ella allí?

- ¡Al fin despiertas! – escuchó una voz a su lado perteneciente al hiperactivo chico rubio.

- Na-Naruto- kun ¿Q-que hago aquí? – interrogó confundida la peliazul.

- Bueno tuviste un accidente, pero ya despertaste – aclaró sonriente el ojiazul.

- ¡Hina- chan! – gritó Kiba, para luego abrazarla.

- Kiba- kun – fue lo único que logró articular tras su confusión.

- Etto… ¿Cuánto llevo aquí? – formuló desviando la mirada algo avergonzada por la pregunta, los chicos se miraron entre ellos.

- Un par de días – mencionó como si nada el Uzumaki, mientras se encogía de hombros.

- "Entonces todo fue un simple sueño" – pensó la ojiperla con una leve mueca de tristeza.

- Pero… ¡mira quien vino a verte! – sonrió su mejor amigo, sacando un pequeño animal de entre sus ropas – es Akage – dijo poniendo al minino en el regazo de Hinata, ésta lo miró y se sorprendió.

- Gaara dijo que te haría sentir mejor si lo veías, pues él no pudo venir – Se escuchó una voz en la puerta perteneciente a Kankuro.

- Asuntos del "Kazekage" – se burló el chico de marcas rojas en la cara, haciendo un gesto de comillas con las manos, Naruto intentó contener la risa mientras Hinata acariciaba al animal.

- Kankuro- kun – articuló al verlo entrar a la habitación.

- Hina- chan al parecer el cansancio te venció, no sé porque entrenas tanto… a Gaara no le gusta que te lastimes – negó con la cabeza mientras Hinata aun confundida trataba de asimilar la situación.

- Chicos creo que deben dejarla respirar – habló de pronto el chico de las gafas, los demás miraron a la peliazul y asintieron, así que poco a poco se fueron retirando.

- Naruto… vámonos – formuló Kiba, mientras el mencionado protestaba por ser sacado a la fuerza.

- Descansa Hina- chan – dijo antes de salir de la habitación. La chica quedó pensativa por unos momentos hasta que…

- Ahora que lo recuerdo… ese día no logré alcanzarlo – comentó observando al minino entre sus brazos – aunque luego… – articuló colocando su mano sobre el mentón y recordando lo que había sucedido dos meses después de aquel día.

(N/A: Naruto, Shino y Kiba estaban visitando a Hinata en Suna)

Diez meses atrás…

- No es justo, ¿por qué nosotros debemos hacer esto? – reclamó Naruto mientras cruzaba los brazos y fruncía el ceño.

- Porque el Kazekage nos lo ha pedido – respondió sin muchos ánimos su compañero Sasuke.

- Además él es tu amigo, no deberías quejarte – exclamó el Inuzuka un tanto fastidiado por la actitud del rubio.

- Por eso mismo, soy su amigo, por lo mismo debió invitarme a la dichosa fiesta y no dejarme de guardia con ustedes – se quejó nuevamente.

- Por enésima vez, no es una fiesta… ¡es una reunión! – formuló hastiado el pelinegro.

- Que es lo mismo – respondió el rubio caminando de lo más tranquilo.

- ¡Ya cállate, Naruto! – alzó la voz Sakura, fastidiada por los reclamos del Uzumaki, quien al parecer no la oyó.

- Por último debió invitar a Hinata – colocó los brazos tras su cabeza y miró a la mencionada.

- ¡NARUTO YA CÁLLATE! – gritaron todos excepto Shino y Hinata, esta última estaba algo sonrojada por el comentario de Naruto.

- Creo que lo mejor será separarnos – articuló Shino quien se mantenía sereno caminando hasta que llegaron a su posada.

- Será lo mejor – expresó Sasuke observando a los demás ninjas.

- Hinata y yo vigilaremos de cerca de la torre – formuló Kiba quien abrazó a su compañera, aunque muy en el fondo quería que Gaara y Hinata se reunieran.

**"Flash Back"**

Los seis ninjas de Konoha habían llegado a la torre del Kazekage, quien los esperaba algo ansioso por ver a cierta chica de orbes perlados.

- ¡Gaara! – Gritó Naruto al tiempo que lo abrazaba con efusividad, Temari rió ante el infantil acto – Me alegra tanto volver a verte – expresó con alegría al tiempo que deshacía el abrazo.

- Naruto- dobe – habló Sasuke, quien hizo un ademán en forma de regaño.

- No te preocupes Sasuke, todos sabemos que Naruto es Naruto y no cambiará – comentó divertida la rubia acercándose a los jóvenes.

- Y ¿para qué nos has hecho venir?, la vieja no nos dio mucho detalle de lo que haremos – dijo el rubio asintiendo seriamente.

Temari notó que Gaara observaba de reojo a la joven Hyuuga, así que tomó ella la palabra y comenzó a explicar la misión de los seis jóvenes que consistía en vigilar los alrededores de la aldea, puesto que tenían la sospecha de que tratarían de atacar a los Kages que se reunirían ese día, para tratar asuntos entre las distintas aldeas.

Una vez explicado el asunto Gaara habló para que se retiraran, aunque él anhelaba poder hablar a solas con la ojiperla. Kiba y Hinata para su suerte se retiraban al final, así que se decidió a pronunciar palabra.

- Inuzuka – lo llamó el pelirrojo antes de que se retirara, el chico lo miró expectante y algo extrañado.

Kiba creyó por un instante que Gaara llamaría a su compañera, pero nunca a él, sobretodo porque no lo había tratado de la manera más educada cuando estuvo en Konoha, sin embargo, por algo lo hacía, así que dejó que Hinata se fuera junto con Shino y antes de que el pelirrojo le dijera algo exclamó:

- Más te vale no hacerla sufrir, el destino te ofrece una nueva oportunidad, no lo arruines – formuló Kiba, quien sorprendió al Sabaku no con su actitud.

Aunque Gaara no lo demostró, asintió con seriedad, Temari no evitó sonreír ante el gesto de ambos chicos quienes al parecer sólo tenían un propósito en común… la felicidad de Hinata.

**"Fin del Flash Back"**

Para la sorpresa de los jóvenes Shikamaru se hallaba en el lugar esperándolos, lo cual los confundió, este hizo un ademan para que entraran en la habitación de los chicos, Sasuke, Hinata y Shino permanecieron de pie, mientras que el resto tomó asiento en las camas.

- ¿Qué haces aquí?, Shikamaru – lo interrogó confundido el Uzumaki, aunque esta vez todos estaban de acuerdo con el muchacho.

- Pues que problemático, Temari me ha obligado a venir para decirles que el asunto de la reunión de los Kages es una mentira que se inventó ella y Kankuro para engañar a Gaara – explicó el de coleta apoyando su espalda en la muralla.

- ¿Cuál es el propósito de eso? – dijo Sasuke aparentando no estar interesado.

- Pues pasado mañana es el cumpleaños del Kazekage y… – más no logró continuar pues alguien lo interrumpió de pronto.

- ¡Temari le prepara una fiesta sorpresa! – gritó Sakura emocionada, todos la observaron – lo siento – añadió apenada.

- Sakura tiene razón – asintió el Nara mirando a la pelirosa.

- Así que era por eso – susurró Hinata, sólo Kiba y Shino escucharon lo que dijo.

- Nosotros organizaremos todo y nos aseguraremos de que Gaara no se entere – manifestó con gran entusiasmo Naruto mientras alzaba su brazo derecho y los demás lo secundaron.

- Muy bien, entonces si me disculpan iré a ver a Temari – y dicho esto se retiró de la habitación.

- ¡Hay que hacer la mejor fiesta de cumpleaños de todas! – alzó la voz emocionada Sakura.

Al día siguiente los chicos comenzaron a prepararse, las chicas no evitaron comenzar por sus vestimentas, mientras que los chicos compraban las cosas para la fiesta, claro que estaban muy atentos para que Gaara no los descubriera. Temari les explico que el día del cumpleaños ella distraería a Gaara llevándolo a la torre, mientras que los demás armarían todo muy rápidamente. Sin embargo Shikamaru se opuso ya que conociendo a la rubia se arreglaría demasiado y el pelirrojo podría sospechar, por este motivo quedaron en que Kankuro lo distraería. También se pusieron de acuerdo por si Gaara les preguntaba algo sobre los Kages y su llegada ellos inventarían alguna historia.

Llegada la hora de la "reunión" con los Kages, los dos hermanos de la arena esperaban que estos aparecieran, el marionetista le dijo a su hermano que debían volver a su hogar puesto que habían olvidado algo muy importante. Una vez en el lugar -que se hallaba con poca iluminación- el mayor encendió las luces y todos gritaron al mismo tiempo "sorpresa".

- Feliz Cumpleaños hermanito – habló en tono burlón y casi a punto de reír el marionetista quien abrazó al joven.

- ¡Felicidades hermano! – lo secundó Temari sonriendo y abrazándolo.

- ¡GAARA! – gritó Naruto y lo abrazó con alegría, este le correspondió – felicidades – añadió soltándolo.

Así uno en uno lo fueron dándoles las felicitaciones, no obstante Hinata estuvo conteniéndose, se mantuvo alejada lo más que pudo de él, puesto que no quería incomodarlo.

- ¿Te quedarás toda la noche parada allí? – habló de pronto Kiba captando su atención.

- Etto… yo… – comenzó a jugar con sus dedos cuando su amigo la interrumpió.

- Deberías hablar con él – articuló mientras miraba de reojo al Sabaku no, la peliazul desvió la mirada hacia el suelo.

- No q-quiero i-incomodarlo – levantó la mirada hacia su amigo, este sólo suspiró y se apoyó contra la pared.

Mientras ellos hablaban un joven de cabellos fuego los observaba detenidamente, había estado esperando que Hinata se le acercara, sin embargo al no obtener respuesta de la joven sus esperanzas decayeron un poco. De pronto la Hyuuga abandonó la habitación cosa que lo desconcertó un poco, pero decidió aprovechar la oportunidad de hablar a solas con ellas, además a esas alturas nadie notaría su ausencia.

"No entiendo muy bien, por qué ella se aleja, pero si es porque ya no siente nada por mí o porque me tiene miedo entenderé que no hay nada más que pueda hacer. No obstante siento como si mi corazón fuese a estallar ¿podré soportar que Hinata me rechacé?".

Subió hasta la terraza del lugar, allí estaba ella observando detenidamente el cielo nocturno, el joven se acercó lentamente a la ojiperla, aunque esta giró de pronto topándose con el pecho de él.

- Etto… y-yo l-lo si-siento m-mucho – logró pronunciar la joven, levantó su rostro y para su sorpresa era Gaara, quien la miraba detenidamente, ella se sonrojó.

- No te disculpes, fue mi culpa – formuló con seriedad y sin moverse de donde estaba.

- De-debería e-estar a…bajo c-celebrando, K-Kazekage- sama… es su cumpleaños – lo último lo dijo en un susurro, luego desvió la mirada.

- Y se supone que debo recibir las felicitaciones de mis invitados, pero uno de ellos no me ha felicitado aún – mientras decía esto se movió para apoyarse en el barandal del edificio mientras observaba a la chica.

Hinata giró para mirarlo algo desconcertada… acaso ¿él quería que ella lo felicitara? Y más aún se había tomado la molestia de ir en su búsqueda para oírla decir aquello. El silencio los inundó, ella no esperaba esa reacción por parte del joven y mientras pensaba era examinada por esos orbes aguamarina pertenecientes al joven que amaba.

- Etto… – comenzó a jugar con sus dedos, hábito que creía arraigado, pero con Gaara frente a ella se hacía presente de forma inconsciente – no d-debió molestarse e-en venir… K-Kazekage- sama – logró articular la Hyuuga.

"Kazekage- sama, me molestó que usara ese exceso de cortesía conmigo, se me hacía más agradable cuando pronunciaba mi nombre… Gaara- kun. Fruncí en ceño".

- Cuando… era un gato, recuerdo que no utilizabas esa forma tan cortés de referirte a mí – comentó de pronto, Hinata logró entender a qué se refería.

- Etto y-yo… – sus palabras fueron interrumpidas por el pelirrojo, quien avanzó y se detuvo frente a ella.

- Espero mi felicitación – la miró severamente, Hinata tembló, pero no por miedo si no porque estaba nerviosa.

La peliazul dejó de mover sus dedos, lo miró a los ojos y haciendo uso de todas sus fuerzas se armó de valor y dijo:

- F-Felicidades Gaara-… – la joven fue interrumpida por los labios del Sabaku, los cuales se apoderaron de los suyos.

La peliazul correspondió el beso aferrándose al cuello del aguamarina, éste por otro lado sujetó la cintura de la chica con su brazo izquierdo atrayéndola hacia él, mientras que con su mano derecha le acariciaba la mejilla.

- Kankuro, no deberías espiarlos – susurró la rubia de coletas golpeando el hombro de su hermano.

- Shhh… Nos van a escuchar – habló en el tono más bajo que pudo – nuestro hermanito está creciendo – pronunció en tono burlón.

- Si serás baka – lo miró con los ojos entrecerrados, mientras tanto Gaara y Hinata se separaron.

- Pe-pero yo t-te seguí y tú t-te fuiste… y y-yo c-creí que… m-me odiabas – logró articular apartándose un poco para mirar su rostro. Él suspiró.

- No te odio, el día que me fui – hizo una pausa – sé que me seguiste yo me oculté para que no me detectaras –volvió a callar – pero no porque te odie, no podría hacerlo… ahora más que nunca sé que te amo Hyuuga Hinata – al decir esto volvió a besarla con una mezcla de ternura.

Después de separarse permanecieron abrazados, pasaron los minutos y decidieron regresar adentro, Gaara observó con el ceño fruncido a sus hermanos, lo cual significaba que sabía que lo estuvieron espiando, Temari luego de un "te lo dije" golpeó al moreno en la cabeza.

Actualmente con Gaara…

Había salido de una larga charla con los del consejo de ancianos, pero esta vez no tenía nada que ver con asuntos de la aldea, sino más bien con una cuestión personal. Después de mucho pensarlo y ser extrañamente aconsejado por su hermana mayor decidió que era momento de desposar a Hinata y para eso necesitaba el consentimiento de los ancianos.

- Pues sí que los convenciste hermanito – comentó divertida la rubia de cuatro coletas, mientras caminaban hacia el hospital.

- No te burles Temari – formuló seriamente, cruzándose de brazos.

- No me burlo, pero ver la cara de susto que esos viejos cuando amenazaste con dejar tu puesto – prosiguió soltando una sonora carcajada.

- No lo habría hecho – al decir esto su hermana dejó de reír.

- ¿Ni siquiera por Hina- chan? – lo interrogó confundida y sorprendida por la respuesta de su hermano.

- No es eso a lo que me refiero – hizo una pausa, para luego proseguir – no serían capaz de dejar que renuncie aun si lo que pido está en contra de sus planes, dudan de encontrar un mejor líder para la aldea y en caso de que yo renunciara tú serías la mejor opción… – sus palabras fueron interrumpidas por la mayor.

- Y como yo me niego rotundamente a aceptar el puesto, creo que no les dejas opción más que aceptar tu petición, astuto – mencionó terminando la idea del pelirrojo – creo que Hina- chan ha sido lo mejor que te ha pasado en la vida – comentó asintiendo con una sonrisa en su rostro.

- "Si lo es" – se dijo a sí mismo al instante una sonrisa se formó en sus labios – debo agradecérselo a Kankuro – ante estas palabras la ojiverde abrió los ojos en sorpresa.

- ¿Cómo lo supiste? – le preguntó su hermana deteniéndose y mirándolo fijamente.

El joven Sabaku no, permaneció quieto, cuando de pronto un pequeño animal se trepó por sus ropas de Kage, se sorprendió un poco al encontrarlo así.

- ¡AKAGE VEN AQUÍ! – gritó de pronto una voz femenina perteneciente a la chica de orbes perlados.

- ¡Hinata no deberías correr! – exclamaron Kankuro y Kiba mientras la perseguían.

La chica miró hacia atrás, justo antes de llegar a una esquina y producto de su torpeza chocó con alguien y cayó encima de éste.

- Etto… Y-yo l-lo s-sien… – levantó la vista sólo para darse cuenta que con quien había chocado era nada más que el pelirrojo.

- Veo que ya estas mejor – pronunció afirmativamente al notar que la muchacha venía corriendo, ella se incorporó y lo ayudó a levantarse.

Kankuro no dejaba de reír al ver la escena, su hermana lo golpeó en la cabeza, pero ni aun así lograba que el moreno dejara de reír, Kiba también rio, sin embargo dejó de hacerlo cuando vio que Temari golpeó al marionetista.

- Akage… – desvió la mirada algo sonrojada, pues el minino se había echado a correr como loco sin razón aparente.

- Lo perdiste otra vez – pronunció con voz seria, suspiró, aunque la rubia de cuatro coletas soltó una pequeña risita, Kankuro y Kiba la miraron extrañados.

- Etto… Yo… ¡No lo perdí! – se defendió observando al joven frente a ella y sonrojándose, él la tomó por la cintura y la besó tiernamente.

De pronto se escuchó un maullido, ambos se separaron y observaron al minino quien se encontraba entre las ropas del aguamarina.

- Te dije que no lo había extraviado – articuló mientras tomaba al animal en brazos y le sonreía a su acompañante.

- No serías capaz de perder el obsequio que te di – afirmó sonriendo de medio lado.

Después de despedirse de Kiba los hermanos y Hinata volvieron a su hogar. Sin embargo, a mitad de camino Gaara tomó a la Hyuuga por la cintura y ambos desaparecieron en una nube de arena.

- ¿Qué se trae mi hermanito? – interrogó el marionetista con curiosidad a su hermana.

- Ya lo sabrás – formuló para luego sonreír, aunque su hermano no quedó del todo conforme con la respuesta.

Los dos jóvenes aparecieron en el desierto, pero no era un lugar que la peliazul conociera, esa parte del desierto era el lugar más hermoso que sus ojos hubieran visto, nunca imaginó que pudiera existir un oasis en Suna.

- ¡Es hermoso! – exclamó con fascinación observando el lugar – ¿cómo lo encontraste? – añadió mirando al joven.

- Lo encontré hace un par de meses, quería encontrar el momento adecuado para enseñártelo – habló mientras se colocaba atrás de ella y la tomaba por la cintura.

El silencio apareció, un silencio más bien cómodo, ambos se sentaron en la arena, Hinata dejó a su mascota en el suelo, éste no se movió de su lado, de hecho rara vez lo hacía, se había convertido en su guardián personal desde que Gaara se lo obsequió para su "no" cumpleaños. De pronto el pelirrojo decidió hablar.

- Hinata – la llamó ella lo miro con duda, sin embargo no pronunció palabra – creo que ya es tiempo… de hacer esto – se levantó de pronto y la peliazul lo miraba más confundida que nunca.

El Sabaku No ayudó a la ojiperla a levantarse también, quedando frente a frente, ella se sacudió sus ropas ninjas y miró al chico con una mezcla de ternura y confusión, observó atentamente un pequeño hilo de arena que comenzaba a levantarse, él comenzó a crear una figura que poco a poco se fue convirtiendo en una flor. La chica comprendió lo que el aguamarina trataba de decirle con aquello, esa era su forma silenciosa de pedir que fuera su esposa. Hinata aceptó la flor tomándola entre sus manos y centró su mirada en el chico.

- Hyuuga Hinata serás mi esposa – articuló con un tono serio, pero sin ser brusco, ella sonrió.

La ojiperla abrazó al pelirrojo y este correspondió, se separó un poco sin romper el abrazo y la besó. Habían pasado demasiadas cosas para que ambos estuviesen juntos, la peliazul y Neji decidieron renunciar al puesto de "líder del clan Hyuuga", de esa forma la joven pudo estar con Gaara los meses que siguieron al de su cumpleaños y a pesar de que el aguamarina no quisiera reconocerlo la mayor parte se lo debía a su hermano y al extraño jutsu que usó sobre él.

*** Fin ***

N/A: ¡AL FIN HE REGRESADO MIS QUERIDISIMOS LECTORES Y LECTORAS!, después de una largiiiiiiiiisima ausencia jejejejeje :P, ¿pensaron que me habían secuestrado los ovnis?, pues ¡NO!, no podrían ¿para qué me querrían? No soy tan inteligente (niega con la cabeza).

NO NOMBRARÉ A TODOS LOS LECTORES PUESTO QUE SON MUCHOS, PERO USTEDES SABEN QUE SE LOS AGRADEZCO ENORMEMENTE.

Por desgracia esta historia ha terminado, pero agradezco con todo mi corazón a todos los que han seguido mi fic y los reviews de mis lectores y lectoras los aprecio mucho ¡de veras!, gracias por el cariño y el apoyo que me brindan siempre. Ahora si este es el final final de:

¿Mi gato es… el Kazekage?

Se cuidan, los quiero

Adiosito n.n