Disclaimer: Twilight no me pertenece.

Sangre Inocente por Princesa Lúthien
Summary:
—Creo que tienen a Nessie. Tienes que ayudarme—Le rogó Bella con la voz rota por el dolor. —Por favor Edward, por favor —. Tres niños ya habían sido asesinados, sangre inocente estaba siendo derramada y él era el único que podía ayudarlas.

R: M


Capítulo 1

Forks, Washington

A las 12:30 de la madrugada en medio de la densa neblina y bajo el oscuro cielo de Forks se esconde una casona en donde el agente especial Masen y su confiable equipo de trabajo están totalmente inmersos en un nuevo caso que atormenta a la pequeña y lluviosa ciudad en la península de Olympic

El enemigo: Identidad aún no conocida.
Su único aliado: Café cargado e hirviendo que evita el sueño y quita el frío.
La evidencia: Fotografías de los homicidios.
Las pistas: Pocas, aún las siguen analizando.
El caso: Sin resolver.

Rosalie y Jasper Hale, Jacob Black, y Leah Clearwater, todos integrantes del grupo especial de investigación de homicidios, G.E.I.H. y liderados por Edward Masen, no dormían bien desde hace 6 semanas cuando el caso de la familia Webber llegó a las oficinas de homicidio de la central de FBI instaladas en Forks. Uno de los gemelos de 9 años de los Webber desapareció una mañana a las afueras de uno de los hospitales de Forks mientras salían de una consulta mensual, su pequeño y frágil cuerpo sin vida fue encontrado 13 días más tarde en un callejón oscuro en Port Angeles justo al lado de un basurero.

Todos los integrantes del G.E.I.H. tenían copias de las horribles y traumatizantes fotografías del frágil cuerpo sin vida de Ángel iguales a las que estaban pegadas sobre un tablero de madera que reposaba inerte en un lado de la oficina destinada al estudio de evidencias. Junto a las del pequeño Ángel yacían otras, resultado de los asesinatos de dos pequeños más que habían muerto en iguales condiciones. Al lado de las fotografías de los casos Weber, Stanley y Newton cientos de notas estratégicamente escritas y pegadas eran las pistas que por más que las revisaran no los llevaban a ningún lado.

¿Por qué unos pequeños Angelitos como ellos?
¿Es que la persona que mato a los niños no tiene corazón?
¿Existe alguien tan desalmado en el mundo?
No, ya no se hacían más preguntas tontas y estúpidas, esas ya no tenían validez desde que el pequeño Ángel Webber había sido brutalmente asesinado y dejado abandonado a un lado de un basurero.

¿Quién?
¿Por qué?
¿Dónde?
¿Cuándo?
¿Quién sería el siguiente?
¿Dejarían ellos que hubiera un "siguiente"?
Esas eran las preguntas que los rodeaban, las que no los dejaban dormir, las que sin importar que, no podían resolver.

Con el pasar de los minutos la tención de la habitación fue creciendo hasta que casi se pudo palpar. Cansados y con sueño no tenían ni idea de que hacer o donde buscar. Dos eran los sospechosos, pero se tenían pocas expectativas y en sí, pocas esperanzas, ellos habían cometido asesinatos brutales, pero por alguna razón todos sabían que ninguno era el asesino. Buscaban a un hombre entre los 20 y 40 años de edad, 1,80 metros de estatura, de complexión delgada, astuto, desalmado, sin escrúpulos y minuciosamente cuidadoso, un hombre al que posiblemente su hijo se le acercara sin miedo y eso…era todo lo que tenían.

—Valiente hazaña— Dijo Jasper en un suspiro justo cuando terminaba de pegar con chinches las fotografías del caso Newton que habían llegado a la oficina de Edward hace a penas unas 6 horas.

—Es como buscar una maldita aguja en un pajar— Dijo furiosamente Rosalie mientras empezaba una nueva búsqueda en el historial de criminales con antecedentes de asesinato o maltrato a menores.

—Debe estar por ahí, en algún lado, relájate rubita y empieza de nuevo— Le dijo Jacob quién tenía en sus manos un lápiz y una libreta mientras ayudaba a Rosalie a descartar gente. Ella le gruño pero hizo lo que él le dijo.

Edward, con su andar felino e imponente presencia entró a la sala trayendo en sus manos café para todos en la habitación, sin siquiera emitir una palabra dejó dos vasos en la mesa en donde se encontraban Jake y Rosalie para seguir hasta donde Jasper sacaba un portafolios, sus ojos verdes y brillantes miraban cada tanto las manecillas del reloj que cubría su muñeca izquierda para luego pasar sus dedos por su cobrizo cabello despeinándolo en gesto de desesperación.

—¿Cuánto tiempo falta para que llegue Leah? —Le preguntó en voz baja a Jasper que tomaba la humeante taza de café en sus manos y las levanto agradeciéndoselo con la mirada.

—Como unos…— Jasper revisó la hora —20 minutos

—Espero que traiga buenas noticias— Musitó Edward en un suspiro sentándose al lado de Jasper para revisar el portafolio por milésima vez en el día.

—Todos esperamos lo mismo— Dijo Jake ganándose un fuerte golpe en la nuca por parte de su compañera de trabajo.

—Tu concéntrate can del demonio— Jake se masajeo donde Rose le había golpeado y enseguida hizo lo que ella le dijo, pero antes advirtiéndole que esa se la cobraría.

Edward y Jasper se habían quedado mirando divertidos aquella escena, no había existido un día en la historia en el que ellos no se pelearan. Ambos de temperamento fuerte y explosivo sólo necesitaban de unas pocas palabras frías y mordaces para provocarse y armar una tormenta en un vaso de agua. Muchas veces eran Jake y Rosalie quienes parecían hermanos peleando como perros y gatos todo el tiempo, al contrario de ellos, Jasper el mellizo de Rosalie era más bien calmado y tímido.

—En el fondo se quieren ¿Sabes? —Le dijo Jasper a Edward que sorbía un poco de café.

—Si, lo sé —Le dijo burlonamente, pero extrañamente decía la verdad. A pesar de todas las tontas riñas que tenían a diario era un profundo lazo de amistad el que los unía, habían sido los prejuicios sobre las rubias y los nativos americanos lo que había echo en al principió se odiaran, se hacían bromas pesadas y sus insultos eran generalmente subidos de tono pero así había empezado su rara amistad, se ayudaban cuando se necesitaban, se consolaban, reían juntos y luego volvían pelear. Era un círculo vicioso que nadie entendía pero que a ellos no les importaba, alguna vez le habían dicho a alguien que ellos se querían su manera.

Rose tecleaba furiosamente en el computador ayudada por Jake buscando al posible homicida, Jasper y Edward revisaban por milésima vez las evidencias y pocas pistas que tenían con la esperanza de que hubieran pasado por alto algo que les ayudaría a encontrar el paradero de aquel maligno ser.

Tal y como había anunciado Jasper, Leah había llegado 20 minutos después.

—Hola —Dijo somnolienta Leah que entrababa en la habitación, lucía cansada y sin que ella se lo propusiera acariciaba con una mano su abultado vientre de embarazada mientras que en la otra llevaba un sobre de manila. En cuanto Jake vio a Leah, su mirada cambió radicalmente pasando de una preocupada a una… más preocupada, se puso de pies y fue a recibir a las dos personas más importantes para su vida, su prometida y su hijo no nato.

—Amor— Empezó Jake — ¿Cómo están?

—Jake…— Leah intentó hablar.

—¿Quieres ver al médico? ¿Algún antojo? ¿Te quieres sentar? — Siguió con su monólogo.

—Jake— Intento de nuevo.

—¿Quieres algo? ¿Tienes frío? ¿Te traigo otra chaqueta? ¿Una bebida caliente?—

—Jake— El tono de Leah era cada vez más aburrido. Jasper, Rose y Edward se habían quedado a un lado y miraban la tan típica escena divertidos.

—¿Tienes hambre o sueño? ¿Quieres que vallamos a casa para que te recuestes?—

—¡JAKE!— Al final gritó haciendo que su molesto prometido se callara. Rosalie llevaba una cuenta en la que anotaba cuantas preguntas podía soportar la prometida de su amigo antes de gritarle, su record había sido de 15 pero con el tiempo su paciencia se iba agotando, aunque su reacción era entendible, a Jacob no le gustaba nada que Leah fuera a ver las escenas del crimen y menos en su estado, pero su prometida tenía una excelente vista, como la de las lobas grises que pueden ver aún en la noche, a ella no se le escapaba nunca nada y hoy justo a esta hora ella había sido indispensable.

—Lo siento amor, lo hice de nuevo —Se disculpó Jake dándole un corto besito a Leah en los labios.

—Si lo se amor, no importa, pero estamos bien en serio —Le explicó Leah— Sigo muy embarazada, tengo todo puesto en su lugar —Musito mientras extendía los brazos— Ya, cálmate —Le dio otro besito y ambos se sonrieron.

—Ahora, tráeme algo de comer, morimos de hambre —La embarazada no había terminado de decir la frase cuando Jake ya iba corriendo por el pasillo hasta la pequeña cafetería que había en la estación del FBI donde ahora almacenaba algo de comida por si en cualquier momento Leah tenía ganas de comer algo.

—Dale un poco de crédito, sólo está preocupado— Le dijo Rosalie, mientras la abrazaba como saludo.

—Si, lo sé— Le respondió ella con aire soñador.

Jake llegó minutos después con algo de comida para Leah, ella de inmediato se puso a comer al tiempo que le extendía el sobre de manila a su jefe dónde había otro expediente de la nueva victima, traía una linda foto del pequeño Mike sonriente, algunos datos personales y luego las fotografías del asesinato. Todos se sentaron alrededor de Leah esperando los por menores de la escena del crimen.

—Parece ser que estábamos equivocados— Dijo luego de tragar un poco de fruta.

—En cuanto llegué a Port Angeles reconocí en la escena del crimen a nuestro asesino, utilizó los mismos patrones con el pequeño Mike, ya sabes de lo que hablo, tirado solitario en una zona de fabricas, estaba golpeado, especialmente las manos, como en los otros dos casos— Todos se quedaron en silencio, mientras sus mentes trabajaban a toda velocidad —Le habían cortado el cabello y cambiado de ropa a una más formal, según su padre que fue quién reconoció el cuerpo—

—No es nada nuevo —Musitó Jasper mientras veía al vacío y los demás chicos lo secundaron.

—Pero bueno, estuve en la autopsia y al menos hoy encontramos un cabello ¿Saben? —Toda la atención volvió a la embarazada que comía con ánimo su fruta picada sin percatarse de la ansiedad que había empezado a crearse en el ambiente.

—Leah— Le advirtió Edward entre dientes ganándose una mirada envenenada por parte de Jake.

—Eh ¿Qué?... ¡Ah! Sí, el cabello. ¿No es eso genial? parece ser de una mujer— Seguía comiendo —Lo mandaron a los laboratorios ¡Tenemos ADN! — Musitó para seguir comiendo.

—¿Una mujer? Pero, pero, ¡¡con el caso Stanley estábamos casi seguros que era un hombre!! —Gritó desesperadamente Rose— ¡La huella estaba al lado del cuerpo! Demonios, eso sólo complica más las cosas— Tomó el expediente de las manos de Edward quien se puso de pies y caminó lentamente hasta quedar justo en frente de la pizarra de evidencias.

—Bien, con tres asesinatos podemos empezar a notar otro patrón en su conducta —Toda la atención fue ahora dirigida a Edward y Jasper tomo rápidamente una libreta para anotar todos los aspectos importantes a los que pudieran llegar.

—Sólo…—A pesar de haber trabajado en decenas de casos se le dificulto decir la palabra, únicamente por tratarse de niños —asesina pequeños entre los 9 y 11 años. Rubios y de ojos claros y complexión delgada, de rasgos finos—Suspiró antes de proseguir —La última vez que vieron a cualquiera de los tres pequeños fue cerca de un centro médico o algo parecido, por ejemplo, Ángel fue raptado cuando salía de consulta en el hospital de Forks —Musitó señalando la fotografía del pequeño sonriente, al lado en un papel blanco decía "Visto por última vez en: Hospital Regional de Forks", luego repitió el proceso mientras seguía con su explicación—Jessica desapareció en el puesto de vacunación al igual y por último Mike mientras le tomaban una muestra de RH—

—Todos son de familias Forks de clase media-baja y por alguna razón son huérfanos de alguno de sus padres— Añadió suspicazmente Jasper.

Todos se quedaron callados durante unos segundos que parecieron horas, sus cabezas pronto explotarían de tanto pensar. Los pequeños ya estaba muertos, la única forma de vengar su muerte sería atrapando a aquel bandido y en un ataque de locura Edward golpeo la mesa con su puño y se dijo que ya era hora de cambiar los papeles, ahora él sería el cazador y aquel asqueroso asesino, su jugosa presa. Nadie hizo nada ante el gesto tan repentino y rudo de su jefe, sabían que era mejor no comentar nada a menos que quisieran morir.

—¡Mierda! —Dijo Jake luego de reaccionar ante el ataque a la indefensa mesa — Eso reduce notablemente la lista de culpables, pero… por otro lado lo del cabello me confunde —gruño Jacob— Digo, no sé como una mujer puede hacer eso —En seguida se giro buscando a su prometida con la mirada y con tono bastante serio le advirtió:— Disfruta al bebé, porque cuando nazca no te acercaras a él—

Leah casi se atraganta con un pedazo de manzana cuando escucho a Jacob decir eso y por su puesto las hormonas del embarazo ayudaron al momento en que se desató la tercera guerra mundial.

—¡Escúchame bien Jacob Black…!—Los sonidos de la ruidosa pelea fueron ignorados por los demás integrantes del G.E.I.H. que ya estaban acostumbrados a este tipo de escenas.

—¿Genial? —Musitó Jasper pasándose la mano por la cara— Creo que ahora podemos descartar a los "sospechosos" —

— Sí —Lo secundo Rose — nunca creí que iba a decir esto pero jamás dude de la inocencia de James, Victoria o Laurent— Jasper y Rose se miraron y luego musitaron al mismo tiempo

—¡Telepatía gemela! —Edward rodó los ojos, a veces sus compañeros de trabajo eran tan… infantiles, ciertamente no sabía como congeniaba tan bien con ellos cuando su temperamento era tan frío y calculador.

—Nada de "telepatía gemela", Jasper ve a conseguir las ordenes de salida de los no-sospechosos y tu Rose, ya sabes que hacer—

Los deseos de Edward eran órdenes para los gemelos, literalmente, así que, en seguida Jasper fue por los papeles y Rosalie se sentó en el computador a seguir buscando alguna mujer que pudiera ser catalogada como la culpable de los asesinatos.

—¡No! Esta noche dormirás en el sofá y ni se te ocurra tocarme porque de lo contrario…— Los gritos de Leah casi dejan sordo a Edward que estaba bastante agotado, así que suspiró cansinamente y se divirtió viéndolos pelear durante un rato, eso era mejor que cualquier telenovela.

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A las 4:00 a.m. Edward entró a su pequeño apartamento, un escalofrió le recorrió el cuerpo al sentirlo tan frío y solo, pero no podía quejarse, está era la vida que él había decidido tener, ya no había vuelta atrás.

Suspirando profundamente caminó a ciegas hasta la cocina, encendió la luz y puso a hervir un poco de leche, eso lo ayudaría a dormir sin tener pesadillas. Perezosamente dejo su arma y sus papeles cuidadosamente sobre la encimera y empezó a quitarse la camiseta que votó sobre la lavadora, hizo lo mismo con sus pantalones y sus medias, quedo medio desnudo y el típico frío de Forks le heló el cuerpo, iba a ir por una manta hasta su habitación cuando vio pegada en la nevera aquella foto. Sus ojos se aguaron por un instante haciendo todo más borroso pero contuvo las ganas de llorar y se acercó hasta ella. Cuidadosamente arrastro los dedos por las caras sonrientes de dos pequeños niños. Uno era él, que miraba con adoración a la chica que tenía a su lado—Te quiero Tanya y…— Se agacho y le dio un besito a la foto—…te extraño hermanita—

Luego de aquel intimo momento, sonrió tristemente y se dispuso a servir su bebida caliente que se llevó a la cama. Prendió la TV y así termino otro tedioso día.