Disclaimer:

Twilight y Candy Candy son propiedad de Stephenie Meyer y Mizuki e Igarashi respectivamente y la historia está escrita en conjunto con Karlina (Gakarosi)

Hola vampires!!!

Bueno pues aquí les traigo esta nueva historia que es un Croosroads entre mis dos pasiones: Twilight y mi anime favorito Candy Candy

He de decirles que esta historia no la estoy escribiendo sola sino que es un trabajo en conjunto con Karlina (Gakarosi) una gran amiga y magnifica escritora del Candymundo

Así que aquellas twilighters que también son Candyfans y tienen el corazón corazón dividido entre Terrence Grandchester y Edward Cullen aquí podremos disfrutar de ambos en una misma trama.

Bueno pues sin mas por el momento las dejamos leer esperando que la historia sea de su agrado


AMOR, DESEO Y SANGRE

CAPITULO 1

PLANES DE VIAJE

Forks; Washington

BELLA POV

Ahí estaba yo, junto con todos mis compañeros, esperando en la fila para ser llamada. Por supuesto, nunca ha sido de mi agrado ser el centro de atención, así que me dejé llevar por vagas ideas, abstrayéndome casi por completo de mi actual situación: La ceremonia de graduación en el instituto.

Inconscientemente, mis vagas ideas comenzaron a llevarme a los días de clases. Recordaba nítidamente los primeros días, aquellos en que comprendí que, si bien podía socializar con todos, mis gustos eran muy diferentes a los de mis compañeros. Ángela, Jessica, Mike, Eric, Tyler, eran la clase de chicos que disfrutaban ser tomados en cuenta; y aunque no siempre compaginé con ellos, agradecí su compañía.

Más recuerdos pasaron por mi mente, hasta que di con ese día inesperado.

&& - Flashback - &&

Me dirigía a la oficina principal para buscar el justificante que me libraría ese día de la clase de deportes. Mi tobillo izquierdo falseado no me ayudaría en nada a intentar mantenerme en pie mientras durara la clase, así que me convenía tener pronto el dichoso papel en mis manos.

Pero al entrar en la oficina, vi frente a mí una figura muy distinta a la de la Sra. Cope. Una chica muy blanca, con una cabellera rubia rizada estaba parada frente al escritorio de la mujer.

- Soy Candice White Andrew – le informó la chica a la Sra. Cope.

- Por supuesto, cielo – la mujer revisó entre una pila de papeles antes de entregarle varias hojas – Estos son tu horario de clases y un plano de la escuela para que puedas ubicar cada salón. Si no me equivoco, tu primera clase es la de biología.

- Sí, eso parece – asintió la rubia revisando una de las hojas.

- Buenos días, Bella. ¿En qué puedo ayudarte? – la Sra. Cope se giró hacia mí con gesto interrogativo.

- Buenos días, Sra. Cope. Necesito un justificante para faltar a deportes hoy por la tarde. Me falseé el tobillo izquierdo ayer – le expliqué brevemente, sabiendo que con eso bastaría; apenas estábamos en la tercera semana de clases y ya todo el instituto era consciente de mis torpezas.

- Claro, Srita. Swan – buscó una vez más entre sus documentos y me tendió una sola hoja – Debes escribir el motivo tu misma.

- Gracias, Sra. Cope – le dije mientras doblaba el papel para guardarlo en mi bolso.

- Srita. Swan, su primera clase del día de hoy es biología, ¿verdad? ¿Podría acompañar a la Srita. White? Ambas tienen al Prof. Banner.

- No se preocupe, yo puedo llegar sola – se apresuró a decir la rubia al ver mi falta de respuesta.

- No, está bien, no es un problema – le resté importancia. La Sra. Cope volvió a concentrarse en sus documentos mientras que yo me incliné hacia la chica – Soy Isabella Swan, pero puedes llamarme Bella.

- Candice White…Andrew. Pero puedes llamarme Candy.

- De acuerdo, Candy. Te llevaré a tu primera clase – comencé a caminar y le hice un gesto para que me siguiera.

- ¿Es muy exigente el Prof. Banner?

- No, no demasiado – tardé un poco en responderle.

Cuando llegamos al laboratorio, ella se identificó con el Prof. y él la ubicó junto a mí, dado que, era la única sin compañero de laboratorio.

- Parece que seremos compañeras – dijo sonriendo – ¿Hace mucho que vives en Phoenix?

- Desde que tengo uso de razón. ¿Tú no?

- No – pareció pensárselo antes de explicarse – Vivía con mis padres en Chicago. Pero, murieron en un accidente y…ahora vivo con mi tía materna.

- Oh, lo lamento Genial, excelente forma de iniciar una conversación, Bella, pensé fugazmente.

- Está bien. Al menos ahora puedo comenzar de nuevo y hacer nuevos amigos. Siempre hay un lado positivo en cada situación.

Por un momento me puse en sus zapatos. Yo, en una ciudad completamente diferente a la que conocía, con personas que jamás había visto y forzada a vivir con un pariente lejano a causa de perder a mis padres. Sentí un estremecimiento en toda la columna vertebral. A pesar de que se mostraba sonriente e interesada, seguramente esa chica estaría pasando por uno de esos momentos difíciles que uno siempre busca evitar.

- Imagino que debes extrañar las fiestas, el bullicio y el aire yankee de Chicago.

- No exactamente. No acostumbraba a salir a fiestas ni esas cosas. Sé que es raro pero siempre fui diferente a todos los demás allá.

- Creo que puedo entenderlo – asentí con lentitud. Al parecer era como yo, un pez fuera del agua que no terminaba de encajar en la gran pecera en la cual vivía.

El Prof. Banner pidió silencio a la clase y comenzó a explicar el objetivo a estudiar.

&& - Fin del flashback - &&

- Steakley Joseph.

Mi mente volvió a centrarse en el momento actual que estaba viviendo al escuchar el nombre de otro compañero que, hasta hacía unos pocos minutos, estaba a dos lugares delante de mí. Me incliné un poco para verle avanzar y recibir su diploma, pero Jessica, delante de mí, me impidió ver más allá de su birrete.

- Sólo falta un apellido para que sea mi turno – Jessica se volvió hacia mí con una sonrisa – ¿No es emocionante, Bella?

- Sí, emocionantePara ti, no para mí.

- Seguro que Mike va a estar mirándome… – Jessica espió por encima de mí y cambió el tema de su conversación – Parece que Candy viene hacia acá.

Efectivamente, giré sobre mi misma y la vi acercándose a nosotras. Y apenas estuvo junto a mí noté que, con tacto, Jessica se apartó un poco, dejando muy en claro que no deseaba socializar con Candy.

Aún seguía sin comprender por qué Jessica parecía guardar sus reservas para con ella, pero intuía que seguramente no debió sentirse muy feliz con el hecho de que Candy y yo nos volviéramos más cercanas cuando, antes de su llegada, Jessica era la persona con quien yo estaba más apegada.

- ¿Nerviosa? – me preguntó con una sonrisa.

- Tienes mucha suerte – acepté sus manos cuando tomó las mías entre las suyas tratando de infundirme confianza – Tu apellido es uno de los últimos.

- Sí, pero por eso tengo que estar aquí atrás, en vez de poder verte subir por el escenario desde mi asiento.

- Lo dices sólo por tranquilizarme. Te sientes feliz porque aún tienes mucho tiempo para calmarte.

- Bueno, tal vez eso sea cierto, pero al menos tu tortura mental está por acabar – efectivamente, el muchacho delante de Jessica ya había pasado. Era su apellido el que faltaba para que llegara mi turno – Yo tendré que esperar más tiempo para poder dejar de ser el centro de las miradas. Y sabes cómo me molesta serlo.

Sí que lo sabía. Desde que Candy llegó al instituto descubrí que, una de las cosas por las cuales estábamos tan unidas, era porque ambas preferíamos ser una más del montón que ser la chica popular y bonita que atraía a todos con una sola mirada. Aunque claro, Candy tenía una poderosa razón para querer pasar desapercibida: La pérdida de sus padres.

- Stanley Jessica.

- Ni modo – su nombre y apellido retumbaba en mis oídos – Parece que la siguiente en la lista de "futuros expuestos" soy yo.

- Dentro de unos cuantos apellidos más me uniré a ti en la lista –Candy me guiñó el ojo con esa típica expresión suya de travesura – Recuerda sonreír – lo último que me dijo antes de alejarse para que pudiera enfrentar lo inevitable.

- Swan Isabella.


CANDY POV

Con una sonrisa vi a Bella acercarse hasta el Sr. Greene para recibir su diploma. Luego se juntó con todos los otros que ya lo habían recibido también y así acabó todo su momento en público. Pero aún falta el mío, pensé sintiendo un ligero temblor.

Por supuesto, al igual que a Bella, a mí tampoco me gustaba ser el centro de las miradas, y el momento al cual debía someterme a ser el centro de atención el día de hoy era una de los más difíciles. Casi podía escuchar los disimulados comentarios de los otros. ¿Candice White estará sola el día de su graduación? No, ella sólo tiene a su tía abuela, Emilia Elroy. Sus padres murieron en un accidente automovilístico hace dos años, es lo único que podrían decir sobre mí cuando me acercara a tomar mi diploma. Por supuesto, no es que yo hubiera contribuido demasiado a dar otra cosa de la cual hablar.

Desde el día en que llegué a Forks me sentí como un bicho raro al cual todos señalaban. Y claro, todo el mundo hablaba sobre la pobre y triste sobrina de Emilia Elroy, que tuvo que dejar Chicago para vivir con su tía porque sus padres habían fallecido.

Por compasión me dieron el privilegio de comenzar una semana después de mi llegada en el instituto de Forks. Todos continuaron mirándome con lástima durante esa semana, tratándome como a una inútil incapacitada, susurrando lo infeliz y desgraciada que debía sentirme.

Y sí. Era cierto que estaba muy triste por haber perdido a mis padres, pero no soportaba que todos me trataran como a una pobre huérfana afligida, recordándome siempre que me había quedado muy sola, cuando lo único que quería hacer era superar lo más pronto posible el accidente y seguir con mi vida.

Conocer a Bella en el instituto fue un consuelo para mí. Saber que había alguien más como yo, que sólo deseaba continuar con su vida sin llamar demasiado la atención…Definitivamente Bella y yo habíamos nacido para ser las mejores amigas. Todo aquello en lo que una fallara, la otra tenía éxito, y cuando una de las dos caía la otra estaba ahí para ayudar y ofrecer su apoyo. Sí, nos complementábamos bien. Y aunque en cierta forma su forma de ser tenía una causa diferente a la mía, en su complejidad, nos parecíamos.

Ella sólo se había visto expuesta a dos padres que buscaban amainar su inseguridad poniéndole más atención, en el caso de su madre, y usando sus influencias para que ningún chico la molestara, en el caso de su padre. Una vida un tanto frustrante pero, al final, fácil de llevar…Al menos en comparación de la mía.

- White Candice.

Mi apellido fue pronunciado al fin. Me acerqué al Sr. Greene para tomar mi diploma y luego me reuní con el resto de los graduandos. Al fin ha terminado. Mi primer impulso fue acercarme a Bella y ambas nos sonreímos para darnos una muda alabanza por haber sobrevivido a aquella experiencia. Mientras el director decía unas palabras que ninguna de las dos alcanzó a entender, pero apenas terminó todos a nuestro alrededor gritaron y lanzaron sus birretes. Bella y yo fuimos las últimas en hacerlo pero aún así los lanzamos al aire.

Algunos se abrazaron entre sí, otros, como nosotras, se dirigieron a sus familias. Estábamos abriéndonos paso entre los demás cuando Charlie y Renée, los padres de Bella, nos interceptaron.

- ¡Bella, hija! – Renée se lanzó al cuello de mi amiga hasta tal punto en el que tuve que hacerme a un lado para que, madre e hija, se abrazaran – Te veías tan hermosa, ¡toda una mujer!

- Sí, mamá – respondió Bella tratando de quitarle importancia como siempre a los comentarios de su madre.

- Felicidades, Bella – Charlie fue más moderado y se limitó a abrazarla como un padre orgulloso.

- Felicidades para ti también, Candy – Renée me miró con una sonrisa.

- Sí, felicitaciones, Candy – Charlie también me miró pero se limitó a hacerlo con solidaridad.

- Gracias – les agradecí a ambos.

- Las dos brillaron tanto esta noche. Es increíble lo rápido que vuela el tiempo. Parece que fue sólo ayer cuando eran un par de adolescentes y ahora son dos capaces mujeres graduándose en el instituto.

- Mamá no exageres – Bella siempre intentaba, en vano, reprimir la costumbre que la Sra. Renée tenía: alabarnos excesivamente.

- No es para exagerar, Bella – la voz de mi tía detrás de nosotros me sorprendió – Las dos deben sentirse muy orgullosas por lo que han logrado.

- Tía Elroy – pronuncié su nombre antes de dejarme envolver en su abrazo.

- Felicidades, pequeña Candy – me dijo al oído – Tus padres se habrían sentido muy orgullosos de ti. Tanto como yo lo estoy.

- Sé que, de algún modo, están observándome – le confesé al oído – Lo sé porque los siento conmigo.

- Así es – la tía Elroy se apartó para verme a los ojos – Ellos siempre estarán contigo. Igual que yo, pequeña.

Sentí un nudo en la garganta por un instante al recordar que no contaba con la presencia de mis padres en un día tan importante para mí, pero mi afirmación de sentirlos conmigo cobró fuerzas en mi mente, deshaciendo cualquier pensamiento triste que pudiera nublar mi actual felicidad.

- Es un gran orgullo para nosotros el que hayan alcanzado esta meta – las palabras de Renée en verdad me conmovieron.

Los tres, tanto Renée como Charlie y mi tía, nos miraron con sincera satisfacción. Desde que nos habíamos hecho amigas, los padres de Bella me habían acogido como a una hija más, al igual que mi tía trataba a mi amiga como una segunda sobrina.

- Es admirable que, a pesar de todos los obstáculos que pudieron haber tenido, se hayan graduado incluso con buenas calificaciones.

Bella me miró con una risita disimulada. Ambas sabíamos a que "obstáculos" se refería su papá. Bella era tan buena en deportes como yo lo era en biología. A mí no se me daba bien reconocer un montón de laminillas en un microscopio, como a ella no le iba estar devolviendo una pelota en un juego de voleibol. Afortunadamente, ambas supimos encaminarnos en el difícil arte de la enseñanza haciendo de tutoras la una para la otra en cada clase.

- Un logro así merece una recompensa que esté igualmente a la altura, ¿verdad?

- ¿Qué quiere decir, Sra. Emilia? – fue Bella quien hizo la pregunta por las dos.

- Es que – la Sra. Renée asumió la respuesta – Emilia, tu padre y yo habíamos hablado hace unos días sobre lo mucho que pusieron de sí mismas para graduarse y se nos ocurrió darles algo parecido a una recompensa.

- Y esa recompensa es… – traté de sacarles la sorpresa que nos tenían.

- Un viaje a Transilvania. La ciudad que tanto les gusta a las dos –admitió por fin Charlie.

El resultado fue inmediato. Bella y yo nos abrazamos y comenzamos a saltar como un par de niñas emocionadas con un juguete nuevo en navidad.

- Aún no comprendo qué ven en esa ciudad tan poco nombrada. Habría sido mejor un viaje por toda Europa, pero…la idea era complacerlas – confesó Renée sonriendo.

- Y en verdad nos complace, mamá. Candy y yo estaremos felices por conocer toda Transilvania.

Totalmente cierto. Tanto Bella como yo nos sentíamos intrigadas por saber más de la ciudad, dada la fama que tenía por ser la cuna de los vampiros en el mundo. Y es que el querer ser parte del montón no nos quitaba el anhelo por los temas de ocultismo. Y nuestro mito favorito era definitivo: los vampiros. Ahora no tendremos que contentarnos con ver el castillo del famoso Vlad Drácula.

- El paquete de viaje incluye dos meses de estadía en una posada céntrica a todos los lugares con interés turístico, donde tendrán todo lo que puedan necesitar – explicó mi tía.

- También serán orientados como el resto de los viajeros por un guía turístico que se ocupará de mostrarles todo en la ciudad y de regresarlas a salvo a la posada – agregó Charlie insinuándonos la advertencia de que estaríamos bajo una tutela.

- Suena bien. ¿Cuándo comienza nuestro viaje? – pregunté deseando ir ya a casa para hacer las maletas.

- En una semana. Pueden descansar, comprar todo lo que necesiten para el viaje y hacer con calma el equipaje – me respondió mi tía.

- Pero lo que resta de esta noche van a disfrutar su fiesta de graduación y a divertirse mucho – concluyó Renée.

Por una vez, Bella no intentó persuadir a Renée y yo tampoco pensé si quiera en replicarle. Mudamente, acordamos complacerlos por esa noche, a Renée, a Charlie y a mi tía. Después de todo, la noticia de nuestro pronto viaje a Transilvania era una sorpresa digna de celebrar.


Volterra, Italia

TERRY POV

El crepúsculo estaba cayendo, lo cual significaba que era el momento ideal para salir a disfrutar de la vida, y además era también la época perfecta, el ciclo escolar había terminado, por lo que los pubs estarían llenos de personas celebrando que al fin eran libres de la tortura de los libros, y por consiguiente habría muchas chicas hermosas con las cuales pasar un buen momento... y si de pasar un buen momento se trataba, para eso estábamos mi primo y yo; no es que fuéramos un par de adolescentes desatrampados, aunque cualquiera podría decir que eso es lo parecíamos, era simplemente que con el paso del tiempo habíamos aprendido a disfrutar de la vida al máximo.

Edward y yo éramos bastante unidos desde hace siglos, inicialmente porque nuestras madres nos habían acostumbrado a vernos más como hermanos que como primos y después porque… digamos que las circunstancias nos hicieron acercarnos más, podría decirse que habíamos formado un lazo muy fuerte y especial, es mas aunque no lo reconocería ante nadie Edward era hasta el momento la única persona por la que sería capaz de hacer cualquier cosa.

- Gracias Terry, el sentimiento es mutuo – escuché que me decía mi primo quien se encontraba parado en el marco de la puerta

- Edward – le dije con una mirada llena de irritación – sabes que detesto que estés hurgando en mi mente

- ¡Uyyy lo siento, no fue mi intención! – dijo encogiéndose de hombros y demostrando que estaba todo menos arrepentido – solo estaba tratando de saber qué planes había para esta noche…. ¿Biblioteca… turistas… pub…?

- Definitivamente el Pub… esta noche se me antoja alguna chica sexy y ardiente – dije mientras una sonrisa se extendía por mi rostro de solo imaginarme el manjar de esta velada

- ¿Por qué será que no me extraña? – dijo rodando los ojos – de todos modos sigo sin entender tu obsesión por ese tipo de chicas, es decir, cualquiera que escojamos nos va a servir para lo mismo – concluyó con indiferencia

- Sí, pero no negaras que la diversión que nos proporcionan antes de alcanzar nuestro objetivo es aun mejor

- Punto a tu favor – me dijo sonriendo antes de dar la vuelta para salir de mi habitación e ir a prepararse para la salida

Media hora más tarde ambos estábamos ya de camino a uno de los pubs más populares de todo Volterra, aquí tenían un buen ambiente, tocaban buena música en vivo, y sobre todo… había muchas mujeres que lucían exquisitas. Era cuestión solamente de buscar las indicadas, o en su defecto a la indicada ya que, a pesar de que a cada quien le gustaba tener a su propia presa, no sería la primera vez – ni posiblemente la ultima – que mi primo y yo compartiéramos una víctima.

Fuimos directamente a la barra y pedimos un par de tragos mientras observábamos alrededor en busca de las afortunadas que tendrían el honor de compartir un momento de placer con el sello Grandchester-Cullen impreso en el.

Finalmente, después de un rato, encontramos a nuestro objetivo, una sexy pelirroja que movía sus caderas de manera sensual en medio de la pista de baile, se notaba que estaba algo pasada de copas, lo cual haría nuestro trabajo aun más fácil; me levanté del asiento y me encaminé hacia ella, justo cuando estuve a su espalda la tomé por la cintura y la pegué a mi cuerpo haciendo que sus caderas chocaran contra las mías.

- Hola preciosa ¿Por qué tan sola? – le pregunté sensualmente a su oído, ella se estremeció y giró su rostro hacia el mío para regalarme una sonrisa y responder

- Porque estaba esperando que un chico apuesto llegara a hacerme compañía

- Pues creo que ya no tienes porque seguir esperando ¿o sí? – le dije sonriéndole de lado

- Por supuesto que no – me dijo mirándome de manera seductora al tiempo restregaba sus caderas mas contra las mías… definitivamente con ella iba saciar más de una necesidad

Seguimos bailando unos minutos más y cuando la canción cambió giré a la chica para que quedara frente a mí y la besé mientras Edward se acercaba decidido a hacer su entrada triunfal, rompí el beso mientras el tomaba las caderas de la chica y murmuraba "les importa si me uno a la diversión" en su oído. La chica en respuesta sonrió y giró su rostro hacia él para besarlo también, pero mi primo giró su rostro haciendo que los labios de ella fueran a parar a su mandíbula.

Curiosamente Edward se había auto-impuesto una regla, la cual había sido muy cuidadoso de no romper; y era el no besar a ninguna chica en los labios, él participaba en los juegos de seducción, en incluso los disfrutaba tanto como yo, pero afirmaba que el día que besara a una chica en los labios, sería porque realmente ella significaría algo para él.

El calor aumentaba en la pista y nuestra necesidad de sangre se hacía aun mayor, por lo que decidimos que era tiempo de pasar de los preliminares y llegar al plato fuerte.

- ¿Qué te parece si vamos a un lugar mejor? – sugirió Edward de manera sugestiva a nuestra acompañante

- Claro, un lugar donde podamos estar los tres solos – agregué mirándola fijamente a los ojos para asegurarme de que nos diera la respuesta deseada

- ¿Su casa o la mía? – fue la única respuesta que nos dio mientras nos sonreía de manera provocativa

- La tuya, naturalmente – le dijo mi primo y con eso nos encaminamos a salir del lugar

La acompañe por su bolso al tiempo que Edward iba a pagar las bebidas, para después abandonar el pub.

El camino desde el pub hasta la casa de la pelirroja fue rápido, con Edward como conductor, desde luego. Lo cual me permitía ir en el asiento trasero disfrutando de los besos y las caricias de esa ardiente mujer.

Convenientemente para nosotros, ella parecía vivir sola, en una zona un tanto retirada. En cuanto entramos a su casa, ella encendió las luces y se dirigió hacia el pequeño equipo de sonido para poner algo de música por demás sugestiva. Por un momento sentí deseos de reírme de ella, ya que estaba segura de que había logrado seducir a un par de pobres adolescentes, cuando en realidad ella era la verdadera victima

- Ya que tenemos ambiente, ¿les ofrezco algo de beber?

- ¿Para qué perder el tiempo con tonterias si los tres sabemos el verdadero motivo por el que estamos aquí? – dijo mi primo no solo como respuesta para la chica, sino también como una petición para mí.

Edward siempre había sido de la idea de solo tomar lo que necesitábamos y marcharnos, pero entonces…… ¿Dónde quedaría la diversión?

Ella pareció encantada con la idea y nos tomó a cada uno de las manos para llevarnos hasta su habitación, se recostó sobre la cama y tiró de nosotros para que nos acostáramos al lado de ella, ataqué sus labios al tiempo que Edward se concentraba en besar su hombro para ir descendiendo hacia su muñeca, mientras yo lo hacia su cuello, y una vez que ambos estuvimos en la posición correcta….la mordimos

Comenzamos a succionar su sangre mientras que ella gemía de placer, era algo extraño, pero habíamos aprendido a lo largo de este tiempo que si la víctima era apenas consciente de lo que en realidad ocurría podía llegar a sentir un placer capaz de hacerla llegar al clímax. Seguimos en nuestra tarea de acariciarla mientras bebíamos de ella teniendo cuidados de no llegar a matarla; desde que fuimos conscientes de los seres en que nos habíamos convertido, solo dos cosas nos habíamos prometido: la primera nunca acabar con la vida de ninguna de nuestras victimas, a menos que lo mereciera claro está, y la segunda y más importante JAMAS, bajo ninguna circunstancia, condenar a nadie a esta maldita existencia.

Para cuando nos habíamos satisfecho lo suficiente, ella estaba extasiada y ligeramente al borde de la inconsciencia, entonces Edward aprovechó para apartarse de ella y se levantó de la cama para dirigirse a la puerta dispuesto a marcharse

- ¿Vienes? – me preguntó parado en el umbral de la puerta

- No gracias, prefiero quedarme y jugar un poco mas con la comida

- ¿Sabes que son personas y no juguetes verdad? – me preguntó…ay no acá viene otro de los ataques moralistas de mi querido primo

- ¡Por Dios Edward! No hace falta tener tu don para saber que la chica estaba más que dispuesta a tener un ménage con nosotros, así que dudo mucho que le importe si juego o no con ella – le dije exasperado – además el hecho de que tú seas un mojigato no quiere decir que yo no disfrute de los placeres de la vida

- No soy mojigato – dijo ofendido – es solo que no me interesa ir tirándome a cada una de mis victimas

- Si, si… como digas San Edward – le dije entre carcajadas

- Eres imposible – dijo con una sonrisa, antes de dar la vuelta y marcharse del lugar

Ambos estábamos acostumbrados a este tipo de discusiones y la verdad es que a ninguno le molestaba, era más como una especie de retoentre nosotros, el intentaba hacer que entrara en razón y me decidiera si no por la monogamia, mínimo que le bajara un poco a la promiscuidad; mientras que yo buscaba influir en él para que por fin se deshiciera de ese lado puritano, aunque si no lo había logrado en estos últimos 90 años, dudaba mucho que algo o alguien le hiciera cambiar de opinión.

El resto de la noche pasó… bueno digamos que pasó… una vez que la chica se recuperó un poco decidí saciar mi lasciva con ella, pude haber terminado e irme, pero la verdad es que esta mujer era demasiado buena y, en ocasiones como esta, prefería guardarla como un as bajo la manga para aquellas ocasiones en las que no estábamos de ánimo para salir de cacería y preferíamos ir con los donantes seguros.

A la mañana siguiente ella se levantó de la cama y se dirigió al baño sin ningún pudor, mientras se duchaba yo decidí prender la televisión para matar tiempo esperando a que saliera, no es que me importara quedarme más tiempo a su lado, pero necesitaba completar el trabajo manipulando sus recuerdos de modo que no hubiera nada con lo que pudiera descubrir nuestra verdadera naturaleza.

Estaba haciendo zapping cuando algo en el canal de las noticias llamó mi atención: "INCREÍBLE HALLAZGO EN EL CASTILLO GRANDCHESTER EN TRANSILVANIA" había dicho el conductor para dar pie a la nota, el escuchar el lugar que fue mi antiguo hogar y sobre todo el apellido de mi familia hizo que mi atención se centrara por completo en la pantalla "para aquellos que gustan de la cultura rumana les informamos que recientemente se ha encontrado una habitación oculta dentro del castillo Grandchester ubicado en Transilvania… se cree que era uno de los tantos pasadizos secretos que muchas veces se empleaban para comunicarse entre cuartos de forma clandestina… pero esto no es lo más importante del descubrimiento, sino que dentro de ellos se hallaban algunas joyas familiares junto con varios retratos al oleo, entre los que destaca uno que suponemos era de Terrence Grandchester, primogénito del duque de Grandchester junto con su primo Edward Cullen; quienes, si recordamos un poco sobre la historia de este país, desaparecieron misteriosamente pocos dias después de la fiesta de 18 años del primero…" la nota estaba acompañada de algunas imágenes de los descubrimientos, incluido el retrato donde aparecíamos Edward y yo.

- ¿Esos no son… tu primo y tú? – escuché la voz de la pelirroja y me giré para mirarla envuelta solamente con una toalla y con los ojos como platos en clara muestra de asombro.

Sin darle tiempo a nada corrí a una velocidad propia de nuestra especie y me puse frente a ella al tiempo que la tomaba del rostro y la miraba fijamente a los ojos

- Tú no has visto ni escuchado nada ¿entendiste? – le ordené con voz dura, a lo que ella solo pudo asentir – ahora vas a volver a la ducha como una niña buena, y cuando salgas lo único que recordaras será haber pasado la mejor noche de tu vida al lado de dos chicos que conociste en el pub, y que cuando despertaste esta mañana ellos ya se habían marchado.

Vi como ella obedientemente giraba y regresaba dentro del cuarto de baño, escuché el agua correr y fue el momento preciso para irme del lugar.

Teníamos que hacer algo al respecto, es verdad que tenía bastante tiempo que habíamos abandonado Rumania, pero aun así no podíamos permitir que nuestros retratos se exhibieran en un museo y arriesgarnos a que alguien después nos reconozca

Conduje lo más rápido que daba el motor rumbo a la casa, el haberse marchado en medio de la noche le permitió a Edward irse corriendo y dejarme el auto para que me trasladara al día siguiente, no es como si la falta de vehículo me hubiera detenido de todos modos, pero de igual manera teníamos que guardar las apariencias

Cuando llegué a casa una melodía de Debussy proveniente del piano inundaba el lugar, lo cual indicaba que mi primito estaba de nuevo abandonado a su música, ¿pero es que había una forma en la que este chico entendiera que ya no estábamos en 1863?

- ¡Edward! – le llamé irrumpiendo en la habitación

- Ey Terry – me saludó sin dejar de tocar – ¿Qué tal la chica?

- Bastante aceptable… pero ese no es el caso… tenemos que viajar de inmediato a Rumania – en cuanto solté esas palabras el dejó de tocar abruptamente

- ¿Pasó algo? ¿Por qué precisamente a Rumania? habíamos acordado no volver allá por lo menos en un par de siglos mas – dijo intrigado

- Porque encontraron nuestros retratos en una de las habitaciones ocultas y ahora estamos en las noticias a nivel mundial… al parecer piensan exponer las pinturas en el castillo Grandchester ¿sabes lo que eso significa?

Sin decir nada más Edward corrió y fue directo hasta la computadora para checar las páginas de noticias

- ¡Maldición, también está en internet! – dijo cuando encontró la nota, siguió buscando y agregó – afortunadamente aun no hay fotografías de los cuadros, y de nuestra corre que no las haya nunca

Llamé a la aerolínea para reservar el próximo vuelo con destino a Transilvania mientras que mi primo preparaba algunas cuantas maletas con las cosas más básicas, no esperábamos estar mucho tiempo por allá, y en caso de que fuera necesario alargar nuestra estancia siempre habría tiendas de ropa para conseguir lo que necesitáramos.

En cuanto tuvimos todo listo salimos rumbo al aeropuerto dispuestos a reencontrarnos con aquello que habíamos estado luchando mucho tiempo por ocultar y dejar atrás… nuestro pasado


¿Que les parecio? ¿Merece una oportunidad?

a las chicas que leen UN AMOR QUE VENCE TODAS LAS BARRERAS les informo q ya estoy trabajando en el prox cap

Comentarios, sugerencias, críticas, etc. haganmelas llegar dandole al botoncito con letras verdes

Dulces besos de sangre y abrazos tipo Emmett

"Mi vida era como una noche sin luna y entonces EDWARD cruzó mi cielo como un meteoro"

Ruby

Vampiressa de Edward Cullen