Hola a todas de nuevo ^^: nueva historia, con un tinte bastante dramático, a decir verdad.

Una especie de prólogo al tema a tratar: obviamente, como algunas de mis antiguas lectoras podrán ver, se trata de un Natsumi/Tokairin, pero con sus condimentos, como siempre.

Besos a todas: disfruten el principio y escriban reviews para ver qué tal, sip???

Ok, ya nos embarcamos: mil besos.

Gabriela Inés.


Para que nunca me olvides

Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;

Mas no de esotra parte en la ribera
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.

Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Médulas, que han gloriosamente ardido,

Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.

Francisco de Quevedo, "Amor constante, más allá de la muerte".


Natsumi Tsujimoto

En algún instante de mi vida creí que toda cosa tenía cierto orden: a cada jornada dura y exhaustiva le tocaba un tiempo de entretenimiento, bebidas y diversión; a cada momento de entretención le tocaba después un tiempo de trabajo exhausto...

... Que a cada momento de lágrimas, le tocaba después uno de alegría y felicidad... Y contando, se espera a que llegue...

Más concretamente, en nuestro círculo se veía esta armonía: en el lugar de trabajo... Yoriko era la cotilla, Aoi era más cautelosa; Tokairin es callado y meticuloso, mientras que yo soy un remolino de energía acumulada... Miyuki era más insinuante, mientras que Ken Chan era más introvertido... Y, finalmente, el capitán Kachou colocando el orden a este grupo y así convertirlo en una de las mejores estaciones de policías de todo Japón.

Todo tiene un orden, de eso estoy segura: aunque no lo demuestre el propio caos en el que se ha convertido mi vida, aunque ni siquiera tenga seguridad del terreno en el que ahora estoy pisando... Esta es la debida posición de las cosas en el mundo.

Pero, si estoy tan segura de ello...

¿Por qué, de la nada, todo el mundo se ha vuelto de cabeza?

Me siento un poco mareada, pero no puedo perder cordura en este mundo de locos, aunque se esté volviendo tentador: aunque Miyuki, la más templada del grupo, se esté deshaciendo en mis brazos; aunque Yoriko no sea el centro de un nuevo cotilleo, sino es quien templa a todos en este salón; aunque Tokairin, a quien necesito demasiado en estos momentos, por vez extraordinaria, no sea parte de las conversaciones de las muchachas de la estación; aunque, por última vez, Ken-chan lo sea...

Y cómo no serlo, si su retrato de gran tamaño es el centro de esta reunión.

Todo está adornado de flores maravillosas, pero no veo a nadie alabando el arreglo floral: todos ocupados en sus asuntos, en sus cosas...

Creo que terminaré por golpearme en la cabeza, si es que alguien no se explica en este mismísimo instante.

¡Exijo una explicación, por un carajo!

Y todo es silencio, y todo es murmullo: la pregunta bulle en mi pecho, pero se evapora en mi garganta...

Fue tan rápido el suceso: terminamos una misión que consistía en atrapar a unos falsos policías que dañaban la reputación de nuestra institución... Tan cotidiano, tan de siempre...


Flash back

Autos volcados: la pintura escurría del parachoques y pintaba el suelo de color bermejo, aunque no hubo daño alguno en el conductor. Miyuki, en posición, aún sostenía el arma con la que inmovilizó al último delincuente, con la respiración agitada y la vista fija en el punto de ataque que yacía ahora en el pavimento. Natsumi y Nakayima, cansados ya por intentar acarrear al auto a la trampa predispuesta, descansaron después de ver que el objetivo fue alcanzado.

Natsumi hizo el ademán de levantarse de la moto, pero sus piernas estaban entumecidas por los constantes choques de la moto contra los autos que apenas y respondieron al tibio contacto de la mano de Ken-chan en su muslo derecho.

-No te preocupes, Natsumi: todo acabó ya... Estoy contigo.

Fue esa simple respuesta la que reestablecía la tranquilidad en su mente.

Ladeó la cabeza, aún con la respiración entrecortada por la carrera...

-Hey, es cierto: ésta no la contamos otra vez...

Ambos sonrieron, ambos alegres por el término de la jornada...

De pronto, un chillido de neumáticos: un foco de luz que daba frente a los ojos de ambos...

-¡Natsumi, Ken-chan!

Nakayima no podía moverse de la moto, pero con las fuerzas que le quedaban empujó a Natsumi a unos metros de él: ese acto reflejo que el único que logró ver detalladamente... Sólo en cosa de segundos...

... Rápidamente giró la cabeza hacia la dirección de su compañero...

La motocicleta arrolló a la de Ken-chan: producto de ello, ambas se arrastraron hasta salir de la autopista.

Nadie se movió: fueron los pocos segundos de silencio hasta que un estallido retumbara en el puente y se elevara una columna de humo...

Natsumi estaba estupefacta, tirada en el piso y con la vista fija en el lugar en el que hace unos segundos daba por terminada la misión. Todos corrieron hasta congregarse en el incendio... De pronto, Natsumi sale de su ensimismamiento: cae en la cuenta de lo que ha pasado al escuchar su voz desgarrada.

-¡KEN-CHAAAAAAAAAN!


Fin del Flash back

Me duele la cabeza de tan solo recordarlo: Miyuki no me ha dirigido la palabra en todos estos días... Sé que no es con intención, pero me está matando su silencio: me hiere porque sé que esto no volverá a su cauce, como en otras ocasiones que nos levantamos y hemos vuelto a andar.

Siento que, esta vez, algo de Miyuki se aferró a Nakayima y ha muerto con él.

Eso me está matando...

-Traeré un poco de agua para las flores- le dije, y estaba en pos de levantarme, pero Miyuki me retuvo fuertemente del brazo: sus ojos reflejaban resentimiento...

Lo leo en tus ojos, no hace falta que lo digas.

... Sí, lo sé: en parte fue mi culpa...

Querías que reposara, que no se entrometiera en su estado de salud, y yo le di una alternativa para que ambos pudiésemos estar en la misión: fui quien la condujo al camino en el que encontró la muerte.

-Yo lo haré- me contestó, casi escupiendo veneno en vez de saliva. La fuerza que no tenía para poder levantarse la usaba para descargarse.

No la culpo: si bien no me lo hace saber, puedo sentirlo.

Solo me quedo mirándola mientras ella se va al jardín: era ya bastante tarde y siento el frío que cala en los huesos.

Todo tiene su orden en el universo: pero nuestra institución ha quedado coja...

... Nuestras vidas han quedado cojas: siempre nuestros pies nos llevarán hacia atrás, recordando que alguna vez existió una unidad. La unidad de una fortaleza, de una atalaya que se ha desmembrado con la facilidad que cae un castillo de naipes.

Siento unos pasos: veo el origen de ellos y me encuentro con la figura de Tokairin. No puedo evitar el escozor de las lágrimas que he intentado guardar bordeen mis párpados: el único rostro afable que he visto en esta tediosa jornada.

No he querido salir: sólo asomé la cara para ver en qué se ha tardado tanto, si solo estamos nosotras despiertas...

Cierto... Era Miyuki...

Estaba de espaldas a mi vista, mientras Miyuki conversaba con él...

... Tal vez sea paranoia mía, tal vez el sueño me juega una mala pasada...

Pero vi un brillo suspicaz en los ojos de Miyuki, mientras abrazaba con fuerza a Souji.

Mi corazón paró de latir...

Dejé de mirarlos: no podía forjar idea tan estúpida en mi mente, si mi pobre amiga se encontraba tan mal...

... No sé lo que pasa, no entiendo nada... Lo único que sé es que hay, hubo un orden en las cosas, en mi vida, y que ese orden se derrumbó con su ausencia...

Necesito encontrarlo, sino nos perderemos en un inexorable caos.

Continuará...