Aquí les traigo el capi de este fic, lamento mucho la demora en actualizar es que no he tenido mucho tiempo....espero que les guste. Sin más les dejo leer...

Besos!!!!!!!!!!!!!!!! y gracias por los RR!!!


Capítulo 2: Sasuke.

En mi primer año en la Universidad todo fue una locura; acostumbrarme a las diferentes materias que tenía por mi carrera, hacer nuevos amigos y mantener a los anteriores, realmente era una cosa de locos. No sabía de donde sacaba el tiempo para poder realizar todas las tareas que tenía por delante; sin embargo, jamás dejé que la tristeza que el recuerdo de Itachi había dejado en mí me impidiera seguir adelante con los planes y proyectos que durante tanto tiempo había trazado para mí.

Hinata e Ino eran mis amigas desde el colegio, y las tres teníamos en común que estudiaríamos la misma carrera. Hinata debía hacerlo para seguir con el negocio familiar pues su padre era dueño de algunas empresas importantes del país y ella quería enorgullecer a su familia; e Ino era hija de los dueños de varias florerías de la ciudad. Su sueño era poder hacer que el negocio de su familia creciera y por eso se había dedicado a esa carrera. Todas estudiábamos lo mismo ya fuera por imposiciones familiares, como era en mi caso; o superación personal, como era en el caso de Hinata; o por ser más emprendedor, como Ino. Naruto y Kiba eran mis otros amigos del colegio e iban a nuestra misma Universidad pero estudiaban en la parte que se dedicaba a la ciencia, ambos estudiaban para ser Veterinarios. Yo por mi parte, a mi ajustado horario le agregué unas clases optativas de Literatura y Redacción, con las cuales podría avanzar en conocimiento para poder aplicarlo a mi pasatiempo de escritora. Aún mantenía mi hobby pues era lo único que de vez en cuando parecía sacarme del mundo de las matemáticas y la lógica, y en el cual podía perderme a mi antojo en mi imaginación.

Extrañaba tanto la naturaleza y el campo, andar a caballo y ver los atardeceres sentada junto al río. Sin embargo, ahora el rancho de mis abuelos ya no me parecía tan hermoso como antes, ni las ganas por visitarlo me atormentaban como antes, pues había algo que había manchado ese perfecto lugar, trayéndome recuerdos dolorosos y que prefería evitar. Esa fue la razón para que al terminar mi primer año en la Universidad no fuera en mis vacaciones al rancho de los abuelos como durante toda mi vida había hecho. Ellos se mostraron muy extrañados cuando les comuniqué la noticia; sin embargo, logré convencerlos con excusas de la universidad y trabajos extracurriculares que no tenía tiempo para divertirme. Ellos vinieron a la ciudad a pasar la Navidad con Shizune y conmigo, y unos días después regresaron a Konoha. Yo pasé ese verano trabajando medio tiempo en una cafetería cercana a la universidad ahorrando dinero para cuando volviera el tiempo de regresar a clases, así como también me dediqué mucho a escribir y salir con mis amigos, los cuales se mostraron muy contentos por tenerme al fin un verano de mi vida cerca de ellos. Salimos a un montón de lugares y tratamos de aprovechar cada minuto del verano para crear nuevos recuerdos que perduraran en nuestra memoria.

Cuando comencé el segundo año en la universidad me anoté para ser asistente honoraria de uno de los profesores que nos impartían clases. Todos los años los profesores de la Cátedra de Matemática publicaban pasantías que duraban un año bajo su tutela, en la cual los alumnos escogidos realizaban trabajos de asistente del profesor asignado así como el mismo les instruía en diversas temáticas a un nivel de mayor profundidad, gracias a esto el alumno obtenía además de una carta de recomendación y méritos por los trabajos realizados una práctica y experiencia en el campo de estudio que era de mucha utilidad para el futuro del mismo.

Al final fui seleccionada para ser la asistente y estar bajo la tutela del profesor Asuma, quien enseñaba Sistemas Contables y Contabilidad Aplicada. Era uno de los profesores más exigentes; sin embargo, yo estaba muy emocionada pues el mismo era muy reconocido entre los estudiantes por tener varios libros publicados sobre esos temas.

El año escolar comenzó y yo sentía que era varias personas habitando un mismo cuerpo. Ya tenía una rutina a la cual tuve que acostumbrarme de apuro para poder realizar todas las cosas que tenía programadas. Todas las mañanas las pasaba en la oficina de Asuma-sensei realizando las tareas que el me mandaba, así como colaborando en varios proyectos que el tenía y en los cuales me permitía participar. Luego del almuerzo tenía mis clases correspondientes al segundo año de mi carrera hasta las 5pm, de ahí me iba a la biblioteca a estudiar hasta la noche, a eso de las 9pm siempre tomaba el autobús a donde vivíamos Shizune y yo. Los martes y jueves tenía mis clases de Literatura Avanzada, Redacción II y Publicación que me correspondían este año, y que sustentaban el aprendizaje para aplicarlo a mi hobby de escritora. Esos días apenas me daba el tiempo de leer algo en la biblioteca.

Con mis amigos solíamos juntarnos a la hora del almuerzo para conversar algo de tiempo antes de volver todos a nuestros salones. Las chicas y yo compartíamos la mayoría de las clases por lo que nos veíamos todos los días; sin embargo, con los chicos sólo nos veíamos en el almuerzo entre semana pues ellos no estudiaban con nosotras. Los fines de semana siempre nos juntábamos a almorzar juntos, o salíamos al cine o íbamos a bailar a alguna discoteca para seguir manteniendo esta hermosa amistad que por tanto tiempo habíamos mantenido.

Al mes de haber comenzado mi pasantía conocí a Sasuke. Él también era uno de los pasantes seleccionados de ese año y era el asistente de una de las profesoras de la universidad, la esposa de Asuma-sensei, Kurenai-sensei. Ella impartía clases de Matemática e Informática Avanzada así como Economía, y fue por un trabajo que ellos tenían que realizar juntos que él y yo nos conocimos. Al parecer nosotros seríamos los colaboradores del proyecto que ellos estaban realizando por lo que nuestras tareas por un tiempo consistirían en ir pasando y comprobando los desarrollos teóricos que ellos diseñaran, y luego que todo estuviera correctamente verificado pasarlos a la computadora para obtener al final un proyecto completo. Si los profesores conseguían que el Consejo de Profesores aprobara el proyecto, Sasuke y yo seríamos recomendados como eficientes colaboradores para futuros proyectos matemáticos de investigación y desarrollo, así como conseguiríamos algún trabajo en el campus de la universidad con mayor facilidad. Era realmente beneficioso para ambos.

Esa novedad trajo sin dudas, desarreglos en mi ya acostumbrada rutina. Ahora muchas de las horas que pasaba en la biblioteca lo hacía en compañía de Sasuke pues dedicábamos ese tiempo en el proyecto de Asuma y Kurenai-sensei. Ambos estábamos muy emocionados por la confianza que los profesores habían depositado en nosotros así como la oportunidad de demostrarles que no los defraudaríamos. Y de esa manera Sasuke y yo nos fuimos haciendo amigos. Muchas veces nos juntábamos los fines de semana a estudiar juntos o repasar algo que el proyecto necesitara, aunque llegó el momento que simplemente salíamos por ahí a pasar el tiempo juntos pues nos llevábamos muy bien.

Ambos terminamos la pasantía con honores y muchas recomendaciones de nuestros profesores pues el proyecto había tenido una gran acogida entre los profesores que conformaban el Consejo, ellos nos dijeron que se sentían orgullosos de nuestro desarrollo como futuros Administradores y Contables. Gracias a ellos, al inicio de mi tercer año en la universidad yo conseguí un trabajo de medio tiempo en el laboratorio de Matemática Aplicada, donde gracias a los conocimientos prácticos obtenidos en mi pasantía me permitía manejarme con mayor soltura que los recién ingresados en el lugar.

Durante este tercer año de estudio y segundo año conociendo a Sasuke, él y yo seguíamos juntándonos para estudiar así como saliendo juntos como amigos cada vez que podíamos encontrar un tiempo libre en nuestras apretadas vidas, pues ahora ya no compartíamos el tiempo que la pasantía nos permitía estar juntos.

Sasuke Uchiha tenía 22 años cuando lo conocí durante la pasantía. Era un pelinegro de ojos negros muy apuesto quien enseguida me hizo pensar en Itachi cuando lo conocí por el gran parecido que tenía con este último. Además que compartían el mismo apellido. Cuando hubo pasado un tiempo que Sasuke y yo nos hicimos amigos y ya teníamos algo de confianza fue cuando me hice del valor necesario para preguntarle sobre su familia, pues interiormente tenía la curiosidad de saber si era familiar de aquel chico que durante un verano se convirtió en el amor de mi vida y posteriormente destructor de mi corazón.

Sasuke era el primo de Itachi y Sai, y aparentemente éste último era el hermano menor de Itachi. El padre de Sasuke era Madara Uchiha, hermano menor de Fugaku Uchiha. Ambos hermanos eran los dueños de las agropecuarias Uchiha que mi abuela me había hablado hacía tiempo atrás. Aparentemente Fugaku tenía el control de los ranchos que entrenaban a los caballos y Madara controlaba las agropecuarias. Sasuke había estudiado Veterinaria cuando había ingresado en la universidad, y a los 3 años se había graduado con honores en dicha carrera; sin embargo, había seguido estudiando la carrera de Administración y Contabilidad pues por herencia familiar debía seguir los pasos de su padre para eventualmente tomar control de las agropecuarias de su familia.

Sasuke y yo éramos muy parecidos en ese sentido. Ambos teníamos sueños diferentes a los que aferrarnos, además de esa responsabilidad familiar a la cual estábamos ligados de por vida. Sin embargo; a ambos nos gustaba esa responsabilidad pues era parte de esa herencia con la cual habíamos crecido y la llevábamos tan arraigada en nuestro interior que más que responsabilidad se había convertido en algo natural en nuestra vida.

Fue al final del tercer año de universidad que durante una salida con Sasuke, éste se me declaró. Me dijo que hacía tiempo se había dado cuenta de que estaba enamorado de mí y que ya no podía seguir ocultando ese sentimiento. Yo quedé un poco sorprendida al principio pues no me esperaba tal confesión; sin embargo si era completamente honesta conmigo misma, Sasuke me gustaba. Era un persona realmente buena, era muy estudioso, amable, sincero, muy lindo y me amaba. Qué más podía pedir una chica como yo? Por lo que decidí darle una oportunidad, ya que él se la merecía.

Desde entonces dejamos de salir como amigos, y empezamos a conocernos como pareja. Sasuke era muy distinto a Itachi, era tan dulce y expresivo con sus sentimientos que poco a poco fui queriéndolo más y más hasta que me enamoré de él casi sin darme cuenta. Él sabía que me habían roto el corazón en una oportunidad y que aún tenía un poco de miedo de las relaciones; sin embargo, siempre se mostró muy comprensivo al respecto y muy protector conmigo. Él me contó que había tenido una novia en la secundaria, una tal Hana, ella había sido su mejor amiga y primer amor pero las cosas entre ellos fueron muy complicadas por lo que sólo duraron un par de meses como novios antes de terminar y volver a ser los mejores amigos de antes. Ella se había ido al extranjero al terminar el colegio y nunca más había sabido de ella. Cuando comenzó su carrera de veterinario conoció a Karin, una pelirroja muy extravagante con quien estuvo saliendo durante casi toda la carrera pero con quien terminó cuando se recibió de Veterinario pues se había dado cuenta de que no la quería y había escuchado rumores de algunas infidelidades por parte de la chica. Yo nunca le dije el nombre de quien había sido mi primer amor pues tenía miedo que las cosas entre nosotros cambiaran de alguna manera. Había llegado el punto en que temía perder a Sasuke si se enterara de mi historia con Itachi, y no sabía si esta vez mi corazón podría resistir otro golpe.

Estaba siendo egoísta y lo sabía pero es que simplemente no le encontraba sentido a detallar la información acerca de aquella relación que ni siquiera había sido un noviazgo, simplemente quería pensar en él como un romance de verano, o al menos eso era lo que ahora yo misma me decía a mi misma. Sin duda el tiempo junto a Sasuke me había ayudado a cerrar heridas que Itachi había dejado en mi corazón, y ahora por fin sentía que podía salir adelante sin preocuparme por volver a sufrir una decepción amorosa, pues Sasuke era un sueño.

Llevábamos 2 meses saliendo con Sasuke cuando estuvimos juntos por primera vez. Habíamos ido al cine a ver una película y luego a tomar algo a un boliche que había abierto unas semanas atrás. Nos divertimos mucho y tomamos hasta que ambos estábamos alegres pero no borrachos. Eran cerca de las 2.30 am cuando nos fuimos de ese lugar rumbo a mi casa, donde llegamos un tiempo después entre besos y hormonas alborotadas, que si bien estaban potenciadas por el alcohol, era más porque nuestro cuerpo ansiaba mucho el contacto del otro.

Entramos a mi apartamento sin dejar de besarnos, el acariciaba mi espalda y yo comencé a sacarle la ropa desesperadamente. Estaba muy excitada en ese momento y no me había sentido así desde hacía mucho tiempo ya. Le saqué la remera y acaricié su bien formado pecho y sus brazos, pasé mis manos por su espalda mientras él me sacó mi blusa y brasier y comenzó a masajear mis pechos. Seguimos besándonos con mucho ahínco y caímos en el sofá de mi pequeña sala aún sin separarnos. Sasuke estaba entre mis piernas y me las masajeaba, mi pollera se me había subido por lo que tenía gran acceso a ellas. Yo había enredado mis brazos en su cuello si bien le acariciaba con mis manos partes de su cuerpo expuestas. Sentí su erección entre mis piernas sobre mi centro a través de su pantalón. Bajé mis manos y le desabroché la bragueta a la vez que con mis pies me ayudaba para bajarle los pantalones y el boxer. Sasuke me bajó las bragas y me acarició en la entrepierna notando lo húmeda que me encontraba. Yo gemí al sentir sus dedos acariciando mi húmedo centro y dirigí mis manos a su miembro, el cual estaba palpitante y mojado también. Lo dirigí hacia mi cavidad indicándole en silencio a Sasuke que me hiciera suya de una vez, y nos fundimos en un fogoso beso a la vez que el me penetraba de una vez haciéndonos gemir a ambos al unísono.

El se movía en mi interior y a mí se me antojó delicioso ese vaivén que manteníamos con nuestras caderas. Su pene era grande y me llenaba de las mil maravillas. Sentí mi orgasmo cerca y me arqueé hacia él intentando retener esa placentera sensación en mi vientre. Sasuke aumentó sus embestidas sintiendose él también cerca del clímax, y unas cuantas estocadas después ambos gemimos al sentirnos llegar. Sasuke se derramó en mí y enterró su rostro en mi cuello mientras repartía dulces besos sobre el mismo. Me abrazó muy fuerte contra él y me repitió varias veces que me amaba. Me sentí muy felíz en ese momento. Yo sólo le acaricié el cabello y le di un tierno beso en sus labios diciéndole que me había gustado mucho estar con él.

Esa noche Sasuke se quedó a dormir conmigo, sin duda de ahí en más las cosas entre nosotros comenzaron a avanzar más rápidamente, y mis sentimientos también aumentaron para con él. Las noches a su lado me hacían a estremecer, él me hacía vibrar cada vez que estábamos juntos y yo me sentía cada vez más felíz y enamorada.

A los 6 meses de novios Sasuke planeó una salida romántica entre los dos para festejar ese tiempo juntos. Fuimos a comer a un elegante restaurant ubicado en uno de los mejores hoteles de la ciudad, donde compartimos una cena muy amena. Luego me llevó a la suite especial del hotel y cuando entré vi que todo estaba dispuesto para nosotros. Había una botella de champagne con dos copas junto a la cama y unos bombones en la misma mesita. Habían muchos ramos de rosas rojas por toda la habitación, y algunos pétalos esparcidos sobre la colcha que recubría la cama. Me sorprendí mucho al encontrar tal escenario y me giré para abrazar a Sasuke pues era uno de los momentos más felices de mi vida.

Lo miré a los ojos y lo besé intentando expresarle todo lo que sentía en ese momento; sin embargo, sabía por el brillo de los ojos de Sasuke que él esperaba algo más de mi parte. Por eso decidí que le diría lo que tanto quería oír y lo que tanto tenía miedo de pronunciar. Porque ahora estaba junto a Sasuke quien me amaba incondicionalmente y me lo había demostrado muchas veces, era hora de dejar el fantasma de mi antiguo amor de una vez por todas.

- Te amo – le dije. Sus ojos brillaron de alegría y una gran sonrisa se dibujó en su rostro demostrando lo felíz que esas dos simples palabras le habían hecho. Me abrazó y escondió su rostro en mi cuello y estoy seguro que soltó un par de lágrimas. En ese momento me di cuenta de lo que era amar y ser amado; Sasuke sin duda era el amor de mi vida.

Me deshice de su abrazo y lo conduje a los pies de la cama, teniéndolo parado frente a ella comencé a desvestirlo lentamente sin dejarlo participar a él de la tarea. Cuando lo tuve desnudo frente a mí noté que estaba excitado por la erótica situación. Hice que se sentara en la cama, y yo me alejé unos metros de allí. Comencé a bajar el cierre de mi vestido mirándolo a los ojos todo el tiempo. Mi vestido cayó revelando el sexi conjunto de ropa interior que me había puesto especialmente para esa ocasión, Sasuke aguantó la respiración y comenzó a masturbarse con la sensual visión que yo le estaba ofreciendo en ese momento. Me deshice del brasier y de mis bragas y caminando sensualmente hacia él tomé su miembro y remplacé mis manos por las de él para darle placer. Él cerró los ojos y su respiración se aceleró. Yo comencé a acariciar su miembro y segundos después me lo introduje en la boca reemplazando las caricias de mis manos con mi lengua haciendo gemir a Sasuke al instante. Degusté su glande y mordisqueé la punta del mismo a la vez que mis manos jugaban con sus testículos. Él susurró mi nombre roncamente y con eso dejé su miembro para subir mis manos por su pecho sentándome en su regazo, introduciendo de esa manera su pene en mi interior. El agarró mis nalgas y yo comencé a moverme arriba y abajo sintiendo la humedad y la fricción entre nuestros sexos. Ambos gemíamos por el placer que estábamos experimentando hasta que ambos llegamos al clímax elevando un grito de placer que retumbó por toda la habitación.

Caí sobre su pecho y el me abrazó protectoramente. Nos besamos dulcemente y nuevamente le repetí que lo amaba. Él me besó de nuevo y ese beso se volvió más demandante de un momento a otro y Sasuke nos hizo girar a ambos para quedar él encima mío permaneciendo aún en mi interior. Su pene volvió a erectarse y volvimos a hacer el amor. Esa noche lo hicimos varias veces más, compartiendo no sólo el entregarnos a los deseos carnales sino entregándonos el corazón en cada encuentro apasionado que vivimos, uniendo no sólo nuestros cuerpos sino también nuestras almas en ese acto de amor sublime.


Hasta aquí el capi, espero que haya sido de su agrado, lamento si lo encuentran corto, si es así intentaré hacerlo más largo sino me alegro mucho les guste!!

Espero me dejen algún RR y siempre saben que opiniones, consejos y demás cosas son bienvenidas!

besosss

Juli!!