JUGANDO CON EDWARD CULLEN

Summary: Bella y Rosalie empiezan un juego muy perverso. ¿El objetivo? Enamorar a Edward, para luego romperle el corazón a pedazos. Hora de la venganza. Existe una única regla en este juego para Bella: No Enamorarse.

Rating: M – Lemmon

AH [Todos Humanos]

Advertencia: No esperen a una Bella inocente, mucho menos a un Edward caballeroso.

* Pensamientos de Bella escritos en Cursiva.


1- El Plan Perverso

(Bella Pov)

- ¡Hola Bella! - ¿Por qué dios? ¿Por qué?

- Hola Jessica, ¿Qué Tal? - Sonreí falsamente para luego volver a donde estaba. Buscando mí libro de Físico química que por cierto... ¿Dónde estaba?

- ¡No te lo creerás, Bella! - oh, no. ¿Se te rompió una uña?- ¿Adivina quién me invito a salir?

¿Quién es el valiente? ¿Un ciego?

Ok, Ok. Hora de parar con el sarcasmo.

Jessica no tiene la culpa de que en Forks llueva todos los malditos días, de que me haya despertado con el pie izquierdo -como siempre-, de que tenga una voz terriblemente chillona -como chiquillos llorando-, y de que sea chismosa y para colmo, insoportable. Bueno, de esto último tiene la culpa ella.

- ¿Mike? -pregunté con mi cabeza dentro del casillero, ignorándola por completo.

¿La gente de Forks no captaba las indirectas?

- ¡No! Ya te dije que Mike es parte del pasado, además – bajó el tono de voz, comenzó a susurrar.

Esta es la parte donde cuenta el chisme súper secreto, que a mi no me interesa

- Mike, esta "tirando para el otro lado" –movió sus cejas, sugestivamente.- ¿Me entiendes? Creo que es gay. – Por sus muecas podía darme cuenta que ella lo había inventado todo.

- Que raro el hecho de que se haya echo gay justo después de estar contigo, ¿No? -pregunté fingiendo inocencia.

Jaque Mate.

Saqué la cabeza de mi casillero para mirar su cara. Todavía no había entendido el chiste. Paciencia Bella. 1, 2, 3... ¡Pum! Lo entendió y... ¡Su cara no tenía precio! No se como hice para no reírme en su cara. Había caído en su propia trampa.

- Ese no es el punto. – Rodeé los ojos - ¡Fue el mismísimo Edward Cullen quién me invitó!

Abrió tanto los ojos, cuando mencionó su nombre, que me hizo acordar a un sapo cuando es aplastado...

- Espera, Espera. Se supone que hoy era "Nuestro día de chicas" o lo que fuera –le recordé- Ángela ya había preparado...

- Ya hablé con Ángela. -me interrumpió.- Ya le avisé que suspenda todo. -fruncí el ceño y me crucé de brazos.

Ángela había preparo con mucha anticipación esta reunión. Si bien eso de estar toda una noche con Jessica y Lauren no me apetecía para nada, me parecía una falta de respeto o de ética, que le hagan eso a Ángela.

- Bueno pues dile a ese Edward no se cuanto que hoy no puedes. Dile que mañana saldrás con él. –aconsejé.

- ¡No! ¡Es Edward Cullen! – dramatizó. El cuerpo ya me empezaba a temblar de furia controlada...

- ¿Así que cambias a lo que llamas amigas por un chico? Un chico que te usará como polvo de una sola noche, como cada chica que pasa sobre él, o mejor dicho, debajo de él. -aclaré.- ¿No te respetas como mujer?

- ¡Que mala amiga! -¿Por qué tenía que chillar tanto? Todas las miradas chismosas estaban sobre nosotras. Esperando una pelea... que quizás, si Jessica seguía con ese comportamiento, empiece.- En vez de felicitarme y desearme suerte, ¡Me decís eso! - Jessica levantó una ceja y una pequeña sonrisa apareció en su cara.

Y sabía que no podía esperar nada bueno de esa sonrisa socarrona. Me preparé para el golpe.

- Pero lo comprendo, Estas celosa. –dijo como si fuera lo más obvio.

- Jessica para si no quieres arrepentirte...-avisé, pero siguió hablando como si nada.

Cerré mis puños con fuerza.

- Esta vez yo te voy a dar un consejo. No me tengas envidia. Eso no logrará que consigas a un chico.

Listo. Te mato Jessica.

Cerré mi puño que iría directo a su nariz, pero el timbre sonó justo y Jessica -como si tuviera un sexto sentido en su seno para escaparse de los problemas- salió volando hacia su próxima clase.

- ¡Maldita Perra! -grité mientras azotaba la puerta de mi casillero con un golpe que hizo eco en todo el pasillo.

- ¡Swan! -miré con fastidio al preceptor. El día no podía ser más bonito.

- ¿Ahora que? -dije sin contenerme.

- ¡Detención! Hoy después de clases. ¿Quién se cree señorita para azotar así los muebles de la institución? Cuesta trabajo...

En teoría, tuve que escuchar todo el sermón acerca de "los muebles de la institución" y "esta juventud esta perdida" por un lapso de tiempo que me pareció eterno. Como era de esperar, llegué tarde a físico-química. No pude replicar cuando el profesor me regañó por haber llegado tarde, y cuando me preguntó por mi libro, mi cabeza no logró formular otra escusa que...

- Perdido en mi casillero. - tuve suerte de no ganarme otro día de detención gracias a mi respuesta tan sarcástica.

Hace exactamente 15 días que había llegado a la cuidad de la lluvia, Forks. No tenía ningún problema con Charlie, mi padre. Tampoco tenía problemas con mi nueva casa. Incluso llegue a pensar que con el paso del tiempo podía acostumbrarme a los intensos e infinitos días de lluvia.

Pero el instituto, era otra historia. La única que se podía rescatar de aquí era Ángela, una chica inteligente y bondadosa. Encima de que había conocido muy pocas personas en estas dos semanas, la mayoría me parecía detestable. Y mi ánimo de humor no ayudaba a conocer muchas personas...

El instituto es una selva. En el cada estudiante tiene sus características. Se podría decir que también existe una escala social.

Y si el instituto era una selva, Edward Cullen era el león. Egocéntrico y persuasivo. Jessica una víbora. Venenosa y chismosa, y Lauren entraba en la misma bolsa. Yo todavía era "la nueva" que buscaba su lugar en la selva...quizás con Ángela podríamos ser las ovejas, esas ovejas que nunca encajaran en la selva porque no es su hábitat natural.

En fin.

Como cada aula en el instituto, la detención fue fácil de encontrar. Me encontré con que todavía no había nadie. Opté por sentarme en una de las tantas sillas vacías y esperar.

Al poco tiempo llegó una chica rubia, modelo, infernal. Y si mi autoestima estaba en 0, al verla a ella estaba en -100. La rubia parecía ser toda una plástica hueca. Y para mi buena fortuna, se sentó al lado mío.

- Hola. Soy Rosalie, ¿Tú? –tiró su bolso en la silla y luego se sentó.

- Bella. -contesté cansada.- ¿Qué te trajo a detención?

- Le dejé el ojo morado a una compañerita que bien tenido se lo merecía. –Rió sola.- La muy puta de Lauren gritó que era anoréxica en medio del aula. Luego de tres segundos estaba en el suelo, gritando que una salvaje le había dañado su cirugía de nariz.

Reí imaginándome a Lauren lloriqueando y paseándose con un ojo morado por todo el instituto.

- Me agradas chica. –Le sonreí.- Mereces mi respeto. Créeme, se lo merecen. Ella y Jessica.

- Lo se, son insoportables. -reímos juntas.- ¿Y tú?

- Estoy aquí porque después de que Jessica me dijo que tenía celos porque ella salìa con Cullen, -rodeé los ojos por semejante estupidez- no tuve tiempo para pegarle y tuve que desquitarme con mi propio casillero. –Bufé- ¡Como si yo tuviera celos de que salga con alguien que me va a utilizar! Por lo menos, el sufrimiento de Jessica luego que descubra como es su Edward Cullen, será mi premio de consuelo.

- Dime que no has salido con el galancito de feria ese. -me miro a los ojos, con sus ojos azules, por primera vez.

- No. –Afirmé.- La verdad es que hace solamente quince días que llegué, y ya le "saqué el jueguito". Ese Edward parece ser el típico mujeriego que juega con las mujeres. –Rodeé los ojos.- No se quien es más tarado. Él por jugar con las chicas, o las chicas por dejarse jugar y caer en la trampa.

- Bienvenida al grupo. -me sonrió.

- ¿Y sabes qué? No estaría nada mal que tomemos una venganza en contra de él. La verdad que ni siquiera lo conozco, pero no me cae para nada bien ese Edward.

Los ojos de Rosalie flamearon.

¿Estaría pensando lo mismo que yo?


Desde ya, Gracias por leer.

Ya sabes que hacer, ¿Verdad?

Vamos, Un review no cuesta nada.

SunMile ;)

Y el frío de mi alma se irá, para sentir.