Los personajes son de S.M, pero la historia la saque de mi loquita cabecita.

Espero y les guste.

Capítulo 1: "Regreso"

¿Cómo demonios iba a conseguir el dinero para poder pasar el mes?

Estaba desempleada obviamente y tenía muy pocas probabilidades de conseguir un trabajo.

No podía pedirle dinero a mi mejor amiga ya que le debía suficiente y me moría de la vergüenza.

Sólo tenía una solución; ir a buscar trabajo como mesera en la discoteca del anuncio. Aunque no me pareciera muy agradable trabajar allí por la mala fachada que tenía y lo mal que hablaban de la gente que la visitaba. Pero no había opción.

Abrí el pequeño clóset de la habitación donde vivía y tome unos vaqueros y una camisa azul, me coloque mis respectivas converse y tome mi bolso.

Mientras salía de la casa haciéndome una coleta, mire el cielo nublado, la mañana estaba un poco fría y como siempre había olvidado mi abrigo, ya no podía regresar por él perdería tiempo.

Camine rápidamente hacia la discoteca, la cual quedaba a dos cuadras de la casa donde tenía alquilada una habitación.

Al llegar a la discoteca unas chicas me hicieron pasar a la oficina del dueño, quien era el que hacia las entrevistas.

Tome una gran boconada de aire antes de entrar.

-Buenos días- salude.

-Hola preciosa- dijo con una sonrisa "supuestamente" traviesa.

Era un hombre rubio de ojos azules fríos como el hielo de aproximadamente unos treinta y cinco años.

-Venía por el trabajo de mesera- le informe. Odiaba la manera en que me miraba, me producía un asco increíble.

-Mesera...-dijo riendo- Sería mejor y más beneficiario para ambos que trabajaras de prostituta cariño, tienes un cuerpo magnífico...Pero claro está, tendría que probarte primero.

-No me interesa ese trabajo- le dije. Y sus facciones se endurecieron.

-Así que quieres ser una simple mesera- dijo.

Asentí.

-Y si te digo que no te daré el trabajo- espeto con una sonrisa malévola.

-Gracias por su tiempo- le dije y salí de allí.

No me rebajaría a rogar ese puesto aunque necesitaba con urgencia el dinero.

Ya estando en la calle no pude evitar el llanto. ¿Como se le ocurría que aceptara un trabajo semejante? Claro que él me veía como un trozo de carne y nada más.

Corrí por las calles de la ciudad buscando un parque, cuando lo hice me senté bajo el árbol más alejado de la multitud, coloque mi cabeza entre mis piernas y me deje ahogar en sollozos.

Mi vida no es nada fácil, pero trato de sonreír ¿Cierto?, aún así me sigue golpeando cada vez más fuerte y de alguna manera aunque me conformo con estar viva, creo que no es justo todo lo que me ha pasado.

Llore y llore, no sé si horas o minutos. Necesitaba sacar parte de mi dolor, pero sabía que llorar de nada me servía. No lo había vuelto hacer después de los seis meses de depresión que pase, luego de aquella noche. Eso siempre estaría marcado como una cicatriz en mi vida y sabía que jamás lo olvidaría. Aún así pude seguir adelante.

Sentí a alguien sentarse junto a mí, su aroma era increíble. Estaba segura que lo conocía, pero no podía recordarlo del todo.

Alce lentamente la cabeza y lo vi. Un escalofrió me recorrió todo el cuerpo. No podía ser después de dos años lo volvía a ver.

Necesitaba salir corriendo de allí, huir mi pasado me estaba persiguiendo.

La vista se me nublo, mi cabeza parecía un remolino, cuando intente pararme para huir, lo único que sentí fue caer en sus brazos y todo se volvió negro.

---Flashbacks---

Gire más de tres veces frente al gran espejo de la habitación de Ángela, era la primera vez que tenía un vestido tan hermoso y también la primera vez que iba a una fiesta.

Había sido invitada a una de las discotecas más exclusivas de la ciudad, para celebrar la fiesta de San Valentín.

-Estás muy hermosa amiga- me dijo Jessica mientras se colocaba sus sandalias.

-Gracias- dije- Jamás había tenido un vestido tan lindo. Aunque me costo una fortuna, pero merece la pena.

Alise las arruguitas inexistentes y sonreí a mi reflejo.

-Ya casi termino- anunció mi amiga.

-¿Irá mucha gente?- pregunte.

-Esos son los rumores- respondió-! Lista!- exclamo y tomo su bolso.

El viaje en auto duro unos diez minutos, al llegar a la discoteca igual como lo había comentado Jessica estaba que no daba para ningún alfiler más. Presentamos nuestras invitaciones y pasamos, la iluminación era demasiado de colorida para mi gusto aún así tenía estilo. A donde miraras habían globos en formas de corazón y anuncios con el famoso; " I love you".

Mike nos saludo animadamente y nos invito a sentarnos en su mesa. Jessica estaba que se ahogaba en felicidad. Le di una sonrisa cómplice y se ruborizo, no pude evitar carcajearme.

Mientras Jess y Mike bailaban, tuve la sensación de ser observada. Lo deje pasar, pero al cabo de un rato la sensación se hizo más intensa;

Cuando volteé el rostro para donde supuse venía la mirada, me encontré con unos penetrantes ojos verdes del mismo tono de las esmeraldas. Era hermoso con su cabello revuelto y unos labios delgados pero carnosos. ¿Qué se sentiría besarlo? pensé. O vamos Bella me dijo una vocecilla, ¿Cómo te imaginas esas cosas, si ni siquiera has besado a un chico en tu vida? Cállate le dije irritada y desvíe la mirada de aquél hermoso hombre.

Los chicos volvieron a la mesa y Mike se fue por unas bebidas. Permanecí callada por tener nuevamente la sensación de que seguía mirándome.

-!Wao!...-exclamó una emocionada Jessica.- No voltees Bella, porque a tu lado izquierdo hay un increíble bobón mirándote, ni siquiera disimula- dijo sonriendo.

Me ruborice.

-Viene hacia acá! OH Dios!- casi grito.

-Hola- susurró una voz aterciopelada.

Levante mi cabeza y una estupida sonrisa se dibujo en mis rostro y por supuesto me sonroje fuertemente, las mejillas me ardían.

-Hooolaaa...-tartamudee.

-¿Te gustaría bailar?- inquirió con una devastadora sonrisa torcida que paralizo mi corazón.

Mire a Jessica en busca de ayuda y está asintió con una sonrisa pícara.

Lo volví a mirar y asentí. Me ofreció su mano, la tome con mucho cuidado, su contacto me produjo una descarga eléctrica por todo mi cuerpo, y dese con todas mis fuerzas poder tocarlo, sacudí la cabeza alejando esos extraños pensamientos, mientras él me conducía a la terraza de la discoteca donde había menos parejas y más espacio para bailar.

Sus andares eran felinos como un animal atacando a su inocente presa, pero se notaba que estaba un poco pasado de copas.

Nos colocamos en el centro de la terraza, donde poso sus manos en mi cintura y con manos temblorosas entrelace mis brazos en su cuello, una canción muy suave estaba sonando y aunque no sabía para nada bailar no se me hizo tan difícil como lo supuse. Él siempre me guió y gracias a Dios no lo pise.

-Disculpa por mis malos modales- susurro a mí oído y me estremecí.- Me llamo Edward Cullen.- se presentó.

-Isabella Swan- le dije.- Mucho gusto Edward.

-El gusto es mío Isabella- dijo y se rió.

Ladeé la cabeza para poder verlo.

-Puedes llamarme Bella es mejor que Isabella- dije haciendo una mueca.

-Bella... lo eres- sonrió.- Realmente hermosa.

Seguimos bailando una rato más, cuando una de sus amigas se acerco y le ofreció una bebida, él la tomo con una sonrisa y ella desapareció asesinándome con la mirada.

Se tomó la bebida de inmediato y volvimos a bailar. Sólo que él baile se torno raro... Edward me tomaba de las caderas y me acercaba a él, estaba muy extraño.

-Ya es tarde Bella...- dijo riendo sin poder controlarse.- ¿Quieres que te lleve a casa?-preguntó.

-Vine con unos amigos, de todas formas gracias- le dije.

-Te acompaño a buscarlos- se ofreció.

Me encamine hacia la mesa, pero al llegar me percate que los tortolos se habían ido por su cuenta.

-Se han ido- murmure bajito.

-Yo te llevo- dijo Edward.

Salimos al estacionamiento y Edward señalo un Volvoc80, trato de dirigirse hacia el auto, fui imposible, pues no podía mantenerse de pie y mucho menos caminar, así que decide ayudarlo a llegar al parque que estaba frente a la discoteca para que reposara un poco. Al sentarnos por fin en una banca, respire hondo y cerré los ojos.

Edward me aparto el cabello de el cuello y se inclino a besarlo...La sensación fue exquisita, sentí una cascada entre mis piernas. Y repentinamente se me escapo un gemido.

-Eres hermosa y tentadoramente exquisita- murmuro mordiéndome el cuello.

Y al cabo de un rato, poso sus labios sobre los míos, sabían a miel, paso su lengua por mi labio inferior pidiendo permiso y se lo concedí, explore su boca mientras nuestras lenguas danzaban sincronizadas. Luego el beso se volvió rudo y trate de empujarlo.

Esto estaba muy mal...

-No...- le dije- Para por favor- le pedí.

Bajo sus manos hasta el escote de mi vestido y acaricio el centro de mis pechos. Jadeé de la impresión.

Beso furiosamente mi cuello hasta llegar a mis pechos.

-PARA- le grite pero parecía no escucharme.

Temí lo peor, tenía los ojos oscuros de deseo y parecía no ser conciente de lo que hacia. De repente recordé la bebida y supuse que contenía droga.

Jalo mi cabello acomodándome en la banca y se poso encima de mí rasgando mi vestido. Volvió a besar mis pechos esta vez bajando el vestido, dejándolos expuestos, tomo uno de mis pezones en su boca y lo mordió y succiono, mientras al otro lo masajeaba. Me retorcí de placer, mis emociones me estaban venciendo. ! Demonios!

Lo empuje, pero era demasiado de fuerte. Tenía que ser racional. No merecía que mi primera vez fuese así.

-BASTA EDWARD- le suplique con lágrimas en los ojos. Ni siquiera me miro.

Rasgo mis braguitas y acaricio mi sexo con delicadeza, arqueé la espalda ofreciéndome sin pensarlo, dejándome gobernar por el deseo. Se bajo los pantalones y trate de golpearlo nuevamente volviendo a ser racional, resulto imposible porque tomo mis manos y las apretó tanto que se me escapo un sollozo por el dolor.

-NO... POR FAVOR- grite cuando sentí su erección presionando mi vientre.

Y se una sola estocada entro en mí. Grite de dolor, y él se paralizo dentro de mí. El dolor se fue consumiendo y apareció un cosquilleo, instintivamente moví mis caderas para dejarle claro que prosiguiera, no entendía las reacciones de mi cuerpo, cuando estaba claro como el agua que estaba siendo violada.

Él volvió a moverse y esta vez lo acompañe en sus movimientos acariciando su espalda trazando círculos que lo hacían gemir de placer, me aferre a sus hombros cuando sentí un cosquilleo, unas embestidas más y mis paredes se tensaron en su miembro y sentí como por dentro explotaba en pedacitos y una sensación exquisita recorría mi cuerpo.

-EDWARD...-gemí llena de placer-

-! OH!-gimió él y descargo dentro de mí.

Cayo encima de mí, exhausto. Y sentí su respiración acompasada lo que significaba que se había quedado dormido.

Los recuerdos inundaron mi mente, y se me escaparon muchos sollozos por lo ocurrido. No podía creer que mi primera vez hubiera ocurrido de esa manera.

Lo empuje con todas las fuerzas que me quedaban y lo senté en la banca, baje mis vestido ya roto y cerré sus pantalones. Me quite las sandalias y pase unos de sus brazos por mi hombro para llevarlo a su auto, trastabille con él hasta llegar al Volvo, lo abrí y lo acomode en el asiento del conductor cerré su puerta dejando sus llaves en el contacto.

Di unos pasos lentos alejándome del auto, y eche a correr hacia la casa. Al llegar a mi habitación, me tire en el suelo ahogándome en mi dolor.

Él no tenía la culpa de lo ocurrido, se encontraba drogado y estaba segura que si hubiera estado en sus cinco sentidos jamás me habría tomado.

Así pase los siguientes seis meses, escondida en la oscuridad dejándome gobernar por el llanto, las pesadillas y los malos recuerdos. Nadie supo lo que me paso y nadie jamás lo sabría.

Trate de recuperarme hiendo a citas con un psicólogo que me recomendó Mike, quien al igual que Jessica estaban preocupados por mi actitud. Y gracias a la ayuda de Jasper Hale, mi psicólogo pude seguir adelante el año y medio hasta ahora que lo volví a ver.

---Fin de Flashbacks---

Una suave caricia me despertó del sueño y de mis terribles recuerdos. Abrí los ojos, los cuales los sentía pesados, mire la habitación y me resulto desconocida, volteé el rostro y lo vi, no había sido un sueño, él estaba junto a mí. Me pare de golpe de la cama.

-NO ME VUELVAS A TOCAR- le grite aterrorizada.

-Tranquila no te are daño, te desmayaste y te traje a mi departamento- me informó.

-¿No sabes quien soy?-inquirí.

-No- respondió- Te vi llorando en el parque, y pensé que necesitabas ayuda. Jamás te había visto.

Trate de respirar. Debía calmarme, él no me recordaba.

-Soy Edward Cullen- se presentó extendiendo su mano.

-Bella Swan- susurre pero no tome su mano. Su solo contacto me perturbaba.

-Veo que te sientes mejor Bella. ¿Quieres algo de comer?- preguntó con una sonrisa.

Mi corazón se acelero. Maldito corazón porque tenía que ser tan traicionero.

-No... Gracias- susurre y mi también traicionero estómago rugió.

-Tu estomago no piensa los mismo- dijo divertido.- Vamos Bella te preparare algo.

Salió de la recámara y lo seguí hasta la cocina, la verdad tenía mucha hambre ya tenía dos días sin comer, lo único que había probado era una manzana que fue para lo que me dio el poco dinero que me quedaba.

-Aquí tienes Bella- coloco un plato de lasaña en el comedor de la cocina.

Me senté y comencé a probarla, estaba muy rica tenía tiempo que no saboreaba una comida tan exquisita, la ultima vez fue cuando cene con Jasper en aquel restaurante Italiano.

-¿Por qué llorabas?-preguntó.

-Nada importante- respondí haciendo una mueca.

-Para llorar como lo hacías debió de ser importante, pero no es obligación que respondas- dijo removiéndose incomodo en la silla frente a mí.

Lo mire y decidí contarle la verdad, ya no importaba nada.

-No tengo trabajo y si no consigo dinero quedare en la calle- le informe tomando otro pedazo de lasaña.

-! OH!- exclamo.

-Estaba llorando porque fui a una entrevista para mesera en un bar, pero al dueño le parecí más una prostituta que una mesera- dije.

-Maldito- susurró.

-Así es la vida-dije.

-Cierto- concordó- ¿Qué sabes hacer?-pregunto con interés.

-Sé cocinar, lavar, planchar y limpiar. Mejor dicho sé todos los deberes del hogar- dije.

-Hummm.....-murmuro.- Este departamento es muy grande, y siendo sincero yo de milagro sé cocinar, lo demás se me da bastante mal, así que necesito a alguien que se ocupe de eso. ¿Te gustaría Bella?-inquirió clavando sus ojos esmeraldas en mí.

-Ehhh...-tartamudee.

Vamos Bella es una buena oportunidad con ese dinero podrás vivir... susurro mi angelito. Yo no lo creo, muérete de hambre nena, recuerda que él te tomo a la fuerza... gritó mi diablillo.

-¿Qué dices Bella?- inquirió- Hasta podrías vivir aquí, tengo libre la habitación de invitados. Y no paso mucho tiempo en casa, la mayoría de mis turnos en el hospital son nocturnos. Creo que nos llevaríamos bien y así te ahorrarías el pagar una habitación.- me propuso.

Sus intenciones eran sinceras, de eso estaba completamente segura. Además no recordaba nada de lo que sucedió hace dos años y eso también era muy importante no quería remover el pasado y hacerlo infeliz. No se lo merecía.

Claro que se lo merece...! Idiota! gritó mi vocecilla diablillo. ! Basta! le grite internamente.

-Acepto- le dije parándome de la silla y colocando mi plato en el lava platos.

-Gracias- gritó y me abrazo. Trate de impedirlo, pero fue imposible. ! Qué locura en sus brazos me sentía segura!

Aspire su delicioso aroma que me mareaba de deseo y revivía mi dolor como si se le echara sal a una herida, parpadeé para impedir que saliera las lágrimas, luego de un rato me soltó y sonrió.

-También vivirás aquí- afirmo.

Asentí.

-¿Cuándo te podrás mudar?- preguntó.

-Lo antes posible- respondí.

Mi celular comenzó a sonar.

-¿Dónde está mi bolso?- le pregunté.

-Voy por él- dijo y salio de la cocina.

Regreso con mi celular y miraba la pantalla con el ceño fruncido. Se notaba la ira en sus ojos verdes, pero no entendía el ¿por qué?

-¿Quién es Jasper?-preguntó sin rodeos.

-Un amigo- respondí y tome el teléfono.

Me aleje un poco y respondí.

-Hola Jazz- dije tratando de que la voz no se me quebrara.

-Bella estaba tan preocupado- dijo exasperado.

-Estoy bien- le asegure.

Gire y mire a Edward quien seguía con el ceño fruncido y miraba atento mis movimientos. No sabía que lo tenía tan enojado. Lógico recordaba un mal momento, no podía ser por la llamada ¿O sí?