Sub dio

Ella duerme con Isaac, el sueño de los inmortales, cuando se cansan de cantar, un poco ebrios de vino y la felicidad que les embarga cada vez que juntan los cuerpos, sea para hacer el amor o para tomarse las manos y huír de la escena del no-crimen, porque ellos siempre ayudan de un modo u otro a la justicia o a la beneficencia, donando el dinero obtenido, tirándolo por el aire para que lo levanten los transeúntes.

Entonces, cuando se queda dormida en esos brazos tan fuertes que son capaces de protegerla de absolutamente todo (y cuando no sea así, será Miria la que protegerá a Isaac, solo traten de hacerle daño a su hombre y ya verán), sueña con la otra, que al contrario de ella, casi siempre está durmiendo completamente sola, bajo un árbol o entre rocas frías y húmedas, que no le lastiman porque es indestructible. No sabe si sentir pena de esa chica que es del otro lado, como si diera vuelta una moneda y te encontraras adentro de un mito artúrico pero con chicas y sin príncipes. Ella tiene su Isaac en sus compañeras y las cuida mucho. A veces, Miria quisiera ayudarla, mandarle galletas y darle abrazos a pesar de que son la misma persona pero en otras circunstancias.