Disclaimer: no, Harry Potter ya no es mío. Se lo regalé a JK Rowling por su cumpleaños.

Notas: bueno, aquí estoy. Me gusta experimentar, y experimentando experimentando ha salido esto. Para quien no lo note, "esto" quiere decir un lemon. Un limón inglés, vamos. Y aquí está mi viñetita sin trama alguna, escrita por el puro placer de escandalizar a mi querida Kristy SR y para darle al pobre James algo de protagonismo en una relación tan bonita como es la de Sirius/Remus. Si alguien lee mis notas (que lo dudo), me gustaría que me aclarase una cosa: ¿está bien el rating? Es que como que no tengo mucha idea…


Animales

Se besan, muerden, gruñen, en un desafío continuo de animales, perros callejeros que se enfrentan con los ojos chispeantes y el cuerpo sudado, tenso, excitado.

James no puede –no quiere- dejar de mirarlos, siempre a escondidas y en silencio. El aire huele a sexo, a su alrededor –incluso cuando no están juntos, no así, desnudos y jadeantes y totalmente bestiales, de algún modo-, y a veces resulta casi increíble cómo lo ignora el resto del mundo. Cómo pueden pasar de largo, sin mirarlos, cada día.

Un aullido ahogado surge de la garganta de Remus, un gruñido de lobo salvaje, furioso. Sirius le muerde en el hombro, muerde y lame como el perro que es, en el fondo. Jadean los dos, al unísono, y a James se le escapa un gemido –y quizás no debería estar aquí, por supuesto, mirando, pero qué importa nada mientras pueda verlos.

Sirius se corre en la boca del lobo, que es más suave y gentil de lo que tiene derecho; James Potter se vendría casi al mismo tiempo, pero se muerde los labios y aferra algo –cualquier cosa- con las manos para no tocarse. El cuerpo de Remus se mueve, rítmico, se frota contra el de su amigo –y cómo debe ser eso, ese mapa discontinuo de sudor y cicatrices contra la piel caliente- y se coloca a su espalda. Lame y muerde, débil, sensual, sin verdaderas ganas, y prepara la entrada del animago –dedos enredados en saliva y semen que se deslizan, acarician y moldean. James ahoga un gemido; Sirius vuelve a estar excitado.

Y entonces Remus penetra, rápido y duro, animal; golpea el culo de Sirius, rítmicamente, y jadea, y James ya no puede controlarse, no cuando los tiene delante, gimiendo, follando como perros y aullando, y se acaricia rápido y seco y se viene con un gemido, un orgasmo que le sacude todo el cuerpo y se une con el bramido de los otros en un solo grito de éxtasis compartido, porque son amigos para todo.

Y despierta con las sábanas mojadas, la cama revuelta y un ligero rubor en las mejillas.

Mierda, piensa.

Los demás Merodeadores duermen.


Danny